{"id":4773,"date":"2015-01-29T18:06:26","date_gmt":"2015-01-30T00:06:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4773"},"modified":"2022-01-29T18:11:07","modified_gmt":"2022-01-30T00:11:07","slug":"extasis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4773","title":{"rendered":"\u00c9xtasis"},"content":{"rendered":"\n<p>(Aqu\u00ed \u201c\u00e9xtasis\u201d tiene la acepci\u00f3n t\u00e9cnica de la teolog\u00eda espiritual y de la m\u00edstica cristiana. Com\u00fan tambi\u00e9n a espiritualidades religiosas no cristianas.)<\/p>\n\n\n\n<p>1. El \u00e9xtasis es uno\nde los \u201cfen\u00f3menos m\u00edsticos\u201d m\u00e1s llamativos en la vida, en los escritos y en la\nespiritualidad de santa Teresa. Importante, no s\u00f3lo por su influjo y su fuerza\ninspiradora en el arte, sino por su presencia incisiva en la m\u00edstica teresiana.\nTeresa vivi\u00f3, de hecho, un largo per\u00edodo de \u00e9xtasis frecuentes. En ese per\u00edodo\n(d\u00e9cada de los a\u00f1os 1560 al 1570, desbordados por ambos extremos), \u201cnace y se\nhace\u201d la Teresa fundadora. En ese mismo per\u00edodo se abre paso la escritora: de\nesas fechas son su Libro de la vida, su doble redacci\u00f3n del Camino de\nperfecci\u00f3n, y sus primeras Relaciones. Ella no escribe ni dicta en \u00e9xtasis a la\nmanera de otras m\u00edsticas ext\u00e1ticas. En alg\u00fan caso puede sorprenderla el lector\na punto de caer en trance (V 38,23). Pero la efervescencia \u2013quiz\u00e1s\nincandescencia\u2013 de sus experiencias ext\u00e1ticas timbra el tono de numerosas\np\u00e1ginas de sus libros. En ese mismo per\u00edodo arranca el epistolario teresiano, con\nsu t\u00edpica expansi\u00f3n de onda sobre personas, problemas y realidades terrestres:\nrefrendo del entramado de lo m\u00edstico y lo human\u00edstico en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez superada esa\nfase de experiencias ext\u00e1ticas, si bien ella logra relativizar su importancia,\ntodav\u00eda le concede puesto de excepci\u00f3n en el libro de las Moradas, donde\nconcede a ese per\u00edodo un tercio del libro entero.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en este sector\nella se ve impulsada a evocar tipos b\u00edblicos de ese fen\u00f3meno m\u00edstico: recuerda\na David y su gozo exaltante ante el Arca de la Alianza, identific\u00e1ndolo con sus\npropias experiencias de \u201cgozo y locura y desatino\u201d, pre\u00e1mbulos del trance\next\u00e1tico (V 16,3; 2,10-11; 20,24). Est\u00e1 convencida de que algo similar ocurri\u00f3\na Jacob en la visi\u00f3n de la escala (M 6,4,6) y a Mois\u00e9s en la teofan\u00eda de la\nzarza ardiente (ib 7). Pero su referencia b\u00edblica preferida es san Pablo,\narrebatado al tercer cielo. De la narraci\u00f3n paulina retiene ella uno de los\nvocablos designadores del \u00e9xtasis, el rapto (rabto, escribe T ese cultismo):\n\u201craptus in paradisum\u201d, \u201craptum usque ad tertium coelum\u201d (2 Cor 12, 2.4).