{"id":4749,"date":"2015-01-29T17:19:51","date_gmt":"2015-01-29T23:19:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4749"},"modified":"2022-01-29T17:22:49","modified_gmt":"2022-01-29T23:22:49","slug":"demonio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4749","title":{"rendered":"Demonio"},"content":{"rendered":"\n<p>Teresa vive sus\ncreencias en lo de\u00admon\u00edaco desde el normal contexto de su religiosidad\ncristiana, acentuada por la religiosidad popular de su tiempo. El demonio\nestaba presente en los relatos hagiogr\u00e1ficos, en las leyendas populares, en los\nretablos e incluso en las pr\u00e1cticas de religiosidad cotidiana, m\u00e1s de una vez\nmezcladas de superstici\u00f3n y de miedo (V 6,6; 11,10; 27,1; R 36).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero aparte esas\ncoordenadas epocales, en la historia personal de T hubo un acontecimiento\nincisivo, que influy\u00f3 poderosamente en sus ideas sobre el demonio. Le ocurri\u00f3\nen los comienzos de su vida m\u00edstica, en torno a los 40 de edad. La nueva e\nins\u00f3lita experiencia de oraci\u00f3n, de \u00e9xtasis y hablas interiores la forz\u00f3 a\nsometerse personalmente a un discernimiento espiritual de parte de ciertos\nte\u00f3logos abulenses. Y \u00e9stos \u2013sus primeros asesores en el caso\u2013 sentenciaron que\n\u201ca todo su parecer de entrambos era demonio\u201d lo que a ella le acaec\u00eda (V\n23,14).<\/p>\n\n\n\n<p>El impacto producido\nen ella por semejante diagn\u00f3stico fue delet\u00e9reo y m\u00faltiple. Teresa comprendi\u00f3\nque se la equiparaba a ciertas mujeres embaucadoras de su siglo: \u201ccomo en estos\ntiempos hab\u00edan acaecido grandes ilusiones en mujeres y enga\u00f1os que les hab\u00eda\nhecho el demonio, comenc\u00e9 a temer\u201d (23,2); comenz\u00f3 a temer que ella misma pod\u00eda\nterminar en manos de los inquisidores (R 4): y sobre todo, que de hecho ella\nmisma pod\u00eda ser v\u00edctima de los misteriosos embelecos del demonio: \u201cno me pod\u00eda\npersuadir a que fuese demonio, mas tem\u00eda [que] por mis grandes pecados me\ncegase Dios para no lo entender\u201d (V 23,12).<\/p>\n\n\n\n<p>De momento, sale del\nterrible apuro someti\u00e9ndose al criterio de los dos improvisados asesores y\nllevando su caso a otros asesores m\u00e1s competentes, los jesuitas, dispuesta incluso\na \u201cdejar la oraci\u00f3n del todo: que para qu\u00e9 me hab\u00eda yo de meter en estos\npeligros, pues al cabo de veinte a\u00f1os casi que hab\u00eda que la ten\u00eda, no hab\u00eda\nsalido con ganancias sino con enga\u00f1os del demonio\u201d (V 23,12).<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, el nefasto diagn\u00f3stico, que reduc\u00eda sus experiencias m\u00edsticas a embustes del demonio, se repiti\u00f3 en forma a\u00fan m\u00e1s penosa pocos a\u00f1os despu\u00e9s: \u201cComo las visiones fueron creciendo, uno de ellos [te\u00f3logo asesor] que antes me ayudaba (que era con quien me confesaba algunas veces&#8230;) comenz\u00f3 a decir que era claro demonio. M\u00e1ndanme que, ya que no hab\u00eda remedio de resistir, que siempre me santiguase cuando alguna visi\u00f3n viese, y diese higas&#8230;\u201d (29,5). \u201cEra cosa terrible para m\u00ed!