{"id":4771,"date":"2015-01-29T18:02:48","date_gmt":"2015-01-30T00:02:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4771"},"modified":"2022-01-29T18:05:35","modified_gmt":"2022-01-30T00:05:35","slug":"evangelio-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4771","title":{"rendered":"Evangelio"},"content":{"rendered":"\n<p>El arsenal de textos\nque santa Teresa domina de memoria no es muy abundante. Maneja m\u00e1s y mejor que\ntextos precisos, piezas evang\u00e9licas. Se entiende y se expresa alegando escenas\ny tipos m\u00e1s que citas y referencias precisas. Evoca, revive o recrea textos\nevang\u00e9licos. Nunca compulsa directamente el texto literal al escribir y cita\nentre dudas, correcciones, combinaciones de dos textos o m\u00e1s (C 20,15) titubea\n(M 2,1,11 6 3.1,8) y a menudo declara sin rubor ignorancia; no usa el Evangelio\nde modo cient\u00edfico o literal, pero le importa sobremanera estar cerca y\nalcanzar la sustancia del mensaje evang\u00e9lico. Lo logra en el sentido m\u00e1s\nprofundo, el que la tradici\u00f3n conoce como sensus plenior. \u00abEl modo de citar&#8230;\nes aproximativo, de memoria, con un recurso f\u00e1cil a im\u00e1genes y tipolog\u00edas\nb\u00edblicas\u00bb (J. Castellano, El entramado b\u00edblico del Castillo interior, RevEspir\n46 (1997) 119-142). Una primera investigaci\u00f3n l\u00e9xica da este resultado en\ncuanto a terminolog\u00eda: Evangelical CE 65,3; 73.3.6; CV 37,1; 42,5. Evang\u00e9licos\nCE 1.2; \u00eddem CV 1,2. Evangelio y 3,1; 16,3; 30,19; CE 31,5; 39,6; CV 23,6: M\n3,1,7; 7,1,6; Po 2. Evangelios CE 35,4; CV 21;4. Evangelista Ap 6,1. Evangelistas\nV 39.22; Conc 1,8. Estas son las frecuencias y lugares seg\u00fan el util\u00edsimo\nL\u00e9xico de T publicado por A. Fortes. No es un concepto muy abundante en s\u00ed\nmismo en la pluma teresiana. Ha citado textos evang\u00e9licos con mayor profusi\u00f3n y\nconfiesa que hubiese deseado conocer mejor el Evangelio: \u00ab\u00a1Qui\u00e9n supiera las\nmuchas cosas de la Escritura que debe haber para dar a entender!\u00bb (M 7,3,13).\nNo es escasa, sin embargo, la panoplia de textos evang\u00e9licos alegados por T. Si\nnos ayudamos de las Concordancias de Fr. Luis de San Jos\u00e9, a\u00fan \u00fatiles para\nestos indicadores, la estad\u00edstica, que siempre es aproximativa por la doble\nraz\u00f3n de los paralelos sin\u00f3pticos y por la imprecisi\u00f3n de las alusiones\nteresianas, el recuento da este resultado: treinta y cuatro citas de Mt; cuatro\nde Mc, veintisiete de Lc y treinta y una de Jn. El recuento de E. Renault,\n(Alle sorgenti d\u2019 acqua. Apendice 2\u00ba) es un poco m\u00e1s abundante. Un estudio m\u00e1s\ndetallado lo ofrecen las Concordancias de los Escritos de S. T. de J. (Roma\n2000), t. 2, ap\u00e9ndice 2\u00ba, pp. 2934-2950.<\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, el g\u00e9nero\nde los libros influye en la alegaci\u00f3n del evangelio. Oraciones y tratados como\nC, M, Exc y Conc abundan en citas m\u00e1s que las narraciones de V y F.