{"id":4816,"date":"2015-02-02T16:20:21","date_gmt":"2015-02-02T22:20:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4816"},"modified":"2022-02-02T16:21:25","modified_gmt":"2022-02-02T22:21:25","slug":"pablo-san","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4816","title":{"rendered":"Pablo, san"},"content":{"rendered":"\n<p>El recurso teresiano\nal \u201cmagisterio y ejemplo\u201d del Ap\u00f3stol le viene recomendado por la Regla de san\nAlberto. Pero es tambi\u00e9n una parcela de esa Sagrada Escritura donde se\ncontienen las \u201cverdades con que hacemos lo que debemos\u201d (V 13,16), por cada una\nde las cuales T se \u201cpondr\u00eda a morir mil muertes\u201d (V 33,5), ya que del\ndesconocimiento de la Palabra de Dios \u201cviene todo el da\u00f1o al mundo\u201d (V 40,1).\nLa Santa es consciente de que en la Palabra de Dios est\u00e1 la \u201csalvaci\u00f3n\u201d. San\nPablo ser\u00e1 s\u00f3lo una parte de esa \u201cclara verdad\u201d. Cuando hable del\n\u201cencerramiento de las mujeres\u201d (1Cor 14,34), T preferir\u00e1 seguir la inspiraci\u00f3n\ndel Se\u00f1or antes que el \u201csilencio\u201d paulino recomendado por sus consejeros:\n\u201cDiles que no se sigan por una sola parte de la Escritura, que miren otras\u201d (R\n19). Gracias a esta pauta hermen\u00e9utica, se desinhibi\u00f3 su carisma de Doctora y\nleg\u00f3 sus escritos eminentes a la Iglesia de Cristo en la que, al decir del\nmismo Ap\u00f3stol, ya no cuenta la distinci\u00f3n entre \u201cvar\u00f3n y hembra\u201d (G\u00e1l 3,28).<\/p>\n\n\n\n<p>San Pablo es al mismo\ntiempo un gran contemplativo y un agente concreto de la \u201cbuena noticia\u201d, en\ncuanto la encarna como salvaci\u00f3n personalizada y nos habla con frecuencia de su\n\u201cvida en Cristo\u201d. Desahoga en sus cartas sentimientos, avatares y convicciones\nespirituales. T no desaprovecha estas confidencias, aunque no usufruct\u00faa el\n\u201ccorpus paulinum\u201d como recurso sistem\u00e1tico (al estilo, por ejemplo, de san Juan\nde la Cruz) ni se detiene en comentarios doctrinales de los textos aducidos o\ninsinuados. Se contenta con aludir a los pasajes m\u00e1s conocidos del Ap\u00f3stol,\napropi\u00e1ndose de ellos desde su \u00f3ptica cristiana y femenina. Tiene devoci\u00f3n\nespecial a san Pablo porque fue pecador como ella cree haberlo sido y porque,\ncon la gracia de Dios, lleg\u00f3 hasta la cumbre m\u00e1s alta de la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa usa la\npalabra \u201cvocaci\u00f3n\u201d refiri\u00e9ndose a la \u201cadvocaci\u00f3n\u201d del Ap\u00f3stol como sin\u00f3nimo de\nla \u201cdevoci\u00f3n\u201d que le tuvo siempre. La lectura de san Pablo entraba entre las\nobligadas, antes de serle prohibida la Biblia en castellano en 1559. Por su\ncontacto directo o por otras referencias de escritos (R 58,2; Ve 4), la Santa\nasocia siempre a su experiencia espiritual algunas confesiones paulinas y se\nsirve de su doctrina para entender\u201d la verdad\u201d de su alma o para dar oportunas\nrecomendaciones. Le \u201csuplicaba\u201d en sus momentos m\u00e1s cr\u00edticos de vivencia\nm\u00edstica que \u201cno fuese enga\u00f1ada\u201d (V 29,5). Y de \u00e9l asume un haz de verdades\nclarificadoras de la propia vicisitud espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>El conjunto de\nreferencias o resonancias no admite un orden cronol\u00f3gico estricto. La primera\nvez que acude al Ap\u00f3stol (V 6,9) es el a\u00f1o 1562 para alumbrarnos la convicci\u00f3n\na que ha llegado, despu\u00e9s de \u201calgunos a\u00f1os\u201d de vida m\u00edstica atormentada, de\ncreer que \u201cno vivo yo ya sino que Vos, Criador m\u00edo, viv\u00eds en m\u00ed\u201d (G\u00e1l 2,20). La\n\u00faltima vez lo menciona para acusar recibo de una imagen de san Pablo \u201cque era\nmuy lindo\u201d (cta 326,2).