<\/p>\n\n\n\n<p>La abundancia y\nvariedad de sus experiencias ext\u00e1ticas queda reflejada en la riqueza de\nvocabulario con que las designa: adem\u00e1s de \u00e9xtasis (ella escribe siempre\nestasi), emplea arrobamiento, arrebatamiento, rapto, suspensi\u00f3n de sentidos y\npotencias, elevamiento, levantamiento, vuelo de esp\u00edritu, subir sobre s\u00ed, salir\nde s\u00ed, perderse de s\u00ed, estar fuera de s\u00ed, estar fuera del cuerpo, tener\nabsortas las potencias o como embobecidas&#8230; Abundancia lexical que revela el\nrealismo de la experiencia teresiana y su multiplicidad de facetas.<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa expone o narra\no describe expresamente la experiencia del \u00e9xtasis en varios escritos suyos.\nIndiquemos los principales pasajes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 en Vida 18-21.24, y cap\u00edtulos finales de la obra,<br>\u2013 en Moradas sextas, especialmente en los cc. 4-6,<br>\u2013 en la Relaci\u00f3n 5,7-15; y espor\u00e1dicamente en las R 8-34,<br>\u2013 en Camino 32, 12, muy de soslayo,<br>\u2013 en Conceptos, cc. 6-7,<br>\u2013 en Fundaciones cc 4-5,<br>\u2013 en la carta 177,3-4, a Lorenzo, una instant\u00e1nea al vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Sus experiencias\npersonales<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos notado ya que\nlos \u00e9xtasis ocupan, diseminados, un per\u00edodo de la historia interior de T. En\nVida, ella los sit\u00faa tras la fase de uni\u00f3n incipiente: como acontecimientos\ndentro de la uni\u00f3n m\u00edstica, fase tope de su vivencia espiritual mientras\nescribe el libro. En cambio, en las Moradas localiza los \u00e9xtasis en el per\u00edodo\nde \u201cdesposorio\u201d, previo por tanto a la etapa final de su vida m\u00edstica. Son\nparte de \u201clas joyas que comienza el Esposo a dar a su esposa, y son de tanto\nvalor, que no las pondr\u00e1 a mal recaudo\u201d (M 6,5,11). Cronol\u00f3gicamnte, esa lluvia\nde estrellas que son los \u00e9xtasis se extiende desde el a\u00f1o 1555 al 1572, desde\nlos 40 de edad hasta los 57. Para T, a\u00f1os intensos en todos los \u00f3rdenes de la\nvida.<\/p>\n\n\n\n<p>No es f\u00e1cil diagramar\nlas incidencias de ese per\u00edodo con su serie de \u00e9xtasis. Nos limitamos a se\u00f1alar\nlos m\u00e1s destacados:<\/p>\n\n\n\n<p>a) El primer \u00e9xtasis\nlo recuerda as\u00ed ella misma: \u201chabiendo estado un d\u00eda mucho en oraci\u00f3n y\nsuplicando al Se\u00f1or me ayudase a contentarle en todo&#8230;, v\u00ednome un\narrebatamiento tan s\u00fabito, que casi me sac\u00f3 de m\u00ed, cosa que yo no pude dudar,\nporque fue muy conocido. Fue la primera vez que el Se\u00f1or me hizo esta merced de\narrobamientos&#8230;\u201d (V 24,5 y ss.: datado probablemente el a\u00f1o 1555, a sus 40 de\nedad).<\/p>\n\n\n\n<p>b) Sobreviene una gran\noleada de arrobamientos con ocasi\u00f3n de la visi\u00f3n de la Humanidad de Cristo:\n\u201cser\u00eda imposible sufrir la visi\u00f3n ning\u00fan sujeto\u201d, de no quedar \u201cpuesto en\narrobamiento y \u00e9xtasis, que pierde el ver la visi\u00f3n de aquella divina presencia\ncon gozar\u201d (V 28,9; cf 27,10; 29,2.14; 31,11&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>c) Nueva serie de\n\u00e9xtasis en la preparaci\u00f3n de la fundaci\u00f3n del Carmelo de San Jos\u00e9, a partir de\n1561: \u201centonces me comenzaron m\u00e1s grandes los \u00edmpetus de amor de Dios y mayores\narrobamientos&#8230;\u201d (V 33,4: cf 33,14; 34,2.17; 38,1.5.10-11.18). Pasan a ser\np\u00fablicos, y ello desata en T una aut\u00e9ntica repugnancia (\u201cgrande corrimiento y\nafrenta\u201d: M 6,4,16). \u201cVino a t\u00e9rminos la tentaci\u00f3n, que me quer\u00eda ir de este\nlugar y dotar en otro monasterio&#8230;, muy lejos\u201d (V 31,139).