{"id":4820,"date":"2015-02-02T16:25:28","date_gmt":"2015-02-02T22:25:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4820"},"modified":"2022-02-02T16:26:51","modified_gmt":"2022-02-02T22:26:51","slug":"padrenuestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4820","title":{"rendered":"Padrenuestro"},"content":{"rendered":"\n<p>Con su original\ncomentario del Padrenuestro, santa Teresa entra en el coro de grandes maestros\nque glosaron la oraci\u00f3n dominical, desde la patr\u00edstica hasta nuestros d\u00edas. La\nsuya no es una glosa literal, sino una elevaci\u00f3n espiritual con intenci\u00f3n\npedag\u00f3gica. Se propone orar las palabras del Se\u00f1or, y a la vez educar al\norante. De suerte que desde la humilde recitaci\u00f3n vocal (rezo del\nPadrenuestro), llegue a la oraci\u00f3n interior, a la contemplaci\u00f3n y a la uni\u00f3n.\nEl comentario ocupa la segunda mitad de su Camino de Perfecci\u00f3n: cap\u00edtulos\n26-42.<\/p>\n\n\n\n<p>1.&nbsp;Ella aprendi\u00f3\nesa oraci\u00f3n desde muy ni\u00f1a. Con su madre, do\u00f1a Beatriz, la reiteraba en el rezo\ndel rosario, \u201cde que mi madre era muy devota\u201d \u2013escribe en Vida 1, 6\u2013. M\u00e1s\ntarde, a partir de sus veinte a\u00f1os, la rezaba o la cantaba en lat\u00edn en la\nliturgia eucar\u00edstica y en las Horas Can\u00f3nicas.<\/p>\n\n\n\n<p>No\nnos es f\u00e1cil reconstruir el texto castellano usado por ella. En los pasajes del\nCamino alterna la cita de peticiones en lat\u00edn con otras en lengua vulgar. Helas\naqu\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 \u201cPadre nuestro que est\u00e1s en los cielos\u201d (c. 27,1).\u2013 \u201cSantificado sea tu nombre, venga en nosotros tu reino\u201d (c. 30,4). En lat\u00edn: \u201cSanctificetur nomen tuum, adveniat regnum tuum\u201d (t\u00edtulo del c. 30).<br>\u2013 \u201cSea hecha tu voluntad; y como es hecha en el cielo, as\u00ed se haga en la tierra\u201d (c. 32,2). En lat\u00edn: \u201cFiat voluntas tua sicut in coelo et in terra\u201d (t\u00edtulo del c. 32).<br>\u2013 \u201cEl pan nuestro de cada d\u00eda d\u00e1noslo hoy, Se\u00f1or\u201d (c. 33, 1). En lat\u00edn: \u201cPanem nostrum quotidianum da nobis hodie\u201d (t\u00edtulo del c. 33).<br>\u2013 \u201cY perd\u00f3nanos, Se\u00f1or, nuestras deudas, as\u00ed como nosotros las perdonamos a nuestros deudores\u201d (c. 36,1). En lat\u00edn: \u201cDimitte nobis debita nostra\u201d (t\u00edtulo del c. 36).<br>\u2013 \u201cY no nos traigas, Se\u00f1or, en tentaci\u00f3n; mas l\u00edbranos del mal\u201d (c. 37,5). En lat\u00edn: \u201cEt ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo\u201d (t\u00edtulo del c. 38).<\/p>\n\n\n\n<p>2.&nbsp;C\u00f3mo rezarlo.\n\u2013 La Santa descarta la recitaci\u00f3n rutinaria. No est\u00e1 de acuerdo con ciertos\nte\u00f3logos de su tiempo que admit\u00edan el valor de la plegaria meramente\nverbalizada, que \u201ccon s\u00f3lo pronunciar las palabras, eso basta&#8230; Cuando digo\n\u201cPadre nuestro\u201d, amor ser\u00e1 entender qui\u00e9n es este padre nuestro, y qui\u00e9n el\nmaestro que nos ense\u00f1\u00f3 esta oraci\u00f3n\u201d (24,2). \u201cRezarlo bien\u201d, exige ante todo,\nun gesto de previa compostura del esp\u00edritu, para ir \u201centeramente entendiendo y\nviendo que hablo con Dios, con m\u00e1s advertencia que en las palabras que digo\u201d,\nde suerte que \u201cno est\u00e9is hablando con Dios rezando el Patern\u00f3ster y pensando en\nel mundo&#8230;\u201d (C 22,1&#8230;). Por eso aconsejar\u00e1 enseguida un doble gesto,\nespiritual y corporal: \u201cLa examinaci\u00f3n de la conciencia y decir la confesi\u00f3n y\nsantiguaros, ya se sabe ha de ser lo primero\u201d (26,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo verdaderamente\nimportante es que con la oraci\u00f3n dominical Jes\u00fas nos introduce en el di\u00e1logo\ncon el Padre. Y para eso es preciso rezarlo con El, con Jes\u00fas mismo: \u201cProcurad\nluego, hija, pues est\u00e1is sola, tener compa\u00f1\u00eda. Pues \u00bfqu\u00e9 mejor que la del mismo\nmaestro que ense\u00f1\u00f3 la oraci\u00f3n que vais a rezar?