{"id":4758,"date":"2015-01-29T17:34:35","date_gmt":"2015-01-29T23:34:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4758"},"modified":"2022-01-29T17:35:49","modified_gmt":"2022-01-29T23:35:49","slug":"dialogo-fraterno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4758","title":{"rendered":"Di\u00e1logo fraterno"},"content":{"rendered":"\n<p>Entre los muchos\ncalificativos que pueden aplicarse a Teresa de Jes\u00fas hay uno que la define con\nmucha realismo: \u00abmujer dialogante\u00bb. Parece haber nacido para el di\u00e1logo y para\nense\u00f1ar a dialogar. Sin embargo, nunca en sus escritos aparece la palabra\n\u00abdi\u00e1logo\u00bb, ni \u00abdialogar\u00bb, ni sus derivados; tampoco \u00abdialogizar\u00bb, verbo que en\naquel entonces ya se hab\u00eda comenzado a usar. En su tiempo, estas palabras no\nhab\u00edan entrado a\u00fan en el lenguaje com\u00fan. Se hablaba del di\u00e1logo como una forma\nde escribir. En el sentido que hoy se toma, s\u00f3lo despu\u00e9s de la primera guerra\nmundial y en especial a partir de las \u00faltimas d\u00e9cadas, han entrado de lleno en\nel com\u00fan hablar de la gente, a todos los niveles.<\/p>\n\n\n\n<p>Por di\u00e1logo se\nentiende, seg\u00fan el diccionario, la conversaci\u00f3n entre dos personas que\nalternativamente manifiestan sus ideas o afectos. Tambi\u00e9n se define el di\u00e1logo\ncomo el comunicarse para buscar la verdad en com\u00fan. Es el veh\u00edculo\nimprescindible para el encuentro entre personas. Hoy todo funciona partiendo\ndel di\u00e1logo. Las relaciones y reuniones a escala internacional o nacional,\nprovincial, regional o local, se hacen posibles gracias al di\u00e1logo; la familia\nse fortalece dialogando entre padres e hijos y la misma Iglesia cat\u00f3lica\nadopta, sobre todo con Pablo VI, una postura dialogante con las dem\u00e1s\nconfesiones religiosas. Cualquier forma de convivencia y muy en concreto la\nvida en com\u00fan entre los consagrados, no puede vertebrarse sino en la\ncomunicaci\u00f3n para constituir una comunidad s\u00f3lida, de la que todos se sienten\nmiembros activos.<\/p>\n\n\n\n<p>1.\u00ba Formada en el\ndi\u00e1logo en el trato con Dios<\/p>\n\n\n\n<p>No importa que Teresa\nno haya usado la palabra \u00abdi\u00e1logo\u00bb o \u00abdialogar\u00bb. Para manifestar a otro lo que\nsent\u00eda, para relacionarse con \u00e9l, emplea palabras sin\u00f3nimas o equivalentes,\ncomo \u00abconversaci\u00f3n\u00bb y \u00abconversar\u00bb, \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb y \u00abcomunicar\u00bb, \u00abhablar, \u00abparlar\u00bb,\n\u00abtratar\u00bb, \u00abcoloquio\u00bb, \u00abpl\u00e1tica\u00bb&#8230;, aunque no siempre en el sentido de\nmanifestar ideas o afectos. El manifestarse era vital, como de vida o muerte.