{"id":4513,"date":"2015-01-21T13:23:04","date_gmt":"2015-01-21T19:23:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4513"},"modified":"2022-01-21T13:23:48","modified_gmt":"2022-01-21T19:23:48","slug":"trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4513","title":{"rendered":"Trabajo"},"content":{"rendered":"\n<p>Teresa nace en una familia\nconsiderada hidalga, en \u00c1vila de los Caballeros. Y, como es sabido, en su\ntiempo la distinci\u00f3n de clases ten\u00eda una de sus manifestaciones m\u00e1s graves en\nla ley del trabajo. El trabajo material \u2013trabajo servil, como se dec\u00eda\u2013 quedaba\npara los pecheros. (\u201cServil: cosa baja\u201d, escribe Cobarruvias en el Tesoro de la\nlengua, p. 935). La familia de T, su padre y sus t\u00edos, contaban con pecheros en\nGotarrenduda, Hortigosa y Majalb\u00e1lago (provincia de \u00c1vila). Uno de los motivos\ndel insidioso \u201cpleito de hidalgu\u00eda de los Cepeda\u201d derivaba de ese desajuste\nsocial. Proclamar la condici\u00f3n de hidalgu\u00eda conllevaba una liberaci\u00f3n de la\npecha o pecho. El mismo Cobarruvias notaba: \u201cdel pechar est\u00e1n essentos los\nhidalgos, y por el pecho se dividen de los que no lo son\u201d. Por eso fueron los\npecheros quienes contestaron la condici\u00f3n de \u201chidalgos\u201d a los Cepeda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los padres de T\nten\u00edan, adem\u00e1s, dom\u00e9sticos en su casa de \u00c1vila y en su finca de Gotarrendura.\nElla misma advierte que su padre no admit\u00eda \u201cesclavos\u201d a su servicio. Y que \u201cestando\nuna vez en casa una [esclava] de un su hermano, la regalaba como a sus hijos.\nDec\u00eda que, de que no era libre, no lo pod\u00eda sufrir de piedad\u201d (V 1,1). Pero en\ncasa s\u00ed hab\u00eda \u201ccriadas\u201d y \u201ccriados\u201d (V 2,6). En el inventario casero de don\nAlonso, hecho en 1507, abundan los objetos de lujo y el atuendo de caballero;\nmucho menos los de trabajo material y profesional. Con todo, T y su madre D.\u00aa\nBeatriz, a pesar de sus \u201cpasatiempos\u201d de lectura, \u201cno perd\u00edan su labor\n<\/p>\n\n\n<p>[casera]<\/p>\n\n\n\n<p>, sino desenvolv\u00edamonos\u201d (V 2,1). M\u00e1s tarde, muerta ya su madre, los\n\u00faltimos a\u00f1os que T vive en familia, se hace cargo del hogar como joven ama de\ncasa, hasta resultar imprescindible a don Alonso. Pero cuando ingrese en la\nEncarnaci\u00f3n (a los 20 a\u00f1os), mantendr\u00e1 su rango de \u201cdo\u00f1a\u201d, t\u00edtulo reconocido en\nel monasterio, con los consiguientes privilegios laborales. En la escritura\nnotarial de su toma de h\u00e1bito, el monasterio la recibe como \u201cla se\u00f1ora do\u00f1a\nTeresa de Ahumada\u201d (BMC 2,93).\n\n<\/p>\n\n\n\n<p>En la Encarnaci\u00f3n, con\ntodo, estaba en vigor una expresa norma de trabajo, que al menos en la letra\nafectaba a Teresa como a las restantes Hermanas religiosas. Lo prescrib\u00eda, ante\ntodo, la Regla del Carmen, que no s\u00f3lo propon\u00eda como modelo de trabajador a san\nPablo, sino que repet\u00eda la consigna de \u00e9ste: \u201cque quien no quiera trabajar, que\nno coma\u201d. M\u00e1s al detalle lo prescrib\u00edan las Constituciones mon\u00e1sticas de la\ncasa, cuyo texto probable poseemos y cuya r\u00fabrica 9\u00aa de la primera parte se\ntitulaba: \u201cc\u00f3mo han de trabajar [las hermanas]\u201d. Lo prescrito se articulaba en tres\npuntos: a) \u201cComo se mande, de Regla, siempre hacer alguna cosa, las hermanas\neviten y aparten la ociosidad, la cual es enemiga del \u00e1nima y nutrimento de\ntodo vicio, y en los d\u00edas en los cuales es l\u00edcito trabajar la priora provea que\ntodas las hermanas, despu\u00e9s del oficio divino, se ejerciten en trabajos a ellas\ncompetentes, por el provecho com\u00fan a todas\u201d. Y que \u201clas perezosas sean punidas\no multadas&#8230;\u201d b) No deber\u00e1n trabajar en cosas \u201csin provecho\u201d, meramente\n\u201ccuriosas\u201d. c) En el monasterio habr\u00e1 una sala de labor, presidida por la\npriora o, en su ausencia, \u201cpor una de las discretas ase\u00f1alada por la priora\u201d\n(BMC 9, 