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el tema ha de\nabordarse espiritual y teol\u00f3gicamente si queremos captar el enfoque teresiano,\nsu peculiar modo de lectura espiritual del evangelio y la importancia\nsustantiva del tema en su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Evangelio, libro\nvivo<\/p>\n\n\n\n<p>T ha recibido y\naprendido el evangelio en sus n\u00facleos fundamentales o dogm\u00e1ticos, inicialmente\nmediante la transmisi\u00f3n tradicional de la atequesis y la inmersi\u00f3n en la\nreligiosidad popular y en la liturgia del tiempo. Sus expresiones m\u00e1s humildes:\ncartillas, sermones, iconograf\u00eda e imaginaria popular en su ambiente (casa de\nsu padre y monasterios de Gracia y Encarnaci\u00f3n) han sido los primeros accesos y\nveh\u00edculos del evangelio: las escenas evang\u00e9licas en estampas, retablos y\ncuadros; pasos de Semana Santa, procesiones, estampas, misterios, \u00abautos\u00bb y\nrepresentaciones (navide\u00f1as o de pasi\u00f3n) de la \u00e9poca, sea en las calles de la\nciudad o en romer\u00edas, sea en el interior de los templos o en los claustros del\nmonasterio de Gracia primero y despu\u00e9s en la Encarnaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo se ha\nencontrado con el \u00abEvangelio\u00bb, mejor, con los Evangelios en la Vita Christi del\nCartujano, Ludolfo de Sajonia, traducido y adaptado por Am\u00adbrosio de Montesinos\n(Sevilla, 1537-1544) y en los Flos Sanctorum que atend\u00edan tambi\u00e9n a los pasos\nde la vida del Se\u00f1or ordenados lit\u00fargicamente. \u00abIgnora\u00admos la fecha en que T se\nencontr\u00f3 con esa obra maravillosa. Sabemos que se mantuvo en contacto con ella\nhasta los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Y sobre todo, que fue \u00e9ste el libro que\nsirvi\u00f3 a la Santa la m\u00e1s amplia documentaci\u00f3n b\u00edblica, lit\u00fargica y\ncristol\u00f3gica\u00bb (T. \u00c1lvarez, Estudios Teresianos III, p. 15, n. 12). La\nrecomendar\u00e1 como indispensable en la biblioteca de sus comunidades teresianas:\n\u00abTenga cuenta la priora con que haya buenos libros, en especial Cartujanos&#8230;\u00bb\n(Cons 8).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa se ha apropiado\ndel Evangelio por diversos cauces, pero lo que importa es que ha llegado a ser\nlibro del coraz\u00f3n y de la memoria. Teresa ha le\u00eddo y aprendido el Evangelio:\n\u00abSiempre yo he sido aficionada y me han recogido m\u00e1s las palabras del Evangelio\nque libros muy concertados. En especial si no era el autor muy aprobado, no los\nhab\u00eda gana de leer. Allegada, pues, a este Maestro de la sabidur\u00eda, quiz\u00e1 me\nense\u00f1ar\u00e1 alguna consideraci\u00f3n que os contente\u00bb dice en CV 21,4 y se dispone en\nseguida a comentar el patern\u00f3ster.<\/p>\n\n\n\n<p>T no s\u00f3lo ha le\u00eddo y\naprendido, ha ense\u00f1ado y comentado el Evangelio: \u00abNo digo que dir\u00e9 declaraci\u00f3n\nde estas oraciones divinas (que no me atrever\u00eda y hartas hay escritas; y que no\nlas hubiera ser\u00eda disparate), sino consideraci\u00f3n sobre las palabras del\nPatern\u00f3ster\u00bb (ib). Utiliza el Evangelio como veremos en su exposici\u00f3n y le\nconcede la mayor autoridad posible en su argumentaci\u00f3n: \u00abSi no cre\u00e9is a Su\nMajestad en las partes de su Evangelio que asegura esto, poco aprovecha\nhermanas que me quiebre yo la cabeza a decirlo\u00bb (CV 23,6). De hecho cuando\nintenta ordenar y resumir su ense\u00f1anza sobre la oraci\u00f3n y la vida de sus comunidades\nno encuentra mejor soporte y esquema que la \u00aboraci\u00f3n ev\u00c1ngelical&#8230; ordenada de\ntan Buen Maestro y as\u00ed podemos, hijas, cada una tomarla a su prop\u00f3sito.