{"id":4632,"date":"2021-01-24T11:35:34","date_gmt":"2021-01-24T17:35:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4632"},"modified":"2022-01-24T11:36:24","modified_gmt":"2022-01-24T17:36:24","slug":"esclavitud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4632","title":{"rendered":"ESCLAVITUD"},"content":{"rendered":"\n<p>(<em>jubileo, [a\u00f1o] sab\u00e1tico<\/em>). La Biblia es\nel testimonio de una historia de liberaci\u00f3n, que comienza con la salida de los\nesclavos hebreos de Egipto (\u00c9xodo) y culmina con la superaci\u00f3n de toda\nesclavitud (Apocalipsis). No es un libro espiritualista, que trata s\u00f3lo de la\nsalvaci\u00f3n de un alma separada del cuerpo, sino un libro de liberaci\u00f3n integral,\ndonde resulta b\u00e1sico el tema de las diversas esclavitudes. Comenzaremos\nhablando de los diversos c\u00f3digos legales de Israel, para tratar despu\u00e9s del\npecado del robo de personas y para distinguir finalmente entre esclavos y\ncautivos.<\/p>\n\n\n\n<p>1.<em> El C\u00f3digo de la Alianza <\/em>(Ex 20,22\u201323,19) recoge normas\ntradicionales de las tribus, redactadas quiz\u00e1 en su forma actual en torno al\nsiglo IX a.C. Est\u00e1 marcado por un fuerte sentido social y contiene leyes\necon\u00f3micas, cultuales y criminales, propias de una sociedad austera, aunque\nbien organizada, entre ellas la ley sobre la esclavitud: \u00abCuando compres un\nesclavo hebreo, servir\u00e1 seis a\u00f1os, y el s\u00e9ptimo quedar\u00e1 libre sin pagar\nrescate. Si entr\u00f3 solo, solo saldr\u00e1; si ten\u00eda mujer, su mujer saldr\u00e1 con \u00e9l&#8230;\nSi el esclavo declara: Yo quiero a mi se\u00f1or, a mi mujer y a mis hijos, renuncio\na la libertad, su amo le llevar\u00e1 ante Elohim y, arrim\u00e1ndolo a la puerta o a su\njamba, le horadar\u00e1 la oreja con una lezna y quedar\u00e1 a su servicio para siempre.\nSi un hombre vende a su hija por esclava, \u00e9sta no saldr\u00e1 de la esclavitud como\nsalen los esclavos. Si no agrada al se\u00f1or que la hab\u00eda destinado para s\u00ed, \u00e9ste\npermitir\u00e1 su rescate; y no podr\u00e1 venderla a gente extra\u00f1a, trat\u00e1ndola con\nenga\u00f1o&#8230;\u00bb (Ex 21,2-7). El texto no habla de las causas que han llevado a la\nesclavitud de algunos israelitas, pero todo nos permite suponer que son las\ndeudas. Los equilibrios agr\u00edcolas en una econom\u00eda de subsistencia resultan\nfr\u00e1giles: la poca habilidad o suerte adversa, la injusticia o rapi\u00f1a ajena, la\nmala cosecha, hacen que un hombre (un propietario) deba pedir pr\u00e9stamos a los\nvecinos fuertes o m\u00e1s ricos. Si no puede restituirlos a su tiempo, se convierte\nen esclavo de su acreedor. (a) <em>Siete\na\u00f1os. <\/em>Conforme a la ley de la alianza, esa esclavitud del hebreo (que puede\nser israelita o no) s\u00f3lo puede durar siete a\u00f1os, que forman un todo sagrado o\nuna semana de a\u00f1os, tiempo suficiente para depender de otro y pagarle con el\ntrabajo las deudas contra\u00eddas. (b) <em>Los\nque desean seguir siendo esclavos. <\/em>El segundo apartado de esta ley trata de\naquellos que desean seguir siendo esclavos. Es evidente que en el fondo de ese\ndeseo no debe suponerse, en general, un amor <em>rom\u00e1ntico <\/em>hacia el buen amo, sino, m\u00e1s bien, la conveniencia del\nesclavo, que no tiene recursos para vivir en libertad, ni medios para recuperar\nsu antigua tierra, ni m\u00e1s familia que la\nmujer e hijos que el amo le ha dado (y que \u00e9l no puede llevar consigo, pues no\nson suyos). L\u00f3gicamente, ha de elegir entre hacerse libre sin propiedad y\nfamilia (condenado a la vida errante) o seguir esclavo con posibilidades de\nvida. La formulaci\u00f3n del texto es arcaica, pues llevar al esclavo ante