{"id":4836,"date":"2015-02-02T16:45:26","date_gmt":"2015-02-02T22:45:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4836"},"modified":"2022-02-02T16:46:36","modified_gmt":"2022-02-02T22:46:36","slug":"gozo-s","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4836","title":{"rendered":"Gozo\/s"},"content":{"rendered":"\n<p>El \u00abgozo\u00bb es un fruto\ndel Esp\u00edritu Santo concedido al \u00abhombre nuevo\u00bb en Cristo, \u2013como contrapunto a\nlas \u00abapetencias de la carne\u00bb\u2013. A quien se deja conducir por el mismo Esp\u00edritu\n(G\u00e1l 5,22). Sin\u00f3nimo de alegr\u00eda, deleite, consuelo, j\u00fabilo, etc., nos muestra\nen T las cotas m\u00e1s altas de su experiencia fruitiva en la inmersi\u00f3n m\u00edstica\ntrinitaria. El mensaje teresiano es un reflejo patente de ese \u00abgrito\u00bb (kraxein,\nque dice Pablo: Rom 8,16; G\u00e1l 4,6) con que el hijo de Dios \u00abexclama\u00bb, a una con\nel Esp\u00edritu de Cristo, ante el amor fontal del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 justamente en sus\nExclamaciones donde T alcance los tonos m\u00e1s agudos de su gozo-deleite en el\nEsp\u00edritu. En cuanto nos sea posible, vamos a seguir este canto al \u00abgoce\nm\u00edstico\u00bb de la Santa, desde su hontanar profundo hasta sus manifestaciones\ncristol\u00f3gicas y pneum\u00e1ticas. Simple profec\u00eda reservada a quienes engolfados en\nestos misterios, poseen la pregustaci\u00f3n \u00abya aqu\u00ed\u00bb de los bienes divinos y su\npromesa eterna en la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>1. En los deleites del\nDios-Padre<\/p>\n\n\n\n<p>Por naturaleza y\ndestino, por creaci\u00f3n y adopci\u00f3n divinas, estamos destinados a ser felices y a gozar\nde la fruici\u00f3n expansiva de las Tres Personas eternamente felices: \u00abConsidera\nel gran deleite y gran amor que tiene el Padre en conocer al Hijo, y el Hijo en\nconocer a su Padre, y la inflamaci\u00f3n con que el Esp\u00edritu Santo se junta con\nellos&#8230; Estas soberanas Personas se conocen, \u00e9stas se aman y unas con otras se\ndeleitan\u00bb (E 7,2). Pero Dios tiene tambi\u00e9n sus \u00abdeleites con los hijos de los\nhombres\u00bb (Prov 8,31) y T se pregunta extra\u00f1ada: \u00ab\u00bfF\u00e1ltaos, Se\u00f1or, con qui\u00e9n os\ndeleit\u00e9is, que busc\u00e1is un gusanillo tan de mal olor como yo?\u00bb (E 7,1). La\nrespuesta del Padre confirma y explica este misterio de participaci\u00f3n\ncondescendiente: \u00abAquella voz que se oy\u00f3 cuando el Bautismo, dice que os\ndeleit\u00e1is con vuestro Hijo (Lc 3,22). \u00bfPues hemos de ser todos iguales, Se\u00f1or?\n\u00a1Oh, qu\u00e9 grand\u00edsima misericordia y qu\u00e9 favor tan sin poderlo nosotras merecer!\u00bb\n(ib).<\/p>\n\n\n\n<p>T sabe bien hasta qu\u00e9\npunto Jes\u00fas es portavoz de la voluntad gozosa del Padre: \u00abNo te inquietes por\nnada; goza del bien que te ha sido dado, que es muy grande: mi Padre se deleita\ncontigo y el Esp\u00edritu Santo te ama\u00bb (R 13). Misterio de la inhabitaci\u00f3n\ntrinitaria, del \u00abexcesivo amor\u00bb de cada Persona divina que tiene \u00abimprimidas\u00bb\n(R 16,2) y como \u00abesculpidas\u00bb en su alma (R 47). Al presente no se agota el\ndeleite de los Tres, pero estas gracias despiertan en ella el anhelo de la\nposesi\u00f3n definitiva: \u00abSon unas grandezas, que de nuevo desea el alma salir de\neste embarazo que hace el cuerpo para no gozar de ellas\u00bb (R 47).