{"id":4528,"date":"2015-01-21T13:44:07","date_gmt":"2015-01-21T19:44:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4528"},"modified":"2022-01-21T13:47:47","modified_gmt":"2022-01-21T19:47:47","slug":"santidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4528","title":{"rendered":"Santidad"},"content":{"rendered":"\n<p>La santidad es argumento\nimportante en la teolog\u00eda espiritual y en la vida cristiana. Aunque santa\nTeresa no lo afronte formalmente en sus escritos, es tema y preocupaci\u00f3n\nsubyacente en todos ellos. Meta, seg\u00fan ella, de toda vida cristiana. Objetivo\nespecial\u00edsimo del estilo de vida que propone a sus lectoras, las carmelitas.\nAspiraci\u00f3n permanente de T misma, que vive en tensi\u00f3n constante hacia esa cima\nque ella cree asequible, pero siempre inalcanzada, siempre m\u00e1s all\u00e1 de la\npropia realidad. Alguna vez evaluar\u00e1 a las personas de su entorno a base del\npar\u00e1metro de la santidad, pues a su parecer la santidad personal es el destino\nproyectado por Dios para cada ser humano y, en definitiva, el m\u00e1s alto de los\nvalores humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la tendencia de T\nal realismo y su menor propensi\u00f3n a la terminolog\u00eda abstracta, es normal que en\nsu ideario aparezca la santidad m\u00e1s bien como exponente de los santos\nconcretos, preconizados por la hagiograf\u00eda y la liturgia. Ella conoce santos de\ncarne y hueso, que viven a su lado, pero se refiere preferentemente a los del\ncielo. Son estos \u00faltimos los que le servir\u00e1n de referente para fijar su canon\n\u00edntimo de lo santo y elaborar su ideario acerca de la santidad, a partir del\nsumo santo, Cristo Jes\u00fas. De ah\u00ed su reiterado lema: \u201c\u00a1poned los ojos en el Crucificado!\u201d,\n\u201c\u00a1los ojos en vuestro Esposo!\u201d \u00c9l es \u201cel dechado\u201d de santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello en la\npresente s\u00edntesis recogeremos s\u00f3lo dos puntos de su ideario: 1\u00ba, su concepto\npopular de la santidad encarnada en los santos; y 2\u00ba, su idea de santidad como\nfase terminal de la vida cristiana o como meta de la historia personal de\nsalvaci\u00f3n, preludio de la santidad celeste.<\/p>\n\n\n\n<p>1. La santidad de los\nSantos<\/p>\n\n\n\n<p>En una de sus\nconfidencias epistolares, sorprendemos a T escribiendo a prop\u00f3sito de un\npersonaje conocido suyo: \u201cYo le digo que no s\u00e9 qu\u00e9 me diga, que no acabamos de\nser santos en esta vida\u201d (cta 138,3: a Graci\u00e1n, del 31.10.1576). No es \u00edndice\nde desconfianza, sino simple evaluaci\u00f3n relativa de la fiabilidad y relatividad\nde toda santidad humana ac\u00e1 en la tierra. Cuando a ella misma se atreven a\ncalificarla de santa, se enoja en serio: \u201cdesatinos&#8230;, en diciendo que una es\nsanta, lo ha de ser sin pies ni cabeza\u201d (cta 320). \u201cPura farsa de santidad&#8230;\nesa torre de viento\u201d, escribir\u00e1 en otra ocasi\u00f3n (cta 88,12).