{"id":4568,"date":"2015-01-21T17:19:37","date_gmt":"2015-01-21T23:19:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4568"},"modified":"2022-01-21T17:20:42","modified_gmt":"2022-01-21T23:20:42","slug":"cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4568","title":{"rendered":"Cuerpo"},"content":{"rendered":"\n<p>T participa del\noscurecimiento a que fue sometida la noci\u00f3n cristiana de cuerpo bajo el influjo\ndel helenismo tard\u00edo. Adolece y abusa del simplismo dualista simplemente popular,\ndel esquema, indispensable por otra parte, \u201calma-cuerpo\u201d \u201cesp\u00edritu-carne\u201d.\nParticipa de las sospechas sobre el placer, del prejuicio de \u201cmenosprecio del\ncuerpo\u201d, a veces protocolariamente escondido bajo el \u201ctopos\u201d ret\u00f3rico de la\nhumildad y la \u201cruindad\u201d; prejuicio, por otra parte, muy extendido en aquellas\ncondiciones sociales y en la literatura espiritual que frecuenta. No\nproblematiza en general sus afirmaciones sobre la condici\u00f3n negativa del\ncuerpo. Pero su mensaje puede orientar la actual preocupaci\u00f3n por el sentido\ndel cuerpo en nuestro tiempo y mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Caso a parte en la\ncorriente cultural es su testimonio ambivalente sobre la condici\u00f3n expropiada y\nsometida, alienada al fin, del \u201ccuerpo\u201d femenino en su sociedad. Ambig\u00fcedad,\nporque su testimonio es simult\u00e1neamente el de un ambiente en el que el cuerpo\nfemenino est\u00e1 \u201csometido\u201d a la dependencia del var\u00f3n y reducido a \u201cinstrumento\u201d\nde generaci\u00f3n, y sin embargo ella personalmente ha hurtado su cuerpo de mujer a\nesa presi\u00f3n social \u201cliber\u00e1ndolo\u201d por la virginidad, por la toma de la palabra,\npor el ejercicio del magisterio, por la maternidad espiritual y por la\ncreatividad de su actividad como escritora, como fundadora y mediante otras\n\u201csalidas\u201d de mujer. T, pues, es testigo de las miserias de un \u00e1mbito de esclavitud\n(situaci\u00f3n de la mujer) y de una forma de liberaci\u00f3n (propuesta teresiana de\nliberaci\u00f3n). T ha conquistado el acceso a espacios y poderes, a c\u00e1tedras y\nsaberes dominados por \u201ccorporaciones\u201d de varones.<\/p>\n\n\n\n<p>En T se da una\nverdadera apropiaci\u00f3n del propio cuerpo por la educaci\u00f3n asc\u00e9tica y el respeto\na sus necesidades y valores. Participa de la asc\u00e9tica o disciplina corporal\ncom\u00fan en su tiempo. Control del sue\u00f1o, higiene, dieta, abstinencia, ayuno,\nejercicios corporales, disciplina de tiempo y mortificaci\u00f3n corporal, castigos,\nprivaciones y disciplinas corporales, templanza, castidad, silencio, gestos,\ncantos y posturas de oraci\u00f3n, reeducaci\u00f3n de h\u00e1bitos de los sentidos y de los\nh\u00e1bitos de la sensibilidad y del coraz\u00f3n, etc. componen la panoplia a disposici\u00f3n\nde la mujer com\u00fan para el inicio en la vida espiritual, pero es en la fase\n\u201cm\u00edstica\u201d donde la aportaci\u00f3n de T es m\u00e1s original o considerable. En estos\naspectos nos hemos de centrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente el cuerpo\nde T est\u00e1 y vive marcado social y culturalmente con el complejo entramado de\nraza, linaje, sangre, sexo y g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el cuerpo de la\nmujer es siempre sism\u00f3grafo de todas las tensiones sociales del tiempo, T\nrefleja bien estas barreras y rupturas. Tuvo que entrar en espacios prohibidos,\ntuvo que \u201crecuperar\u201d su cuerpo de mujer, apropi\u00e1rselo personalmente, puesto que\nen su sociedad el var\u00f3n hab\u00eda expropiado, confeccionado e impuesto\nartificialmente el cuerpo femenino y le hab\u00eda marcado sus significados, roles,\npoderes, deberes, placeres, dolores, posibles e imposibles, lugares de ausencia\ny presencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero con el cuerpo de\nmujer (hecho de naturaleza) y con su femineidad (hecho social) Teresa ha de\nconstruir su aventura y ser Teresa (hecho personal). Su tino est\u00e1 en acertar\ncon su destino redefini\u00e9ndose, encontr\u00e1ndose y realiz\u00e1ndose, no s\u00f3lo desde las\nlimitadas condiciones de su cuerpo y de su papel social impuesto, sino desde la\nvocaci\u00f3n y misi\u00f3n que concibi\u00f3 como propiamente suyas. Y despu\u00e9s de\napropi\u00e1rselo, educado, d\u00f3cil y liberado, espiritualizado, entreg\u00e1rselo pleno al\nSe\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacer el \u201cproyecto\nTeresa\u201d comportar\u00e1 reeducar, reconducir, no s\u00f3lo con t\u00e9cnicas de relajaci\u00f3n,\nconcentraci\u00f3n y recogimiento mental, o con terapias y habituaci\u00f3n, sino con su\noriginal propuesta de \u201csalud\u201d o \u201credenci\u00f3n\u201d v\u00e1lida para la mujer y el var\u00f3n por\ncuanto se dan en un plano superior y anterior a toda determinaci\u00f3n\nsociobiopsicol\u00f3gica o corporal.