\nEsp\u00e1ntame ver que en tan pocas palabras&#8230; se pod\u00eda hacer un gran libro de\noraci\u00f3n sobre tan verdadero fundamento\u00bb (C 37,1). Lo interpreta aventurando sus\npropias ex\u00e9gesis y piensa que \u00abSu Majestad lo dej\u00f3 [el Evangelio] as\u00ed en\nconfuso\u00bb para que cada uno pidiese o entendiese \u00aba su prop\u00f3sito y se consolase\npareci\u00e9ndonos le damos buen entendimiento, es decir, buena interpretaci\u00f3n\u00bb. Se\nrefiere el texto en concreto a su peculiar y, sin embargo, tradicional ex\u00e9gesis\ndel \u00abpan nuestro de cada d\u00eda\u00bb, pero bien puede aplicarse este modo a todos los\npasajes evang\u00e9licos que pasan por su pluma.<\/p>\n\n\n\n<p>Se da en esta escritora\nla reclamada circularidad interpretativa entre la experiencia que ilumina el Evangelio\no lo explica y aplica (sensus plenior) y el Evangelio que ilumina y provoca a\nsu vez nueva y continua experiencia. Su interpretaci\u00f3n es did\u00e1ctica, simb\u00f3lica,\nmistag\u00f3gica y teol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Evangelio\ninstituido<\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta de T no\nes te\u00f3rica. Quiere llevar el Evangelio a la pr\u00e1ctica y para ello y sobre sus\nvalores instituye un modo de vida evang\u00e9lica: en eso termina al fin su lectio.\nNo est\u00e1 en su texto escrito la \u00faltima interpretaci\u00f3n, es su vida vivida\npersonalmente en compromiso e instaurada institucionalmente y socialmente en\nlas fundaciones, ah\u00ed est\u00e1 su verdadera ex\u00e9gesis. Un modo concreto de\ncomprensi\u00f3n, relectura y de seguimiento, de \u00abestar con Jes\u00fas\u00bb y de \u00abandar en su\ncompa\u00f1\u00eda\u00bb y de \u00abtratar\u00bb con el Maestro del peque\u00f1o colegio. Cada comunidad\nreproduce los rasgos ideales del primer colegio apost\u00f3lico e intencionalmente\napunta a reproducir, repetir algunas de las escenas evang\u00e9licas. Oraci\u00f3n y\nseguimiento, soledad y compa\u00f1\u00eda tienen raigambre en el tipo ideal de la\ncomunidad evang\u00e9lica que form\u00f3 el Salvador y cuya atm\u00f3sfera quiere rescatar y\nrepresentar hist\u00f3ricamente otra vez T.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Evangelio vivido y\nmeditado<\/p>\n\n\n\n<p>En T, lectura\nespiritual del Evangelio y autobiograf\u00eda se confunden. Los tipos evocados en\nsus p\u00e1ginas son tomados, bien como falsilla interpretativa de las vivencias o\nbien como autoridad para resguardar su incomunicable experiencia; a veces le\nsirven tambi\u00e9n para proteger sus osad\u00edas y polemizar parapetada a buen seguro.\nLas escenas de la Pasi\u00f3n, muy especialmente, son parte esencial de todo su\nproceso vital y de su propuesta de camino espiritual; la capacidad de \u00abtratar\ncon el Se\u00f1or\u00bb representado en los cuadros evang\u00e9licos es condici\u00f3n primera del\naprendizaje oracional. Un solo texto nos basta para mostrar esta t\u00e9cnica de\nlectio evang\u00e9lica:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi est\u00e1is alegre,\nmiradle resucitado; [&#8230;] Si est\u00e1is con trabajos o triste, miradle camino del\nhuerto [&#8230;] O miradle atado a la columna, [&#8230;] O miradle cargado con la cruz,\nque aun no le dejaban hartar de