{"id":4818,"date":"2015-02-02T16:15:44","date_gmt":"2015-02-02T22:15:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4818"},"modified":"2022-02-02T16:24:55","modified_gmt":"2022-02-02T22:24:55","slug":"padre-eterno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4818","title":{"rendered":"Padre Eterno"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00abPadre Eterno\u00bb es el\nt\u00e9rmino de mayor calado teol\u00f3gico usado por santa Teresa para expresar el\nmisterio de Dios, revelado por Jesucristo. Significa, en primer lugar, el Dios\ntrascendente y cercano: ese \u00abgran Dios\u00bb y \u00abamigo nuestro\u00bb. Aparece, en segundo\nlugar, como Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en quien Dios nos ha dado \u00abtodo\nlo que se puede dar\u00bb, pues quiere \u00abque nos tenga por hijos\u00bb. Es, en fin, la\npersona del Padre, que tiene su complacencia en su Hijo-Jes\u00fas y en sus hijos\nlos hombres, a quienes se comunica en \u00edntima uni\u00f3n, dentro del misterio\ntrinitario. Se encierra aqu\u00ed la experiencia filial de Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Expondremos brevemente\nestos tres significados, remitiendo para su profundizaci\u00f3n a los vocablos Dios,\nTrinidad y Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Dios trascendente y\ncercano<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa percibe la\nrealidad de Dios Padre a partir de su propia experiencia. Dios entra en su vida\nno como tema u objeto de reflexi\u00f3n, sino como comuni\u00f3n y objeto de relaci\u00f3n.\nAqu\u00ed radica su aportaci\u00f3n m\u00e1s novedosa al misterio de Dios. No aporta nuevos\ndatos sobre su ser y sobre su acci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de lo que sabemos por la fe y\npor la teolog\u00eda. Pero su aportaci\u00f3n es inmensamente m\u00e1s rica. Desborda la\nperspectiva teol\u00f3gica, pasando del an\u00e1lisis tem\u00e1tico o conceptual a la comuni\u00f3n\npersonal y vivencial. A la luz de esta relaci\u00f3n, \u00abcambia el significado y el\nsabor todo lo que antes conoc\u00eda por revelaci\u00f3n y reflexi\u00f3n\u00bb (F. Ruiz, en Actas,\np. 1037).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una de las\ncaracter\u00edsticas del Dios Padre, revelado por Jesucristo. No consiste\nfundamentalmente en una nueva doctrina sobre Dios, sino en la nueva relaci\u00f3n de\nconfianza filial que Jes\u00fas vive con el Padre. Su doctrina acerca de Dios se\nidentifica con la vivencia de su relaci\u00f3n con El y con la acci\u00f3n misma de Jes\u00fas\nque revela c\u00f3mo es el Padre para los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>El Dios Padre as\u00ed\nrevelado es, parad\u00f3jicamente, el Dios trascendente, Se\u00f1or de todo lo creado, y\nal mismo tiempo, el Dios \u00edntimo y cercano a su criatura. Santa Teresa capta\nesta revelaci\u00f3n de Dios en toda su grandeza y trascendencia (\u00abEste gran\nDios&#8230;\u00bb) y, al mismo tiempo, en su realidad inmanente y m\u00e1s cercana a nosotros\n(\u00abAmigo nuestro&#8230;\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino gran Dios\nexpresa el alto sentido de Dios y la trascendencia de su amor (V 20,7; M 1,1,3;\n4,2,2; E 3,2; 14,2; R 5,8). A veces se manifiesta en una catarata de atributos\ndivinos: \u00ab\u00a1Oh esperanza m\u00eda y Padre m\u00edo y mi Criador y mi verdadero Se\u00f1or y\nHermano\u00bb (E 7,1). Es todopoderoso (V 26,2; 36;16) y tiene en s\u00ed todas las cosas\n(V 40,9). Es la sabidur\u00eda (E 1,2; 12,2), la verdad suma (V 40,3; M 6,10,7) y la\nbienaventuranza infinita (E 17,5).