{"id":4580,"date":"2021-01-22T10:35:58","date_gmt":"2021-01-22T16:35:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4580"},"modified":"2022-01-22T10:36:57","modified_gmt":"2022-01-22T16:36:57","slug":"orgullo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4580","title":{"rendered":"Orgullo"},"content":{"rendered":"\n<p>Los griegos, para liberarse del sentimiento de inferioridad, recurr\u00edan\ncon frecuencia a una sabidur\u00eda completamente humana; la Biblia funda el orgullo del hombre en su condici\u00f3n de criatura y de hijo de Dios: el hombre,\na menos que sea esclavo del pecado, no puede tener verg\u00fcenza\ndelante de Dios ni delante de los hombres.\nEl orgullo aut\u00e9ntico no tiene nada que ver con la soberbia,\nque es su caricatura; este orgullo es perfectamente compatible con la humildad. As\u00ed la Virgen Mar\u00eda\nal cantar el <em>Magn\u00edficat\n<\/em>tiene plenamente conciencia de su valor, de un valor creado por\nDios solo, y lo proclama\na la faz de todas las generaciones (Lc 1.46-50).<\/p>\n\n\n\n<p>La Biblia no tiene t\u00e9rmino propio para designar este orgullo; pero lo\ncaracteriza partiendo de dos actitudes.\nUna, siempre noble, a la que los traductores griegos llaman <em>parres\u00eda, <\/em>tiene\nafinidad con la libertad; los hebreos\nla describen sirvi\u00e9ndose de una per\u00edfrasis: el hecho de mantenerse derecho,\nde tener el rostro levantado, de expresarse abiertamente; el orgullo se manifiesta\nen una plena libertad de lenguaje y de comportamiento. Deriva tambi\u00e9n de otra\nactitud emparentada con la confianza, cuya irradiaci\u00f3n es; los traductores griegos la denominan <em>kaukhesis: <\/em>es el hecho de gloriarse\nde alguna cosa o de apoyarse en ella para darse aplomo, para existir uno frente a s\u00ed mismo, frente a los otros, frente\nal mismo Dios; esta gloria puede ser noble o vana, seg\u00fan que se alimente en Dios\no en\nel hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>AT. <em>1. Orgullo del pueblo elegido.\n<\/em>Cuando Israel fue sacado de la esclavitud y hecho libre despu\u00e9s de romper las barras de su yugo, entonces\npudo \u00abcaminar con la cabeza levantada\u00bb\n(Lev 26,13), con <em>parres\u00eda <\/em>(LXX). Esta nobleza, orgullo que\nderiva de una consagraci\u00f3n definitiva, obliga al pueblo a vivir en la santidad\nmisma de Dios (Lev 19, 2). Este sentimiento, si bien puede f\u00e1cilmente degenerar en desprecio (p. e. Eclo 50,25s),\njustifica en Israel el empe\u00f1o por separarse\nde los otros pueblos id\u00f3latras (Dt 7,1-6). El orgullo sobrevive\nen la humillaci\u00f3n misma, pero entonces\nse convierte en verg\u00fcenza, como cuando Israel tiene\n\u00abel vientre pegado al suelo\u00bb porque Yahveh oculta su rostro (Sal 44,26); pero si\nse humilla, entonces podr\u00e1 de nuevo \u00ablevantar\nla cara hacia Dios\u00bb (Job 23,26).\nEn todo caso el pueblo, abatido hasta el suelo o con la mirada fija en el cielo, conserva en su coraz\u00f3n el orgullo de su elecci\u00f3n (Bar 4,2ss; cf. 2,15; Sal 119,46).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Orgullo y vanidad.\n<\/em>Del orgullo a la soberbia\nno hay m\u00e1s que un paso (Dt 8,17);\nentonces el orgullo se convierte\nen vanidad, pues su apoyo es\u2022 ilusorio.