{"id":4639,"date":"2021-01-25T11:39:40","date_gmt":"2021-01-25T17:39:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4639"},"modified":"2022-01-25T11:40:57","modified_gmt":"2022-01-25T17:40:57","slug":"sabiduria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4639","title":{"rendered":"Sabidur\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>La b\u00fasqueda de la sabidur\u00eda\nes com\u00fan a todas las culturas del antiguo\nOriente. Colecciones de literatura sapiencial nos fueron legadas tanto por Egipto\ncomo por Mesopotamia, y los siete sabios eran legendarios en la antigua Grecia.\nEsta sabidur\u00eda tiene un objetivo pr\u00e1ctico: se trata de que el hombre se conduzca\ncon prudencia y habilidad para prosperar en la vida. Esto implica cierta reflexi\u00f3n sobre el mundo; esto conduce tambi\u00e9n a la elaboraci\u00f3n de una moral, de lo cual\nno est\u00e1 ausente la referencia religiosa (particularmente en Egipto). En la Grecia del siglo vii tomar\u00e1 la reflexi\u00f3n\nun sesgo m\u00e1s especulativo y la sabidur\u00eda se transformar\u00e1 en filosof\u00eda.\nAl lado de una ciencia embrional y de t\u00e9cnicas\nque se desarrollan, constituye\nla sabidur\u00eda un elemento importante de civilizaci\u00f3n. Es el humanismo de la antig\u00fcedad.<\/p>\n\n\n\n<p>En la revelaci\u00f3n b\u00edblica tambi\u00e9n la palabra de Dios reviste una forma de\nsabidur\u00eda. Hecho importante, pero que conviene\ninterpretar correctamente. No quiere\ndecir que la revelaci\u00f3n, en cierto estadio de su desarrollo, se convierta\nen humanismo. La sabidur\u00eda inspirada, aun en los casos en que integra lo mejor de\nla sabidur\u00eda humana, es de distinta naturaleza\nque \u00e9sta. Este hecho, sensible\nya en el AT, es palmario\nen el NT.<\/p>\n\n\n\n<p>SABIDUR\u00cdA HUMANA Y SABIDUR\u00cdA SEG\u00daN DIOS. 1. <em>Implantaci\u00f3n de la sabidur\u00eda en Israel. <\/em>Si se except\u00faan los casos de Jos\u00e9 (G\u00e9n 41,39s) y de Mois\u00e9s (\u00c9x 2,10; cf.\nAct 7,21s), Israel no tuvo contacto con la sabidur\u00eda\nde Oriente sino despu\u00e9s de su establecimiento en Cana\u00e1n, y hay que aguardar a la \u00e9poca de la monarqu\u00eda\npara verlo abrirse ampliamente al humanismo del tiempo: \u00abLa sabidur\u00eda de Salom\u00f3n fue mayor que la de todos los orientales y que toda la de Egipto\u00bb (1Re 5,9-14; cf. 10, 6s.23s).\nEl dicho se refiere a la vez a su cultura personal\ny a su arte del buen gobierno. Ahora bien, para los hombres de fe esta sabidur\u00eda\nregia no crea ning\u00fan problema: es un don de Dios, que Salom\u00f3n obtuvo por su oraci\u00f3n (1Re\n3,6-14). Apreciaci\u00f3n optimista,\ncuyos ecos se renuevan en otras partes; mientras\nque los escribas de la corte cultivan\nlos g\u00e9neros sapienciales (cf. Los elementos antiguos\nde Prov 10-22 y 25-29),\nlos historiadores sagrados\nhacen el elogio de Jos\u00e9, el administrador avisado que ten\u00eda su sabidur\u00eda\nde Dios (G\u00e9n 41; 47).