huelgo. Miraros ha El con unos ojos tan\nhermosos y piadosos, llenos de l\u00e1grimas, y olvidar\u00e1 sus dolores por consolar\nlos vuestros, s\u00f3lo porque os vay\u00e1is vos con El a consolar y volv\u00e1is la cabeza a\nmirarle [&#8230;] Juntos andemos, Se\u00f1or. Por donde fuereis, tengo de ir. Por donde\npasareis, tengo de pasar [&#8230;] Dir\u00e9is, hermanas, que c\u00f3mo se podr\u00e1 hacer esto,\nque si le vierais con los ojos del cuerpo en el tiempo que Su Majestad andaba\nen el mundo, que lo hicierais de buena gana y le mirarais siempre. No lo\ncre\u00e1is, que quien ahora no se quiere hacer un poquito de fuerza a recoger\nsiquiera la vista para mirar dentro de s\u00ed a este Se\u00f1or (que lo puede hacer sin\npeligro, sino con tantito cuidado), muy menos se pusiera al pie de la cruz con\nla Magdalena, que ve\u00eda la muerte al ojo. As\u00ed que, hermanas, no cre\u00e1is erais\npara tan grandes trabajos, si no sois para cosas tan pocas. Ejercit\u00e1ndoos en\nellas, pod\u00e9is venir a otras mayores. [&#8230;] Lo que pod\u00e9is hacer para ayuda de\nesto, procurad traer una imagen o retrato de este Se\u00f1or que sea a vuestro\ngusto; no para traerle en el seno y nunca le mirar, sino para hablar muchas\nveces con El, que El os dar\u00e1 qu\u00e9 le decir\u00bb (CV 26,4-10).<\/p>\n\n\n\n<p>Rememorando el Evangelio,\nrevivi\u00e9ndolo y prolong\u00e1ndolo con la propia vida y palabra se aprende lo que la\nautora quiere ense\u00f1ar. As\u00ed \u00abpensando en un paso\u00bb le habla el Se\u00f1or (V 18,14)\npor ejemplo. La Palabra evang\u00e9lica se prolonga m\u00edsticamente en las palabras que\nT recibe del Se\u00f1or, v. gr.: \u00abDij\u00e9ronme sin ver qui\u00e9n, mas entend\u00ed ser la misma\nVerdad: No es poco esto que hago por ti, que una de las cosas es en que mucho\nme debes: porque todo el da\u00f1o que viene al mundo es de no conocer las verdades\nde la Escritura con clara verdad: no faltar\u00e1 una tilde de ella\u00bb (Mt 5,18: V\n40,2). El que habl\u00f3 con los disc\u00edpulos sigue hablando con Teresa y la acoge en\nsu intimidad. Todas las \u201cpalabras interiores\u201d son revelaci\u00f3n privada que se\na\u00f1ade y completa la revelaci\u00f3n de los misterios mismos del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Tipos evang\u00e9licos<\/p>\n\n\n\n<p>Dijimos antes que T\nopera en su trabajo redaccional con escenas evocadas y con tipos con los que\nidentificarse en sus actitudes, sentimientos, experiencias ordinarias o\nm\u00edsticas de relaci\u00f3n con Cristo. El desfile es completo. Para la llamada trae a\nlos ap\u00f3stoles, para la conversi\u00f3n a Magdalena, al ciego, al paral\u00edtico o al\nsordomudo. Para la lucha perseverante se alude al hijo pr\u00f3digo y a los hijos de\nZebedeo. Si de valent\u00eda ante la prueba se trata: Tom\u00e1s, el mancebo rico, Pedro,\netc.; para la gratuidad: los obreros de la vi\u00f1a. En tratando de la fiesta y la\nalegr\u00eda: el ciego que ve, el regreso del pr\u00f3digo, pero tambi\u00e9n valen Pedro\nperdonado y la Magdalena. La fidelidad final de los Zebedeos, la sed ansiosa de\nla Samaritana le ayudan a entenderse y a presentar su experiencia disfrazada y\nautorizada por la Escritura. Tipos teresianos de experiencias de cumbre m\u00edstica\nson Marta y Mar\u00eda (Magdalena para el caso), el publicano, la Virgen