<\/p>\n\n\n\n<p>La enjundia del\ndeleite no est\u00e1 en saber si se goza en el cuerpo o en el alma, sino la\nconvicci\u00f3n de que \u00abera el alma capaz de gozar mucho\u00bb aun siendo incapaz de\ndisfrutar totalmente de la felicidad increada. En otra Relaci\u00f3n intenta\nexplicarnos simb\u00f3licamente esta experiencia del Dios trinitario: \u00abComo cuando\nuna esponja se incorpora y embebe el agua; as\u00ed me parec\u00eda mi alma se ench\u00eda de\naquella divinidad y, por cierta manera, gozaba en s\u00ed y ten\u00eda las tres Personas\u00bb\n(R 18). Expe\u00adriencia de vida trinitaria, de efusi\u00f3n y comuni\u00f3n paterna con sumo\ngozo divino: \u00abParec\u00edame que la Persona del Padre me llegaba a S\u00ed y dec\u00eda\npalabras muy agradables. Entre ellas me dijo, mostr\u00e1ndome lo que quer\u00eda: \u2018Yo te\ndi a mi Hijo y al Esp\u00edritu Santo y a esta Virgen: \u00bfqu\u00e9 me puedes t\u00fa dar a M\u00ed\u2019?\u00bb\n(R 25,2). Coloquio paterno-filial.<\/p>\n\n\n\n<p>2. El gozo con Cristo\nEsposo<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas es el enviado\ndel Padre por quien \u00abnos vienen todos los bienes\u00bb (V 22,7). De forma especial\nnos participa \u00absu\u00bb gozo (Jn 15,11) hasta colmar nuestra capacidad asombrosa de\nser felices (Jn 16,21-22). T no terminar\u00eda nunca de ponderar su vivencia\nfruitiva en comuni\u00f3n con su Esposo: el gozo de sentirse \u00abrescatada\u00bb, de hallar\n\u00abel tesoso escondido\u00bb del Reino, de alegrarse en su Resurrec\u00adci\u00f3n pascual, de\nsu presencia en la eucarist\u00eda y en la propia alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo es quien la\nconduce hasta el Padre como \u00abredimida\u00bb (\u00abEsta que me diste te doy\u00bb: R 15,3).\nMisterio insondable que la hace cantar: \u00abvuestra soy, pues me redimisteis\u00bb (Po\n2,3). Condensa as\u00ed toda su experiencia del amor misericordioso con que Dios la\n\u00abrodea\u00bb y \u00abfuerza\u00bb para atraerla hacia S\u00ed (V 8,12); los forcejeos del Amado que\nla gana hasta hacerle saborear el gozo del \u00abagua viva\u00bb&#8230; Con una pedagog\u00eda\nacoplada a la necesidad humana (\u00abporque si no conocemos que recibimos no\ndespertamos a amar\u00bb: V 10,4), el Se\u00f1or la va granjeando con \u00abgustos y regalos\u00bb\n(V 9,9), con detalles de consuelos que la convencen de que El \u00abreg\u00e1lase all\u00ed,\nhu\u00e9lgase all\u00ed\u00bb (V 10,2). \u00abCon regalos castigabais mis delitos\u00bb, concluye Teresa\nen su repaso del enamoramiento (V 7,15).<\/p>\n\n\n\n<p>Como expresi\u00f3n\nteresiana de este su deleite cristop\u00e1tico est\u00e1 el trasfondo de los misterios\ngozosos y gloriosos del Se\u00f1or. Si es \u00abesta Humanidad sacrat\u00edsima, en quien su\nMajestad se deleita\u00bb, por quien contentamos a Dios y de quien recibimos todo (V\n22,6), cualquier empe\u00f1o de gozo espiritual pasa por este \u00abenamorarse mucho de\nsu Sagrada Humanidad y&#8230; alegrarse con El de sus contentos y no olvidarle por\nellos\u00bb (V 12,2).