{"id":4504,"date":"2015-01-21T13:12:17","date_gmt":"2015-01-21T19:12:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4504"},"modified":"2022-01-21T13:14:05","modified_gmt":"2022-01-21T19:14:05","slug":"vida-eterna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4504","title":{"rendered":"Vida eterna"},"content":{"rendered":"\n<h1>(encuentro definitivo con el Se\u00f1or)<\/h1>\n\n\n\n<p>1. Terminolog\u00eda y\nsignificado teol\u00f3gico<\/p>\n\n\n\n<p>La vida eterna\npertenece a la esencia del credo cristiano: \u00abCreo en la vida eterna\u00bb. Es la\nconsumaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n: \u00abEl cristiano que une su propia muerte a la de\nJes\u00fas ve la muerte como una ida hacia \u00c9l y la entrada en la vida eterna\u00bb (CEC\n1020. \u00bfC\u00f3mo vive Santa Teresa esta verdad central del credo?<\/p>\n\n\n\n<p>La denominaci\u00f3n \u00abvida\neterna\u00bb o \u00abeternidad\u00bb aparece relativamente pocas veces (28). Es m\u00e1s frecuente\nel adjetivo \u00abeterno\u00bb (62). Pero hay que tener presentes las otras\ndenominaciones, que expresan la misma realidad: \u00abcielo\u00bb (209), \u00abgloria\u00bb (297),\n\u00abbienaventuranza\u00bb o \u00abvida bienaventurada\u00bb (22), \u00abbienes o gozos eternos\u00bb (6),\n\u00abreino eterno\u00bb (78).<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad\nexperiencial contenida bajo estas expresiones es la del \u00abencuentro\u00bb o \u00abuni\u00f3n\u00bb\ncon Dios de forma definitiva, como la meta \u00faltima a la que aspira el ser\nhumano, creado para la comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro\ndefinitivo con Dios es el desenlace final del itinerario espiritual teresiano,\ntrazado sobre la concepci\u00f3n del hombre, imagen de Dios, como ser abierto a la\nrelaci\u00f3n personal y plena con El (M 1,1,1). La uni\u00f3n plena del hombre con Dios,\nen la que consiste esencialmente la vida eterna, es como la explosi\u00f3n de un\ndinamismo \u2013el dinamismo sobrenatural de la gracia\u2013, que crece incesantemente,\nimpulsando el desarrollo de la vida cristiana, hasta alcanzar en su condici\u00f3n\nitinerante el techo del matrimonio m\u00edstico, y rompiendo, al final, \u00abla tela de este\ndulce encuentro\u00bb, como dice san Juan de la Cruz (Llama, 1, 29). La vida eterna\nes Dios mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Caracter\u00edsticas de\nla fe de Teresa en la vida eterna<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa experimenta su\nfe en la vida eterna en todos los tramos de su caminar terreno. Vive el tiempo\nactual como anticipo de la vida futura; es el ya, pero todav\u00eda no. Su\nexperiencia escatol\u00f3gica se manifiesta en la tensi\u00f3n din\u00e1mica que imprime al\nproceso espiritual en todas sus etapas, abierto siempre al horizonte de la vida\neterna y al encuentro definitivo con el Se\u00f1or. Esta tensi\u00f3n est\u00e1 arraigada en\nsu misma concepci\u00f3n del ser humano como imagen de Dios, que tiende a su\nacabamiento final. Pero recibe su impulso definitivo de su encuentro con\nCristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el fundamento\n\u00faltimo de su tensi\u00f3n escatol\u00f3gica es el descubrimiento del misterio de Cristo,\ny m\u00e1s concretamente su misterio pascual de muerte y resurrecci\u00f3n, ra\u00edz de la\nesperanza en la resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n futuras. Santa Teresa contempla a\nCristo en su humanidad resucitada y gloriosa, como centro de su espiritualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de esta\nexperiencia, Teresa de Jes\u00fas vive su esperanza escatol\u00f3gica, urgida no tanto\npor el encuentro definitivo con el Se\u00f1or, cuanto por el anuncio y revelaci\u00f3n de\nsu misterio en la vida presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el marco teol\u00f3gico\nen el que Teresa vive, en tensi\u00f3n escatol\u00f3gica, su encuentro con el Se\u00f1or y el\ndinamismo teologal del hombre nuevo, hasta su plena manifestaci\u00f3n en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>3. El encuentro\ndefinitivo con Dios en Cristo<\/p>\n\n\n\n<p>La fe de la Iglesia\nafirma, a prop\u00f3sito del dinamismo de la gracia en el hombre justificado, que\ncon ella se merece la vida eterna. La gracia, autocomunicaci\u00f3n personal de Dios\nen la vida presente, tiende a ella como a su propia consumaci\u00f3n (Concilio de\nTrento, Decreto sobre la justificaci\u00f3n, cap. 16).