{"id":4669,"date":"2021-01-25T12:09:54","date_gmt":"2021-01-25T18:09:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4669"},"modified":"2022-01-25T12:10:52","modified_gmt":"2022-01-25T18:10:52","slug":"voluntad-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4669","title":{"rendered":"Voluntad de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p>La voluntad de Dios, en su objeto esencial, coincide\ncon su designio. \u00abDios quiere que\ntodos los hombres se salven\u00bb (1Tim 2,4), escribe san Pablo recapitulando los or\u00e1culos prof\u00e9ticos y el mensaje\nde Jes\u00fas. Todas las manifestaciones de la voluntad divina a lo largo de la historia\nse re\u00fanen as\u00ed en un plan de conjunto que las coordina, en un designio de sabidur\u00eda; sin embargo, cada una de ellas ata\u00f1e a\nun acontecimiento particular, y precisamente para aceptar el dominio de Dios\nsobre este acontecimiento ora el hombre: \u00ab\u00a1H\u00e1gase\ntu voluntad!\u00bb As\u00ed la historia ya pasada revela el designio de Dios en su car\u00e1cter\neterno; as\u00ed tambi\u00e9n el hombre,\ncuando se somete a la voluntad de Dios, se vuelve hacia el porvenir con confianza, pues sabe de antemano\nque es guiado por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta voluntad de Dios adopta una forma particular cuando se manifiesta\nen relaci\u00f3n con el hombre, pues \u00e9ste debe conformarse con ella interiormente, cumplirla libremente. Se le presenta\nno como una fatalidad, sino como\nun llamamiento, un mandamiento, una exigencia; la ley agrupa el conjunto\nde las voluntades divinas claramente expresadas. La ley, sin embargo, tiene un\naspecto est\u00e1tico, pues adopta la forma de instituci\u00f3n. Hay que hacer un esfuerzo para descubrir a trav\u00e9s de ella esta voluntad\npersonal que a cada instante\nes un acontecimiento, suscita por parte del hombre una respuesta,\ninicia un di\u00e1logo. La voluntad de Dios vista desde este \u00e1ngulo es muy af\u00edn a su palabra,\nque es acto no menos que enunciado. La voluntad de Dios es en primer lugar un acto que revela\nsu benepl\u00e1cito. Como tal no se identifica\nsencillamente con el designio de Dios, que la recapitula en un plan de conjunto,\nni con su ley, que la traduce\nen forma pr\u00e1ctica. Otros art\u00edculos tratan en detalle de las diversas manifestaciones de la voluntad divina: elecci\u00f3n, evocaci\u00f3n,\nliberaci\u00f3n, promesas, castigos,\nsalvaci\u00f3n&#8230; Aqu\u00ed hay que mostrar c\u00f3mo la voluntad\nde Dios, que se cumple en el cielo,\ndebe cumplirse tambi\u00e9n en la tierra (Mt 6,10); voluntad\nde salvaci\u00f3n, en s\u00ed\nmisma eficaz, se encuentra con la voluntad\ndel hombre a la que no quiere suplantar, sino hacer perfecta: para llegar a ello es preciso que Dios triunfe de\nla maldad del hombre y obtenga la comuni\u00f3n de las voluntades.