<\/p>\n\n\n\n<p>En los momentos de\n\u00aboraci\u00f3n sabrosa\u00bb (V 22,4) el gozo del Esp\u00edritu se centra en la contemplaci\u00f3n\npascual del Se\u00f1or. Nadie puede quitarle al alma \u00abde estar con El despu\u00e9s de\nresucitado\u00bb (V 22,6), saboreando c\u00f3mo sali\u00f3 del sepulcro (V 26,4) y ponderando\n\u00abel amor que el Se\u00f1or nos tuvo y su resurrecci\u00f3n\u00bb, que es la que \u00abnos mueve a\ngozo\u00bb (V 12,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Y en los estados\nsupremos de esta relaci\u00f3n, cuando ya el alma no se preocupa siquiera de\n\u00abgozarme m\u00e1s, sino en hacer mi voluntad\u00bb (R 19), entonces siente la presencia\nsilente y poderosa del \u00abpax vobis\u00bb (Jn 20,19) en el mismo centro del alma, con\nun \u00abgrand\u00edsimo deleite&#8230; que no s\u00e9 a qu\u00e9 lo comparar, sino que quiere el Se\u00f1or\nmanifestarle por aquel momento la gloria que hay en el cielo\u00bb (M 5,1,12; M\n7,2,3). Saborea al mismo tiempo el gozo de la \u00abjoya dada\u00bb (V 10,5), el \u00abgran\ntesoro\u00bb escondido (V 16,7), y la \u00abgota de agua\u00bb que salta hasta la vida eterna\n(V 11,10-11). Y, como la mujer del Evangelio que halla la moneda perdida,\n\u00abquerr\u00eda dar voces en alabanzas el alma\u00bb, que \u00abno cabe en s\u00ed\u00bb [con] \u00abun\ndesasosiego sabroso&#8230; Aqu\u00ed querr\u00eda el alma que todos la viesen y entendiesen\nsu gloria para alabanzas de Dios y que la ayudasen a ella, y darles parte de su\ngozo porque no puede tanto gozar\u00bb (V 16,3).<\/p>\n\n\n\n<p>3. El gozo en el\nEsp\u00edritu<\/p>\n\n\n\n<p>La conversi\u00f3n y\nconformaci\u00f3n a Cristo es para T la obra de filigrana del Esp\u00edritu Santo. Por\nser \u00abDador de vida\u00bb a El le corresponde guiar la voluntad de \u00abcontentarle en\ntodo al Se\u00f1or\u00bb (V 24,5). La Santa no desea otra cosa. Por eso invoca al\n\u00abConsolador\u00bb presente en ella y obtiene su primera gracia m\u00edstica de conversi\u00f3n\na Cristo. As\u00ed nos recuerda \u00abla gran merced\u00bb recibida al paladear orante el Veni\nCreator en la Pascua de Pentecost\u00e9s: \u00abHabiendo estado un d\u00eda mucho en oraci\u00f3n y\nsuplicando al Se\u00f1or me ayudase a contentarle en todo, comenc\u00e9 el himno; y\nest\u00e1ndole diciendo, v\u00ednome un arrobamiento tan s\u00fabito que casi me sac\u00f3 de m\u00ed&#8230;\nEntend\u00ed estas palabras: \u2018Ya no quiero que tengas conversaci\u00f3n con hombres sino\ncon \u00e1ngeles\u2019&#8230;Y as\u00ed me hizo temor, aunque por otra parte gran consuelo que, en\nquit\u00e1ndoseme el temor \u2013que a mi parecer caus\u00f3 la novedad\u2013, me qued\u00f3\u00bb (V 24,5).<\/p>\n\n\n\n<p>De esta primera gracia\npentecostal vuelve a dar fe T veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando en Beas hace voto\nde obediencia al P. Graci\u00e1n. Era otro segundo d\u00eda de Pascua del Esp\u00edritu Santo.