\nA la gloria de poseer un templo en el que habita Dios, hay que responder con la fidelidad a la alianza,\npues de lo contrario toda seguridad es enga\u00f1osa (Jer 7,4-\n11). Asimismo, \u00abque el sabio no se glor\u00ede de su sabidur\u00eda,\nque el valiente no se glor\u00ede\nde su valent\u00eda, que el rico no se glor\u00ede de su riqueza. Pero quien quiera gloriarse, halle su gloria en esto: en tener inteligencia y en conocerme\u00bb\n(9,22s). El \u00fanico orgullo aut\u00e9ntico es la irradiaci\u00f3n de la confianza\nen Dios solo. Este proceso de degradaci\u00f3n se observa tambi\u00e9n en las naciones, que, como\ncriaturas, deben dar gloria a solo Dios y no enorgullecerse por su belleza, por\nsu poder\u00edo o su riqueza (Is 23; 47: Ez 26-32). Finalmente, los sabios gustan de\nrepetir que el temor de Dios es el \u00fanico motivo de orgullo (Eclo 1,11; 9,16), pero\nno la\nriqueza ola pobreza (10,22); el orgullo est\u00e1 en ser hijos del Se\u00f1or (Sab 2,13),\nen tener a Dios por padre (2,16). Ahora bien, el orgullo del justo no es s\u00f3lo interior, y su irradiaci\u00f3n condena\nal imp\u00edo; \u00e9ste, en cambio, persigue al justo. Y el orgullo del justo oprimido se expresa en la oraci\u00f3n\nque dirige al que le da existencia: \u00abNo ser\u00e9 confundido\u00bb (Sal 25,3; 40,15ss).<\/p>\n\n\n\n<p><em>El orgullo del siervo de Dios. <\/em>El restablecimiento del orgullo del justo no se\nverifica seg\u00fan los caminos del hombre. Israel se cree abatido, abandonado\npor su Dios, pero Dios sostiene\na su siervo, lo lleva de la mano (Is 42,1.6); as\u00ed, en\nla persecuci\u00f3n endurece su rostro y no ser\u00e1 confundido\n(50,7s). Sin embargo, el profeta anuncia que las multitudes\nse horrorizaron al verle: no ten\u00eda aspecto de\nhombre, de tan desfigurado como estaba (52,14);\ndelante de \u00e9l se volv\u00eda el\nrostro porque \u00e9l mismo hab\u00eda venido a ser despreciable y despreciado (53,2s).\nPero si el siervo ha perdido el rostro a los ojos de los hombres,\nDios toma su causa en la mano y justifica su orgullo interior\ninquebrantable \u00abglorific\u00e1ndolo\u00bb a la faz de\nlos pueblos: \u00abser\u00e1 alto, exaltado,\nser\u00e1 muy elevado: mi siervo prosperar\u00e1\u00bb (52,13) y\n\u00abcompartir\u00e1 los trofeos con los poderosos\u00bb (53,12).\nSiguiendo el ejemplo del\nsiervo, todo justo puede invocar el juicio de Dios: despu\u00e9s que se le ha tenido por\nloco y miserable, he aqu\u00ed que el \u00faltimo d\u00eda \u00abel justo se mantendr\u00e1\nde pie lleno de confianza\u00bb (Sab 5,1-5).<\/p>\n\n\n\n<p>NT. 1. <em>El orgullo\nde Cristo. <\/em>Jes\u00fas,\nque sabe de d\u00f3nde viene y ad\u00f3nde va, manifiesta su orgullo cuando se proclama Hijo de Dios. El cuarto evangelio presenta este comportamiento como una <em>parres\u00eda.\n<\/em>Jes\u00fas habl\u00f3 \u00ababiertamente\u00bb al mundo (Jn 18, 20s), tanto que el pueblo se preguntaba si las autoridades no lo hab\u00edan reconocido\npor el Cristo (7,25s); pero como este hablar franco no tiene que\nver con la publicidad estrepitosa del mundo (7,3-10),\nno se le comprende, y debe cesar (11,54);\nJes\u00fas cede, pues, el puesto al\nPar\u00e1clito que ese d\u00eda dir\u00e1 todo\nclaro (16,13.25). Aunque el t\u00e9rmino\nno se halla en los sin\u00f3pticos sino a\nprop\u00f3sito del anuncio de la pasi\u00f3n (Me 8,32), sin embargo, describen comportamientos de Jes\u00fas que expresan <em>la parres\u00eda.\n<\/em>As\u00ed cuando reivindica frente a toda autoridad\nlos derechos del Hijo de Dios o de su Padre: frente a sus padres\n(Lc 2,49), frente a los abusos imp\u00edos (Mt 21, 12ss; Jn 2,16), frente a las autoridades establecidas (Mt 23). Sin embargo,\neste orgullo no es nunca reivindicaci\u00f3n de la honra personal, no busca sino la gloria del Padre (Jn 8.49s).