{"id":4574,"date":"2021-01-22T10:26:54","date_gmt":"2021-01-22T16:26:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4574"},"modified":"2022-01-22T10:29:25","modified_gmt":"2022-01-22T16:29:25","slug":"mundo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4574","title":{"rendered":"Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p>AT. La designaci\u00f3n corriente del mundo es la expresi\u00f3n\n\u00abcielos y tierra\u00bb\n(G\u00e9n 1,1); la palabra <em>tebel <\/em>se aplica \u00fanicamente al mundo terrenal\n(p.e., Jer 51,15); los libros de\n\u00e9poca griega hablan del <em>kosmos <\/em>(Sab\n11, 17; 2Mac 7,9.23) poniendo\nbajo este t\u00e9rmino un contenido espec\u00edficamente b\u00edblico. Para el pensamiento griego, el\n<em>kosmos, <\/em>con sus leyes, su belleza, su perennidad, su eterno retorno\nde las cosas, expresa\nefectivamente el ideal de un orden cerrado sobre s\u00ed mismo, que incluye al hombre y engloba hasta a los dioses: \u00e9stos se distinguen\ncon dificultad de los elementos\ndel mundo en este pante\u00edsmo\nvirtual y confesado. Muy otra es la concepci\u00f3n b\u00edblica, en la que las representaciones cosmol\u00f3gicas y cosmog\u00f3nicas no constituyen sino un material\nsecundario, puesto al servicio de una\nafirmaci\u00f3n religiosa esencial:\nel mundo, criatura\nde Dios, tiene sentido en funci\u00f3n\ndel designio divino de salvaci\u00f3n, como tambi\u00e9n en el marco de este designio hallar\u00e1 su\ndestino final.<\/p>\n\n\n\n<p>OR\u00cdGENES DEL MUNDO. Contrariamente a las mitolog\u00edas\nmesopot\u00e1micas, egipcia, cananea, etc., la representaci\u00f3n b\u00edblica de los or\u00edgenes del mundo\nconserva gran sobriedad. No se sit\u00faa ya en el plano del mito, historia\ndivina acaecida en el tiempo, sino que, por el contrario, ella es la que inaugura\nel tiempo. Es que entre Dios y el mundo hay un abismo que expresa el verbo crear (G\u00e9n 1,1). Si el G\u00e9nesis,\napoyado por otros textos (Sal 8; 104; Prov 8,22-31;\nJob 38s), evoca la actividad creadora\nde Dios, lo hace \u00fanicamente\npara subrayar dos puntos de fe: distinci\u00f3n del mundo y del Dios \u00fanico; dependencia del mundo con relaci\u00f3n\na un Dios soberano, que \u00abhabla y las cosas son\u00bb (Sal 33,6-9),\nque gobierna con su providencia las leyes de la naturaleza (G\u00e9n 8,22); integraci\u00f3n del universo en el designio de salvaci\u00f3n, que tiene al hombre por centro.\nEsta cosmolog\u00eda sagrada, ajena a todas las preocupaciones cient\u00edficas como tambi\u00e9n a las especulaciones filos\u00f3ficas, sit\u00faa as\u00ed al mundo en relaci\u00f3n con el hombre:\n\u00e9ste emerge de \u00e9l para dominarlo (G\u00e9n 1,28) y en este sentido lo arrastra a su\npropio destino.<\/p>\n\n\n\n<p>SIGNIFICACI\u00d3N DEL MUNDO. De este modo la significaci\u00f3n actual del mundo para la conciencia religiosa\nes doble.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo, salido de las manos divinas,\ncontin\u00faa manifestando la <em>bondad de\nDios. <\/em>Dios, en su sabidur\u00eda,\nlo organiz\u00f3 como una verdadera\nobra de arte, una y arm\u00f3nica\n(Prov 8,22-31; Job 28,25ss). Su poder y su divinidad\nse hacen as\u00ed sensibles,\nen cierta manera (Sab 13,3ss),\npues su gracia est\u00e1 de tal\nmanera derramada sobre todas sus obras que la vista del universo\nagota las facultades de admiraci\u00f3n del hombre (Sal 8; 19,1-7;\n104).