\u201d (26,1). Es decir, que para\ndirigir esas palabras al Padre con esp\u00edritu filial, es preciso abrirse a los\nsentimientos \u201cfiliales\u201d con que Jes\u00fas las pronunci\u00f3. De suerte que sus\nsentimientos se trasvasen al orante, para despertar en \u00e9l un aut\u00e9ntico sentido\nfilial, y as\u00ed educar nuestra relaci\u00f3n con los dos, con el Padre y con el Hijo,\nbajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que \u201cenamore nuestra voluntad\u201d (27,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Con frecuencia las\npalabras y los sentimientos contenidos en la oraci\u00f3n dominical podr\u00e1n venir en\nayuda de nuestras carencias y sequedad interior. La Santa recuerda a sus\nlectores\/as el caso de una \u201cmonja anciana\u201d que a ella la conmovi\u00f3: \u201cConozco una\npersona que nunca pudo tener sino oraci\u00f3n vocal, y asida a \u00e9sta lo ten\u00eda todo.\nY si no rezaba, \u00edbasele el entendimiento tan perdido, que no lo pod\u00eda sufrir.\nMas \u00a1tal tengamos todas la oraci\u00f3n mental! En ciertos paternostres que rezaba a\nlas veces que el Se\u00f1or derram\u00f3 sangre, se estaba&#8230; algunas horas. Vino una vez\na m\u00ed muy congojada, que no sab\u00eda tener oraci\u00f3n mental ni pod\u00eda contemplar, sino\nrezar vocalmente. Pregunt\u00e9la qu\u00e9 rezaba. Y vi que, asida al Patern\u00f3ster, ten\u00eda\npura contemplaci\u00f3n y la levantaba el Se\u00f1or a juntarla consigo en uni\u00f3n&#8230;\u201d\n(30,4: ya antes hab\u00eda mencionado ese caso, c. 17,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la Santa, una a\nuna las peticiones del Padrenuestro ir\u00e1n interiorizando nuestra oraci\u00f3n,\nrecogi\u00e9ndonos suavemente, facilitando una actitud contemplativa, y un\nmovimiento de fuerte uni\u00f3n al Maestro que ora con nosotros. De ese secreto\nensamblaje de la serie de peticiones se servir\u00e1 la Santa para estructurar su\npedagog\u00eda de la oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>3.&nbsp;Pedagog\u00eda de\nla oraci\u00f3n desde el Padrenuestro. \u2013 En el Camino de Pefecci\u00f3n, escrito por la\nSanta como manual formativo de la comunidad contemplativa que era el Carmelo de\nSan Jos\u00e9 de \u00c1vila, el Padrenuestro hace de partitura de fondo, o manual de\nbase. Sobre la secuencia de peticiones, ella ir\u00e1 organizando los principales\npuntos de su lecci\u00f3n. Basta seguir su l\u00ednea expositiva:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Ante todo, atenci\u00f3n\na Cristo Se\u00f1or. La oraci\u00f3n no es un mon\u00f3logo. O desarrolla, desde el primer\nmomento, una relaci\u00f3n entre Persona y persona, o se pierde en el vac\u00edo. Por\neso, \u201cprocurad luego tener compa\u00f1\u00eda. Pues \u00bfqu\u00e9 mejor que la del mismo maestro\nque ense\u00f1\u00f3 la oraci\u00f3n que vais a rezar?