{"id":4612,"date":"2021-01-23T11:13:00","date_gmt":"2021-01-23T17:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4612"},"modified":"2022-01-23T11:14:10","modified_gmt":"2022-01-23T17:14:10","slug":"desierto-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4612","title":{"rendered":"DESIERTO"},"content":{"rendered":"\n<p>(<em>tentaciones<\/em>). Para un jud\u00edo que vive en\nel entorno de Jerusal\u00e9n, el desierto es una experiencia cotidiana: est\u00e1 all\u00ed\nmismo, tras el monte de los Olivos o en el descenso del torrente Cedr\u00f3n. A unas\ncuantas horas de camino de su casa, el israelita puede hacer una experiencia de\nlo que significa el desierto. Pero, al mismo tiempo, el desierto ha venido a\nmostrarse como lugar de experiencia simb\u00f3lica muy importante para los\nisraelitas.<\/p>\n\n\n\n<p>1. <em>Antiguo Testamento. <\/em>El desierto recibe dos sentidos b\u00e1sicos: es un <em>lugar de prueba y castigo <\/em>por donde los israelitas tienen que vagar durante cuarenta a\u00f1os, para superar su pecado y prepararse para entrar en la tierra prometida, como han puesto de relieve las grandes tradiciones del Pentateuco (sobre todo de Ex, Nm y Lv), que puede interpretarse as\u00ed como gu\u00eda de hombres y mujeres que marchan sin fin por desiertos, buscando la vida; es un <em>lugar de purificaci\u00f3n y nuevo nacimiento, <\/em>para retomar la historia de amor del principio de Israel<em>. <\/em>El segundo tema, que implica una vuelta al desierto, como medio de purificaci\u00f3n y conversi\u00f3n, constituye uno de los motivos b\u00e1sicos de la profec\u00eda de Oseas, Jerem\u00edas y el Segundo Isa\u00edas. <\/p>\n\n\n\n<p>(a)\nLos textos m\u00e1s importantes son los de <em>Oseas<\/em>:\n\u00abPero he aqu\u00ed que yo la atraer\u00e9 y la llevar\u00e9 al desierto, y hablar\u00e9 a su\ncoraz\u00f3n. Y le dar\u00e9 sus vi\u00f1as desde all\u00ed, y el valle de Acor por puerta de\nesperanza; y all\u00ed cantar\u00e1 como en los tiempos de su juventud, y como en el d\u00eda\nde su subida de la tierra de Egipto. En aquel tiempo, dice Yahv\u00e9, me llamar\u00e1s <em>Ishi <\/em>[mi esposo], y nunca m\u00e1s me\nllamar\u00e1s <em>Baal\u00ed <\/em>[mi Baal]\u00bb (Os\n2,14-16). El Dios de Oseas se queja porque su pueblo le ha abandonado. Por eso\nplanea llevarla al desierto, lo que significa <em>enamorarla de nuevo<\/em>: volver al comienzo de un encuentro donde las\ndificultades eran\nest\u00edmulo y germen de amor fuerte. Ha dejado Dios que su esposa le abandone,\ncorriendo el riesgo de perderse. Pero ahora no resiste: piensa que ha llegado\nel momento del retorno y decide recrear el amor que parec\u00eda muerto,\ntransformando el valle de Acor o desgracia (cf. Jos 7,24-25) en lugar de gracia\nesperanzada (= <em>tiqwah<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>(b) En esa l\u00ednea se mantiene y avanza <em>Jerem\u00edas<\/em>: \u00abMe acuerdo de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de m\u00ed en el desierto, en tierra no sembrada\u00bb (Jr 2,2). Tambi\u00e9n el Dios de Jerem\u00edas quiere volver al desierto en amor, recordando y recreando la historia del primer noviazgo con el pueblo. <\/p>\n\n\n\n<p>(c) Esos temas culminan con el <em>Segundo Isa\u00edas <\/em>que habla de la conversi\u00f3n del desierto en camino de esperanza. Un inmenso desierto separa a los exiliados de Babel y les aparta de su tierra en Palestina. Pero Dios har\u00e1 que ese desierto se convierta en camino de gracia: \u00abVoz que clama en el desierto: Preparad los caminos de Yahv\u00e9&#8230; Todo valle sea alzado, y b\u00e1jese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo \u00e1spero se allane\u00bb (Is 40,3-4). \u00abAbrir\u00e9 en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. Dar\u00e9 en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondr\u00e9 en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Yahv\u00e9 hace esto, y que el Santo de Israel lo cre\u00f3\u00bb (Is 41,18-20). Esta imagen de la transformaci\u00f3n del desierto en tierra f\u00e9rtil, de encuentro con Dios, constituye uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s importantes de la historia israelita.