{"id":4537,"date":"2015-01-21T16:22:43","date_gmt":"2015-01-21T22:22:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4537"},"modified":"2022-01-21T16:24:18","modified_gmt":"2022-01-21T22:24:18","slug":"camino-espiritual-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4537","title":{"rendered":"Camino espiritual"},"content":{"rendered":"\n<p>Camino&nbsp;es una\nimagen de lo espiritual ampliamente difundida en casi todas las religiones.\nPara T es imagen de origen b\u00edblico. Le sirve para expresar la vida espiritual y\nsu proceso de desarrollo en el tiempo (antes de la eternidad). La vida es\ncamino: \u201cvia vitae\u201d, repetir\u00e1 la Biblia (Prov&nbsp;6,25; 10,11; 15,10;\ny&nbsp;salmospassim). Jes\u00fas es \u201cel camino\u201d (Jn 14, 6). \u00c9l es el camino que\nconduce al Padre (Jn 14,9: ambos textos, citados en M 6,7,6). Caminar\nes&nbsp;seguir&nbsp;a Jes\u00fas. \u201cPor el camino (de la cruz) que fue Cristo han de\nir los que le siguen\u201d (V 11,5). Teresa no s\u00f3lo ha reiterado la alusi\u00f3n a esos\npasajes evang\u00e9licos, sino que ha aceptado la imagen del camino para titular uno\nde sus libros, el&nbsp;Camino de perfecci\u00f3n.&nbsp;(Poco antes hab\u00eda le\u00eddo el\nprecioso op\u00fasculo titulado \u201cVia spiritus o camino de la perfecci\u00f3n del alma\u201d,\nde Bernab\u00e9 de Palma).&nbsp;En dos de sus poemas ha celebrado el caminar juntos:\n\u201cCaminemos&nbsp;para el cielo \/ monjas del Carmelo\u201d (Po 10 y 20). Seg\u00fan ella,\ntodos caminamos hacia \u201cla fuente de agua viva\u201d que prometi\u00f3 Jes\u00fas a la\nSamaritana\u201d (C&nbsp;19,2; 20,1&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de libros\nespirituales puso a T en contacto con la tradici\u00f3n, que desde los Padres de la\nIglesia trasmit\u00eda diversos par\u00e1metros o esquemas para describir el desarrollo\nde la vida espiritual en el cristiano. Recordemos los m\u00e1s comunes:\nel&nbsp;crecimiento&nbsp;del alma,&nbsp;el&nbsp;itinerario&nbsp;del\ncaminante,&nbsp;y la&nbsp;subida o escalada&nbsp;de lo alto.<\/p>\n\n\n\n<p>a) Ante todo,\nel&nbsp;crecimiento&nbsp;en&nbsp;Cristo, de acuerdo con la idea de san Pablo:\n\u201ccrezcamos en \u00c9l\u201d (Ef&nbsp;4,15), hasta llegar a la plenitud de su estatura\n(ib&nbsp;4,13; Col1,19). Teresa utilizar\u00e1 repetidas veces esa imagen y el\nconsiguiente esquema. Recurre a la imagen del \u201cni\u00f1o que a\u00fan mama\u201d\n(C&nbsp;31,9), y que crece pero a\u00fan no soporta el peso de la vida (F 18,10; M\n4,3,10; Conc&nbsp;3,5). As\u00ed, en&nbsp;Vida&nbsp;15,12: \u201cEn esta vida que vivimos\nno crece el alma como el cuerpo, aunque decimos que s\u00ed, y de verdad crece. Mas\nun ni\u00f1o, despu\u00e9s que crece y echa gran cuerpo y ya le tiene de hombre, no torna\na descrecer y a tener peque\u00f1o cuerpo. Ac\u00e1 (en la vida espiritual) quiere el\nSe\u00f1or que s\u00ed, a lo que yo he visto por m\u00ed, que no lo s\u00e9 por m\u00e1s\u201d. \u201cNo hay alma,\nen este camino, tan gigante, que no haya menester muchas veces tornar a ser\nni\u00f1o y a mamar, y esto jam\u00e1s se olvide, quiz\u00e1s lo dir\u00e9 m\u00e1s veces porque importa\nmucho\u201d (V 13, 15): claro eco de las palabras de Jes\u00fas: \u201csi no os hiciereis como\nni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino\u201d (Mt 18,3). \u2013 Con todo, en T no encontramos\ndesarrollada sistem\u00e1ticamente esa imagen del crecimiento o de \u201clas tres edades\nde la vida