{"id":4667,"date":"2021-01-25T12:08:21","date_gmt":"2021-01-25T18:08:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4667"},"modified":"2022-01-25T12:09:14","modified_gmt":"2022-01-25T18:09:14","slug":"vocacion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4667","title":{"rendered":"Vocaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Las escenas de vocaci\u00f3n son de las p\u00e1ginas m\u00e1s impresionantes de la Biblia. La vocaci\u00f3n de Mois\u00e9s en la zarza ardiente\n(\u00c9x 3), la de Isa\u00edas en el templo (Is 6),\nel di\u00e1logo entre Yahveh y el joven Jerem\u00edas (Jer 1) ponen en presencia\na Dios en su majestad y en su misterio y al hombre en toda su verdad, en su miedo y en\nsu generosidad, en su poder de resistencia y de acogida.\nPara que estos relatos ocupen tal lugar en la Biblia es preciso que la vocaci\u00f3n sea un momento de\nimportancia en la revelaci\u00f3n de Dios y en la salvaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>LAS VOCACIONES Y LAS MISIONES\nEN EL AT. Todas las vocaciones en el AT tienen por &nbsp;objeto\nmisiones: si Dios llama, es para enviar;\na Abraham (G\u00e9n 12,1),\na Mois\u00e9s (\u00c9x 3,10.16), a Am\u00f3s (Am 7,15), a Isa\u00edas (Is 6,9), a Jerem\u00edas (Jer 1,7),\na Ezequiel (Ez 3,1.4) les repite la misma orden: \u00a1Ve! La vocaci\u00f3n es el\nllamamiento que Dios hace o\u00edr al hombre que ha escogido y al que destina a una\nobra particular en su designio de salvaci\u00f3n\ny en el destino de su pueblo. En el origen\nde la vocaci\u00f3n hay por tanto una elecci\u00f3n divina; en su t\u00e9rmino, una voluntad divina que realizar. Sin embargo, la vocaci\u00f3n a\u00f1ade algo a la elecci\u00f3n y a la misi\u00f3n: un llamamiento personal dirigido a la conciencia m\u00e1s profunda del individuo\ny que modifica radicalmente su existencia, no s\u00f3lo en sus\ncondiciones exteriores, sino hasta en el coraz\u00f3n,\nhaciendo de \u00e9l otro hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Este aspecto personal\nde la vocaci\u00f3n se traduce en los textos: a menudo se oye a Dios pronunciar el nombre de aquel a quien llama (G\u00e9n 15,1; 22,1; \u00c9x 3,4; Jer 1,11;\nAm 7,8; 8,2). A veces, para indicar mejor su toma de posesi\u00f3n y el cambio de\nexistencia que significa,\nda Dios a su elegido un nombre nuevo (G\u00e9n 17,1;\n32,29; cf. Is 62,2). Y Dios aguarda una respuesta\na su llamamiento, una\nadhesi\u00f3n consciente, de fe y de obediencia. A veces esta adhesi\u00f3n es instant\u00e1nea\n(G\u00e9n 12,4; Is 6,8), pero con frecuencia\nel hombre es invadido por el miedo y trata de\nevadirse (\u00c9x 4,10ss;\nJer 1, 6; 20,7). Es que la vocaci\u00f3n normal-mente pone aparte al llamado y hace de \u00e9l un extra\u00f1o entre los suyos (G\u00e9n 12,1; Is 8,11; Jer 12,6;\n15,10; 16,1-9; cf. 1Re 19,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Este llamamiento no se dirige a todos a los que Dios escoge como sus\ninstrumentes: los reyes, por ejemplo,\nsi bien son los ungidos del Se\u00f1or, no oyen tal\nllamamiento: Samuel,\npor ejemplo, es quien informa a Sa\u00fal (1Sa 10,1) y a David (16,12). Tampoco\nlos sacerdotes deben su sacerdocio\na un llamamiento recibido\nde Dios, sino a