{"id":4598,"date":"2021-01-22T10:58:59","date_gmt":"2021-01-22T16:58:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4598"},"modified":"2022-01-22T10:59:59","modified_gmt":"2022-01-22T16:59:59","slug":"piedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4598","title":{"rendered":"Piedad"},"content":{"rendered":"\n<p>Para los modernos\nes la piedad la fidelidad\na los deberes religiosos, reducidos con frecuencia a los ejercicios de piedad. En la Biblia tiene la piedad\nmayor irradiaci\u00f3n: engloba tambi\u00e9n las relaciones\ndel hombre con los otros hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>AT. <em>1. La piedad en las relaciones humanas.\n<\/em>En hebreo la piedad <em>(hesed) <\/em>designa en primer lugar la relaci\u00f3n mutua que une a parientes\n(G\u00e9n 47,29), amigos (1Sa\n20,8), aliados (G\u00e9n 21,23); es una adhesi\u00f3n\nque implica una ayuda mutua, eficaz\ny fiel. La expresi\u00f3n <em>hacer hesed <\/em>indica que la piedad se manifiesta\nen actos. En la pareja <em>hesed\/emet, \u00abpie<\/em>dad\/fidelidad\u00bb (G\u00e9n 24,49; Prov 20,28; Sal 25,10), los dos t\u00e9rminos se compenetran: el segundo designa una actitud del alma sin la cual\nno ser\u00eda perfecta la bondad designada por el primero.\nPara los LXX que traducen <em>hesed <\/em>por <em>eleos (= <\/em>piedad, compasi\u00f3n), le esencial de la piedad es la bondad\ncompasiva.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. La piedad en las relaciones con Dios. <\/em>Este lazo humano tan fuerte, que es la\n<em>hesed,\n<\/em>permite comprender el que establece\nDios con la alianza, entre \u00e9l y su\npueblo. A la piedad de Dios, es decir, a su amor miser1Cordioso a Israel, su primog\u00e9nito (\u00c9x 34,6; cf. 4,22; Jer 31,3; Is 54, 10), debe responder\notra piedad, es decir, la adhesi\u00f3n\nfilial que se traducir\u00e1 en obediencia fiel y en culto amante (cf. Dt 10,12s). Por lo dem\u00e1s, de este amor practicado\npara con Dios debe fluir un amor fraterno\nentre los hombres,\nimitaci\u00f3n de la bondad de Dios y de su solicitud por los pobres. As\u00ed, para definir la verdadera piedad la asocia Miqueas con la justicia, el amor y la humanidad\n(Miq 6,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta definici\u00f3n es la de los profetas\ny de los sabios. Para Oseas no est\u00e1 la piedad en los ritos, sino en el amor que los anima (Os 6,6 = Mt 9,13), inseparable de la justicia (Os 12,7) y de la fidelidad a la ley (Os 2,21s; 4,1s). En cuanto a Jerem\u00edas, Dios se nos da como modelo de piedad y de justicia\n(Jer 9,23). En otras\npartes vemos que la piedad queda comprometida cuando son oprimidos los pobres y se viola la justicia (Miq 7,2; Is 57,1: Sal 12,2-6). En los Salmos e!\nculto del hombre piadoso (heb. <em>hasid, gr. hosios o eusebes)\n<\/em>se expresa en una alabanza amante,\nconfiada, gozosa (Sal 31,24; 149), que magnifica\nla piedad de Dios (Sal 103). Sin embargo,\neste culto no es acepto sino cuando va unido con\nla fidelidad (Sal 50). Dios otorga la sabidur\u00eda (Eclo 43,33) a los\nhombres piadosos que no separan culto y caridad (Eclo 35,1-10)\ny sacan provecho de todos los\nbienes creados por Dios (Eclo 39,27).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta piedad integral anima en la \u00e9poca macabea a los asideos (de\n<em>hasidim:\n<\/em>\u00abpiadosos\u00bb; l Mac 2,42), que luchan por su fe hasta la muerte: la piedad\nque los hace fuertes est\u00e1 segura de la resurrecci\u00f3n (2Mac 12, 45). Tal es tambi\u00e9n\n\u00abla piedad m\u00e1s poderosa que todo\u00bb, cuya victoria en el juicio final canta la\nSabidur\u00eda (Sab 10,12; cf. la oposici\u00f3n justo! imp\u00edo en Sab 2-5). De esta piedad estar\u00e1 dotado el Mes\u00edas que establecer\u00e1 ac\u00e1 en la tierra el reinado de Dios (Is 11,2;\nLXX <em>eusebeia).