{"id":4541,"date":"2015-01-21T16:26:41","date_gmt":"2015-01-21T22:26:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4541"},"modified":"2022-01-21T16:27:35","modified_gmt":"2022-01-21T22:27:35","slug":"cantar-de-los-cantares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4541","title":{"rendered":"Cantar de los Cantares"},"content":{"rendered":"\n<p>Poema b\u00edblico que\ncontiene una colecci\u00f3n de cantos de amor. De autor an\u00f3nimo. Supuestamente\natribuido a Salom\u00f3n. As\u00ed lo cree tambi\u00e9n Teresa, que los titula \u201cCantares de\nSalom\u00f3n\u201d (pr\u00f3logo de Conc., 1), o simplemente \u201clos Cantares\u201d (R 24,1; 44,2; V\n27,10; E 16,2), o \u201cC\u00e1n\u00adticos\u201d (Conc 1,3.6; 3,14; 6,8). Libro de transmisi\u00f3n\nb\u00edblica singular, pues ha provocado una doble actitud en su lectura: por un\nlado, recelo y gran reserva; por otro, encanto y admiraci\u00f3n. Esta segunda\nactitud prevalece en los m\u00edsticos. Tambi\u00e9n en Teresa, que sin embargo es a la\nvez testigo de la actitud primera, agravada en su tiempo no s\u00f3lo por el\ndram\u00e1tico episodio de fray Luis y su traducci\u00f3n de los&nbsp;Cantares&nbsp;al\ncastellano, sino por la oposici\u00f3n de ciertos te\u00f3logos a que la Biblia fuese\nle\u00edda por mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto\nhist\u00f3rico es sorprendente la postura de T frente al poema. Ser\u00e1 \u00e9ste el \u00fanico\nlibro b\u00edblico expresamente comentado por ella. Durante varios a\u00f1os \u2013la fase de\nsu ferviente exaltaci\u00f3n m\u00edstica: per\u00edodo ext\u00e1tico\u2013, la lectura de\nlos&nbsp;Cantares&nbsp;es su refugio y consuelo, \u201chabi\u00e9ndome a m\u00ed el Se\u00f1or, de\nalgunos a\u00f1os ac\u00e1, dado un regalo grande cada vez que oigo o leo algunas\npalabras de los&nbsp;Cantares&#8230;\u201d&nbsp;(Conc. pr\u00f3l. 1). Reiterado m\u00e1s\nexpresamente, aunque en anonimato: \u201cS\u00e9 de alguna persona que estuvo hartos a\u00f1os\ncon muchos temores, y no hubo cosa que la haya asegurado, sino que fue el Se\u00f1or\nservido que oyese algunas cosas de los&nbsp;C\u00e1nticos, y en ellas entendi\u00f3 ir\nbien guiada su alma\u201d (1,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Frecuentemente ha\npedido ella a los te\u00f3logos la explicaci\u00f3n profunda del texto, \u201crog\u00e1ndoles yo\nque me declaren lo que quiere decir el Esp\u00edritu Santo y el verdadero sentido de\nellos (de los&nbsp;C\u00e1nticos)&#8230;\u201d (1,8). No es improbable que haya pose\u00eddo y\nle\u00eddo la traducci\u00f3n manuscrita de los&nbsp;Cantares&nbsp;por fray Luis,\ntraducci\u00f3n destinada por esos a\u00f1os (1561&#8230;) a otra monja, D.\u00aa Isabel de\nOsorio, y difundida largamente en Castilla y Portugal, e incluso en Am\u00e9rica,\nhasta que el traductor fray Luis cae en la c\u00e1rcel inquisitorial de Valladolid\n(1572).