su nacimiento. El mismo Aar\u00f3n, aun cuan-do Heb 5,4 lo designa como \u00abllamado\npor Dios\u00bb, no recibi\u00f3 este llamamiento sino por\nintermedio de Mois\u00e9s (\u00c9x 28,1) y nada se dice de la acogida interior\nque le hizo. Aun-que no lo diga expl\u00edcitamente la ep\u00edstola a los Hebreos,\nno ser\u00e1 infidelidad a su pensamiento ver en este llamamiento un signo de la inferioridad, incluso en Aar\u00f3n, del sacerdocio lev\u00edtico en relaci\u00f3n\ncon el sacerdocio de aquel a quien Dios\nde hecho hizo o\u00edr directamente su palabra: \u00abT\u00fa eres mi hijo&#8230; T\u00fa eres\nsacerdote&#8230; seg\u00fan el orden de Melquisedec\u00bb (Heb 5,5s).<\/p>\n\n\n\n<p>VOCACI\u00d3N DE ISRAEL Y VOCACI\u00d3N\nDE JESUCRISTO. \u00bfRecibi\u00f3\nIsrael una vocaci\u00f3n? En el sentido corriente de la palabra es evidente\nque s\u00ed. En el sentido preciso de la Biblia, aun cuando un pueblo no puede evidentemente ser tratado\ncomo una persona singular y tener sus reacciones, Dios, sin embargo,\nobra con \u00e9l como con las personas\na quienes llama. Cierto que le habla por intermediarios, en particular por el mediador Mois\u00e9s,\npero, aparte esta diferencia impuesta\npor la naturaleza de las cosas, Israel tiene todos los elementos de una verdadera vocaci\u00f3n. La alianza es en primer lugar un llamamiento de Dios, una palabra\ndirigida al coraz\u00f3n; la ley y los profetas est\u00e1n llenos de este llamamiento: \u00ab\u00a1Escucha, Israel!\u00bb (Dt 4,1; 5,1; 6,4; 9,1; Sal 50,7; Is 1,10; 7, 13; Jer 2,4; cf. Os 2,16; 4,1). Esta palabra pone al pueblo en una existencia aparte,\nde la que Dios se hace garante (\u00c9x 19,4ss; Dt 7,6) y le veda buscar apoyo en otro que en Dios\n(Is 7,4-9; cf. Jer 2,11ss).\nFinalmente, este llamamiento aguarda una respuesta, un compromiso del coraz\u00f3n\n(\u00c9x 19,8; Jos 24,24) y de toda la vida. Tenemos\naqu\u00ed todos los rasgos de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En cierto sentido es verdad que estos rasgos se hallan con plenitud en la persona de Jesucristo, el perfecto\nsiervo de Dios, el que siempre escucha la voz del Padre y\nle presta obediencia. No obstante, el lenguaje propio de la vocaci\u00f3n no es pr\u00e1cticamente utilizado\npor el NT a prop\u00f3sito\ndel Se\u00f1or. Si Jes\u00fas\nevoca constantemente la misi\u00f3n . que ha recibido del Padre, sin embargo, en ninguna parte se dice que Dios lo haya llamado, y esta ausencia\nes significativa. La vocaci\u00f3n\nsupone un cambio de existencia; el llamamiento de Dios sorprende\na un hombre en su tarea habitual, en medio de los suyos, y lo orienta hacia un\npunto cuyo secreto se reserva Dios, hacia \u00abel pa\u00eds que yo te indicar\u00e9\u00bb\n(G\u00e9n 22,1). Ahora bien, nada indica en Jesucristo\nla toma de conciencia de un\nllamamiento; su bautismo es a la vez una escena de investidura regia: \u00abT\u00fa eres mi Hijo\u00bb (Me 1,11) y la presentaci\u00f3n por Dios del siervo en quien se complace perfectamente; pero aqu\u00ed nada evoca las escenas de vocaci\u00f3n: de un extremo al otro de los evangelios\nsabe Jes\u00fas de d\u00f3nde viene y ad\u00f3nde va (Jn 8,14),\ny si va adonde no se le puede seguir, si su destino es de tipo \u00fanico, no se\ndebe esto a una vocaci\u00f3n\nsino a su mismo ser.