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra (y el\ngesto), el sexo (adscripci\u00f3n al g\u00e9nero) y la muerte (y sus emisarios:\nenfermedad y dolor) son los \u201cdatos y deberes\u201d primeros y primordiales del\ncuerpo en cuanto factor y gestor de la expresi\u00f3n (palabra o s\u00edmbolo), la\nrelaci\u00f3n (sexo, sensibilidad, ser con otros, fecundidad) y la limitaci\u00f3n\n(nacimiento, pasibilidad, muerte) del hombre. Estos son los trascendentales presentes\nen la condici\u00f3n corporal del ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n del\nmensaje teresiano sobre la dimensi\u00f3n corporal de la existencia, sobre su\nconciencia de la miseria, su implicaci\u00f3n en la experiencia cristiana y en su\npropuesta de matrimonio espiritual, su participaci\u00f3n en la aventura espiritual\ny su eventual logro o malogro de los proyectos o procesos espirituales en que\nla autora se embarca ha de comenzar por reconocer que el vocabulario a\nprop\u00f3sito de este mensaje no se halla todo bajo la voz \u201ccuerpo\u201d o \u201ccuerpos\u201d;\nhay que integrar en esta exploraci\u00f3n conceptos o vocablos teresianos como\n\u201cnatural\u201d substantivado como \u201cel natural\u201d, \u201cnuestro natural\u201d, \u201ccomplexi\u00f3n\u201d,\n\u201ccomplexiones\u201d, \u201ces\u00adtos cuerpos\u201d, \u201ccarne\u201d, \u201ccoraz\u00f3n\u201d, \u201csentidos\u201d&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Experiencia,\nsimbolizaci\u00f3n, mensaje doctrinal y pedagog\u00eda del cuerpo son corrientes que van\nmezcladas y trabadas en todo texto teresiana. Toda existencia espiritual se\nvive y se expresa a trav\u00e9s del cuerpo. Los \u201csucesos\u201d interiores o relacionales\nson registrados en el \u00e1mbito corporal. Bien como sensaciones, bien como\ns\u00edmbolos de la realidades espirituales o idea\u00adles. Es la persona la convocada\npor la gracia encarnada (humanidad de Cristo) a responder tambi\u00e9n encarnada y\ncorporalmente en su vida moral. Toda la gracia y la conquista espiritual con su\nmesura y su bravura, toda \u201cla suavidad\u201d y el humanismo de T tienen componentes\ncorporales: la abnegaci\u00f3n, la dieta, la vivencia de la oraci\u00f3n y de la pasi\u00f3n\nm\u00edstica, la salud y la enfermedad, todas las manifestaciones de la precariedad\ny la miseria del hombre se expresan a trav\u00e9s del cuerpo, que otorga\nposibilidades de expresi\u00f3n a la conciencia de la fe, del amor y de la\nesperanza. Toda experiencia de grandeza es tambi\u00e9n corporal. Corporales son los\nsignos de la feminidad, primera determinaci\u00f3n personal anterior e interior a\ntoda otra expresi\u00f3n, y corporal es la expresi\u00f3n de toda forma de respuesta:\nconvertirse, (\u201cMar\u00eda [la pecadora] luego mudar\u00eda el vestido\u201d); consagrarse en\nla vida religiosa afecta al cuerpo, se expresa en el cuerpo: cuerpo vestido\n(galas o jerga) limitado en espacio y relaciones \u201ca encerramiento y clausura\u201d,\ncuerpo apartado y marcado (virginidad y separaci\u00f3n de familia y adscripci\u00f3n a\nun grupo femenino exclusivamente) descalcez, ayuno, \u201cmudanza de vida y de\nmanjares\u201d, cuerpo consagrado con su culto y sus ritos. Todos los gestos de\ndimensi\u00f3n espiritual tienen dimensi\u00f3n corporal en T.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos, por tanto,\nest\u00e1n sujetos a la ambig\u00fcedad de los valores humanos. El cuerpo es expresi\u00f3n\npero puede ser m\u00e1scara de farsa. Buscar la verdad mediante la humildad ser\u00e1\npara T el gran trabajo: la autenticaci\u00f3n y verificaci\u00f3n de todos los gestos\npersonales.