<\/p>\n\n\n\n<p><em>La sabidur\u00eda en cuesti\u00f3n. <\/em>Pero hay sabidur\u00eda\ny sabidur\u00eda. La verdadera\nsabidur\u00eda viene de Dios; \u00e9l es quien da al hombre \u00abun coraz\u00f3n capaz de discernir el bien y el mal\u00bb (1Re 3,9). Pero todos los hombres se ven tentados,\ncomo su primer padre, a usurpar\neste privilegio divino, a adquirir\npor sus propias fuerzas \u00abel conocimiento. del bien y del mal\u00bb (G\u00e9n 3,5s). Sabidur\u00eda enga\u00f1osa,\na la que los atrae la astucia de la serpiente\n(G\u00e9n 3,1). Es la de los escribas\nque juzgan de todo seg\u00fan modos de ver humanos y \u00abcambian en mentira la ley de Yahveh\u00bb (Jer 8,8), la de los consejeros regios que hacen una pol\u00edtica totalmente humana (cf.\nIs 29,15ss). Los profetas se alzan contra tal sabidur\u00eda: \u00ab\u00a1Ay de los que son sabios\na sus propios ojos, avisados\nseg\u00fan su propio sentido!\u00bb (Is 5,21). Dios har\u00e1 que su sabidur\u00eda quede confundida (Is 29,14). Caer\u00e1n en el lazo por haber despreciado la palabra de Yahveh (Jer 8,9). Es que esta palabra es la \u00fanica fuente de la aut\u00e9ntica sabidur\u00eda. Aqu\u00e9lla la aprender\u00e1n despu\u00e9s del castigo los esp\u00edritus extraviados (Is 29,24). El rey hijo de David que reinar\u00e1 \u00aben los \u00faltimos tiempos\u00bb la poseer\u00e1 con plenitud,\npero la tendr\u00e1 del Esp\u00edritu\nde Yahveh (Is 11,2). As\u00ed la ense\u00f1anza prof\u00e9tica\nrechaza la tentaci\u00f3n\nde un humanismo que pretendiera bastarse a s\u00ed mismo: la salvaci\u00f3n\ndel hombre viene de solo Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hacia la verdadera\nsabidur\u00eda. <\/em>La ruina de Jerusal\u00e9n confirma\nlas amenazas de los profetas: la falsa sabidur\u00eda\nde los consejeros regios es la que ha conducido\nel pa\u00eds a la cat\u00e1strofe. Una vez disipado as\u00ed el equ\u00edvoco, la verdadera sabidur\u00eda\npodr\u00e1 dilatarse libremente en Israel. Su fundamento ser\u00e1 la ley divina, que hace de Israel\nel \u00fanico pueblo sabio e inteligente (Dt 4,6). El temor de Dios ser\u00e1 su principio\ny su coronamiento (Prov 9,10; Eclo 1,14-18; 19,20).\nLos escribas inspirados, sin abandonar nunca las perspectivas de esta sabidur\u00eda\nreligiosa, van a integrar\nahora en ella todo lo que puede ofrecerles de bueno la reflexi\u00f3n humana.\nLa literatura sapiencial editada o compuesta\ndespu\u00e9s del exilio es el fruto de este esfuerzo. El humanismo, curado de estas pretensiones soberbias,\nse dilata aqu\u00ed a la luz de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>ASPECTOS DE LA SABIDUR\u00cdA. 1. <em>Un arte de bien vivir. <\/em>El sabio de la Biblia\ntiene curiosidad por las cosas de la naturaleza (1Re 5,13). Las admira, y su fe le ense\u00f1a a ver en ellas la mano poderosa\nde Dios (Job 36,22-37,18; 38-41; Eclo 42,15-43, 33). Pero se preocupa\nante todo por saber c\u00f3mo conducir su vida\npara obtener la verdadera felicidad. Todo hombre experto\nen su oficio merece ya el nombre de sabio (Is 40,20; Jer 9,16; 1Par 22,15); el sabio por excelencia es el experto en el arte de bien vivir. Lanza al mundo que le rodea una mirada