espiritual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Otra imagen\ntradicional es la del itinerario&nbsp;o&nbsp;camino&nbsp;por&nbsp;etapas,\nse\u00f1alizado en lo que se ha llamado \u201clas tres v\u00edas\u201d: v\u00eda purgativa, v\u00eda\niluminativa y v\u00eda unitiva. Teresa no s\u00f3lo ley\u00f3 sino que oy\u00f3 con toda seguridad\nesa teor\u00eda de boca de sus letrados asesores. (Itinerario&nbsp;era el t\u00edtulo del\nlibro del franciscano su coet\u00e1neo F. de Evia. M\u00e1s conocidos, los\ncl\u00e1sicos&nbsp;itinerarios&nbsp;de san Buenaventura:&nbsp;Itinerarium mentis in\nDeum, Itinerarium mentis in seipsam&nbsp;o el De triplici via,&nbsp;etc.). Pero\nno parece haberla asimilado ni incorporado a su esquema de la vida espiritual.\nS\u00f3lo recuerda una vez las dos etapas primeras, purgativa e iluminativa, pero en\nforma titubeante: \u201c&#8230;despu\u00e9s de muchos a\u00f1os que haya ido por la vida (!)\npurgativa, y aprovechando por la iluminativa. No s\u00e9 yo bien por qu\u00e9 dicen \u2018iluminativa\u2019;\nentiendo que de los que van aprovechando\u201d (V 22,1). Es decir, que ella en el\nfondo equipara la imagen de las tres v\u00edas (o \u201cvidas\u201d) con la de los tres\nestados, de \u201cprincipiantes, aprovechados y perfectos\u201d. \u201cLos que van\naprovechando\u201d ser\u00edan los de la v\u00eda iluminativa. Ella, que tanta importancia\ndar\u00e1 al tema de la uni\u00f3n, nunca mencionar\u00e1 la \u201cv\u00eda&nbsp;unitiva\u201d. Ninguno de\nlos dos esquemas, ni el de las tres v\u00edas ni el de los tres estados, pasar\u00e1n a\nsu t\u00edpica visi\u00f3n de la vida espiritual. En lugar de la trilog\u00eda\n\u201cprincipiantes-aprovechados-perfectos\u201d, ella preferir\u00e1 hablar de \u201cprimeros y\nmedianos y postreros\u201d (V 11,5). En su esquema personal subsistir\u00e1n sobre todo\nlos dos extremos: \u201clos principios\u201d de la vida espiritual (V 11), y \u201clos\nperfectos \/ la perfecci\u00f3n\u201d: \u201c\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is que es su voluntad (de Cristo)? Que\nseamos del todo perfectas&#8230; para ser unos con \u00c9l y con el Padre\u201d (M 5,3,7).<\/p>\n\n\n\n<p>c) En la tradici\u00f3n\nespiritual exist\u00eda tambi\u00e9n la imagen (y el esquema) de la&nbsp;subida y de\nlas&nbsp;escalas&nbsp;para ascender al t\u00e9rmino de la vida espiritual, que es el\ncielo. Ejemplo cl\u00e1sico, la&nbsp;Scala&nbsp;paradisi&nbsp;de san J. Cl\u00edmaco.\nImagen explotada en el \u00e1mbito teresiano por su director san Juan de la Cruz,\nque poco despu\u00e9s la plasmar\u00e1 en el dibujo del \u201cmonte\u201d y la desarrollar\u00e1 en la\n\u201cSubida del Monte Carmelo\u201d. En momentos cr\u00edticos, T se hab\u00eda servido de otro\nlibro basado en esa misma imagen, la \u201cSubida del Monte Si\u00f3n\u201d, de Bernardino de\nLaredo (V 23,12). Ella misma hablar\u00e1 incidentalmente de \u201csubido estado\u201d,\n\u201csubido camino\u201d, \u201csubido amor de Dios\u201d, etc. (V 7,13; 22,18; 38,11). Sin\nulterior desarrollo. En cambio, desechar\u00e1 el lenguaje y la t\u00e9cnica espiritual\nde subir o levantar la mente a la esfera de la experiencia m\u00edstica: \u201cel da\u00f1o\nque es querer subir el esp\u00edritu&#8230; a cosas sobrenaturales\u201d (t\u00edtulo del c. 12\nde&nbsp;Vida).