{"id":4829,"date":"2015-02-02T16:39:30","date_gmt":"2015-02-02T22:39:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4829"},"modified":"2022-02-02T16:40:19","modified_gmt":"2022-02-02T22:40:19","slug":"fenomenos-misticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4829","title":{"rendered":"Fen\u00f3menos m\u00edsticos"},"content":{"rendered":"\n<p>Reunimos bajo esta\ndenominaci\u00f3n una serie de manifestaciones accesorias de la vida m\u00edstica\nteresiana, netamente distintas de la vida m\u00edstica propiamente dicha,\nentendiendo por \u00e9sta el proceso de uni\u00f3n con Dios y su experiencia por parte\ndel hombre. Lo m\u00edstico es de por s\u00ed, como lo indica su nombre, misterioso y\nsecreto, es decir, acontecido m\u00e1s all\u00e1 del plano sensorial emp\u00edrico, si bien\ndentro de la esfera conciencial de la persona. En cambio, el fen\u00f3meno o lo\nfenom\u00e9nico, tambi\u00e9n en fuerza de su mismo nombre, es manifestaci\u00f3n o lo\nmanifestativo. Al unir esos dos extremos \u201cfen\u00f3menos + m\u00edsticos\u201d, estamos\nhablando de las manifestaciones de lo \u201csecreto\u201d y profundo, que a veces\nacompa\u00f1an a la vida m\u00edstica y que a veces no s\u00f3lo la manifiestan sino que la\nintensifican en el m\u00edstico que las vive. Por su \u00edndole parapsicol\u00f3gica, es\nnormal que frecuentemente provoquen serias sospechas por parte del psic\u00f3logo, y\nrecelos de fraudulencia o falsificaci\u00f3n en el te\u00f3logo. Sin embargo, es\nincontestable el hecho, no s\u00f3lo por estar presente en la Biblia, sino por ser\ndocumentable en la historia de la m\u00e1s genuina espiritualidad, antigua y\nreciente.<\/p>\n\n\n\n<p>En Teresa de Jes\u00fas\ndistinguiremos dos aspectos: 1) el hecho mismo de los fen\u00f3menos m\u00edsticos\nvividos y testificados por ella; 2) la valoraci\u00f3n de los mismos por parte de la\nSanta.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Fen\u00f3menos m\u00edsticos\nen la experiencia de T<\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente no le\nhubiera sido posible a la Santa contarnos el hecho fundamental de su vida\nm\u00edstica, de no haber estado marcada \u00e9sta por toda una escala de fen\u00f3menos, que\nella suele designar como \u201cmercedes de Dios\u201d y que por tanto los sit\u00faa \u2013como\nveremos luego\u2013 en el orden de la gracia o de las gracias m\u00edsticas. Podemos\nenumerarlos, a ser posible con una sencilla clasificaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, hay\nen su relato autobiogr\u00e1fico una serie de fen\u00f3menos f\u00e1cilmente identificables\ncon similares fen\u00f3menos b\u00edblicos. Son, por ejemplo: \u2013 a) el rapto o\narrobamiento o \u00e9xtasis (cf V 20), homologables por parte de ella con el \u201crapto\u201d\nde san Pablo, \u201carrebatado al para\u00edso\u201d (2 Cor 12, 4: V 38,1). Teresa los anota\ncopiosamente, desde el primero que le acontece, referido en V 24,5; \u2013 b) las\nvisiones de lo divino o las apariciones que en T nunca son corporales o\nsensoriales, y que igualmente son para ella homologables con similares visiones\nde san Pablo (2 Cor 15,8: V 27-28). En estos dos cap\u00edtulos refiere sus primeras\nvisiones de Cristo. Hab\u00edan precedido otras, testificadas en V 7,6; \u2013 c) las\nhablas m\u00edsticas, tan