&#8230; \u00bfPens\u00e1is que es poco un tal amigo al\nlado? (26,1). Insistir\u00e1 en el gesto de \u201cmirarle\u201d. Sintonizar con sus\nsentimientos. Hasta poder decirle: \u201cjuntos andemos, Se\u00f1or\u201d (26,6). Son premisas\npedag\u00f3gicas para orar con El y, como El, poder decir \u201cPadre nuestro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Decir esa primera\npalabra de la oraci\u00f3n dominical sirve para despertar y educar el sentido\nfilial. Se la decimos al Padre con el Hijo: \u201c\u00a1Oh Se\u00f1or m\u00edo!, c\u00f3mo parec\u00e9is\nPadre de tal Hijo, y c\u00f3mo parece vuestro Hijo hijo de tal Padre. Bendito se\u00e1is\npor siempre jam\u00e1s\u201d (27,1). Las dos palabras iniciales \u2013\u201cpadre nuestro\u201d\u2013\nbastar\u00edan para entrar en \u201coraci\u00f3n perfecta\u201d (n. 1). Abren el di\u00e1logo con el\nHijo (\u201cOh Hijo de Dios y Se\u00f1or m\u00edo, c\u00f3mo dais tanto junto, a la primera\npalabra\u201d: n. 2), y con el Padre en t\u00e9rminos sumamente audaces a favor del Hijo,\nante los desacatos y profanaciones de la Eucarist\u00eda: \u201cMas Vos, Padre Eterno,\n\u00bfc\u00f3mo lo consentisteis?&#8230; \u00bfc\u00f3mo lo consent\u00eds?\u201d (33,3-4), convencida de que\n\u201centre tal Hijo y tal Padre, forzado ha de estar el Esp\u00edritu Santo que enamore\nvuestra voluntad\u201d (27,7).<\/p>\n\n\n\n<p>c) Dedica un tercer\nmomento a interiorizar la oraci\u00f3n. Educar el orante al recogimiento. Lo hace\ndesde la petici\u00f3n: \u201cque est\u00e1s en los cielos\u201d (28,1). Aqu\u00ed, cielo de Dios es el\n\u201cpalacio del alma\u201d (28,9). El orante debe pasar de la exterioridad a lo\ninterior. Debe rebasar la barrera de los sentidos y adorar al Padre en esp\u00edritu\ny verdad. \u201cCuando un alma comienza (oraci\u00f3n)&#8230;, El no se da a conocer hasta\nque va ensanch\u00e1ndola poco a poco conforme a lo que es menester para lo que ha\nde poner en ella&#8230; El trae consigo la libertad, pues tiene el poder de hacer\ngrande este palacio\u201d (28,12).<\/p>\n\n\n\n<p>d) La petici\u00f3n \u201ch\u00e1gase\ntu voluntad\u201d recuerda al orante que el hito de toda oraci\u00f3n cristiana es la\nuni\u00f3n con la voluntad de Dios. Apunta a esa uni\u00f3n de voluntades, en que est\u00e1 la\nesencia de la perfecci\u00f3n cristiana. Uni\u00f3n a la voluntad de El, hasta el punto\nen que el orante salga de s\u00ed: es el momento del \u00e9xtasis (c. 32).<\/p>\n\n\n\n<p>e) Glosando la\npetici\u00f3n \u201cnuestro pan de cada d\u00eda\u201d, la Santa reserva toda una secci\u00f3n (cc.\n33-35) para educar la piedad eucar\u00edstica del orante. La Eucarist\u00eda es el pan\ndel esp\u00edritu. El momento de la comuni\u00f3n es la mejor coyuntura para\n\u201cinteriorizar\u201d la oraci\u00f3n, para hacerla fuertemente \u201cunitiva\u201d, para convertirla\nen \u201cs\u00faplica eclesial\u201d. El momento que sigue a la comuni\u00f3n es \u201cbuena saz\u00f3n para\nnegociar\u201d (34,10: \u201cnegociar\u201d es conseguir gracias para s\u00ed y para los otros,\npara la Iglesia). El cap\u00edtulo 35 contiene, de nuevo, un sartal de oraciones\nmod\u00e9licas: oracion al Padre, por el Hijo, a favor de la Iglesia, hechas por\ncada uno en nombre de todos. Tambi\u00e9n estas oraciones, en soliloquio, forman\nparte de su pedagog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>f) Finalmente las\n\u00faltimas peticiones del Padrenuestro orientan la oraci\u00f3n del orante hacia los\notros y lo otro. Los otros son los amigos y los enemigos. Lo otro es el mal. La\noraci\u00f3n educa el coraz\u00f3n a superar la frontera entre amigos y enemigos. Hace\nreal el \u201cperd\u00f3nanos&#8230;, que perdonamos\u201d. \u201c\u00a1Qu\u00e9 estimado debe ser este amarnos\nunos a otros del Se\u00f1or!