{"id":4577,"date":"2021-01-22T10:30:26","date_gmt":"2021-01-22T16:30:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4577"},"modified":"2023-04-20T16:05:52","modified_gmt":"2023-04-20T22:05:52","slug":"noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4577","title":{"rendered":"Noche"},"content":{"rendered":"\n<p>El acontecimiento de la noche pascual\nocupa el centro del simbolismo, de\nla noche en la Escritura. Desde luego, se encuentra tambi\u00e9n en la Biblia la experiencia\nhumana fundamental, que es com\u00fan a la mayor\u00eda de las religiones: la noche es una realidad ambivalente, temerosa como la muerte, e indispensable como el\ntiempo del nacimiento de los mundos. Cuando desaparece la luz del d\u00eda, entonces se ponen en movimiento\nlas bestias mal\u00e9ficas\n(Sal 104,20), la peste tenebrosa (Sal 91,6), los hombres que odian la luz: ad\u00falteros, ladrones\no asesinos (Job 24,13-17); tanto es as\u00ed que hay que orar al que cre\u00f3 la noche (G\u00e9n 1,5) que proteja\na los hombres contra los terrores nocturnos\n(Sal 91,5). Por otra parte, si la noche\nes temerosa porque en ella muere el d\u00eda, debe a su vez ceder el puesto al d\u00eda que sigue: as\u00ed el fiel que cuenta con el Se\u00f1or es como el vigilante que acecha la aurora\n(Sal 130,6). Estos simbolismos valederos, tinieblas mortales y esperanza\ndel d\u00eda, no hallan, sin embargo, su pleno significado sino enraizados en una experiencia privilegiada: la noche es el tiempo en el que se desarroll\u00f3 en forma\nprivilegiada la historia\nde la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>AT. <em>1. La noche de la liberaci\u00f3n. <\/em>Seg\u00fan\nlas diversas tradiciones del \u00c9xodo, fue \u00abhacia\nla mitad de la noche\u00bb cuando Yahveh puso en ejecuci\u00f3n el proyecto que hab\u00eda\nformado de liberar a su pueblo de la esclavitud (\u00c9x 11,4; 12,12.29); noche memorable, recordada cada a\u00f1o con una noche de vigilia,\nen memoria de lo que Yahveh mismo hab\u00eda velado por su pueblo (12,42). Noche que se prolong\u00f3 mientras la columna\nde nube alumbraba la marcha de los fugitivos\n(13,21s). Aqu\u00ed se manifiesta ya la ambivalencia de la noche: para los egipcios\nse espesaba la nube, semejante\na aquella noche que cay\u00f3 en otro tiempo sobre ellos, mientras que la luz alumbraba\na los hebreos (10,21ss). \u00abPara tus\nsantos, comenta la Sabidur\u00eda, era la plena luz\u00bb (Sab 18,1). Luego, describiendo\nla noche \u00fanica: \u00abMientras\nun silencio apacible\nenvolv\u00eda todas las cosas y la\nnoche llegaba a la mitad de su r\u00e1pido curso, tu palabra omnipotente se lanz\u00f3 del trono\nregio (18,14s). \u00bfHay que relacionar\ncon este acontecimiento nocturno la oraci\u00f3n del salmista que se levanta a media noche para dar gracias a Dios por\nsus justos juicios (Sal 119,62)?\nEn todo caso la noche aparece de golpe como el tiempo de la prueba,\npero de una prueba de la que somos librados\npor el juicio de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El d\u00eda y la noche. <\/em>Israel no ces\u00f3 de so\u00f1ar con el d\u00eda en que Yahveh lo liberar\u00edapor fin de la opresi\u00f3n\nen que se hallaba. Esta esperanza era leg\u00edtima, pero la\nconducta infiel no la justificaba. As\u00ed los profetas\nreaccionan contra ella: \u00ab\u00a1Ay de los\nque suspiran por el d\u00eda de Yahveh!