\nNo sab\u00eda escribir sin tener a otro delante: Dios, sus hijas, un lector. Y\ncuando esto no se da, dialoga con la propia vida (E 1,3), con la muerte (E 6,2;\nPo 1), con el amor (E 2,1), con la propia libertad (17,4). Todos sus escritos\nson coloquiales. Nos lo confirma con estas palabras: \u00abIr\u00e9 hablando con ellas en\nlo que escribir\u00e9\u00bb (M pr\u00f3l. 4). En ocasiones piensa que la est\u00e1n escuchando;\notras que le hacen preguntas, a las que responde de inmediato. Habla con\nconfianza, como pensando que a quien tiene delante es un amigo. No divaga o se\ndetiene en razonamientos abstractos; aclara situaciones personales o comunica\nexperiencias o ense\u00f1a verdades aprendidas en el di\u00e1logo mantenido con Dios en\nla oraci\u00f3n o forma a sus hijas sobre la vida que tienen que hacer como\nvocacionadas a la contemplaci\u00f3n y a vivir en comunidad. Se hace palabra que\nllega al otro, con el que conecta, y es toda o\u00eddos para recibir lo que le llega\nde fuera. Escucha todo lo que sea valioso y ofrece cuanto piensa que al otro le\npuede hacer bien. En la palabra escrita pone amor para mejor comunicarse con el\notro, porque ha descubierto primero que Dios lo ha puesto tambi\u00e9n en la suya.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abElla escribe en\ndi\u00e1logo con el lector. Alterna el di\u00e1logo con \u00e9ste y con Dios. Di\u00e1logo tan\nsencillo y sincero, tan exento de complejos, hecho tan en presencia del lector,\nque no deja a \u00e9ste en la actitud de mero testigo, cuando ella se vuelve a Dios.\nNo le consiente desentenderse y quedar neutral\u00bb (T. \u00c1lvarez, Teresa de Jes\u00fas.\nEns\u00e9\u00f1anos a orar. Burgos, 1981, p. 70).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa es maestra en\nel dif\u00edcil arte del di\u00e1logo. Comenz\u00f3 a ejercitarse desde peque\u00f1a: con su\nhermano Rodrigo (V 1,4), con sus primos (V 2,2), con una parienta (V 2,3), con\nMar\u00eda de Brice\u00f1o (V 3,1), con su hermano Antonio (V 4,1), con el cura de\nBecedas (V 5,4). Prosigue el ejercicio con sus monjas de comunidad, con algunas\npersonas de \u00c1vila que la visitan habitualmente en el locutorio del monasterio\nde la Encarnaci\u00f3n y con \u00ablos cinco que al presente nos amamos en Cristo\u00bb (V\n16,7). Pero quien la ense\u00f1a propiamente el arte de dialogar es el mismo Dios,\nen la medida en que fue adentr\u00e1ndose en la oraci\u00f3n. Dios es el maestro de\nTeresa (C 29,7). Esta, disc\u00edpula aventajada. El Se\u00f1or sale a su encuentro para\niniciar con ella un trato de amistad. Le dirige una palabra que espera una\nrespuesta. Escucha y responde, hasta llegar a un di\u00e1logo \u00edntimo, personal, de\nt\u00fa a t\u00fa y cara a cara. Dios le habla y ella escucha; Teresa habla a Dios y Dios\nla escucha. Ha comprendido que la oraci\u00f3n es di\u00e1logo en la amistad. Dios ha\nsido el primer locutor, ha tomado la iniciativa. Ella es consciente que Dios la\nllama, en un determinado momento, a hacer con \u00e9l una historia de gracia\ndialogada.<\/p>\n\n\n\n<p>Descubre que la\nnecesidad que siente de dialogar, que la fuerza interior que la impele a\ncomunicarse, no le explica todo el alcance del di\u00e1logo. Es en el trato con el\nSe\u00f1or donde aprende que el origen del di\u00e1logo hay que buscarlo en Dios. El\ndi\u00e1logo tiene un origen trascendente. Nace del mismo Dios, que ha querido\nrelacionarse con el hombre desde su Palabra. Teresa viene a decirnos que tanto\nm\u00e1s capacitado est\u00e1 uno para dialogar con un semejante cuanto m\u00e1s ha dialogado\ncon el Se\u00f1or. Es cuesti\u00f3n de relaci\u00f3n. Y la forma de expresar esa relaci\u00f3n est\u00e1\nen