<\/p>\n\n\n\n<p>1. \u201cEl cuerpo es para\nel Se\u00f1or\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo ha de ser\nesp\u00edritu. \u201cOs exhorto&#8230; a que ofrezc\u00e1is vuestro cuerpo como v\u00edctima viva,\nsanta agradable a Dios, que este es vuestro culto\u201d (Rom 12, 1). El cuerpo\nparticipa de lo dado y lo construido o conquistado. Manifiesta a la persona su\nl\u00edmite y su posibilidad. Es gracia y pondus. Un dato con el que hacer algo. Lo\nentiende enseguida T Para ella el cuerpo es a la vez el lugar de revelaci\u00f3n de\nla ausencia de la gracia. Su labilidad se expresa en lo abundantes t\u00e9rminos\nteresianos: \u201cmalicia\u201d \u201cconcupiscencia\u201d, \u201cruindad\u201d, \u201cflaqueza\u201d, \u201crudeza\u201d,\n\u201cmiseria\u201d, \u201cbestialidad\u201d, \u201cser tierra\u201d, o vivir en la \u201ccerca del castillo\u201d y\nsimult\u00e1neamente el lugar de manifestaci\u00f3n de la verdad del hombre y de c\u00f3mo el\nesp\u00edritu \u2013su alta vocaci\u00f3n\u2013 puede integrar cuerpo y alma en la realizaci\u00f3n de\nlos m\u00e1s altos ideales evang\u00e9licos. \u201cAhora, pues, lo primero que hemos de\nprocurar es quitar de nosotras el amor de este cuerpo, que somos algunas tan\nregaladas de nuestro natural, que no hay poco que hacer aqu\u00ed, y tan amigas de\nnuestra salud, que es cosa para alabar a Dios la guerra que dan, a monjas en\nespecial, y aun a los que no lo son. &#8230;Determinaos, hermanas, que ven\u00eds a\nmorir por Cristo, y no a regalaros por Cristo\u201d (C 10,5). En el cuerpo se da y\naparece la actualizaci\u00f3n incipiente de la ya incoada \u201csalus\u201d \u00faltima, de la\ntransfiguraci\u00f3n, de la resurrecci\u00f3n, de la glorificaci\u00f3n, pues ya el cuerpo es\ntemplo del Esp\u00edritu Santo y no es el cuerpo una determinaci\u00f3n provisional sino\ndefinitiva del hombre. Su estado actual es fruto de la culpa, es por tanto\nresponsabilidad del hombre, herido y derrotado, hacer de su cuerpo que es signo\nde rebeli\u00f3n un mediador de sus ideales, no un \u00eddolo que venerar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el hombre entero,\npara T \u201cel alma\u201d, quien puede vivir en la cerca del castillo, desconocerse en\nsu valor y destino, vivir desalquilado y deshabitado de s\u00ed mismo o el que puede\nconcebirse y realizarse como morada de Dios y progresar en la vivencia de esa\ncondici\u00f3n habitada y santa. El cuerpo est\u00e1 hecho para el esp\u00edritu, para hacerle\nflorecer y ofrecerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el drama de\ncuerpo, puede distraer al hombre y desarmonizarlo o sacarlo de su centro y\ndestino. Pero la \u00faltima estancia del cuerpo no es la tumba sino el Reino. Este\ncar\u00e1cter dram\u00e1tico, ambiguo y dial\u00e9ctico de la condici\u00f3n humana, simbolizada y\nexpresada por su cuerpo, est\u00e1 siempre activa y presente en la conciencia\nteresiana. T, desde luego, es deudora de su tiempo, pero cargar las tintas en\nlo negativo la libra &#8211; y nos puede ayudara a corregir- de la actual \u201cinvenci\u00f3n\nmitol\u00f3gica\u201d moderna del cuerpo \u00eddolo, solo y segregado, sujeto de derechos\nfrente al hombre, sano, bello, joven, fuerte (\u201csportdietizado\u201d), residencia de\ntoda (im)posibilidad humana y por tanto de toda frustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Autobiograf\u00eda y las\nRelaciones no son Historia de un alma, llevan gran carga de aventura corporal\n\u2013con raz\u00f3n hablan de patograf\u00eda teresiana\u2013 y de conciencia de su peso y su\nvuelo. Salud y dolor, interior y exterior son unidas en Teresa. Hasta en la\nrepercusi\u00f3n de los sacramentos es as\u00ed: \u201cEn lleg\u00e1ndome a comulgar queda el alma\ny el cuerpo tan quieto, tan sano y tan claro\u201d&#8230; \u201cy cuando comulgo&#8230; notablemente\nsiento clara salud corporal\u201d (R 1,23) . No hay para T otra manera que no sea la\nvital y sencilla de hablar de su experiencia espiritual. La oraci\u00f3n es su\nterm\u00f3metro, pero son los efectos corporales y visibles su verdadero metro y\ncriterio de progreso espiritual: pobreza, libertad ante murmuraciones, piedad\nde los pobres, deseo de soledad y penitencia, gratuidad, inevitabilidad,\naprovechamiento en las virtudes, humildad, salud corporal son criterios de\njuicio que aplica con una misma importancia en su discernimiento continuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a ver el\ndespliegue en el tiempo, seg\u00fan su propia periodizaci\u00f3n de la experiencia del\ncuerpo en la vida espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>2. La asc\u00e9tica del\ncuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo de Cristo\n(su humanidad) es el medio de redenci\u00f3n, de revelaci\u00f3n y de comunicaci\u00f3n con\nDios. La dimensi\u00f3n corporal es consustancial a la condici\u00f3n sacramental de esta\nredenci\u00f3n. La