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Orgullo y libertad\ndel creyente. <\/em>El fiel de Cristo ha recibido con su fe un\norgullo inicial (Heb 3,14), que debe conservar\nhasta el fin como un gozoso orgullo de\nla esperanza (3, 6). En efecto,\npor la sangre de Jes\u00fas est\u00e1 lleno de seguridad y confianza (10,195) y puede adelantarse hacia el trono de la gracia (4,16); no\npuede perder esta seguridad ni siquiera en la persecuci\u00f3n (10,34s), sopena de ver\na Jes\u00fas avergonzarse de \u00e9l (Lc 9,26 p) el d\u00eda del juicio; pero si ha sido fiel, puede tranquilizar su coraz\u00f3n,\npues Dios es m\u00e1s grande que nuestro coraz\u00f3n (Jn 4, 17; 2,28; 3.20ss).<\/p>\n\n\n\n<p>El orgullo del cristianismo se manifiesta ac\u00e1 en la tierra en la libertad\ncon que da testimonio de Cristo resucitado. As\u00ed desde los primeros d\u00edas de la Iglesia\nlos ap\u00f3stoles, iletrados (Act 4,13) anunciaban la palabra sin desfallecer\n(4,29.31; 9,27s: 18,25s),\ndelante de un p\u00fablico hostil o desde\u00f1oso. Pablo caracteriza esta actitud por la ausencia de velo sobre el rostro del creyente:\nrefleja la gloria misma del Se\u00f1or resucitado (2Cor 3,lls); tal es el fundamento del orgullo apost\u00f3lico: \u00abnosotros creemos, y por eso hablamos\u00bb\n(4,13).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Orgullo y gloria.\n<\/em>Como Jerem\u00edas, que en otro tiempo quitaba a todo hombre\nel derecho de \u00abgloriarse\u00bb, a no ser del conocimiento de Yahveh, as\u00ed lo hace tambi\u00e9n san Pablo (1Cor 1,31).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Pablo sabe el medio radical escogido\npor Dios para quitar al hombre\ntoda tentaci\u00f3n de vanagloria: la fe. En adelante ya no hay privilegio en que\nuno pueda apoyarse, ni el nombre de jud\u00edo, ni la ley, ni la circuncisi\u00f3n (Rom 2,17-\n29). Ni siquiera Abraham pudo gloriarse de obra alguna (4,2), mucho menos nosotros, que somos todos pecadores\n(3,19s.27). Pero gracias a Jes\u00fas que\nle ha procurado la reconciliaci\u00f3n, puede el fiel gloriarse en Dios (5,11), y en la esperanza de la gloria (5,2), fruto de la justificaci\u00f3n por la fe. Todo lo dem\u00e1s\nes despreciable (Fip 3.3-9); s\u00f3lo la cruz de Jes\u00fas es fuente de gloria (G\u00e1l 6,14), pero no los predicadores de esta cruz (1Cor 3,21).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el cristiano\npuede estar orgulloso\nde sus tribulaciones (Rom 5,3); las\nflaquezas del Ap\u00f3stol son fuente de orgullo (1Cor 4,13; 2Cor 11,30; 12,9s). Entonces los frutos del apostolado, que son las Iglesias fundadas,\npueden ser la corona de gloria del Ap\u00f3stol (1Tes 2,19; 2Tes 1,4): puede estar uno orgulloso de sus ovejas, incluso\na trav\u00e9s de las dificultades que suscitan (2Cor 7,4.14; 8,24). El\nmisterio del orgullo cristiano y apost\u00f3lico es el misterio\npascual, el de la gloria que brilla a trav\u00e9s de las tinieblas. Est\u00e1 orgulloso el que con su fe ha atravesado el reino de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los griegos, para liberarse del sentimiento de inferioridad, recurr\u00edan con frecuencia a una sabidur\u00eda completamente humana; la Biblia funda el orgullo del hombre en su condici\u00f3n de criatura y de hijo de Dios: el hombre, a menos que sea esclavo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4580\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[31],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-orgullo","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4580"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4580"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4580\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4581,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4580\/revisions\/4581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4580"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4580"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4580"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}