<\/p>\n\n\n\n<p>AT. Desde los or\u00edgenes aparece\nla voluntad del creador a los ojos de Ad\u00e1n bajo\nun doble aspecto. Por una parte es una bendici\u00f3n\ngene-rosa que va acompa\u00f1ada\nde la soberan\u00eda sobre los animales y de la presencia de una compa\u00f1era\nideal; por otra parte es una limitaci\u00f3n aportada\na la libertad humana: \u00abNo\ncomer\u00e1s&#8230;\u00bb (G\u00e9n 2,17). Entonces se inicia el drama: Ad\u00e1n, en lugar de reconocer\nen esta prohibici\u00f3n una prueba educadora destina a mantener\nsu dependencia en el seno de una libertad real, la atribuye a una voluntad\ncelosa de su supremac\u00eda\ny desobedece (3,5ss). Cuando se inicia el di\u00e1logo por iniciativa de Dios (3,9), la\nvoluntad divina se ha convertido\npara la serpiente en maldici\u00f3n\n(3,14), para el hombre y la mujer anuncio de castigo\niluminado por una perspectiva de victoria final (3,15-19). Tal es el fondo sobre el que se plantea el problema\nde la voluntad de Dios en el AT.<\/p>\n\n\n\n<p>DIOS REVELA SU VOLUNTAD. Desde ahora la voluntad de Dios no se manifiesta\nya a la humanidad pecadora en forma inmediata\ny universal. Se comunica en particular\na un\npueblo elegido por medio de intervenciones de Dios en la historia\ny por el don de la ley.<\/p>\n\n\n\n<p><em>A lo largo de la historia. <\/em>En primer lugar por las altas gestas de Dios es como Israel aprende a conocer la voluntad\nmiser1Cordiosa y amante de Yahveh.\n\u00c9ste est\u00e1 resuelto a liberar a Israel esclavo\nen Egipto (\u00c9x 3,8) llev\u00e1ndolo\nsobre alas de \u00e1guila (\u00c9x 19,4), pues ha tenido a bien hacer de \u00e9l su propio pueblo (1Sa 12,\n22). Despu\u00e9s de la prueba del exilio quiere asimismo\nreconstruir a Jerusal\u00e9n y reedificar el templo, aunque sea con la ayuda de un pagano (Is 44,28); Israel\ndebe por tanto reconocer que Dios no quiere la muerte sino la vida (Ez 18,32),\nno la desgracia sino la paz (Ter 29,11). Una voluntad\nas\u00ed expresada es signo de amor.<\/p>\n\n\n\n<p>El don de la ley es igualmente\nsigno de amor, pues ayuda a Israel a comprender a cada instante la palabra, expresi\u00f3n\nde la voluntad de Dios, est\u00e1 \u00abmuy cerca de ti, en tu boca y en tu coraz\u00f3n, para que la pongas en pr\u00e1ctica\u00bb (Dt 30,14).\nLos salmistas cantaron la experiencia de este contacto\ncon la voluntad divina,\nfuente de delicias incomparables (Sal 1,2). En la literatura postex\u00edlica se mostrar\u00e1 en Tob\u00edas al que fue bendito \u00abpor la voluntad de Dios\u00bb (Tob 12,18); y la oraci\u00f3n se eleva ferviente: \u00abEns\u00e9\u00f1ame\na hacer tus voluntades\u00bb (Sal 143,10).<\/p>\n\n\n\n<p><em>En la reflexi\u00f3n inspirada. <\/em>Los profetas, sabios y salmistas, con el fin de mejor adorar esta voluntad cuya trascendencia sienten,\nacent\u00faan sucesivamente tal o\ncual aspecto de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Independencia soberana en primer lugar. <\/em>\u00abDios decide, \u00bfqui\u00e9n le har\u00e1 cambiar?\nLo que ha proyectado, lo cumple\u00bb (Job 23,13). La palabra que \u00e9l env\u00eda a la tierra\n\u00abhace todo lo que quiere\u00bb (Is 55,11),\nincluso si se trata de destruir (Is 10,\n23). Dios obra seg\u00fan su voluntad, no ya seg\u00fan alg\u00fan consejero\nhumano (Is 40,13). Tales afirmaciones, constantes\nen la Biblia, expresan a la vez la\nomnipotencia de Dios y su plena independencia. Creador, tiene todo poder en el\ncielo y en la tierra,\ny las fuerzas de la naturaleza est\u00e1n a sus \u00f3rdenes (Sal 135,6;\nJob 37,12; Eclo 43,13-17); due\u00f1o de su obra, dirige incluso el movimiento\ndel coraz\u00f3n del hombre (Prov 21,1) y da los reinos a quien le place (Dan 4,\n14.22.29); eleva o abaja a quien quiere (Tob 4,19). El hombre frente a la\nsoberana independencia que a veces le parece arbitraria (Ez 18,25), podr\u00eda verse tentado a rebelarse, como Ad\u00e1n. Entonces\nla Escritura, volviendo\na la imagen del alfarero que dispone a su talante de la arcilla, recuerda\nal hombre su radical dependencia como criatura: \u00ab\u00bfQui\u00e9n resiste a la voluntad\nde Dios? \u00a1Oh hombre! \u00bfqu\u00e9 tienes t\u00fa verdadera-mente para disputar con Dios?