<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda no mucho antes\nde esa fecha cuando la Madre Teresa se decidi\u00f3 a glosar \u201cpara las monjas\u201d de\nsus Carmelos (Conc. Pr\u00f3l. 1) algunos versos del libro b\u00edblico: \u201cpara\nconsolaci\u00f3n de las Hermanas (carmelitas) que el Se\u00f1or lleva por este camino, y\naun para la m\u00eda\u201d (ib 2). Una vez escritas sus \u201cmeditaciones\u201d sobre versos\nselectos del&nbsp;Cantar,&nbsp;someti\u00f3 sus cuartillas a la aprobaci\u00f3n de dos\nte\u00f3logos dominicos, implicados al menos uno de ellos en el episodio de fray\nLuis de Le\u00f3n, cuya primera proposici\u00f3n delatada sonaba que \u201cel Cantar de los\nCantares es un poema amoroso a la hija de Fara\u00f3n, y ense\u00f1ar lo contrario es\nf\u00fatil\u201d, y la proposici\u00f3n segunda: que \u201cel Cantar se puede leer y explicar en\nlengua vern\u00e1cula\u201d. El te\u00f3logo primero, Diego de Yanguas, fue de parecer\nnegativo respecto del escrito teresiano: \u201cpor parecerle que no era justo que\nmujer escribiese sobre la Escritura, se lo dijo, y ella fue tan pronta en la\nobediencia&#8230;, que lo quem\u00f3 al punto\u201d (BMC 18, 320). En cambio, el otro\nconsultor, Domingo B\u00e1\u00f1ez, m\u00e1s prestigioso y m\u00e1s metido en la pol\u00e9mica de la\nversi\u00f3n castellana de los&nbsp;Cantares, fue de parecer positivo. Pero tard\u00edo.\nCuando ya el original teresiano hab\u00eda sucumbido al fuego, escribi\u00f3 \u00e9l de propia\nmano en una de las copias salvadas de las llamas: \u201cVisto he con atenci\u00f3n estos\ncuatro cuadernillos, que entre todos tienen ocho pliegos y medio, y no he\nhallado cosa que sea mala doctrina, sino antes buena y provechosa. En el\ncolegio de San Gregorio de Valladolid, 10 de junio de 1575. Fr. Domingo Ba\u00f1es\u201d.\n(C\u00f3dice de Alba: BMC 4, 268).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta toma de\nposiciones por parte del famoso te\u00f3logo dominico reviste importancia especial\npor varios motivos: porque en su autoridad se hab\u00edan apoyado las dos\nproposiciones antes citadas sobre los&nbsp;Cantares&nbsp;y su traducci\u00f3n\nvern\u00e1cula; porque en la fecha de su firma a favor de la autora, est\u00e1 en su\ntrance crucial el proceso de fray Luis, preso en la misma ciudad de Valladolid\ndonde B\u00e1\u00f1ez imparte su aprobaci\u00f3n; y porque, igualmente por esas fechas, el\nte\u00f3logo dominico tiene en sus manos el aut\u00f3grafo teresiano del \u201cLibro de la\nVida\u201d, ya denunciado a la Inquisici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en 1588 fray\nLuis edite por vez primera las&nbsp;Obras&nbsp;de la Madre Teresa, omitir\u00e1 este\ncomentario a los&nbsp;Cantares,&nbsp;y evita as\u00ed nuevas tribulaciones al\nescrito y probablemente tambi\u00e9n al editor.