<\/p>\n\n\n\n<p>d) Sigue todav\u00eda una serie de \u00e9xtasis en el nuevo Carmelo de San Jos\u00e9. Es ahora cuando, al sucederle en p\u00fablico (es decir, ante el exiguo p\u00fablico \u00edntimo del nuevo Carmelo), se acrecienta por la parte humana de T la actitud de resistencia. Hacia 1562 escribe: \u201cLos arrobamientos han crecido, porque a veces es con un \u00edmpetu y de suerte que, sin poderme valer exteriormente, se conoce, y aun estando en compa\u00f1\u00eda&#8230;\u201d (R 2,2). Ya antes, su sonrojo \u201cvino a t\u00e9rmino que, consider\u00e1ndolo, de mejor gana me parece me determinara a que me enterraran viva, que [pasar] por esto\u201d (V 31,12-13). Cf V 39,22.23.25.26; 40, 1.5.7.9. <\/p>\n\n\n\n<p>e) Sigue todav\u00eda un\nlargo per\u00edodo , ya no documentado en Vida, pero s\u00ed en las Relaciones (nn.\n12-34), si bien en \u00e9stas no se propone consignar este tipo de gracias, sino las\n\u201cpalabras\u201d y consignas recibidas de lo alto. Cf. especialmente las R 15 y 26,\nya al final del per\u00edodo.<\/p>\n\n\n\n<p>f) M\u00e1s all\u00e1 del\nper\u00edodo ext\u00e1tico, ya en plena d\u00e9cada de los a\u00f1os 70, a pesar de su afirmaci\u00f3n\ntajante de \u201cque en llegando aqu\u00ed el alma [a las moradas s\u00e9ptimas] todos los\narrobamientos se le quitan\u201d (M 7,3,11), todav\u00eda podemos sorprenderla con\nrebrotes pasajeros de los mismos. Lo confidencia ella en carta a su hermano\nLorenzo en intimidad: \u201c\u00a1Bueno anda nuestro Se\u00f1or! Par\u00e9ceme que quiere mostrar\nsu grandeza en levantar gente ruin&#8230; Sepa que ha m\u00e1s de ocho d\u00edas que ando de\nsuerte que, a durarme, pudiera mal acudir a tantos negocios&#8230; Me han tornado\nlos arrobamientos&#8230; Ando estos d\u00edas como un borracho, en parte&#8230;\u201d Era el mes\nde enero de 1577 (cta 177,3). Todav\u00eda testificar\u00e1 nuevos \u00e9xtasis intensos en\n1580 (F 28,36). Pero ser\u00e1n sumamente espor\u00e1dicos. Comenta ella misma al final\nde las Moradas: \u201cQuiz\u00e1 es que la ha fortalecido el Se\u00f1or, y ensanchado y\nhabilitado\u201d (M 7,3,12: lo escribe a finales de 1577).<\/p>\n\n\n\n<p>3. \u00bfQu\u00e9 es el \u00e9xtasis\nm\u00edstico?<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de sintetizar la\nrespuesta de T a esa pregunta, recordemos que ella no habla de \u00e9xtasis en\nabstracto y teorizando. Habla en vivo y desde la propia experiencia. Afrontando\nel tema del \u00e9xtasis en el relato de Vida (18,8), asegura: \u201cNo dir\u00e9 cosa que no\nla haya experimentado mucho\u201d. Cuenta en su haber con la experiencia ajena:\n\u201cDecl\u00e1rome tanto en esto, porque s\u00e9 que hay ahora, aun en este lugar [\u00c1vila],\npersonas a quien el Se\u00f1or hace estas mercedes\u201d (V 20,21). M\u00e1s tarde (M 6,9,17),\naludir\u00e1 