{"id":4544,"date":"2015-01-21T16:31:35","date_gmt":"2015-01-21T22:31:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4544"},"modified":"2022-01-21T16:33:09","modified_gmt":"2022-01-21T22:33:09","slug":"cartas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4544","title":{"rendered":"Cartas"},"content":{"rendered":"\n<p>En el \u2018corpus\nscriptorum\u2019 de santa Teresa, las cartas ocupan casi la mitad de los escritos.\nCon todo, las que han llegado hasta nosotros son una exigua parcela de los\nmillares que ella escribi\u00f3. El carteo teresiano es por s\u00ed mismo un\nacontecimiento literario. Valioso tambi\u00e9n como documento hist\u00f3rico y como\nexponente espiritual. Aqu\u00ed, haremos primero una somera presentaci\u00f3n de ese\nfen\u00f3meno del carteo teresiano (1). Haremos luego una recensi\u00f3n estad\u00edstica del\nepistolario (2), indicando los varios niveles de ese di\u00e1logo epistolar (3), su\nriqueza documental y autobiogr\u00e1fica (4), y algo de su logro editorial (5).<\/p>\n\n\n\n<p>1. El fen\u00f3meno del\ncarteo teresiano<\/p>\n\n\n\n<p>Ya a primera vista\nresulta sorprendente que una mujer del siglo XVI espa\u00f1ol haya realizado tama\u00f1o\ndespliegue de correspondencia con cartas escritas de propia mano. Es cierto que\nel grueso de su carteo ha sido motivado por la singularidad de su vida\nreligiosa en calidad de fundadora de una serie de comunidades. Pero no parece\nhaber tenido antecedentes en su actividad de carmelita. Vive ella 27 a\u00f1os en la\nEncarnaci\u00f3n de \u00c1vila, monasterio de casi dos centenares de personas. Hab\u00eda\nentre ellas numerosas amigas de Teresa que pasaban temporadas fuera del\nconvento. De ese per\u00edodo, sin embargo, quedan escasos vestigios de carteo entre\nella y sus amigas carmelitas (cf V 35,7), m\u00e1s escasos de \u00e9stas entre s\u00ed. A poca\ndistancia de la Encarnaci\u00f3n, en la misma di\u00f3cesis de \u00c1vila exist\u00edan otros dos\nmonasterios de carmelitas, uno en Fontiveros, otro en Piedrah\u00edta. Con sendas\ncomunidades de religiosas, no tan numerosas como la de \u00c1vila, pero que a\u00fan as\u00ed\nrondaban el medio centenar cada una. Pues bien, tampoco queda huella alguna de\nposibles relaciones epistolares entre las monjas de los tres monasterios. Eran\nde otro g\u00e9nero los cauces por donde flu\u00eda la relaci\u00f3n intercomunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, es\nnormal que tampoco haya llegado hasta nosotros carta alguna de T a las monjas\nde su comunidad en los cinco primeros lustros de su vida religiosa. Ni desde\nBecedas (1539) ni desde Toledo (1562). De Toledo, sin embargo, nos llega la\nprimera noticia de cartas suyas a las amigas de la Encarnaci\u00f3n. Ocurri\u00f3 que en\neste monasterio de \u00c1vila se acercaba la fecha de elecci\u00f3n de priora, y le lleg\u00f3\na T aviso (carta?) de sus amigas monjas: \u201cavis\u00e1ronme que muchas quer\u00edan darme\naquel cuidado de prelada\u201d, es decir, quer\u00edan elegirla priora. Ella les\nresponde: \u201cEscrib\u00ed a mis amigas para que no me diesen el voto&#8230;\u201d (V 35,7).