\u00bb (Rom 9,19ss; cf. Jer 18,1-6; Is 29, 16; 45,9; Eclo 33,13; Sab 12,12). La criatura debe humildemente adorar la voluntad de su creador dondequiera que se manifieste.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sabidur\u00eda de la voluntad divina. <\/em>La adoraci\u00f3n del misterio no reposa en una abdicaci\u00f3n de la inteligencia, sino en una fe profunda\nen la justicia de Dios, en\nun conocimiento del consejo, del designio, de la sabidur\u00eda, que presiden la ejecuci\u00f3n\nde su voluntad. Ning\u00fan entendimiento humano puede concebirla (Sab 9,13), pero la Sabidur\u00eda da su inteligencia a quien se lo ruega (9,17).\nEntonces se reconoce que \u00abel plan de Dios, los pensamientos de su\ncoraz\u00f3n permanecen de edad en edad\u00bb (Sal 33,11), a diferencia de los de los\nhombres (Prov 19,21).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Voluntad ben\u00e9vola, <\/em>en fin, expresada\npor los t\u00e9rminos de benevolencia, de benepl\u00e1cito, de complacencia, de favor gracioso.\n\u00abQuerer a alguien\u00bb,\nen hebreo como en otras lenguas (v. g. en espa\u00f1ol),\nes amarlo. En este sentido Dios \u00abquiere\u00bb a su siervo (Is 42,1), a su pueblo (Sal 44, 4), a los justos (Sal 22,9). Y\nen sus elegidos ama, quiere la misericordia, el perd\u00f3n (Miq 7,18), la bondad (Os 6,6; Jer 9,23; Is 58,5ss).<\/p>\n\n\n\n<p>EN CONFLICTO CON LA NEGATIVA DEL HOMBRE. Ahora bien, la voluntad\ndivina de amor topa con la voluntad pecadora\ndel hombre: la historia de Ad\u00e1n es siempre\nactual. Escuchemos, por ejemplo, al profeta Am\u00f3s. Para Israel infiel\nla voluntad de bendici\u00f3n se convierte en voluntad de castigo (p.e. Am 1,3.6&#8230;):\nes el precio de la elecci\u00f3n\n(3,2); si el hombre no reconoce todav\u00eda a su Se\u00f1or (4,6- 11), debe prepararse al castigo definitivo\n(4,12). La amenaza del\nendurecimiento pesa entonces\nsobre \u00e9l. Dios, en cambio, no se endurece en su voluntad de castigo: est\u00e1 siempre pronto a \u00abconvertirse\u00bb de su decisi\u00f3n,\na cambiar de voluntad\n(Jer 18,1-12; Ez 18; cf. \u00c9x 32, 14; Jon 3,9s); anuncia que por lo menos un resto sobrevivir\u00e1 (Is 6, 13; 10,21). Se complace en ver \u00abal pecador desviarse de su conducta y vivir\u00bb (Ez 18,23).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta voluntad no ser\u00eda m\u00e1s que una intenci\u00f3n sin eficacia si Dios mismo no tomara en\nsu mano la causa del pecador. Va, pues, a solicitar desde el interior\nla voluntad de su esposa infiel (Os 2,16), har\u00e1 que Israel camine seg\u00fan sus voluntades\nd\u00e1ndole un coraz\u00f3n nuevo (Ez 36,26s; cf. Jer 31,33). Con este fin suscita a\nun siervo cuyo o\u00eddo despierta\ncada ma\u00f1ana (Is 50,5) para hacerlo capaz de\nobedecer a su voluntad (Sal 40,8s); por eso, gracias al siervo,\n\u00ablo que agrada a Yahveh se cumplir\u00e1\u00bb (Is 53, 10). Por lo dem\u00e1s no ser\u00e1 a costa de una violencia,\na no ser la del amor: el amado no despierta\na la esposa hasta que ella quiera (Cant\n2,7; 3, 5; 8,4). Pero cuando ella quiera re-tornar\na su esposo (Os 2,17s) merecer\u00e1\nser llamada por Dios mismo: \u00abEn ella me complazco\u00bb\n(Is 62,4).