<\/p>\n\n\n\n<p>El calificativo\n\u201csanto\u201d, en sus m\u00faltiples variantes \u2013santos\/santas, santico\/ santito,\nsant\u00edsimo\/sacrat\u00edsimo\u2013 ocurre m\u00e1s de un millar de veces en los escritos\nteresianos (unas 1.090, seg\u00fan el L\u00e9xico de A. Fortes). S\u00f3lo en casos\nexcepcionales lo utiliza para designar a alguno de sus coet\u00e1neos: \u201cest\u00e1 preso\naquel santico de fray Juan\u201d (cta 238,6), \u201ctodos le tienen por santo&#8230;,y creo\nque no se lo levantan\u201d (cta 226,10; 218,3), o bien entre sus amigas, la\nexcepcional Marid\u00edaz (cta 449,3). Pero en general, ella reserva ese atributo\npara los que han llegado a la estabilidad celeste. Tales, por ejemplo, ciertos\npersonajes de la Biblia, o los canonizados, preferentemente los consignados en\nel breviario, incorporados a la oraci\u00f3n de la Iglesia como modelos (\u201cdechados\u201d)\ne intercesores. No importa que algunos sean legendarios. Lo importante es\nencontrar en ellos aut\u00e9nticas estampas de santidad. El superlativo \u201csant\u00edsimo\u201d\nlo reserva para la Trinidad (\u201csant\u00edsima Trinidad\u201d), y para la Eucarist\u00eda\n(\u201cSant\u00edsimo Sacramento\u201d, y el similar \u201csacrat\u00edsima Humanidad\u201d de Jes\u00fas: V\n28,9). Tambi\u00e9n para la Virgen Mar\u00eda: \u201csant\u00edsima Virgen\u201d (C 13,3); si bien m\u00e1s\nfrecuentemente \u201csacrat\u00edsima Virgen\u201d. Ellos son, en realidad, los arquetipos y\nfuentes supremas de toda santidad humana. Dios, en definitiva, es \u201cel santo de\nlos santos\u201d (C 29,4), con t\u00e1cita referencia b\u00edblica (Dan 9,24).<\/p>\n\n\n\n<p>En sus primeras\nlecturas infantiles, a T le impresionaron, como era natural, los martirios de\nlas santas: \u201ccomo ve\u00eda los martirios que por Dios las santas pasaban&#8230;\u201d (V\n1,4). \u201cDios lo puede todo, y as\u00ed puede dar fortaleza a muchas ni\u00f1as santas, y\nse la dio para pasar tantos tormentos\u201d (Conc 3,5). Admir\u00f3 luego la santidad de\nlos \u201cque se retiraban a los desiertos\u201d (R 36; M 6,6,11), o a los anacoretas del\nMonte Carmelo (M 5,1,2). Con todo, sus preferencias las reserv\u00f3 para los santos\n\u201cpecadores convertidos\u201d, o como ella dice, los que habiendo sido pecadores, \u201cse\ntornaron a Dios o a Cristo\u201d (V pr\u00f3l. 1): \u201cen los santos que, despu\u00e9s de serlo\n<\/p>\n\n\n\n<p>, el Se\u00f1or torn\u00f3 a S\u00ed, hallaba yo mucho consuelo, pareci\u00e9ndome en\nellos hab\u00eda de hallar ayuda y que como los hab\u00eda el Se\u00f1or perdonado, pod\u00eda\nhacer a m\u00ed\u201d (V 9,7). Con predilecci\u00f3n por los ejemplares b\u00edblicos, David,\nPedro, Pablo, la Magdalena&#8230; y, entre los posteriores, san Agust\u00edn y san\nJer\u00f3nimo. Teresa destaca en ellos, no s\u00f3lo el hecho de la conversi\u00f3n a Cristo\ncomo clave de su santidad, sino el amor de enamorados con que se adhirieron a\nEl. Sin descartar la compatibilidad de \u201csantidad y grandes tentaciones\u201d y malos\npensamientos (V 11,10). \u201cPenitentes\u201d, \u201cenamorados\u201d y \u201cesforzados\u201d ser\u00edan las\nnotas que sella\u00adr\u00edan su santidad.\n\n<\/p>\n\n\n\n<p>Hay todav\u00eda una\ncategor\u00eda de santos que para ella es no s\u00f3lo mod\u00e9lica, sino profundamente\nempatizante. Son los que ejercieron de ap\u00f3stoles o de ev\u00c1ngelizadores: \u201c&#8230;me\nacaece que cuando en las vidas de los santos leemos que convirtieron almas,\nmucha m\u00e1s devoci\u00f3n me hace y m\u00e1s ternura y m\u00e1s envidia que todos los martirios\nque padecen, por ser \u00e9sta la inclinaci\u00f3n que nuestro Se\u00f1or me ha dado,\npareci\u00e9ndome que precia m\u00e1s un alma que por nuestra industria y oraci\u00f3n le\ngan\u00e1semos, mediante su misericordia, que todos los servicios que le podemos\nhacer\u201d (F 1,7). Por ello, Teresa se siente fascinada por \u201caquella hambre que\ntuvo nuestro padre El\u00edas de la honra de su Dios, y tuvo Santo Domingo y San\nFrancisco de allegar almas para que fuese alabado\u201d (M 7,4,11). \u201cSi miramos la\nmultitud de almas que por medio de una trae Dios a S\u00ed, es para alabarle mucho\nlos millares que convert\u00edan los m\u00e1rtires: \u00a1una doncella como santa \u00darsula!