{"id":4516,"date":"2015-01-21T13:25:34","date_gmt":"2015-01-21T19:25:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4516"},"modified":"2022-01-21T13:26:24","modified_gmt":"2022-01-21T19:26:24","slug":"soledad-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4516","title":{"rendered":"Soledad"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cEstar en soledad\u201d, \u201cdeseo de soledad\u201d, \u201ca solas con Dios\u201d, \u201coraci\u00f3n y soledad\u201d, etc., son lemas frecuentes en los escritos de T. Por estructura an\u00edmica, ella disfruta en los par\u00e9ntesis de soledad (a); la aconseja al aprendiz de oraci\u00f3n (b); la retiene esencial a la vida contemplativa (c); la soledad adquiere dimensiones y hondura especiales en la experiencia m\u00edstica de T (d).<\/p>\n\n\n\n<p>a) Afici\u00f3n de T a la\nsoledad. \u2013 En persona como ella, de psicolog\u00eda tan sociable y \u201cconversable\u201d,\ncon tal n\u00famero de amigos entra\u00f1ables, resulta dist\u00f3nica, a primera vista, su\nirreprimible tendencia a la soledad. No es as\u00ed. Sociabilidad y soledad se\nintegran y compensan. Ella misma se afirma \u201camiga de amigos\u201d, y a la vez: \u201cmi\ninclinaci\u00f3n natural es siempre estado de soledad, aunque no lo he merecido\ntener\u201d (cta 75,2). Teresa gusta de ella desde la infancia (1,6). Esa\ninclinaci\u00f3n se le acent\u00faa al hacerse carmelita, hasta provocar recelos en las\nformadoras (4,9). De hecho est\u00e1 convencida de que la soledad es connatural a la\nvocaci\u00f3n de carmelita (cta 75,2: cf M 5,12). Cuando llegue a altas cotas de\nexperiencia m\u00edstica, \u201cla soledad \u2013escribe\u2013 era mi consuelo\u201d (V 25,15). Y lo\nreitera: \u201cde estar sola nunca me cansar\u00eda\u201d (R 1,6). Incluso al Se\u00f1or se lo dir\u00e1\ngr\u00e1ficamente en uno de sus soliloquios: \u201cSi con algo se puede sustentar el\nvivir sin Vos, es en la soledad\u201d (E 2,1). Si soledad y amistad son integrantes\nb\u00e1sicos de su psique, seg\u00fan ella predomina la primera. Sobre ella se despliega\nsu vida contemplativa, y desde ella elabora su pedagog\u00eda de la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Soledad y oraci\u00f3n.\n\u2013 En su t\u00edpico modo de entender la oraci\u00f3n como \u201camistad con Dios\u201d, Teresa cree\nimpl\u00edcita y en cierto modo necesaria la soledad. Necesaria para la intimidad e\ninmediatez en el \u201ctrato de amistad\u201d. La oraci\u00f3n es \u201camistad a solas\u201d. Pero un\n\u201ca solas\u201d amoroso: \u201ca solas con quien sabemos nos ama\u201d. El t\u00e9rmino \u201csabemos\u201d\nindica la convicci\u00f3n de fe. El subsiguiente \u201cnos ama\u201d indica el amor del amigo.\nMientras que el modismo \u201ca solas\u201d indica el postulado de intimidad e\ninmediatez, para crear clima de amistad. Por eso, al aprendiz de oraci\u00f3n le\naconseja: \u201cLos que comienzan a tener oraci\u00f3n&#8230; han menester irse acostumbrando\na estar en soledad\u201d (V 11,9). El deseo de soledad es criterio v\u00e1lido para\ndiscernir la aut\u00e9ntica oraci\u00f3n: \u201cCuando es esp\u00edritu de Dios&#8230;, desea ratos de\nsoledad para gozar m\u00e1s de aquel bien\u201d (V 15,14). Se lo escribe a las j\u00f3venes\nlectoras del Camino: \u201cacostumbrarse a soledad es gran cosa para la oraci\u00f3n;\n\u00e9ste ha de ser el cimiento de esta casa\u201d (C 4,9). El principiante \u201cno ha\nmenester alas para ir a buscarle, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de\ns\u00ed\u201d (C 28,2). Teresa refrenda toda esa lecci\u00f3n alegando la conducta y la\npalabra de Jes\u00fas: \u201cYa sab\u00e9is que ense\u00f1a Su Majestad que sea a solas, que as\u00ed lo\nhac\u00eda El siempre que oraba\u201d (C 24,4). Es importante esa base evang\u00e9lica: Jes\u00fas,\ntan sociable y amigable, en su vida de familia como en su vida p\u00fablica, busca\nmomentos para estar \u201ca solas\u201d con el Padre. \u201cJes\u00fas, escribe ella, lo hac\u00eda no\npor su necesidad sino por nuestro ense\u00f1amiento\u201d (C 24,4).