&nbsp;\u201cEs lenguaje de esp\u00edritu\u201d, dir\u00e1 ella (V 12,5), es decir,\nteor\u00eda de espirituales, pero falsa. Lo repetir\u00e1 en el famoso c. 22 del libro. \u2013\nT recordar\u00e1 tambi\u00e9n la simb\u00f3lica \u201cescala de Jacob\u201d (G\u00e9n 28,12), pero sin incorporarla\nal esquema de la vida espiritual (M 6,4,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Es normal que, en su\nexposici\u00f3n del camino espiritual, T no haya adoptado ninguno de esos esquemas.\nLe hubieran resultado artificiosos y probablemente hubieran coartado su\nespontaneidad y creatividad. Ella ofreci\u00f3 su propia visi\u00f3n de la vida\nespiritual y el consiguiente proceso de desarrollo, en el&nbsp;Castillo\nInterior, \u00faltimo de sus libros doctrinales. Utiliz\u00f3 en \u00e9l ideas e im\u00e1genes ya\nesbozadas en escritos anteriores (V&nbsp;40, y C&nbsp;28). Base de esa s\u00edntesis\nteresiana es, ante todo, la propia experiencia: a sus 62 a\u00f1os cumplidos, tiene\nella una visi\u00f3n complexiva de lo que es el camino espiritual, ote\u00e1ndolo desde\nla \u201catalaya\u201d (es imagen suya) de lo vivido. Esa&nbsp;experiencia&nbsp;la\ncondensa en un s\u00edmbolo,&nbsp;el \u201ccastillo interior\u201d: la vida espiritual es\n\u201ccomo\u201d la progresiva inmersi\u00f3n en la interioridad de un castillo. Ambas cosas\n\u2013experiencia y s\u00edmbolo b\u00e1sico\u2013 se apoyan en una selecci\u00f3n\nde&nbsp;textos&nbsp;b\u00edblicos&nbsp;que permiten a T marcar el paso del proceso,\netapa tras etapa o morada tras morada, desde la palabra de Dios. Los textos m\u00e1s\nimportantes los formula al plantear y al terminar el camino: M 1,1,1; y M\n7,1,6; 7,2,5.<\/p>\n\n\n\n<p>Punto&nbsp;de&nbsp;partida&nbsp;del\ncamino o de todo el proceso espiritual es el alma humana, su estructura y gran\ncapacidad, su vocaci\u00f3n de trascendencia.&nbsp;Punto&nbsp;de&nbsp;arribo y\nt\u00e9rmino del proceso es la uni\u00f3n personal y total a Dios, a su voluntad, a su\namor, a su gracia en plenitud. En las etapas finales\ndel&nbsp;Castillo,&nbsp;prevalecer\u00e1 el simbolismo esponsal \u2013de origen b\u00edblico\u2013,\npara poner de relieve que la vida espiritual no implica, ni s\u00f3lo ni\nprincipalmente, un desarrollo de car\u00e1cter \u00e9tico (perfecci\u00f3n) ni de tipo\nevolutivo unipersonal (semibiol\u00f3gico), sino relacional e interpersonal\n(simbi\u00f3tico), en cruce de amores y de vidas entre Dios y el hombre:\nla&nbsp;uni\u00f3n.&nbsp;Plena pero provisoria en esta vida, definitiva en la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;camino&nbsp;mismo\nes ideado por T como en dos vertientes. Desde el punto de partida, el camino es\nvisto como un proceso de interiorizaci\u00f3n, que despierte en el hombre sus m\u00e1s\nrec\u00f3nditas potencialidades. Desde el punto de vista terminal, es visto como un\nproceso de acercamiento a Dios: inmersi\u00f3n en la voluntad divina hasta la uni\u00f3n\nde esp\u00edritu con \u00c9l. \u201cLo dice san Pablo: \u2018El que se arrima y allega a\nDios,&nbsp;h\u00e1cese un esp\u00edritu con El\u2019&#8230;\u201d&nbsp;(M 7,2,5). El hombre se\ntrasciende a s\u00ed mismo en Dios. Ambos procesos \u2013interiorizante y trascendente\u2013\nimplican la revinculaci\u00f3n a todo lo creado, especialmente a los hermanos, por\namor y por servicio. El amor al pr\u00f3jimo es medio indispensable para la uni\u00f3n a\nDios. El servicio es exigencia ineludible de la uni\u00f3n a \u00c9l y de la\nconfiguraci\u00f3n a Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;la&nbsp;descripci\u00f3n&nbsp;anal\u00edtica&nbsp;del\nproceso espiritual, T lo ha jalonado en siete etapas, denominadas \u201csiete\nmoradas\u201d, representativas de las innumerables moradas (situaciones variantes)\nque se suceden en la vida de cada uno. Una perspectiva m\u00e1s profunda divide todo\nel proceso de la vida espiritual en dos tiempos, asc\u00e9tico el uno, m\u00edstico el\notro. Corresponden a las dos componentes \u2013inicial y terminal\u2013 del camino: por parte\ndel hombre, lucha asc\u00e9tica en las tres moradas primeras. Por parte de Dios, la\ngracia y la iniciativa divinas: tres moradas finales. Y para subrayar la fusi\u00f3n\nde esas dos componentes, T intercala entre las dos ternas el estadio de las\nmoradas cuartas, apoyadas en la imagen de las dos fuentes, exterior y lejana la\nuna, interior y profunda la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>Dada la peculiar\nexperiencia vivida por T, en esa s\u00edntesis se concede relieve especial a la\ncomponente m\u00edstica, en cuanto experiencia del misterio de Dios en la vida del\nhombre. Esta preferencia de lo m\u00edstico se debe, en ella, a dos motivos: que las\nformas fuertes de la experiencia m\u00edstica expresan mejor el misterio de la\ngracia y su riqueza; y que en ellas aparece m\u00e1s patente el aspecto escatol\u00f3gico\nde la vida sobrenatural: continuidad de la vida presente y la celeste; y\nanticipo, a modo de preludio, de la vida celeste en las experiencias\ncristol\u00f3gicas, eclesiales y trinitarias del m\u00edstico. Aspecto especialmente\nsubrayado en las moradas sextas y s\u00e9timas. En los&nbsp;poemas,&nbsp;que quiz\u00e1s\nreflejen mejor el pensamiento profundo de T, se insiste en la esencial\nprecariedad de la vida presente, en la \u00fanica posibilidad de plenitud en la vida\nfutura, en la funci\u00f3n positiva e introductora de la muerte, en la implicaci\u00f3n\nde nuestra vida en la Vida: \u201cAquella vida de arriba, \/ que es la vida\nverdadera, \/ hasta que esta vida muera, \/ no se goza estando viva: \/ muerte, no\nme seas esquiva, \/ viva muriendo primero&#8230;\u201d (Po&nbsp;1,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible sorprender\na T en uno de sus momentos de habla a Dios, para tener un flash de la riqueza\nde contenidos de \u201cvida-camino\u201d. Es el comienzo de los soliloquios llamados por\nfray Luis de Le\u00f3n&nbsp;Exclamaciones:&nbsp;\u201cOh vida, vida, \u00bfc\u00f3mo puedes\nsustentarte estando ausente de la Vida?&#8230; \u00a1Oh Se\u00f1or, que vuestros caminos son\nsuaves! Mas \u00bfqui\u00e9n caminar\u00e1 sin temor? Temo estar sin serviros, y cuando os voy\na servir no hallo cosa que me satisfaga para pagar algo de lo que debo. Parece\nque me querr\u00eda emplear toda en esto, y cuando bien considero mi miseria veo que\nno puedo hacer nada que sea bueno si no me lo dais Vos\u201d (E&nbsp;1,1).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013&nbsp;E.\nPacho,&nbsp;La iluminaci\u00f3n divina y el itinerario espiritual seg\u00fan Santa Teresa\nde Jes\u00fas,&nbsp;en \u00abMteCarm\u00bb 78 (1970), 365-376;&nbsp;T. \u00c1lvarez,&nbsp;Itinerario\nespiritual,&nbsp;en \u00abEstudios Teresianos\u00bb I, 34-45.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los\nderechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Camino&nbsp;es una imagen de lo espiritual ampliamente difundida en casi todas las religiones. Para T es imagen de origen b\u00edblico. Le sirve para expresar la vida espiritual y su proceso de desarrollo en el tiempo (antes de la eternidad). 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