{"id":4606,"date":"2021-01-22T11:17:32","date_gmt":"2021-01-22T17:17:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4606"},"modified":"2022-01-22T11:18:17","modified_gmt":"2022-01-22T17:18:17","slug":"puro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4606","title":{"rendered":"Puro"},"content":{"rendered":"\n<p>La pureza, concepci\u00f3n com\u00fan a las religiones antiguas,\nes la disposici\u00f3n requerida\npara acercarse a las cosas sagradas; aunque en forma accesoria puede implicar\nla virtud opuesta a la lujuria, se procura no con actos morales, sino mediante\nritos. Ordinariamente tiende a profundizarse esta concepci\u00f3n primitiva,\npero lo hace diversamente seg\u00fan los diferentes\nclimas de pensamiento. Seg\u00fan la perspectiva dualista\nel alma, pura por esencia,\ndebe desentenderse del cuerpo, en el que est\u00e1 aprisionada, y de las cosas materiales en cuyo contacto\nvive. Seg\u00fan la fe b\u00edblica, que cree buena a la creaci\u00f3n entera,\nla noci\u00f3n de pureza tiende a\nhacerse interior y moral, hasta que Cristo muestra su, fuente \u00fanica en su palabra y en su sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>AT. 1. LA PUREZA CULTUAL.\n1. <em>En la vida de la comunidad santa. <\/em>La pureza, sin relaci\u00f3n directa con la moralidad, proporciona la aptitud legal para participar en el culto o incluso en la vida ordinaria de la comunidad\nsanta. Esta noci\u00f3n compleja, desarrollada particularmente en Lev 11-16, aparece a trav\u00e9s de todo el AT.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluye la limpieza\nf\u00edsica: alejamiento de todo lo que no es limpio (inmundicias\nDt 23,13ss), de lo que est\u00e1 enfermo (lepra Lev 13-14; 2 Re 7,3) o\ncorrompido (cad\u00e1veres N\u00fam 19,11-14; 2Re 23,13s). Sin embargo, la discriminaci\u00f3n\nde los animales puros e impuros (Lev 11), tomada con frecuencia\nde tab\u00faes primitivos, no puede explicarse\npor el solo motivo de la higiene.<\/p>\n\n\n\n<p>La pureza constituye\nuna protecci\u00f3n contra el paganismo: como Cana\u00e1n estaba contaminada por la presencia\nde los paganos, los botines de guerra son condenados a la destrucci\u00f3n (Jos 6,24ss) y los frutos mismos de esta tierra est\u00e1n prohibidos durante los tres primeros\na\u00f1os de cosecha (Lev 19,23ss). Determinados animales, como el puerco, son impuros (Lev 11,7), sin duda\nporque los paganos los asociaban\na su culto (cf. Is 66,3).<\/p>\n\n\n\n<p>La pureza reglamenta\nel uso de todo lo que es santo. Todo lo que ata\u00f1e al culto debe ser eminentemente puto (Ex 25,31; Lev 21; 22), y sin embargo las\ncosas sagradas mismas pueden contaminar\nal hombre si se acerca a\nellas indebidamente (N\u00fam 19,7ss; lSa 21,5; 2,Sa 6,6a).<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuerzas vitales,\nfuente de bendici\u00f3n, son consideradas como sagradas, por lo\ncual se contraen impurezas sexuales\naun con su uso moralmente\nbueno (Lev 12 y 15).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ritos de purificaci\u00f3n. <\/em>La mayor parte de las impurezas,\nsi no desaparecen por s\u00ed mismas (Lev 11,24s),\nse borran con el lavado del cuerpo o de los vestidos (\u00c9x 19,10; Lev I7, 15s), con sacrificios expiatorios (Lev 12,6s) y, el d\u00eda de\nlas expiaciones, fiesta de la purificaci\u00f3n por excelencia, por el env\u00edo al desierto,\nde un macho cabr\u00edo simb\u00f3licamente cargado con las impurezas del pueblo entero (Lev 16).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Respeto de la comunidad santa. <\/em>En esta noci\u00f3n, todav\u00eda bastante\nmaterial, de la pureza est\u00e1 latente la idea de que el hombre es una realidad tal que no se\npuede disociar el cuerpo y el alma, y de que sus actos religiosos, por espirituales que sean, no dejan de estar encarnados. En una comunidad\nconsagrada a Dios y deseosa de rebasar el estado natural de su existencia, no se come cualquier cosa, no se echa mano a todo, no se usa de cualquier manera de los poderes generadores de la vida. Estas m\u00faltiples restricciones, quiz\u00e1s arbitrarias en los or\u00edgenes, produjeron un efecto doble. Preservaban a la fe monote\u00edsta contra toda contaminaci\u00f3n por parte del medio pagano circundante; adem\u00e1s, adoptadas por obediencia\npara con Dios, constitu\u00edan una verdadera disciplina moral. As\u00ed deb\u00edan revelarse\nlas exigencias de Dic., que son espirituales.