Elohim\nsignifica ponerle ante el Dios o dioses tutelares de la casa familiar (no ante\nYahv\u00e9, Dios de la libertad israelita). Dej\u00e1ndose horadar sus orejas ante las\njambas o puerta (lugar de los dioses lares), el esclavo queda inserto en el\nespacio sagrado de la casa, cuyos dioses le dominan (esclavizan) y protegen al\nmismo tiempo. La ley sobre la hija (o mujer) <em>esclava <\/em>se sit\u00faa en el mismo contexto: el hombre cae esclavo cuando\nno puede pagar sus deudas; la mujer cuando es vendida por su padre o\npropietario, que tiene deudas o quiere sacar ganancia de la misma hija.\nEvidentemente, la norma sab\u00e1tica no se aplica a la mujer-esclava, pues en aquel\ncontexto era impensable que ella alcance su libertad despu\u00e9s de haber sido\nsiete a\u00f1os <em>esclava-concubina. <\/em>Por\notra parte, la diferencia entre <em>mujer\nlibre y esclava de la casa <\/em>(entre vender o dar la hija en matrimonio)\nresulta a veces peque\u00f1a. Por eso es loable el esfuerzo de la ley por proteger a\nlas mujeres as\u00ed vendidas.<\/p>\n\n\n\n<p>2. <em>El Deuteronomio, <\/em>que es un texto legal posterior, ratifica la ley\nsab\u00e1tica de la liberaci\u00f3n de los esclavos, vinculada al perd\u00f3n de las deudas,\nque suelen ser la causa normal de la esclavitud: \u00abSi tu hermano hebreo, hombre\no mujer, se te vende, te servir\u00e1 seis a\u00f1os y al s\u00e9ptimo lo dejar\u00e1s ir libre de\nti. Cuando lo dejes ir libre, no lo mandar\u00e1s con las manos vac\u00edas. Le proveer\u00e1s\ngenerosamente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar, de aquello con que Yahv\u00e9\ntu Dios te haya bendecido. Recuerda que fuiste <em>esclavo <\/em>en la tierra de Egipto, y que Yahv\u00e9 tu Dios te rescat\u00f3. Por\neso, te mando esto hoy. Pero si \u00e9l te dice no quiero marcharme de tu lado,\nporque te ama, a ti y a tu casa, porque le va bien contigo, tomar\u00e1s un punz\u00f3n,\nle horadar\u00e1s la oreja contra la puerta, y ser\u00e1 tu siervo para siempre. Lo mismo\nhar\u00e1s con tu sierva. No se te haga demasiado duro el dejarle en libertad,\nporque el haberte servido seis a\u00f1os vale como salario de jornalero. Y Yahv\u00e9 tu\nDios te bendecir\u00e1 en todo lo que hagas\u00bb (Dt 15,12-18). Esta ley reasume, con\nvariantes, la de Ex 21,20-22. Por el lugar que ocupa en el A\u00f1o de Remisi\u00f3n,\npuede pensarse que esta ley de la liberaci\u00f3n (como el perd\u00f3n de las deudas) se\ncumple al mismo tiempo para todos los esclavos. Sin embargo, tomada en s\u00ed, como\nunidad independiente, puede aplicarse de forma individualizada, como en Ex 21,\nde manera que los seis a\u00f1os de esclavitud empiezan a contarse para cada uno en\nel momento en que ha sido esclavizado. Seis a\u00f1os es un tiempo definitivo,\nexpresi\u00f3n de m\u00e1xima servidumbre. Por seis a\u00f1os se puede mantener a un hombre\nesclavo, utilizando sus servicios. Hacerlo por m\u00e1s tiempo significa destruirlo:\nuna servidumbre de por vida es lo mismo que la muerte: destrucci\u00f3n total de la\npersona. Veamos ya el texto en concreto. Sorprende el car\u00e1cter moderno de esta\nley, que contrasta con muchas leyes actuales, que siguen imponiendo penas de\nc\u00e1rcel perpetua, por razones que en el fondo siguen siendo econ\u00f3micas. De todas\nformas, debemos recordar que la antigua ley israelita admit\u00eda y exig\u00eda la pena\nde muerte, como castigo por otro tipo de delitos (sexuales, sacrales,\ncriminales), que hoy nos parecen menos graves. El texto iguala al var\u00f3n y a la\nmujer y exige que el due\u00f1o les ofrezca provisiones al liberarles, d\u00e1ndoles las\ncosas necesarias, pues una libertad sin bienes b\u00e1sicos (sin posibilidades de\nrealizaci\u00f3n personal y familiar) carece de