{"id":4651,"date":"2021-01-25T11:49:27","date_gmt":"2021-01-25T17:49:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4651"},"modified":"2022-01-25T11:50:43","modified_gmt":"2022-01-25T17:50:43","slug":"soberbia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4651","title":{"rendered":"Soberbia"},"content":{"rendered":"\n<p>1. <em>La soberbia y sus efectos.\n<\/em>La soberbia, \u00abodiosa\nal Se\u00f1or y a los hombres\u00bb (Eclo 10,7), es tambi\u00e9n rid\u00edcula en el hombre \u00abque es polvo y\nceniza\u00bb (Eclo 10,9). Tiene formas m\u00e1s o menos graves.\nExiste el vanidoso que ambiciona honores (Lc 14, 7; Mt 23,6s),\nque aspira a las grandezas,\na veces de orden espiritual (Rom 12,16.3), que envidia a los otros (G\u00e1l 5,26); el insolente de mirada altiva (Prov 6,17; 21,24); el rico arrogante que hace ostentaci\u00f3n de su lujo (Am 6,8) y al que su riqueza lo hace presuntuoso (Sant 4, 16; Un 2,16); el\norgulloso hip\u00f3crita, que hace todo para ser visto y cuyo coraz\u00f3n est\u00e1\ncorrompido (Mt 23,5.25-28); el fariseo\nque conf\u00eda en su pretendida\njusticia y desprecia a los dem\u00e1s (Lc 18,9-14).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en la c\u00faspide se halla el soberbio, que rechazando toda de-\npendencia, pretende ser igual a Dios (G\u00e9n 3,5; cf. Flp 2,6; Jn 5,18); no gusta de\nlas reprensiones (Prov 15,12)y le horroriza la humildad (Eclo 13,20);\npeca descaradamente (N\u00fam 15,30s) y se r\u00ede de los servidores y de las promesas\nde Dios (Sal 119,51; 2Pe 3,3s).<\/p>\n\n\n\n<p>Dios maldice al soberbio y le tiene horror (Sal 119,21; Lc 16,15); el que\nest\u00e1 contaminado de soberbia (Me 7, 22) est\u00e1 cerrado a la gracia (1Pe 5, 5) y a la\nfe (Jn 5,44); ciego por su culpa (Mt 23,24; Jn 9,39ss),\nno puede hallar la sabidur\u00eda (Prov 14,6) que lo llama a la conversi\u00f3n (Prov 1,22-28).\nTrat\u00e1ndolo se hace uno semejante\na \u00e9l (Eclo 13,1); por eso, el que lo evita\nes bienaventurado (Sal 1,1).<\/p>\n\n\n\n<p><em>La soberbia de los paganos,\nopresores de Israel.\n<\/em>Donde reinan los soberbios,\nque ignoran al verdadero Dios, los d\u00e9biles son reducidos\na servidumbre. Israel lo\nexperiment\u00f3 en Egipto, donde el fara\u00f3n intent\u00f3 oponerse a su liberaci\u00f3n\npor Dios (\u00c9x 5,2). Israel se ver\u00e1 constantemente bajo la amenaza\nde ser esclavizado por los paganos,\ncuyo soberbio poder \u00ablanza un reto al Dios vivo\u00bb (lSa 17,26). Desde el gigante Goliat hasta el perseguidor Ant\u00edoco\n(1Sa 17,4; 2Mac 9,4-10), pasando por Senaquerib\n(2Re 18,33ss), es la misma la soberbia\nexpresada por el intolerable dicho de Holofernes: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es Dios, sino Nabucodonosor? (Jdt 6,2).<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo de esta soberbia\ndominadora de los Estados que hoy se llaman totalitarios, es Babilonia, a la que se designaba como \u00abla soberana\nde los reinos\u00bb (cf. Is 13,19)\ny que pretend\u00eda serlo \u00abpara siempre\u00bb diciendo\nen su coraz\u00f3n: \u00abYo, y nada m\u00e1s que yo\u00bb (Is 47,5-10). Soberbia\ncolectiva, cuyo s\u00edmbolo es la torre de Babel, que se yergue sin acabar en los umbrales\nde la historia b\u00edblica: sus constructores pretend\u00edan crearse un nombre llegando\nhasta el cielo (G\u00e9n 11,4).<\/p>\n\n\n\n<p><em>La soberbia de los imp\u00edos, opresores de los pobres. <\/em>En Israel mismo puede\nproducir la soberbia frutos de opresi\u00f3n y de impiedad.\nLa ley prescrib\u00eda la bondad con los d\u00e9biles (\u00c9x 22,21-27) e invitaba al rey a no ensoberbecerse, ya acumulando demasiada plata y oro, ya elev\u00e1ndose\npor encima de sus hermanos (Dt 17, 17.20). El soberbio, para enriquecer-se, no vacila en aplastar al pobre,\ncuya sangre paga el lujo del rico (Am 8,4-8; Jer 22,13ss).