<\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro\ndefinitivo con Dios no se da sino \u00aben Cristo\u00bb, porque la misma vida de gracia,\nque es su anticipaci\u00f3n temporal, no es otra cosa que \u00abla vida en Cristo\u00bb. As\u00ed\nla concibe la Santa, cuando dice con san Pablo que \u00abnuestra vida es Cristo\u00bb (M\n5,2,4). Por otra parte, si Cristo es el eje central de su itinerario\nespiritual, en su existencia terrena (V 22; M 6,7), lo ser\u00e1 tambi\u00e9n en su\nexistencia definitiva. Esto quiere decir que la consumaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n no\nse da sino en Cristo y por Cristo. Por eso el Ap\u00f3stol hablar\u00e1 de la vida eterna\ncomo un \u00abpermanecer con el Se\u00f1or\u00bb (1Tes 4,17), como un \u00abestar\u00bb (Fip 1,13) y\n\u00abvivir\u00bb siempre con \u00c9l (2Cor 5,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa de Jes\u00fas\nexperimenta la mediaci\u00f3n de Cristo en la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la\nsalvaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las distintas visiones de la Humanidad de Cristo\nglorificada (V 34,17; 38,17). Contempla la Humanidad glorificada como la\nconsumaci\u00f3n de la obra de Cristo y como la revelaci\u00f3n definitiva de su gloria.\nPor eso la vida eterna, en la perspectiva de la espiritualidad teresiana, es la\nuni\u00f3n definitiva del hombre con Dios, por la consumaci\u00f3n de nuestro ser\nsobrenatural en Jesucristo. Es la participaci\u00f3n en la bienaventuranza propia de\nDios, amor, paz y gozo, que se da en el Esp\u00edritu Santo. Por eso es, en\ndefinitiva, participaci\u00f3n consumada en la vida trinitaria de Dios, de la que\nTeresa recibe un anticipo en la cumbre del matrimonio espiritual (M 7,1,6).<\/p>\n\n\n\n<p>4. Sentido relacional\ny cristol\u00f3gico<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta\nperspectiva, aparecen dos carater\u00edsticas importantes de la concepci\u00f3n\nescatol\u00f3gica teresiana: su car\u00e1cter relacional y cristol\u00f3gico. La\nbienaventuranza eterna aparece en la misma longitud de onda y en las mismas\ncoordenadas en que aparece el n\u00facleo de su espiritualidad, esto es, en las\ncoordenadas de la relaci\u00f3n teologal y cristol\u00f3gica con el Dios trinitario,\nvivida en el \u00abtrato de amistad\u00bb, en el servicio oblativo de la propia vida, a\nimitaci\u00f3n de Cristo, y en la uni\u00f3n m\u00edstica con las divinas personas. Y es que\nla consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la vida cristiana no puede ser distinta de lo\nque representa su iniciaci\u00f3n y su desarrollo en la existencia temporal.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto quiere decir que\nno se puede hablar de las \u00abrealidades \u00faltimas\u00bb como de la pel\u00edcula de unos\nhechos, que tienen lugar despu\u00e9s de la muerte, sino como de acontecimientos\nsalv\u00edficos que han irrumpido ya en la historia, en virtud de la venida de\nJesucristo, que es el \u00e9schaton, el hecho escatol\u00f3gico por excelencia, el e\u00f3n\ndefinitivo de la salvaci\u00f3n. Esta es la perspectiva que domina en la experiencia\nde Santa Teresa de Jes\u00fas y que imprime un sentido escatol\u00f3gico a su vida, como\nya queda expuesto. (Ver: Esperanza).<\/p>\n\n\n\n<p>Por estos caminos, por\nlos que anduvo la experiencia m\u00edstica teresiana, quiere transitar hoy tambi\u00e9n\nla teolog\u00eda. Como clarificaci\u00f3n y ratificaci\u00f3n, valga este testimonio de un\nte\u00f3logo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo escatol\u00f3gico no es\nalgo situado al lado del cristianismo, sino que es, sencillamente, el centro de\nla fe cristiana, el tono con el que armoniza todo en ella, el color de aurora\nde un nuevo d\u00eda esperado, color en el que aqu\u00ed abajo est\u00e1 ba\u00f1ado todo&#8230; Una\nteolog\u00eda aut\u00e9ntica deber\u00eda ser concebida, por ello, desde su meta en el futuro.\nLa escatolog\u00eda deber\u00eda ser, no el punto final de la teolog\u00eda, sino su comienzo\u00bb\n(J. Moltmann, Teolog\u00eda de la esperanza, Salamanca 1969, pp. 20-21).<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro del marco\nteol\u00f3gico general que hemos se\u00f1alado y del marco experiencial, en particular,\nde Teresa de Jes\u00fas, hemos tratado de exponer las \u00abrealidades \u00faltimas\u00bb, de que\nhabla la Santa; no en s\u00ed mismas consideradas, sino en relaci\u00f3n con su vida y\ncon su espiritualidad, como hechos salv\u00edficos determinantes de toda su\nexistencia. <\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 A.\nD\u00edez,&nbsp;\u00abMorir de amor\u00bb, aproximaci\u00f3n sanjuanista al nov\u00edsimo de la Madre\nTeresa de Jes\u00fas, en MteCarm. 88 (1990), 594-618; J. Castellano, \u00abYa es hora,\nesposo m\u00edo, que nos veamos\u00bb, ib pp. 566-582.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciro Garc\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(encuentro definitivo con el Se\u00f1or) 1. 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