{"id":4700,"date":"2021-01-28T11:18:25","date_gmt":"2021-01-28T17:18:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4700"},"modified":"2022-01-28T11:20:21","modified_gmt":"2022-01-28T17:20:21","slug":"justicia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4700","title":{"rendered":"JUSTICIA"},"content":{"rendered":"\n<h2><a>1. Libro de la Sabidur\u00eda<\/a><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>(<em>juicio, siervo de Yahv\u00e9, chivo expiatorio,\nasesinato<\/em>). La justicia (<em>sedaq\u00e1,\ndykaiosyn\u00ea<\/em>) est\u00e1 en el centro del mensaje de la Biblia y ofrece, quiz\u00e1, su\nmayor aportaci\u00f3n humana y religiosa. Ella no puede confundirse con la simple\njusticia moral (propia de las virtudes cardinales), entendida de manera\nfilos\u00f3fica o judicial (en el Derecho Romano), sino que es ante todo la justicia\nsalvadora de Dios. <\/p>\n\n\n\n<p>1. <em>Dos sentidos b\u00e1sicos<\/em>. He comenzado distinguiendo la justicia b\u00edblica de la justicia filos\u00f3fico-judicial. Pero debo matizar mejor esa diferencia. (a) <em>Plano judicial. <\/em>Ciertamente, en un nivel, la justicia b\u00edblica puede y debe compararse con la justicia de casi todas las culturas de la tierra, que han buscado un equilibrio de tali\u00f3n entre la acci\u00f3n y la sanci\u00f3n, para fundar de esa manera el orden de la vida sobre el mundo. En ese sentido, la justicia expresa tambi\u00e9n un orden de Dios, que busca la igualdad y dignidad entre los hombres; por eso, la injusticia y el asesinato son pecado, como sabe el conjunto de la Biblia, desde Gn 4 (muerte de Abel), pasando por la opresi\u00f3n de los vigilantes (<em>1 Henoc<\/em>), hasta culminar en el gran retablo de la injusticia universal que Pablo ha condenado en Rom 1,18-32. (b) <em>Justicia y orden suprajudicial. <\/em>Pero, en otro sentido, la justicia entendida como pura igualdad no basta por s\u00ed misma: ni responde al misterio de Dios ni sirve para superar la violencia de la historia humana. Por eso, la justicia de Dios en el Antiguo Testamento se entiende b\u00e1sicamente como acci\u00f3n salvadora: Dios no es un simple juez que aguarda desde fuera, mirando lo que hacen los hombres para luego sancionarles, sino que es justo realizando su justicia, es decir, ofreciendo a los hombres y mujeres un camino de salvaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>2. <em>Contrapunto cristiano. <\/em>Jes\u00fas se sit\u00faa en la l\u00ednea anterior, cuando apela a la justicia entendida como gracia (perd\u00f3n y no violencia, amor al enemigo). \u00c9sta es la justicia m\u00e1s alta de la que habla Mt 5,20 (\u00a1si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos&#8230;!), \u00e9sa es la justicia entendida como justificaci\u00f3n del pecador, que est\u00e1 en el fondo de todo el mensaje de Pablo, empe\u00f1ado en superar el nivel de la pura justicia de las obras, como muestra Rom 1,18-32. Si la justicia de Dios se desplegara y cumpliera simplemente conforme a los principios de la ley, siguiendo el equilibrio del tali\u00f3n, no podr\u00eda haber surgido el pueblo de Israel, ni tampoco el cristianismo, de manera que Jes\u00fas hubiera muerto en vano (cf. Gal 2,21). Toda la Biblia, y no s\u00f3lo san Pablo, distingue, por tanto, dos niveles de justicia. (a) Hay <em>una justicia de la Ley <\/em>que sirve de alguna forma para resolver unos problemas en el \u00e1mbito social, como debe hacer Roma o las autoridades del mundo, que no en vano llevan la balanza y la espada del juicio (cf. Rom 13,4). (b) Y hay <em>una justicia<\/em> <em>m\u00e1s alta<\/em>: \u00abPero ahora, fuera de la Ley se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la Ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en \u00e9l. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y est\u00e1n privados de la gloria de Dios, pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redenci\u00f3n que es en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Rom 3,21-23). \u00c9sta es la justicia que brota del amor gratuito, justicia que nunca se merece y que los hombres s\u00f3lo pueden recibir y compartir como creyentes, porque \u00abel justo vive de la fe\u00bb (Rom 1,17; 3,26; Gal 3,1; cf. Os 2,4). <\/p>\n\n\n\n<p>3. <em>Libro de la Sabidur\u00eda, libro de Justicia. <\/em>Presenta, de un modo privilegiado, los valores y retos de la justicia b\u00edblica, tal como se expresa en la figura privilegiada el justo perseguido (cf. Sab 2,10-20), uno de los personajes m\u00e1s importantes de la Biblia, por su sentido intr\u00ednseco y por el influjo que ha tenido en la experiencia posterior de jud\u00edos y cristianos. Estamos ante un caso paradigm\u00e1tico, que nos permite entender el sentido de la justicia. (a) <em>El justo es pobre. <\/em>\u00abAtropellemos al justo que es <em>pobre, <\/em>no nos apiademos de la <em>viuda, <\/em>ni respetemos las canas venerables del <em>anciano<\/em>; que la fuerza sea para nosotros la ley de la justicia, pues lo d\u00e9bil, es claro, no sirve para nada\u00bb (Sab 2,10-11). El gozo de la vida parece reservado a los ricos-triunfadores, de manera que la misma vida se vuelve injusta para aquellos que no pueden disfrutarla, pues son pobres o se encuentran solos o son ya mayores (ancianos). (b) <em>Los ricos son injustos. <\/em>Este pasaje supone que los ricos son injustos, simplemente por serlo, siempre que no ayuden a los pobres, pues de hecho aquellos que buscan s\u00f3lo su placer, en un mundo lleno de necesidades, gozan y viven a costa de los pobres. Conforme a la tradici\u00f3n israelita, la justicia se expresa en el amor a los hu\u00e9rfanos, viudas y extranjeros, es decir, ayudando a los oprimidos (cf. Ex 22,20-23; Dt 16,9-15; 24,17-22). (c) <em>Los ricos identifican justicia y poder. <\/em>Los fuertes-ricos de nuestro pasaje interpretan la justicia en un sentido contrario al del Antiguo Testamento, como si ella fuera expresi\u00f3n de su fuerza: \u00abque la fuerza sea para nosotros la ley de la justicia\u00bb. Los poderosos aparecen as\u00ed como due\u00f1os del \u00e1rbol del bien y del mal, de manera que definen lo justo e injusto, lo legal o ilegal, conforme a sus propios intereses. En el plano <em>econ\u00f3mico <\/em>emerge de esta forma el rico injusto, aquel que puede tener y disfrutar, a diferencia (y a costa) del pobre. En plano <em>social <\/em>est\u00e1 el que tiene una buena familia (un grupo que le apoya), frente a la viuda, que aparece as\u00ed como persona que no tiene respaldo social ni derechos. Finalmente, en el plano <em>vital <\/em>se eleva el joven frente al viejo. La cultura antigua veneraba a los ancianos, como signo de sabidur\u00eda y continuidad vital; pero la nueva carrera del placer rechaza a los ancianos, dej\u00e1ndolos a un lado. La fiesta de la finitud (que se opone a la fiesta de la gracia) selecciona a los fuertes (ricos, influyentes y j\u00f3venes), marginando y oprimiendo as\u00ed a los pobres, viudas y ancianos. <\/p>\n\n\n\n<p>4. <em>Justicia y pobreza. <\/em>Al justo le acusan y\ncondenan, porque no acepta el sistema, porque la aut\u00e9ntica justicia, llevada\nhasta el l\u00edmite, supera todo sistema judicial y se abre a un nivel de gracia:\n\u00abAcechemos al justo que nos resulta