sentido. L\u00f3gicamente, la ley pide al\namo que sea generoso, reconociendo el valor de aquello que el\/la esclavo\/a le\nha dado en los a\u00f1os de servicio. A pesar de eso, sigue siendo necesaria una\nexcepci\u00f3n para aquellos que prefieran seguir siendo esclavos, pues son\nincapaces de vivir en libertad, por falta de patrimonio o de familia. La\nlibertad formal no es un bien en s\u00ed; ella sola resulta insuficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>3. <em>La ley de Lev\u00edtico 25 (C\u00f3digo de la Santidad), <\/em>centrada en el a\u00f1o del Jubileo*,\nconstituye uno de los documentos jur\u00eddicos m\u00e1s notables de la historia humana.\nPero debe ser rele\u00edda y recreada desde una perspectiva de universalidad\nmesi\u00e1nica, en la l\u00ednea de la tradici\u00f3n de Isa\u00edas y, sobre todo, del mensaje y\nvida de Jes\u00fas. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1 superarse la divisi\u00f3n que establece entre jud\u00edos\ny no jud\u00edos: \u00abSi tu hermano empobrece y se te vende, no le har\u00e1s servir como esclavo.\nComo jornalero o extranjero estar\u00e1 contigo, y te servir\u00e1 hasta el a\u00f1o del\nJubileo. Entonces saldr\u00e1 libre de tu casa, \u00e9l y sus hijos con \u00e9l, y volver\u00e1 a\nsu familia, a la propiedad de sus padres; porque son mis siervos, a quienes\nsaqu\u00e9 de la tierra de Egipto. No ser\u00e1n vendidos como esclavos. No les tratar\u00e1s\ncon dureza, sino que temer\u00e1s a tu Dios. Tus esclavos o esclavas provendr\u00e1n de\nlas naciones de alrededor. De ellas podr\u00e9is comprar esclavos y esclavas.\nTambi\u00e9n podr\u00e9is comprar esclavos de los hijos de los extranjeros que viven\nentre vosotros, y de sus familias que est\u00e1n entre vosotros, a los cuales\nengendraron en vuestra tierra. \u00c9stos podr\u00e1n ser propiedad vuestra, y los\npodr\u00e9is dejar en herencia a vuestros hijos despu\u00e9s de vosotros, como posesi\u00f3n\nhereditaria. Podr\u00e9is serviros de ellos para siempre; pero en cuanto a vuestros\nhermanos, los hijos de Israel, no os ense\u00f1orear\u00e9is unos de otros con dureza\u00bb\n(Lv 25,39-46). Esta doble moralidad la encontramos tambi\u00e9n en Dt 15,1-6, que\nproh\u00edbe el cobro de intereses a los israelitas y lo permite a los extranjeros.\nElla se aplica ahora a la esclavitud (cf. tambi\u00e9n Ex 21,20-22; Dt 15,12-18).\nDos son las novedades b\u00e1sicas del Lev\u00edtico. (a) El Lev\u00edtico permite una\nesclavitud m\u00e1s larga, de hasta 49-50 a\u00f1os. Los c\u00f3digos anteriores (Ex y Dt)\nsupon\u00edan que la esclavitud s\u00f3lo puede durar 7 a\u00f1os, aunque introduc\u00edan\nexcepciones. El nuevo texto indica que, no siendo posible el rescate (cf. Lv\n25,47-55), la esclavitud puede durar 49-50 a\u00f1os, pues no tiene sentido liberar\na un hombre si no tiene una tierra, un modo de vida estable, para \u00e9l y su\nfamilia. S\u00f3lo el Jubileo, con la restituci\u00f3n universal y el nuevo comienzo\necon\u00f3mico, permite superar de hecho la esclavitud y as\u00ed lo establece (supone)\nla ley. (b) El Lev\u00edtico divide a los hombres en dos grupos: los israelitas s\u00f3lo\npueden ser esclavizados por un tiempo, y con suavidad, en gesto de servicio\ntemporal; los no israelitas (y entre ellos se incluyen los habitantes no jud\u00edos\nde la tierra de Israel) pueden ser esclavizados para siempre. De esta forma se\nratifica una doble moralidad, que ha sido y sigue siendo uno de los problemas\nm\u00e1s graves de la historia, que Jes\u00fas ha condenado en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>4. <em>Esclavitud y robo de personas <\/em>(pena* de muerte, mandamientos*). El\noctavo mandamiento del Dec\u00e1logo dice no robar\u00e1s (Ex 20,15; Dt 5,19). La\ntradici\u00f3n