&#8230;\u201d\n(M 5,4,6). Otras dos notas: \u201ccontemplativos\u201d y \u201cservidores\u201d. Unidos a Dios o a\nCristo, y tensos en el servicio de los hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>A ella no le agrada la\nestampa, com\u00fan en su tiempo, de la santidad adusta y hosca o poco simp\u00e1tica,\ntantas veces preconizada por la iconograf\u00eda o por el santoral. Le desagradan\nlos \u201csantos encapotados\u201d (M 5,3,11). Al contrario, su criterio de santidad es:\n\u201ccuanto m\u00e1s santas, m\u00e1s conversables con sus hermanas\u201d (C 41,7), de suerte que\nlos otros \u201cno se amedrenten de la virtud\u201d (ib). Por eso, cuando trace de mano\nmaestra la semblanza de un santo de carne y hueso, como fray Pedro de\nAlc\u00e1ntara, luego de subrayar la austeridad de vida de ese hombre que parec\u00eda\n\u201checho de ra\u00edces de \u00e1rboles\u201d, precisar\u00e1: \u201ccon toda esta santidad, era muy afable,\naunque de pocas palabras, si no era con preguntarle. En \u00e9stas era muy sabroso,\nporque ten\u00eda muy lindo entendimiento\u201d (V 27,18).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa est\u00e1 convencida\nde que la santidad es perfectamente compatible con la vida com\u00fan y corriente,\ncon trabajos materiales, aparentemente vulgares. Se lo inculca a su hermano\nLorenzo, anheloso de santidad, pero forzado a enredarse en cuidados de hacienda\ny dineros: \u201cno dejaba de ser santo Jacob por entender en sus ganados, ni\nAbrah\u00e1n, ni san Joaqu\u00edn\u201d (cta 172,11). A otro de sus colaboradores, el\ncaballero Antonio Gayt\u00e1n, le escribe con ocasi\u00f3n de sus segundas nupcias:\n\u201ctambi\u00e9n hay en el [estado de matrimonio] santos, como en otros\u201d (cta 386, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>De lo que ella est\u00e1\nabsolutamente convencida es de la presencia de la cruz en todo proceso de\nsantidad. A sus predilectos la da el Se\u00f1or, seg\u00fan la medida del amor que les\ntiene y que ellos le tienen (C 32,7). \u201cSiempre hemos visto que los que m\u00e1s\ncercanos anduvieron a Cristo nuestro Se\u00f1or fueron los de mayores trabajos:\nmiremos los que pas\u00f3 su gloriosa Madre y los gloriosos ap\u00f3stoles&#8230;\u201d (M 7,4,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Recogiendo esa serie\nde rasgos, en el perfil de la santidad dise\u00f1ado por Teresa destaca ante todo la\niniciativa de Cristo en la atracci\u00f3n de la persona humana hacia El: s\u00f3lo se es\nsanto en la uni\u00f3n a El. En el amor cruzado entre ambos, hasta el martirio y la\nparticipaci\u00f3n en su cruz: sufriendo, \u201cas\u00ed se hacen los santos\u201d, escribe ella a\nMar\u00eda de san Jos\u00e9 (cta 357,10). Destaca luego ciertas virtudes, como el trabajo\nen el cumplimiento del deber, la afabilidad, el sacrificio, el celo apost\u00f3lico\n\u2013hambre de la gloria de Dios\u2013, la prosecuci\u00f3n de la misi\u00f3n ev\u00c1ngelizadora en el\nservicio de los hermanos y en la salvaci\u00f3n de las almas. \u201cMirar a las\nvirtudes&#8230;: quien con m\u00e1s mortificaci\u00f3n y humildad y limpieza de conciencia\nsirviere a nuestro Se\u00f1or, \u00e9sa ser\u00e1 la m\u00e1s santa\u201d (M 6,8,10).