{"id":4526,"date":"2015-01-21T13:41:08","date_gmt":"2015-01-21T19:41:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4526"},"modified":"2022-01-21T13:43:48","modified_gmt":"2022-01-21T19:43:48","slug":"santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4526","title":{"rendered":"Santos"},"content":{"rendered":"\n<p>En la tradici\u00f3n\ncat\u00f3lica, Teresa es un testigo eximio de la veneraci\u00f3n a los Santos. \u201cDevoci\u00f3n\ny recurso a ellos\u201d est\u00e1n incorporados a la experiencia del misterio de Cristo\nen la vida espiritual de la Santa. Sin discontinuidad. En sinton\u00eda con la toma\nde posiciones del magisterio eclesial ejercido por el Concilio Tridentino\n(sesi\u00f3n 25: \u201cdecretum de invocatione, veneratione&#8230; Sanctorum et sacris\nimaginibus\u201d), en contraposici\u00f3n con ciertas tendencias iconoclastas de la\n\u00e9poca. Refiri\u00e9ndose a estas \u00faltimas, Teresa llega a escribir a prop\u00f3sito de las\nim\u00e1genes: \u201cDesventurados estos herejes, que han perdido por su culpa esta\nconsolaci\u00f3n, con otras\u201d (C 34,11). Con un refrendo categ\u00f3rico desde lo hondo de\nsu experiencia m\u00edstica (R 30).<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de ese clima\neclesial y ya antes del Concilio de Trento, Teresa se inicia desde muy ni\u00f1a en\nesa pr\u00e1ctica, merced a la lectura del \u201cFlos sanctorum\u201d: \u201cjunt\u00e1bamonos (ella y\nRodrigo) a leer vidas de santos\u201d (V 1,4). Desde los \u201cseis o siete a\u00f1os\u201d, su\nmadre do\u00f1a Beatriz tuvo cuidado \u201cde ponernos&#8230; en ser devotos de nuestra\nSe\u00f1ora y de algunos santos\u201d (1,1). En la lectura del santoral, las figuras de\nlos h\u00e9roes de la santidad tienen para ella gran fuerza inductora. La impacta\nsobre todo el martirio de las mujeres ni\u00f1as: \u201clos martirios que por Dios las\nsantas pasaban\u201d (1,4). Impresi\u00f3n que perdurar\u00e1 toda su vida como ant\u00eddoto\ncontra la pusilanimidad: \u201cDios pudo dar fortaleza a muchas ni\u00f1as santas, y se\nla dio para pasar tantos tormentos como pasaron por El\u201d (Conc 3,5). Perdurar\u00e1\ntambi\u00e9n toda su vida la afici\u00f3n a la lectura de las vidas de Santos (santoral y\nPadres del Yermo), a\u00fan cuando haya deca\u00eddo su pasi\u00f3n por los libros (cf V\n30,17; F 18,11; M 6,7,13; cta 128,4&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>Para ella, los santos\nson prolongaci\u00f3n y eco de la santidad de Cristo Jes\u00fas. Por ese motivo\nfrecuentemente los asocia a \u00c9l en la evocaci\u00f3n (V. 31,12; M 2,11; 6, 7, 13&#8230;).\nA nivel doctrinal, Teresa cree ser una aut\u00e9ntica aberraci\u00f3n no s\u00f3lo la tesis\nque prescinde de la Humanidad de Jes\u00fas, sino la que excluye la veneraci\u00f3n de sus\nsantos (V 22,7.13). En lo hondo de las moradas m\u00edsticas del Castillo llega a\ndedicar un cap\u00edtulo al tema: \u201cDice cu\u00e1n gran yerro es no ejercitarse, por muy\nespirituales que sean, en traer presente la Humanidad de nuestro Se\u00f1or y\nSalvador Jesucristo&#8230; y su gloriosa Madre y Santos\u201d (t\u00edtulo del cap.7 de las\nmoradas sextas).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, los\nsantos son para ella \u201cmodelos\u201d bajo el modelo absoluto que es Cristo Jes\u00fas:\n\u201chemos menester mirar a nuestro dechado Cristo, y aun a sus ap\u00f3stoles y\nsantos&#8230; Es muy buena compa\u00f1\u00eda el buen Jes\u00fas y su sacrat\u00edsima Madre&#8230;\u201d (M\n6,7,13). Teresa, como Pablo, emplea expresamente el t\u00e9rmino \u201cimitar\u201d, y\n\u201cparecerse a&#8230;\u201d: \u201cParezc\u00e1monos&#8230; en algo a la Virgen sacrat\u00edsima\u201d (C 13,3).\n\u201cImitadla y considerad qu\u00e9 tal debe ser la grandeza de esta Se\u00f1ora&#8230;\u201d (M\n3,1,3). Pero sobre todo se relaciona con ellos en la l\u00ednea ascendente, de\nintercesi\u00f3n. Les hace \u201cnovenas\u201d, y \u201ctoma a los santos devotos\u201d (V 27, 1), lo\nmismo que a \u201csan Miguel \u00e1ngel, a quien por esto tom\u00e9 nuevamente devoci\u00f3n\u201d. Y \u201ca\notros santos importunaba mostrase el Se\u00f1or la verdad, digo que lo acabasen con\nSu Majestad\u201d (27,1). Teresa llega a vivir la experiencia profunda de la\ncomuni\u00f3n de los santos, en su relaci\u00f3n con los del cielo (V 39-40), hasta\nafirmar que en ciertos casos, \u201csi ve a algunos santos los conoce como si los\nhubiera mucho tratado\u201d (M 6,5,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Para su piedad\nprivada, en la pr\u00e1ctica cotidiana, Teresa dispone de una especie de iconostasio\nsecreto, con la lista de los santos de su particular devoci\u00f3n. Lleva esa lista\nen una ficha dentro de su breviario. La transcribe su primer bi\u00f3grafo el P.