<\/p>\n\n\n\n<p>El gran Dios de Teresa\nes un Dios presente y cercano, m\u00e1s interior a nosotros que nosotros mismos (V\n40,6), amigo verdadero (V 25,17); atributo en el que funda toda su vida de\noraci\u00f3n, como \u00abtrato de amistad\u00bb (V 8,5). Es el Dios presente por gracia en el\nalma (V 18,15). Para hablar con \u00e9l, basta ponerse en su presencia (C 26,1); no\nes preciso \u00abir al cielo\u00bb, ni \u00abhablar a voces\u00bb (C 28,2). El habita en la mansi\u00f3n\nprincipal del castillo: \u00abEn el centro y mitad de todas \u00e9stas [moradas] tiene la\nm\u00e1s principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el\nalma\u00bb (M 1,1,3).<\/p>\n\n\n\n<p>2. Dios, Padre de\nJesucristo y Padre nuestro<\/p>\n\n\n\n<p>La principal novedad\nde la revelaci\u00f3n sobre Dios en el Nuevo Testamento es el hecho de que Jes\u00fas\nhabla con Dios como Padre de un modo completamente \u00fanico y nos ense\u00f1a a decir:\n\u00abPadre nuestro\u00bb (Mt 6,9; cf Lc 11,2). \u00abPadre\u00bb, en labios de Jes\u00fas y en los\nnuestros, es principalmente una invocaci\u00f3n, que pone de manifiesto una relaci\u00f3n\nfilial. De esta manera, la palabra \u00abPadre\u00bb significa una relaci\u00f3n personal,\nmucho m\u00e1s que la descripci\u00f3n de una esencia. Intenta proclamar la realidad de\nuna relaci\u00f3n del hombre con Dios en t\u00e9rminos de reconocimiento afectivo y\nagradecido y en t\u00e9rminos de impulso comprometido, que se expresa sobre todo en\nla imitaci\u00f3n de su misericordia (Mt 5,48; Lc 6,36).<\/p>\n\n\n\n<p>Este es exactamente el\nsignificado que Teresa de Jes\u00fas atribuye al t\u00e9rmino \u00abPadre\u00bb, al glosar la\nprimera invocaci\u00f3n del \u00abPadrenuestro\u00bb (C 27). Ella, como observa atinadamente\nTom\u00e1s \u00c1lvarez, \u00abno hace teolog\u00edas, no expone el tema de la paternidad divina o\nde nuestra filiaci\u00f3n, sino que lo ora\u00bb (T. \u00c1lvarez, Paso a paso, Burgos 1998,\np. 175). Ora su relaci\u00f3n personal con el Padre y la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con \u00c9l,\ndesde nuestra condici\u00f3n de hijos adoptivos, part\u00edcipes de la filiaci\u00f3n de\nJes\u00fas. Su oraci\u00f3n es esencialmente una invocaci\u00f3n, que revela la paternidad de\nDios y nuestra propia condici\u00f3n filial, que contrasta con las paternidades\nhumanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo, Teresa de Jes\u00fas ora al Padre, llena de asombro contemplativo ante el misterio de la paternidad divina y el regalo que nos hace en Jes\u00fas. Orar es decir \u00abPadre\u00bb y poder decirlo \u00abcon Jes\u00fas\u00bb, compartiendo sus sentimientos de Hijo, su misma relaci\u00f3n personal con el Padre, y bendiciendo su designio de \u00abdarnos el Hijo\u00bb, don que \u00abhinche las manos\u00bb y que est\u00e1 llamado a henchir tambi\u00e9n \u00abel entendimiento\u00bb y a \u00abocupar la voluntad\u00bb en el amor contemplativo: \u00ab\u00a1Oh Se\u00f1or m\u00edo, c\u00f3mo parec\u00e9is Padre de tal Hijo y c\u00f3mo parece vuestro Hijo hijo de tal Padre! \u00a1Bendito se\u00e1is por siempre jam\u00e1s!