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para el hombre pecador\nimplicado en la tragedia, el mundo significa\ntambi\u00e9n la <em>ira de Dios, <\/em>a la que sirve de instrumento (G\u00e9n 3, 17s): el que hizo las cosas\npara el bien y la felicidad del hombre, lo utiliza tambi\u00e9n para su castigo. De ah\u00ed\nlas calamidades de toda suerte con que la naturaleza ingrata se alza contra\nla humanidad, desde el diluvio hasta las plagas de Egipto, y hasta las maldiciones que aguardan a Israel infiel (Dt 28,15-46).<\/p>\n\n\n\n<p>De esta doble manera se asocia el mundo activamente a la <em>historia de<\/em> <em>la salvaci\u00f3n, en <\/em>funci\u00f3n de la cual adquiere su verdadero sentido religioso. Cada una\nde las criaturas que lo componen posee como cierta ambivalencia, puesta de\nrelieve en el libro de la Sabidur\u00eda: la misma agua que perd\u00eda a los egipcios procuraba la salvaci\u00f3n\na Israel (Sab 11, 5-14). Si bien es cierto que\nel principio no se puede aplicar mec\u00e1nicamente, puesto que justos y pecadores viven ac\u00e1 abajo en solidaridad de destino, no obstante, hay que reconocer\nque aparece un nexo misterioso entre el mundo y el hombre. M\u00e1s all\u00e1 de los\nfen\u00f3menos c\u00edclicos que constituyen, a nuestra escala,\nel rostro actual del mundo, \u00e9ste tiene una historia,\nque comenz\u00f3 con el hombre para acabar en \u00e9l (G\u00e9n 1,1- 2,4),\nque camina ahora paralelamente a la del hombre para consumarse en el\nmismo punto final.<\/p>\n\n\n\n<p>DESTINO FINAL DEL MUNDO. El mundo, portador\nde una humanidad nacida de \u00e9l por sus ra\u00edces corporales (G\u00e9n 2,7; 3,19), est\u00e1, en efecto, por acabar: al hombre\ncorresponde llevarlo a perfecci\u00f3n con su trabajo,\ndomin\u00e1ndolo (1,28) e imprimi\u00e9ndole su sello. Pero \u00bfde qu\u00e9 servir\u00e1 la humanizaci\u00f3n del mundo si el hombre pecador\nlo arrastra de hecho a su pecado? Por eso la escatolog\u00eda de los profetas se interesa menos por el devenir del mundo bajo el gobierno\ndel hombre que por el t\u00e9rmino,\nnecesariamente ambiguo, hacia el que camina.<\/p>\n\n\n\n<p><em>1. En el juicio final <\/em>que aguarda a la humanidad\ntodos los elementos\ndel mundo ser\u00e1n asociados, como si el orden de las cosas creado en los principios\nse viera trastornado por un s\u00fabito retorno al caos (Jer 4,23-26). De ah\u00ed las im\u00e1genes\nde la tierra que se cuartea (Is 24,19s), de los astros que se oscurecen (Is 13,10;\nJ1 2.10; 4,15): el viejo universo ser\u00e1 arrastrado en el cataclismo en que perecer\u00e1 una humanidad culpable&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>2. Pero as\u00ed como m\u00e1s all\u00e1 del juicio de los hombres se prepara su salvaci\u00f3n\npor pura gracia divina, as\u00ed tambi\u00e9n se prepara para el mundo <em>una renovaci\u00f3n\nprofunda <\/em>que los textos evocan como una nueva creaci\u00f3n: Dios crear\u00e1 \u00abnuevos cielos y\nuna nueva tierra\u00bb (Is 65,17; 66,22); y la descripci\u00f3n de este mundo renovado se hace con las im\u00e1genes que serv\u00edan para el para\u00edso\nprimitivo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>3. Mundo presente\ny mundo venidero. El <\/em>juda\u00edsmo contempor\u00e1neo del NT,\nprolongando estos anuncios\nmisteriosos, se representaba el t\u00e9rmino de la\nhistoria humana como un paso del mundo (o del siglo) presente\nal mundo (o al\nsiglo) venidero. El mundo presente\nes el mundo en que nos hallamos\ndesde que, por la envidia del diablo (y el pecado del hombre),\nla muerte hizo su entrada en \u00e9l (Sab 2,24). El mundo venidero\nes el mundo que aparecer\u00e1\ncuando venga Dios a establecer su reinado. Entonces\nlas realidades del mundo presente, purificadas como el hombre mismo, recobrar\u00e1n su perfecci\u00f3n primitiva: ser\u00e1n verdaderamente transfiguradas a imagen de las realidades\ncelestiales.