{"id":4583,"date":"2021-01-22T10:39:31","date_gmt":"2021-01-22T16:39:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4583"},"modified":"2022-01-22T10:40:10","modified_gmt":"2022-01-22T16:40:10","slug":"paciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4583","title":{"rendered":"Paciencia"},"content":{"rendered":"\n<p>Frente a su pueblo, \u00abde dura cerviz\u00bb,\ncomo frente a las naciones\npecadoras se muestra Dios paciente, porque los ama y quiere salvarlos. Esta paciencia divina, de\nla que Jes\u00fas da la suprema revelaci\u00f3n y el modelo acabado, deber\u00e1 imitar el hombre\n(Ef 5,1; Mt 5,45). El disc\u00edpulo, a ejemplo de su maestro,\ndeber\u00e1 afrontar la persecuci\u00f3n y las pruebas en una fidelidad constante\ny gozosa, totalmente llena de esperanza; m\u00e1s humildemente, deber\u00e1 tambi\u00e9n soportar\ncada d\u00eda los defectos\ndel pr\u00f3jimo con mansedumbre y caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>LA PACIENCIA DE Dios. <em>1. Antiguo Testamento. <\/em>\u00abDios\nafirma su justicia\nal no tener en cuenta los <em>peca<\/em>dos\ncometidos anteriormente en el tiempo de la paciencia divina\u00bb (Rom 3,25s). As\u00ed, el AT es concebido por san Pablo como un tiempo\nen el que Dios soportaba\nlos pecados de su pueblo y los de las naciones\nen vistas a manifestar su justicia salv\u00edfica\n\u00aben el tiempo presente\u00bb (cf. 1Pe 3,20; Rom\n9,22ss). A lo largo de su historia\nadquiri\u00f3 el pueblo santo una conciencia cada vez m\u00e1s profunda\nde esta paciencia de Dios. En el momento de la\nrevelaci\u00f3n hecha a Mois\u00e9s proclama\nYahveh: \u00abDios de ternura y de piedad, tardo a la ira, rico de gracia y de fidelidad, que mantiene su gracia a millares, tolera falta, transgresi\u00f3n y pecado\u00bb; pero es tambi\u00e9n el que \u00abno deja nada impune y\ncastiga las faltas de los padres en los hijos y en los nietos hasta la tercera y cuarta\ngeneraci\u00f3n\u00bb (Ex 34,6s; cf. N\u00fam 14,18). Las revelaciones sucesivas insistir\u00e1n m\u00e1s y m\u00e1s en la paciencia, en el amor misericordioso del Padre que \u00absabe\nde qu\u00e9 hemos sido amasados;\ntardo a la ira y lleno de amor, no nos trata seg\u00fan nuestras faltas\u00bb (Sal 103,8; cf. Eclo 18,8-14).\n,Aunque no se desvanecen\nnunca los temas de la ira y del juicio,\nlos profetas cargan m\u00e1s el acento sobre el\nperd\u00f3n divino, y algunos textos muestran a Dios muy dispuesto a arrepentirse\nde sus amenazas (Jl 2,13s; Jon 4,2). Pero esta paciencia de Dios no es\nnunca debilidad: es llamamiento a la conversi\u00f3n: \u00abVolved a Yahveh vuestro\nDios, pues es ternura y piedad, tardo a la ira, rico de gracia&#8230;\u00bb (Jl 2. 13; cf. Is 55,6).\nIsrael comprende tambi\u00e9n que no es el \u00fanico beneficiario de esta paciencia: tambi\u00e9n las naciones\nson amadas por Yahveh; la historia de Jon\u00e1s\nrecuerda que la misericordia de Dios est\u00e1 abierta a todos los hombres que hacen\npenitencia.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. Nuevo Testamento. <\/em>Jes\u00fas, con su actitud para con los pecadores\ny con sus ense\u00f1anzas, ilustra y encarna\nla paciencia divina; reprende a sus\ndisc\u00edpulos impacientes y vengativos (Lc 9,55); las par\u00e1bolas de la higuera\nest\u00e9ril (13,6-9) y del hijo pr\u00f3digo (15), la del servidor\nsin piedad (Mi 18,23-35)\nson revelaciones de la paciencia\nde Dios, que quiere salvar a los pecadores, no menos\nque lecciones de paciencia y de amor para uso de sus disc\u00edpulos. La decisi\u00f3n\nde Jes\u00fas en su pasi\u00f3n, puesta especialmente de relieve en el relato de Lucas, vendr\u00e1\na ser el modelo de toda paciencia\npara el hombre objeto de persecuciones, pero que\ncomienza a comprender ahora el significado y el valor redentor de estos\nsufrimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el retraso\naparente del retorno\nde Jes\u00fas ven los Ap\u00f3stoles\nuna manifestaci\u00f3n de la longanimidad divina: \u00abNo retrasa el Se\u00f1or el cumplimiento de lo que tiene\nprometido, sino que usa de paciencia con vosotros, no queriendo que nadie\nperezca, sino que todos vengan a penitencia\u00bb (2Pe 3,9.15). Pero si el hombre\ndesprecia estos \u00abtesoros\nde bondad, de paciencia, de longanimidad de Dios\u00bb,\n\u00abcon su endurecimiento y la impenitencia de su coraz\u00f3n,\nva acumulando contra s\u00ed un tesoro de ira para el d\u00eda de la ira, en que se revelar\u00e1\nel justo juicio de Dios\u00bb (Rom 2,5). Por eso, mientras\ndura el hoy de la paciencia\nde Dios y de su llamamiento, los elegidos deben escuchar su palabra y esforzarse\npor entrar en el reposo de Dios (Heb 3,7-4,11).