{"id":4822,"date":"2015-02-02T16:28:40","date_gmt":"2015-02-02T22:28:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4822"},"modified":"2022-02-02T16:30:19","modified_gmt":"2022-02-02T22:30:19","slug":"penitencia-sacramento-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4822","title":{"rendered":"Penitencia, sacramento de la"},"content":{"rendered":"\n<p>El sacramento de la\npenitencia, uno de los m\u00e1s frecuentados y estimados por Teresa de Jes\u00fas, tiene\nhondas resonancias en su vida, que expresan la riqueza y la eficacia salvadora\nde este sacramento. 1) Lo experimenta como el sacramento de conversi\u00f3n, que\nrealiza en su vida la vuelta definitiva al Se\u00f1or. 2) Lo vive como consagraci\u00f3n\nde un proceso personal de arrepentimiento y de penitencia. 3) Lo practica con\nasiduidad, confesando sus pecados al sacerdote o al director espiritual, no\ns\u00f3lo como sacramento de perd\u00f3n sino tambi\u00e9n como garant\u00eda del buen esp\u00edritu. 4)\nSe siente perdonada y reconciliada con Dios e igualmente con la Iglesia, a la\nque ama con todo su ser. 5) Lo prolonga en su vida con las pr\u00e1cticas\npenitenciales y la aceptaci\u00f3n paciente de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el marco\nteol\u00f3gico y experiencial, en el que Teresa vive el sacramento de la penitencia\ny lo recomienda a sus hijas. Se halla en la m\u00e1s pura l\u00ednea de la renovaci\u00f3n de\nla teolog\u00eda sacramental, propuesta por el nuevo Catecismo de la Iglesia (CEC\n1423-1424).<\/p>\n\n\n\n<p>1. Experiencia de\nconversi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>En la lucha que\nmantiene la Santa por su conversi\u00f3n, durante largos a\u00f1os, la confesi\u00f3n juega un\npapel decisivo. Ella nos dice repetidas veces que procuraba confesarse muy a\nmenudo (V 4,7; 5,9; 6,2) y que la pena mayor de su padre, cuando cay\u00f3 enferma\ndesahuciada de los m\u00e9dicos, fue no haberla dejado confesar. Por eso, cuando\ntorna en s\u00ed, se apresura a hacerlo (V 5,10).<\/p>\n\n\n\n<p>Se advierte en esta\npr\u00e1ctica sacramental cierta angustia, motivada en parte por la lucha que\nmanten\u00eda y tambi\u00e9n por la praxis penitencial de la \u00e9poca, sancionada\nposteriormente por el Concilio de Trento en el Decreto de poenitentia (1551).\nEsta prescrib\u00eda la confesi\u00f3n frecuente, que en los monasterios se hac\u00eda incluso\nvarias veces por semana y al margen de la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. En la\npraxis conventual y en el sentimiento de los fieles hab\u00eda como una especie de\nmagnificaci\u00f3n de la confesi\u00f3n, que se sobrepon\u00eda al resto de los sacramentos y\nde celebraciones lit\u00fargicas. Este es el contexto eclesial, en el que aparece la\nvivencia sacramental de la Santa. Pero, filtrada por la experiencia m\u00edstica,\nrepresenta una riqueza que desborda la praxis penitencial de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo el contexto\nde su conversi\u00f3n, se da una evoluci\u00f3n en su experiencia del sacramento de la\npenitencia. Este pasa a ser considerado no como obra suya o simple pr\u00e1ctica\nsacramental, sino como don de Dios que obra en ella la conversi\u00f3n de su\ncoraz\u00f3n. Es el paso del protagonismo personal al protagonismo de Dios, que\notorga su gracia para poder comenzar de nuevo. Ella luchaba, se esforzaba, se\narrepent\u00eda de sus faltas, se confesaba. Pero volv\u00eda a caer de nuevo (V 7,19;\n8,2.6). Se encomendaba a los santos que hab\u00edan sido pecadores: \u00absalvo que una\ncosa me desconsolaba&#8230;, que a ellos sola una vez los hab\u00eda el Se\u00f1or llamado y\nno tornaban a caer, y a m\u00ed eran ya tantas, que esto me fatigaba\u00bb (V 9,8).<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis entr\u00f3 en\nv\u00edas de soluci\u00f3n, gracias a su confesi\u00f3n con el P. Vicente Barr\u00f3n, quien \u00abme\nhizo harto provecho&#8230; y tom\u00f3 a hacer bien a mi alma con cuidado y hacerme\nentender la perdici\u00f3n que tra\u00eda\u00bb (V 7,17). El proceso culmina en la conocida\ncontemplaci\u00f3n de un \u00abCristo muy llagado\u00bb: \u00abArroj\u00e9me cabe El con grand\u00edsimo\nderramamiento de l\u00e1grimas, suplic\u00e1ndole me fortaleciese ya de una vez para no\nofenderle\u00bb (V 9,1). \u00abS\u00f3lo le ped\u00eda me diese gracia para que no le ofendiese, y\nme perdonase mis grandes pecados\u00bb (V 9,9).