<\/p>\n\n\n\n<p>NT. Ya al alborear del NT Mar\u00eda, sierva del Se\u00f1or colmada\nde gracia, acoge la\nvoluntad divina con humilde sumisi\u00f3n\n(Lc 1,28.38). En cuanto a Jes\u00fas, el justo\npor excelencia, viene al mundo \u00abpara hacer \u00a1oh Dios! tu voluntad\u00bb\n(Heb 10,7.9); todav\u00eda mejor que David es \u00abel hombre seg\u00fan el coraz\u00f3n\nde Dios que cumplir\u00e1\ntodas sus voluntades\u00bb (Act 13,22).<\/p>\n\n\n\n<p>CRISTO Y LA VOLUNTAD DE DIOS. 1. <em>Jes\u00fas revela las preferencias de su\nPadre. <\/em>Contra los esp\u00edritus malhumorados de los fariseos que quer\u00edan estrechar\nel coraz\u00f3n de Dios proclama\nJes\u00fas la absoluta\nlibertad de Dios en sus dones.\nEsta libertad de amor se expresa en la par\u00e1bola\ndel buen amo de la vi\u00f1a: \u00abQuiero dar a este \u00faltimo lo mismo que a ti. \u00bfNo puedo hacer lo que quiero de mis bienes? \u00bfO\nhas de ver con mal ojo que yo sea bueno?\u00bb (Mt 20, l4s). As\u00ed Dios, en\nsu benepl\u00e1cito, ha reservado a los peque\u00f1uelos la revelaci\u00f3n mesi\u00e1nica\n(11,25) y otorgado al peque\u00f1o reba\u00f1o el don del reino (Lc 12,32). Pero s\u00f3lo entrar\u00e1n en \u00e9l\nlos que hagan la voluntad\nde su Padre (Mt 7,21), pues ellos solos constituyen su familia (12,50).<\/p>\n\n\n\n<p><em>2. Jes\u00fas cumple la voluntad\nde su Padre. <\/em>En el cuarto evangelio no habla Jes\u00fas de\nla voluntad de su Padre (como en Mt), sino de la voluntad \u00abdel que me ha\nenviado\u00bb. Esta voluntad de Dios constituye una misi\u00f3n Jes\u00fas se alimenta\nde ella (Jn 4,34); no busca otra cosa (5,30), pues hace todo lo que agrada a aquel que le\nha enviado (8,29). Ahora bien, esta voluntad\nes que a todos los que vienen a \u00e9l les\nd\u00e9 la resurrecci\u00f3n y la vida eterna (6,38ss). Si bien esta voluntad se presenta a \u00e9l\nbajo la forma de un \u00abmandamiento\u00bb (10,18),\nen ella ve \u00e9l ante todo la se\u00f1al de que \u00abel Padre le ama\u00bb (10,17). La obediencia del Hijo es comuni\u00f3n de voluntad con el Padre (15,10).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta adhesi\u00f3n perfecta\nde Jes\u00fas a la voluntad\ndivina no suprime,\nsino que hace comprensible la dolorosa concordancia que presentan los sin\u00f3pticos en el transcurso de la pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En Getseman\u00ed percibe Jes\u00fas sucesivamente en su aparente\ncontradicci\u00f3n \u00ablo que yo quiero\u00bb y \u00ablo que t\u00fa quieres\u00bb\n(Mc 14,36); pero supera el conflicto\norando instantemente a su Padre: \u00abNo se haga mi voluntad sino la tuya\u00bb (Lc\n22,42). Consiguientemente, en el aparente\nabandono por el Padre\ncontinuar\u00e1 sinti\u00e9ndose \u00abamado\u00bb\n(Mt 27,43 = Sal 22,9). Durante su vida terrena no\nlogr\u00f3 Jes\u00fas hacer lo que hubiera deseado\nhacer: reunir a los hijos de\nJerusal\u00e9n (23,37), pero con su voluntad de sacrificio encendi\u00f3\nel fuego en la tierra (Lc 12,49).