\nCarta o cartas perdidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Perdido tambi\u00e9n otro carteo\nprimerizo, datable probablemente por esas fechas. Se trataba esta vez de cartas\nsecretas. Lo cuenta ella en Vida 31,7-8. Era \u201cuna persona\u201d enredada en\nsituaci\u00f3n inconfesable, que se acogi\u00f3 a T pidi\u00e9ndole ayuda. \u201cPromet\u00edle de\nsuplicar mucho a Dios le remediase&#8230; y [yo] escrib\u00eda a cierta persona que \u00e9l\nme dijo pod\u00eda dar las cartas. Y es as\u00ed que a la primera [carta] se confes\u00f3&#8230;\nDec\u00eda que cuando se ve\u00eda muy apretado, le\u00eda mis cartas y se le quitaba la\ntentaci\u00f3n\u201d (V 31,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron quiz\u00e1 las\nprimicias de su carteo. Episodios sueltos. El verdadero brote epistolar\nteresiano surgir\u00e1 y fluir\u00e1 por esas mismas fechas, vinculado ya a su misi\u00f3n de\nfundadora. Plena superaci\u00f3n de la relativa incomunicaci\u00f3n epistolar comunitaria\ndel per\u00edodo de la Encarnaci\u00f3n, y puesta en marcha de una tupida red de\ncomunicaciones, a medida que van surgiendo los nuevos Carmelos teresianos:\ncruce abundante de cartas entre ella y las prioras; cartas para novicias y\npostulantes; cartas para monjas enfermas; cartas a los mecenas y colaboradores\nseglares, a mercaderes y asentistas como Sim\u00f3n Ruiz, a damas de la nobleza y al\nrey en persona. La celda de T en \u00c1vila o en Toledo o en Sevilla se convierte en\nuna peque\u00f1a agencia de noticias caseras, de consejos y decisiones, de informes\npersonales o comunitarios. A veces es posible sorprenderla escribiendo a las\naltas horas de la noche, o teniendo en espera al arriero portador mientras ella\nconcluye el escrito, o procur\u00e1ndose la amistad del correo regio de Madrid o de\nToledo o de Burgos, o escribiendo a estos mismos correos para agilizar la\nposta. O bien pagando en met\u00e1lico a un \u201cmensajero propio\u201d para contar con\nrapidez y seguridad absolutas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cartas de Teresa\ncruzan toda Castilla, llegan a Sevilla, a Lisboa y a Evora, a las Indias\noccidentales y a Roma. Ese intenso ejercicio de pluma y de di\u00e1logo ocupa el\n\u00faltimo tercio de la vida de T.: desde finales de 1561 (carta a su hermano\nLorenzo: 23.12.1561), hasta pocos d\u00edas antes de morir la Santa (carta del 17\nsept. 1582), en plena coincidencia con el per\u00edodo fuerte de su vida m\u00edstica y\nde su actividad fundadora.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Diagrama del carteo<\/p>\n\n\n\n<p>Imposible establecer\nuna cifra, ni siquiera aproximada, del n\u00famero de cartas escritas por la Santa.\nDificultad que se debe al elevado porcentaje de misivas actualmente perdidas.\nBarajando c\u00e1lculos posibles desde datos internos de las cartas mismas, se han\nformulado recientemente hip\u00f3tesis extremas, de 10.000 o incluso de 15.000\nunidades. Tenemos noticia cierta de \u00edntegros bloques perdidos. As\u00ed, por\nejemplo, las cartas arriba mencionadas (de V 31,7-8); la \u201ctaleguilla\u201d de cartas\nsacrificadas por fray Juan de la Cruz; numerosas cartas enviadas al padre\ngeneral de la Orden (cf F 2,5, en que expon\u00eda sus razones para fundar\ndescalzos, y cta 271,1); todo el carteo con su padre provincial \u00c1ngel de\nSalazar y con uno de los primeros descalzos, P. Antonio Heredia; el carteo con\ndamas como la Princesa de Eboli; el bloque de cartas requeridas a la comunidad\nde carmelitas descalzas de Sevilla durante el dram\u00e1tico proceso a Mar\u00eda de san\nJos\u00e9 (1578), cartas que parecen haber terminado en poder del Nuncio papal\nFelipe Sega (\u201clas cartas que yo le he escrito [a M. Mar\u00eda] est\u00e1n ya en poder\ndel nuncio\u201d: 283,4; cf 284,5); perdida tambi\u00e9n la correspondencia epistolar con\nsus hermanos Rodrigo, Pedro, Antonio, Hernando, Jer\u00f3nimo&#8230; Queda s\u00f3lo un par\nde fragmentos dudosos a Agust\u00edn de Ahumada (379, 486).