a la experiencia de fray Juan de la Cruz. Sus palabras son, pues,\ntestimonio directo y esfuerzo de discernimiento doctrinal a la vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto cuando ella\nnarra, como cuando trata de codificar doctrinalmente la vida m\u00edstica, para ella\nel \u00e9xtasis no es un episodio isomorfo y monocorde. Parad\u00f3jicamente, se esfuerza\npor afirmar su sinonimia y a la vez su variedad. \u201cArrobamien\u00adto o elevamiento o\nvuelo de esp\u00edritu o arrebatamiento&#8230; todo es uno. Tambi\u00e9n se llama \u00e9xtasis\u201d (V\n20,1). Lo repite en Moradas al titular el cap\u00edtulo cuarto de las M sextas:\n\u201cTrata de cuando suspende Dios el alma&#8230; en arrobamiento o \u00e9xtasis o rapto,\nque todo es uno, a mi parecer\u201d (M 6,4). Pero a la vez subraya insistentemente\n\u201cla diferencia que hay entre arrobamiento y arrebatamiento\u201d (R 5,9), o entre\n\u00e9stos y vuelo del esp\u00edritu\u201d (V 18,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes de escribir\nlas Moradas, redact\u00f3 una especie de s\u00edntesis de la vida m\u00edstica, en que\ndistingui\u00f3 tres especies de \u00e9xtasis: a) el arrobamiento suave y delicioso; b)\nel \u00e9xtasis por arrebatamiento impetuoso del esp\u00edritu, enajen\u00e1ndolo de sus\npotencias y funcionalidades normales; y c) el vuelo del esp\u00edritu, que parece\noperar una extra\u00f1a divisi\u00f3n entre alma y cuerpo (R 5).<\/p>\n\n\n\n<p>a) \u201cLa diferencia que\nhay entre arrobamiento y arrebatamiento es que el arrobamiento va poco a poco\nmuri\u00e9ndose a estas cosas exteriores y perdiendo los sentidos y viviendo a Dios\u201d\n(R 5,9),<\/p>\n\n\n\n<p>b) \u201c&#8230;el\narrebatamiento viene con una sola noticia que Su Majestad da en lo muy \u00edntimo\ndel alma, con una velocidad que le parece que la arrebata a lo superior de\nella, que, a su parecer, se le va del cuerpo&#8230;\u201d (ib).<\/p>\n\n\n\n<p>c) \u201cEl vuelo de\nesp\u00edritu es un no s\u00e9 c\u00f3mo le llame, que sube de lo m\u00e1s \u00edntimo del alma. Sola\nesta comparaci\u00f3n se me acuerda&#8230;: par\u00e9ceme que el alma y el esp\u00edritu debe ser\nuna cosa, sino que, como un fuego, que si es grande y ha estado disponi\u00e9ndose\npara arder, as\u00ed el alma, de la disposici\u00f3n que tiene con Dios, como el fuego,\nque de presto arde, echa una llama que llega a lo alto&#8230;\u201d (ib 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00faltimo llega a\nadquirir manifestaciones de levitaci\u00f3n corporal: \u201c&#8230;es de tal manera, que\nverdaderamente parece sale del cuerpo, y por otra parte claro est\u00e1 que no queda\nesta persona muerta, al menos ella no puede decir si est\u00e1 en el cuerpo o si no,\npor algunos instantes. Par\u00e9cele que, toda junta, ha estado en otra regi\u00f3n\u201d (M\n6,5,7). \u201cSi esto pasa estando en el cuerpo o no, yo no lo sabr\u00e9 decir; al\nmenos, ni jurar\u00eda que est\u00e1 en el cuerpo, ni tampoco que est\u00e1 el cuerpo sin\nalma\u201d (ib 8: con clara alusi\u00f3n a las palabras de san Pablo: 2 Cor 12,2-4).