<\/p>\n\n\n\n<p>En compensaci\u00f3n de\nciertas ausencias doctrinales, podemos seguir el pensamiento paulino presente\nen la vida-escritos teresianos con la simple l\u00f3gica de atender a los \u201chechos\u201d y\na los \u201cdichos\u201d que la Santa rememora.<\/p>\n\n\n\n<p>1. De \u201cpecador a\nap\u00f3stol de Cristo\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Dios \u201chace mercedes\u201d a\nquien quiere, aunque sean pecadores, \u201ccomo vemos en san Pablo y la Magdalena, y\npara que nosotros le alabemos en sus criaturas\u201d (M 1,1,3). El Ap\u00f3stol sufri\u00f3\nuna \u201cconversi\u00f3n\u201d en su mentalidad farisaica. Cuando el Se\u00f1or le \u201cderroca\u201d en\nmedio de \u201caquella tempestad y alboroto del cielo\u201d (M 6,9,10 = He 9,3), no s\u00f3lo\ndeja de perseguir a los cristianos (cta 3.11.1576 = He 8,1-3) sino que el toque\ndivino le trueca la ceguera de \u201ctres d\u00edas\u201d (M 6,1,5 = He 9,8-9) en pasi\u00f3n\nencendida hasta \u201centenderse que estaba enfermo de amor\u201d (C 40,3 = cf G\u00e1l 1,24).\nEs decir, Dios \u201ca san Pablo lo puso luego en la cima de la contemplaci\u00f3n\u201d (Conc\n5,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo se ha adue\u00f1ado\nde \u00e9l, liber\u00e1ndole de la ley del pecado que \u201cnos sujet\u00f3 a no hacer lo que\nqueremos\u201d (V 17,5 = Rom 7,15). Es m\u00e1s, le arrebata \u201cpara ver cosas del cielo\u201d\n(V 38,1 = cf 2Cor 12,2-4), al menos para gozarlo \u201cpor una vez\u201d (R 36,1), y le\ninspira la respuesta adecuada al nuevo proyecto de vida apost\u00f3lica: \u201c\u00bfQu\u00e9\nquer\u00e9is, Se\u00f1or, que haga?\u201d (M 7,3,9 = cf He 9,6). La suma oraci\u00f3n contemplativa\nser\u00e1 para T como un clich\u00e9 de la doble respuesta paulina: \u201cconocer\u201d a Cristo y\n\u201chacer\u201d lo que El quiere \u201ccon voluntad determinada\u201d (ib), pues \u201cobras quiere el\nSe\u00f1or\u201d (M 5,3,11).<\/p>\n\n\n\n<p>Paradigma de vida es\neste talante apost\u00f3lico para T y sus hijas. 1) \u201cMiremos al glorioso san Pablo,\nque no se le ca\u00eda de la boca siempre Jes\u00fas, como quien le ten\u00eda bien en el\ncoraz\u00f3n\u201d (V 22,7); y 2) compaginar los suspiros contemplativos sufriendo como\nel Ap\u00f3stol los \u201cgrand\u00edsimos trabajos\u201d de la ev\u00c1ngelizaci\u00f3n (M 7,4,5 = cf 2Cor\n4,8 ss). Se enga\u00f1ar\u00eda el alma que pretendiera prescindir de estos \u00faltimos,\naunque, al sentir del mismo Ap\u00f3stol, \u201cno son dignos todos los trabajos del\nmundo [en comparaci\u00f3n] de la gloria que esperamos\u201d (Conc 4,7 = Rom 8,18).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n pone en sus\nConstituciones la doctrina y el ejemplo del Ap\u00f3stol para sustentarse cada d\u00eda,\ncomo ya mandaba la Regla albertina, con \u201cla labor de sus manos\u201d (Cons 9 y 24 =\n2Tes 3,10). Si \u00e9l conoci\u00f3 la pobreza en la fundaci\u00f3n de las primeras Iglesias,\npuede ser muy buen modelo para todas las comunidades teresianas, distantes del\nestilo acomodado de los ricos (F 19,11).