\n\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 para vosotros? Tinieblas, pero no luz\u00bb (Am 5,18), oscuridad\ny sombra espesa (Sof 1,15; Jl 2,2). Ambivalencia tambi\u00e9n, pero inherente\nesta vez al d\u00eda de Yahveh: para los unos ser\u00e1\nuna noche; pero ser\u00e1 una luz resplandeciente para el resto de Israel,\nque, entre tanto, marcha a tientas en las tinieblas de la noche (Is 8,22-9,1),\ntropieza con las \u00abmonta\u00f1as\nde la noche\u00bb (Jer 13,16), pero todav\u00eda espera (cf. Is 60,1).<\/p>\n\n\n\n<p><em>En la noche de la prueba. <\/em>Sabios y salmistas\ntrasladaron a la vida individual la experiencia del juicio divino qu\u00e9 se opera en la noche y por la noche. Si practicas\nla justicia, \u00abtu luz brotar\u00e1\ncomo la aurora\u00bb (Is 58,8; Sal 112,4). Job se lamenta,\ns\u00ed, del d\u00eda de su nacimiento, que hubiera debido quedar sepultado\nen la noche del seno materno (Job 3,7). Pero el salmista da vueltas en su lecho en plena noche\npara llamar al Se\u00f1or: la noche le pertenece (Sal 74,16) y \u00e9l puede, por tanto, liberar\nal hombre como anta\u00f1o en los tiem<em>pos <\/em>del \u00c9xodo (Sal 63,7; 77,3; 119, 55). \u00abMi\nalma te desea por la noche para que ejecutes\ntu juicio\u00bb (Is 26, 9; cf. Sal 42,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Los apocalipsis, prolongando esta evocaci\u00f3n de la\nsalvaci\u00f3n como una liberaci\u00f3n de la prueba nocturna,\ndescriben la resurrecci\u00f3n como un despertar\ndespu\u00e9s del sue\u00f1o de la muerte (Is 26,19; Dan 12,2), una vuelta a la luz despu\u00e9s\nde la inmersi\u00f3n en la noche total del <em>seol.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>NT. El salmista\ndec\u00eda a Dios: \u00abLa tiniebla no es tiniebla delante de ti, y la noche\nes luminosa como el d\u00eda\u00bb (Sal 139,12).\nEsta palabra deb\u00eda realizarse en forma\nmaravillosa, como una nueva creaci\u00f3n\noperada por aqu\u00e9l que dijo: \u00ab\u00a1Brote\nla luz de las tinieblas!\u00bb (2Cor 4,6): con la resurrecci\u00f3n de Cristo brot\u00f3 el d\u00eda de\nla noche, y esto para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>1. <em>La noche y el d\u00eda de pascua.\n<\/em>Mientras era de d\u00eda hac\u00eda Jes\u00fas irradiar\nla luz de sus obras (Jn 9,4). Llegada la hora, se entrega a las asechanzas de la noche (11,10), de esa noche en que se ha sumergido el traidor Judas (13,30), en que\nsus disc\u00edpulos van a escandalizarse (Mt 26,31 p); \u00e9l ha querido afrontar\nesta \u00abhora y el reino de las tinieblas\u00bb\n(Lc 22,53). La liturgia primitiva\nconserva para siempre su\nrecuerdo: \u00abla noche en que fue entregado\u00bb\nfue cuando instituy\u00f3\nla Eucarist\u00eda (1Cor 11,23). Y el d\u00eda mismo de su muerte se convierte en tinieblas que cubren toda la\ntierra (Mt 27,45 p; cf. Act 2,20 = J1 3,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero he aqu\u00ed que \u00abal despuntar el alba\u00bb irrumpe el rel\u00e1mpago\nde los \u00e1ngeles (Mt 28,3) anunciando\nel triunfo de la vida y de la luz sobre las tinieblas de la noche. Esta aurora la hab\u00edan conocido ya los disc\u00edpulos\ncuando Jes\u00fas se hab\u00eda reunido con ellos caminando sobre las aguas enfurecidas \u00aben la cuarta vigilia de la noche\u00bb (Mt 14,25 p). Noche de liberaci\u00f3n que todav\u00eda conocer\u00e1n\nlos ap\u00f3stoles, milagrosamente libertados\nde su prisi\u00f3n en plena noche (Act 5, 19; 12,6s;\n16,25s). Noche de luz para Pablo, cuyos ojos est\u00e1n sumidos en las tinieblas, para despertarlo a la luz de la fe (Act 9, 3.8.18).