<\/p>\n\n\n\n<p>2. Cambio interior<\/p>\n\n\n\n<p>Obtenida la gracia de\nla conversi\u00f3n, Teresa de Jes\u00fas inicia una etapa nueva en su vida, entregada a\nla oraci\u00f3n y a una seria asc\u00e9tica de virtudes cristianas, que le abren la\npuerta a las gracias m\u00edsticas. Experimenta un profundo cambio interior, en\nsinton\u00eda con la llamada de Jes\u00fas a la conversi\u00f3n (Mt 6,16). Esta no consiste\nprincipalmente en obras exteriores, que m\u00e1s bien son formas importantes de\nexpresarla. Lo decisivo acontece en el coraz\u00f3n del hombre, es decir, en el\ncentro profundo de la persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que experimenta\nTeresa, cuando reanuda el relato de su vida: \u00abEs otro libro nuevo de aqu\u00ed\nadelante, digo otra vida nueva\u00bb (V 23,1). Una vez m\u00e1s la confesi\u00f3n viene a\nsellar este proceso. En este caso, es una confesi\u00f3n general que hace con el P.\nDiego de Cetina: \u00ab[Me dijo] que le diese cuenta de toda mi vida por una\nconfesi\u00f3n general, y de mi condici\u00f3n, y todo con mucha claridad; que por la\nvirtud del sacramento de la confesi\u00f3n le dar\u00eda Dios m\u00e1s luz\u00bb (V 23,14).<\/p>\n\n\n\n<p>3. Confesi\u00f3n\nsacramental<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa tiene una\nviva conciencia de lo que es el pecado mortal y del perd\u00f3n sacramental (V 40,5;\nM 1,2,1). Por eso inculca vivamente la confesi\u00f3n (V 5,6; 34,19; 38,23) y\nadvierte a los que s\u00f3lo \u00abse guardan de pecar mortalmente\u00bb y \u00abno se les da nada\nde pecados veniales\u00bb, que \u00abest\u00e1n bien cerca de los mortales\u00bb (Conc 2,20).\nAdem\u00e1s, \u00abser\u00eda mentira decir no tenemos pecado\u00bb (C 15,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Personalmente, no\nparece que ella \u2013por la misericordia de Dios\u2013 haya cometido pecado mortal: \u00abNo\nme parece hab\u00eda dejado a Dios por culpa mortal\u00bb (V 2,3). \u00abCosa que yo\nentendiera era pecado mortal, no lo hiciera entonces\u00bb (V 5,6). \u00abEn ninguna v\u00eda\nsufriera andar en pecado mortal s\u00f3lo un d\u00eda, si yo lo entendiera\u00bb (V 6,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la doctrina de\nla Iglesia, hay obligaci\u00f3n de confesar s\u00f3lo los pecados mortales. No obstante,\nTeresa practica asiduamente la confesi\u00f3n, como ya hemos se\u00f1alado. Es conocida\nsu preocupaci\u00f3n por comunicar todo con el confesor y la dificultad que tuvo en\nencontrar quien entendiese su esp\u00edritu. Las confesiones de Teresa podemos decir\nque eran de los pecados veniales, de las faltas cotidianas, que la Iglesia\nrecomienda vivamente confesar: \u00abLa confesi\u00f3n habitual de los pecados veniales\nayuda a formar la conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a\ndejarse curar por Cristo, a progresar en la vida del esp\u00edritu\u00bb (CEC 1458).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa de Jes\u00fas es\nconsciente del valor de la confesi\u00f3n no s\u00f3lo como perd\u00f3n de los pecados, sino\ntambi\u00e9n como ayuda sacramental para luchar contra los peligros y para progresar\nen la vida espiritual. Busca, adem\u00e1s, en este sacramento la luz que le ayude a\ndiscernir el buen esp\u00edritu. Pues ve en su lugar al mismo Dios (M 6,3,11).\nEncuentra en ello tal seguridad, que no le parece acertado el consejo del\nconfesor, que le dice \u00abque ya que estaba probado ser buen esp\u00edritu, que\ncallase\u00bb (V 26,4). Busca siempre confesores letrados y, \u00absi se hallare, tambi\u00e9n\nespiritual\u00bb, de buen esp\u00edritu (M 6,8,9). As\u00ed se lo recomienda tambi\u00e9n a su\nhijas (C 5; M 6,3,11).