frecuentes en los libros prof\u00e9ticos y apocal\u00edpticos de la\nBiblia, y en el mismo Pablo (He 9,4-6: V 24,5&#8230;). Su primera percepci\u00f3n la\nconsigna T en V 19,9; \u2013 d) las profec\u00edas de lo futuro o de lo lejano,\nigualmente testificadas en la Biblia, incluso en la historia de Pablo (He 9,12:\nV 25,2; 26,2); \u2013 e) las heridas m\u00edsticas (R 5,15), y entre ellas la famosa\n\u201cgracia del dardo\u201d que le traspasa el coraz\u00f3n (V 29,13; M 6,2,2), con su\nconocida evocaci\u00f3n del \u201cvulnerasti cor meum\u201d de los Cantares b\u00edblicos; \u2013 f)\nfinalmente, las revelaciones de lo divino o del plan salv\u00edfico, que en cierto\nmodo forman el tejido del relato b\u00edblico, comenzando por el misterio mismo de\nla Encarnaci\u00f3n y su anuncio a la Virgen Mar\u00eda o a san Jos\u00e9 (Lc 1,26&#8230;: V\n21,12; 37,4&#8230;) y que abundan en los relatos de Teresa. Esas seis o siete\nespecies de fen\u00f3menos son sumamente frecuentes en un estadio de la vida de\nTeresa de Jes\u00fas, dentro de su vida m\u00edstica, y relatados sobre todo en sus\nescritos autobiogr\u00e1ficos: Vida, Relaciones, y Libro de las Fundaciones. Baste\nrecordar que el relato contenido en este \u00faltimo libro, tan realista, comienza\ncon una palabra m\u00edstica (pr\u00f3l. 2; y c.1,8), y concluye con la narraci\u00f3n de la\nfundaci\u00f3n de Burgos, salpicada de palabras interiores (31,4.11.26.36.49:\ncap\u00edtulo redactado pocos meses antes de morir la autora). Para el estudio\ndetallado del tema, remitimos a otras voces del presente Diccionario:\napariciones, coraz\u00f3n, \u00e9xtasis, locuciones, profec\u00edas, visiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay, adem\u00e1s, en los\nrelatos teresianos otros fen\u00f3menos m\u00edsticos de entidad menor, algunos con\nresonancia psico-som\u00e1tica; otros, de orden meramente ps\u00edquico. Enumeramos aqu\u00ed\nlos m\u00e1s relevantes: \u2013 a\/ levitaci\u00f3n, a manera de p\u00e9rdida del peso espec\u00edfico\ndel cuerpo: \u201cveisos llevar y no sab\u00e9is d\u00f3nde&#8230;: que me llevaba el alma y aun\ncasi ordinario la cabeza tras ella&#8230; y algunas veces todo el cuerpo, hasta\nlevantarle\u201d (V 20,4, si bien el t\u00e9rmino culto \u201clevitaci\u00f3n\u201d no es usado por T);\n\u2013 b) vuelo de esp\u00edritu, a veces identificado con el rapto (V 20,1), que ella\ndescribe como \u201cun vuelo que da el esp\u00edritu para levantarse de todo lo criado, y\nde s\u00ed mismo primero\u201d (ib 20,24; cf R 5,10; M 6,5, t\u00edt. y n.9); \u2013 c) j\u00fabilos,\nque \u201ces, a mi parecer, una uni\u00f3n grande de las potencias&#8230; sin entender qu\u00e9 es\nlo que gozan y c\u00f3mo lo gozan\u201d (M 6,6,10): \u201cgozo excesivo del alma\u201d como el que\n\u201cdeb\u00eda sentir san Francisco cuando le toparon los ladrones&#8230; y les dijo que\nera pregonero del gran Rey\u201d (ib 11); \u2013 d) toques de amor, que hacen evocar la\nsimilar terminolog\u00eda de san Juan de la Cruz (\u201c\u00a1oh mano blanda, oh toque\ndelicado!