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura teresiana\ndel poema b\u00edblico<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa afronta la\ntarea de glosa con absoluta espontaneidad. Se propone escribir lo que el texto\nb\u00edblico le sugiere a ella. Sabe que el poema tiene otro tipo de lectura,\nliteral y teol\u00f3gica, en la que deben empe\u00f1arse los letrados, responsables de la\npalabra de Dios: ellos \u201clo han de trabajar\u201d (Conc 1, 2). Pero esa\nlectura-estudio no excluye, seg\u00fan ella, la lectura libre, desde la vida misma:\n\u201clo que pretendo es, que as\u00ed como yo me regalo en lo que el Se\u00f1or me da a\nentender cuando algo de ellos (de los&nbsp;Cantares)&nbsp;oigo, dec\u00edroslo por\nventura os consolar\u00e1 como a m\u00ed\u201d (Conc 1, 8). Ni quedan excluidas de esta\nlectura las mujeres, pues \u201cno hemos de quedar las mujeres tan fuera de gozar\nlas riquezas del Se\u00f1or. De disputarlas&#8230;, esto s\u00ed\u201d (1, 8). Teresa est\u00e1 convencida\nde que el poema tiene \u201cpalabras heridoras\u201d (3, 14), capaces de transir a\nlectores y lectoras altamente enamorados. Llega a pensar que ciertas palabras\nde los&nbsp;Cantares&nbsp;no se las podr\u00e1 apropiar el lector sino desde un alto\ngrado de enamoramiento: que no se puede decir \u201cb\u00e9seme con beso de su boca\u201d sino\ndesde los aleda\u00f1os del \u00e9xtasis: \u201cestas palabras d\u00edcelas el amor&#8230; Estas\npalabras verdaderamente pondr\u00edan temor en s\u00ed, si estuviese en s\u00ed quien las\ndice, tomada sola la letra; mas a quien vuestro amor, Se\u00f1or, ha sacado de s\u00ed,\nbien perdonar\u00e9is diga eso y m\u00e1s, aunque sea atrevimiento\u201d (1, 12). He aqu\u00ed un\nesp\u00e9cimen de ese tipo de lectura:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Oh Se\u00f1or del cielo y\nde la tierra! \u00a1Que es posible que aun estando en esta vida mortal se pueda\ngozar de Vos con tan particular amistad! \u00a1Y que tan a las claras lo diga el\nEsp\u00edritu Santo en estas palabras, y que a\u00fan no lo queremos entender! \u00a1Qu\u00e9 son\nlos regalos con que trat\u00e1is con las almas en estos&nbsp;C\u00e1nticos! \u00a1Qu\u00e9\nrequiebros, qu\u00e9 suavidades!, que hab\u00eda de bastar una palabra de \u00e9stas a\ndeshacernos en Vos&#8230;\u201d (3,14).<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo general, T\nprefiere dar al poema valor de simbolismo nupcial entre Dios y el hombre. M\u00e1s\nque la tradicional versi\u00f3n esponsal cristol\u00f3gica y eclesial (amor entre Cristo\ny la Iglesia), ella se inclina por el simbolismo interpersonal: Dios y el alma,\no Cristo y ella. Pero dando por supuesta la apertura del s\u00edmbolo a otros\nsectores.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de\nvista literal o textual, no sabemos cu\u00e1ntos y cu\u00e1les versos\ndel&nbsp;C\u00e1ntico&nbsp;glos\u00f3 Teresa, a causa de las mutilaciones y lagunas con\nque nos ha llegado su comentario. De hecho, en lo que nos queda de su escrito\naparecen glosados los versos siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u201cB\u00e9seme con beso de\nsu boca&#8230;\u201d (C\u00e1nt 1, 1: Conc 1,1).<br>\n\u2013 \u201cM\u00e1s valen tus pechos que el vino, que dan de s\u00ed fragancia de buenos olores\u201d\n(C\u00e1nt 1, 1-2: Conc 4, 1).<br>\n\u2013 \u201cSent\u00e9me a la sombra del que deseaba, y su fruto es dulce para mi garganta\u201d\n(C\u00e1nt 2, 3: Conc 5,1).<br>\n\u2013 \u201cMeti\u00f3me el Rey en la bodega del vino y orden\u00f3 en m\u00ed la caridad\u201d (C\u00e1nt 2, 4:\nConc 6, 1).