{"id":4596,"date":"2021-01-22T10:55:33","date_gmt":"2021-01-22T16:55:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4596"},"modified":"2022-01-22T10:56:53","modified_gmt":"2022-01-22T16:56:53","slug":"perfeccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4596","title":{"rendered":"Perfecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Una frase del Evangelio da a Dios como modelo de perfecci\u00f3n que imitar: \u00abSed perfectos\ncomo vuestro Padre celestial es perfecto\u00bb (Mt 5,48). Este sorprendente precepto ocupa en el NT el lugar que en el AT ocupaba el del\nLev\u00edtico \u00abSed santos como yo soy santo\u00bb (Lev 11,45; 19,2). Del uno al otro\nse manifiesta claramente un cambio de punto de vista.<\/p>\n\n\n\n<p>AT. 1. <em>Santidad de Dios y perfecci\u00f3n. <\/em>M\u00e1s que de perfecci\u00f3n, el AT habla de\nsantidad. Dios es santo, es decir. es de un orden muy distinto que los seres de\neste mundo: es grande, poderoso,\nterrible (Dt 10, 17: Sal 76); se muestra\ntambi\u00e9n maravillosamente bueno y fiel (Ex 34; Sal 136): interviene en la historia con justicia soberana (Sal 99). No se le califica de \u00abperfecto\u00bb: en hebreo no se\naplica bien la palabra sino a seres limitados (como \u00abcompleto\u00bb en nuestras\nlenguas). Pero se habla de perfecci\u00f3n acerca de sus obras (Dt 32. 4). de su ley\n(Sal 19.8). de sus caminos (2Sa 22,31).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Exigencia de perfecci\u00f3n. <\/em>Cuando el Dios de santidad se escoge un pueblo,\neste pueblo resulta santo a su vez, es decir, separado de lo profano\ny consagrado. Por raz\u00f3n de esto se le impone una exigencia de perfecci\u00f3n: lo que est\u00e1 consagrado debe ser intacto y sin defecto.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, integridad f\u00edsica: \u00e9sta se requiere en los animales\nofrecidos en sacrificio: \u00abNo ofrecer\u00e9is a Yahveh animal ciego. cojo o mutilado&#8230;\u00bb (Lev 22,22). La misma ley se aplica a los sacerdotes\n(Lev 21,17-23) y en cierto grado a todo\nel pueblo: las reglas sobre lo puro y lo impuro precisan\nsus modalidades (Lev 11-15).\nCuando se trata de personas,\na la integridad f\u00edsica debe a\u00f1adirse la integridad\nmoral. Israel sabe que hay que servir a Yahveh \u00abcon coraz\u00f3n perfecto\u00bb, con toda sinceridad y fidelidad (I Re 8,61; cf. Dt 6,5; 10, 12). y que este servicio comprende la obediencia a los mandamientos y la lucha contra el mal:\n\u00abHas de extirpar el mal de en medio de ti\u00bb (Dt 17.7.12). Las desviaciones del sentido religioso fueron \u00e1speramente combatidas por los profetas (.Am 4, 4..,: Is\n1.10-17; 29.13): hay que buscar la verdadera\njusticia, desterrando la violencia y el ego\u00edsmo, viviendo\nen la fe en Dios, en el respeto del derecho y en la beneficencia\n(Is 58). La orden de Dios a Abraham: \u00abCamina\nen mi presencia y s\u00e9 perfecto\u00bb (G\u00e9n 17.1), reiterada\nen Dt 18,13, manifiesta as\u00ed m\u00e1s y m\u00e1s la riqueza de su contenido.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pr\u00e1ctica de la perfecci\u00f3n. <\/em>Los jud\u00edos piadosos,\nmeditando los ejemplos\nde los antepasados (Sab 10: Eclo 44-49) buscaban\nla perfecci\u00f3n en la observancia de la ley; \u00abDichosos,\nperfectos en su camino, los que marchan en la ley de Yahveh\u00bb\n(Sal 119). Pero su misma adhesi\u00f3n al ideal hac\u00eda m\u00e1s acuciantes ciertos problemas. Job es modelo de perfecci\u00f3n, \u00abhombre \u00edntegro y recto, que teme\na Dios y se aleja del mal\u00bb (Job 1,1); \u00bfpor qu\u00e9 no le perdona la desgracia?\nEsta dolorosa pregunta manten\u00eda a las almas abiertas y en espera.<\/p>\n\n\n\n<p>NT. <em>1. Perfecci\u00f3n de la ley. El <\/em>Evangelio tributa homenaje a esta perfecci\u00f3n abierta hacia una espera, como la de los padres de Juan Bautista,\n\u00abirreprochables\u00bb en su fidelidad\na la ley (Lc 1,6), o la de Sime\u00f3n y de Ana. Pero si la pr\u00e1ctica de la\nley pretende recluirse con complacencia en s\u00ed misma, no es ya sino una\nfalsa perfecci\u00f3n que suscita la irreductible oposici\u00f3n\nde Jes\u00fas (p.e. Le 18,9-14; Jn 5,44), continuada por la de Pablo (cf. Rom 10,3s; G\u00e1l 3,10).