inc\u00f3modo: se pone contra nosotros, nos echa\nen cara las faltas contra la Ley&#8230; Afirma que conoce a Dios y dice que es hijo\ndel Se\u00f1or. Se ha vuelto acusador de nuestras convicciones y s\u00f3lo el mirarle se\nnos hace muy pesado&#8230; Su vida es diferente a la vida de los otros; sus caminos\nson totalmente distintos. Piensa que nosotros somos una moneda falsa y se\naparta de nuestras sendas como contaminadas; proclama dichoso el final de los\njustos y se glor\u00eda por tener a Dios por Padre\u00bb (Sab 2,1016). El justo de este\npasaje es alguien que no acepta las normas del sistema, ni se pliega a los\ndictados de la mayor\u00eda. Este justo es un pobre, pero no por necesidad o\nfortuna, sino por vocaci\u00f3n; prefiere ser diferente, cultivando otros valores,\ndesplegando otros principios de vida, y de esa forma se vuelve objeto de\nenvidia y rechazo para aquellos que marcan el sentido oficial de la justicia.\nEl texto nos sit\u00faa as\u00ed ante el tema de la disidencia: los ricos-triunfadores,\nque definen lo que es justo, no pueden soportar la diversidad, no admiten otros\nvalores que los suyos, en clave social o religiosa, cultural o ling\u00fc\u00edstica; por\neso, ellos condenan a los disidentes (justos) diciendo que en el fondo son\ninjustos. Estos disidentes no se enfrentan con los fuertes con medios\nmilitares, sino en un\nplano de resistencia e insumisi\u00f3n no violenta. En el nivel de la justicia del\ntali\u00f3n, una violencia se vence con otra; pues bien, en contra de eso, los\njustospobres del libro de la Sabidur\u00eda se enfrentan a los justos-ricos con el\ntestimonio de su vida: no se averg\u00fcenzan ni ocultan, no se esconden, sino que\nse limitan a mantener su fidelidad a la vida en la misma plaza donde otros s\u00f3lo\nquieren celebrar la fiesta del poder que lleva a la muerte. Nos hallamos, por\ntanto, ante dos tipos de justicia: la del sistema, que acude a la fuerza para\ndefenderse; y la de la gracia de la vida, que no se defiende con violencia,\nsino que se deja matar. <\/p>\n\n\n\n<p>5. <em>Dos justicias. <\/em>El libro de la Sabidur\u00eda\nha llevado este an\u00e1lisis de la justicia hasta sus \u00faltimas consecuencias,\nplante\u00e1ndolo de un modo concreto, en la prueba de la vida. Los justos-ricos\ns\u00f3lo pueden apelar a la prueba de la violencia. Se creen justos porque\n\u00abpueden\u00bb, imponiendo de esa manera su visi\u00f3n del orden: \u00abVamos a ver si es\nverdad lo que dice [el justo pobre], comprobando c\u00f3mo es su muerte; si este\njusto es hijo de Dios, Dios lo auxiliar\u00e1 y lo arrancar\u00e1 de la mano de sus\nadversarios. Lo someteremos a torturas y ultrajes, para conocer su paciencia y\ncomprobar su aguante; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay\nalguien que se ocupa de \u00e9l\u00bb (Sab 2,17-20). El justo-pobre no puede apelar a la\nfuerza, pero cree en la vida eterna y por eso puede mantenerse fiel a su\njusticia. Por el contrario, los justos-ricos (los injustos) no creen en la vida\neterna (sino s\u00f3lo en la vida que ellos dominan) y para probar el valor de lo\nque tienen, es decir, el valor de su sistema, no encuentran otro camino que\nacabar matando a quienes rechazan su forma de vida. Normalmente, los hombres se\nmatan a consecuencia de una guerra o conflicto entre poderes semejantes y\nlimitados: reino contra reino, grupo contra grupo&#8230; Unos y otros sienten la necesidad\nde conquistar la misma tierra o se combaten por motivos raciales o\necon\u00f3micos&#8230; Pues bien, nuestro pasaje es m\u00e1s profundo y nos conduce hasta la\nmisma ra\u00edz de