\n\u201c\u00bfPens\u00e1is que es poca turbaci\u00f3n estar una persona muy en su sentido y verse\narrebatar el alma \u2013y a\u00fan&#8230; el cuerpo con ella\u2013, sin saber ad\u00f3nde va, qu\u00e9 o\nqui\u00e9n la lleva, o c\u00f3mo? Que al principio de este moment\u00e1neo movimiento no hay\ntanta certidumbre de que es Dios\u201d (M 6,5,1. \u2013 Lugares paralelos: V 20, 9-10;\n38,17; M 6,5,2; R 5,11-12).<\/p>\n\n\n\n<p>En todo \u00e9xtasis la\nSanta distingue dos planos sucesivos: el momento de la gracia ext\u00e1tica, y su\nderivaci\u00f3n m\u00e1s o menos prolongada en la vida que sigue. El momento ext\u00e1tico es\nsiempre breve: \u201c&#8230;es bien breve. Cuando estuviere media hora, es muy mucho; yo\nnunca, a mi parecer, estuve tanto. Verdad es que se puede mal sentir lo que se\nest\u00e1 pues no se siente; mas digo que, de una vez, es muy poco espacio sin\ntornar alguna potencia en s\u00ed\u201d (V 18,12). Muy relativo todo, como ella misma\nadvierte, porque posteriormente escribir\u00e1 a prop\u00f3sito de sus hambres de\nEucarist\u00eda: \u201cAcaeci\u00f3me una ma\u00f1ana, que llov\u00eda tanto, que no hac\u00eda para salir de\ncasa. Yo estaba tan fuera de m\u00ed con aquel deseo, que aunque me pusieran lanzas\na los pechos, me parece entrara por ellas&#8230; Como llegu\u00e9 a la iglesia, diome un\narrobamiento grande&#8230; Cuando dio el reloj, vi que eran dos horas las que hab\u00eda\nestado en aquel arrobamiento y gloria&#8230;\u201d (V 39, 22-23. En F 6,14, humorizar\u00e1 a\nprop\u00f3sito de \u201cuna mujer\u201d que \u201cse estaba ocho o nueve horas, pareciendo a ella y\na todos que era arrobamiento&#8230; Era perder el tiempo e imposible ser\narrobamiento\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, pasado el\nmomento ext\u00e1tico, lo normal es que se prolongue en un estado psicol\u00f3gico\nfuerte: \u201cEn esto se pueden pasar algunas horas&#8230;, porque, comenzadas las dos\npotencias a emborrachar y gustar de aquel vino divino, con facilidad se tornan\na perder de s\u00ed, para estar muy m\u00e1s ganadas&#8230;\u201d (V 18,13). \u201cDespu\u00e9s que torna en\ns\u00ed, si ha sido grande el arrobamiento, acaece andar un d\u00eda o dos y a\u00fan tres tan\nabsortas las potencias, o como embobecida [el alma], que no parece anda en s\u00ed\u201d\n(V 20,21). Incluso en los relatos finales de Vida, tras alguna de sus\nexperiencias cristol\u00f3gicas, en que \u201cfue tan arrebatado mi esp\u00edritu, que casi me\npareci\u00f3 estaba del todo fuera del cuerpo&#8230;\u201d, pasado ese momento intenso, queda\nella \u201ctan espantada y de tal manera, que me parece pasaron algunos d\u00edas que no\npod\u00eda tornar en m\u00ed, y siempre me parec\u00eda ten\u00eda presente aquella majestad&#8230;\u201d\n(38,17).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora nos interesa el\n\u00e9xtasis en s\u00ed mismo. En las descripciones que de \u00e9l hace T \u2013a veces tan\npl\u00e1sticas y emotivas\u2013, suele distinguir expresamente lo exterior y lo interior\ndel \u00e9xtasis. Exterior es lo corp\u00f3reo y sensible. Interior, lo espiritual y su\ncontenido, a veces no\u00e9tico, a veces fruitivo o doloroso.