&#8230; En comenzando, nos hench\u00eds las manos y hac\u00e9is tan gran merced que ser\u00eda harto bien henchirse el entendimiento para ocupar de manera la voluntad que no pudiese hablar palabra\u00bb (C 27,1).<\/p>\n\n\n\n<p>De la oraci\u00f3n al Padre\npasa enseguida al di\u00e1logo con el Hijo, compartiendo con \u00e9l su condici\u00f3n filial,\ndentro de su condici\u00f3n terrena, y empe\u00f1ando en nuestro favor la misteriosa\nvoluntad de Dios:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00a1Oh Hijo de Dios y\nSe\u00f1or m\u00edo!, \u00bfc\u00f3mo dais tanto junto a la primera palabra? Ya que os humill\u00e1is a\nVos con extremo tan grande en juntaros con nosotros al pedir y haceros hermano\nde cosa tan baja y miserable, \u00bfc\u00f3mo nos dais en nombre de vuestro Padre todo lo\nque se puede dar, pues quer\u00e9is que nos tenga por hijos, que vuestra palabra no\npuede faltar? Oblig\u00e1isle a que la cumpla, que no es peque\u00f1a carga, pues en\nsiendo Padre nos ha de sufrir por graves que sean las ofensas. Si nos tornamos\na El, como al hijo pr\u00f3digo hanos de perdonar, hanos de consolar en nuestros\ntrabajos, hanos de sustentar como lo ha de hacer un tal Padre, que forzado ha\nde ser mejor que todos los padres del mundo, porque en El no puede haber sino\ntodo bien cumplido, y despu\u00e9s de todo esto hacernos participantes y herederos\ncon Vos\u00bb (C 27,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, est\u00e1 la\noraci\u00f3n \u00abpor \u00c9l\u00bb, \u00aben favor de \u00c9l\u00bb, que brota de la contemplaci\u00f3n del misterio\ndel Hijo hecho hombre. Es una oraci\u00f3n al Padre Eterno, para atraer su mirada\nsobre \u00c9l \u2013su Hijo\u2013, antes que sobre nosotros \u2013sus otros hijos\u2013. Pues, al\ncompartir nuestra naturaleza (\u00abvestido de tierra\u00bb), se ofrece \u00aba ser deshonrado\npor nosotros\u00bb, condicionando as\u00ed su relaci\u00f3n con el Padre, impuesta por nuestra\nhumanidad a la suya:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMirad, Se\u00f1or m\u00edo, que\nya que Vos, con el amor que nos ten\u00e9is y con vuestra humildad, no se os ponga\nnada delante, en fin, Se\u00f1or, est\u00e1is en la tierra y vestido de ella, pues ten\u00e9is\nnuestra naturaleza, parece ten\u00e9is causa alguna para mirar nuestro provecho; mas\nmirad que vuestro Padre est\u00e1 en el cielo; Vos lo dec\u00eds; es raz\u00f3n que mir\u00e9is por\nsu honra\u00bb (C 27,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta oraci\u00f3n al Padre\nEterno \u00abpor el Hijo\u00bb se repite en otros pasajes, que contemplan a Cristo\nm\u00edsticamente implicado en los avatares de la Iglesia (C 3,8) o extra\u00f1amente\nhumillado en la Eucarist\u00eda y profundamente fundido con las necesidades de los\nhombres (C 35,3ss). As\u00ed vive Teresa su relaci\u00f3n filial con el Padre: \u00abEs, a la\nvez, contemplaci\u00f3n del misterio \u2018Padre-Hijo\u2019 y s\u00faplica sacerdotal por el\nmisterio de los hijos adoptivos, que somos nosotros\u00bb (T. \u00c1lvarez, ib, p. 177).