la violencia, que nace precisamente all\u00ed donde unos hombres se\nsienten capaces de imponer sobre los dem\u00e1s su visi\u00f3n de una justicia que es\ninjusta. Los violentos lo tienen todo, pues forman un imperio sin l\u00edmites ni\nenemigos exteriores, pero no tienen justicia. Aqu\u00ed ha culminado la visi\u00f3n\nisraelita de la justicia, ofreciendo una reflexi\u00f3n que no ha sido superada en\nla historia de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cf. J. R. BUSTO, <em>La justicia es inmortal. Una lectura de la sabidur\u00eda de Salom\u00f3n, <\/em>Sal\nTerrae, Santander 1992; P. JARAMILLO, <em>La\ninjusticia y la opresi\u00f3n en el lenguaje figurado de los profetas, <\/em>Monograf\u00edas\nABE-Verbo Divino, Estella 1992; P. MIRANDA, <em>Marx\ny la Biblia. Cr\u00edtica a la filosof\u00eda de la opresi\u00f3n, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca\n1972; E. NARDONI, <em>Los que buscan la\njusticia: un estudio de la justicia en el mundo b\u00edblico<\/em>, Verbo Divino,\nEstella 1997; X. PIKAZA, <em>Antropolog\u00eda\nb\u00edblica, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca 2006; J. L. SICRE, <em>Con los pobres de la tierra. La justicia social en los profetas de\nIsrael<\/em>, Cristiandad, Madrid 1984.<\/p>\n\n\n\n<h2><a>2. Jes\u00fas<\/a><strong><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>(<em>gracia, perd\u00f3n, ley, justo perseguido<\/em>). La tradici\u00f3n cristiana ha interpretado el mensaje y la muerte de Jes\u00fas desde la perspectiva del justo sufriente de Sab 2 (justicia 1). Teniendo eso en cuenta, citamos unas palabras centrales de su mensaje: \u00abHab\u00e9is o\u00eddo que se dijo: <em>Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo<\/em>. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que se\u00e1is hijos de vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos; porque \u00c9l hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si am\u00e1is a los que os aman, \u00bfqu\u00e9 recompensa ten\u00e9is? \u00bfNo hacen tambi\u00e9n lo mismo los publicanos? Y si salud\u00e1is solamente a vuestros hermanos, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is de m\u00e1s? Tambi\u00e9n los gentiles lo hacen. Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto\u00bb (Mt 5,43-48). <\/p>\n\n\n\n<p>1. <em>Los bienes del mundo, bienes comunes. <\/em>Este\npasaje sorprendente est\u00e1 fundado en la observaci\u00f3n de la naturaleza. Es claro\nque la lluvia no distingue entre el campo del justo y del malvado, y que el sol\nalumbra por igual a todos los humanos. A partir de aqu\u00ed podr\u00eda deducirse, y as\u00ed\nlo hacen algunos, que no hay orden ni verdad sobre la tierra: da lo mismo\ncomportarse bien o ser perversos. Otros afirman que no hay Dios en este mundo,\nsino un destino que cabalga ciego sobre todos los humanos, como en alg\u00fan\nmomento parece haber pensado el mismo Eclesiast\u00e9s del Antiguo Testamento. Pues bien, en contra de\neso, abriendo sus ojos de amor sobre las cosas, Jes\u00fas ha descubierto que el sol\ndel cielo y la lluvia de la tierra, que caen por igual sobre buenos y\nperversos, son un signo de la creatividad y del perd\u00f3n m\u00e1s alto de Dios, que\nofrece vida a todos, de un modo gratuito, superando las normas de justicia\nlegal que despu\u00e9s se han establecido. Las religiones tienden a encerrar a Dios\nen cl\u00e1usulas de ley mundana, como si \u00c9l tuviera que ser bueno con aquellos que\nnosotros suponemos buenos (= con nosotros), castigando de manera implacable a\nlos culpables (= a los otros). Pero no es as\u00ed. Los bienes de este