<\/p>\n\n\n\n<p>2. <em>Jes\u00fas y la perfecci\u00f3n. <\/em>En efecto, la ley debe lograr su cumplimiento y remate\nen forma muy distinta. Revelando\nJes\u00fas plenamente que el Dios muy santo es un Dios de amor, da nueva orientaci\u00f3n a la exigencia\nde perfecci\u00f3n que suscita la relaci\u00f3n con Dios. No se trata ya de una integridad\nque preservar, sino de los dones\nde Dios: se trata del amor de Dios que se ha de recibir y propagar.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas no se sit\u00faa entre los \u00abjustos\u00bb\nque huyen el contacto con los pecadores: ha venido precisamente por los pecadores\n(Mt 9,12s). Cierto que es el \u00abcordero sin mancha\u00bb (1Pe 1,19), prefigurado por las prescripciones del Lev\u00edtico, pero toma\nsobre s\u00ed nuestros pecados, por cuya remisi\u00f3n\nderrama su sangre; as\u00ed viene a\nser nuestro sacerdote \u00abperfecto\u00bb (Heb 5, 9s; 7,26ss), capaz de\nperfeccionarnos tambi\u00e9n a nosotros (Heb 10,14).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Perfecci\u00f3n en la humildad. <\/em>Por tanto, quien quiera participar\nde la salvaci\u00f3n que \u00e9l aporta debe reconocerse pecador (Jn 1,8) y renunciar\na enorgullecerse de \u00e9xito alguno personal,\npara confiar \u00fanicamente en su gracia (Flp 3,7-11;\n2Cor 12,9). Sin humildad\ny desasimiento no se puede seguir a Jes\u00fas (Lc 9,23 p; 22,\n26s). No todos son llamados\na las mismas formas de renuncia efectiva\n(cf. Mt 19,11s; Act 5,4), pero quien quiera avanzar en la perfecci\u00f3n debe caminar generosamente por este camino; la palabra dirigida al joven rico se impone a\nsu atenci\u00f3n: \u00abSi quieres ser perfecto,\nve, vende lo que tienes&#8230;\ny ven y s\u00edgueme\u00bb (Mt 21; cf. Act 4,36s).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Perfecci\u00f3n del amor. <\/em>La perfecci\u00f3n a que son llamados los hijos de Dios, es la\ndel amor. En el pasaje de Lucas paralelo a Mt 5,48, eh lugar de \u00abperfecto\u00bb se lee \u00abmiser1Cordioso\u00bb (Lc 6,36), y el mismo contexto de Mateo habla tambi\u00e9n\nde caridad universal, de amor, extendido incluso\nal enemigo y al perseguidor. El cristiano debe, s\u00ed, guardarse del mal (Mt 5,29s; 1Pe 1,14ss); pero para asemejarse a su Padre (Mt 5,45; Ef 5,1s) debe al mismo tiempo preocuparse por el malo (cf.\nRom 5,8), amarlo y, por mucho que le cueste,\n\u00abvencer el mal a fuerza de\nbien\u00bb (Rom 12,21; 1Pe 3,9).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Perfecci\u00f3n y progreso.\n<\/em>Esta generosidad conquistadora no se da nunca\npor satisfecha con el resultado\nobtenido. La idea de progreso\nest\u00e1 ahora ya ligada a la de perfecci\u00f3n. Los disc\u00edpulos de Cristo tienen siempre que progresar, que crecer\nen el\namor (Flp 1,9), incluso cuando forman parte de la categor\u00eda de los\ncristianos formados (en griego \u00ablos perfectos\u00bb; comp. F1p 3,15 y 3,12).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Perfecci\u00f3n en la parus\u00eda. No <\/em>cesan de prepararse para el advenimiento de su Se\u00f1or, esperando\nque Dios les conceda ser hallados sin reproche cuando llegue\nese d\u00eda (1Tes 3,12s). Tienen empe\u00f1o en responder al deseo de Cristo, que es el deseo de que entonces se le presente\nuna Iglesia \u00abtotalmente resplandeciente&#8230;\u00bb (Ef 5,27); olvidando\nlo que ya se ha realizado se dirigen, por tanto,\nhacia adelante (cf. Flp 3,13), hasta \u00abllegar todos juntos&#8230;\na constituir el hombre perfecto, en el vigor de la edad, que realiza la plenitud de Cristo\u00bb\n(Ef 4,13).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una frase del Evangelio da a Dios como modelo de perfecci\u00f3n que imitar: \u00abSed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto\u00bb (Mt 5,48). Este sorprendente precepto ocupa en el NT el lugar que en el AT ocupaba el del Lev\u00edtico &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4596\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[31],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1c8","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4596"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4596"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4596\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4597,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4596\/revisions\/4597"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4596"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4596"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4596"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}