\u201d (37,7). Quien en la oraci\u00f3n haya llegado a\n\u201ccontemplaci\u00f3n perfecta\u201d, ha de salir \u201cmuy determinado a perdonar cualquier\ninjuria, por grave que sea\u201d (36,8). \u201cNo puedo yo creer que alma que tan junto\nllega de la misma misericordia, adonde conoce lo que es y lo mucho que le ha\nperdonado Dios, deje de perdonar luego con toda facilidad, y quede allanada en\nquedar muy bien con quien la injuri\u00f3\u201d (36,12). \u201cLo otro\u201d es el mal, aludido en\nla postrera petici\u00f3n: \u201cl\u00edbranos del mal\u201d (c. 42), que sirve para inculcar al\norante dos virtudes terminales: \u201camor y temor de Dios\u201d, y educar con ellas el\ndoble sentido de amistad y de trascendencia que la oraci\u00f3n debe desarrollar en\nel cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa est\u00e1\nconvencida de que en las breves palabras del Padrenuestro \u201cse halla encerrada\u201d\nuna completa pedagog\u00eda de la oraci\u00f3n: \u201cEsp\u00e1ntame ver que en tan pocas palabras\nest\u00e1 toda la oraci\u00f3n y perfecci\u00f3n encerrada, que no parece hemos menester otro\nlibro, sino estudiar en \u00e9ste&#8230;\u201d (37,1).<\/p>\n\n\n\n<p>4.&nbsp;\u00bfM\u00e1s\ncomentarios teresianos del Padrenuestro? \u2013 A t\u00edtulo meramente complementario\nrecordamos el librito falsamente atribuido a la Santa, titulado: \u201cSiete\nMeditaciones sobre el Pater noster acomodadas a los d\u00edas de la semana. Por la\nSanta Madre Teresa de Jes\u00fas\u201d. Fue incluido con ese ep\u00edgrafe entre las Obras de\nla Santa, en la lujosa edici\u00f3n plantiniana de B. Moreto (Amberes 1630) y estaba\nprecedido de esta nota: \u201cEstas Meditaciones sobre el Padre Nuestro son de un\ncuaderno de las obras de la S. Madre Teresa de Jes\u00fas, que ten\u00eda en su poder\nDo\u00f1a Isabel de Avellaneda&#8230;, en el cual cuaderno estaba lo que la misma santa\nMadre escribi\u00f3 sobre los Cantares, de que no se hace menci\u00f3n en su vida, como\nde cosa que se hab\u00eda perdido\u201d (tomo II, p. 586). Ya antes, el librito hab\u00eda\ntenido ediciones por separado en Sevilla \u201cpor Alonso Rodr\u00edguez Gamarra\u201d, 1612;\ny al a\u00f1os siguiente en Valencia \u201cen casa de Pedro Patricio Mey\u201d, con reiteradas\ntraducciones al alem\u00e1n y franc\u00e9s (Par\u00eds, \u201cchez Sebastien Hur\u00e9\u201d, 1645), hasta\nrecientemente (Par\u00eds 1945 y 1946). Demasiada fortuna para tan exiguo\ntratadillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los temas meditados\ncorrespond\u00edan a siete \u201ct\u00edtulos y nombres de Dios: Padre, Rey, Esposo, Pastor,\nRedentor, M\u00e9dico y Juez\u201d (ib p. 588). Ya en 1637 delataba su condici\u00f3n de\nespurio el famoso autor del \u201cGenio de la Historia\u201d, Jer\u00f3nimo de san Jos\u00e9: \u201cYo\ntengo por cosa muy cierta que el tratado susodicho no es de nuestra santa\nMadre\u201d (Historia del Carmen Descalzo L. V, c. 13). Efectivamente el librito no\nes teresiano, ni est\u00e1 inspirado en los escritos de la Santa.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda en 1915, el teresianista\ndon Bernardino Melgar y Abreu, Marqu\u00e9s de Piedras Albas, public\u00f3 en el Bolet\u00edn\nde la Real Academia de la Historia presuntos fragmentos de una primeriza\nredacci\u00f3n del Camino de Perfecci\u00f3n, con retazos de glosa al Padrenuestro.\nInequ\u00edvocamente espurios, como ya not\u00f3 el Padre Silverio de Santa Teresa (BMC\n3, p. xxx, nota).<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con su original comentario del Padrenuestro, santa Teresa entra en el coro de grandes maestros que glosaron la oraci\u00f3n dominical, desde la patr\u00edstica hasta nuestros d\u00edas. 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