Mar\u00eda o\nCristo mismo. Como se ve, las mujeres son evocadas con m\u00e1s ternura y\nfrecuencia. Los c\u00f3mputos no pueden hacerse cargo nunca de los matices m\u00e1s\ndelicados de la asunci\u00f3n teresiana de la tipolog\u00eda del Evangelio. Por ejemplo\nla actitud de Jes\u00fas frente a las mujeres (CE 4,1) tan mirada, estudiada,\nbuscada, alegada y querida por Teresa. Lo mismo se diga del tipo evang\u00e9lico por\nexcelencia, es decir, Jes\u00fas a quien T mira, quiere y destaca. Es el Jes\u00fas del Evangelio,\nel terreno y humanado el que a trav\u00e9s de todos los filtros y condicionamientos\nculturales de su tiempo T busca, rescata y extrae del Evangelio. A \u00e9l busca y\nencuentra vivo no s\u00f3lo en la letra estudiada o en el relato escuchado, sino en\nsu lectura espiritual y en su vida de amistad y de fe.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan, T reproduce\nen todas sus obras el proceso mismo que el Cristo del Evangelio ha vivido y exigido\na sus seguidores: Llamada, conversi\u00f3n, seguimiento, convivencia, ense\u00f1anza,\nasociaci\u00f3n a su oraci\u00f3n, a su misi\u00f3n y finalmente a su pasi\u00f3n, muerte, pascua y\ncomuni\u00f3n en su Esp\u00edritu. La comuni\u00f3n en su persona viva con el Padre, por el\nEsp\u00edritu y en su Iglesia es el esquema mismo de Vida y la \u00faltima ratio y raz\u00f3n\nde fondo o hilo conductor de Moradas. Camino de Perfecci\u00f3n y Mora\u00addas de T en\n\u00faltimo t\u00e9rmino no son sino el proceso de vida evang\u00e9lica propuesto por Teresa y\nque es el mismo que trazan los Evangelios: de Galilea a Jerusal\u00e9n y del\nCalvario a la Iglesia en Pentecost\u00e9s. A la progresiva revelaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n\ndel Misterio de Cristo por los disc\u00edpulos corresponde un \u00abid\u00e9ntico\u00bb proceso\nasc\u00e9tico inicial interpretado por T como \u00abvida de oraci\u00f3n\u00bb (V 11-21 y C 27-41)\no de aprendizaje de la vida teologal, (C 1-26 y M 1-3) es transformaci\u00f3n\npurificativa y penosa mediante inserci\u00f3n en Cristo y por tanto participaci\u00f3n en\nsu muerte (M 4-5 y V 29-31) y anticipaci\u00f3n escatol\u00f3gica de la victoria y la\ngloria de la gracia (M 6-7-1 y V 38-40). Toda la vida m\u00edstica se puede (\u00bfse\ndebe?) leer a la luz de la transfiguraci\u00f3n y de las apariciones del Resucitado,\ncomo huellas y rastros de su glorificaci\u00f3n en nuestro tiempo, historia y carne.\nSobre\u00adsalto de eterno futuro en nuestro presente fugaz.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Cinco temas\nevang\u00e9licos fundamentales<\/p>\n\n\n\n<p>A. La misericordia\ninagotable del Padre que ama, tiene paciencia, sufre ante la miseria del hombre\ncreado en debilidad y pecador. Misericordia manifestada y encarnada, humanizada\ny aproximada en Cristo. El aprendizaje de la oraci\u00f3n (en humildad-fe, desasimiento-pobreza-esperanza\ny amor-caridad) es s\u00f3lo medio para poder disponerse y aprender a acoger esta\nmisericordia. Y para poder cantarla in aeternum. \u201cMisericordias Domini in\naeternum cantabo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>B. Las tres actitudes\nb\u00e1sicas del cristiano seg\u00fan T. Amor, humildad o andar en verdad y desasimiento\n(C 4,4). Corresponde visiblemente a tres conceptos centrales en el Evangelio:<\/p>\n\n\n\n<p>a) \u00c1gape: Amor de unos\ncon otros; caridad fraterna concreta y que viene de la fuente del amor de Dios,\ncuya m\u00e1s cierta se\u00f1al a su vez es saber s\u00ed \u00abguardamos bien el amor del pr\u00f3jimo\u00bb\n(M 5,3,8).