<\/p>\n\n\n\n<p>2. La vida oculta en\nDios<\/p>\n\n\n\n<p>Es la recreaci\u00f3n viva\ndel misterio pascual por T. Hay que morir con Cristo, como ense\u00f1a el Ap\u00f3stol,\npara sentirse resucitada a nueva vida en Dios. Muchos a\u00f1os tard\u00f3 Teresa en\nllegar a poner bajo sus pies las honras del mundo. Pero Dios, que la \u201cmiraba y\nremiraba\u201d, la convenci\u00f3 para que se \u201ccrucificase\u201d a s\u00ed misma en aras de quien\ntanto la amaba (V 29,11 = G\u00e1l 2,19). Sus temores de verse enga\u00f1ada por el\ndemonio se deshacen al leer en san Pablo \u201cque era Dios muy fiel, que nunca a\nlos que le amaban consent\u00eda ser del demonio enga\u00f1ados\u201d (V 23,15 = cf 1Cor\n10,13). La \u201cfidelidad\u201d divina es una convicci\u00f3n suprema para la Santa y la idea\npaulina que m\u00e1s recuerda en sus escritos (cf C 38,4; 40,4 [CE]; M 6,8,7; R 28;\n58,1, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>Es consciente, adem\u00e1s,\nde que Dios espera nuestra respuesta con amor infinito, y que \u201ctodo se puede en\nDios\u201d que nos da energ\u00eda (Flp 4,13 = V 13,3; cta 2.11.1572). Flaquezas y\ntrabajos humanos, tentaciones y pecados no deben desviarnos de la confianza en\nDios, pues \u00e9ste \u201cno permite que seamos tentados m\u00e1s de lo que podamos sufrir\u201d\n(R 58,1; cta 143,8 = 1Cor 10,13). As\u00ed escalar\u00e1 paso a paso hasta la \u00faltima\nmorada del Castillo mediante una oraci\u00f3n que es \u201cpoder tener su conversaci\u00f3n\nnada menos que con Dios\u201d (M 1,1,6 = Fip 3,20). Una grande convicci\u00f3n animaba a\nTeresa y a san Pablo en esta empresa espiritual: \u201cque el que lo comenz\u00f3, dar\u00e1\norden para todo\u201d (cta 161,7 = 1Tes 5,25).<\/p>\n\n\n\n<p>A) \u201cUn esp\u00edritu con\nEl\u201d (M 7,2,5). La experiencia teresiana es b\u00e1sicamente cristop\u00e1tica a lo largo\nde su vida. Nos la describe como un proceso unitivo progresivo, como quien\ncontempla desde la \u00faltima morada la escala del amor a los pies del castillo\ninterior. En el proceso liminar y en la meta de los deseos est\u00e1 el \u201camor\u201d\nesponsal, o la metamorfosis del gusano en \u201cmariposica\u201d. La oraci\u00f3n es el cauce\nde todo y, dentro de ella, se va consumando esa \u201cuni\u00f3n amorosa\u201d con\nCristo-humanado.<\/p>\n\n\n\n<p>San Pablo le sirve,\ncon la Magdalena y otros santos, para tomarse la temperatura biogr\u00e1fica de su\namor impaciente: \u201c\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda el sentimiento de los Santos? \u00bfQu\u00e9 deb\u00eda de pasar\nsan Pablo y la Magdalena y otros semejantes, en quien tan crecido estaba este\nfuego del amor de Dios? Deb\u00eda ser un continuo martirio\u201d (V 21,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo el influjo de san\nJuan de la Cruz, distingue en ese amor nupcial los grados del desposorio y del\nmatrimonio en la uni\u00f3n con Dios en las \u00faltimas \u201cmoradas\u201d. La comuni\u00f3n\nmatrimonial es ya \u201ctodo uno\u201d entre Cristo y el alma: todo \u201cuna luz\u201d, todo una\nmisma \u201cagua\u201d espiritual (M 7,2,4). Es decir, \u201cnos hacemos un esp\u00edritu con Dios,\nsi lo amamos\u201d, Y aqu\u00ed aduce la autoridad del Ap\u00f3stol