490-491). Obviamente, la existencia de esa sala de labor pon\u00eda un\nl\u00edmite a la condici\u00f3n de \u201cdo\u00f1a\u201d, pose\u00edda por Teresa y por todo un grupo de monjas-se\u00f1oras\nde la casa. Ah\u00ed compartir\u00edan todas la tarea material, no f\u00e1cil de precisar\ndesde nuestra perspectiva de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>En el relato de Vida,\nT recuerda c\u00f3mo en los a\u00f1os de fervor se impon\u00eda a s\u00ed misma tareas materiales\nsupererogatorias, incluso el \u201cbarrer\u201d la casa (V 30,20). Tarea que ella\nrealizaba como una pr\u00e1ctica de humildad (recordemos su condici\u00f3n de \u201cdo\u00f1a\u201d),\nseguramente para contrarrestar el punto de honra, ya superado y anatematizado\nen su personal programa espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>En San Jos\u00e9. \u2013 Al\nfundar el nuevo Carmelo, una de las opciones primordiales de la fundadora fue\nla pobreza. Una pobreza que implicaba, de ra\u00edz, el repudio de la honra en su\nimplicaci\u00f3n no-laboral. \u201cLos pobres no son honrados\u201d, es decir, no ostentan la\ncondecoraci\u00f3n de la honra: \u201cpor maravilla hay honrado en el mundo, si es\npobre\u201d; \u201chonras y dineros casi siempre andan juntos\u201d (C 2,5-6). Lo repetir\u00e1\ncomo un axioma: \u201cque pobres nunca son muy honrados\u201d (Conc 2,11). Pero la\npobreza trae consigo otro g\u00e9nero de honra, que es una aut\u00e9ntica \u201chonraza\u201d\nincomparable (C 2,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, T tiene por\nhonra \u201candar remendada\u201d (cta 2,1). Para el nuevo estilo de vida religiosa\nprescribe cuidadosamente las normas de trabajo. Ante todo, se apoya en el Evangelio\nde Nazaret (C 2,9), en el Jes\u00fas de Bel\u00e9n y del Calvario. Y en el modelo de\nPablo-trabajador, propuesto por la Regla: \u201cay\u00fadense con la labor de sus manos,\ncomo hac\u00eda san Pablo\u201d (Cons 3,1). Tambi\u00e9n ella repetir\u00e1 a sus monjas la\nconsigna paulina, si bien algo modificada: \u201ccada una procure trabajar para que\ncoman las dem\u00e1s (ib 9,1). Por razones psicol\u00f3gicas (y en pro del ideal\ncontemplativo de la casa), a las hermanas no se les fijar\u00e1 tarea a destajo:\n\u201ctarea no se d\u00e9 jam\u00e1s a las hermanas\u201d (ib). La recreaci\u00f3n comunitaria es\ncompatible con el trabajo: las Hermanas llevar\u00e1n a ella \u201csus labores\u201d (ib 8).\nElla trae consigo el hilado incluso al locutorio, al menos en ciertas\nocasiones. Pero cuando una hermana anda con salud precaria, que no hile. Se lo\npropone a Mar\u00eda de san Jos\u00e9, que \u201cbracea tanto\u201d al hilar en recreaci\u00f3n (cta\n132, 8). Descarta de plano en comunidad el c\u00f3digo de honras: \u201cla tabla del\nbarrer se comience desde la madre priora\u201d (ib 7,1). De sus cartas resulta claro\nel inter\u00e9s por formar a las \u201cni\u00f1as\u201d postulantes en el trabajo: as\u00ed, por\nejemplo, a Isabelita Graci\u00e1n (cta 169,1-2), y a Teresita (cta 122,11). En una\ncosa se aparta ella decididamente de la tradici\u00f3n de su viejo convento de la\nEncarnaci\u00f3n; en los nuevos Carmelos no habr\u00e1 \u201csala de labor\u201d: \u201cnunca haya casa\nde labor\u201d (Cons 2,9 y C 4,9). Por otro lado, intentar\u00e1 a toda costa que el\ntrabajo no sea fuente de ansiedad: no se trabajar\u00e1 \u201cen cosas de oro ni plata\u201d,\ncuya p\u00e9rdida podr\u00eda generar angustia. Lo mismo en la colocaci\u00f3n de los\nproductos, \u201cno se porf\u00ede en lo que han de dar por ello, sino que buenamente\ntomen lo que les dieren; y si ven que no les conviene, no hagan aquella labor\u201d\n(Cons 3,2). En cambio, recomendar\u00e1 al Visitador que tome nota de \u201cla labor que\nse hace, y aun contar lo que han ganado con sus manos\u201d (Mo 12).<\/p>\n\n\n\n<p>A los descalzos de\nDuruelo, tambi\u00e9n les inculca ese aspecto del nuevo estilo de vida. Una de sus\nprimeras observaciones al llegar a ese \u201clugarcillo\u201d y sorprender al P. Antonio\n\u2013superior y letrado\u2013 barriendo el ingreso de la casa, la har\u00e1 exclamar el \u201c\u00bfqu\u00e9\nes esto, mi Padre? \u00bfqu\u00e9 se ha hecho de la honra?