<\/p>\n\n\n\n<p>b) Tap\u00e9inosis.\nManifestada en la pistis o confianza total en Dios reconocido como \u00fanico en\nquien conf\u00edan y afirmarse una vez tomada conciencia del propio pecado, esto\ntraducen los conceptos tan teresianos de \u00abmiseria-ruindad-bajeza\u00bb, la\nnecesidad, dependencia radical y pobreza, de la propia verdad en definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>c) La pobreza\nesperanzada y desasida que se vivencia como esperanza escatol\u00f3gica, como\nalegr\u00eda y gozo anticipado y como oraci\u00f3n deseosa del cumplimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>C. Las nuevas\nrealidades evang\u00e9licas comportan tambi\u00e9n una nueva oraci\u00f3n: el Padrenuestro.\nTeresa amasa el mensaje evang\u00e9lico con su propia vida y da testimonio de su\nvida \u00abev\u00c1ngelical\u00bb escribiendo una historia de oraci\u00f3n y un m\u00e9todo de aprendizaje\nde la vida en compa\u00f1\u00eda y del \u00abtrato de amistad\u00bb con Cristo. El proceso pasa\ndesde la aut\u00e9ntica oraci\u00f3n vocal, oraci\u00f3n de recogimiento. T\u00fa cuando vayas a\norar entra en lo escondido&#8230; (Mt 6,6), quietud infusa, y contemplaci\u00f3n\nperfecta. La alegor\u00eda evang\u00e9lica del agua viva sustenta buena parte de su\nmensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>D. Son centrales en\nesta manera teresiana de leer el Evangelio las \u2018experiencias m\u00edsticas\u2019 de los\nmisterios evang\u00e9licos: la encarnaci\u00f3n permanente y actual de la Humanidad de\nCristo, la esponsalidad del alma y de la Iglesia entera, la comuni\u00f3n (koinon\u00eda)\ny presencia trinitaria y las consecuencias eucar\u00edsticas y eclesiales, la\nconstante revelaci\u00f3n (vida m\u00edstica) como anticipo terrenal de la incoada gloria\nfutura y celeste.<\/p>\n\n\n\n<p>E. El tema, joaneo del\n\u2018permanecer\u2019 o \u2018morar\u2019, el \u2018m\u00e9nein\u2019. Este misterio de la morada de Dios, de su\npresencia, marca el arranque y la cumbre de su sistema. Descubrimiento,\ncontemplaci\u00f3n, gozo y comunicaci\u00f3n del misterio de la Trinidad. Dignidad y\ngrandeza del hombre y del cristiano habitado y acompa\u00f1ado. Necesidad de\n\u00abentrar\u00bb y recogerse para ser en plenitud. Divinizaci\u00f3n que potencia el caudal\ndel hombre en favor de los otros y de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del uso moral\ny tipol\u00f3gico de los personajes y de los s\u00edmbolos evang\u00e9licos referentes\nconstantes de la espiritualidad cristiana, hay que buscar en estos cinco\namplios campos la aportaci\u00f3n genuinamente teresiana y m\u00edstica al descubrimiento\ne interpretaci\u00f3n del \u00absensus plenior\u00bb del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>G. Castro<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El arsenal de textos que santa Teresa domina de memoria no es muy abundante. Maneja m\u00e1s y mejor que textos precisos, piezas evang\u00e9licas. Se entiende y se expresa alegando escenas y tipos m\u00e1s que citas y referencias precisas. 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