l\u00facida y\nsin ilusi\u00f3n; conoce sus taras, lo cual no quiere decir que las apruebe (p.e. Prov 13,7;\nEclo 13,21ss). Como psic\u00f3logo que es, sabe lo que se oculta en el coraz\u00f3n\nhumano, lo que es para \u00e9l causa de gozo o de pena (p.e. Prov 13,12; 14,13; Ecl 7,2-6). Pero no se confina en este papel de observador. Educador nato, traza reglas para sus disc\u00edpulos: prudencia, moderaci\u00f3n en los deseos,\ntrabajo, humildad, ponderaci\u00f3n, mesura, lealtad de lenguaje, etc. Toda la moral\ndel Dec\u00e1logo est\u00e1 contenida en estos consejos\npr\u00e1cticos. El sentido social\ndel Deuteronomio y de los profetas le inspira recomendaciones sobre la limosna (Eclo 7,32ss; Tob 4,7-11),\nel respeto de la justicia\n(Prov 11,1; 17,15), el amor de\nlos pobres (Prov 14,31; 17,5; Eclo 4,1-10).\nPara apoyar sus pareceres recurre siempre que puede a la experiencia; pero su inspiraci\u00f3n profunda le viene de algo m\u00e1s\nalto que la experiencia. Habiendo adquirido la sabidur\u00eda a costa de rudos esfuerzos, nada desea tanto como transmitirla a los otros (Eclo 51,13-20), e invita a sus disc\u00edpulos a emprender con \u00e1nimo su dif\u00edcil aprendizaje (Eclo 6,18-37).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Reflexi\u00f3n sobre la existencia. <\/em>Del maestro israelita\nde sabidur\u00eda no hay que esperar una reflexi\u00f3n de car\u00e1cter metaf\u00edsico sobre el hombre,\nsu naturaleza, sus facultades, etc. Por el contrario, tiene un sentido agudo de su situaci\u00f3n\nen la existencia y escudri\u00f1a con atenci\u00f3n su destino. Los profetas se interesaban\nsobre todo por la suerte del pueblo de Dios en cuanto tal; los textos de Ezequiel\nsobre la responsabilidad individual pueden considerarse como excepciones (Ez 14,12-20; 18; 33, 10-20). Los sabios, sin dejar de estar atentos al destino global del\npueblo de la alianza (Eclo 44-50; 36,1-17;\nSab 10-12; 15-19), se interesan sobre todo por la vida de los individuos. Son sensibles a la grandeza\ndel hombre (Eclo 16,24-17,14) como a su miseria (Eclo 40,1-11), a su soledad (Job 6,11-30; 19,13-22), a su angustia\nante el dolor (Job 7; 16) y la muerte (Ecl 3; Eclo 41,1- 4),\na la impresi\u00f3n de vaciedad\nque le deja su vida (Job 14,1-12;\n17; Ecl 1,4-8; Eclo 18,8-14), a su inquietud\ndelante de Dios que le parece incomprensible (Job 10) o ausente\n(23; 30,20-23). En esta perspectiva no pod\u00eda menos de abordarse el problema de la retribuci\u00f3n, pues las concepciones tradicionales acaban por contradecir a la justicia\n(Job 9,22-24; 21,7-26;\nEcl 7,15; 8-14; 9,2s). Pero ser\u00e1n necesarios largos esfuerzos\npara que m\u00e1s all\u00e1 de la retribuci\u00f3n terrenal, tan enga\u00f1osa, se resuelva el problema en la fe en la resurrecci\u00f3n (Dan 12,2s) y en\nla vida eterna (Sab 5,15).