{"id":4794,"date":"2022-02-02T00:23:22","date_gmt":"2022-02-02T06:23:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4794"},"modified":"2022-02-01T10:24:37","modified_gmt":"2022-02-01T16:24:37","slug":"lectio-mie-2-de-feb-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4794","title":{"rendered":"Lectio mi\u00e9, 2 de feb, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>La presentaci\u00f3n del Ni\u00f1o en el templo Lucas 2, 22-40<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n\n\n\n<p>Oh Dios, nuestro Creador y Padre! T\u00fa has querido que tu Hijo, engendrado\nantes de la aurora del mundo, fuese miembro de una familia humana; revive en nosotros\nla veneraci\u00f3n por el don y el misterio de la vida, para que los padres se\nsientan part\u00edcipes de la fecundidad de tu amor, los ancianos donen a los\nj\u00f3venes su madura sabidur\u00eda y los hijos crezcan en sabidur\u00eda, piedad y gracia,\npara gloria de tu Santo Nombre. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<h2>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan Lucas 2, 22-40<\/h2>\n\n\n\n<p>Transcurrido el tiempo de la\npurificaci\u00f3n de Mar\u00eda, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, ella y Jos\u00e9 llevaron al ni\u00f1o a\nJerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo\nprimog\u00e9nito var\u00f3n ser\u00e1 consagrado al Se\u00f1or, y tambi\u00e9n para ofrecer, como dice\nla ley, un par de t\u00f3rtolas o dos pichones. Viv\u00eda en Jerusal\u00e9n un hombre llamado\nSime\u00f3n, var\u00f3n justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en\n\u00e9l moraba el Esp\u00edritu Santo, el cual le hab\u00eda revelado que no morir\u00eda sin haber\nvisto antes al Mes\u00edas del Se\u00f1or. Movido por el Esp\u00edritu, fue al templo, y\ncuando Jos\u00e9 y Mar\u00eda entraban con el ni\u00f1o Jes\u00fas para cumplir con lo prescrito\npor la ley, Sime\u00f3n lo tom\u00f3 en brazos y bendijo a Dios, diciendo:<br>\n\u201cSe\u00f1or, ya puedes dejar morir en paz a tu\nsiervo, seg\u00fan lo que me hab\u00edas prometido, porque mis ojos han visto a tu\nSalvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra\na las naciones y gloria de tu pueblo, Israel\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El padre y la madre del ni\u00f1o\nestaban admirados de semejantes palabras. Sime\u00f3n los bendijo, y a Mar\u00eda, la\nmadre de Jes\u00fas, le anunci\u00f3: \u201cEste ni\u00f1o ha sido puesto para ruina y\nresurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocar\u00e1 contradicci\u00f3n, para\nque queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una\nespada te atravesar\u00e1 el alma\u201d. Hab\u00eda tambi\u00e9n una profetisa, Ana, hija de\nFanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, hab\u00eda vivido\nsiete a\u00f1os casada y ten\u00eda ya ochenta y cuatro a\u00f1os de edad. No se apartaba del\ntemplo ni de d\u00eda ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se\nacerc\u00f3 en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del ni\u00f1o a todos los\nque aguardaban la liberaci\u00f3n de Israel. Y cuando cumplieron todo lo que\nprescrib\u00eda la ley del Se\u00f1or, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El\nni\u00f1o iba creciendo y fortaleci\u00e9ndose, se llenaba de sabidur\u00eda y la gracia de\nDios estaba con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<h2>&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n\n\n\n<p>&#8211; para que la Palabra de Dios pueda morar en nosotros y la dejemos iluminar\nnuestra vida;<br>\n&#8211; para que antes de nuestros comentarios, sea la misma luz de la Palabra la que\nse imponga y brille con su misterio de presencia viviente del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n\n\n\n<p><em>para ayudarnos en la meditaci\u00f3n y en la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9\nJes\u00fas, hijo del Alt\u00edsimo, y su madre Mar\u00eda, concebida sin pecado, deben\nsometerse a las prescripciones de Mois\u00e9s? \u00bfQuiz\u00e1s porque Mar\u00eda no ten\u00eda todav\u00eda\nconciencia de su inocencia y santidad?