<\/p>\n\n\n\n<p>II. HACIA LA NOCI\u00d3N DE PUREZA MORAL. 1. <em>Los profetas\n<\/em>proclaman constantemente que ni las abluciones, ni los sacrificios tienen valor en s\u00ed si no comportan una purificaci\u00f3n interior\n(Is 1,15ss; 29,13; cf. Os 6,6; Am 4,1-5;\nJer 7,21ss). No por eso desaparece el aspecto cultual (Is 52, 11), pero la\nverdadera impureza que contamina al hombre se revela en su fuente misma, en el pecado; las impurezas legales s\u00f3lo son una imagen exterior de la misma (Ez\n36, 17s). Hay una impureza\nesencial al hombre,\nde la que s\u00f3lo Dios puede\npurificarlo (Is 6,5ss). La purificaci\u00f3n radical de los labios, del coraz\u00f3n, de todo el ser forma parte de las promesas mesi\u00e1nicas: \u00abDerramar\u00e9 sobre vosotros un agua pura y ser\u00e9is purificados de todas vuestras\nimpurezas\u00bb (Ez 36,25s;\ncf. Sof 3,9; Is 35,8; 52,2).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los sabios <\/em>caracterizan la condici\u00f3n\nrequerida para agradar a Dios, por la pureza\nde las manos, del coraz\u00f3n,\nde la frente, de la oraci\u00f3n (Job 11,4.14s; 16,17; 22,30), por tanto por una conducta\nmoral irreprochable. Los sabios, no obstante, tienen conciencia de una impureza\nradical del hombre delante de Dios\n(Pros 20,9; Job 9,30s); es una presunci\u00f3n creerse uno puro (Job 4,17). Sin\nembargo, el sabio se esfuerza\nen profundizar moralmente la pureza, cuyo aspecto sexual comienza a acentuarse; Sara se conserv\u00f3 pura (Tob 3,14), al paso\nque los paganos est\u00e1n entregados\na una impureza degradante (Sab 14,25).<\/p>\n\n\n\n<p><em>En los salmistas\n<\/em>se ve afirmarse\nm\u00e1s y m\u00e1s, en un marco cultual,\nla preocupaci\u00f3n por la pureza moral. El amor de Dios se vuelve hacia los corazones\npuros (Sal 73,1). El acceso al santuario\nse reserva al hombre de manos inocentes, de coraz\u00f3n puro (Sal 24.4), y Dios retribuye\nlas manos puras del que practica\nla justicia (Sal 18,21.25). Pero como s\u00f3lo \u00e9l puede dar esta pureza, se le suplica que purifique los corazones.\nEl Miserere manifiesta el efecto moral de la purificaci\u00f3n que espera de Dios solo. \u00abL\u00e1vame de toda malicia&#8230;, purif\u00edcame con el hisopo y ser\u00e9 puro.\u00bb M\u00e1s a\u00fan: recogiendo\nla herencia de Ezequiel (36,25s) y\ncoronando la tradici\u00f3n\ndel AT, exclama: \u00ab\u00a1Oh Dios! crea en m\u00ed un\ncoraz\u00f3n puro\u00bb (Sal 51,12), oraci\u00f3n\ntan espiritual que el creyente\ndel NT puede adoptarla\nliteralmente.<\/p>\n\n\n\n<p>NT. I. LA PUREZA SEG\u00daN LOS EVANGELIOS. 1. <em>La tendencia legalista\n<\/em>subsiste todav\u00eda en la \u00e9poca de Jes\u00fas y remacha la ley acentuando\nlas condiciones materiales de la pureza: abluciones repetidas\n(Mc 7,3s), lavados\nminuciosos (Mt 23,25), huida de los pecadores que propagan la impureza (Mc 2,15ss),\nse\u00f1ales puestas en las tumbas para evitar las contaminaciones por inadvertencia (Mt 23,27).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas hace observar\nciertas reglas de pureza legal (Mc 1,43s) y en un\nprincipio parece condenar\nsolamente los excesos de las observancias sobrea\u00f1adidas a la ley (Mc 7,6-13). Sin embargo, acaba por proclamar\nque la <em>\u00fanica pureza es<\/em>\n<em>la interior <\/em>(Mc 7,14-23 p): \u00abNada de lo que entra de fuera en el hombre puede mancharlo&#8230;, porque de dentro, del coraz\u00f3n del hombre proceden\nlos malos deseos.\u00bb En este sentido tambi\u00e9n los demonios pueden llamarse\n\u00abesp\u00edritus impuros\u00bb (Mc 1,23; Lc 9,42). Esta ense\u00f1anza liberadora\nde Jes\u00fas era tan nueva que los disc\u00edpulos\ntardar\u00e1n bastante en comprenderla.