<\/p>\n\n\n\n<p>4. Experiencia de\nperd\u00f3n y de comuni\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Santa Teresa de Jes\u00fas tiene una viva conciencia de ser perdonada por Dios, que derrocha generosamente con ella su misericordia, no s\u00f3lo antes de su conversi\u00f3n, sino en toda su vida. Son innumerables los testimonios en este sentido: \u00abNo una, sino muchas veces ha perdonado tanta ingratitud\u00bb (V 19,10). Destaca la memoria de sus pecados, que antecede a las m\u00e1s importantes gracias m\u00edsticas (V 26,2; 32,1; 40,9). Entonces experimenta vivamente el perd\u00f3n y la misericordia del Se\u00f1or: \u00abDi\u00f3seme a entender que estaba ya limpia de mis pecados\u00bb (V 33,14). <\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo vive el\nsacramento de la penitencia como reconciliaci\u00f3n y comuni\u00f3n con Dios, sino\ntambi\u00e9n como reconciliaci\u00f3n y comuni\u00f3n con la Iglesia. Este sentido comunitario\ndel perd\u00f3n destaca en la glosa de la petici\u00f3n del Padrenuestro: \u00abY perd\u00f3nanos,\nSe\u00f1or, nuestras deudas, as\u00ed como nosotros las perdonamos a nuestros deudores\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQue una cosa tan\ngrave y de tanta importancia como que nos perdone nuestro Se\u00f1or nuestras\nculpas, que merec\u00edan fuego eterno, se nos perdone con tan baja cosa como es que\nperdonemos. Y aun de esta bajeza tengo tan pocas que ofrecer, que de balde me\nhab\u00e9is, Se\u00f1or, de perdonar\u00bb (C 36,2).<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, podemos\ndecir que santa Teresa percibe en este sacramento su fruto esencial, que es la\nreconciliaci\u00f3n con Dios y con la Iglesia, como afirma el Catecismo: \u00abEl pecado\nmenoscaba o rompe la comuni\u00f3n fraterna. El sacramento de la Penitencia la\nrepara o restaura. En este sentido, no cura solamente al que se reintegra en la\ncomuni\u00f3n eclesial, tiene tambi\u00e9n un efecto vivificante sobre la vida de la\nIglesia que ha sufrido por el pecado de uno de sus miembros\u00bb (CEC 1469).<\/p>\n\n\n\n<p>5. Vida penitencial<\/p>\n\n\n\n<p>El sacramento de la\npenitencia se proyecta en la vida del creyente, acentuando su car\u00e1cter\npenitencial y de abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica, que se expresa principalmente en las\nobras de caridad y en la aceptaci\u00f3n paciente de la cruz. Equivale a la llamada\n\u00absatisfacci\u00f3n\u00bb por nuestros pecados y encarna el sentido penitencial de la vida\ncristiana. Por eso esta satisfacci\u00f3n se llama tambi\u00e9n \u00abpenitencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPuede consistir \u2013dice\nel Catecismo\u2013 en la oraci\u00f3n, en ofrendas, en obras de misericordia, servicios\nal pr\u00f3jimo, privaciones voluntarias, sacrificios, y sobre todo, la aceptaci\u00f3n\npaciente de la cruz que debemos llevar\u00bb (CEC 1460).<\/p>\n\n\n\n<p>En la vida de Teresa\nde Jes\u00fas es f\u00e1cil comprobar este sentido penitencial, vivido bajo la luz y la\nfuerza del sacramento de la reconciliaci\u00f3n. Pertenece al n\u00facleo de su\nespiritualidad (\u2019 Ascesis). S\u00f3lo queremos destacar c\u00f3mo uno de los frutos del\nmatrimonio espiritual es \u00abun deseo de padecer grande\u00bb (M 7,3,4) y \u00abayudar en\nalgo al crucificado\u00bb (M 7,3,6). Para eso nos regala Dios su vida, para \u00abimitar\na la que vivi\u00f3 su Hijo tan amado\u00bb (M 7,4,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Ciro Garc\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sacramento de la penitencia, uno de los m\u00e1s frecuentados y estimados por Teresa de Jes\u00fas, tiene hondas resonancias en su vida, que expresan la riqueza y la eficacia salvadora de este sacramento. 1) Lo experimenta como el sacramento de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4822\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[21],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1fM","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4822"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4822"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4822\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4823,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4822\/revisions\/4823"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}