<\/p>\n\n\n\n<p>c) Soledad y vida\ncontemplativa. \u2013 La consigna del \u201ca solas\u201d, dada por T a las lectoras\ncarmelitas, traduce el lema cl\u00e1sico de los monjes: \u201csoli Deo\u201d, vivir para solo\nDios. Es, seg\u00fan ella, \u201cel cimiento\u201d de la vida contemplativa. Apenas fundado el\nCarmelo de San Jos\u00e9 de \u00c1vila, se lo propone como raz\u00f3n de vida a las cuatro\nj\u00f3venes que la siguen: \u201csolas con El solo\u201d. \u201cA solas con el Esposo Cristo\u201d:\n\u201clas que a solas quisieren gozar de su esposo Cristo, esto es siempre lo que\nhan de pretender&#8230;, solas con \u00c9l solo\u201d (V 36,29). Reiteradamente subrayar\u00e1 que\nse trata de un \u201ca solas\u201d gozoso y por amor: \u201cla soledad es su consuelo\u201d (V\n36,26; cf F 5,16; 31,46; M 5,1,3). El sentido de la clausura adoptada como\nengaste de la vida contemplativa no es el \u201capartamiento\u201d sino la\n\u201cconcentraci\u00f3n\u201d de atenci\u00f3n y de amor. La comunidad vive a fondo el precepto\ndel amor \u2013\u201caqu\u00ed todas han de ser amigas&#8230;\u201d\u2013, para realizar comunitariamente la\ncomuni\u00f3n con Cristo y con Dios. Para testificar a Dios desde ella, T no cree\nnecesario ir al desierto: la clausura es de por s\u00ed un oasis de soledad en la\nciudad. Dentro de la clausura, la celda de cada carmelita ser\u00e1 una soledad en\nla soledad. Y todav\u00eda las ermitas diseminadas en la huerta tendr\u00e1n funci\u00f3n de\nulterior soledad intensiva. Ya al fin de su vida, en una de las \u00faltimas p\u00e1ginas\nde las Fundaciones, escribe: \u201cSi no es por quien pasa, no se creer\u00e1 el contento\nque se recibe en estas fundaciones cuando nos vemos ya con clausura\u201d (F 31,46).<\/p>\n\n\n\n<p>d) Soledad y\nexperiencia m\u00edstica. \u2013 A nivel m\u00e1s profundo, la soledad pasa a ser uno de los\ningredientes de la vida m\u00edstica, en la experiencia de Dios presente, pero\ntodav\u00eda oculto tras el velo de la fe, y por tanto ausente. Al tema de la\nsoledad causada por la ausencia de Dios, dedica T parte del cap\u00edtulo 20 de\nVida. A cierta altura de la experiencia del misterio divino, el m\u00edstico se\nsiente invadido por una tensi\u00f3n de esp\u00edritu, descrita por T con pinceladas\nfuertes: a ella se le produce \u201cuna extra\u00f1eza nueva para con las cosas de la\ntierra\u201d (n. 8). \u201cSube (el alma) muy sobre s\u00ed y (por encima) de todo lo criado,\ny p\u00f3nela Dios tan desierta de todas las cosas, que&#8230; ninguna que la acompa\u00f1e\nle parece hay en la tierra, ni ella la querr\u00eda, sino morir en aquella soledad\u201d\n(n. 9). Le parece \u201cque est\u00e1 entonces lej\u00edsimo Dios\u201d (9). Se siente \u201causente de\nBien que en s\u00ed tiene todos los bienes\u201d (9). Lo mismo que har\u00e1 m\u00e1s tarde san\nJuan de la Cruz, tambi\u00e9n T recurre al s\u00edmbolo b\u00edblico del p\u00e1jaro solitario:\n\u201cCon esta comunicaci\u00f3n crece el deseo y extremo de soledad en que se ve, con\nuna pena tan delgada y penetrativa que, aunque el alma se estaba puesta en\naquel desierto, al pie de la letra se puede entonces decir \u2013y por ventura lo\ndijo el Real Profeta (David) estando en esta soledad&#8230;\u2013: Vigilavi et factus\nsum sicut passer solitarius in tecto; y as\u00ed se me representa este verso\nentonces, que me parece lo veo yo en m\u00ed, y consu\u00e9lame ver que han sentido otras\npersonas tan gran extremo de soledad, cu\u00e1nto m\u00e1s tales\u201d (10). \u201cOtras veces me\nparece anda el alma como necesitad\u00edsima, diciendo y preguntando a s\u00ed misma:\n\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Dios?\u201d (11) \u201cOtras me acordaba de lo que dice san Pablo, que\nest\u00e1 crucificado al mundo\u201d (11). \u201cEllo es un recio martirio sabroso\u201d (11).\n\u201cBien entiende que no quiere sino a Dios\u201d (11). Concluye: \u201cEs en lo que ahora\nanda siempre mi alma\u201d (12). Por tanto, estado an\u00edmico de T cuando escribe Vida,\na sus cincuenta de edad. Tensa entre las cosas de la tierra y las del cielo.\nAliviada por el sentimiento m\u00edstico de la presencia de Cristo. Pero cuando cesa\nesa presencia, \u201cqueda con mucha soledad\u201d (M 6,8,5). Aqu\u00ed soledad tiene\nsignificado de \u201csaudade\u201d, como cuando refiere el desenlace la mariofan\u00eda de\nVida 33,15 (cta 277,1). Pero esa \u201csaudade\u201d es nostalgia de futuro celeste.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEstar en soledad\u201d, \u201cdeseo de soledad\u201d, \u201ca solas con Dios\u201d, \u201coraci\u00f3n y soledad\u201d, etc., son lemas frecuentes en los escritos de T. 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