<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte los normales\nriesgos de p\u00e9rdida o destrucci\u00f3n que acechan a todo carteo, el de la Santa\natraves\u00f3 un especial per\u00edodo de acoso y derribo en la primera mitad del siglo\nXVII. El af\u00e1n desmedido de reliquias, sentencias y firmas teresianas hizo que\nse destruyesen sistem\u00e1ticamente numerosos aut\u00f3grafos de cartas, para\nconfeccionar falsas firmas suyas, o avisos y pensamientos espirituales\natribuidos a ella, o bien pseudoaut\u00f3grafos de escritos cuyo original hab\u00eda\ndesaparecido, como ciertos poemas, los pretendidos Avisos a sus monjas, o el\ntexto \u00edntegro de las Exclamaciones. Para ello se tijereteaban, una a una, las\nletras de las cartas y se las utilizaba luego a la manera de un cajero de\nimprenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se decidi\u00f3\nimprimir por primera vez el epistolario teresiano, hacia mediados del siglo\nXVII, era ya demasiado tarde. Lo advert\u00eda con su acostumbrada discreci\u00f3n el\nprimer editor, Juan de Palafox: \u201cVerdaderamente cosa alguna de cuantas dixo, de\ncuantas escribi\u00f3 esta Santa hab\u00edan de estar ignoradas de los fieles; y as\u00ed\nsiento mucho el ver algunas firmas de su nombre compuestas con las letras de\nsus escritos; porque faltan aquellas letras a sus cartas, y aquellas cartas y\nluces a la Iglesia universal\u00b8 y m\u00e1s la hemos menester le\u00edda, ense\u00f1\u00e1ndonos, que\nvenerada, firmando\u201d (Carta introductoria a la edici\u00f3n de Zaragoza 1658, s.p.).\nHoy poseemos 250 originales aut\u00f3grafos. Las restantes, de mano ajena. Total,\nentre cartas y fragmentos, en la reciente edici\u00f3n de Monte Carmelo (Burgos,\n1997), 486 unidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En las ediciones\nrecientes, aparece como primera carta de la Santa, la que dirige el 12.8.1546 a\nAlonso Venegrilla, pero m\u00e1s que carta es un sencillo recibo, destinado al\nadministrador de los bienes de familia en Gotarrendura. Su epistolario se abre\nen realidad con una extensa misiva al hermano Lorenzo de Cepeda, en Quito\n(Ecuador), con fecha 23.12.1561, cuando la autora ya est\u00e1 enfrascada en la\ntarea de fundadora.<\/p>\n\n\n\n<p>La intensidad de su\ncarteo adquiere grosor a partir de la primera expansi\u00f3n del Carmelo teresiano,\ncon las fundaciones de Medina, Valladolid y Duruelo: 1567 y siguientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os de mayor\nfrecuencia epistolar sobrevienen a partir de las fundaciones andaluzas (Beas y\nSevilla) y del encuentro con Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n. Una elemental estad\u00edstica de las\nmisivas a\u00fan conservadas arroja las cifras m\u00e1s altas en los \u00faltimos a\u00f1os:<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1o 1576&#8230; 71 cartas<br>A\u00f1o 1577&#8230; 53 cartas<br>A\u00f1o 1578&#8230; 58 cartas<br>A\u00f1o 1581&#8230; 64 cartas<br>A\u00f1o 1582&#8230; 40 cartas<\/p>\n\n\n\n<p>Los destinatarios con\nmayor n\u00famero de cartas son: Graci\u00e1n, 114 cartas, y Mar\u00eda de san Jos\u00e9, 64\ncartas. Los sigue, aunque con cifra inferior, Lorenzo de Cepeda, con 18 cartas.