\nSent\u00eda cierta reticencia para dar este paso, pero el Esp\u00edritu deshace sus dudas\ny la fortalece para lo m\u00e1s perfecto: \u00abNi s\u00e9 si merec\u00ed, mas gran cosa me parec\u00eda\nhab\u00eda hecho por el Esp\u00edritu Santo, al menos todo lo que supe. Y as\u00ed qued\u00e9 con\ngran satisfacci\u00f3n y alegr\u00eda y lo he estado despu\u00e9s ac\u00e1\u00bb (R 40,8).<\/p>\n\n\n\n<p>El Esp\u00edritu Santo\ncumple su misi\u00f3n de ahijarnos del Padre y de corformarnos con Cristo\n\u00abenamorando\u00bb y \u00abencendiendo\u00bb el fuego en nuestros corazones. El es \u00abel\nMedianero entre el alma y Dios, y el que la mueve con tan ardientes deseos que\nla hace encender en fuego soberano, que tan cerca est\u00e1\u00bb (Con 5,5). Y al\nEsp\u00edritu atribuye el v\u00ednculo de amor que nos \u00abata\u00bb con la Trinidad: \u00abQue, por\ndesbaratado que ande el pensamiento, entre tal Padre y tal Hijo forzado ha de\nestar el Esp\u00edritu Santo que enamore vuestra voluntad y os la ate con\ngrand\u00edsismo amor, ya que no basta para esto tan gran inter\u00e9s\u00bb (C 27,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su acci\u00f3n llega la\ninhabitaci\u00f3n divina a su culmen de simbiosis m\u00edstica (M 7,1,6), transformando\ncon su fuego al gusano en \u00abmariposica\u00bb de hombre nuevo: \u00abEntonces comienza a\ntener vida este gusano, cuando con el calor del Esp\u00edritu Santo se comienza a\naprovechar del auxilio general que a todos da Dios y cuando comienza a\naprovecharse de los remedios que dej\u00f3 en su Iglesia\u00bb (M 5,2,3).<\/p>\n\n\n\n<p>4. Tonalidades del\ngozo espiritual<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los contenidos y\nformas de la fruici\u00f3n espiritual se inscriben en la vivencia teresiana, desde\nel inicio de su vida m\u00edstica hasta su \u00faltima expresi\u00f3n antes de morir: \u00abYa es\nllegada la hora de que salgamos de este destierro, y mi alma se goce contigo de\nlo que tanto he deseado\u00bb (Efr\u00e9n-Otger, ST y su t., II\/2, 803). No teoriza sobre\nmatices filol\u00f3gicos si se detiene en conceptualizar sus goces \u00edntimos. Se\ncontenta con afirmar lo que \u00absiente\u00bb su alma sin espejismos enga\u00f1osos: \u00abQue me\nfavorezca \u2013dice\u2013 su Majestad para entender por descanso lo que es descanso, y\npor deleite lo que es deleite. \u00a1Y una higa para todos los demonios!\u00bb (V 25,22).<\/p>\n\n\n\n<p>Por complemento de\ncuanto es para ella la alegr\u00eda, se\u00f1alamos algunos matices expresivos de este\ngozo en el Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Gozo inseparable del\namor: Como aval de autenticidad y de gratuidad inmerecida: \u00abEl coraz\u00f3n que\nmucho ama no admite consejo ni consuelo sino del mismo que le llag\u00f3\u00bb (E 16,1).\nNo existe motivaci\u00f3n humana para este contento difuso, puro don del Esp\u00edritu:\n\u00abConoce que goza de lo que ama y no sabe c\u00f3mo goza: es don del Se\u00f1or de ella y\ndel cielo y, en fin, da como Quien es\u00bb (C 25,2). Por eso los contentos divinos\nborran otros apetitos, como el amor aut\u00e9ntico libera de falsos amores: \u00abes\nposible pasar el alma enamorada por su Esposo todos esos regalos y desmayos y\nmuertes y aflicciones y deleites y gozos con El, despu\u00e9s que ha dejado todos\nlos del mundo por su amor\u00bb (Conc 1,6).