\u201d. \u201cD\u00e1bame este dar higas grand\u00edsima pena&#8230;\u201d (29,5.6). \u201cSent\u00eda mucho\u201d. \u201cCosas bastantes hab\u00eda para quitarme el juicio\u201d (28,18). Cuando a\u00f1os despu\u00e9s ese pasaje de Vida fue le\u00eddo por el santo ap\u00f3stol de Andaluc\u00eda, Juan de \u00c1vila, se horroriz\u00f3 y se lo escribi\u00f3 as\u00ed: \u201cCierto, a m\u00ed me hizo horror las [higas] que en este caso se dieron y me dio mucha l\u00e1stima!\u201d (carta a la Santa). <\/p>\n\n\n\n<p>En su idea del\ndemonio, T sigue de cerca al Evangelio. De \u00e9l deriva los nombres de Lucifer y\nSatan\u00e1s, o \u201cel Adversario\u201d, \u201cenemigo nuestro\u201d (C 19,13). Nunca utiliza el\ndenominativo \u201cdiablo\u201d, ni el adjetivo \u201cmaligno\u201d. Lo identifica con el \u201cmal\nesp\u00edritu\u201d (V 23,11). En las cartas, cuando recurre al lenguaje criptogr\u00e1fico,\nle reserva el apodo popular \u201cPatillas\u201d (\u201cme parece invenci\u00f3n de Patillas\u201d: cta\n136, 7.8). Alguna vez, \u201cNegrillo abominable\u201d (V. 31,3). Seg\u00fan ella, el demonio\nes el mentiroso y enga\u00f1ador por antonomasia: \u201cel demonio es todo mentira\u201d (V\n15,10), \u201camigo de mentiras y la misma mentira\u201d (V 25,21). Aunque de hecho se\ntransfigura frecuentemente en \u201c\u00e1ngel de luz\u201d (V 14,8; C 38,2; M 1,2,1;\n5,1,1&#8230;), en realidad es todo lo contrario: \u201ces las mismas tinieblas\u201d (M\n1,2,1). Sin poder real, porque es \u201cesclavo del Se\u00f1or\u201d (V 25,19). Con frecuencia\nse atribuye a la Santa la definici\u00f3n de Satan\u00e1s, como \u201cel que no puede amar\u201d:\ntextualmente no parece que la definici\u00f3n sea de ella, pero constantemente lo\npresenta como odiador de todo lo bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>Personalmente, ella\ntiene experiencias demon\u00edacas, siempre en relaci\u00f3n con su experiencia del mal\nhumano. Les dedica un cap\u00edtulo en Vida: \u201cCap. 31, trata de algunas tentaciones\nexteriores y representaciones que le hac\u00eda el demonio, y tormentos que la daba\u201d\n(t\u00edtulo del cap\u00edtulo). Vuelve sobre el tema autobiogr\u00e1fico en los cap\u00edtulos 38\ny 39 del libro. Tiene experiencia de ahuyentarlo con el \u201cagua bendita\u201d o con\n\u201cla cruz\u201d: \u201cNo hay cosa con que huyan m\u00e1s para no tornar [que el agua bendita].\nDe la cruz tambi\u00e9n huyen, mas vuelven. Debe ser grande la virtud del agua\nbendita. Para m\u00ed es particular y muy conocida consolaci\u00f3n&#8230; Considero yo qu\u00e9\ngran cosa es todo lo que est\u00e1 ordenado por la Iglesia, y reg\u00e1lame mucho ver que\ntengan tanta fuerza aquellas palabras, que as\u00ed la pongan en el agua&#8230;\u201d (V\n31,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa est\u00e1 convencida\nde que dondequiera exista el mal humano, all\u00ed est\u00e1 o se filtra \u00e9l. El demonio\nintuye las posibilidades de bien, presente o futuro, en determinadas personas y\nse apresura a impedirlas. \u201cSon grandes sus ardides\u201d (M 5,3,9). \u201cLas sutilezas\ndel demonio son muchas\u201d (C pr\u00f3l. 3). Interfiere en el proceso de vida\nespiritual del hombre: combate en todas las moradas del \u201ccastillo\u201d (1,2,15), si\nbien no le es dado penetrar en lo hondo del ser humano. Le es posible hacer\ntrampantojos en ciertas situaciones de aut\u00e9ntica vida m\u00edstica; especialmente,\nseg\u00fan T, en las visiones exteriores