<\/p>\n\n\n\n<p>3. La experiencia filial<\/p>\n\n\n\n<p>La relaci\u00f3n filial con el Padre alcanza su cima en la experiencia m\u00edstica, dentro del misterio de la inhabitaci\u00f3n trinitaria. Esta experiencia emerge con fuerza, al contemplar no s\u00f3lo la complacencia del Padre en el Hijo, sino tambi\u00e9n \u00absu complacencia en estar con los hijos de los hombres\u00bb (Prov 8,31). Ella misma ha experimentado en su esp\u00edritu esta complacencia paterna de Dios (V 14,10), que relata con estupor en una de sus Exclamaciones: \u00ab\u00a1Oh Se\u00f1or del cielo y de la tierra!, \u00a1y qu\u00e9 palabras \u00e9stas para no desconfiar ning\u00fan pecador! \u00bfF\u00e1ltaos, Se\u00f1or, por ventura, con qui\u00e9n os deleit\u00e9is, que busc\u00e1is un gusanillo tan de mal olor como yo?\u00bb (E 7,1).<\/p>\n\n\n\n<p>En una de sus gracias m\u00edsticas, escucha la misma palabra b\u00edblica de complacencia divina, que le asegura el amor del Padre: \u00abHaz lo que es en ti y d\u00e9jame t\u00fa a M\u00ed&#8230;, goza del bien que te ha sido dado&#8230;; mi Padre se deleita contigo y el Esp\u00edritu Santo te ama\u00bb (R 13).<\/p>\n\n\n\n<p>Su relaci\u00f3n filial con el Padre la experimenta como la comuni\u00f3n \u00edntima con \u00c9l: \u00abParec\u00edame que nuestro Se\u00f1or me hab\u00eda llevado el esp\u00edritu junto al Padre y d\u00edjole: \u2018Esta que me diste te doy\u2019\u00bb (R 15,3). \u00abParec\u00edame que la persona del Padre me llegaba a S\u00ed y dec\u00eda palabras muy agradables. Entre ellas me dijo, mostr\u00e1ndome lo que quer\u00eda: \u2018Yo te di a mi Hijo y al Esp\u00edritu Santo y a esta Virgen. \u00bfQu\u00e9 me puedes t\u00fa dar a m\u00ed?\u2019\u00bb (R 25,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta uni\u00f3n con el\nPadre es la participaci\u00f3n en la misma relaci\u00f3n filial del Hijo: \u00abCon mayor\nuni\u00f3n, sin comparaci\u00f3n, est\u00e1 mi Padre con tu \u00e1nima\u00bb (R 58,3). En ella radica el\nfundamento de su oraci\u00f3n confiada: \u00abHablarle como a padre, pedirle como a\npadre, contarle sus trabajos, pedirle remedio para ellos, entendiendo que no es\ndigna de ser su hija\u00bb (C 28,2).<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, Teresa de\nJes\u00fas vive su relaci\u00f3n con el Padre en la actitud gozosa y confiada, propia de\nlos hijos de Dios, inculcada por Jesucristo en el Padrenuestro (Mt 6,9) y\ndescrita por San Pablo bajo la exclamaci\u00f3n \u00a1Abba!, propia de la filiaci\u00f3n (Rom\n8,15; G\u00e1l 4,6). La vive tambi\u00e9n en comuni\u00f3n con Jes\u00fas \u2013el Hijo por excelencia\u2013\ny con los que Jes\u00fas comparte su condici\u00f3n humana para hacerles part\u00edcipes de su\ncondici\u00f3n divina.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciro Garc\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abPadre Eterno\u00bb es el t\u00e9rmino de mayor calado teol\u00f3gico usado por santa Teresa para expresar el misterio de Dios, revelado por Jesucristo. Significa, en primer lugar, el Dios trascendente y cercano: ese \u00abgran Dios\u00bb y \u00abamigo nuestro\u00bb. 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