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas otorga su intimidad a los que se dan a \u00e9l en la simplicidad de la fe y\ndel amor, a dos <em>\u00abcorazones puros\u00bb <\/em>(Mt 5,8). Para ver a Dios, para presentarse a \u00e9l, no ya en su templo de Jerusal\u00e9n, sino en su reino, no basta la misma\npureza moral. Precisa la presencia\nactiva del Se\u00f1or en la existencia; s\u00f3lo entonces\nes el\nhombre radicalmente puro. Jes\u00fas dice as\u00ed a sus Ap\u00f3stoles:\n\u00abDios os ha purificado gracias a da palabra que yo os he anunciado\u00bb (Jn 15,3). Y todav\u00eda\nm\u00e1s claramente: \u00abEl que se ha ba\u00f1ado no necesita\nlavarse, est\u00e1 todo limpio;\nvosotros tambi\u00e9n est\u00e1is limpios\u00bb (Jn 13,10).<\/p>\n\n\n\n<p>II. LA DOCTRINA APOST\u00d3LICA. 1. <em>M\u00e1s all\u00e1 de la divisi\u00f3n\nentre puro e impuro.<\/em>\nFue necesaria una intervenci\u00f3n sobrenatural para que de la palabra de Cristo sacara Pedro esta triple conclusi\u00f3n: ya no hay alimento impuro (Act 10,15; 11,9);\nlos mismos incircuncisos no est\u00e1n mancillados (Act 10,28); ahora ya Dios purifica\npor la fe los corazones\nde los paganos (Act 15,9). Por su parte Pablo, armado con la ense\u00f1anza de Jes\u00fas (cf. Mc 7), declara osadamente que para el cristiano \u00abnada es\nen s\u00ed impuro\u00bb (Rom 14,14). Habiendo ya pasado el r\u00e9gimen de la antigua ley,\nlas observancias de pureza se convierten en \u00abelementos sin fuerza\u00bb, de los que Cristo\nnos ha liberado (G\u00e1l 4,3.9; Col 2,16-23).\n\u00abLa realidad est\u00e1 en el cuerpo\nde Cristo\u00bb (Col 2,17), pues su cuerpo resucitado es germen de un nuevo universo.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Los ritos incapaces de purificar el ser interior\n<em>los sustituy\u00f3 Cristo por su<\/em>\n<em>sacrificio <\/em>plenamente eficaz (Heb 9; 10); purificados del pecado por la sangre de Jes\u00fas (1Jn 1, 7.9), esperamos tener un puesto entre los que \u00abblanquearon sus vestiduras en la sangre del cordero\u00bb (Ap 7,14). Esta purificaci\u00f3n radical se\nactualiza por el rito del bautismo que deriva su eficacia de la cruz: \u00abCristo\nse entreg\u00f3 por la Iglesia a fin de santificarla purific\u00e1ndola por el ba\u00f1o de agua\u00bb (Ef 5,26). Mientras las antiguas observancias no obten\u00edan sino una\npurificaci\u00f3n completamente exterior,\nlas aguas del bautismo nos limpian de toda mancha asoci\u00e1ndonos a Jesucristo resucitado\n(1Pe 3, 21s). Ciertamente somos purificados por la, esperanza en Dios, quien por Cristo nos ha hecho sus hijos\n(1Jn 3,3).<\/p>\n\n\n\n<p><em>3. La transposici\u00f3n del plano ritual al plano de la salud espiritual <\/em>se expresa particularmente en la 1a. ep\u00edstola a los Corintios,\nen la que Pablo invita a\nlos cristianos a expulsar de su vida la \u00ablevadura\nvieja\u00bb y a reemplazarla por \u00ablos \u00e1zimos de pureza y de verdad\u00bb\n(1Cor 5,8; cf. Sant 4,8). El cristiano debe purificarse de toda impureza de cuerpo y de esp\u00edritu\npara acabar as\u00ed la obra de\nsu santificaci\u00f3n (2Cor 7,1). El aspecto moral de esta pureza est\u00e1 m\u00e1s desarrollado en las ep\u00edstolas pastorales. \u00abTodo es puro para los puros\u00bb (Tit 1,15), pues ahora\nya nada cuenta delante de Dios sino la disposici\u00f3n profunda de los corazones regenerados (cf. 1Tim 4, 4). La caridad cristiana brota de un coraz\u00f3n\npuro, de una buena conciencia\ny de una fe sincera (1Tim 1,5; cf. 5,22). Pablo mismo da\ngracias a Dios por servirle\ncon una conciencia pura (2Tim 1,3), como tambi\u00e9n\npide a sus disc\u00edpulos un coraz\u00f3n puro del que broten la justicia, la fe, la caridad, la paz (2Tim 2,22; cf. 1Tim 3,9).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, lo que permite al cristiano practicar\nuna conducta moral irreprochable es el hecho de estar consagrado\nal culto nuevo en el Esp\u00edritu: lo contrario de la\nimpureza es la santidad (1Tes, 4,7s; Rom 6, 19). La pureza moral que preconizaba\nya el\nAT se requiere siempre (Flp 4,8), pero su valor depende s\u00f3lo de que conduce\nal encuentro de Cristo el d\u00eda \u00faltimo de su retorno (Flp 1,10).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pureza, concepci\u00f3n com\u00fan a las religiones antiguas, es la disposici\u00f3n requerida para acercarse a las cosas sagradas; aunque en forma accesoria puede implicar la virtud opuesta a la lujuria, se procura no con actos morales, sino mediante ritos. 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