<\/p>\n\n\n\n<p>VOCACI\u00d3N DE LOS DISC\u00cdPULOS Y VOCACI\u00d3N DE LOS CRISTIANOS. Si Jes\u00fas no oye para s\u00ed mismo el llamamiento de Dios, en cambio multiplica\nlos llamamientos a seguirle; la vocaci\u00f3n es el medio de que se sirve para agrupar en torno suyo a los doce (Mc 3,13), pero tambi\u00e9n dirige a otros un llamamiento an\u00e1logo (Mc 10,21; Lc\n9,59-62); y toda su predicaci\u00f3n tiene algo que comporta una vocaci\u00f3n: un llamamiento a seguirle en una vida nueva cuyo secreto \u00e9l posee: \u00abSi alguien\nquiere venir en pos de m\u00ed&#8230;\u00bb (Mt 16,24; cf. Jn 7,17). Y si hay \u00abmuchos llamados,\npero pocos elegidos\u00bb, se debe a que la invitaci\u00f3n al reino es un llamamiento personal al que algunos permanecen sordos (Mt 22,1-4).<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia naciente\npercibi\u00f3 inmediatamente la condici\u00f3n cristiana\ncomo una vocaci\u00f3n. La primera predicaci\u00f3n de Pedro en Jerusal\u00e9n es un llamamiento a Israel semejante al de los profetas y trata de suscitar un movimiento\npersonal: \u00ab\u00a1Salvaos de esta generaci\u00f3n\nextraviada!\u00bb (Act 2, 40). Para Pablo existe un\nparalelismo real entre \u00e9l, \u00abel Ap\u00f3stol por vocaci\u00f3n\u00bb, y los cristianos\nde Roma o de Corinto, \u00ablos santos por vocaci\u00f3n\u00bb (Rom 1,1.7; 1Cor 1,1s). Para restablecer a los corintios en la verdad les recuerda\nsu llamamiento, pues \u00e9ste es el que constituye la comunidad de Corinto tal como es: \u00abConsiderad vuestro llamamiento, pues no hay entre vosotros\nmuchos sabios seg\u00fan la carne\u00bb (1Cor\n1,26). Para darles una regla de conducta\nen este mundo cuya figura pasa, los invita\na quedarse cada uno \u00aben la condici\u00f3n\nen que le hall\u00f3 su llamamiento\u00bb(7,24). La vida cristiana es una vocaci\u00f3n\nporque es una vida en el Esp\u00edritu,\nporque el Esp\u00edritu es un nuevo universo,\nporque \u00abse une a nuestro\nesp\u00edritu\u00bb (Rom 8,16) para hacer- nos\no\u00edr la palabra del Padre y despierta\nen nosotros la respuesta filial.<\/p>\n\n\n\n<p>Dado que la vocaci\u00f3n cristiana\nha nacido del Esp\u00edritu y dado que el Esp\u00edritu es\nuno solo que anima a todo el cuerpo de Cristo, hay en medio de esta \u00fanica\nvocaci\u00f3n \u00abdiversidad de dones&#8230; de ministerios&#8230; de operaciones&#8230;\u00bb, pero en\nesta variedad de carismas no hay en definitiva m\u00e1s que un solo cuerpo y un solo esp\u00edritu (1Cor 12,4-13). Dado que la Iglesia misma, la comunidad\nde . os llamados, es la <em>Ekklesia,\n<\/em>\u00abla llamada\u00bb, como tambi\u00e9n es la <em>eklekte,<\/em>\n\u00abla elegida\u00bb (2Jn 1), todos los que en ella oyen el llamamiento de Dios\nresponden, cada uno en su puesto, a la \u00fanica vocaci\u00f3n de la Iglesia que oye la voz del esposo y\nle responde:\n\u00ab\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas! \u00bb (Ap 22, 20).<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las escenas de vocaci\u00f3n son de las p\u00e1ginas m\u00e1s impresionantes de la Biblia. 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