mundo (agua y\ncalor) no est\u00e1n repartidos seg\u00fan normas o leyes de justicia distributiva, sino\nque Dios ofrece su abundancia (expresada en sol y lluvia) de manera generosa,\nabierta a todos los vivientes. Esa actitud de Dios, bueno con todos (dentro de\nun mundo que a otro plano sigue siendo enigm\u00e1tico), debe conducirnos a la\ngenerosidad interhumana. Por eso, la antigua ley de equivalencias (ojo por ojo\ny diente por diente; amar a los amigos y odiar o someter a los enemigos) pierde\nsu sentido: tambi\u00e9n los humanos podemos y debemos portarnos como Dios, ofreci\u00e9ndonos\nlos dones de la vida con generosidad. <\/p>\n\n\n\n<p>2. <em>Una justicia realista. <\/em>Ciertamente,\nJes\u00fas sabe que hay males e injusticias sobre el mundo: pocos como \u00e9l han\nconocido los dolores de la historia (enfermos y excluidos de la tierra,\ncondenados por la ley del mundo). Pues bien, a pesar de eso, o precisamente por\neso, ha querido ofrecer su alternativa de amor universal, que no atiende a\nrazones de justicia legal (que nos invitan a dar al otro lo debido, ofrecer a\ncada uno lo que es suyo), sino a la m\u00e1s profunda raz\u00f3n del puro bien. De esa\nmanera ha elevado el m\u00e1s bello de los cantos de la creaci\u00f3n, situ\u00e1ndose all\u00ed\ndonde al principio Dios hab\u00eda dicho que todas las creaturas eran (y siguen\nsiendo) buenas (cf. Gn 1). Alguien pudiera afirmar que no ha sido realista, sino\nidiota, es decir, un pobre ingenuo, alejado del mundo, como supon\u00eda Nietzsche.\nPues bien, en contra de eso, desde el fondo de esa ingenuidad de amor, como\nni\u00f1o que vuelve al principio de la creaci\u00f3n, para alumbrar desde Dios lo que\npueden y deben ser las cosas de este mundo, Jes\u00fas se eleva ante nosotros como\nel m\u00e1s realista de todos: realista de la gracia que triunfa sobre el legalismo,\ndel amor que vence al odio, de la vida que supera a la muerte. De esa forma\nsupera la espiral de violencias (de juicio y de venganza) que amenaza con\ndestruir la historia humana, introduciendo el puro amor de Dios (perd\u00f3n que ni\nsiquiera debe \u00abperdonar\u00bb)\nen medio de la lucha de la historia. Otros sabios lo hab\u00edan entrevisto: algunos\nneoplat\u00f3nicos griegos, ciertos confucianos de China, bastantes budistas&#8230; De\nformas diversas, tambi\u00e9n ellos hab\u00edan descubierto la gratuidad generosa de la\nvida, la eficacia m\u00e1s alta del amor que regala de manera gratuita la\nexistencia. Pero s\u00f3lo Jes\u00fas ha llegado hasta el final en esta l\u00ednea, expresando\n(realizando) con su vida el ideal de su doctrina, de manera que 1 Cor 1,30 ha\npodido presentarle como la reconciliaci\u00f3n y gracia de Dios para todos los\nhombres. <\/p>\n\n\n\n<p>3. <em>Los planos de la vida. <\/em>Este pasaje de Jes\u00fas incluye dos ense\u00f1anzas b\u00e1sicas. (a) <em>Neutralidad c\u00f3smica <\/em>positiva de Dios. Normalmente suponemos que el mundo ha de ser bueno para los buenos y malo para los malos, y as\u00ed rezamos a Dios, para que \u00abse porte bien con nosotros\u00bb: le pedimos la lluvia y queremos que nos libre de las enfermedades y desgracias. Pues bien, el texto dice que Dios cuida (y descuida) por igual a unos y otros, en afirmaci\u00f3n que rompe nuestros presupuestos religiosos: \u00a1Llueve tambi\u00e9n sobre aquellos que no rezan! (b) <em>Invitaci\u00f3n de amor universal. <\/em>Ese descubrimiento (\u00a1Dios ofrece por igual sus bienes!) pod\u00eda conducir al desinter\u00e9s intrac\u00f3smico: \u00a1Da lo mismo ser bueno que malo! Sin embargo, el texto invierte ese argumento y lo convierte