<\/p>\n\n\n\n<p>2.<em> Nuevo Testamento. <\/em>Tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento hay\ndiversos tipos de desiertos. (a) <em>Desierto\nde los celotas<\/em>. As\u00ed aparece como lugar de peligros y enga\u00f1os, donde se\nesconden y surgen e ilusionan al pueblo los falsos mes\u00edas (cf. Flavio Josefo, <em>AJ <\/em>20,188; <em>BJ <\/em>2,59), queriendo comenzar desde all\u00ed un camino de liberaci\u00f3n,\ncomo el de los antiguos hebreos, que hicieron con Mois\u00e9s la traves\u00eda del\ndesierto. La misma Iglesia antigua ha puesto en guardia a los fieles en contra\nde estos profetas del desierto: \u00abSi os dijeren: Mirad, est\u00e1 en el desierto, no\nsalg\u00e1is&#8230;\u00bb (Mt 24,26). (b) <em>Desierto de\nprofetas. Juan Bautista. <\/em>El desierto es un campo de iniciaci\u00f3n prof\u00e9tica, lugar donde han\nvenido a preparar los caminos del Se\u00f1or (seg\u00fan Is 40,3), no solamente unos\nbautistas como Bano* o los esenios* de Qumr\u00e1n (cf. 1QS 8,14; Mc 1,23), sino el\nmismo Juan* Bautista (cf. Mc 1,4), como ha destacado Jes\u00fas enf\u00e1ticamente: \u00ab\u00bfQu\u00e9\nhab\u00e9is salido a buscar al desierto&#8230;? \u00a1A un profeta!\u00bb (cf. Mt 11,17). (c) <em>Desierto de las tentaciones. <\/em>Es lugar de\nprueba, vinculado al mesianismo de Jes\u00fas (cf. Mc 1,12; Mt 4,1; Lc 4,1) que se\nenfrenta all\u00ed con su tarea, superando as\u00ed el riesgo del pan-poder-milagro. Pero\nno va para quedarse, \u00abporque el tiempo se ha cumplido\u00bb; por eso, deja el\ndesierto de Juan y de las tentaciones y viene a Galilea, para anunciar el\nevangelio del Reino (cf. Mc 1,14-15). Jes\u00fas no ser\u00e1 profeta o Mes\u00edas del\ndesierto, sino de la tierra habitada de Galilea y de Jerusal\u00e9n. (d) <em>Desierto de las multiplicaciones. <\/em>La\nestepa o desierto, entendido como despoblado, puede presentarse como lugar de\nseparaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de grandes muchedumbres, que dejan los pueblos para\nencontrar a Jes\u00fas e iniciar con \u00e9l un nuevo camino en el que se comparten los\npanes y los peces de la vida. En esa l\u00ednea, las multiplicaciones*, es decir,\nlas comidas compartidas de la Iglesia, se sit\u00faan en el desierto, en un lugar al\nque pueden venir todos (cf. Mc 6,31-35; 8,4 par). Ciertamente, ese lugar\ndesierto puede evocar los valores de un tipo de primavera fecunda y de para\u00edso\n(se recuestan para comer sobre la hierba verde: Mc 6,39). Pero es evidente que\nsignifica ante todo un espacio abierto y com\u00fan donde cesan las distinciones\nentre aquellos que tienen y no tienen casa. En ese sentido, volver al desierto\nsignifica para la Iglesia volver a la experiencia del pan* y de los peces\ncompartidos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: <em>Diccionario de la Biblia,\nhistoria y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(tentaciones). Para un jud\u00edo que vive en el entorno de Jerusal\u00e9n, el desierto es una experiencia cotidiana: est\u00e1 all\u00ed mismo, tras el monte de los Olivos o en el descenso del torrente Cedr\u00f3n. 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