<\/p>\n\n\n\n<p>2. La santidad como\nt\u00e9rmino del proceso espiritual<\/p>\n\n\n\n<p>La exposici\u00f3n\ndoctrinal del argumento de la santidad cristiana la realiz\u00f3 T en las s\u00e9ptimas\nmoradas del Castillo Interior. El enfoque mismo del libro se hab\u00eda propuesto\npresentar el itinerario de la vida cristiana en su pleno arco de desarrollo. En\nese enfoque era normal que la postrera etapa del proceso se reservase para\ntratar de la santidad. As\u00ed ocurrir\u00e1 de hecho. Los cuatro cap\u00edtulos de las\nmoradas s\u00e9ptimas ser\u00e1n un peque\u00f1o tratadillo \u201cde la santidad\u201d a que puede\nllegar el cristiano ac\u00e1 en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el latente fil\u00f3n\nautobiogr\u00e1fico del libro, T tendr\u00e1 que presentar el grado de santidad a que el\nSe\u00f1or ha elevado su persona. Lo insin\u00faa ella, no sin cierto estremecimiento, en\nel umbral mismo de la exposici\u00f3n: \u201c\u00a1Oh gran Dios!, parece que tiembla una\ncreatura tan miserable como yo de tratar en cosa tan ajena de lo que merezco\nentender&#8230; Porque me parece que han de pensar que yo lo s\u00e9 por experiencia, y\nh\u00e1ceme grand\u00edsima veg\u00fcenza&#8230;\u201d (M 7,1,2). \u201cA otras personas\u201d la llegada a la\netapa final \u201cser\u00e1 de otra forma; a \u00e9sta de quien hablamos&#8230;\u201d, es decir, a T\nmisma le ocurri\u00f3 concretamente as\u00ed&#8230; Con lo cual, T se ve forzada a reflejar\nlimpiamente su caso personal, si bien se abstendr\u00e1 de designarlo con el vocablo\n\u201csantidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y dada la hondura\ninefable del hecho de la santidad cristiana, para explorarla T seguir\u00e1\nrecurriendo a los s\u00edmbolos utilizados a lo largo del libro, y que ahora\nalcanzan el tope de su valor sem\u00e1ntico. a) Seg\u00fan el s\u00edmbolo del castillo, la\nsantidad se presenta como un hecho que afecta a lo m\u00e1s hondo de la persona (el\n\u201chond\u00f3n\u201d del esp\u00edritu), limpia e ilumina todo su ser y lo vincula a lo divino.\nLo divino estaba y est\u00e1 presente en las capas m\u00e1s hondas de lo humano: en la\n\u00faltima morada del castillo. \u2013 b) Seg\u00fan el s\u00edmbolo de la metamorfosis (gusano de\nseda que se vuelve mariposa, y ave f\u00e9nix que renace de sus cenizas), la\nsantidad equivale al momento en que la \u201cmariposica del alma\u201d muere, abrasada en\nllamas y luz, y sobreviene la total superaci\u00f3n del hombre viejo, para dar paso\na la plenitud del hombre nuevo en Cristo: \u201ces esto lo que dice san Pablo: el\nque se allega a Dios, h\u00e1cese un esp\u00edritu con El\u201d (7,2,5). La santidad es la\nvida del hombre \u201crenacido\u201d de sus cenizas, como la m\u00edtica ave f\u00e9nix. \u2013 c) Pero\nel m\u00e1s expresivo y relevante es el s\u00edmbolo nupcial, el m\u00e1s b\u00edblico de los tres.