<br>\n\u2013&nbsp;\u201cSostenedme con flores y acompa\u00f1adme con manzanas, porque desfallezco de\nmal de amores\u201d (C\u00e1nt 2, 5: Conc 7, 1).<br>\n\u2013 Impl\u00edcita alusi\u00f3n al texto de la vulgata \u201clectulus noster floridus\u201d (C\u00e1nt 1,\n15: Conc 2, 5. \u2013 Fray Luis hab\u00eda traducido: nuestro lecho est\u00e1 florido\u00bb. En la\nglosa de T cita libremente: \u201c\u00a1Oh, que es hacer la cama Su Majestad de rosas y\nflores para S\u00ed en el alma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u201cYo a mi Amado, y mi\nAmado a m\u00ed\u201d: C\u00e1nt 6, 2; 2, 16: Conc 4, 8.<br>\n\u2013 \u201cManti\u00e9nela con manzanas\u201d: C\u00e1nt 2,5: Conc 5, 5.<br>\n\u2013 \u201cToda eres hermosa, amiga m\u00eda\u201d: C\u00e1nt 4, 7: Conc 6,9.<br>\n\u2013 \u201cQui\u00e9n es \u00e9sta que ha quedado como el sol\u201d: C\u00e1nt 6, 9: Conc 6, 11.<br>\n\u2013 \u201cDebajo del \u00e1rbol manzano te resucit\u00e9\u201d: C\u00e1nt 8, 5: Conc 7,8.<\/p>\n\n\n\n<p>El poema b\u00edblico en\nlos restantes escritos de la Santa<\/p>\n\n\n\n<p>Como es sabido,\nel&nbsp;Cantar de los Cantares&nbsp;ha tenido su mejor eco y prolongaci\u00f3n\npo\u00e9tica en el&nbsp;C\u00e1ntico espiritual&nbsp;de san Juan de la Cruz. Tambi\u00e9n en T\nha tenido repercusi\u00f3n po\u00e9tica. En el breve poemario de la Santa hay dos piezas\ninspiradas en el&nbsp;Cantar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de ellas glosa el\nverso \u201cmi Amado para m\u00ed\u201d (C\u00e1nt 6, 2), y lo incorpora al estribillo de cada\nestrofa: \u201cYa toda me entregu\u00e9 y di \/ y de tal suerte he trocado \/ que mi Amado\nes para m\u00ed \/ y yo para mi Amado\u201d. A este lema inicial siguen dos octavillas en\nlas que reaparecen sendos motivos po\u00e9ticos del&nbsp;Cantar:&nbsp;la caza de\namor (\u201cCuando el dulce cazador \/ me tir\u00f3 y dej\u00f3 rendida&#8230;\u201d), y \u201cla herida con\nla flecha enherbolada de amor\u201d, que hace recordar las \u201cpalabras heridoras\u201d de\nlos&nbsp;Conceptos&nbsp;(cf E 16, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>El poema segundo no\ntiene tan estrecha vinculaci\u00f3n con el&nbsp;Cantar. Reproduce el \u201ccoloquio\namoroso\u201d de los dos amantes, y pretende la igualdad de amor entre ambos: \u201cSi el\namor que me ten\u00e9is, \/ Dios m\u00edo, es como el que os tengo&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los\npoemas, la imaginer\u00eda y el simbolismo del libro b\u00edblico est\u00e1n presentes en casi\ntodos los escritos teresianos, a partir de&nbsp;Vida.&nbsp;a) La mutua mirada:\n\u201c&#8230; sin ver nosotros c\u00f3mo, de en hito en hito se miran estos dos amantes, como\nlo dice el Esposo a la Esposa en los&nbsp;Cantares:&nbsp;a lo que creo, lo he\no\u00eddo que es as\u00ed\u201d (V 27, 10, con referencia a C\u00e1nt 4, 9 y 6,4: \u201ccon una sola de\ntus miradas me has enamorado\u201d, que fray Luis hab\u00eda traducido: \u201crobaste mi\ncoraz\u00f3n con uno solo de los tus ojos\u201d). \u2013 b) Ese momento