<\/p>\n\n\n\n<p>a ) Lo exterior es, en t\u00e9rminos pobres, lo fenom\u00e9nico, manifestativo y vistoso, digamos la teatralidad del \u00e9xtasis: materia prima para artistas y psiquiatras. Pero secundario y perif\u00e9rico en la apreciaci\u00f3n de T. Para ella es lo m\u00e1s f\u00e1cil de describir. Por as\u00ed decir, lo retrata reiteradamente. He aqu\u00ed una cualquiera de las descripciones de Vida: \u201cEstando as\u00ed el alma buscando a Dios, siente con un deleite grand\u00edsimo y suave casi desfallecer toda con una manera de desmayo que le va faltando el huelgo y todas las fuerzas corporales, de manera que, si no es con mucha pena, no puede aun menear las manos; los ojos se le cierran sin quererlos cerrar, o si los tiene abiertos, no ve casi nada; ni si lee, acierta a decir letra, ni casi atina a conocerla bien&#8230;; oye, mas no entiende lo que oye. As\u00ed que de los sentidos no se aprovecha nada&#8230; Hablar es por dem\u00e1s, que no atina a formar palabra, ni hay fuerza, ya que atinase, para poderla pronunciar, porque toda la fuerza exterior se pierde, y se aumenta en las del alma para mejor gozar de su gloria. El deleite exterior que se siente es muy grande y muy conocido\u201d (V 18,10. \u2013 cf. otra descripci\u00f3n muy detallista en V 20,18).<\/p>\n\n\n\n<p>b) \u201cAhora vengamos a\nlo interior de lo que el alma aqu\u00ed siente\u201d (V 18, 14). Seg\u00fan la Santa, el\n\u00e9xtasis m\u00edstico conlleva siempre una sobredosis de conocimiento del misterio\ndivino, y a la vez una gran carga afectiva, de amor y ternura, de gozo o dolor,\ny de intensificaci\u00f3n de la uni\u00f3n a Dios. El \u00e9xtasis es ante todo una inmersi\u00f3n\ndel hombre en el misterio divino. \u201cDesh\u00e1cese toda [el alma o la persona], para ponerse\nm\u00e1s en M\u00ed. Ya no es ella la que vive, sino Yo. Como no puede comprender lo que\nentiende, es no entender entendiendo&#8230; S\u00f3lo podr\u00e9 decir que se representa\nestar junto con Dios, y queda una certidumbre, que en ninguna manera se puede\ndejar de creer&#8230; El entendimiento, si entiende no se entiende c\u00f3mo entiende;\nal menos no puede comprender nada de lo que entiende\u201d (ib). Es el m\u00edstico\n\u201centender no entendiendo\u201d, que glosar\u00e1 san Juan de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco m\u00e1s adelante:\n\u201ctiene el entendimiento tan habituado a entender lo que es verdadera verdad,\nque todo lo dem\u00e1s le parece juego de ni\u00f1os\u201d (V 21,9). \u201cQuedan unas verdades en\nesta alma tan fijas de la grandeza de Dios, que cuando no tuviera fe que le\ndice qui\u00e9n es y que est\u00e1 obligada a creerle por Dios, le adorara desde aquel\npunto por tal\u201d (M 6,4,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa excluye del\naut\u00e9ntico \u00e9xtasis toda posibilidad de \u201cvac\u00edo mental\u201d, sea cual fuere el\nsignificado que se d\u00e9 a \u00e9ste. De suerte que, en el caso de darse tal vac\u00edo,\nella lo retiene paranormal y morboso, y lo relega expresamente al plano\ncl\u00ednico: \u201cYo tengo para m\u00ed que si algunas veces no entiende de estos secretos\nen los arrobamientos el alma a quien los ha dado Dios, que no son\narrobamientos, sino alguna flaqueza natural, que puede ser a personas de flaca\ncomplexi\u00f3n, como