en principio de amor escatol\u00f3gico: \u00a1Para ser hijo de Dios debes amar de igual manera a todos, especialmente a los enemigos! Esta neutralidad c\u00f3smica de Dios, que tiene un car\u00e1cter amoroso, como el sol y la lluvia, va en contra de un tipo de religiosidad apocal\u00edptica del tiempo de Jes\u00fas (que hablaba de castigos c\u00f3smicos de Dios para los pecadores); ella va incluso en contra de las ant\u00edtesis del libro de la Sabidur\u00eda, centradas en el tali\u00f3n c\u00f3smico: \u00abPorque la creaci\u00f3n, sirvi\u00e9ndote a ti, su hacedor, se tensa para castigar a los malvados y se distiende para beneficiar a los que conf\u00edan en ti\u00bb (Sap 16,24; cf. Sab 5,21-22). En ese nivel (que no es el nivel del justo perseguido: justicia 1), el libro de la Sabidur\u00eda supone que cada hombre encuentra aquello que merece: enferma quien busca enfermedad con su conducta; se angustia o deprime aquel que lo ha buscado a trav\u00e9s de su comportamiento. Es evidente que en un plano esa visi\u00f3n resulta verdadera, como supone Gn 2\u20133, cuando afirma que el pecado engendra muerte (entendida incluso en sentido f\u00edsico). Pero, en otro plano, resulta insuficiente, como sabe Gn 1 y Gn 8,22, que ponen de relieve la bondad universal de la creaci\u00f3n de Dios, con independencia de las obras de los hombres. La gracia creadora y suprajudicial de Dios nos libera del agobio del juicio (es decir, del cumplimiento de la ley) y nos permite vivir en actitud de gracia, amando a los enemigos. No tenemos que pensar ya en reprimir a los dem\u00e1s, ni en la venganza de Dios, pues Dios es gracia universal y as\u00ed debemos ser tambi\u00e9n nosotros. Dios emerge por encima de las divisiones sociales o morales, dentro de un mundo que tambi\u00e9n tiene sus sombras. Todo viene de Dios: sol y oscuridad, lluvia y sequ\u00eda, salud y enfermedad&#8230; Pero no todo resulta equivalente, no todo da lo mismo: la vida es m\u00e1s valiosa que la muerte, el sol vale m\u00e1s que la tiniebla, el agua m\u00e1s que las arenas del desierto. El mundo es bueno en su pluralidad, en un nivel de ley, pero no puede cerrarse en s\u00ed mismo, pues el agua que riega los campos y el sol que alumbra la tierra son signo de un Dios que se sit\u00faa por encima de la ley, como fuente gratuita de vida y principio de perd\u00f3n y amor para los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Cf. J. P. MEIER, <em>Law and History in Matthew\u2019s Gospel, <\/em>Roma 1976; E. NARDONI, <em>Los que buscan la justicia: un estudio de la\njusticia en el mundo b\u00edblico<\/em>, Verbo Divino, Estella 1997; A. NYGREN, <em>Eros et Agap\u00e9. La notion chr\u00e9tienne de\nl\u2019amour et ses transformations <\/em>I-II, Aubier, Par\u00eds 1962; X. PIKAZA, <em>Antropolog\u00eda b\u00edblica, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca\n2006; H. SCHELKLE, <em>Teolog\u00eda del Nuevo\nTestamento<\/em> III. <em>Moral, <\/em>Herder, Barcelona 1975; R.\nSCHNACKENBURG, <em>Mensaje moral del Nuevo\nTestamento, <\/em>Herder, Barcelona 1989; W. SCHRAGE, <em>\u00c9tica del Nuevo Testamento, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca 1987.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: <em>Diccionario de la Biblia,\nhistoria y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Libro de la Sabidur\u00eda (juicio, siervo de Yahv\u00e9, chivo expiatorio, asesinato). La justicia (sedaq\u00e1, dykaiosyn\u00ea) est\u00e1 en el centro del mensaje de la Biblia y ofrece, quiz\u00e1, su mayor aportaci\u00f3n humana y religiosa. 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