con los dos textos\ncl\u00e1sicos referidos a esta uni\u00f3n: \u201cQuiz\u00e1s es esto lo que dice san Pablo: \u2018el que\nse arrima o allega a Dios, h\u00e1cese un esp\u00edritu con El\u2019 (1Cor 6,17), tocando este\nsoberano matrimonio, que presupone haberse llegado su Majestad al alma por\nuni\u00f3n. Y tambi\u00e9n dice: \u2018mihi vivere Christus est, mori lucrum\u2019 (Fip 1,21): as\u00ed\nme parece puede decir aqu\u00ed el alma, porque es adonde la mariposilla, que hemos\ndicho, muere; y con grand\u00edsimo gozo, porque su vida ya es Cristo\u201d (ib).<\/p>\n\n\n\n<p>B) \u201cYa no vivo yo\u2026\nsino que est\u00e1 en m\u00ed quien me gobierna\u201d (R 3,10). As\u00ed se expresa en esta\nRelaci\u00f3n, casi coet\u00e1nea de Vida (1562). Este dicho de Gal 2,20 es, desde la\nantigua patr\u00edstica, un estereotipo usado para se\u00f1alar la m\u00e1xima uni\u00f3n del\nhombre (=Pablo) con Cristo. Pocos exegetas dudan de su v\u00e1lida apropiaci\u00f3n por\nlos autores espirituales y m\u00edsticos. En el pasaje mencionado de la R 3,10\npodemos notar una especie de duda acomodaticia: \u201cVi\u00e9nenme d\u00edas que me acuerdo\ninfinitas veces de lo que dice san Pablo aunque a buen seguro que no sea as\u00ed en\nm\u00ed, que ni me parece que vivo yo, ni hablo, ni tengo querer, sino que est\u00e1 en\nm\u00ed quien me gobierna y da fuerza, y ando como casi fuera de m\u00ed\u201d. Hay una\n\u201cfuerza\u201d y un \u201cgobierno\u201d interiores que sobrepasan la propia voluntad y se\nadue\u00f1an de ella \u201ca d\u00edas\u201d. Quiz\u00e1s no se trate del \u201cestado de uni\u00f3n\u201d, pero s\u00ed de\nun proceso hacia \u00e9l que trae a la memoria de la Santa \u201cinfinitas veces\u201d el\ndicho paulino. Pudiera darse tambi\u00e9n una atribuci\u00f3n impl\u00edcita al Esp\u00edritu Santo\n\u201cque enamora\u201d su voluntad y \u201cmenea su pluma\u201d (C 27,7; M 5,4,11). En cualquier\ncaso, la Santa explicita la acci\u00f3n del Esp\u00edritu que la ah\u00edja (Rom 8,14) y la\nequivalente \u201cvirtud\u201d de Cristo con que todo se puede (Fip 4,13).<\/p>\n\n\n\n<p>Biogr\u00e1fico y humilde\nes tambi\u00e9n el segundo recurso al mismo dicho paulino. Recuerda su propia\nconversi\u00f3n. Se siente \u201cresucitada en alma y cuerpo\u201d por la misericordia de\nDios, y vislumbra el peligro de no serle tan fiel como debiera: \u201c\u00bfQu\u00e9 es esto,\nSe\u00f1or m\u00edo? \u00bfEn tan peligrosa vida hemos de vivir? Que escribiendo esto estoy, y\nme parece que con vuestro favor y por vuestra misericordia podr\u00eda decir lo que\nsan Pablo \u2013aunque no con esa perfecci\u00f3n\u2013 que no vivo yo ya, sino que Vos,\nCriador m\u00edo, viv\u00eds en m\u00ed, seg\u00fan ha algunos a\u00f1os que, a lo que puedo entender,\nme ten\u00e9is de vuestra mano y me veo con deseos y determinaciones y en alguna\nmanera probado por experiencia en estos a\u00f1os en muchas cosas, de no hacer cosa\ncontra vuestra voluntad\u201d (V 6,9 = G\u00e1l 2,20).