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Destinatarios y\nniveles del carteo<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en Vida, hacia\n1565, hac\u00eda T la cr\u00edtica humor\u00edstica de las normas de protocolo epistolar\nentonces en vigor. \u201cYo me santiguo de ver lo que pasa&#8230;, porque no se toma de\nburla cuando hay descuido en tratar con las gentes mucho m\u00e1s que merecen&#8230; Aun\npara t\u00edtulos de cartas es ya menester haya c\u00e1tedra adonde se lea c\u00f3mo se ha de\nhacer \u2013a manera de decir\u2013, porque ya se deja papel de una parte, ya de otra, y\na quien no se sol\u00eda poner \u2018magn\u00edfico\u2019, se ha de poner \u2018ilustre\u2019&#8230;\u201d (V 37,9-10).<\/p>\n\n\n\n<p>Ella misma se ver\u00e1\nprecisada a protestar cuando uno de sus descalzos le propine t\u00edtulos de\nreverenda o similares, en el sobrescrito de las cartas que le escribe (\u201c\u00bfahora\nme intitula reverenda y se\u00f1ora? Dios le perdone\u201d: cta 133,1). Pese a todo lo cual,\ntambi\u00e9n ella recurrir\u00e1 a los t\u00edtulos de protocolo para situarse a la altura del\nmomento. As\u00ed, por ejemplo: \u201cal muy magn\u00edfico y reverendo se\u00f1or Gaspar de\nSalazar, rector del Colegio de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Cuenca, mi se\u00f1or y mi\npadre\u201d (cta 48). O al P. B\u00e1\u00f1ez: \u201cal reverend\u00edsimo se\u00f1or y padre m\u00edo el maestro\nfray Domingo B\u00e1\u00f1ez, mi se\u00f1or\u201d (cta 61). El sobrescrito m\u00e1s rumboso lo reserva\npara el rey en la primera carta que le dirige: \u201cA la sacra cat\u00f3lica ces\u00e1rea\nreal majestad del rey nuestro se\u00f1or\u201d (cta 52). En contraste con las misivas\nenviadas a Graci\u00e1n: \u201cPara mi padre el maestro fray Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n de la Madre\nde Dios, en su mano\u201d (cta 258). O en las cartas a sus monjas: \u201cPara la madre\nMar\u00eda de san Jos\u00e9, priora de san Jos\u00e9 de Sevilla, carmelita\u201d (cta 110). O a lo\nsumo con un toque de afecto: \u201cPara la madre priora&#8230; hija m\u00eda\u201d (cta 132). Todo\nlo cual pone en la pista de la variedad de claves utilizadas por la Santa en el\ndi\u00e1logo epistolar. Podemos distinguir en su carteo varios niveles:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Cartas a sus familiares,\nentre las que destacan las dirigidas a su hermano Lorenzo de Cepeda, en sumo\nnivel de intimidad. Son un total de 45 cartas a diez familiares diversos, m\u00e1s\nalgunos fragmentos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Cartas a\n\u201cpersonajes\u201d, civiles o eclesi\u00e1sticos: al rey Felipe II, al duque de Alba don\nFadrique, a varios obispos, al General de la Orden, a fray Luis de Granada&#8230;\nUnas 25 cartas. De sumo inter\u00e9s las dirigidas al rey, a don Teutonio de\nBraganza o al P. General de la Orden.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Cartas a los\ncarmelitas descalzos: amplio carteo a Graci\u00e1n y a tres religiosos m\u00e1s, los\nitalianos Ambrosio Mariano y Nicol\u00e1s Doria, y al catal\u00e1n Juan de Jes\u00fas Roca.\nAh\u00ed, la gran laguna del carteo con fray Juan de la Cruz que, como sabemos,\nquem\u00f3 de una vez todas las cartas de la Madre. En total, suman unas 133 cartas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Cartas a sus monjas\ncarmelitas descalzas: amplio carteo con la priora de Sevilla, Mar\u00eda de san Jos\u00e9\ny a otras treinta destinatarias. Es, quiz\u00e1s, el fil\u00f3n m\u00e1s importante del\nepistolario teresiano, para documentar el pensamiento de la \u201cfundadora\u201d\nrespecto de su obra. Son un total de 127 cartas. Perdidas las cartas a las\nmonjas de la Encarnaci\u00f3n (V 35, 7).