<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de las palabras\nde Sime\u00f3n, en su forma de obrar, como tambi\u00e9n en el de la profetisa Ana \u00bfhay un\nsignificado especial? Su obrar y su alegr\u00eda, \u00bfno recuerdan quiz\u00e1s el estilo de\nlos antiguos profetas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo\nexplicar esta \u00abespada que traspasa\u00bb: se trata de una herida de las\nconciencias ante los retos y los requerimientos de Jes\u00fas? \u00bfO, m\u00e1s bien, se\ntrata s\u00f3lo de un \u00edntimo sufrimiento de la Madre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPuede\nsignificar algo esta escena para los padres de hoy, para la formaci\u00f3n religiosa\nde sus hijos, para el proyecto que Dios tiene sobre cada uno de sus hijos, para\nlos miedos y angustias que los padres llevan en el coraz\u00f3n pensando qu\u00e9\nsuceder\u00e1 cuando sean grandes sus hijos?<\/p>\n\n\n\n<h2>Una clave de lectura<\/h2>\n\n\n\n<p><em>para aqu\u00e9llos que quieran profundizar m\u00e1s en el tema.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s \/ del Se\u00f1or<\/em>: es una especie de\nestribillo, muchas veces repetido. Lucas mezcla dos prescripciones, sin mucha\ndistinci\u00f3n. La purificaci\u00f3n de la madre era prevista por el <em>Lev\u00edtico <\/em>(12,2-8)\ny se cumpl\u00eda cuarenta d\u00edas despu\u00e9s del parto. Hasta ese momento la mujer no\npod\u00eda acercarse a los lugares sagrados, y la ceremonia era acompa\u00f1ada de una\nofrenda de animales peque\u00f1os, un cordero primal y un pich\u00f3n o una t\u00f3rtola. Sin\nembargo la consagraci\u00f3n del primog\u00e9nito estaba prescrita en el \u00c9xodo 13, 11-16:\ny era considerada una especie de \u00abrescate\u00bb \u2013 tambi\u00e9n con la ofrenda\nde peque\u00f1os animales \u2013 en recuerdo de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios cuando libr\u00f3\na los israelitas de la esclavitud de Egipto. En toda la escena los padres\naparecen como en el acto de presentar \/ ofrecer el hijo como se hac\u00eda con las\nv\u00edctimas y los levitas; mientras en la figura de Sime\u00f3n y Ana aparece m\u00e1s bien\nDios que ofrece \/presenta al hijo para la salvaci\u00f3n del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las figuras de Sime\u00f3n y Ana<\/em>: son figuras cargadas de valor simb\u00f3lico. Ellos\ntienen la tarea del <em>reconocimiento<\/em>, que proviene tanto de la iluminaci\u00f3n\ny del movimiento del Esp\u00edritu, como tambi\u00e9n de una vida llevada en la espera\nm\u00e1s intensa y confiada. En particular a <em>Sime\u00f3n <\/em>se le define como el\n\u00abprosdek\u00f2menos\u00bb, a saber, uno que est\u00e1 todo concentrado en la espera,\nuno que va al encuentro para acoger. Por eso, \u00e9l tambi\u00e9n aparece obediente a la\nley, la del Esp\u00edritu, que lo empuja hacia el Ni\u00f1o, dentro del templo. Tambi\u00e9n\nel c\u00e1ntico proclama manifiestamente esta su pro-existencia: ha vivido para\nllegar a este momento: ahora se marcha, para que otros vean tambi\u00e9n la luz y la\nsalvaci\u00f3n para Israel y para las gentes. A su vez Ana, con su avanzada edad\n(valor simb\u00f3lico : 84 = 7&#215;12: el doce es el n\u00famero de las tribus; o tambi\u00e9n\n84\u20137= 77, perfecci\u00f3n redoblada), pero sobretodo con su modo de vivir (ayuno y\noraci\u00f3n) y con la proclamaci\u00f3n de quien \u00abesperaba\u00bb, completa el\ncuadro. Ella es guiada por el esp\u00edritu de profec\u00eda, d\u00f3cil y purificada en el\ncoraz\u00f3n. Adem\u00e1s, pertenece a la tribu m\u00e1s peque\u00f1a, la de Aser: signo de que los\npeque\u00f1os y los d\u00e9biles est\u00e1n m\u00e1s dispuestos a reconocer a Jes\u00fas el Salvador.