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>NT. 1. <em>La piedad de Cristo. <\/em>La espera de los que desean \u00abservir a Dios en la\npiedad <em>(hosiotes) <\/em>y en la justicia\u00bb\nes colmada por la piedad <em>(eleos) <\/em>de Dios que env\u00eda a Cristo (Lc 1,75.78). Cristo es el \u00abpiadoso\u00bb (Act 2,27; 13.35: <em>hosios = <\/em>Sal 16,10: <em>Parid) <\/em>por excelencia. Su piedad filial le lleva a cumplir en todo la voluntad de Dios, su Padre (Jn 8. 29; 9,31); la misma le induce a ofrecer\nun edito perfecto (Heb 10. 5-10), le inspira la ardiente\noraci\u00f3n de su agon\u00eda y la ofrenda del doloroso sacrificio por el que nos santifica\n(Mc 14,35s p); siendo as\u00ed el\nsumo sacerdote piadoso que necesit\u00e1bamos (Heb 7,26), es escuchado por Dios\n\u00aba causa de su piedad\u00bb (5,7). Por eso el misterio de Cristo se llama \u00abel misterio de la piedad\u00bb (1Tim 3,16: <em>eusebeia): <\/em>en \u00e9l la piedad de Dios realiza su designio de salvaci\u00f3n; en \u00e9l tiene la piedad del cristiano su fuente y su modelo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. La piedad del cristiano. <\/em>Dios consideraba ya agradables a los hombres de\ntoda naci\u00f3n que con sus oraciones y sus limosnas\nanimadas del temor de\nDios participaban de la piedad jud\u00eda en sus dos elementos, el culto divino y la pr\u00e1ctica de la justicia;\ntales son el jud\u00edo Sime\u00f3n (Lc 2,25), los hombres llegados\na Jerusal\u00e9n para pentecost\u00e9s (Act 2,5), el centuri\u00f3n Cornelio\n(Act 10,2.4.22. 34s). Esta\npiedad es renovada\npor Jes\u00fas y por el don del Esp\u00edritu. En los Hechos aparecen algunos ele esos hombres piadosos\n<em>(adiabas), <\/em>como Anan\u00edas (Act 22,12)\no como los cristianos que van a dar sepultura\na Esteban (Act 8,2). Conforme al lenguaje paulino, su culto est\u00e1 animado ahora por un esp\u00edritu filial para con Dios (cf. G\u00e1l 4,6), y su justicia es la de la fe que obra por la caridad (G\u00e1l 5,6). Tal\nes la\npiedad <em>(hosiotes) <\/em>del hombre nuevo, la verdadera piedad cristiana (Ef 4,24), que Pablo opone a las pr\u00e1cticas vanas de una piedad falsa y\ncompletamente humana (Col 2,16-23); por ella damos a Dios un culto agradable,\ncon religi\u00f3n <em>(eulabeia) y <\/em>temor (Heb 12,28).<\/p>\n\n\n\n<p>En las ep\u00edstolas\npastorales y en la segunda\nep. de Pedro la piedad <em>(eusebeia) <\/em>cuenta entre las virtudes\nfundamentales del pastor,\ndel hombre de Dios (1Tim 6,11; Tit 1,8); es necesaria tambi\u00e9n a todo cristiano (Tit 2,12; 2Pe 1,6s). Se subrayan dos de sus caracteres. En primer lugar la piedad libra del amor del dinero; contrariamente a la falsa piedad \u00e1vida de ganancias, se contenta con lo necesario y su ganancia\nest\u00e1 en esta misma libertad (1Tim 6,5-10).\nEn segundo lugar, da fuerza para soportar las persecuciones, que es el destino de los que tienen por modelo la piedad de Cristo (2Tim 3,10ss).\nSin este desasimiento y esta constancia\ns\u00f3lo se tiene apariencias de piedad (3,5). A la verdadera piedad est\u00e1 prometido el auxilio de Dios en las pruebas de esta vida, y adem\u00e1s la vida eterna (2Pe 2.9; 1Tim 4,7s).\nLa piedad as\u00ed comprendida designa finalmente la vida cristiana\ncon todas sus exigencias\n(cf. 1Tim 6.3: Tit1,1): para responder\nal amor del que es \u00abel\n\u00fanico piadoso\u00bb (Ap 15,4: <em>hosios), <\/em>el cristiano debe imitarlo y revelar as\u00ed a\nsus hermanos el rostro de su Padre celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para los modernos es la piedad la fidelidad a los deberes religiosos, reducidos con frecuencia a los ejercicios de piedad. En la Biblia tiene la piedad mayor irradiaci\u00f3n: engloba tambi\u00e9n las relaciones del hombre con los otros hombres. 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