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sabidur\u00eda y revelaci\u00f3n. <\/em>La ense\u00f1anza de los sabios, que concede tanto lugar a la experiencia y a la reflexi\u00f3n humana,\nes evidentemente de otro tipo que la palabra\nprof\u00e9tica, procedente de una inspiraci\u00f3n divina, de la que el profeta mismo es\nconsciente. Esto no es obst\u00e1culo\npara que haga tambi\u00e9n progresar\nla doctrina proyectando sobre los problemas\nla luz de las Escrituras largamente meditadas\n(cf. Eclo 39,1ss). Ahora bien, en baja \u00e9poca profec\u00eda\ny sabidur\u00eda convergen\nen el g\u00e9nero apocal\u00edptico para revelar los secretos\ndel futuro. Si Daniel \u00abrevela los\nmisterios divinos\u00bb (Dan 2,28ss.\n47), no es por sabidur\u00eda\nhumana (2,30), sino porque el Esp\u00edritu divino, que reside en \u00e9l, le da una sabidur\u00eda\nsuperior (5,11.14). La sabidur\u00eda\nreligiosa del AT reviste aqu\u00ed una forma caracter\u00edstica, de la que la\nantigua tradici\u00f3n israelita\npresentaba ya un ejemplo significativo (cf. G\u00e9n 41, 38s).\nEl sabio aparece aqu\u00ed como inspirado por Dios al igual que el profeta.<\/p>\n\n\n\n<p>LA SABIDUR\u00cdA DE DIOS. 1. <em>La sabidur\u00eda personificada. <\/em>Los escribas de despu\u00e9s\ndel exilio tienen tal culto por la sabidur\u00eda que se complacen\nen personificarla para darle\nm\u00e1s relieve (ya Prov 14,1). Es una amada a la que se busca con avidez (Eclo 14,22ss), una madre protectora (14,26s)\ny una esposa nutricia (15, 2s), un ama de casa hospitalaria que invita a su fest\u00edn (Prov 9,1-6), contrariamente a dama locura, cuya casa es el vest\u00edbulo\nde la muerte (9, 13-18).<\/p>\n\n\n\n<p><em>La sabidur\u00eda divina. <\/em>Ahora bien, esta representaci\u00f3n femenina\nno debe comprenderse como mera figura de lenguaje.\nLa sabidur\u00eda del hombre tiene una\nfuente divina. Dios puede comunicarla a quien le place porque \u00e9l mismo es\nel sabio por excelencia. As\u00ed pues, los autores sagrados\ncontemplan en Dios esta\nsabidur\u00eda, de la que dimana la suya. Es una realidad divina que existe desde siempre y para siempre (Prov 8,22-26; Eclo 24,9). Habiendo\nbrotado de la boca del Alt\u00edsimo como su h\u00e1lito o su palabra (Eclo 24,3), es \u00abun soplo del poder\ndivino, una efusi\u00f3n de la gloria del todopoderoso, un reflejo de la luz eterna, un espejo de la actividad\nde Dios, una imagen de su excelencia\u00bb (Sab 7,25s<em>). <\/em>Habita en el cielo (Eclo 24,4), comparte el trono de Dios (Sab 9,4), vive en\nsu intimidad (8,3).<\/p>\n\n\n\n<p><em>La actividad de la sabidur\u00eda. <\/em>Esta sabidur\u00eda\nno es un principio inerte. Est\u00e1 asociada a\ntodo lo que hace Dios en el mundo. Presente\nen el momento de la creaci\u00f3n,\nretozaba a sus lados (Prov 8, 27-31; cf. 3, 19s; Eclo 24,5) y todav\u00eda sigue rigiendo\nel universo (Sab 8,1). A todo lo largo de la historia\nde la salvaci\u00f3n la ha enviado\nDios en misi\u00f3n ac\u00e1 a la tierra.