\nEstos dos ancianos \u2013 que son como una pareja original \u2013 son s\u00edmbolos del mejor\njuda\u00edsmo, de la Jerusal\u00e9n fiel y d\u00f3cil, que espera y se alegra, y que deja\ndesde ahora en adelante brillar la nueva luz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Una espada que traspasa<\/em>: en general se interpreta como anuncio de sufrimiento para Mar\u00eda, un drama\nvisualizado de la Dolorosa. Pero debemos m\u00e1s bien entender aqu\u00ed a la Madre como\nel s\u00edmbolo de Israel: Sime\u00f3n intuye el drama de su pueblo, que ser\u00e1\nprofundamente herido de la palabra viva y cortante del redentor (cfr. Lc 12,\n51-53). Mar\u00eda representa el recorrido. Debe confiar pero atravesar\u00e1 dolores y\nobscuridad, luchas y silencios angustiosos. La historia del Mes\u00edas sufriente\nser\u00e1 dilacerante para todos, tambi\u00e9n para la Madre: no se sigue a la nueva luz\ndestinada al mundo entero, sin pagar el precio, sin ser provocados a tomar\ndecisiones de riesgo, sin renacer siempre de nuevo de lo alto y en novedad.\nPero estas im\u00e1genes de \u00abla espada que traspasa,\u00bb del ni\u00f1o \u00abque\nhar\u00e1 caer\u00bb y sacar\u00e1 a los corazones del sopor, no van separadas del gesto\ntan cargado de sentido de los dos ancianos: el uno, Sime\u00f3n, toma entre los\nbrazos el ni\u00f1o, para indicar que la fe es encuentro y abrazo, no idea o\nteorema: la otra, se hace anunciadora y enciende en \u00ablos que esperan\u00bb\nuna fulgurante luz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La vida cotidiana, epifan\u00eda de Dios<\/em>: finalmente, es\ninteresante notar que todo el episodio da relieve a las situaciones m\u00e1s simples\ny familiares: la pareja de esposos con el ni\u00f1o en brazos; el anciano que goza y\nabraza; la anciana que reza y anuncia, los oyentes que aparecen indirectamente\ncomprometidos. Tambi\u00e9n la conclusi\u00f3n del pasaje escritur\u00edstico hace entrever el\npueblo de Nazaret, el crecimiento del ni\u00f1o en un contexto normal, la impresi\u00f3n\nde un ni\u00f1o dotado de forma extraordinaria de sabidur\u00eda y bondad. El tema de la\nsabidur\u00eda entrelazada con la vida normal de crecimiento y en el contexto del\npueblo, deja la historia como suspendida: ella se reabrir\u00e1 precisamente con el\ntema de la sabidur\u00eda del muchacho entre los doctores del templo. Y es\nprecisamente tambi\u00e9n el episodio que sigue inmediatamente (Lc 2, 41-52).<\/p>\n\n\n\n<h2>Salmo 122 (123)<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda cuando me dijeron:<br>\nVamos a la Casa de Yahv\u00e9!<br>\n\u00a1Finalmente pisan nuestros pies tus umbrales, Jerusal\u00e9n!<br>\nJerusal\u00e9n, ciudad edificada toda en perfecta armon\u00eda, adonde suben las tribus,\nlas tribus de Yahv\u00e9,<br>\nseg\u00fan costumbre en Israel,<br>\na dar gracias al nombre de Yahv\u00e9. All\u00ed est\u00e1n los tronos para el juicio, los\ntronos de la casa de David.<br>\nInvocad la paz sobre Jerusal\u00e9n, vivan tranquilos los que te aman, haya calma\ndentro de tus muros, que tus palacios est\u00e9n en paz.<br>\nPor amor de mis hermanos y amigos quiero decir: \u00a1La paz contigo!<br>\nPor la Casa de Yahv\u00e9, nuestro Dios, pedir\u00e9 todo bien para ti.<\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n\n\n\n<p>Te alabamos y Te bendecimos, oh Padre, porque mediante tu Hijo, nacido de\nmujer por obra del Esp\u00edritu Santo, nacido bajo la ley, nos has rescatado de la\nley y has llenado nuestra existencia de luz y esperanza nueva. Haz que nuestras\nfamilias sean acogedoras y fieles a tus proyectos, ayuden y sostengan en los\nhijos los sue\u00f1os y el nuevo entusiasmo, lo cubran de ternura cuando sean\nfr\u00e1giles, lo eduquen en el amor a T\u00ed y a todas las criaturas. A T\u00ed nuestro\nPadre, todo honor y gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La presentaci\u00f3n del Ni\u00f1o en el templo Lucas 2, 22-40 Oraci\u00f3n inicial Oh Dios, nuestro Creador y Padre! 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