{"id":4616,"date":"2021-01-23T11:20:59","date_gmt":"2021-01-23T17:20:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4616"},"modified":"2022-01-23T11:23:29","modified_gmt":"2022-01-23T17:23:29","slug":"dones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4616","title":{"rendered":"DONES"},"content":{"rendered":"\n<p><a>Siete dones, siete\nesp\u00edritus<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>(<em>siete, Iglesia<\/em>). La tradici\u00f3n cat\u00f3lica\nha puesto de relieve los siete dones o esp\u00edritus de los que habla la traducci\u00f3n\nlatina de Is 11,1-3 (cf. <em>Catecismo de la\nIglesia Cat\u00f3lica <\/em>1992<em>, <\/em>n. 1831).\nEl texto original hebreo habla m\u00e1s bien de seis esp\u00edritus: \u00abUn reto\u00f1o brotar\u00e1\ndel tronco de Jes\u00e9 y un v\u00e1stago de sus ra\u00edces dar\u00e1 fruto. Sobre \u00e9l reposar\u00e1 el\nesp\u00edritu de Yahv\u00e9: esp\u00edritu de sabidur\u00eda y de entendimiento, esp\u00edritu de\nconsejo y fortaleza, esp\u00edritu de conocimiento y temor de Yahv\u00e9. \u00c9l se deleitar\u00e1\nen el temor de Yahv\u00e9\u00bb. Pues bien, la traducci\u00f3n de la Vulgata ha interpretado\nel texto diciendo: \u00abEt requiescet super eum spiritus Domini: spiritus\nsapientiae et intellectus, spiritus consilii et fortitudinis, spiritus\nscientiae et pietatis et replebit eum spiritus timoris Domini\u00bb. Al final del\ntexto hebreo se repet\u00eda, por paralelismo literario, el esp\u00edritu de temor; pero\nel texto latino pone \u00abpiedad\u00bb en lugar del primer \u00abtemor\u00bb. De esa forma quedan\nlos siete dones del Esp\u00edritu, que la tradici\u00f3n cat\u00f3lica ha destacado: sabidur\u00eda\ny entendimiento, consejo y fortaleza, conocimiento, piedad y temor de Dios. La\nexistencia de siete esp\u00edritus constituye un dato tradicional en tiempos de\nJes\u00fas, tanto en sentido negativo como positivo. Los sin\u00f3pticos hablan de siete\nesp\u00edritus malos que se adue\u00f1an de los hombres (cf. Lc 11,26 par) y a\u00f1aden que\nJes\u00fas los hab\u00eda expulsado de Mar\u00eda Magdalena (Lc 8,2). En otra perspectiva, el\nApocalipsis sabe que Dios tiene siete esp\u00edritus, que est\u00e1n siempre ante su\ntrono, y a\u00f1ade que ellos pertenecen al Cordero, es decir, al enviado mesi\u00e1nico,\ncomo hab\u00eda supuesto Is 1,2-3: \u00abVi un Cordero de pie, como inmolado. Ten\u00eda siete\ncuernos y siete ojos, que son los siete Esp\u00edritus de Dios enviados a toda la\ntierra\u00bb (Ap 5,6; cf. 1,4; 3,1; 4,5). La tradici\u00f3n teol\u00f3gica ha identificado\nesos siete esp\u00edritus con el \u00fanico Esp\u00edritu Santo, que parece identificarse, por\nsu parte, con la nueva Jerusal\u00e9n que desciende del cielo (Ap 3,12) como presencia salvadora\nde Dios. El n\u00famero siete* indicar\u00eda que ellos pertenecen a Dios. Sobre esa base\nhan de entenderse los dones mesi\u00e1nicos del Apocalipsis, avalados tambi\u00e9n por el\nmismo Esp\u00edritu de Cristo. Son los dones que el mismo Cristo, Hijo del Hombre,\nconceder\u00e1 por medio del Esp\u00edritu a los triunfadores. \u00c9stos son los dones:<\/p>\n\n\n\n<p>1.<em> \u00c1rbol de Vida del para\u00edso <\/em>(\u00c9feso: Ap 2,7; cf. Gn 2\u20133). Esclavo\nde la muerte parece el hombre y para superarla sol\u00edan ofrecer los textos jud\u00edos\nel \u00e1rbol de vida (cf. <em>Test Lev\u00ed <\/em>18,11;\n<em>1 Hen <\/em>24,4; 25,4-5), que aqu\u00ed promete\nCristo (para darlo en Ap 22,2.14). Sobre comida (idolocitos*) discrepan\ncristianos e imperio; comida ser\u00e1 el primer don de Cristo a quienes venzan.<\/p>\n\n\n\n<p>2. <em>Liberaci\u00f3n de la muerte segunda <\/em>(Esmirna: Ap 2,11). La muerte era en\nGn 2\u20133 la condici\u00f3n del hombre pecador. Por el \u00e1rbol de la vida, Jes\u00fas nos\nlibra de ella, pero no de la muerte primera (propia de este mundo), sino de la\nsegunda, que es destrucci\u00f3n total o condena (cf. Ap 20,6.14; 21,8). Con\nlenguaje jud\u00edo (Targ Jr 51,39.57; Targ Is 17,14; 45,6.15), ofrece Juan su\nmensaje cristiano: s\u00f3lo muriendo (es Cordero degollado) nos libera Jes\u00fas de la <em>muerte segunda <\/em>(nos ofrece una vida que\nno acaba).