normal de jud\u00edos y cristianos aplica ese mandamiento al robo de\ncosas, pero la intenci\u00f3n primera del texto va en contra del robo de personas,\npara esclavizarlas o venderlas como mercanc\u00eda en las ferias de esclavos, sobre\ntodo de Fenicia. En ese contexto se proclama la ley: \u00abQuien robe a un hombre\npara venderlo o esclavizarlo es reo de muerte\u00bb (Ex 21,16). \u00abQuien robe a un\nhermano israelita para explotarlo o venderlo morir\u00e1\u00bb (Dt 24,7). El pecado es\ntan grave que debe castigarse con la muerte del culpable. Estas leyes reflejan\nla vida de una sociedad donde empieza a extenderse el robo de personas, es\ndecir, el tr\u00e1fico de esclavos, canalizado por las ricas ciudades de Fenicia, en\ntorno al siglo VIII y VII a.C. Por eso resulta necesaria esta ley que proteja la\nlibertad de las personas: quien robe a un hombre para esclavizarle, quien\noprima a los dem\u00e1s, de cualquier forma, destruye la misma ra\u00edz de la vida\nhumana. Esta ley contra el robo de personas est\u00e1 en el fondo de la voz m\u00e1s\nimperiosa de la profec\u00eda israelita, la de Am\u00f3s, que elev\u00f3 su condena contra\naquellos que comercian con esclavos: \u00abAs\u00ed dice Yahv\u00e9 a <em>Gaza<\/em>: por tres delitos y por cuatro no les perdonar\u00e9, porque\nhicieron prisioneros en masa y los vendieron a Edom&#8230; As\u00ed dice el Se\u00f1or a <em>Tiro<\/em>: por tres delitos y por cuatro no\nles perdonar\u00e9, porque vendi\u00f3 innumerables prisioneros a Edom\u00bb (Am 1,6.9). Gaza\ny Tiro son ciudades ricas, que controlan el comercio, entre mar y tierra firme.\nPues bien, el profeta considera que su riqueza, amasada en gran parte con el\ntr\u00e1fico de esclavos, es pecado: el comercio que convierte al ser humano en\nmercanc\u00eda resulta imperdonable. Pero \u00e9ste no es s\u00f3lo un pecado de pueblos\nextra\u00f1os, sino que se ha introducido en el mismo tejido de la sociedad\nisraelita: \u00abAs\u00ed dice el Se\u00f1or a Israel: por tres delitos y por cuatro no les\nperdonar\u00e9, porque venden al inocente por dinero y al pobre por un par de\nsandalias, aplastan contra el polvo al desvalido y no respetan el derecho del\nindigente\u00bb (Am 1,6-7). Esto es para Am\u00f3s el mayor de todos los pecados: oprimir\nal pobre (cf. Am 4,1), corromper la justicia al servicio de los poderosos (Am\n5,12), convirtiendo as\u00ed la vida en campo de batalla donde no existe m\u00e1s paz que\nla impuesta por los violentos vencedores, que justifican sus acciones apelando\na su derecho, en nombre de una sacralidad (divinidad) del orden opresor\nestablecido, que es pura injusticia. En contra de ese desorden y destrucci\u00f3n\nhumana apela Am\u00f3s y con \u00e9l todos los grandes profetas (Miqueas, Isa\u00edas,\nHabacuc). Una sociedad que vende a los hombres, convirti\u00e9ndoles en mercanc\u00eda al\nservicio del dinero o del poder, se destruye a s\u00ed misma, est\u00e1 muerta. El\nproblema aqu\u00ed no es la c\u00e1rcel del sistema o de un Estado, sino un tipo de\nesclavitud econ\u00f3mica, vinculada al comercio de hombres, que unos ricos pueden\ncomprar y vender.<\/p>\n\n\n\n<p>5. <em>En el principio surgi\u00f3 la esclavitud<\/em>. La Escritura es b\u00e1sicamente un libro\nde Redenci\u00f3n: cuenta la experiencia de unos hombres y mujeres que, rompiendo la\natadura de esclavitud y\/o cautiverio, se atrevieron a vivir en libertad,\ndescubriendo en su camino la presencia de Dios que les redime y ofrece un\nfuturo de reconciliaci\u00f3n. En este contexto se sit\u00faa la diferencia entre\nesclavos y cautivos. Los griegos han cultivado una conciencia mayor de libertad\nindividual, propia de una minor\u00eda de ciudadanos aut\u00f3nomos que se sienten\norgullosos de ser due\u00f1os de