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Cartas a te\u00f3logos y\nletrados amigos: un listado de 24 destinatarios (te\u00f3logos, juristas,\ncapellanes, confesores&#8230;). Con la vistosa laguna del carteo con el capell\u00e1n\nm\u00e1s afecto, Juli\u00e1n de \u00c1vila. Hacen un total de 48 cartas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Por fin, cartas a\ncolaboradores y colaboradoras en su obra de fundadora: un grupo de 27\ndestinatarios de las m\u00e1s diversas extracciones sociales. Generalmente, damas de\nla nobleza las colaboradoras. En cambio, de una amplia escala social los\ncolaboradores: desde el banquero Sim\u00f3n Ruiz, hasta Mateo de las Pe\u00f1uelas,\nmodesto servidor del monasterio de la Encarnaci\u00f3n. Buen exponente de este nivel\nrelacional es el carteo con Roque de Huerta, \u201cguarda mayor de los montes de Su\nMajestad\u201d (unas 17 cartas), gran medianero del carteo entre Castilla y\nAndaluc\u00eda. Un total de 78 cartas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa escala de niveles\ndialogales apenas si da una idea de la gama de tonos que se imbrican en el carteo:\nmisivas de gran ternura al Carmelo de Sevilla, y cartas aceradas como la famosa\n\u201ccarta terrible\u201d a la fundadora del Carmelo de Granada, Ana de Jes\u00fas. Carta de\nelogio y admiraci\u00f3n literaria al P. Granada, y toda una requisitoria al P. Juan\nSu\u00e1rez. Humilde s\u00faplica al rey (cta 52), y aut\u00e9ntico clamor ante el mismo a\ncausa de la prisi\u00f3n de fray Juan de la Cruz (cta 218). Acogida cordial a\nj\u00f3venes madrile\u00f1as (cta 265) y palabras de franco rechazo a quien no cree apta\npara la vida del Carmelo (cta 393). Di\u00e1logo franco y sesudo con la excepcional\nnavarra Leonor de la Misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Riqueza documental\ndel carteo<\/p>\n\n\n\n<p>Las cartas de la\nSanta, a diferencia de sus libros, no tienen una expresa intenci\u00f3n doctrinal.\nSon piezas que forman parte del engranaje de la vida en marcha, reflejo directo\nde lo vivido, lo proyectado, lo luchado por llevar adelante la empresa que T\ntiene entre manos a lo largo de 22 a\u00f1os. De ah\u00ed que constituyan por s\u00ed mismas\ntodo un arsenal de datos. Episodios menudos o, a veces, acontecimientos de\npeso. En ese campo de gesta cotidiana, las cartas contienen muchos m\u00e1s datos\nhist\u00f3ricos que las restantes obras de T.<\/p>\n\n\n\n<p>En un plano\nperif\u00e9rico, es interesante comprobar c\u00f3mo cruzan el espacio del carteo los\ngrandes acontecimientos de la \u00e9poca: El desastre de Alcazarquivir en Marruecos\n(cta 258,2), la guerra de Portugal emprendida por el Duque de Alba (cta\n305,3-4), la partida de Don Juan de Austria para Flandes (cta 143,3), la muerte\ndel rey de Francia, Carlos IX (cta 67,4), la \u00faltima revuelta de los moriscos en\nla serran\u00eda andaluza y el intento de sublevaci\u00f3n en Sevilla (cta 347,14), el\neco de las \u00faltimas sesiones del Concilio de Trento (ctas 70,10; 134,3;\n376,7&#8230;), \u201clo peligrosas que andan las cosas de Italia\u201d (94,2) y las de\nFlandes (cta 143,3); el emporio de Sevilla y las idas y venidas de la flota\n(cta 88,2; 160,6&#8230;), el lote de informaciones sobre usanzas y costumbres,\nsobre arrieros, recueros y correos, sobre ermitas y ermita\u00f1os, sobre cl\u00e9rigos,\nletrados e inquisidores, sobre dineros y escribanos, sobre las cosas que llegan\nde las Indias: plata, patatas, anime, tacamaca (\u201ccatamaca\u201d, escribe ella:\n188,10) o las especias.