\nFrancisco de Ribera (IV, 13, p. 425). En ella, aparte los varios grupos\ncolectivos (los Patriarcas, los \u00c1ngeles, \u201ctodos los santos de nuestra Orden\u201d,\nlas diez mil m\u00e1rtires), los nombres citados ascienden a 32. Podemos agruparlos\nseg\u00fan las diversas motivaciones que inspiran la devoci\u00f3n de Teresa:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Ante todo, hay un\ngrupo de santos b\u00edblicos: primero de todos, san Jos\u00e9, por quien Teresa siente\nadmiraci\u00f3n y devoci\u00f3n especiales (V 6,6). Del Antiguo Testamento, el santo Job\n(V 5,9), y el Rey David (\u201cde este glorioso Rey soy yo muy devota y querr\u00eda\ntodos lo fuesen, en especial los que somos pecadores\u201d: 16,3). Los Ap\u00f3stoles, y\nentre ellos especialmente san Pedro y san Pablo (\u201ceran estos gloriosos santos\nmuy mis se\u00f1ores\u201d: 29,5), san Juan Evangelista, san Bartolom\u00e9 y san Andr\u00e9s (a\neste \u00faltimo dedic\u00f3 Teresa un hermoso poema: \u201cSi el padecer con amor \/ puede dar\ntan gran deleite \/ \u00a1qu\u00e9 gozo nos dar\u00e1 el verte!\u201d). San Juan Bautista, la\nMagdalena y san Esteban. Y por fin santa Ana.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Teresa se siente en\nespecial empat\u00eda con los santos \u201cconvertidos\u201d. Comienza evoc\u00e1ndolos en el\npr\u00f3logo de Vida, y reiteradamente a lo largo del libro (9,7; 19,5&#8230;). Es\ncopioso ese apartado en la ficha de su breviario, desde los pecadores b\u00edblicos\n(David, la Magdalena, Pedro y Pablo), hasta san Agust\u00edn, san Jer\u00f3nimo y santa\nMar\u00eda Egipciaca.<\/p>\n\n\n\n<p>c) Adem\u00e1s de las\nsantas mujeres antes citadas, en la lista de Teresa figuran otras de sus\npredilectas: Clara de As\u00eds, Catalina de Sena, Ursula, Isabel de Hungr\u00eda, y\nCatalina M\u00e1rtir, a quien ella dedic\u00f3 tambi\u00e9n un poema: \u201cOh gran amadora \/ del\nEterno Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>d) Como carmelita,\nTeresa tiene devoci\u00f3n particular a \u201ctodos los Santos de nuestra Orden\u201d (F\n29,33), y entre ellos a \u201caquellos santos Padres nuestros del Monte Carmelo\u201d de\nlos or\u00edgenes de la Orden (M 5,1,2), y adem\u00e1s a san Cirilo, san \u00c1ngelo y san\nAlberto de Sicilia. De este \u00faltimo hizo escribir una biograf\u00eda devota, que\nluego quiso se publicara juntamente con el Camino de Perfecci\u00f3n (Evora 1583).\nAunque no figuran en el listado del breviario, tambi\u00e9n tuvo especial devoci\u00f3n a\nlos dos santos b\u00edblicos El\u00edas (M 7,4,11) y Eliseo (Po 10).<\/p>\n\n\n\n<p>e) Por fin y debido a\nmotivos peculiares, figuran en el elenco los dos santos fundadores, Domingo de\nGuzm\u00e1n y Francisco de As\u00eds; un Padre del Desierto, san Hilari\u00f3n, al que ella\ndedic\u00f3 uno de sus poemas (\u201cHoy ha vencido un guerrero \/ al mundo y sus\nvaledores&#8230;\u201d); y fuera del listado, uno de los santos m\u00e1s populares de su\ntiempo, san Mart\u00edn de Tours, a quien ella admira por \u00e9mulo de san Pablo en la\nalternativa del deseo de la muerte y del servicio a los hermanos (cf C 19,4; M\n6,6,6; E 15, 2, y R 7 y 35&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 F. de\nRibera,&nbsp;La Vida de la Madre Teresa\u2026 (Salamanca 1590) IV, 13, pp. 425-427 y\nel \u201cR\u00f3tulo\u201d del Proceso de Canonizaci\u00f3n, art. 72, y las respuestas de los\ntestigos a ese art\u00edculo BMC 20, p. L.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e1s \u00c1lvarez <\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:\u00a0<em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo.Ed.FONTE <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, Teresa es un testigo eximio de la veneraci\u00f3n a los Santos. \u201cDevoci\u00f3n y recurso a ellos\u201d est\u00e1n incorporados a la experiencia del misterio de Cristo en la vida espiritual de la Santa. Sin discontinuidad. 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