s\u00ed mismos y desprecian a los otros (b\u00e1rbaros y\/o\nesclavos). L\u00f3gicamente, como Plat\u00f3n ha se\u00f1alado en el Mito de la Caverna, la\nlibertad es para ellos una experiencia b\u00e1sicamente interior, ligada a la\niluminaci\u00f3n mental, a la superaci\u00f3n de la c\u00e1rcel del sentido (del conocimiento\nimperfecto). En contra de eso, los israelitas han acentuado el car\u00e1cter de la\nesclavitud y libertad en un plano social y nacional: se han descubierto\nvinculados como pueblo, tanto en la opresi\u00f3n como en la b\u00fasqueda de realizaci\u00f3n\nhumana. M\u00e1s que la c\u00e1rcel del sentido (mito de la caverna) les ha preocupado la\nopresi\u00f3n social o exilio. As\u00ed podemos presentarles como pueblo empe\u00f1ado en el\ndespliegue de su propia identidad. No se han especializado en el conocimiento\nte\u00f3rico, como los griegos, ni en la conquista imperial, como persas o romanos.\nPero han desarrollado una historia ejemplar de despliegue de su propia\nlibertad, como cuentan sus textos fundantes: \u00abMi padre era un arameo errante;\nbaj\u00f3 a Egipto y residi\u00f3 all\u00ed en grupo peque\u00f1o; all\u00ed se hizo un pueblo grande,\nfuerte y numeroso. Los egipcios nos maltrataron, nos humillaron y nos\nimpusieron dura esclavitud\u00bb (Dt 26,5-6). Dios habl\u00f3 a Mois\u00e9s diciendo \u00abhe visto\nla opresi\u00f3n de mi pueblo en Egipto, he o\u00eddo sus quejas contra los opresores, me\nhe fijado en sus sufrimientos. Y he bajado para liberarlos de los egipcios\u00bb (Ex\n3,7-8). En el comienzo de su historia est\u00e1 el recuerdo de la esclavitud: eran\nsimplemente <em>apiru, <\/em>hebreos, dominados\ny oprimidos por la oligarqu\u00eda de Egipto o de la misma tierra de Palestina. Su\nhistoria en cuanto pueblo ha comenzado con la experiencia de liberaci\u00f3n,\nentendida como \u00e9xodo, salida de la servidumbre y alianza (despliegue nacional,\nen forma de pacto). Todo israelita se concibe como hebreo (esclavo) liberado\n(cf. Dt 15,12-15): un hombre condenado humanamente a la opresi\u00f3n, pero\nrescatado por el Dios de la libertad. Desde ah\u00ed ha de entenderse la historia\ncomo proceso de redenci\u00f3n: camino en el que Dios y sus representantes (Mois\u00e9s,\nJosu\u00e9, los jueces), que son b\u00e1sicamente redentores, hacen que el pueblo pueda alcanzar\nla libertad, viviendo en paz y concordia sobre una tierra concebida como don de\nDios para todas las tribus y familias de la naci\u00f3n israelita.<\/p>\n\n\n\n<p>6. <em>Esclavitud y cautiverio. Los esclavos <\/em>(en hebreo <em>\u2018ebed<\/em>, en griego <em>doulos<\/em>,\nen lat\u00edn <em>servus<\/em>) formaban el nivel\ninferior de la estratificaci\u00f3n social de un pueblo: no pod\u00edan disponer de su\nvida, porque estaban al servicio de otros amos. Se supone que han nacido para\neso y se encuentran oprimidos dentro de un conjunto social que parece\nsacralizado por los dioses. Por el contrario, los cautivos (<em>sabah <\/em>y <em>galah <\/em>en hebreo, <em>aikhmalotos <\/em>en\ngriego, <em>captus <\/em>en lat\u00edn) padecen bajo\nun tipo de opresi\u00f3n m\u00e1s sutil, m\u00e1s extendida, que no se expresa s\u00f3lo como\ndominio (en plano jur\u00eddico), sino en las varias formas de sometimiento econ\u00f3mico,\nnacional, religioso o cultural de un pueblo. <em>Cautivos son los prisioneros de guerra (sabah) <\/em>y\/o aquellos que han\nquedado bajo el poder de vencedores y enemigos, en la historia larga de luchas\ny revueltas del pueblo israelita. Han sido tomados por la fuerza y se\nmantienen, quiz\u00e1 en su propia tierra, bajo los imperios opresores m\u00e1s o menos\nbenignos. No est\u00e1n sometidos por origen, sino por una historia adversa, en raz\u00f3n de\nlos conflictos de una humanidad hecha