el di\u00e1logo que surge en la oraci\u00f3n, como dice Pablo VI. \u00abLa historia de la\nsalvaci\u00f3n narra precisamente este largo y variado di\u00e1logo, que parte de Dios y\nentabla con el hombre m\u00faltiple y admirable conversaci\u00f3n. Es en esta\nconversaci\u00f3n de Cristo entre los hombres donde Dios deja entender algo de s\u00ed\nmismo, el misterio de su vida, unic\u00edsima en la esencia, trinitaria en las\npersonas; y dice, finalmente, c\u00f3mo quiere ser conocido; amor es El; y c\u00f3mo quiere\nser honrado y servido por nosotros: amor es nuestro mandamiento supremo. El\ndi\u00e1logo se hace pleno y confiado. El ni\u00f1o es invitado a \u00e9l; el m\u00edstico en \u00e9l se\nsacia\u00bb (ES 64).<\/p>\n\n\n\n<p>De todo esto Teresa\nsab\u00eda mucho. De hecho la oraci\u00f3n la present\u00f3 como un di\u00e1logo entre dos que se\nbuscan (V 8,5). Dos veces usa el verbo \u00abtratar\u00bb al definir la oraci\u00f3n. Y en sus\nescritos, s\u00f3lo en el infinitivo, lo emplea unas doscientas veces. Habla de\n\u00abtratar sobre\u00bb, \u00abtratar de\u00bb, \u00abtratar para\u00bb, \u00abtratarse en\u00bb, \u00abtratar con\u00bb Dios,\nque es tener conocimiento de \u00e9l y conversaci\u00f3n. Es tratar \u00abcon \u00e9l como con\npadre y como con hermano, y como con se\u00f1or y como con esposo; a veces de una\nmanera, a veces de otra&#8230;\u00bb (V 7,12). Es tratarse en la amistad que impone la\npresencia total de ella misma, la total apertura de su persona a la otra\npersona que tiene delante, con todo lo que lleva a cuestas (cf T. \u00c1lvarez, ib\np. 42-45).<\/p>\n\n\n\n<p>2.\u00ba El \u00abdi\u00e1logo\nfraterno\u00bb en la comunidad teresiana<\/p>\n\n\n\n<p>No es de extra\u00f1ar que\ndesde el comienzo de la primera comunidad teresiana en San Jos\u00e9 en \u00c1vila, la\nfundadora del nuevo estilo de vida tuviera bien presente la importancia del\ndi\u00e1logo para que aquello funcionase. Habla del nuevo \u00abestilo que se pretende\nllevar\u00bb (C 13,6), \u00abde estilo de hermandad y recreaci\u00f3n que tenemos juntas\u00bb (F\n13,5). Ese estilo \u00abnuevo\u00bb de vida requiere tambi\u00e9n nuevo estilo de \u00abconversar\u00bb,\nde \u00abtratarse\u00bb entre s\u00ed. Las que siguen a Teresa en su renovada manera de\nentender la vida religiosa, van a comunicarse, a expresarse, a hablar entre s\u00ed\nen conformidad con la vida que hacen y con los objetivos que pretenden. Es\nconsciente de que el nuevo enfoque de vida que ha ido plasmando en el\npeque\u00f1\u00edsimo grupo del Carmelo de San Jos\u00e9 exige el di\u00e1logo permanente con Dios\ny con las hermanas entre s\u00ed. Estas deben estar a la escucha de las grandes\nnecesidades de la Iglesia, abiertas a los valores de la vida contemplativa,\natentas para ayudarse a crecer en lo humano y en lo espiritual, sol\u00edcitas en el\nservicio las unas de las otras. Lo que es de cada una es tambi\u00e9n de todas. Pues\ntodas pretenden hacer el mismo camino y todas persiguen los mismos objetivos.