<\/p>\n\n\n\n<p>LA PACIENCIA DEL HOMBRE. El hombre debe inspirarse en la paciencia\nde Dios y en la de Jes\u00fas. En el sufrimiento y en la persecuci\u00f3n permitidos\npor Dios debe el hombre hallar su fuerza en Dios mismo, que le da la esperanza\ny la salvaci\u00f3n; en la vida cotidiana su paciencia para con sus hermanos ser\u00e1 una de las facetas de\nsu amor para con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>1. El hombre,\n<em>delante de Dios <\/em>que lo prueba con sufrimientos o permite la persecuci\u00f3n, al descubrir poco a poco el sentido de estos sufrimientos aprende a\nsituarse en relaci\u00f3n\ncon ellos en una paciencia\nque le ayuda a \u00abllevar\nfruto\u00bb. Job comprende que el sufrimiento no es necesariamente el castigo del pecado, y ante \u00e9l se muestra paciente:\nse trata de una prueba de su fe: frente al misterio se somete humildemente, pero sin percibir todav\u00eda el significado ni el valor de\nsu prueba. Paciencia tambi\u00e9n la del pueblo jud\u00edo perseguido\nque soporta las pruebas con constancia, totalmente\norientado hacia la venida del reino mesi\u00e1nico\n(1 y 2 Mac; Dan 12, 12); \u00bfno debe el justo oprimido confiar con perseverancia\nconstante en la palabra y en el amor de Yahveh (Sal 130,5; 25,3.5.21; Eclo 2)?<\/p>\n\n\n\n<p>El cristiano que sabe que \u00abCristo deb\u00eda sufrir para entrar en su gloria\u00bb debe\na ejemplo suyo soportar con constancia las pruebas y las persecuciones: las soporta con la esperanza de la salvaci\u00f3n\nal retorno glorioso\nde Jes\u00fas, y sabe que as\u00ed, con sus sufrimientos y su paciencia,\ncoopera con el Salvador; \u00abparticipa en los padecimientos de Cristo para ser glorificado con \u00e9l\u00bb (F1p 3,10; Rom 8,17). En la adversidad tomar\u00e1 \u00abpor modelo de sufrimiento y de paciencia\na los profetas que hablaron en nombre del Se\u00f1or\u00bb (Sant 5,10), y en general a todos los\ngrandes servidores de Dios en el AT (Heb 6,12; 11), especialmente a Abraham (Heb 6,15) y a Job (Sant 5,11). Pero ante todo imitar\u00e1 la paciencia de Jes\u00fas (Act 8,32; Heb 12,2s; 2Tes 3,5) y, fijos los ojos en \u00e9l, \u00abcorrer\u00e1 con constancia\nla prueba que se le propone\u00bb\n(Heb 12, l s). Esta paciencia, al igual que el amor, es\n\u00abfruto del Esp\u00edritu\u00bb (G\u00e1l 5,22; cf. 1Cor 10,13; Col 1,11); la constancia, madurada\nen la prueba (Rom 5,3ss; Sant 1, 2ss), produce a su vez la esperanza, que no decepciona (Rom 5,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Los cristianos todos, fortificados as\u00ed por Dios y consolados por las Escrituras (Rom 15,4), pueden permanecer\nfieles en el soportar las pruebas sufridas\npor el Nombre de Jes\u00fas (Ap 2,10; 3,21); obtienen as\u00ed la bienaventuranza prometida a los que perseveren hasta el fin (Mt 10, 22; cf. Mt 5,11s; Sant 1,12; 5,11; cf. Dan 12,12), lo que se aplicar\u00e1 sobre todo cuando lleguen las grandes\ntribulaciones finales (Mc 13,13; Lc 21,19). Los ap\u00f3stoles por su parte est\u00e1n\nllamados a una comuni\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s estrecha\ncon la pasi\u00f3n y la paciencia de Cristo: por su \u00abconstancia en las tribulaciones, en las aflicciones, en las angustias\u00bb se afirman en todo como ministros\nde Dios y servidores de Cristo (2Cor 6,4;\n12,12; 1Tim 6,11; 2Tim 2,10; 3,10), y por sus sufrimientos y su paciencia se manifiesta en sus cuerpos la vida de Cristo; haciendo\nen ellos la muerte su obra,\nla vida puede hacer la suya en los cristianos\n(2Cor 4,10-12).<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. Ante sus hermanos <\/em>que lo irritan tendr\u00e1 presente\nel sabio que \u00abm\u00e1s vale un\nhombre paciente que un h\u00e9roe, un hombre due\u00f1o de s\u00ed, m\u00e1s que un conquistador\nde ciudades\u00bb (Prov 16,32; cf. 25,15; Ecl 7,8). Sobre todo, imitar\u00e1 la paciencia de Jes\u00fas para con sus Ap\u00f3stoles\ny para con los pecadores.\nLejos de ser implacable (Mt 18,23-35), ser\u00e1 tolerante (5,45); su paciencia\ncotidiana revelar\u00e1 su amor\n(1Cor 13,4). Para vivir en conformidad con su vocaci\u00f3n\n\u00absoportar\u00e1 a los otros\ncon caridad, en toda humildad,\nmansedumbre y paciencia\u00bb (Ef 4,2; Col 3,12s;\n1Tes 5,14). As\u00ed es como ser\u00e1 verdadero\nhijo del Dios paciente que ama, que perdona\ny que quiere salvar, y disc\u00edpulo de Jes\u00fas, manso y humilde de coraz\u00f3n\n(Mt 11,29).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frente a su pueblo, \u00abde dura cerviz\u00bb, como frente a las naciones pecadoras se muestra Dios paciente, porque los ama y quiere salvarlos. 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