<\/p>\n\n\n\n<p>NT. El NT usa abundantemente la palabra griega <em>kosmos, q<\/em>ue connotaba\nen el helenismo los dos matices de orden y de belleza. Pero aqu\u00ed nos hallamos muy lejos\ndel pensamiento griego.<\/p>\n\n\n\n<p>AMBIG\u00dcEDAD DEL MUNDO. 1. Es cierto que el mundo as\u00ed designado es fundamentalmente la <em>criatura excelente\n<\/em>que Dios hizo en los or\u00edgenes (Act 17,24) por la actividad\nde su Verbo (Jn 1,3.10; cf. Heb 1,2; Col 1,16). Este mundo sigue dando testimonio\nde Dios (Act 14,17; Rom 1,19s). Sin embargo, ser\u00eda un\nerror ensalzarlo demasiado, puesto que el hombre lo supera con mucho en valor\nverdadero: \u00bfde qu\u00e9 le servir\u00eda\nganar todo el mundo si \u00e9l mismo se perdiera (Mt 16,26)?<\/p>\n\n\n\n<p>2. Pero hay m\u00e1s que esto: en su estado actual, este mundo solidario\ndel hombre pecador est\u00e1 en realidad en <em>poder de Sat\u00e1n. <\/em>El pecado entr\u00f3 en \u00e9l al comienzo de la historia,\ny con el pecado la muerte (Rom 5, 12). Por este hecho\nha venido a ser deudor de la justicia divina (3,19), pues hace causa com\u00fan con el misterio del mal que est\u00e1 en acci\u00f3n ac\u00e1 abajo. Su elemento m\u00e1s visible\nest\u00e1 constituido por los hombres que alzan su voluntad rebelde contra Dios y contra\nsu Cristo (Jn 3,18s; 7,7; 15,18s; 17,9.14&#8230;). Tras ellos se perfila un jefe\ninvisible: Sat\u00e1n, el pr\u00edncipe de este mundo (12,31; 14,30; 16,11),\nel dios de este siglo (2Cor 4,4). Ad\u00e1n, establecido jefe del mundo por la voluntad de su\ncreador, entreg\u00f3 en manos de Sat\u00e1n su persona y su dominio; desde entonces el mundo est\u00e1 en poder del maligno (1Jn 5,19), cuyo poder y gloria comunica\na quien quiere (Lc 4,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Mundo de tinieblas\nregido por los esp\u00edritus del mal (Ef 6,12); mundo enga\u00f1ador,\ncuyos elementos constitutivos pesan sobre el hombre y lo esclavizan hasta dentro de la misma econom\u00eda\nantigua (G\u00e1l 4,3.9; Col 2, 8.10). El esp\u00edritu de ese\nmundo, incapaz de gustar los secretos y los dones de Dios (1Cor 2,12), se opone al\nEsp\u00edritu de Dios, al igual que el esp\u00edritu del anticristo que ejerce su acci\u00f3n en el mundo (1Jn 4,3). La sabidur\u00eda de este mundo, apoyada en las especulaciones del pensamiento humano separado\nde Dios, es puesta en evidencia por Dios de ser una locura (1Cor 1,20). La paz que da este mundo, hecha de prosperidad material y de seguridad enga\u00f1osa,\nno es sino un simulacro\nde la verdadera paz que s\u00f3lo Cristo puede dar (Jn 14,27): su efecto \u00faltimo es una tristeza que ocasiona la muerte (2Cor 7,10).<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de todo esto se revela el pecado del mundo (Jn 1,29), masa de odio y de incredulidad acumulada desde los or\u00edgenes, piedra de esc\u00e1ndalo\npara quien quisiere entrar en el reino de Dios: \u00a1ay del mundo a causa de los esc\u00e1ndalos (Mt 18, 7)! Por eso el mundo no puede ofrecer al hombre ning\u00fan valor seguro: su figura\npasa (1Cor 7,31), y tambi\u00e9n sus concupiscencias (1Jn 2,16). Lo tr\u00e1gico\nde nuestro destino viene de que por nacimiento pertenecemos a tal mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>JES\u00daS Y EL MUNDO. Ahora bien, \u00abDios am\u00f3 tanto al mundo que dio a su Hijo\n\u00fanico\u00bb (Jn 3,16). Tal es la paradoja\npor la que se inicia para el mundo una nueva\nhistoria que tiene dos aspectos\ncomplementarios: la victoria\nde Jes\u00fas sobre el mundo malo regido por Sat\u00e1n, la inauguraci\u00f3n