rearmonizaci\u00f3n o espiritualizaci\u00f3n del cuerpo es la propuesta de\nlas primeras fases de redenci\u00f3n del cuerpo seg\u00fan santa Teresa. La gracia del\npropio cuerpo, que tambi\u00e9n debe ser acogida como regalo gratuito, y la vivencia\ndel dolor y la enfermedad son la primera prueba de fortaleza, exigencia de\ncaridad y comuni\u00f3n con la Pasi\u00f3n que Teresa ha experimentado y en ellas tiene\nque aprender y ense\u00f1ar a vivir la corporalidad antes de llegar al anticipo de\nredenci\u00f3n del cuerpo en la experiencia m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>El pecado tiene\nrepercusiones en todo el compuesto humano: \u201c\u00a1Cu\u00e1les quedan los pobres aposentos\ndel castillo! \u00a1qu\u00e9 turbados andan los sentidos que es la gente que vive en\nellos! \u00a1Y las potencias que son los alcaides y mayordomos y maestresalas, con\nqu\u00e9 ceguedad, con qu\u00e9 malgobierno!\u201d (M 1, 2,4) En definitiva que el cuerpo,\ntodav\u00eda en los arrabales del castillo, est\u00e1, como el alma, sujeto al poder\nind\u00f3mito del pecado, el mundo y la carne. T analiza con especial agudeza y\ndolor la fenomenolog\u00eda de la esclavitud que sobre el cuerpo orante cae por la\npresi\u00f3n social de la honra, por la debilidad, por la falta de h\u00e1bitos, de\nfuerza de voluntad y de motivaciones. A\u00fan no llega casi nada \u201cla luz del\npalacio donde est\u00e1 el Rey\u201d (ib 14) y el cuerpo queda sujeto a temor y cobard\u00eda.\nLas fuerzas residentes en el cuerpo \u201cembebidas en el mundo y engolfadas en sus\ncontentos y desvanecidas en sus honras, no tienen fuerza los vasallos del alma\n(que son los sentidos y potencias) que Dios les dio de su natural\u201d (M 1,2,12);\nPero el celo indiscreto o el exceso de penitencia corporal tampoco son\nadecuados para el momento de este combate; siempre el cuerpo combate en\nterritorio fronterizo.<\/p>\n\n\n\n<p>La pedagog\u00eda teresiana\nse abre con un grito de atenci\u00f3n a la dignidad humana, mediante el reclamo a la\nconciencia del valor decisivo de la interioridad. El hombre se juega en su\nintimidad. Es vasija que guarda un tesoro. No s\u00f3lo lo ha de guardar, ha de\ngan\u00e1rselo. El hombre es cris\u00e1lida y diamante, palacio y para\u00edso.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo es evidente\nal hombre en todo el proceso por su misma pesadumbre, pero ha de pasar de ser\nfactor de disgregaci\u00f3n y distracci\u00f3n a ser cooperador; ha de entrar en armon\u00eda\ny colaboraci\u00f3n con el designio y vocaci\u00f3n que tiene en Cristo: \u201cGlorificad a\nDios con vuestro cuerpo\u201d (1Cor 6, 23). \u201cEste es vuestro culto razonable\u201d (Rom\n12,1). Pero su propensi\u00f3n es la contraria: \u201cSino que nos detenemos en estos\ncuerpos, y as\u00ed a bulto, porque lo hemos o\u00eddo y porque nos lo dice la fe,\nsabemos que tenemos almas&#8230; todo se nos va en la groser\u00eda del engaste o cerca\nde este castillo que son estos cuerpos\u201d (M 1,1,2). La imagen lleva cargada ya\nuna propuesta de acci\u00f3n \u00e9tica y responsable. Un castillo, como una monta\u00f1a, es\nun desaf\u00edo que conquistar, pacificar y habitar desde el centro. El cuerpo se\nplenificar\u00e1 en el encuentro de su centro y mitad. El cuerpo se adecuar\u00e1 a la\nvocaci\u00f3n y destino s\u00f3lo en el encuentro amistoso o matrimonial con Cristo. El\ncuerpo ser\u00e1 el lugar del encuentro y trato con el encarnado, humanado,\nhumillado y glorificado.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien ora, entra y\navanza en este proceso de apropiaci\u00f3n e integraci\u00f3n del cuerpo en la vocaci\u00f3n.\nEs la oraci\u00f3n el instrumento pedag\u00f3gico y el recurso privilegiado por T para disponerse\na la gracia de la uni\u00f3n. Gracia que se da mediante la carne y el cuerpo de\nJes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n es de por\ns\u00ed un ejercicio compuesto y expresado por gestos corporales previa o\nsucesivamente autentificados: gestos de silencio y di\u00e1logo, de conocimiento\npropio y humildad, de consideraci\u00f3n de Dios y recogimiento y atenci\u00f3n a su\nllamada, de contemplaci\u00f3n de la naturaleza, de imaginaci\u00f3n, de fantas\u00eda y de\nlectura. \u201cSon las almas que no tienen oraci\u00f3n como un cuerpo con perles\u00eda o\ntullido\u201d (M 1,1,6). El recurso de aprendizaje est\u00e1 tambi\u00e9n en el cuerpo:\noraci\u00f3n mental o vocal que es m\u00e1s que \u201cmenear los labios\u201d (ib. 7) pero que