{"id":4507,"date":"2015-01-21T13:14:26","date_gmt":"2015-01-21T19:14:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4507"},"modified":"2022-01-21T13:17:02","modified_gmt":"2022-01-21T19:17:02","slug":"verdad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4507","title":{"rendered":"Verdad"},"content":{"rendered":"\n<p>En la psique de T\nsuele destacarse, quiz\u00e1s unilateralmente, el aspecto afectivo: su cordialidad,\nafectividad, amor, amistad&#8230; Sin embargo, su psicolog\u00eda femenina est\u00e1\nfuertemente marcada por una constante cerebral: su necesidad de entender y\nentenderse, su inagotable af\u00e1n por discernir la verdad o la autenticidad de sus\ngracias m\u00edsticas y su vida entera, el recurso a los letrados (preferencia por\nlos \u201cletrados\u201d respecto de los \u201cespirituales\u201d) para que le aporten \u201cluz\u201d o le\ngaranticen la verdad de sus experiencias. No concibe un proyecto de vida\nespiritual que no vaya fundado en la verdad: \u201cEsp\u00edritu que no vaya comenzado en\nverdad, yo m\u00e1s le querr\u00eda sin oraci\u00f3n\u201d (V 13,16). En definitiva, T es,\nestructuralmente, una buscadora de verdad, necesitada de \u201candar en verdad\u201d,\nrefractaria a la mentira y a todo cuanto lleve resabios de mentira. Repite el\ntema evang\u00e9lico: la mentira es del diablo, \u201c\u00e9l es todo mentira\u201d (V 15,10), \u201ces\namigo de mentiras, y la misma mentira\u201d (V 25,21). En cambio, Dios \u201ces la misma\nverdad\u201d (V 40,1; C 19,15). Es sintom\u00e1tica esa su reiterada referencia a los dos\npolos extremos y sumos de verdad y de mentira.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante las dimensiones\nque el tema de la verdad asume en la experiencia y en los escritos teresianos,\naqu\u00ed espigaremos s\u00f3lo y muy sumariamente tres puntos: a) la conducta personal\nde Teresa ante la verdad; b) su pensamiento asc\u00e9tico; c) su m\u00edstica de la\nverdad.<\/p>\n\n\n\n<p>a) En la vida de\nTeresa<\/p>\n\n\n\n<p>Sintom\u00e1tico de la\nnorma de conducta b\u00e1sica en ella (su \u00e9tica) y de su estructura an\u00edmica (su\npsicolog\u00eda) es el criterio formulado de pasada al prologar el Libro de las\nFundaciones: \u201cEn cosa muy poco importante yo no tratar\u00eda mentira por ninguna de\nla tierra\u201d (pr\u00f3l. 3). Ya al prologar la autobiograf\u00eda hab\u00eda adoptado la misma postura,\nsuplicando a Dios \u201ccon todo mi coraz\u00f3n me d\u00e9 gracia para que con toda claridad\ny verdad yo haga esta relaci\u00f3n\u201d (V pr\u00f3l. 2). Llaneza y claridad son dos\ncomponentes de la verdad teresiana. \u201cSoy amiga de llaneza\u201d (cta 412,8). M\u00e1s\npl\u00e1sticamente, al referir el talante humano de la madre de Graci\u00e1n, do\u00f1a Juana\nDantisco, destaca que tiene \u201cuna llaneza y claridad por lo que yo soy perdida\u201d\n(cta 124,2): es un modo de confesar hasta qu\u00e9 punto la encantan la \u201cclaridad y\nllaneza\u201d de las personas. A nivel m\u00e1s elevado, ya en el plano del\ndiscernimiento m\u00edstico, \u201cpor cosa del mundo dijera [yo] una cosa por otra\u201d (V\n28,4). Las citas de confidencias similares podr\u00edan multiplicarse.<\/p>\n\n\n\n<p>En la historia\npersonal de T, baste recordar episodios inconexos: el hallazgo de \u201cla verdad de\ncuando ni\u00f1a\u201d es uno de sus primeros recuerdos (V 1,4; 3,5). Ya de monja, en los\na\u00f1os de baja, se reprochar\u00e1 a s\u00ed misma haber dicho media verdad a su padre don\nAlonso, para justificar el propio abandono de la oraci\u00f3n (V 7,11-12). Tiene\nconciencia de poseer un \u201cnatural de aborrecer el mentir\u201d (V 40,4). Pero el dato\nm\u00e1s destacado es su persistente b\u00fasqueda de letrados que le garanticen la\nverdad de sus experiencias espirituales. Ser\u00e1 el motivo de todos sus escritos\nautobiogr\u00e1ficos, desde su primer escrito (R 1: 1560), hasta la v\u00edspera de su\nmuerte (R 6: 1581). No son escritos motivados por el tema \u201camor\u201d, sino por la\nb\u00fasqueda de la \u201cverdad\u201d. A ella le interesa la verdad de su vida misma, la\nverdad de cuanto le est\u00e1 aconteciendo. Tiene fondo hist\u00f3rico la leyenda de \u201clas\ntres verdades\u201d; ella es consciente de ser hermosa y discreta; no de ser\n\u201csanta\u201d. No se cree tal, y cuando le llega ese rumor, no lo soporta: \u201cUna de\nlas cosas que me hace estar aqu\u00ed contenta [lejos de los ambientes\ncastellanos]&#8230; es que no hay memoria de esa farsa de santidad que hab\u00eda por\nall\u00e1 [por Castilla], que me deja vivir y andar sin miedo que esa torre de\nviento hab\u00eda de caer sobre m\u00ed&#8230;\u201d (cta 88,12).