en \u00e9l del mundo renovado, que anunciaban las promesas\nprof\u00e9ticas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas, vencedor del mundo. <\/em>Este primer aspecto lo\npone en pleno relieve el cuarto\nevangelio: \u00abEstaba en el mundo, y el mundo fue hecho por \u00e9l, y el mundo no\nle conoci\u00f3\u00bb (Jn 1,10). Tal es el resumen de la carrera\nterrestre de Jes\u00fas. Jes\u00fas no es del mundo (8,23; 17,14), y tampoco\nsu reino (18,36); tiene su poder (Lc 4,5-8) de Dios (Mt 28,18) y no del pr\u00edncipe de este mundo, pues \u00e9ste no tiene ning\u00fan poder sobre \u00e9l (Jn 14,30). Por eso le odia el mundo (15,18), tanto m\u00e1s que \u00e9l es su luz (9,5), que le trae la vida (6,33), que viene para salvarlo\n(12,47). Odio loco que domina aparentemente el drama evang\u00e9lico: este odio\nprovoca finalmente la condenaci\u00f3n a muerte de Jes\u00fas (cf. 1Cor 2,7s). Pero en este mismo momento se invierte\nla situaci\u00f3n: entonces\ntiene lugar el juicio del mundo\ny la ca\u00edda de se pr\u00edncipe (12,31),\nla victoria de Cristo sobre el mundo maligno (16,33). Porque Jes\u00fas, aceptando en un acto supremo de amor la misteriosa voluntad del Padre (14,30), \u00ababandon\u00f3\nel mundo\u00bb (16,28)\npara retornar a su Padre, donde est\u00e1 sentado ya en la gloria (17,1.5), y desde donde dirige\nla historia (Ap 5,9).<\/p>\n\n\n\n<p><em>El mundo renovado.\n<\/em>Por ese mismo acto realiz\u00f3 Jes\u00fas aquello para lo que\nhab\u00eda venido a la tierra: muriendo \u00abquit\u00f3 el pecado del mundo\u00bb (Jn 1,29), dio su carne\n\u00abpara la vida del mundo\u00bb (6,51).\nY el mundo, criatura de Dos ca\u00edda bajo el yugo de Sat\u00e1n, se vio rescatado de su esclavitud. Fue lavado por la sangre de\nJes\u00fas: <em>Terra, pontus, ostra, mundus, quo lavantur Ilum ine! <\/em>\u00c9l, en quien hab\u00edan\nsido creadas todas las cosas (Col 1,16), fue establecido por su resurrecci\u00f3n cabeza de la nueva creaci\u00f3n: Dios puso todo bajo sus pies (Ef 1,20ss), reconciliando en \u00e9l a todos los seres y rehaciendo la unidad de un universo\ndividido (Col 1, 20). En este mundo nuevo la luz y la vida circulan\nya en abundancia: se dan a todos los\nque tienen fe en Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el mundo presente\nno ha llegado todav\u00eda a su fin. La gracia de\nla redenci\u00f3n est\u00e1 en acci\u00f3n en un universo doliente\n(sufrimiento). La victoria de Cristo no ser\u00e1 completa sino el d\u00eda de su manifestaci\u00f3n en gloria, cuando entregue todas las cosas a su Padre (1Cor 15, 25-28). Hasta entonces\nel universo sigue en espera de un parto doloroso (Rom 8.19&#8230;): el del hombre nuevo en su\npleno desarrollo (Ef 4,13), el del mundo nuevo que suceda definitivamente al antigua (Ap 21,4s).<\/p>\n\n\n\n<p>EL CRISTIANO Y EL MUNDO. En relaci\u00f3n\ncon el mundo se hallan los cristianos\nen la misma situaci\u00f3n\ncompleja en que se hallaba Cristo durante su paso por la tierra.\nNo son del mundo (Jn 15,19; 17,17);\ny sin embargo, est\u00e1n en el mundo (11,11),\ny Jes\u00fas no ruega al Padre que los retire de \u00e9l, sino \u00fanicamente\nque los guarde del Maligno 117,15).\nSu separaci\u00f3n, por lo que se refiere al mundo maligno,\ndeja intacta su tarea positiva frente al mundo que hay que rescatar (cf. 1Cor 5,10).