<\/p>\n\n\n\n<p>Un plano informativo\nm\u00e1s cercano se abre sobre la obra misma de Teresa. Imposible historiar los\nor\u00edgenes del naciente Carmelo renovado, sin espigar en las cartas un inmenso\nrimero de datos. Datos sobre cada nueva fundaci\u00f3n, sobre los personajes que\nintervienen a favor o en contra de ella (son varios los centenares de nombres\nconcretos fichados en el carteo), relaciones de su obra con la corte de Madrid\ny con las autoridades de Roma, con los obispos de \u00c1vila, Salamanca, Cartagena,\nSevilla, Canarias, Burgos, o con el gobernador eclesi\u00e1stico de Toledo en\nausencia de Carranza. Secuencia de datos al pormenor sobre la marejada de los\na\u00f1os 1577-1581, sobre la intervenci\u00f3n de los nuncios papales, la prisi\u00f3n de\nfray Juan de la Cruz, el malaventurado cap\u00edtulo de Almod\u00f3var (9.10.1578) y el\ndefinitivo cap\u00edtulo de Alcal\u00e1 (1581).<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda un tercer\nc\u00edrculo de hechos y datos es el que se refiere directamente a la biograf\u00eda de\nTeresa. Sus cartas ofrecen al bi\u00f3grafo informes m\u00e1s precisos y concretos, y\nmucho m\u00e1s numerosos, que los enormes cartapacios del proceso de beatificaci\u00f3n y\ncanonizaci\u00f3n de T, contenidos en los vol\u00famenes 18, 19 y 20 de la \u201cBiblioteca M\u00edstica\nCarmelitana\u201d. Es posible sorprender a T en sus reacciones espont\u00e1neas frente a\npersonas y acontecimientos favorables o adversos; en su tupida red de afectos y\nrelaciones humanas; en el modo de sobrellevar los propios achaques de salud, en\nsu tensi\u00f3n de trascendencia desde lo aparentemente vulgar.<\/p>\n\n\n\n<p>En el conjunto de los\nescritos teresianos, las cartas desempe\u00f1an una funci\u00f3n de equilibrio y\nrealismo. La marcada orientaci\u00f3n contemplativa y m\u00edstica de los restantes\nescritos autobiogr\u00e1ficos provocar\u00eda f\u00e1cilmente una visi\u00f3n de la vida y la\npersona de T unilateralmente \u201cm\u00edstica\u201d, desconectada si no alejada de lo\nterrestre y cotidiano, con humorismo y humanismo diezmados por la\npreponderancia de lo sobrenatural o del fen\u00f3meno ext\u00e1tico. El inmenso paisaje\nhumano, social, casero y terreno (dineros, compraventas, ruindades de su\nentorno&#8230;) de las cartas nos devuelve esos otros rasgos del rostro de Teresa,\ninmersa en la turbulencia de los avatares humanos, no siempre gloriosos ni\nelegantes. Nos devuelve su sentido pr\u00e1ctico, su capacidad de implicaci\u00f3n en las\n\u201cbarater\u00edas\u201d de la vida social (\u201cestoy tan baratona y negociadora, que ya s\u00e9 de\ntodo\u201d, \u201cyo soy una gran baratona\u201d: ctas 24,5; 135,15), su decidida y normal\nopci\u00f3n por lo humano, sin desalojarse de lo trascendente y divino. Si el\ntratado de las Moradas marca la hondura m\u00edstica de su castillo, las cartas son\nclaro \u00edndice de su grado de humanismo.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Edici\u00f3n de las\ncartas<\/p>\n\n\n\n<p>En 1588, al editar\nfray Luis de Le\u00f3n las Obras de la Madre Teresa, no era f\u00e1cil recopilar y editar\nlas Cartas. \u00danico interesado en hacerlo parece haber sido el padre Jer\u00f3nimo\nGraci\u00e1n, que ya hacia 1584 hab\u00eda escrito: \u201cSi se hubiesen de juntar las cartas\nque la santa madre Teresa de Jes\u00fas escribi\u00f3 a diversas personas, y la doctrina\ny avisos que en ellas da, con mucha devoci\u00f3n que pone a quien lee, ser\u00eda un\nlibro de los m\u00e1s provechosos y deleitosos que hubiese. Gustaba harto nuestro\nrey don Felipe cuando le\u00eda alguna carta suya&#8230; y otras personas que guardan\nsus cartas como una viva doctrina para su bien\u201d (en Di\u00e1logos sobre la muerte de\nla Madre Teresa&#8230;, Burgos, 1913, p. 164). Y a\u00f1ade poco despu\u00e9s: \u201c&#8230;de las\ncuales cartas&#8230; tengo un libro de tres dedos en alto que, aunque es bien se\npubliquen, por haber en ellas cosas particulares&#8230;, es bien se guarden en\nsecreto\u201d (en Escolias a la Vida de la Santa).