\nSe instal\u00f3 en Israel, en Jerusal\u00e9n, como un \u00e1rbol de\nvida (Eclo 24,7-19),\nmanifest\u00e1ndose bajo la forma concreta\nde la ley (Eclo 24,23-34). Desde entonces reside familiarmente entre los hombres (Prov 8,31; Bar\n3,37s). Es la providencia que dirige la historia (Sab 10,1-I1, 4) y ella es la que proporciona a los hombres la salvaci\u00f3n\n(9,18). Desempe\u00f1a un papel an\u00e1logo al\nde los profetas, dirigiendo reproches\na los despreocupados cuyo juicio anuncia\n(Prov 1,20-33), invitando a los que son d\u00f3ciles a sacar provecho\nde todos sus bienes\n(Prov 8,1-21.32-36), a sentarse a su mesa (Prov 9,4ss; Eclo 24,19-22). Dios obra por ella como obra por su Esp\u00edritu (cf. Sab 9,17); as\u00ed pues, lo mismo es\nacogerla que ser d\u00f3ciles al Esp\u00edritu. Si estos textos no hacen todav\u00eda de la\nSabidur\u00eda una persona divina en el sentido del NT, por lo menos escudri\u00f1an en profundidad el misterio\ndel Dios \u00fanico y preparan\nuna revelaci\u00f3n m\u00e1s precisa\ndel mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Los dones de la sabidur\u00eda. <\/em>No es sorprendente que esta sabidur\u00eda\nsea para los hombres un tesoro superior a todo (Sab 7,7-14). Siendo ella misma un don de\nDios (8,21), es la distribuidora de todos los bienes (Prov 8,21; Sab 7,11): vida y felicidad (Prov 3,13-18; 8,32-36;\nEclo 14,25-27), seguridad\n(Prov 3,21-26), gracia y\ngloria (4,8s), riqueza y justicia\n(8,18ss), y todas las virtudes\n(Sab 8,7s)&#8230; \u00bfC\u00f3mo no\nse esforzar\u00e1 el hombre por tenerla por esposa (8, 2)? Ella es, en efecto, la que\nhace a los amigos de Dios (7,27s).\nLa intimidad con ella no se distingue\nde la intimidad con Dios mismo. Cuando el NT identifique la sabidur\u00eda con Cristo, Hijo y palabra de Dios, hallar\u00e1 en esta doctrina la exacta preparaci\u00f3n para una revelaci\u00f3n plenaria: el hombre, unido a Cristo; participa en la Sabidur\u00eda\ndivina y se ve introducido en la intimidad\nde Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>NT. 1. JES\u00daS Y LA SABIDUR\u00cdA. 1. <em>Jes\u00fas, maestro de sabidur\u00eda. <\/em>Jes\u00fas\nse present\u00f3 a sus contempor\u00e1neos bajo complejos aspectos\nexteriores: profeta de penitencia, pero m\u00e1s que profeta (Mt 12,41); mes\u00edas,\npero que debe pasar por el sufrimiento del siervo de Yahveh antes de conocer\nla gloria del Hijo del hombre\n(Mc 8,29ss); doctor,\npero no a la manera de los escribas (Mc 1,21s). Lo que mejor recuerda\nsu manera de ense\u00f1ar es la de los maestros\nde sabidur\u00eda del AT:\nadopta f\u00e1cilmente sus g\u00e9neros (proverbios, par\u00e1bolas), da como ellos reglas de\nvida (cf. Mt 5-7). Los espectadores no se enga\u00f1an al maravillarse de esta sabidur\u00eda sin segunda, acreditada por obras milagrosas\n(Mc 6,2); Lucas la hace notar incluso en la infancia de Cristo (Lc 2,40.52). Jes\u00fas mismo da a entender\nque tal sabidur\u00eda plantea un problema: la reina del Mediod\u00eda acudi\u00f3 a o\u00edr la sabidur\u00eda de Salom\u00f3n: pues bien, aqu\u00ed hay m\u00e1s que Salom\u00f3n (Mt 12,42 p).