<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os dif\u00edciles\nde los conflictos dentro de la Orden del Carmen, clamar\u00e1 tantas veces porque se\naverig\u00fce la verdad. A las monjas de Sevilla, que han sido extorsionadas para\nque firmen mentiras en un proceso infame, las requiere para que reflexionen por\nsi en algo han faltado a la verdad. Y a la priora del mismo Carmelo, depuesta y\ndenostada, le infunde confianza, porque \u201cla verdad padece pero no perece\u201d (cta\n294,19).<\/p>\n\n\n\n<p>b) Su ense\u00f1anza<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAnde la verdad en\nvuestros corazones\u201d. \u201cQuienes de veras aman a Dios&#8230;, no aman sino verdades\u201d.\nSon consignas b\u00e1sicas, impartidas a las lectoras del Camino (20,4; 40,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa, que tan\npositivo concepto suele tener de las personas, tiene en cambio una visi\u00f3n entre\nrealista y pesimista de la vida social. No soporta lo que ella ha llamado\n\u201cfarsa de la vida\u201d (V 21,6). Tiene la convicci\u00f3n de que la sociedad no se rige\npor un c\u00f3digo de \u201cverdad\u201d: \u201cEst\u00e1 la vida [la sociedad] toda llena de enga\u00f1os y\ndobleces\u201d (V 21,1). \u201cNo hay ya quien viva, viendo el gran enga\u00f1o en que\nandamos\u201d (ib 4). Est\u00e1 convencida del ingente trastrueque de valores que rige la\nvida social: honra, dineros, placeres. \u201cLo que el mundo llama honra ve [ella]\nque es grand\u00edsima mentira y que todos andamos en ella\u201d (V 20,26). \u201cCuando\npens\u00e1is que ten\u00e9is una voluntad ganada, seg\u00fan lo que os muestra, ven\u00eds a\nentender que es todo mentira. No hay ya quien viva en tanto tr\u00e1fago, en\nespecial si hay alg\u00fan poco de inter\u00e9s\u201d (V 21,1). Ella misma se siente envuelta\ninexorablemente en esa red; se lo dice a su Se\u00f1or: \u201cCon haberme Vos dado\nnatural de aborrecer la mentira, yo misma me hice tratar en muchas cosas mentira\u201d\n(V 40,4).<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed la importancia\nque ella concede a dos l\u00edneas de conducta: discernir los valores de la vida, y\nconocer la verdad de uno mismo. Es lo que se ha llamado \u201csocratismo teresiano\u201d\ny que la ha llevado a la distinci\u00f3n de la conducta humana en dos posturas\nradicalmente opuestas: \u201candar en verdad\u201d y \u201candar en mentira\u201d. Imposible\nconocer la verdad de uno mismo \u2013valores y antivalores\u2013 sino a la luz de Dios:\nse lo propondr\u00e1 con urgencia al principiante de las Moradas (M 1,2). Y lo\nprecisar\u00e1 ya casi al final de las mismas (M 6,10).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese orden de cosas\nes insuplantable este \u00faltimo texto: \u201cUna vez estaba yo considerando por qu\u00e9\nraz\u00f3n era nuestro Se\u00f1or tan amigo de esta virtud de la humildad, y p\u00fasoseme\ndelante&#8230; esto: que es porque Dios es suma verdad, y la humildad es andar en\nverdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros&#8230; y quien esto no\nentiende anda en mentira. Quien m\u00e1s lo entiende agrada m\u00e1s a la suma Verdad,\nporque anda en ella\u201d (M 6,10,7).<\/p>\n\n\n\n<p>c) La atalaya m\u00edstica\nde la verdad<\/p>\n\n\n\n<p>Si parece obvio que\nhay grados en el conocimiento de la verdad, desde el ni\u00f1o al cient\u00edfico o al\nfil\u00f3sofo y al contemplativo, no cabe duda de que en esa escala le corresponde\nun puesto especial al m\u00edsico. \u00c9l ve las cosas y la vida con luz diversa.