<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abNosotros no somos ya de la noche\u00bb <\/em>(1Tob 5,5). En adelante la vida del creyente reviste un sentido en funci\u00f3n del d\u00eda de pascua que no conoce ocaso. Este\nd\u00eda brilla en el fondo de su coraz\u00f3n: es un \u00abhijo del d\u00eda\u00bb (ib\u00edd.; cf. Ef 5,8) una vez que Cristo, surgido de entre los muertos,\nha brillado sobre \u00e9l (Ef 5,14). Ha sido \u00abarrebatado al poder de las tinieblas\u00bb\n(Col 1,13), ya no tiene \u00abentenebrecidos\nlos pensamientos\u00bb (Ef 4,18), sino que refleja en su rostro la gloria misma de\nCristo (2Cor 3. 18). Para velar contra el pr\u00edncipe\nde las tinieblas (Ef 6,12) debe revestirse de Cristo y de sus armas de luz, deponer las <em>\u00ab<\/em>sobras\nde las tinieblas\u00bb (Rom 13,12ss; 1Jn 2,8s). Para \u00e9l ya no es de noche, su noche es luminosa como el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El d\u00eda en medio de la noche. <\/em>Puesto que el cristiano ha sido \u00abconducido\nde las tinieblas a la admirable\nluz\u00bb (Act 26,18; 1Pe 2,9), no puede verse sorprendido por el d\u00eda del Se\u00f1or, que viene como ladr\u00f3n en la noche (1Tes 5,2.4). Cierto\nque actualmente se halla todav\u00eda \u00aben la noche\u00bb, pero esta noche \u00abavanza\u00bb hacia el\nd\u00eda muy pr\u00f3ximo que le pondr\u00e1 fin (Rom 13,12). Tiene ya en s\u00ed mismo la luz,\npero aguarda una luz todav\u00eda m\u00e1s plena. Con Pedro, iluminado durante\nla noche en que se transfigur\u00f3 Cristo (Lc 9,29.37),\nhalla en las Escrituras una luz, como una l\u00e1mpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que comience\na despuntar el d\u00eda\ny salga en su coraz\u00f3n la estrella\nde la ma\u00f1ana (2Pe 1,19). De este d\u00eda que viene\nno revel\u00f3 Jes\u00fas el momento\nexacto (Mc 13,35), pero habr\u00e1 identidad entre \u00abese d\u00eda\u00bb y \u00abesa noche\u00bb (Lc 17,31.34).\nCristo-esposo tendr\u00e1 en medio de la noche (Mt\n25,6); como las v\u00edrgenes prudentes\ncon las l\u00e1mparas encendidas, dice la esposa: \u00abYo duermo, pero mi coraz\u00f3n vela\u00bb (Cant 5,2). En su espera se esfuerza por pensar\nen \u00e9l\nd\u00eda y noche, imitando a los vivientes\n(Ap 4,8) y a los elegidos del cielo\n(7,15) que, d\u00eda y noche, proclaman las alabanzas divinas.\nEl Ap\u00f3stol, con el\nmismo esp\u00edritu, trabaja d\u00eda y noche (1Tes 2,9; 2Tes 3,8), exhorta (Act 20,31) y\nora (1Tes 3,10). Todav\u00eda en la tierra los servidores\nde Cristo anticipan\nas\u00ed en cierto modo el d\u00eda sin fin en que \u00abya no habr\u00e1 noche\u00bb (Ap 2115; 22,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El acontecimiento de la noche pascual ocupa el centro del simbolismo, de la noche en la Escritura. 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