simb\u00f3lico de la mirada\nrec\u00edproca lo recordar\u00e1 a sus lectoras del&nbsp;Camino&nbsp;(26, 3):&nbsp;\u201cNo os\npido m\u00e1s de que lo mir\u00e9is&#8230;, pues nunca, hijas, quita vuestro Esposo los ojos\nde vosotras&#8230; No est\u00e1 aguardando otra cosa, como dice a la Esposa, sino que le\nmiremos\u201d. \u2013 c) Reaparecer\u00e1 varias veces en las&nbsp;Exclamaciones,&nbsp;donde\nevocar\u00e1 al menos dos versos no mencionados en los&nbsp;Conceptos:&nbsp;el\nconjuro de las hijas de Jerusal\u00e9n que vagan por calles y plazas (C\u00e1nt 3, 2:\nExcl 16, 3), y la Exclamaci\u00f3n&nbsp;final, en que se apropia el verso \u201cfuerte es\ncomo la muerte el amor, y duro como el infierno\u201d (C\u00e1nt 8, 6), glosado as\u00ed:\n\u201c\u00a1Oh, qui\u00e9n se viese ya muerto de sus manos y arrojado en este divino infierno,\nde donde ya no se esperase poder salir, o por mejor decir, no se temiese verse\nfuera!\u201d (E 17, 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, el m\u00e1s\ndecisivo influjo del&nbsp;Cantar&nbsp;b\u00edblico en la espiritualidad teresiana\nacontece en las&nbsp;Moradas, no ya por la evocaci\u00f3n de versos sueltos (cf M\n5,1,12; 5,2,12; 6, 4,10; 6,7, 9; 7,3,13), sino porque s\u00f3lo en este libro la\nautora lleva a pleno desarrollo el s\u00edmbolo nupcial heredado\ndel&nbsp;Cantar,&nbsp;y que le sirve para estructurar la secci\u00f3n m\u00edstica\ndel&nbsp;Castillo.&nbsp;Ser\u00e1 aqu\u00ed, en las&nbsp;Moradas,&nbsp;donde mejor\narticule en torno al s\u00edmbolo nupcial los otros simbolismos de losCantares:&nbsp;el\nvino, la bodega, la borrachez de amor, la flecha, la herida, el fuego&#8230; y el\nsello, que en los&nbsp;Cantares&nbsp;es impresi\u00f3n de la faz de la esposa en el\nbrazo o en el coraz\u00f3n del amado (8,6), y que en el&nbsp;Castillo&nbsp;es profunda\nimpresi\u00f3n del rostro del Amado en la cera del alma (M 5,2,12).<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de sus poemas\nfestivos (\u201cEn la cruz est\u00e1 la vida&#8230;\u201d), T identifica la cruz del Se\u00f1or con \u201cel\n\u00e1rbol deseado\u201d de la Esposa de los&nbsp;Cantares&nbsp;(2,3):<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs la cruz el \u00e1rbol\nverde<br>\ny deseado<br>\nde la esposa, que a su sombra<br>\nse ha sentado<br>\npara gozar de su Amado,<br>\nel Rey del cielo,<br>\ny ella sola es el camino<br>\npara el cielo\u201d,<\/p>\n\n\n\n<p>identifica de nuevo a\nla cruz con la palma preciosa de los&nbsp;Cantares:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDe la cruz dice la\nEsposa<br>\na su Querido<br>\nque es una&nbsp;palma preciosa<br>\ndonde ha subido<br>\ny su fruto le ha sabido<br>\na Dios del cielo&#8230;\u201d (Po 19).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 A. M.\nPelletier,&nbsp;Lecture du Cantique des Cantiques,&nbsp;Roma 1989, 370-378.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poema b\u00edblico que contiene una colecci\u00f3n de cantos de amor. De autor an\u00f3nimo. Supuestamente atribuido a Salom\u00f3n. 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