somos las mujeres, con alguna fuerza de esp\u00edritu sobrepujar el\nnatural, y quedarse as\u00ed embebidas&#8230; Aquello no tiene que ver con arrobamiento,\nporque el que lo es, creed que roba Dios toda el alma para s\u00ed y&#8230; le va\nmostrando alguna partecita del reino&#8230;, que por poca que sea, es todo mucho lo\nque hay en este gran Dios&#8230;\u201d (M 6,4,9). Su texto prosigue designando una forma\nde funci\u00f3n no\u00e9tica, aut\u00e9ntica pero transpsicol\u00f3gica, acaecida m\u00e1s all\u00e1 de los\nmecanismos normales del conocimiento. Pero de contenido y calidad superiores.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Evaluaci\u00f3n del\n\u00e9xtasis<\/p>\n\n\n\n<p>La valoraci\u00f3n que\nTeresa hace del \u00e9xtasis en el plano m\u00edstico contrasta con otras apreciaciones,\nformuladas desde la psiquiatr\u00eda o incluso desde la teolog\u00eda espiritual te\u00f3rica.\nPara T la calificaci\u00f3n positiva del \u00e9xtasis proviene del contenido de \u00e9ste en\nsu vertiente interior. Es decir, de su convicci\u00f3n de que no hay \u00e9xtasis, si el\nextasiado \u201cno entiende de estos secretos\u201d divinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es comprensible que\nlas ciencias psicol\u00f3gicas se paren en la parafernalia fenom\u00e9nica del momento\next\u00e1tico, hasta asimilarlo o reducirlo a los par\u00e1metros de la epilepsia\ndemoledora o de la exaltante \u201cepilepsia Dostoievski\u201d. Lo que es cient\u00edficamente\ninadmisible es emitir un diagn\u00f3stico sobre el posible \u201corigen epileptog\u00e9nico de\nlos \u00e9xtasis de la Santa\u201d a base de una mediocre recopilaci\u00f3n de los datos\nsuministrados por la presunta paciente, partiendo incluso de la confusi\u00f3n\nelemental de su graf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n T ha emitido\nsu diagn\u00f3stico valorativo de lo exterior y fenom\u00e9nico de las diversas formas de\n\u00e9xtasis, que a su parecer son \u00edndice de la \u201cflaqueza\u201d sensorial o meramente\nfuncional del sujeto. No ignora ella que en ese plano fenom\u00e9nico, como en el de\nlas \u201chablas\u201d (m\u00edsticas o presuntas) son posibles y a\u00fan frecuentes los hechos\nmorbosos, debidos unas veces a debilidad psicof\u00edsica, otras a \u201cmelancol\u00eda\u201d,\nvocablo con que ella etiqueta una amplia gama de anomal\u00edas ps\u00edquicas. Pero a\u00fan\nen los \u00e9xtasis genuinos, de origen transhumano (metapsicol\u00f3gico), Teresa\ndeval\u00faa los s\u00edntomas externos. No consiste en ellos la gracia del \u00e9xtasis. Esta\nse sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1: seg\u00fan su l\u00e9xico realista y precient\u00edfico, en \u201clo interior\u201d,\npuramente an\u00edmico, aun cuando dada la unidad psicosom\u00e1tica del ser humano,\nproduzca de rebote s\u00edntomas corporales o funcionales emp\u00edricamente an\u00f3malos.\nPara T, no est\u00e1 ah\u00ed ni la m\u00edstica ni la santidad, \u00fanicas que a ella le\ninteresan.