e imaginarias (V 28,4; M 6,9,15), pero es\npoqu\u00edsimo lo que puede frente a personas \u201cdeterminadas\u201d, o frente a la\nverdadera humildad; de ah\u00ed su empe\u00f1o en inculcar humildad falsa; fue \u00e9sta el\nm\u00e1s terrible enga\u00f1o que indujo en Teresa: abandonar la oraci\u00f3n bajo pretexto de\nindignidad (V 7,1; 8,5&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or mismo se ve\nprecisado a corregir la excesiva credulidad de Teresa, respecto a las\ninterferencias diab\u00f3licas en la vida de los hombres. Lo cuenta ella hacia el\nfinal del relato de su vida, en un misterioso episodio en que el Se\u00f1or le\nasegura: \u201cque no pensase [yo] que consent\u00eda Dios tuviese tanta parte el demonio\nen las almas de sus siervos&#8230;\u201d (V 39,24).<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, pasada la\nprueba de los primeros sustos, T perdi\u00f3 totalmente el miedo al demonio. Lo\ntestifica ella misma: \u201ctomaba una cruz en la mano y parec\u00eda verdaderamente\ndarme Dios \u00e1nimo&#8230;, que no temiera tomarme con ellos a brazos, que me parec\u00eda\nf\u00e1cilmente con aquella cruz los venciera a todos, y asi dije: \u2018ahora venid\ntodos, que siendo sierva del Se\u00f1or yo, quiero ver qu\u00e9 me pod\u00e9is hacer\u2019. Es sin\nduda que me parec\u00eda me hab\u00edan miedo, porque yo qued\u00e9 sosegada y tan sin temor\nde todos ellos, que se me quitaron todos los miedos que sol\u00eda tener, hasta\nhoy&#8230; No les he habido m\u00e1s casi miedo, antes me parec\u00eda ellos me le hab\u00edan a\nm\u00ed&#8230; No se me da m\u00e1s de ellos que de moscas. Par\u00e9cenme tan cobardes que, en\nviendo que los tienen en poco, no les queda fuerza\u201d (V 25,20).<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, para ella,\nel gran problema frente a lo demon\u00edaco en la vida espiritual sigue situ\u00e1ndose\nen el plano de la experiencia m\u00edstica, y consiste en discernir las posibles\n\u201cilusiones\u201d y tergiversaciones diab\u00f3licas en el tejido de las aut\u00e9nticas\nexperiencias m\u00edsticas, visiones, locuciones, \u00e9xtasis&#8230; Para ella, las\nverdaderas claves de discernimiento son de orden psicol\u00f3gico y moral. Jam\u00e1s una\nintrusi\u00f3n diab\u00f3lica puede dejar en pos de s\u00ed paz, ni humildad, ni sosiego\nan\u00edmico. La secuela de cualquier intromisi\u00f3n diab\u00f3lica es siempre negativa. \u201cEl\ndemonio lo turba todo\u201d (F 29,9). La absoluta garant\u00eda del hombre es la\nfidelidad de Dios: \u201cTengo por muy cierto que el demonio no enga\u00f1ar\u00e1 \u2013ni lo\npermitir\u00e1 Dios\u2013 a alma que&#8230; no se f\u00ede de s\u00ed sino de Dios\u201d (V 25,12).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 E. Llamas,\nSanta Teresa de Jes\u00fas y la religiosidad popular, en \u00abRevEsp.\u00bb 40\n(1981), 215-252; A. Moreno, Demons according to St. Teresa and St. John of the\nCross, en \u00abSpirituality today\u00bb (Chicago) 43 (1991), 258-270; M. Lep\u00e9e, Sainte\nTh\u00e9r\u00e8se et le d\u00e9mon, en \u00abEtCarm\u00bb 1948, 98-103.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Teresa vive sus creencias en lo de\u00admon\u00edaco desde el normal contexto de su religiosidad cristiana, acentuada por la religiosidad popular de su tiempo. 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