<\/p>\n\n\n\n<p>1. <em>Separados\ndel mundo. <\/em>Primero separaci\u00f3n: el cristiano\ndebe guardarse de la contaminaci\u00f3n del mundo (Sant 1,27); no debe amar al mundo (1Jn 2,15), pues\nla amistad del mundo es enemistad con Dios (Sant 4,4) y conduce a los\npeores abandonos (2Tim 4,10). Evitando\nmodelarse conforme al siglo presente (Rom 12,2), renunciar\u00e1, pues, a las concupiscencias que definen el esp\u00edritu de este siglo (Jn 2,16). En una palabra,\nel mundo ser\u00e1 para \u00e9l un crucificado, y \u00e9l para el\nmundo (G\u00e1l 6,14): usar\u00e1 de \u00e9l como quien no usa (1Cor 7,29ss). Despego profundo, que no excluye evidentemente un empleo de los bienes de este mundo conforme a las exigencias de la caridad fraterna (1Jn 3,17): tal es la santidad que se exige al cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Testigos de Cristo frente al mundo. <\/em>Pero, por otro lado, veamos la misi\u00f3n positiva del cristiano frente al mundo actualmente cautivo del pecado.\nAs\u00ed como Cristo vino para dar testimonio de la verdad (Jn 18, 37), as\u00ed el cristiano es enviado al mundo (17,18) para dar un testimonio que es el de Cristo mismo\n(1Jn 4,17). La existencia cristiana, que es todo lo contrario\nde una manifestaci\u00f3n espectacular, a la que se neg\u00f3 Jes\u00fas mismo (Jn 7,3s; 14,22; cf. Mt 4,5ss), revelar\u00e1\na los hombres el verdadero\nrostro de Dios (cf. Jn 17,21. 23). A\nello se a\u00f1adir\u00e1 el testimonio del Padre. En efecto, los predicadores del Evangelio recibieron la orden de anunciarlo al mundo entero (Mc 14,19; 16,15): en \u00e9l brillar\u00e1n como otros tantos focos de luz (Flp 2,15).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el mundo se alzar\u00e1 contra ellos, como en otro tiempo contra Jes\u00fas (1Jn\n15,18), tratando de reconquistar a los que hayan evitado su corrupci\u00f3n\n(2Pe 2,19s). El arma de la lucha y de la victoria en esta guerra inevitable ser\u00e1 la fe (1Jn\n5,4s): nuestra fe condenar\u00e1 al mundo (Heb 11,7; Jn 15,22). El cristiano,\nsin extra\u00f1arse lo m\u00e1s m\u00ednimo de verse odiado e incomprendido (1Jn 3,13; Mt 10.14\np) y hasta perseguido por el mundo (Jn 15,18ss),\nes reconfortado por el Par\u00e1clito, el Esp\u00edritu de verdad enviado ac\u00e1 abajo para confundir\nal mundo: el Esp\u00edritu\natestigua en el coraz\u00f3n del creyente que el mundo comete\npecado neg\u00e1ndose a reconocer a Jes\u00fas, que la causa de Jes\u00fas es justa, pues \u00e9l est\u00e1 junto al Padre y el pr\u00edncipe\nde este mundo est\u00e1 ya condenado (16,8-11). Aunque el mundo no lo ve ni lo conoce (14,17),\neste Esp\u00edritu morar\u00e1 en el fiel y le\nhar\u00e1 triunfar de los anticristos (Jn 4,4ss). Y poco a poco, gracias al testimonio, los hombres cuyo destino no est\u00e9 definitivamente ligado con el mundo volver\u00e1n a\nocupar un puesto en el universo rescatado, que tiene a Cristo por cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>En espera del \u00faltimo<\/em> <em>d\u00eda. <\/em>Mientras dure el siglo presente\nno hay que esperar que desaparezca esta tensi\u00f3n entre el mundo y los cristianos. Hasta el d\u00eda de\nla discriminaci\u00f3n definitiva, los s\u00fabditos del reino y los s\u00fabditos del maligno seguir\u00e1n mezclados como la ciza\u00f1a y el trigo en el campo de Dios, que es el mundo (Mt 13,38ss).\nPero desde ahora comienza a operarse el juicio en lo secreto de los corazones (Jn 3,18-21); ya no tendr\u00e1 m\u00e1s que hacerse p\u00fablico el d\u00eda en\nque Dios juzgue al mundo (Rom 3,6) asociando sus fieles a su actividad\nde Juez (1Cor 6,2). Entonces desaparecer\u00e1 definitivamente el mundo presente, conforme a los or\u00e1culos prof\u00e9ticos, mientras que la humanidad regenerada hallar\u00e1 el gozo en un universo\nrenovado (cf. Ap 21).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AT. 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