\nTodo desde la vivencia de la oraci\u00f3n como trato de amistad. Cuantas entran a\nformar parte de este estilo de vida, est\u00e1n llamadas a participar activamente en\nla vida de la comunidad. Ninguna debe sentirse elemento pasivo. La comuni\u00f3n en\nla misma vocaci\u00f3n exige que todas participen en la vida comunitaria, mediante\nel di\u00e1logo, el ejemplo y el compromiso personal (cf Cons de las Carmelitas\nDescalzas, 1991, n. 90). Del di\u00e1logo con Dios en la oraci\u00f3n hay que pasar al\ndi\u00e1logo con las dem\u00e1s. Y del di\u00e1logo entre hermanas, haci\u00e9ndose espaldas, pasar\na conversar con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Las Constituciones de\nlas Carmelitas Descalzas, aprobadas en 1581, sintetizan en los siguientes\npuntos la vida comunitaria del nuevo estilo, para que todas se sientan miembros\ncomprometidos que se tratan a escala de valores espirituales y humanos:\n\u00abSentido de igualdad evang\u00e9lica y de franca sinceridad en el trato (cf C 27,6;\n20,4); mutua participaci\u00f3n en gozos y dolores\u00bb (cf C 7,5-9); \u00abaqu\u00ed todas han de\nser amigas, todas se han de amar, todas se han de querer, todas se han de\nayudar\u00bb (C 4,7); clima de alegr\u00eda y afabilidad, seg\u00fan \u00abel estilo de hermandad y\nrecreaci\u00f3n que tenemos juntas\u00bb (cf F 13,5; cf C 7,7; 41,7; V 36,29; Cons IX,\n3-7).<\/p>\n\n\n\n<p>3.\u00ba El di\u00e1logo es\ncomuni\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>En la comunidad\nteresiana no basta que las hermanas se toleren, que eviten choques, que se\nlleven bien o que se salve la paz externa y reine una aparente alegr\u00eda. Teresa\nde Jes\u00fas sabe que las hermanas necesitan las unas de las otras, para crear el\nambiente apropiado donde probar la amistad con Dios; para agradecer la\npresencia de la otra que ayuda a ejercitarse en las virtudes; para compartir la\nobra del amor. Comunicarse, sobre todo en lo espiritual. Entusiasmarse mutuamente\ncon los grandes valores. Colaborar para fundar un \u00e1mbito de intimidad, de\nfraternidad, donde cada una se sienta realizada en lo humano y en lo espiritual\n(cf M 5,3,11; C 7; F 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta forma de concebir\nla comunidad, en aquel tiempo, era ciertamente original. Era el fruto nacido de\nun alma que hab\u00eda dialogado muchas horas con el Se\u00f1or. Hoy nos parece normal y\nno se concibe una comunidad donde no exista el di\u00e1logo entre sus miembros. Se\nafirma que para ser verdaderamente hermanos y hermanas es necesario conocerse.\nY que para conocerse es muy importante comunicarse cada vez de forma m\u00e1s amplia\ny profunda. Con frecuencia se dialoga -aunque falte a\u00fan bastante por hacer-\nsobre la Palabra, sobre los documentos de la Iglesia, sobre cartas de tipo\ncongregacional. Existe una comunicaci\u00f3n de los bienes del Esp\u00edritu y se trata\nde los valores humanos y espirituales. Pero no se ha terminado a\u00fan con los\nsecretos comunitarios, que no se comunican a todos los miembros de la comunidad\ny que no se comparten. Sin embargo, \u00absin di\u00e1logo y sin escucha se corre el\nriesgo de crear existencias yuxtapuestas o paralelas, lo que est\u00e1 muy lejos del\nideal de la fraternidad\u00bb (VFC 29-32).