<\/p>\n\n\n\n<p>3. <em>Man\u00e1, Piedra Blanca, Nombre nuevo <\/em>(P\u00e9rgamo: Ap 2,17). S\u00edmbolo\nalimenticio, como el primer don. A quien resista y no tome la comida del \u00eddolo,\nofrece Cristo el Man\u00e1, banquete de gracia, evocado en otros textos jud\u00edos (cf. <em>2 Bar <\/em>29,8), y la <em>Piedra Blanca, <\/em>que es como un billete de entrada en la ciudad de\nlas Piedras preciosas (cf. Ap 21,15-21). El Nombre all\u00ed escrito es, sin duda,\nel de Dios y de Cristo (como en Ap 3,12), siendo, al mismo tiempo, el de cada\nuno de los llamados a la gloria (cf. Mt 11,27).<\/p>\n\n\n\n<p>4. <em>Poder sobre los pueblos, Astro de la\nma\u00f1ana <\/em>(Tiatira: Ap\n2,26-28). Cristo ofrece su gloria a los vencedores (cf. Ap 12,5; con cita Sal\n2,8-9), de manera que ellos podr\u00e1n reinar en el milenio (cf. 20,6) y despu\u00e9s\neternamente (21,5); ellos ser\u00e1n como el Astro de la Ma\u00f1ana (cf. Ap 22,16),\nestrellas de Dios en el cielo (cf. Nm 24,27).<\/p>\n\n\n\n<p>5. <em>Vestido\nblanco, Libro de la Vida, Confesi\u00f3n ante el Padre <\/em>(Sardes:\nAp 3,5). Blanco es color de pureza, victoria y vida nueva en la tradici\u00f3n jud\u00eda y el\nNuevo Testamento. Aqu\u00ed parece anticipo o signo de la resurrecci\u00f3n gloriosa (cf.\nAp 6,11; 7,9.13.14; 19,8). El Libro de la Vida, bien atestiguado en la\ntradici\u00f3n jud\u00eda, se identifica en Ap con Cristo victorioso (cf. 13,8; 17,8;\n20,12.15; 21,27) que defiende a los suyos ante el Padre (cf. Mt 10,32 par).<\/p>\n\n\n\n<p>6. <em>Columna del Templo de Dios, Nombre\nnuevo <\/em>(Filadelfia: Ap\n3,12). El vencedor queda integrado como pilar en el santuario de Dios, en signo\nque el Nuevo Testamento ha recogido al llamar a los creyentes templo de Dios\n(cf. 1 Cor 3,16-17; 1 Cor 6,18). Ap 21,22 dir\u00e1 que la Nueva Jerusal\u00e9n no tiene\nun templo especial, pues todo es templo y Dios la habita enteramente. En esa\nl\u00ednea podemos entender la Presencia de Dios: el vencedor queda marcado por el\nNombre de Dios, de la Nueva Jerusal\u00e9n (= Esp\u00edritu Santo) y del Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>7. <em>Cena de amor, Trono de reino <\/em>(Laodicea: 3,19-21). En gesto de hondo\nsimbolismo, Cristo llama a la puerta de cada creyente, para cenar con \u00e9l,\nconforme a un tema universal de la comida de amor, que aparece sobre todo en la\ntradici\u00f3n sapiencial (Cant 5,1; Prov 9,5). Estos siete dones de las cartas del\nprincipio del Apocalipsis (Ap 2\u20133) aparecen parcialmente al final del libro (Ap\n21\u201322); pero hay algunas diferencias: Ap 21\u201322 no recoge expresamente el signo\ndel man\u00e1 (comida) ni el poder sobre los pueblos, ni la confesi\u00f3n de Jes\u00fas ante\nsu Padre&#8230; Por otra parte, las cartas de Ap 2\u20133 no destacan el tema de las\nBodas que es b\u00e1sico al final del Apocalipsis. Sea como fuere, los dones\nescatol\u00f3gicos pueden y deben vincularse a los siete dones mesi\u00e1nicos del\nEsp\u00edritu, que la Iglesia cat\u00f3lica ha destacado a partir de una traducci\u00f3n\nliteral de Isa\u00edas 11,2-3, seg\u00fan la Vulgata.<\/p>\n\n\n\n<p>Cf. F. CONTRERAS, <em>El Esp\u00edritu en el Libro del Apocalipsis, <\/em>Sec. Trinitario, Salamanca\n1987.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: <em>Diccionario de la Biblia,\nhistoria y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siete dones, siete esp\u00edritus (siete, Iglesia). La tradici\u00f3n cat\u00f3lica ha puesto de relieve los siete dones o esp\u00edritus de los que habla la traducci\u00f3n latina de Is 11,1-3 (cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica 1992, n. 1831). 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