\nPero este desprecio del pobre es desprecio\nde Dios y de su justicia. Los soberbios son imp\u00edos, como los\npaganos. Los perseguidos (Sal 10,2ss) y henchidos por ellos de desprecio\n(Sal 123,4) hacen llamamiento a Dios en los salmos, subrayando la arrogancia de sus perseguidores (Sal 73,6-9), cuyo coraz\u00f3n es insensible (Sal 119,70). A los\nfariseos que tienen en el coraz\u00f3n la soberbia y el amor del dinero,\nles recuerda Jes\u00fas que no se puede servir a dos se\u00f1ores: quien se apega a la riqueza no puede menos de despreciar a Dios (Lc 16,13ss).<\/p>\n\n\n\n<p><em>El castigo de los soberbios.\n<\/em>Dios se burla de los soberbios (Prov 3,34), de los potentados que pretenden sacudir\nsu yugo (Sal 2,2ss). Escuchen\nla terrible s\u00e1tira del tirano que se pudre sin sepultura\nen el campo de batalla donde ha hecho\nmatanza de su Pueblo, \u00e9l que pretend\u00eda\nse\u00f1orear sobre las estrellas,\nsemejante al Alt\u00edsimo (Is 14,3-20;\nEz 28,17ss; 31). Los imperios,\ncomo sus tiranos, ser\u00e1n derribados. A veces son los instrumentos de que se sirve Dios para\ncastigar a su pueblo; pero Dios los castiga luego por la soberbia con que\nhan cumplido su misi\u00f3n; tal es el caso de Asur (Is 10,12) y el de babilonia,\nabatida repentinamente por un golpe inevitable, imprevisible (Is 47,9.11).<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo de Dios y la ciudad santa de Jerusal\u00e9n, donde se ha dilatado\nla soberbia (Jer 13,9; Ez 7,10), ser\u00e1n castigados tambi\u00e9n el d\u00eda de Yahveh.\n\u00abEn aquel d\u00eda ser\u00e1 abajado el orgullo del hombre, su arrogancia humillada;\nYahveh, \u00e9l solo, ser\u00e1 exaltado\u00bb (Is 2,6-22).\nDios dar\u00e1 con creces a los soberbios\nlo que les es debido (Sal 31,24). Ellos, que se burlaban de los justos (Sab 5,4; cf. Lc 16,14),\npasar\u00e1n como humo (Sab 5,8-14).\nSu elevaci\u00f3n no es sino el preludio\nde su ruina (Prov 16,18; Tob 4,13): \u00abEl que se ensalza ser\u00e1 humillado\u00bb (Mt 23,12).<\/p>\n\n\n\n<p><em>El vencedor d\u00e9 la soberbia:\nel salvador de los humildes.\n<\/em>\u00bfC\u00f3mo \u00abdispensa el Se\u00f1or\na los hombres de coraz\u00f3n\nsoberbio\u00bb (Lc 1.51)? \u00bfC\u00f3mo triunfa de Sat\u00e1n, antigua serpiente que incit\u00f3 al hombre a la soberbia (G\u00e9n 3,5), el diablo que quiere\nseducir al mundo entero para ser adorado por \u00e9l como su dios (Ap 12,9;\n13,5; 2Cor 4,4)? Por medio de una Virgen humilde (Lc 1,48) y de su reci\u00e9n nacido, Cristo Se\u00f1or, que tiene por cuna un pesebre (Lc 2,11s; cf. Sal 8,3).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste, al que habr\u00eda querido matar la soberbia de Herodes (Mt 2,i3), inaugura\nsu misi\u00f3n desechando la gloria del mundo que le ofrece Sat\u00e1n, y todo mesianismo que pudiera estar falseado\npor la soberbia (Mt 4, 3-10). Se le echa en cara hacerse igual a Dios (Jn 5,18); ahora bien, lejos de prevalerse de esta igualdad, no busca su gloria (Jn 8,50), sino \u00fanicamente\nla exaltaci\u00f3n de la cruz (Jn 12,31 ss; Flp 2,6ss). Si pide al Padre que le glorifique, es para que el Padre sea\nglorificado en \u00e9l (J., 12,28; 17,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Sus disc\u00edpulos, y especialmente los pastores de su Iglesia,\ndeber\u00e1n seguirle por este\ncamino (Lc 22,26s; 1Pe 5,3; Tit 1,7). En su nombre triunfar\u00e1n del demonio en la tierra (Lc I0,18ss); pero los poderes de la soberbia no ser\u00e1n derrocados sino el d\u00eda del Se\u00f1or, por la manifestaci\u00f3n de su gloria (2Tes 1,7s). Entonces\nel imp\u00edo que se hac\u00eda igual a Dios ser\u00e1 destruido\npor el soplo del Se\u00f1or (2Tes 2,4.8); entonces la gran Babilonia,\ns\u00edmbolo del Estado deificado, ser\u00e1 abatida de un golpe (Ap\n18,10. 21). Entonces\ntambi\u00e9n los humildes,\ny s\u00f3lo ellos, aparecer\u00e1n,\nsemejantes a Dios, cuyos hijos son (Mt 18,3s; 1Jn 3,2).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em>, X.\nL\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. La soberbia y sus efectos. La soberbia, \u00abodiosa al Se\u00f1or y a los hombres\u00bb (Eclo 10,7), es tambi\u00e9n rid\u00edcula en el hombre \u00abque es polvo y ceniza\u00bb (Eclo 10,9). Tiene formas m\u00e1s o menos graves. 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