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, de cara a\nlas evaluaciones, no siempre positivas, de la teolog\u00eda espiritual, para ella el\n\u00e9xtasis es, por s\u00ed mismo, un impulso de uni\u00f3n a Dios y como tal se sit\u00faa en el\nplano de la gracia; y en raz\u00f3n de los efectos que produce en el sujeto, es \u201cde\ngrand\u00edsimo provecho\u201d (V 20,23) en el orden moral y teologal de la persona. No\ns\u00f3lo la transforma y eleva en el plano de la conducta, sino que la depura en\nuna especie de catarsis superior a todos nuestros esfuerzos asc\u00e9ticos: \u201cEn esta\npena [producida por ciertos \u00e9xtasis], se purifica el alma y se labra o purifica\ncomo el oro en el crisol, para poder mejor poner los esmaltes de sus dones, y\nse purifica all\u00ed lo que hab\u00eda de estar en purgatorio\u201d (V 20,16). Lo repetir\u00e1 en\nlas Moradas: \u201c&#8230;es purificar esta alma para que entre en la s\u00e9ptima morada\u201d (M\n6,11,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esa catarsis\nrecae sobre la parte espiritual de la persona, con derivaciones en toda ella,\nincluso en el factor som\u00e1tico. Hablando de esos \u00e9xtasis de pena purificadora,\nexplica: \u201cEs tan sabroso [este tormento] y ve el alma que es de tanto precio,\nque ya le quiere m\u00e1s que todos los regalos que sol\u00eda tener&#8230;; en s\u00ed tiene un\ngusto muy de valor&#8230;; no trocar\u00eda esta merced que el Se\u00f1or me hace por todas\nlas que despu\u00e9s dir\u00e9&#8230;\u201d (V 20,15).<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, la aportaci\u00f3n\nespiritual del \u00e9xtasis es \u201cde tanto valor\u201d, porque realiza en s\u00ed mismo un\nacercamiento a lo divino; porque produce una intensificaci\u00f3n de la uni\u00f3n m\u00edstica\n(\u201ces grande la ventaja que el \u00e9xtasis hace a la uni\u00f3n\u201d: V 20,1); y por su\nfunci\u00f3n preparatoria respecto de la etapa final del proceso m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca afirma la Santa\nque el \u00e9xtasis sea un escal\u00f3n indispensable para ascender a la uni\u00f3n m\u00edstica\nsuprema, y tanto menos para la santidad o para la futura vida celeste. Pero\ncuando Dios lo concede \u2013\u201cporque quiere y a quien quiere\u201d (V 21,9)\u2013, s\u00ed es un\nmedio potent\u00edsimo para lo uno y para lo otro. As\u00ed mismo lo pens\u00f3, acerca de la\ndoctrina teresiana de los \u00e9xtasis, el propio fray Juan de la Cruz. Escribe \u00e9l\nen su comentario al verso \u201cque voy de vuelo\u201d: \u201ctratar de las diferencias de\nraptos y \u00e9xtasis y otros arrobamientos y sutiles vuelos de esp\u00edritu&#8230;,\nquedarse ha para quien mejor lo sepa tratar que yo&#8230;: la bienaventurada Teresa\nde Jes\u00fas, nuestra Madre, dej\u00f3 escritas de estas cosas de esp\u00edritu\nadmirablemente, las cuales espero en Dios saldr\u00e1n presto a la luz\u201d (C\u00e1ntico\n13,7). <\/p>\n\n\n\n<p>BIBL.\n\u2013 R. T. Petterson,&nbsp;The art of Ecstasy: Teresa, Bernini and Crashaw, Nueva\nYork (Atheneum) 1970.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Aqu\u00ed \u201c\u00e9xtasis\u201d tiene la acepci\u00f3n t\u00e9cnica de la teolog\u00eda espiritual y de la m\u00edstica cristiana. Com\u00fan tambi\u00e9n a espiritualidades religiosas no cristianas.) 1. 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