\nSeg\u00fan \u00e9l, la santidad equivale al \u201cmatrimonio espiritual\u201d del alma con Dios, en\ntotal comuni\u00f3n de amor entre ambos: en uni\u00f3n plena y definitiva, con garant\u00edas\nde irreversibilidad, anticipo de la santidad celeste. As\u00ed, la santidad no\nresulta tanto del crecimiento de la persona humana, cuanto de la simbiosis de\nella con la divina. Es un don de amor recibido, mucho m\u00e1s que el logro del\npropio esfuerzo. M\u00e1s que perfecci\u00f3n del santo es comuni\u00f3n con el Santo de los\nsantos.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esos\ns\u00edmbolos, es importante el an\u00e1lisis doctrinal que T hace de la santidad en esta\nfase final del proceso. Ella tiene experiencia e ideas claras. Las estructura\nen cuatro cap\u00edtulos, que responden progresivamente a nuestra pregunta: \u201c\u00bfqu\u00e9 es\nla santidad?\u201d Los cuatro cap\u00edtulos contienen cuatro respuestas progresivas, que\nreflejan limpiamente la idea que T tiene de lo que Pablo llam\u00f3 \u201cpl\u00e9roma\u201d del\nhombre nuevo en Cristo: plenitud de vida de la gracia. A saber:<\/p>\n\n\n\n<p>c. 1\u00ba. La santidad es,\nante todo, un hecho trinitario, en que al cristiano se le cumple la palabra\nevang\u00e9lica \u201cque dijo el Se\u00f1or: que vendr\u00eda El y el Padre y el Esp\u00edritu Santo a\nmorar con el alma que le ama y guarda sus mandamientos\u201d. De suerte que \u201ccada\nd\u00eda se espanta m\u00e1s esta alma, porque nunca m\u00e1s le parece se fueron de con ella\n<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230;, sino que est\u00e1n en lo interior de su alma, en lo\nmuy muy interior&#8230;\u201d (7,1,6-7). Santificaci\u00f3n del hombre por inhabitaci\u00f3n de la\nTrinidad en \u00e9l. Es la Trinidad la que hace presente en el hombre la santidad de\nDios.\n\n<\/p>\n\n\n\n<p>c. 2\u00ba. La santidad es\nun hecho cristol\u00f3gico, consistente en la uni\u00f3n plena del cristiano con Cristo,\nde suerte que pueda decir con san Pablo: \u201cmihi vivere Christus est, mori\nlucrum\u201d: as\u00ed me parece puede decir aqu\u00ed el alma, porque es adonde la\nmariposilla que hemos dicho muere con grand\u00edsimo gozo, porque su vida es ya\nCristo\u201d (7,2,5). Y se le cumplen igualmente las palabras que Jes\u00fas dijo a sus\ndisc\u00edpulos, orando por ellos para que \u2018fuesen una cosa con el Padre y con El,\ncomo Jesucristo nuestro Se\u00f1or est\u00e1 en el Padre y el Padre en El\u2019. \u00a1No s\u00e9 qu\u00e9\nmayor amor puede ser [haber] que \u00e9ste!\u201d (7,2,7). El amor es unitivo.\nIntensamente unitivo el de Cristo. La irrevocable uni\u00f3n de El con el Padre, es\nla mejor imagen de la estabilidad e irreversibilidad de la santidad plena del\ncristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>c. 3\u00ba. La santidad es\nun hecho humano, que lleva a plenitud la vida del hombre nuevo en Cristo, de\nsuerte que tambi\u00e9n \u00e9l, como san Pablo, pueda decir con disponibilidad absoluta:\n\u201c\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9is, Se\u00f1or, que haga?\u201d, convencido de que el Se\u00f1or le oye, \u201cy de\nmuchas maneras os ense\u00f1a con qu\u00e9 le agrad\u00e9is\u201d (7,3,9). A nivel humano, la santidad\nes un valor que afecta al hombre entero en los planos psicol\u00f3gico, \u00e9tico y\nteologal.