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa sab\u00eda muy bien\nesto. Sus monjas no pod\u00edan convertirse en islotes, aunque tuviera cada una que\nvivir la soledad y el silencio. Pero no se trata de una soledad que centra a la\npersona \u00fanicamente en Dios o de un silencio que a\u00edsla y distancia de las dem\u00e1s,\nsino de una soledad que, recogiendo a la persona en el interior, la enriquece\ncon valores que luego comunica, y de un silencio creativo, fecundo porque ha\nescuchado primero, para convertirse despu\u00e9s en obras que enriquecen a la misma\ncomunidad. Por eso no hay que extra\u00f1arse de que la comunidad ideada por Teresa,\ncaracterizada por la soledad y el silencio (V 36,26; C 4,9), exija capacidad de\ndi\u00e1logo. Pues no es para menos. Un alma, vocacionada a hacer el camino de la\noraci\u00f3n, no puede vivir su vocaci\u00f3n en solitario. Necesita compartir,\ncomunicar, conversar sobre lo que est\u00e1 viviendo, tratar con quien se siente\nllamado a hacer el mismo camino y desde las mismas coordenadas. \u00abNo s\u00e9 yo por\nqu\u00e9&#8230; no se ha de permitir que quien comenzare de veras a amar a Dios y a\nservirle, deje de tratar con algunas personas sus placeres y trabajos, que de\ntodo tienen los que tienen oraci\u00f3n\u00bb. \u00abGran mal es una alma sola entre tantos\npeligros\u00bb. \u00abPor eso, aconsejar\u00eda yo a los que tienen oraci\u00f3n, en especial al\nprincipio, procuren amistad y trato con otras personas que traten lo mismo\u00bb.\n\u00abEs cosa important\u00edsima, aunque no sea sino ayudarse unos a otros con sus\noraciones, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s que hay muchas m\u00e1s ganancias!\u00bb \u00abEs tan important\u00edsimo\nesto&#8230;, que no s\u00e9 c\u00f3mo lo encarecer\u00bb. \u00abEs menester hacerse espaldas unos a\notros los que le sirven para ir adelante\u00bb. \u00abEs menester buscar compa\u00f1\u00eda para\ndefenderse, hasta que ya est\u00e9n fuertes&#8230;, y si no ver\u00e1nse en mucho aprieto\u00bb.\n\u00abCrece la caridad con ser comunicada, y hay mil bienes que no los osar\u00eda decir,\nsi no tuviese gran experiencia de lo mucho que va en esto\u00bb (V 7,20-22).<\/p>\n\n\n\n<p>Sabe que la comuni\u00f3n\nentre las hermanas no puede reducirse s\u00f3lo a conversar entre ellas, a\nrespetarse, a facilitar la comunicaci\u00f3n mutua, salvando las reglas de la buena\neducaci\u00f3n. Esto no basta. Quiere formarlas en el di\u00e1logo fraterno. Por eso\nllega a crear un lenguaje propio de expresi\u00f3n, marca unos temas a tratar con\nfrecuencia y sobre los que conversar, estableciendo adem\u00e1s una serie de\nprincipios a tener en cuenta para que la comunidad funcione en armon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>4.\u00ba Caracter\u00edsticas\ndel di\u00e1logo teresiano<\/p>\n\n\n\n<p>a) Vivir la misma vocaci\u00f3n\nen comunidad. A Teresa le preocupa desde un primer momento contar con un equipo\nde vocacionadas para vivir en comunidad la experiencia de la oraci\u00f3n como\ncamino que se dirige al interior, al centro, donde se da el aut\u00e9ntico di\u00e1logo\nentre Dios y el alma. Cuid\u00f3 con escrupulosidad la selecci\u00f3n de vocaciones.