es\ntambi\u00e9n menear los labios; de hecho, todo el cuerpo se ha de movilizar para,\napropiado por su centro y unificado por el esp\u00edritu, \u201chuir de la bestialidad\u201d\ndel cuerpo ausente, de la distracci\u00f3n y disgregaci\u00f3n de las potencias y\nfacultades derramadas, para hurtar el cuerpo a la costumbre maquinal y a la\npalabra servil ante Dios (ib y en M 1,1,1). La pedagog\u00eda de estos gestos y\nposturas hace progresar hasta hacer del cuerpo y con \u00e9l un \u00fanico sujeto de\ntrato y comuni\u00f3n con Cristo humanado. Gestos, posturas, el llamado \u201cyoga\u201d\nteresiano, el desprendimiento de bienes y necesidades, el \u201crecogimiento de los\nsentidos derramados\u201d (V 11,9) y hasta el canto conforman las tareas de esta\netapa primera de disposici\u00f3n y educaci\u00f3n corporal.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo ha de\n\u201cacostumbrarse\u201d por el ejercicio continuado y fiel a cerrar los ojos, a\nrecogerse y retirarse, a tratar la vida de Cristo, a recibir l\u00e1grimas, a pasar\nlas \u201ccongojas por sustentarse en la oraci\u00f3n\u201d (ib 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuenta para T mucho en\nesta fase tambi\u00e9n la discreta atenci\u00f3n a las necesidades o ritmos que impone la\ncondici\u00f3n corporal del orante. Hay que dar tiempo al cuerpo pues a veces \u201cla\nsequedad viene de indisposici\u00f3n corporal, que participa esta encarceladita de\nesta pobre alma de las miserias del cuerpo\u201d (V 11, 15); el cuerpo reclama al\norante discreci\u00f3n, no forzar, que no le ahoguen, \u201cel alma&#8230; no puede lo que\nquiere, por tener tan mal hu\u00e9sped como este cuerpo\u201d (V 11,15). \u201cSirva entonces\nal cuerpo por amor de Dios porque otras veces muchas sirva \u00e9l al alma y tome\nalgunos pasatiempos santos de conversaciones&#8230; o irse al campo\u201d (ib 16). La\nley de la \u201csuavidad\u201d teresiana impone el ritmo de adaptaci\u00f3n del cuerpo a las\nexigencias del esp\u00edritu, es decir de los ideales a la realidad. Siempre el\ncuerpo en T es el guardi\u00e1n de la realidad. Quien hace posible lo m\u00e1s alto y\navisa de los imposibles y las ilusiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta educaci\u00f3n\nteresiana no vale \u201ctraer el alma arrastrada\u201d, sino la suavidad que impone la\ncondici\u00f3n corporal y encarnada de la comuni\u00f3n con Dios en Cristo. Y ante todo\n\u201cacostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad y traerla siempre\nconsigo y hablar con \u00e9l&#8230; pedirle&#8230; quej\u00e1rsele&#8230; alegrase con \u00e9l&#8230; no\nolvidarse&#8230; y&#8230; sin oraciones compuestas\u201d (V 12,3), \u201csin cansarse en componer\nrazones\u201d (V 13,11). \u201cOrdenar el tiempo y las cosas para que vayan conforme a\nverdad\u201d (V 13,17). Que los ideales se realicen en carne y tiempo. Si no, todo\nes pensamiento y ejercicio mental sin encarnadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sin que el cuerpo\ny sus querencias o supuestas exigencia y necesidades se imponga sobre el\nproyecto que la raz\u00f3n y la fe han determinado seguir. Por eso insiste en el\naprendizaje \u2013con libros e im\u00e1genes si es preciso\u2013 de una actitud corporal y\nmentalmente vivida \u201ccon alegr\u00eda y libertad\u201d, con discreci\u00f3n y conciencia de los\nlimites, con \u201c\u00e1nimos animosos\u201d para el desprendimiento que \u201cno nos ha de faltar\nla tierra en queri\u00e9ndonos descuidar un poco del cuerpo\u201d. Y, por supuesto, todo\nmedido por las exigencias del propio estado: \u201ccada quien seg\u00fan su llamamiento\u201d\n(V 13,4-5). No vale el c\u00e1lculo mezquino de \u201cquerer concertar cuerpo y alma para\nno perder ac\u00e1 descanso y gozar all\u00e1 de Dios\u201d (ib 5) le parece \u201cpaso de\ngallina\u201d. Que el cuerpo con sus temores y derechos no sea el metro. Pues el\ncuerpo es tambi\u00e9n velo opaco que falsea. Salir de sus l\u00edmites para llevarle a\ndonde no conoce: \u201cprocurar soledad y silencio&#8230; que no nos matar\u00e1n estos\nnegros cuerpos que tan concertadamente se quieren llevar&#8230; que nos hace temer\nque todo nos ha de matar y quitar la salud, hasta tener l\u00e1grimas nos hace temer\nde cegar\u201d (V 12,1). Las fronteras del hombre est\u00e1n en sus miedos f\u00edsicos m\u00e1s\nque en sus reales capacidades. \u201cComo soy tan enferma, hasta que no me determin\u00e9\nen no hacer caso del cuerpo ni de la salud&#8230;\u201d (V 13,7). La relativizaci\u00f3n de\ntodo lo exterior es al fin muestra de la ambig\u00fcedad de lo corp\u00f3reo: \u201c\u00bfVes toda\nla penitencia que hace la Cardona? En m\u00e1s tengo tu obediencia\u201d (R 23).