\u201d (F 14,6). En el esbozo de\nConstituciones teresianas para Duruelo, persistir\u00e1 la norma del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el comienzo del\nsegundo convento de descalzos, en Pastrana, ella insiste precisamente en este\naspecto. Le agrada que los ermita\u00f1os del Tard\u00f3n, de donde proceden las nuevas\nlevas, se mantuviesen con el trabajo de sus manos. Al candidato n\u00famero uno, A.\nMariano, mostr\u00e1ndole la norma de trabajo prescrita por la Regla del Carmen: \u201cLe\ndije que sin tanto trabajo pod\u00eda guardar todo aquello, pues era lo mismo, en\nespecial lo de vivir de la labor de sus manos, que era a lo que \u00e9l mucho se\ninclinaba, dici\u00e9ndome que estaba el mundo perdido de codicia\u201d (F 17,8.9). De\nhecho, en Pastrana ser\u00e1 esa una de las grandes novedades que se introducen con los\nfamosos telares de sedas y de pa\u00f1os. De su noviciado (1572) cuenta Graci\u00e1n que\nse sustentaba la casa \u201ctejiendo sedas que llaman anafayas\u201d (BMC 17,188). Cuando\nen 1576 los descalzos improvisen su primer cap\u00edtulo en Almod\u00f3var, T se lo\ninculca a Graci\u00e1n: \u201cimporta infinit\u00edsimo\u201d introducir en cada casa el trabajo de\nmanos (cta 124,8). Se lo repite a otro capitular: \u201cLa otra cosa que le ped\u00ed\nmucho es que pusiese los ejercicios [de manos], aunque fuese hacer cestas o\ncualquier cosa, y sea [en] la hora de recreaci\u00f3n cuando no hubiere otro tiempo,\nporque adonde no hay estudio, es cosa important\u00edsima\u201d (cta 161,8). En cuanto al\n\u201cestudio\u201d, T estima especialmente el trabajo intelectual de los letrados (V\n13,20, y C 3,2).<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano\nestrictamente doctrinal, es notorio que T no concibe la comunidad contemplativa\nsin la alternancia de la oraci\u00f3n con el trabajo. Lo advertir\u00e1 a las lectoras de\nlas Moradas (5,3,11). Expresamente propondr\u00e1 la importancia del trabajo y su\ncompatibilidad con la oraci\u00f3n y la vida perfecta en las Fundaciones (c 5). Ella\nmisma dar\u00e1 ejemplo: a\u00fan hoy se conservan preciosas labores de bordado debidas a\nsu mano. La figura mod\u00e9lica de su asesor espiritual el escriturista Alonso\nVel\u00e1zquez, Obispo de Burgo de Osma, adquiere especial relieve para ella, por su\nincansable tes\u00f3n en el trabajo: \u201cporque no pierde d\u00eda ni hora sin trabajar\u201d (F\n30,9).<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda al final de su\nvida, T tiene que combatir los prejuicios laborales y clasistas de la familia.\nDe Am\u00e9rica hab\u00eda regresado su hermano Lorenzo, con dinero y ejecutoria de\nhidalgu\u00eda. Trasladado a \u00c1vila, compra la finca de la Serna, m\u00e1s para holgar que\npara trabajar. Es probablemente el plan que somete a la aprobaci\u00f3n de su\nhermana, quien le responde con una sutil distinci\u00f3n: \u201cgranjer\u00edas\u201d, no; trabajar\nen la Serna, s\u00ed. Por \u201cgranjer\u00edas\u201d se entend\u00eda entonces \u2013dice Cobarruvias\u2013\n\u201caquello en que se hace mucha ganancia, y \u00e9sta se llama propiamente granjer\u00eda,\ny de all\u00ed se extendi\u00f3 a cualquier g\u00e9nero de trato, del cual se saque alguna\nganancia y provecho\u201d (Tesoro de la lengua, p. 656). En cambio, Teresa justifica\nel trabajo as\u00ed: \u201cNo dejaba de ser santo Jacob, por entender en sus ganados, ni\nAbrah\u00e1n, ni san Joaqu\u00edn; que como queremos huir del trabajo, todo nos cansa&#8230;\u201d\n(cta 172,11-12).<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de sus poemas,\nT se lo dice as\u00ed a su Se\u00f1or: \u201cSi quer\u00e9is que est\u00e9 holgando, \/ quiero por tu\namor holgar, \/ si me mand\u00e1is trabajar, \/ morir quiero trabajando&#8230;\u201d (Po 2).<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Teresa nace en una familia considerada hidalga, en \u00c1vila de los Caballeros. Y, como es sabido, en su tiempo la distinci\u00f3n de clases ten\u00eda una de sus manifestaciones m\u00e1s graves en la ley del trabajo. 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