<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, en la\npreparaci\u00f3n de los procesos de beatificaci\u00f3n de T, el R\u00f3tulo utilizado en los\n\u201cprocesos remisoriales de 1609-1610\u201d se preocup\u00f3 de interrogar a los testigos\nsobre los escritos mayores de la Santa (Vida, Camino, Castillo, Fundaciones,\nRelaciones: nn. 25. 54-57), pero no se interes\u00f3 en la recogida de las Cartas de\nla futura santa. Entre los bi\u00f3grafos teresianos, Francisco de Ribera fue el\nprimero en publicar media docena de cartas en su vida de T.<\/p>\n\n\n\n<p>Al promediar el siglo\nXVII se produjeron los primeros conatos serios de recopilaci\u00f3n. De ellos nos\nquedan, entre otros, los manuscritos 12.763, 12.364 y 19.346 de la Biblioteca\nNacional de Madrid, compuestos por los carmelitas a partir de 1640. Hasta que,\npor fin, se hicieron cargo de la edici\u00f3n el General de los carmelitas, Diego de\nla Presentaci\u00f3n y un hombre de alto prestigio, el venerable Juan de Palafox.\nSeleccionaron dos manojos muy escasos de misivas teresianas y las publicaron en\ndos tomos con el t\u00edtulo: \u201cCartas de la ser\u00e1fica y m\u00edstica doctora santa Teresa\nde Jes\u00fas&#8230; con Notas del ilustr\u00edsimo&#8230; Juan de Palafox y Mendoza&#8230; Zaragoza\n1658\u201d. Los dos tomos conten\u00edan un total de 65 piezas, muy entremezcladas de\nespurios y de otros escritos teresianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a esas\ndeficiencias, las Cartas tuvieron inesperada fortuna editorial. Antes de\nfinalizar el siglo (1700), hab\u00edan logrado no menos de 22 ediciones, en espa\u00f1ol,\nfranc\u00e9s, italiano, holand\u00e9s. Tama\u00f1o \u00e9xito editorial favoreci\u00f3 la prosecuci\u00f3n de\nla recogida de originales, con sustanciosas aportaciones. En los siglos XVII y\nXVIII nuevos editores y comentadores llegaron a reunir hasta 371 cartas de la\nSanta. Ediciones que en el siglo XIX ser\u00edan mejoradas, gracias a los estudios\nde don Vicente de la Fuente. Les dar\u00eda forma definitiva en nuestro siglo el P.\nSilverio de Santa Teresa, en los vol\u00famenes 7-9 de la \u201cBiblioteca M\u00edstica\nCarmelitana\u201d (Burgos, 1922-1924). Los \u00faltimos hallazgos de nuevas misivas de la\nSanta se hallan incorporados en la reciente edici\u00f3n de la editorial Monte\nCarmelo (Burgos, 1997).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 J. L.\nAstigarraga, Las cartas de Santa Teresa a Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n&#8230;, en \u00abEphCarm.\u00bb 29\n(1978), 100-176; S. Ros, El epistolario teresiano: un estilo en compromiso, en\n\u00abMteCarm.\u00bb 92 (1984), 381-401; C. Rodr\u00edguez, Infraestructura del Epistolario de\nSanta Teresa. Los correos del siglo XVI, en \u00abActas del Congreso Internacional\nTeresiano\u00bb I (Salamanca 1983), pp. 65-90.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el \u2018corpus scriptorum\u2019 de santa Teresa, las cartas ocupan casi la mitad de los escritos. Con todo, las que han llegado hasta nosotros son una exigua parcela de los millares que ella escribi\u00f3. 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