<\/p>\n\n\n\n<p>3. Repercusiones\ncorporales de la vida m\u00edstica<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo entra poco a\npoco en la \u00f3rbita del esp\u00edritu. Si el cuerpo es la medida de todo avance, por\ncuanto que \u201cno est\u00e1 la perfecci\u00f3n en los gustos sino en quien ama m\u00e1s&#8230; y en\nquien mejor obrare con justicia y verdad\u201d, su opacidad tambi\u00e9n es la fuente de\ntodas las dudas. Gustos o contentos, de qu\u00e9 se trata pregunta la autora. Cuando\nel Se\u00f1or dilata el coraz\u00f3n comienza la vida m\u00edstica. (Moradas cuartas).<\/p>\n\n\n\n<p>La primera experiencia\nde la afectividad corporal es una cierta inversi\u00f3n de la direcci\u00f3n del gozo:\n\u201c&#8230;estos contentos son naturales&#8230; comienzan de nuestro natural mismo y\nacaban en Dios. Los gustos comienzan de Dios y si\u00e9ntelos el natural y goza\ntanto de ellos&#8230; y mucho m\u00e1s\u201d (M 4,1,4). Mi coraz\u00f3n y mi carne retozan por el\nDios vivo. El cuerpo se somete con su propia aportaci\u00f3n: su gesto aqu\u00ed son las\n\u201cl\u00e1grimas\u201d. Un gesto corporal con apariencia m\u00edstica. Sin embargo, es ambiguo.\nPuede proceder de la pasi\u00f3n: Teresa ha pasado por las \u201cl\u00e1grimas congojosas\u201d\ncuando \u201cno sab\u00eda acabar (de llorar) hasta que se me quebraba la cabeza\u201d. Pueden\ntambi\u00e9n nacer \u201cde linaje m\u00e1s noble\u201d y acabar en Dios. \u201cNo se puede entender\u201d,\nconcluye T. Vuelve sobre ello en M 6,6,7-10.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el cuerpo empieza\na sentirse excluido: \u201cCuando nos ata a S\u00ed &#8230; parece estamos en alguna manera\ndesatados de este cuerpo. Yo ve\u00eda a mi parecer las potencias del alma empleadas\nen Dios y estar recogidas con El, y por otra parte el pensamiento alborotado:\ntra\u00edame tonta\u201d (ib 5). El cuerpo se desconcierta por su exclusi\u00f3n. Los modos de\nconocimiento y gozo se invierten. T se problematiza, pero halla la soluci\u00f3n en\nestablecer que el pensamiento o la imaginaci\u00f3n no es todo el hombre, \u201cno est\u00e1\nla cosa en pensar mucho, sino en amar mucho\u201d. No entenderlo tiene malas\nrepercusiones: \u201cDe aqu\u00ed proceden las aflicciones&#8230; y el quejarse de trabajos\ninteriores&#8230; y vienen las melancol\u00edas y a perder la salud\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Habla en su\nexperiencia de un desdoblamiento o escisi\u00f3n que s\u00f3lo tiene explicaci\u00f3n por el\nrastro del pecado de origen: \u201ces de la miseria que nos qued\u00f3 del pecado de\nAd\u00e1n\u201d (ib 11). Su experiencia (M 4,1,10) dice que es compatible la locura de la\nimaginaci\u00f3n, el gran ruido de la cabeza, la barah\u00fanda, los muchos pajarillos y\nsilbos y no en los o\u00eddos, \u201csino en lo superior de la cabeza adonde dicen que\nest\u00e1 lo superior del alma\u201d con la verdadera experiencia de amor m\u00edstico \u201cdonde\nel alma se est\u00e1 muy entera en su quietud y amor y deseos y claro conocimiento\u201d.\nEl cuerpo sujeto \u201ca comer y dormir y a otras servidumbres\u201d que nos\n\u201cmenosprecian\u201d y que las llevamos dondequiera vayamos. No es culpa del cuerpo\nni del alma. \u201cHay m\u00e1s y menos en este estorbo conforme a la salud y a los\ntiempos [edades]&#8230; tengamos paciencia&#8230; entend\u00e1monos&#8230; y lo que hace la\nflaca imaginaci\u00f3n, y el natural y el demonio no pongamos la culpa al alma\u201d (M\n4,1,14).<\/p>\n\n\n\n<p>La vida m\u00edstica\ncomienza con \u201cgran alboroto\u201d. Los consuelos espirituales \u201calgunas veces van\nenvueltos con unos alborotos de sollozos&#8230; se les aprieta el pecho&#8230;\nmovimientos exteriores [involuntarios] les hacen salir sangre de narices y\ncosas as\u00ed penosas\u201d (M 4,2,1). Los gustos de Dios u oraci\u00f3n de quietud es de\notra manera. El cuerpo no sufre. Participa del gozo por desbordamiento y rebose\nde dentro a fuera. La par\u00e1bola de la fuente que se hinche da a entender la\nnueva condici\u00f3n pasiva e interior de la experiencia corporal. La fuente que se\nhinche sin ruido por manantial caudaloso y la que se llena desde fuera por\narcaduces se\u00f1alan el nuevo estadio del proceso m\u00edstico. La que tiene el manantial\nde la gracia en el centro del