\nPunto clave para el di\u00e1logo fraterno en comunidad es estar determinados todos\nlos del grupo a vivir la misma forma de Evangelio. Cuando una comunidad cuenta\ncon alg\u00fan miembro de vocaci\u00f3n indefinida, inadaptada, sin madurar o que no\nacaba de aceptar las exigencias que favorecen la vivencia de la vocaci\u00f3n, la\nconvivencia fraterna encontrar\u00e1 dificultades en el di\u00e1logo. Los inadaptados no\nest\u00e1n capacitados para conversar, para comunicarse, para tratarse, porque aun\nempleando las mismas palabras, tendr\u00e1n distinto significado. El di\u00e1logo en este\ncaso no puede discurrir en armon\u00eda. Y si esto falla, los miembros no se\nconocen; viven, puede ser que en paz, pero distanciados; las relaciones, m\u00e1s\nque sinceras, son de apariencia, o al menos sin profundidad; la confianza mutua\ndejar\u00e1 entonces bastante que desear.<\/p>\n\n\n\n<p>En repetidas\nocasiones, sobre todo en Camino, aconseja a las que sinti\u00e9ndose vocacionadas,\npero remisas en aceptar las exigencias del nuevo estilo de vida, vayan a otro\nmonasterio. Aconseja tambi\u00e9n a la priora que a la que alborote la vida de\nfraternidad, la invite a irse (C 7,11). \u00abLa que viere no es para llevar lo que\naqu\u00ed se acostumbra, lo diga; otros monasterios hay adonde se sirve tambi\u00e9n al\nSe\u00f1or&#8230; No es para esta casa (C 8,3). \u00abLa que no quisiere llevar cruz sino la\nque le dieren muy puesta en raz\u00f3n, yo no s\u00e9 para qu\u00e9 est\u00e1 en el monasterio;\nt\u00f3rnese al mundo\u00bb (C 13,1). \u00abSi se inclina a cosas del mundo, que se vaya si no\nse ve ir aprovechando, e irse, si todav\u00eda quiere ser monja, a otro monasterio\u00bb\n(C 13,6). Pero quiz\u00e1s donde Teresa se muestra m\u00e1s exigente para que una\ncandidata entre a formar parte del grupo vocacionado para hacer el camino de la\noraci\u00f3n es en el cap\u00edtulo 14 de Camino. Antes ha invitado a \u00abirse\u00bb; ahora habla\nde \u00abecharlas\u00bb. Todo porque no est\u00e1n capacitadas para conversar, para tratarse\ncomo conviene. Ha asentado desde los primeros pasos en la comunidad de San Jos\u00e9\nque \u00abno viene nadie a esta casa, sino quien trata de esto\u00bb (V 36,26).<\/p>\n\n\n\n<p>b) El lenguaje como\nforma de comunicarse. Cuando Teresa cuenta con el grupo, piensa equiparle con\nlos medios que necesita para que se consolide y cumpla con el fin para el cual\nel Se\u00f1or las junt\u00f3 all\u00ed. Entre otras cosas, no se le escapa una que no siempre\nes tenida en cuenta cuando de dialogar se trata: el lenguaje, es decir,\nconjunto de palabras y formas de expresi\u00f3n por medio de las cuales se relaciona\nuna comunidad de hombres determinada. Quer\u00eda para sus comunidades el mismo\nlenguaje. El di\u00e1logo se facilita cuando todos los que intervienen hablan la\nmisma lengua, dan a las palabras id\u00e9ntico o parecido significado, buscan los\nmismos objetivos y se expresan desde la misma vocaci\u00f3n. Lo contrario, sin dejar\nde ser posible, es dif\u00edcil de mantener.