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en una de\nsus \u00faltimas Relaciones, fechada entre 1575-76, ilustra una gracia trinitaria,\n\u201cque no se puede dudar el estar all\u00ed Dios vivo y verdadero, y all\u00ed se me daban\na entender cosas que yo no las sabr\u00e9 decir despu\u00e9s\u201d (R 56 = cf 2Cor 12,2): \u201cYo\nestaba pensando cu\u00e1n recio era el vivir que nos privaba de no estar as\u00ed siempre\nen aquella admirable compa\u00f1\u00eda, y dije entre m\u00ed: Se\u00f1or, dadme alg\u00fan medio para\nque yo pueda llevar esta vida. D\u00edjome: \u2018Piensa, hija, c\u00f3mo despu\u00e9s de acabada\nno me puedes servir en lo que ahora, y come por M\u00ed y duerme por M\u00ed y todo lo\nque hicieres sea por M\u00ed, como si no lo vivieses t\u00fa ya, sino Yo, que esto es lo\nque dec\u00eda san Pablo\u201d (ib). Una doble resonancia de 1Cor 10,31 y G\u00e1l 2,20. Lo\nm\u00e1s insignificante que hagamos ha de servir a la gloria de Dios en esta vida;\nuna vida que, por empat\u00eda amorosa, es ya la misma vida de Cristo. Y, de postre,\nuna invitaci\u00f3n a imitar la actitud paciente del Ap\u00f3stol (Fip 1,23), que merece\npunto aparte.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Tensi\u00f3n\nescatol\u00f3gica<\/p>\n\n\n\n<p>Con el \u201ccupio dissolvi\u201d\npaulino cierran todos los m\u00edsticos sus ansias \u201cimpetuosas y excesivas\u201d, que\ndice aqu\u00ed la Santa, y el \u201cgran deseo de verse ya con Dios y desatado de esta\nc\u00e1rcel, como le ten\u00eda san Pablo\u201d (C 19,11 = Fip 1,23). El Ap\u00f3stol se plantea la\ndisyuntiva entre su apremio de \u201cestar con Cristo\u201d definitivamente y la\n\u201cnecesidad de quedarse en la carne\u201d para el bien de las iglesias. T en este\npasaje no alude m\u00e1s que al primer deseo, llamando \u201cc\u00e1rcel\u201d a la vida temporal\nseg\u00fan el lenguaje neoplat\u00f3nico muy socorrido en su tiempo. Ella sigue esta\nimagen paulina con frecuencia, asociando la incertidumbre moral de cuanto pasa\nen este \u00abcuerpo de muerte\u00bb (Rom 1,24) con el \u201cdeseo de morir\u201d (Po 7,1) y \u201cverme\ndesatada\u201d (Fip 1,23 = cf V 20,25; 38,5; R 35,11; C 19,11; E 1,2; 6,2; 15,1,\netc.).<\/p>\n\n\n\n<p>El uso pleon\u00e1stico y\nreiterativo del \u201ccupio dissolvi\u201d aparece sobre todo en las poes\u00edas Vivo sin\nvivir en m\u00ed (Po 1,2-4), Ayes del destierro (Po 7,1 ss) y Pues nuestro Esposo \/\nnos quiere en prisi\u00f3n (Po 30). En estos poemas proclama y desgrana los ricos\nmatices de sus ansias amorosas por \u201creunirse con Cristo\u201d. La mesura vivencial\nse presenta a prop\u00f3sito de \u201cestos grandes deseos de ver a nuestro Se\u00f1or\u201d en la\nmistagog\u00eda de Moradas 6,6,6.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n hallamos\nuna consonancia perfecta con la postura paulina de Fip 1,23 en la Exclamaci\u00f3n\n15. Aqu\u00ed antepone al tormento por salir de \u201ceste muy largo destierro\u201d y \u201cc\u00e1rcel\ndel alma\u201d la rendida voluntad de contentar a Dios en sus designios: \u201cV\u00e9isme\naqu\u00ed, Se\u00f1or: si es necesario vivir para haceros alg\u00fan servicio, no rehuso\ncuantos trabajos en la tierra me pueden venir\u201d (E 15,2).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL.\n\u2013 Renault, Emmanuel,&nbsp;Aux sources d\u2019eau vive. Lecture du Nouveau Testament. Paris\n1978; Herraiz, Maximiliano, Biblia y espiritualidad teresiana, en RevB\u00edblica\n(1982\/3), 129-162.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel D\u00edez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El recurso teresiano al \u201cmagisterio y ejemplo\u201d del Ap\u00f3stol le viene recomendado por la Regla de san Alberto. 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