alma \u201cproduce una grand\u00edsima paz y quietud y\nsuavidad en lo muy interior de nosotros mismos&#8230; vase revertiendo esta agua\npor todas las moradas y potencias hasta llegar al cuerpo&#8230; todo el hombre\nexterior goza de este gusto y suavidad\u201d (M 4,2,4). \u201cAquel ensanchamiento&#8230;\ncomienza a producir aquella agua celestial de este manantial&#8230; de lo profundo\nde nosotros, parece que se va dilatando y ensanchando todo nuestro interior y\nproduciendo unos bienes que no se pueden decir, ni aun el alma sabe entender\nqu\u00e9 es lo que se le da all\u00ed. Entiende una fragancia&#8230; el calor y el humo\noloroso penetra toda el alma y a\u00fan hartas veces participa el cuerpo. Mirad que\nni se siente calor ni se huele olor\u201d (ib 6)&#8230; no es cosa que se pueda antojar,\nse ve no ser de nuestro metal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cuerpo se\nasientan todas las dudas todav\u00eda. No est\u00e1 en \u00e9l mismo, sino en su disposici\u00f3n\npara la relaci\u00f3n de amor, la garant\u00eda de valor de estas gracias m\u00edsticas: \u201cMas\nen los efectos y obras (corporales) de despu\u00e9s se conocen estas verdades de\noraci\u00f3n que no hay mejor crisol para probarse\u201d (ib. 8). Ni se pueden producir\ncon artificio, ni se pueden evitar&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>4. El cuerpo\ntransfigurado<\/p>\n\n\n\n<p>Hu\u00e9sped es el alma del\ncuerpo y el cuerpo hu\u00e9sped es del alma. La transformaci\u00f3n del hombre y su\nproceso lo describe e interpreta T con la par\u00e1bola de la cris\u00e1lida. De nuevo\nlos efectos de la uni\u00f3n tiene registro corporal: el deseo y la desaz\u00f3n del amor\nomn\u00edmodo y proteico: \u201cDesasosiego de servir, de alabar, de padecer por el, de\npenitencia, de soledad, de deseo de darle a conocer, de andar en misi\u00f3n,\nde&#8230;\u201d; y con esa desaz\u00f3n llega la noche oscura del alma donde \u201cla entra\u00f1a del\nalma se desmenuza y muele\u201d (M 5,2,10-12) y se \u201csella con su sello\u201d (ib. 13). El\namor se hace pasi\u00f3n, \u201cduele el cuerpo\u201d, siempre duele m\u00e1s el amor. Es el cap. 3\nde las quintas moradas el que da el criterio claro \u201cla m\u00e1s cierta se\u00f1al\u201d de\ndiscernimiento: hacer la voluntad de Dios, mediada por la obediencia, por el\namor al pr\u00f3jimo, por obras conformes y virtudes no fingidas, y por la humildad\ndel amor concreto no \u201cencapotado\u201d ni hecho de \u201csuspensioncillas\u201d: \u201cobras quiere\nel Se\u00f1or\u201d lo traduce T en alivio de enfermos, compasi\u00f3n, ayuno porque otro\ncoma, tomar trabajos por quitarles al pr\u00f3jimo&#8230; Cosas bien corporales y exteriores\nson la esencia y se\u00f1al de la uni\u00f3n m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>La corporalidad impone\nla historicidad y la materialidad de la caridad cristiana. Este es vuestro\nculto razonable. \u201cOfreced vuestros cuerpos como hostia viva\u201d Rom 12, 1-2. \u201cDad\nvuestros miembrios a Dios como instrumentos de justicia\u201d (Rom 6,12-13). Teresa\nmuestra c\u00f3mo se cura la ambig\u00fcedad cong\u00e9nita de lo corporal y se abre a la sana\ny leal relaci\u00f3n con Dios mediante la relaci\u00f3n de amor con el pr\u00f3jimo. En este\npunto introduce el sacramento del matrimonio como s\u00edmbolo (y sacramento) del\namor de Dios. No dispon\u00eda T de los logros de la actual teolog\u00eda del matrimonio.\nLe basta el uso aleg\u00f3rico de los usos sociales para hacer la graduaci\u00f3n que le\nimporta.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia m\u00edstica\ntiene siempre esta condici\u00f3n de est\u00edmulo, para hacer desear, para acercar a la\npromesa, en alg\u00fan modo son anticipo y aperitivo de la vida celestial. El cuerpo\nes testigo de lo futuro y se proyecta como palabra y s\u00edmbolo del profeta para\nque ve\u00e1is y cre\u00e1is. Este valor apolog\u00e9tico y de encarecimiento tiene siempre el\ntestimonio de T. La centralidad de los pasajes sobre la Humanidad corporal y\ngloriosa, sobre el Cristo esp\u00edritu que trasformar\u00e1 nuestro cuerpo de miseria en\nun cuerpo de gloria (Fil 3,21), es por defensa del poder salvador de la carne\nglorificada y sacramentada del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivir la vida nueva,\nentrar en la morada, trasformar el gusano en cris\u00e1lida, disponerse para el\nmatrimonio, dejarse invadir por el agua viva que dilata nuestro cauce, es vivir\nbajo el imperio actual y