<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. Jes\u00fas, Sabidur\u00eda\nde Dios. <\/em>Efectivamente, en su propio nombre promete Jes\u00fas a\nlos suyos el don de la sabidur\u00eda\n(Lc 21,15). Desconocido por su generaci\u00f3n incr\u00e9dula, pero acogido por los corazones\nd\u00f3ciles a Dios, concluye\nmisteriosamente: \u00abLa sabidur\u00eda\nha sido justificada por sus hijos\u00bb (Le 7,35; o \u00abpor\nsus obras\u00bb Mt 11,19). Su secreto se trasluce m\u00e1s cuando modela su\nlenguaje conforme a lo que el AT atribuye a la sabidur\u00eda\ndivina: \u00abVenid a m\u00ed&#8230;\u00bb\n(Mt 11,28ss; cf. Eclo 24,19); \u00abQuien venga a m\u00ed no tendr\u00e1 ya hambre, quien crea en m\u00ed no tendr\u00e1 ya sed\u00bb (Jn 6,35; cf. 4,14; 7,37; Is 55,1ss; Prov 9,1-\n6; Eclo 24,19-22). Estos llamamientos rebasan lo que se espera de un sabio como otro\ncual-quiera; hacen entrever\nla misteriosa personalidad del Hijo (cf. Mt 11, 25ss\np). La lecci\u00f3n fue recogida\npor los escritos apost\u00f3licos. Si en ellos se llama a Jes\u00fas \u00absabidur\u00eda de Dios\u00bb (1Cor 1.24.30), no es s\u00f3lo porque comunica\nla sabidur\u00eda a los hombres; es porque \u00e9l mismo es la Sabidur\u00eda. Igualmente, para hablar de\nsu preexistencia junto al Padre se usan los mismos t\u00e9rminos que en otro tiempo defin\u00edan la sabidur\u00eda\ndivina: \u00e9l es el primog\u00e9nito anterior\na toda criatura y el art\u00edfice\nde la creaci\u00f3n (Col 1,15ss;\ncf. Prov 8,22-31), cl resplandor de la gloria de\nDios y la efigie de su substancia\n(Heb 1,3; cf. Sab 7,25s). El Hijo es la sabidur\u00eda\ndel Padre, como es tambi\u00e9n su palabra (Jn 1,lss). Esta sabidur\u00eda\npersonal estaba en otro tiempo oculta en Dios, aun cuando gobernaba el universo, dirig\u00eda la historia, se manifestaba indirectamente en la ley y en la ense\u00f1anza\nde los sabios. Ahora se ha revelado en Jesucristo. As\u00ed todos los textos sapienciales del AT adquieren\nen \u00e9l su alcance definitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>SABIDUR\u00cdA DEL MUNDO Y SABIDUR\u00cdA\nCRISTIANA. 1. <em>La sabidur\u00eda\ndel<\/em> <em>mundo, condenada.\n<\/em>A la hora de esta revelaci\u00f3n suprema de la Sabidur\u00eda se hab\u00eda\nentablado el drama que hab\u00edan puesto ya en evidencia\nlos profetas. La sabidur\u00eda de este mundo, que desvariaba\ndesde que hab\u00eda desconocido al Dios\nvivo (Rom 1,21s; 1Cor 1,21), dio remate a su locura cuando los hombres \u00abcrucificaron al Se\u00f1or de la gloria\u00bb (1Cor 2,8). Por eso conden\u00f3 Dios esta sabidur\u00eda de los sabios (1,19s; 3,19s), que es \u00abterrenal,\nanimal, demon\u00edaca\u00bb (Sant 3,15);\npara darle jaque decidi\u00f3 salvar al mundo por la locura de la cruz (1Cor 1,17-25). As\u00ed cuando se anuncia a los hombres el Evangelio de la salvaci\u00f3n\npuede dejar a un\nla-do todo lo que depende de la sabidur\u00eda humana,\nla cultura y las bellas palabras\n(1Cor 1,17; 2,1-5): no hay que trampear\ncon la locura de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. La verdadera sabidur\u00eda. <\/em>La revelaci\u00f3n de la verdadera\nsabidur\u00eda se hace, pues,\nen forma parad\u00f3jica. No se otorga a los sabios y a los prudentes,\nsino a los peque\u00f1os (Mt 11,25):\npara confundir a los sabios orgullosos escogi\u00f3\nDios a lo que hab\u00eda de loco en este mundo (1Cor 1,27).