\u201d), si bien con mucho menor relieve tem\u00e1tico (M 7,3,9); \u2013 e)\nrecogimiento infuso de toda la actividad intelectual e imaginativa (R 5, 3) y\nquietud amorosa de la voluntad, absorbida por el objeto amado (R 5, 4: M\n4,1-2). No todas esas manifestaciones tienen igual importancia en los relatos o\nen la doctrina teresiana. Baste dejar constancia de ellas. En la biograf\u00eda de T\nnos queda constancia documental, al menos en tres casos del fen\u00f3meno de\nbilocaci\u00f3n. Ella no las menciona. No nos interesa aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Evaluaci\u00f3n\ndoctrinal<\/p>\n\n\n\n<p>Al escribir en 1573 su\nLibro de las Fundaciones, cuando ya la madre T era disc\u00edpula de fray Juan de la\nCruz desde hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o, perfila ella el balance de \u201calgunas mercedes\nque el Se\u00f1or hace a las monjas de estos monasterios\u201d (t\u00edtulo del c. 4\u00ba), y a la\nvez emite un juicio de valor sobre ciertas manifestaciones m\u00edsticas, entre las\ncuales menciona los \u201carrobamientos\u201d (=raptos), \u201cvisiones\u201d y \u201crevelaciones\u201d. Y\nen el enjuiciamiento de ellos se expresa as\u00ed: \u201cbien entiendo que no est\u00e1 en\nesto la santidad ni es mi intenci\u00f3n loarlas\u201d, es decir, alabar a quienes lo\nreciben (F 4,8). Advierte a continuaci\u00f3n la posibilidad de desv\u00edos neur\u00f3ticos y\nde falsificaciones fraudulentas (cap\u00edtulos 5-7), para volver sobre el tema: \u201cEn\nlo que est\u00e1 la suma perfecci\u00f3n, claro est\u00e1 que no es en regalos interiores ni\nen grandes arrobamientos ni en esp\u00edritu de profec\u00eda; sino en estar nuestra\nvoluntad tan conforme con la de Dios, que ninguna cosa entendamos que quiere,\nque no la queramos con toda nuestra voluntad&#8230;\u201d (ib 5,10).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa evaluaci\u00f3n\npeyorativa de arrobamientos, visiones, etc. no permite sin embargo recapitular\nen su complejidad el pensamiento de T, tanto antes como despu\u00e9s de esa fecha,\nque puntualiza, en cierto modo, su aprendizaje sanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, en Vida\n(1566) es palmaria su idea de que ciertos fen\u00f3menos m\u00edsticos mayores canalizan\ne intensifican la sustancia de la vida m\u00edstica. En dos casos, al menos, es\nfranca su valoraci\u00f3n positiva: en los raptos o \u00e9xtasis, y en las heridas de\namor. Seg\u00fan ella, los \u00e9xtasis nunca se reducen a la mera suspensi\u00f3n de ciertas\nfunciones psico-f\u00edsicas; sino que son en s\u00ed mismos, vectores de gracia, bien\nsea para un inefable conocimiento de las cosas divinas, o bien para un\ndesasimiento liberador de ataduras terrenas desordenadas. As\u00ed es desde el\nprimer \u00e9xtasis historiado por ella, cuyo contenido fueron las palabras de corte\nb\u00edblico: \u201cYa no quiero que tengas conversaci\u00f3n con hombres sino con \u00e1ngeles\u201d (V\n24,5), \u00e9xtasis que reorden\u00f3 toda su vida afectiva y apur\u00f3 su relaci\u00f3n con\nCristo. Otro tanto vale para las heridas de amor, tipificadas en la \u201cgracia del\ndardo\u201d, cuyo contenido fue, en definitiva, la intensificaci\u00f3n del amor\nteologal: \u201c&#8230;creciendo en m\u00ed un amor tan grande de Dios, que no sab\u00eda [yo]\nqui\u00e9n me le pon\u00eda, porque era muy sobrenatural, ni yo le procuraba. Ve\u00edame\nmorir con deseo de ver a Dios, y no sab\u00eda ad\u00f3nde hab\u00eda de buscar esta vida si\nno era con la muerte\u201d (29,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa evaluaci\u00f3n\nsustancialmente positiva de los mismos fen\u00f3menos m\u00edsticos se reitera en el\nCastillo Interior. Esta vez, valoraci\u00f3n extensiva al contenido de las \u201chablas\u201d\n(M 6,3), de los \u00e9xtasis (ib 4), del vuelo de esp\u00edritu (ib 5-6), y de las\nvisiones (ib 8-9). Ciertamente T tiene en la pr\u00e1ctica una cierta alergia con\nfort\u00edsima resistencia a la externaci\u00f3n de esos fen\u00f3menos (\u201cd\u00e1bame grand\u00edsima\npena\u201d: ib 20,5). Le da aut\u00e9ntica repugnancia el hecho de que puedan trascender\nal p\u00fablico (\u201cde mejor gana me parece me determinaba a que me enterraran viva,\nque por esto\u201d (V 31,12), hasta suplicar a Dios que la liberase de esa especie\nde teatralidad: \u201cSupli\u00adqu\u00e9 mucho al Se\u00f1or que no quisiese ya darme m\u00e1s mercedes\nque tuviesen muestras exteriores\u201d (ib 20,5). Pero nunca se pronuncia contra el\ncontenido espiritual de esos fen\u00f3menos.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Evaluaci\u00f3n\nposterior<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, es cierto que la\nteolog\u00eda espiritual de nuestro tiempo propende a devaluar los fen\u00f3menos\nm\u00edsticos, incluidos los de T misma. Basta recordar los nombres de te\u00f3logos tan\ninsignes como K. Rahner, U. von Balthasar, Gabriel de Sta. Mar\u00eda Magdalena.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en la\nmentalidad de los seguidores inmediatos de T, al menos dos de sus fen\u00f3menos\nm\u00edsticos produjeron un impacto incalculable, debido en parte a la sensibilidad\nbarroca del siglo XVII y finales del XVI: el \u00e9xtasis y la transverberaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed aparece en los\nprimeros autores que escribieron sobre ella: fray Luis de Le\u00f3n en la carta\nintroductoria a las Obras de la Santa editadas por \u00e9l, y mucho m\u00e1s el otro\nbiblista, Francisco de Ribera, en su biograf\u00eda de la Santa, especialmente a lo\nlargo del libro IV. Ese aspecto llamativo de la vida m\u00edstica de T pasa luego a\nlos interrogatorios de su proceso de beatificaci\u00f3n; el famoso \u201cR\u00f3tulo\u201d,\npreparado en Roma entre 1609 y 1610, le dedica una serie de n\u00fameros: 14. 15.\n24. 81. 82. 84&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Ocurre otro tanto en\nel plano del arte y de la iconograf\u00eda teresiana. Tanto sus \u00e9xtasis como su\ntransverberaci\u00f3n quedan consignados en todas las \u201cVite effigiate\u201d de T. Y sobre\ntodo, merecer\u00e1n los honores de los grandes maestros del pincel y de la gubia a\nlo largo del siglo XVII: Vel\u00e1zquez y Rubens presentan a Teresa en \u00e9xtasis. L.\nBernini esculpe en m\u00e1rmol la transverberaci\u00f3n. Esta \u201cgracia del dardo\u201d tendr\u00e1\nincluso el honor de ser introducida en la liturgia carmelitana, que la celebra\nel 26 de agosto de cada a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reunimos bajo esta denominaci\u00f3n una serie de manifestaciones accesorias de la vida m\u00edstica teresiana, netamente distintas de la vida m\u00edstica propiamente dicha, entendiendo por \u00e9sta el proceso de uni\u00f3n con Dios y su experiencia por parte del hombre. 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