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00a1H\u00c1GASE TU VOLUNTAD!\u00bb Desde que en Jes\u00fas se realiz\u00f3 la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo puede el cristiano\nestar seguro de ser escuchado\nen su oraci\u00f3n dominical\n(Mt 6,10). Debe tambi\u00e9n como aut\u00e9ntico disc\u00edpulo\nreconocer y practicar esta voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Discernimiento de la voluntad de Dios. <\/em>El discernimiento y la pr\u00e1ctica\nde la voluntad divina se condicionan mutuamente: hay que cumplir la voluntad de Dios\npara apreciar la doctrina de Jes\u00fas (Jn 7,17), pero por otra parte hay que reconocer en Jes\u00fas y en sus mandamientos los mandamientos mismos de Dios (14,23s).\nEsto depende del misterio del encuentro de las dos voluntades, la del hombre pecador y la de Dios: para ir a Jes\u00fas hay que ser \u00abatra\u00eddo\u00bb por el Padre (6,44), atracci\u00f3n que seg\u00fan la palabra griega es a la vez violencia\ny deleite (que funda\nla expresi\u00f3n de san Agust\u00edn? \u00abDeus intimior\nintimo meo\u00bb). Para discernir\nla voluntad de Dios no basta conocer la letra de la ley (Rom 2,18); hay que adherirse a una persona, lo cual no puede hacerse sino por el Esp\u00edritu\nSanto dado por Jes\u00fas\n(Jn 14,26).<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces el juicio renovado permite \u00abdiscernir cu\u00e1l es la voluntad de Dios, lo que\nes bueno, lo que le place, lo que es perfecto\u00bb (Rom 12, 2). Este discernimiento no ata\u00f1e solamente a la vida cotidiana; desembocan en el \u00abpleno conocimiento de su voluntad, sabidur\u00eda\ne inteligencia espiritual\u00bb (Col 1,9): tal es la condici\u00f3n de una vida que agrade al Se\u00f1or (1,10; cf. Ef 5,17). La oraci\u00f3n misma no puede ser\nsino una oraci\u00f3n \u00abseg\u00fan su voluntad\u00bb (1Jn 5,14), y la f\u00f3rmula\ncl\u00e1sica \u00absi Dios quiere\u00bb adquiere muy diversa resonancia (Act 18,21; 1Cor 4,19; Sant 4,15),\npues supone una referencia constante\nal \u00abmisterio de la voluntad\nde Dios\u00bb (Ef 1,3-14).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Practicar la voluntad\nde Dios. <\/em>\u00bfDe qu\u00e9 sirve conocer lo que quiere el maestro,\nsi no se lo quiere en la pr\u00e1ctica\n(Lc 12,47; Mt 7,21; 21,31)? Esta \u00abpr\u00e1ctica\u00bb constituye propiamente la vida cristiana\n(Heb 13,21), contrariamente a la vida seg\u00fan las pasiones humanas\n(1Pe 4,2; Ef 6,6). M\u00e1s exactamente, la voluntad de Dios para con nosotros es santidad (1Tes 4,3), acci\u00f3n de gracias\n(5,18), paciencia (1Pe 3,17) y buena conducta (2,15)..\nEsta puesta en pr\u00e1ctica es posible, pues \u00abDios\nes el\nque obra en nosotros el querer y el obrar seg\u00fan su benepl\u00e1cito\u00bb (Flp 2,13). Entonces hay comuni\u00f3n\nde las voluntades, acuerdo entre la gracia y la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos\nlos derechos: <em>Vocabulario de teolog\u00eda\nb\u00edblica<\/em>, X. L\u00e9on-Dufour<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La voluntad de Dios, en su objeto esencial, coincide con su designio. \u00abDios quiere que todos los hombres se salven\u00bb (1Tim 2,4), escribe san Pablo recapitulando los or\u00e1culos prof\u00e9ticos y el mensaje de Jes\u00fas. 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