<\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente hay que volverse\nloco a los ojos del mundo para hacerse sabio seg\u00fan Dios (3,18). Porque la sabidur\u00eda\ncristiana no se adquiere en modo alguno por\nel esfuerzo humano, sino por revelaci\u00f3n del Padre (Mt 11,25ss). Es en s\u00ed misma\ncosa divina, misteriosa y oculta,\nimposible de sondear\npor la inteligencia humana (1Cor 2,7ss; Rom 11,33ss;\nCol 2,3). Manifestada por la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n\n(Ef 3,10), s\u00f3lo puede ser comunicada por el Esp\u00edritu\nde Dios a los hombres que le son d\u00f3ciles (1Cor 2,10-16; 12,8; Ef 1,17).<\/p>\n\n\n\n<p>ASPECTOS DE LA SABIDUR\u00cdA\nCRISTIANA. 1. <em>Sabidur\u00eda y revelaci\u00f3n. <\/em>La sabidur\u00eda cristiana, tal como se acaba de describir, presenta claras afinidades con los apocalipsis jud\u00edos: no es ante todo regla de vida, sino revelaci\u00f3n del misterio\nde Dios (1Cor 2,6ss), cumbre del conocimiento religioso que pide Pablo a Dios para los fieles (Col 1,9) y en la que estos mismos pueden instruirse mutuamente (3,16), \u00aben un lenguaje\nense\u00f1ado por el Esp\u00edritu\u00bb (1Cor 2,13).<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. Sabidur\u00eda y vida moral. <\/em>Con esto no se evacua el aspecto\nmoral de la sabidur\u00eda. A la luz de la revelaci\u00f3n de Cristo, sabidur\u00eda\nde Dios, todas las reglas de conducta\nque el AT atribu\u00eda\na la sabidur\u00eda seg\u00fan Dios, adquieren por el contrario\nsu plenitud de sentido.\nNo solamente lo que concierne\na las funciones apost\u00f3licas (1Cor 3,10;\n2Pe 3,15), sino tambi\u00e9n lo relativo a la vida cristiana de cada d\u00eda (Ef 5,15; Col\n4,5), donde hay que imitar la conducta\nde las v\u00edrgenes prudentes, no ya la de\nlas v\u00edrgenes locas (Mt 25,1-12).\nLos consejos de moral pr\u00e1ctica\nque enuncia san Pablo en los finales de sus cartas suceden aqu\u00ed ala ense\u00f1anza\nde los sabios antiguos.\nEl hecho es m\u00e1s evidente\ntodav\u00eda en cuanto a la ep\u00edstola de Santiago, que opone en este punto concreto la falsa sabidur\u00eda\ny la \u00absabidur\u00eda de arriba\u00bb (Sant 3,13-17). Esta \u00faltima implica una perfecta\nrectitud moral. Hay que esforzarse por conformar con ella los propios actos al mismo tiempo que se la pide a Dios como un don (Sant 1,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es la \u00fanica perspectiva en la que las adquisiciones del humanismo pueden integrarse\nen la vida y en el pensamiento cristianos. El hombre pecador\ndebe dejarse crucificar con su sabidur\u00eda orgullosa\nsi quiere renacer en Cristo. Si\nlo hace, todo su esfuerzo\nhumano adquirir\u00e1 nuevo sentido, pues se efectuar\u00e1\nbajo la direcci\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La b\u00fasqueda de la sabidur\u00eda es com\u00fan a todas las culturas del antiguo Oriente. Colecciones de literatura sapiencial nos fueron legadas tanto por Egipto como por Mesopotamia, y los siete sabios eran legendarios en la antigua Grecia. 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