<\/p>\n\n\n\n<p>c. 4\u00ba. La santidad es,\nen definitiva, la plena configuraci\u00f3n a Cristo, en el servicio de la Iglesia y\nde los hermanos, de suerte que realice el gesto simb\u00f3lico de Mar\u00eda que con sus\ncabellos unge los pies de Jes\u00fas (7,4,13), o que como Jes\u00fas mismo no s\u00f3lo vive\nen servicio de los dem\u00e1s, sino que es tambi\u00e9n \u00e9l \u201csiervo de Yahv\u00e9\u201d, y \u201cesclavo\nde Dios, a quien se\u00f1alado con su hierro, que es el de la cruz&#8230;, los pueda\nvender por esclavos de todo el mundo, como El lo fue: que no les hace ning\u00fan\nagravio ni peque\u00f1a merced\u201d (7,4,8). En eso consistir\u00e1 exactamente el \u201cser\nespirituales de veras\u201d: ser santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas cuatro\ncomponentes de la santidad son sencillamente el desarrollo cimero de la gracia\ngerminal otorgada al cristiano en el bautismo: inhabitaci\u00f3n de la Trinidad,\ninserci\u00f3n en Cristo resucitado, nueva criatura, destino de servicio en el\ncuerpo m\u00edstico de la Iglesia. Pleno desarrollo del misterio de la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano antropol\u00f3gico\n(cap. 3\u00ba), la Santa se ha detenido a detallar las notas fison\u00f3micas que\ncaracterizan al cristiano que ha llegado a la plena configuraci\u00f3n con Cristo en\nla etapa de la santidad. Baste enumerar las cuatro primeras de la serie (7,3,2\ny ss):<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Su rasgo primero es\n\u201cun olvido de s\u00ed, que verdaderamente parece ya no es, porque toda [el alma]\nest\u00e1 de tal manera que no se conoce, ni se acuerda que para ella ha de haber\ncielo ni vida ni honra, porque toda est\u00e1 empleada en la de Dios&#8230; Parece ya no\nes, ni querr\u00eda ser en nada nada\u201d (n. 2). Superaci\u00f3n de todo ego\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 El segundo, \u201cun\ndeseo de padecer grande, mas no de manera que la inquiete&#8230;\u201d, para mejor\ncompartir la pasi\u00f3n del Crucificado (n. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 El tercero: \u201ctienen\ntambi\u00e9n estas almas un gran gozo interior cuando son perseguidas, con mucha m\u00e1s\npaz.., y sin ninguna enemistad con los que las hacen mal o desean hacer\u201d, en\nplenitud de amor fraterno (n. 5).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Cuarto: \u201cLo que m\u00e1s\nme espanta de todo es que ya hab\u00e9is visto los trabajos y aflicciones que han\ntenido [estas almas] por morirse para gozar de nuestro Se\u00f1or. Ahora es tan\ngrande el deseo que tienen de servirle&#8230; y de aprovechar a alg\u00fan alma si\npudiesen, que no s\u00f3lo no desean morirse, mas vivir muchos a\u00f1os&#8230; por si\npudiesen que fuese el Se\u00f1or alabado por ellos, aunque fuese en cosa muy poca\u201d\n(n. 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Equilibrio entre\n\u201cparus\u00eda\u201d y \u201cdiacon\u00eda\u201d, como en la fase terminal de Pablo (Fip 1,21-26).<\/p>\n\n\n\n<p>Ya al final del Camino\nde Perfecci\u00f3n, hablando de la perfecci\u00f3n del amor, hab\u00eda escrito ella: \u201cQuienes\nde veras aman a Dios \u2013los santos\u2013 todo lo bueno aman, todo lo bueno quieren,\ntodo lo bueno favorecen, todo lo bueno loan, con los buenos se juntan siempre y\nlos favorecen y defienden. No aman sino verdades y cosa que sea digna de amar\u201d\n(C 40,3).<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La santidad es argumento importante en la teolog\u00eda espiritual y en la vida cristiana. Aunque santa Teresa no lo afronte formalmente en sus escritos, es tema y preocupaci\u00f3n subyacente en todos ellos. Meta, seg\u00fan ella, de toda vida cristiana. 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