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero es hacia\ndentro, en la comunidad, donde todas est\u00e1n llamadas a usar el mismo lenguaje\npara comunicarse. Todas se van a entender y podr\u00e1n comunicar sus ideas,\nexpresar lo que sienten, seguras de ser comprendidas. Pero el di\u00e1logo fraterno\nen comunidad no queda reducido para Teresa a comunicarse entre s\u00ed desde la\npalabra. Tambi\u00e9n se dialoga desde las obras, desde la disponibilidad en el\nservicio a los dem\u00e1s, desde gestos y posturas que expresan valores humanos y\nespirituales, desde el esp\u00edritu de sacrificio callado que manifiesta el\nseguimiento del Cristo paciente, desde la oraci\u00f3n que va cambiando\nprogresivamente la vida de cada una de las que forman el grupo comunitario,\netc. Todo esto contribuye a crear el ambiente apropiado para entenderse, para\nhacer que el grupo se cohesione m\u00e1s cada d\u00eda. Este lenguaje, dice Teresa de\nJes\u00fas, hay que aprenderlo luego en lo exterior, en un a\u00f1o. En lo interior se\nnecesita m\u00e1s tiempo (C 13,7).<\/p>\n\n\n\n<p>El lenguaje ense\u00f1ado\npor Teresa para relacionarse las que forman la comunidad puede extra\u00f1ar a los\nde fuera. Pero eso no le preocupa. Precisa con claridad cu\u00e1l tiene que ser la\npostura de sus monjas, si el mundo quiere comunicarse con ellas: \u00abVuestro trato\nes oraci\u00f3n&#8230; Este es vuestro trato y lenguaje; quien os quisiere tratar,\ndepr\u00e9ndale; y si no, guardaos de deprender vosotras el suyo: ser\u00e1 infierno. Si\nos tuvieren por groseras, poco va en ello; si por hip\u00f3critas, menos. Ganar\u00e9is\nde aqu\u00ed que no os vea sino quien se entendiere por esta lengua. Porque no lleva\ncamino una que no sabe algarab\u00eda, gustar de hablar mucho con quien no sabe otro\nlenguaje. Y as\u00ed, ni os cansar\u00e1n ni os da\u00f1ar\u00e1n, que no ser\u00eda poco da\u00f1o comenzar\na hablar nueva lengua, y todo el tiempo se os ir\u00eda en eso. Y no pod\u00e9is saber\ncomo yo, que lo he experimentado, el gran mal que es para el alma, porque por\nsaber la una se le olvida la otra, y es un perpetuo desasosiego, del que de\ntodas maneras hab\u00e9is de huir. Porque lo que mucho conviene para este camino que\ncomenzamos es paz y sosiego en el alma. Si las que os trataren quisieren deprender\nvuestra lengua, ya que no es vuestro de ense\u00f1ar, pod\u00e9is decir las riquezas que\nse ganan en deprenderla. Y de esto no os cans\u00e9is, sino con piedad y amor y\noraci\u00f3n porque le aproveche&#8230;, vaya a buscar maestro que le ense\u00f1e\u00bb (C\n20,4-6).<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez precisa as\u00ed\nla importancia del lenguaje para el di\u00e1logo fraterno en una comunidad\nteresiana: \u00abToda la raz\u00f3n de una convivencia comunitaria, ordenada al \u2018camino\nde oraci\u00f3n\u2019, consiste en crear en el interior del grupo un esp\u00edritu y unos\ncauces de comunicaci\u00f3n que hagan normal el movimiento vertical, \u00abtrato con\nDios\u00bb, homog\u00e9neo al trato con los otros miembros del grupo: \u00fanico lenguaje para\nhablar con Dios y con los hermanos\u00bb (ib p.85-86).<\/p>\n\n\n\n<p>c) Temas sobre los que\ndialogar con preferencia. No es trata de hablar por hablar. Se parte de un\ntema, no necesariamente espiritual ni tampoco fijado de antemano. Puede surgir\nespont\u00e1neo. Eso s\u00ed, siempre de provecho para los que se proponen comunicar sus\nideas o afectos, en orden a acercarse m\u00e1s a la verdad, a aprender algo nuevo que\nayuda a descubrir horizontes distintos de los conocidos hasta ahora. El grupo\nvocacionado, que se encuentra en postura permanente de comunicarse con Dios y\nentre s\u00ed, alimenta la fraternidad en el di\u00e1logo sobre ideas b\u00e1sicas, que Teresa\nde Jes\u00fas se\u00f1ala: Cristo, como centro del grupo, aglutinar\u00e1 a todas. Andar\u00e1\nentre ellas (V 32,11). Estando juntas, alabar al Se\u00f1or. \u00ab\u00bfEn qu\u00e9 mejor se puede\nemplear vuestra lengua cuando est\u00e9is juntas que en alabanzas de Dios?