{"id":4546,"date":"2015-01-21T16:37:24","date_gmt":"2015-01-21T22:37:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4546"},"modified":"2022-01-21T16:38:06","modified_gmt":"2022-01-21T22:38:06","slug":"centro-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4546","title":{"rendered":"Centro del alma"},"content":{"rendered":"\n<p>No es mucho lo que T\nretiene de la tradici\u00f3n m\u00edstica sobre aspectos particulares del alma. No\nrecoge, por ejemplo, el tema de la \u201cscintilla animae\u201d de san Bernardo o de la\n\u201cpunta del esp\u00edritu\u201d de Eckhart, o el \u201c\u00e1pice de la mente\u201d de san Buenaventura.\nApenas si hace una alusi\u00f3n a \u201cla esencia del alma\u201d (M 5,1,5: \u00fanica menci\u00f3n en\nsus escritos). Pero en cambio conecta con esa tradici\u00f3n espiritual en el\ndelicado tema del \u201ccentro del alma\u201d o del \u201chond\u00f3n\u201d de la misma. El t\u00e9rmino\n\u201chond\u00f3n\u201d aparece en ella una sola vez: M 4,2,6 (Teresa no recurre al vocablo\n\u201cfondo\u201d); con m\u00e1s frecuencia, \u201clo hondo del alma\u201d(M 5,3,4), \u201clo muy hondo e\n\u00edntimo del alma\u201d (M 6,11,2), \u201clo profundo de nosotros\u201d (M 4,2,6), \u201cuna cosa muy\nhonda\u201d (M 4,2,5), hasta rozar con el l\u00edmite de lo inefable: \u201clo interior de su\nalma, lo muy muy interior, una cosa muy honda, que no sabe decir c\u00f3mo es\u201d (M\n7,1,7). Muchas m\u00e1s veces retorna el vocablo \u201ccentro del alma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al emplear esa\nterminolog\u00eda (m\u00e1s espont\u00e1nea que t\u00e9cnica), nunca alude T a las lecturas\npasadas, aun cuando se remita a ellas para hablar de la interioridad: a san\nAgust\u00edn (\u201cbuscar a Dios en lo interior\u201d: M 4,3,3) o al recordar la comparaci\u00f3n\ndel erizo que se entra dentro de s\u00ed mismo \u201ccuando quiere\u201d (ib). Del an\u00e1lisis de\ntodos los pasajes en que evoca el \u201ccentro del alma\u201d resulta m\u00e1s bien que sus\nexpresiones jam\u00e1s son eco de una previa informaci\u00f3n doctrinaria, sino reflejo\ndirecto de su experiencia o de su reflexi\u00f3n personal sobre \u00e9sta. Quiz\u00e1s uno de\nesos pasajes (M 7,3,8) acuse la resonancia de posibles influjos orales de fray\nJuan de la Cruz. Para el psic\u00f3logo de hoy o para el te\u00f3logo m\u00edstico es de\nprimera importancia constatar que el contenido de esa terminolog\u00eda reporta\nvivencias teresianas e ideas derivadas de esas mismas experiencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Punto de arranque de\ntodas ellas parece ser el episodio m\u00edstico referido al final del Libro de la\nVida (40,5): \u201cEstando una vez en las Horas con todas, de presto se recogi\u00f3 mi\nalma y pareci\u00f3me ser como un espejo claro toda, sin haber espaldas ni lados ni\nalto ni bajo que no estuviese toda clara, y en el centro de ella se me\nrepresent\u00f3 Cristo nuestro Se\u00f1or&#8230; Parec\u00edame en todas las partes de mi alma le\nve\u00eda claro como en un espejo, y tambi\u00e9n este espejo \u2013yo no sabr\u00e9 decir c\u00f3mo\u2013 se\nesculp\u00eda todo en el mismo Se\u00f1or por una comunicaci\u00f3n que yo no sabr\u00e9 decir, muy\namorosa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrito a finales de\n1565, ese pasaje refiere una experiencia de fecha reciente y contiene ya una\nvisi\u00f3n t\u00edpicamente teresiana del alma y de su centro. Este \u00faltimo es la \u00fanica\nvez aludido en los escritos teresianos de ese primer per\u00edodo: Vida, Camino y\nprimeras Relaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, la idea y\nla experiencia del centro del alma pasar\u00e1 a ser una de las l\u00edneas maestras del\nCastillo interior, escrito en 1577, cuando T ha escuchado ya largamente a fray\nJuan de la Cruz. Sin embargo, las ideas de ambos sobre el \u201ccentro del alma\u201d (cf\nen fray Juan \u201cde mi alma en el m\u00e1s profundo centro\u201d, comentado en Llama\n1,10&#8230;) no van en la misma direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el s\u00edmbolo del\n\u201ccastillo del alma\u201d, que en cierto modo condiciona toda la exposici\u00f3n del\nrespectivo libro, la serie de \u201cmoradas\u201d culmina en la m\u00e1s interior y profunda:\n\u201cconsideremos que este castillo tiene muchas moradas, unas en lo alto, otras\nembajo, otras a los lados; y en el centro y mitad de todas \u00e9stas tiene la m\u00e1s\nprincipal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma\u201d\n(1,1,3). Esas dos ideas \u2013morada suprema en el centro, y relaci\u00f3n entre esa\nmorada central y la