de guerra y violencias. Algunos se\naprovechan de la situaci\u00f3n, consiguiendo una fuerte autonom\u00eda, bajo el dominio\nde persas y helenistas (entre el 539 y el 168 a.C.). Otros se sienten dominados\ny quieren alzarse en lucha militar contra la opresi\u00f3n de turno (en este caso\nromana), como los celotas en tiempo del Nuevo Testamento. <em>Cautivos son tambi\u00e9n los exiliados (galah)<\/em>, arrancados de su tierra\ny sometidos, controlados, en pa\u00eds extra\u00f1o, entre gentes de otra lengua,\nreligi\u00f3n, costumbres. El exilio ha marcado la vida israelita, a partir del\ncautiverio de las tribus del Norte (el 721 a.C.) y sobre todo despu\u00e9s de la\nca\u00edda del reino de Jud\u00e1 (el 586 a.C.). Ciertamente, para algunos jud\u00edos el\nmismo cautiverio, ampliado y expandido en forma de di\u00e1spora, ha sido ocasi\u00f3n de\nun m\u00e1s hondo desarrollo cultural y religioso. Muchos han salido voluntariamente\nde Palestina, como emigrantes, en busca de mejores condiciones econ\u00f3micas, de\ntal modo que gran parte de los israelitas en tiempos de Jes\u00fas viv\u00edan en\ndi\u00e1spora. A pesar de que algunos gozaban de una situaci\u00f3n econ\u00f3mica aceptable,\nla mayor\u00eda se sent\u00edan exiliados, cautivos, y esperaban el d\u00eda del retorno\nredentor, la liberaci\u00f3n del exilio.<\/p>\n\n\n\n<p>7. <em>Esclavitud, cautiverio, libertad<\/em>. El ideal de redenci\u00f3n ha sostenido\nla experiencia de los israelitas y se encuentra en la base de su identidad y de\nsu vida como pueblo. Israel surgi\u00f3 al vencer la experiencia de la esclavitud.\nA\u00fan no exist\u00eda como pueblo y ya sufr\u00eda: naci\u00f3 del dolor, en camino abierto\nhacia la dicha. Por eso, los israelitas interpretaron a Dios como redentor,\nportador de libertad, en una historia en la que act\u00faa a trav\u00e9s de los grandes\nliberadores (Mois\u00e9s, Josu\u00e9, Jueces). Israel llegar\u00e1 a su plenitud superando el\ncautiverio, como han indicado los profetas. Desde este contexto han de\nentenderse las diversas teolog\u00edas del juda\u00edsmo en tiempo de Jes\u00fas y de un modo\nespecial el mensaje y vida de Jes\u00fas, condensado por Lucas en Lc 4,18-19.<\/p>\n\n\n\n<p>Cf. C. ALONSO, <em>La esclavitud a trav\u00e9s de la Biblia<\/em>, CSIC, Madrid 1986; G. C.\nCHIRICHIGNO, <em>Debt-Slavery in Israel and the Ancient Near East<\/em>, JSOT SuppSer 141, Sheffield 1993; X. PIKAZA, <em>Dios preso, <\/em>Sec. Trinitario, Salamanca\n2005; <em>Fiesta del pan, fiesta del vino, <\/em>Verbo\nDivino, Estella 2000; cf. R. NORTH, <em>Sociology of the Biblical Jubilee<\/em>, AnBib 4, Roma 1954; R. DE VAUX, <em>Instituciones del Antiguo Testamento<\/em>, Herder, Barcelona 1985; M.\nZAPELLA (ed.), <em>Le origini degli anni\ngiubilari, <\/em>Piemme, Casale Monferrato 1998.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: <em>Diccionario de la Biblia,\nhistoria y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(jubileo, [a\u00f1o] sab\u00e1tico). La Biblia es el testimonio de una historia de liberaci\u00f3n, que comienza con la salida de los esclavos hebreos de Egipto (\u00c9xodo) y culmina con la superaci\u00f3n de toda esclavitud (Apocalipsis). No es un libro espiritualista, que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4632\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[15],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1cI","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4632"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4632"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4632\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4633,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4632\/revisions\/4633"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}