\u00bb (M\n6,6,12). \u2013 La oraci\u00f3n ser\u00e1 el fundamento de todo (V 32,18). \u2013 \u00abSu trato es\nentender c\u00f3mo ir\u00e1n adelante en el servicio de Dios\u00bb (V 36,26). \u2013 Hablar de Dios\n(ib). \u2013 Tratar de ayudar al Se\u00f1or. Tener presente el porqu\u00e9 las junt\u00f3 aqu\u00ed (C\n1, 5). \u2013 C\u00f3mo ayudarse a \u00abser tales\u00bb (cf C 3). \u2013 Buscar comunitariamente la\nvoluntad divina, mediante el di\u00e1logo sincero y caritativo entre la priora y la\ncomunidad (PC 14; Cons 1991, n. 43). cf Mar\u00eda de san Jos\u00e9, Avisos 31-32, en\nHumor y espiritualidad en la escuela teresiana primitiva, Burgos 1966, 9.548.<\/p>\n\n\n\n<p>e) Caracter\u00edsticas del\ndi\u00e1logo fraterno teresiano. Para el di\u00e1logo fraterno no vale cualquiera. Ha de\nestar entrenado en las reglas del juego, que exigen: saber escuchar, no hablar\npor hablar, tener claridad de ideas, respetar al otro, acomodarse al modo de\nser de aquel con quien se trata, participar en todo lo concerniente a la\ncomunidad. Adem\u00e1s ha de ser espont\u00e1neo, alegre y recreativo (Cons IX, 3-9;\nMar\u00eda de san Jos\u00e9, Avisos 28).<\/p>\n\n\n\n<p>Particular hincapi\u00e9\nhace cuando se trata del di\u00e1logo que debe mantener la priora con las\nreligiosas. Escucharlas no es s\u00f3lo regla del juego; se hace necesario e\nimprescindible. Incluso cuando se van a excusar. No hacerlo es una barbarie,\ndice Mar\u00eda de san Jos\u00e9 (Avisos 31-32, p.548). La misma priora ha de favorecer\nel di\u00e1logo entre las hermanas cuando \u00e9stas desearen tratarse en alguna\nnecesidad (cf CA 10,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Como resumen de todo,\nas\u00ed presenta Teresa a la carmelita descalza que sabe dialogar fraternalmente:\n\u00abTodo lo que pudiereis sin ofensa de Dios procurad ser afables y entender la\nmanera con todas las personas que os trataren, que amen vuestra conversaci\u00f3n y\ndeseen vuestra manera de vivir y tratar y no se atemoricen y amedrenten de la\nvirtud. A religiosas importa mucho esto: mientras m\u00e1s santas, m\u00e1s conversables\ncon sus hermanas, y que aunque sint\u00e1is mucha pena si no van sus pl\u00e1ticas todas\ncomo vos las querr\u00edais hablar, nunca os extra\u00f1\u00e9is de ellas, si quer\u00e9is\naprovechar y ser amada. Que es lo mucho que hemos de procurar: ser afables y\nagradar y contentar a las personas que tratamos, en especial a nuestras\nhermanas\u00bb (C 41,7)<\/p>\n\n\n\n<p>Evaristo Renedo<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre los muchos calificativos que pueden aplicarse a Teresa de Jes\u00fas hay uno que la define con mucha realismo: \u00abmujer dialogante\u00bb. Parece haber nacido para el di\u00e1logo y para ense\u00f1ar a dialogar. 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