<\/p>\n\n\n\n<p>No resulta f\u00e1cil\ndilucidar en qu\u00e9 consiste esa especial visi\u00f3n que el m\u00edstico tiene de la\nrealidad, ya sean los acontecimientos de la calle, ya sea la realidad\ntrascendente. En el caso de esa m\u00edstica que es Teresa, ella misma nos da claves\nde lectura. Como m\u00edstica \u201ccristiana\u201d, ella adquiri\u00f3 ojos nuevos \u201cen Cristo\u201d.\nRefiere ella misma los dos acontecimientos decisivos que la introdujeron en ese\nespacio visual: de orden afectivo el uno; puramente intelectual el otro. El\nprimero le purifica y unifica misteriosamente la vida afectiva: lo refiere ella\nen el cap\u00edtulo 24 de Vida. Luego, en el cap\u00edtulo 26 refiere el episodio\nsegundo, m\u00e1s decisivo y determinante. Es el momento en que despojan a Teresa de\nsu peque\u00f1o cupo de libros portadores de luz y, misteriosamente tambi\u00e9n, se le\npromete el \u201clibro vivo\u201d, donde vea las verdades sin tanta necesidad de recursos\ndoctrinarios humanos. Y el \u201clibro vivo\u201d es Cristo: lo comenta inmediatamente\nella: \u201cSu Majestad ha sido el libro verdadero adonde he visto las verdades.\n\u00a1Bendito sea tal libro, que deja impreso lo que se ha de leer y hacer, de\nmanera que no se puede olvidar\u201d (V 26,5).<\/p>\n\n\n\n<p>A Teresa se le cambian\nlos ojos. De pronto se siente capaz de \u201centender verdades\u201d. Habla de una \u201cluz\nnueva\u201d totalmente distinta de la \u201cdeslustrada\u201d luz del sol. Se siente capaz de\ndiscernir \u201clo que es\u201d de lo que son meras apariencias. \u201cBienaventurada alma que\nla trae el Se\u00f1or a entender verdades! \u00a1Oh qu\u00e9 estado \u00e9ste para reyes!\u201d (V\n21,1). \u201cSubida a esta atalaya adonde se ven verdades&#8230;, todo lo podr\u00e9\u201d (21,5).\n\u201cTiene el pensamiento tan habituado a entender lo que es verdadera verdad, que\ntodo lo dem\u00e1s le parece juego de ni\u00f1os\u201d (21,9). Esa su nueva manera de ver o\n\u201centender\u201d no la desengancha de las humildes realidades terrestres, desde el\nencanto del agua o de una hormiguita, hasta el misterio de la vida humana, el\nembrujo de la amistad, o el convencionalismo huero de los \u201cse\u00f1or\u00edos\u201d y las\n\u201cautoridades postizas\u201d. Pero sobre todo se siente avocada a la visi\u00f3n de lo\ntrascendente. El drama m\u00edstico relatado en esos cap\u00edtulos de Vida tiene su\ndesenlace en el final del libro, cap\u00edtulo 40, con la experiencia de \u201cla Verdad\nde Dios\u201d: \u201ctodas las dem\u00e1s verdades dependen de esta verdad, como todos los\ndem\u00e1s amores de este amor\u201d (40,4). \u201cQued\u00f3me una verdad de esta divina Verdad\nque se me represent\u00f3, sin saber c\u00f3mo ni qu\u00e9, esculpida, que me hace tener nuevo\nacatamiento a Dios, porque da noticia de su majestad y poder, de una manera que\nno se puede decir&#8230; Qued\u00f3me muy gran gana de no hablar sino cosas muy\nverdaderas, que vayan delante de lo que ac\u00e1 se trata en el mundo&#8230; Dej\u00f3me con\ngran ternura y regalo y humildad\u201d (40,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Es probablemente el\nmejor documento de su llegada a la visi\u00f3n nueva y m\u00edstica de la Verdad y de las\nverdades.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la psique de T suele destacarse, quiz\u00e1s unilateralmente, el aspecto afectivo: su cordialidad, afectividad, amor, amistad&#8230; Sin embargo, su psicolog\u00eda femenina est\u00e1 fuertemente marcada por una constante cerebral: su necesidad de entender y entenderse, su inagotable af\u00e1n por discernir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4507\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[21],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1aH","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4507"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4507"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4507\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4509,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4507\/revisions\/4509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4507"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4507"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4507"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}