vivificante de su cuerpo resucitado, norma y eje de\ntoda novedad de vida. En esta vida se avista su eficacia en la experiencia\nm\u00edstica, pero sobre todo en la conformaci\u00f3n con su voluntad y en la aproximada\nreproducci\u00f3n \u201ccorporal\u201d y existencial de sus obras, virtudes y sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Impetus y deseos,\npurificaciones e insatisfacciones (M 6,11) no son si no muestra de esta tensi\u00f3n\nreveladora de la condici\u00f3n fronteriza del hombre (ib 4 v. gr.). La descripci\u00f3n\nde la noche del esp\u00edritu que se hace en este cap\u00edtulo. En las s\u00e9ptimas moradas\nse despliega el \u00faltimo grado de participaci\u00f3n en la resurrecci\u00f3n y de\ntransformaci\u00f3n espiritual que afecta a todos los niveles de la persona tambi\u00e9n\nal corporal. Los sentidos espirituales ser\u00edan una manifestaci\u00f3n de la\ntransformaci\u00f3n de toda la potencia corporal de comunicaci\u00f3n, expresi\u00f3n y\nactuaci\u00f3n del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>La ultima morada es\ntambi\u00e9n de naturaleza corporal: templo de la Trinidad, experiencia ligada a la\nHumanidad de Cristo y al sacramento de la eucarist\u00eda y del matrimonio (M 7,2,1)\naunque se esfuerza en decir: \u201caqu\u00ed no hay memoria de cuerpo\u201d, o \u201cno ha menester\npuerta por donde entre\u201d (ib 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuerpo templo del\nEsp\u00edritu Santo. Eucarist\u00eda \u2013banquete y alianza esponsal\u2013, Resurrecci\u00f3n,\nHumanidad del Verbo, Matrimonio forman el cuadro donde es posible integrar\nteol\u00f3gicamente las experiencias en las que seg\u00fan santa T participa el cuerpo\narm\u00f3nica y serenamente: \u201cde este centro&#8230; salen unos rayos de leche que toda\nla gente del castillo confortan&#8230; para sustentar [al los] que en lo corporal\nhan de servir a estos dos desposados\u201d. Este hombre est\u00e1 unido, ya son dos, su\nvida es Cristo, su cuerpo lo sabe y lo expresa. Estas repercusiones no son\nclamorosas o exteriores sino en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>El porqu\u00e9 y para que\nde esta aventura y esta torrente de gracias es tambi\u00e9n de naturaleza eclesial y\ncorporal: para fortalecer en la imitaci\u00f3n de Cristo crucificado (M 7,4,4-5) en\nla fortaleza del sufrimiento. \u201cHacerse esclavos de Dios, a quien se\u00f1alados con\nsu hierro que es la cruz, porque ya ellos le han dado su libertad, los pueda\nvender por esclavos de todo el mundo como El lo fue\u201d. Todo se resuelve en obras\n\u201ccorporales\u201d de servicio y misericordia: \u201cprocurada ser la menor de todas y\nesclava suya mirando c\u00f3mo o por d\u00f3nde las pod\u00e9is hacer placer y servir\u201d. La\nfortaleza es tambi\u00e9n corporal (ib 11) pero siempre para servir. Marta y Mar\u00eda\nsiempre juntas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto se\navista ya la condici\u00f3n glorificada del cuerpo espiritual. \u201cSi nuestro cuerpo es\npesado y peligroso no es porque est\u00e9 unido al alma sino porque no lo est\u00e1 del\ntodo y en consecuencia escapa en parte a su influjo\u201d (J. Mourroux, Sentido\ncristiano del hombre, Madrid 1972, p. 103). La uni\u00f3n con la humanidad de Cristo\nque propone santa Teresa implica de lleno la condici\u00f3n corporal, la redime, la\nglorifica, la necesita y la consuma en la uni\u00f3n con Cristo. Divinizado el\nesp\u00edritu se espiritualiza el cuerpo. El cuerpo al fin lejos de ser esp\u00edritu es\nm\u00e1s cuerpo que nunca, puesto que el matrimonio espiritual lo ha dominado,\nasumido y conformado con su vocaci\u00f3n de \u201cser para el Se\u00f1or\u201d y \u201ctemplo del\nEsp\u00ecritu Santo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 M. I. Alvira,\nVisi\u00f3n de l\u2019homme selon Th\u00e9r\u00e8se d\u2019\u00c1vila. Une philosophie de l\u2019h\u00e9ro\u00efsme, Paris\n1992; A. Roccetti, Antropolog\u00eda teresiana. Acerca\u00admiento humano a Teresa de \u00c1vila,\nOviedo 1999 (especialmente pp. 90-228).<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel Castro<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T participa del oscurecimiento a que fue sometida la noci\u00f3n cristiana de cuerpo bajo el influjo del helenismo tard\u00edo. Adolece y abusa del simplismo dualista simplemente popular, del esquema, indispensable por otra parte, \u201calma-cuerpo\u201d \u201cesp\u00edritu-carne\u201d. 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