divinidad\u2013 se repetir\u00e1n como un axioma a lo largo del\nlibro: ah\u00ed, en ese centro, sigue morando y resplandeciendo Dios aun cuando el\npecado haya demolido el resto del castillo (1,2,1.3). Al principiante le\ninteresa \u201cponer los ojos en el centro [del castillo o de s\u00ed mismo], que es la\npieza o palacio adonde est\u00e1 el rey\u201d (1,2,8). Cuando las gracias m\u00edsticas\ncomiencen a \u201cdilatar el coraz\u00f3n\u201d (seg\u00fan el salmo o seg\u00fan el s\u00edmil del pil\u00f3n\ninterior dilatable e inagotable), ese misterioso ensanchamiento provendr\u00e1 del\n\u201ccentro del alma\u201d (4,2,5). Pero la llegada de cada uno a ese centro de s\u00ed mismo\nse verificar\u00e1 en el acontecimiento del m\u00edstico matrimonio y ser\u00e1 por pura\nacci\u00f3n del Se\u00f1or: es El quien \u201cmete\u201d al alma en el centro de s\u00ed misma (7,1,5),\ny en ese centro la hace experimentar lo decisivo de la presencia trinitaria\n(7,1,6), y en ese mismo centro se celebra la uni\u00f3n del alma con Cristo Se\u00f1or\n(7,2,3), para estabilizar definitivamente la relaci\u00f3n con \u00c9l: \u201csiempre queda el\nalma con su Dios en aquel centro\u201d (7,2,4), \u201cella [el alma] no se muda de aquel\ncentro ni se le pierde la paz&#8230;\u201d (7,2,6). Desde ah\u00ed irradia (\u201cenv\u00eda recaudos\u201d:\n7,4,10) a toda la persona y a todos los moradores del castillo: \u201cas\u00ed como un\nfuego no echa la llama hacia abajo, sino hacia arriba&#8230;, as\u00ed se entiende ac\u00e1\nque este movimiento interior procede del centro del alma y despierta las\npotencias\u201d (7,3,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el comienzo de\nesta \u00faltima fase de experiencia espiritual del m\u00edstico, ha advertido T que ese\n\u201chond\u00f3n\u201d o \u201ccentro\u201d del alma coincide con el esp\u00edritu de ella misma, porque \u201ca\nsu parecer, hay diferencia alguna del alma al esp\u00edritu, aunque todo es uno\u201d\n(7,1,t\u00edtulo). La importancia de toda esta concepci\u00f3n de la Santa proviene del\nengranaje entre s\u00edmbolo y doctrina: el s\u00edmbolo le permite localizar en el\ncentro del alma lo m\u00e1s hondo del \u201cyo\u201d humano, y a la vez la presencia de lo\ndivino y la consumaci\u00f3n de la uni\u00f3n entre ambos.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo este ideario de T\nprovoc\u00f3, apenas editado, la dr\u00e1stica reacci\u00f3n \u2013brutal a veces\u2013 de al menos uno\nde sus te\u00f3logos delatores ante el tribunal de la Inquisici\u00f3n. Para el te\u00f3logo\nAlonso de la Fuente \u201cesta doctrina es tomada de Taulero\u201d, y es un \u201cerror en\nfilosof\u00eda, y sue\u00f1o y disparate en teolog\u00eda\u201d. Ese \u201cfond\u00f3n que estos autores\n(Taulero, Teresa, y los alumbrados) fingen, del alma&#8230;, en efecto no le hay,\nni los fil\u00f3sofos tal pusieron como confiesa el mismo Taulero\u201d. Y la afirmaci\u00f3n\nde \u201cestar all\u00ed Dios presente, conviene a saber, en su alma&#8230;, en aquel\nfond\u00f3n&#8230; es doctrina her\u00e9tica y la misma que ense\u00f1aron los herejes\nmasilianos&#8230;\u201d (cf Enrique Llamas, Santa Teresa y la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola,\nMadrid, 1972, pp. 398-406, en que edita el Me\u00admorial de A. de la Fuente). Era\nuna penosa reacci\u00f3n de la teolog\u00eda oficial contra la experiencia m\u00edstica. El\nMemorial primero de la Fuente est\u00e1 redactado en 1589, al a\u00f1o de publicados los\nlibros de la Madre Teresa por fray Luis de Le\u00f3n (Salamanca 1588). Ese mismo a\u00f1o\n1589 respond\u00eda fray Luis a la primera andanada de denuncias, con su \u201cApolog\u00eda\u201d\nde la doctrina de la Santa, que comienza aludiendo a los rumores ya difundidos:\n\u201calgunos, seg\u00fan he o\u00eddo, por no saber m\u00e1s, o por parecer que saben, o por otros\nrespetos de emulaci\u00f3n han hablado menos bien que deb\u00edan&#8230;\u201d Fray Luis rebate\nesos rumores, pero sin entrar en el punto crucial del centro del alma, pasaje\nque \u00e9l ya hab\u00eda anotado copiosamente en su edici\u00f3n (pp. 234-235).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 M. Morales\nBorrero, La geometr\u00eda del alma en la literatura espa\u00f1ola del Siglo de Oro,\nMadrid, 1975; G. Tani, Il simbolo del centro nel Castello Interiore di S.\nTeresa, Roma 1988.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez <\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es mucho lo que T retiene de la tradici\u00f3n m\u00edstica sobre aspectos particulares del alma. 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