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Gozo jubiloso en la\noraci\u00f3n: Aqu\u00ed verifica T su vida y sus deseos de \u00abcontentar a Dios\u00bb (F 2,4) no\ns\u00f3lo de palabra. En la oraci\u00f3n halla el momento privilegiado para ejercitarse\nen \u00abdar recreaci\u00f3n a este Se\u00f1or nuestro y as\u00ed se venga muchas veces a este\nhuerto [del alma] y a holgarse entre sus virtudes\u00bb (V 11,6). Y como \u00abno es otra\ncosa el alma del justo sino un para\u00edso donde El dice tiene sus deleites\u00bb (M\n1,1,1), en el trato de amistad realizado en el \u00abcielo peque\u00f1o de nuestra alma\u00bb\n(C 28,5) \u00abnunca falta consolaci\u00f3n\u00bb (C 20 t\u00edt). Expresi\u00f3n m\u00e1xima de este agrado\na Dios es la \u00abalabanza\u00bb y \u00abglorificaci\u00f3n de Dios: el hacer todo para gloria y\nbien de su Iglesia\u00bb (C 3,6). Toda oraci\u00f3n culmina en la obligada doxolog\u00eda de\nsu jubiloso \u00abam\u00e9n, am\u00e9n\u00bb (V 19,15).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Gozo contagioso: A\npesar de ser el gozo espiritual una experiencia inefable e \u00edntima, un \u00abentra\u00f1arse\ncon este sumo Bien\u00bb (E 17,11) en el m\u00e1s profundo silencio del alma con su\nEsposo (M 7,3,11), T insiste mucho en la condici\u00f3n incontenible, participativa\ny contagiosa del mismo. Su esp\u00edritu reedita la fiesta de la mujer que hall\u00f3 el\n\u00abgran tesoro\u00bb (Lc 15,9=V 16,3.8) y la fiesta del Padre de las misericordias por\nel \u00abhijo reencontrado y vuelto a casa\u00bb (Lc 15,22=M 6,6,10). Su alma \u00abest\u00e1 que\nno cabe en s\u00ed, [con] desasosiego sabroso\u00bb que irrumpe en l\u00edrica po\u00e9tica de\nmacarismos incontenibles: \u00abAqu\u00ed querr\u00eda el alma que todos viesen y entendiesen\nsu gloria para alabanza de Dios, y que la ayudasen a ella y darles parte de su\ngozo porque no puede tanto gozar&#8230; Toda ella querr\u00eda fuesen lenguas para\nalabar al Se\u00f1or. Dice mil desatinos santos, atinando siempre a contentar a\nQuien la tiene as\u00ed&#8230; \u00a1Bendito se\u00e1is por siempre, Se\u00f1or! \u00a1Alaben os todas las\ncosas por siempre!\u00bb (V 16,3-4).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los escritos de\nT est\u00e1n plagados de elevaciones similares, de exclamaciones jubilosas y\nagradecidas a Dios, pues, a pesar de todo, \u00abhay quien ame a tu Dios como El\nmerece\u00bb (E 7,2). \u00abTodo su contento provoca alabanzas de Dios\u00bb (M 6.6.10). El\nalma es incapaz de \u00abdisimular\u00bb su alegr\u00eda, \u00abque este gozo la tiene olvidada de\ns\u00ed y de todas las cosas, que no advierte ni acierta a hablar sino en lo que\nprocede de su gozo, que son alabanzas de Dios\u00bb (M 6,6,12). Es como una\nreedici\u00f3n del \u00abmagn\u00edficat\u00bb mariano (E 7) o del \u00abc\u00e1ntico de las criaturas\u00bb del\nPoverello: \u00abEs un gozo tan excesivo del alma, que no querr\u00eda gozarle a solas\nsino decirlo a todos para que le ayudasen a alabar a nuestro Se\u00f1or, que aqu\u00ed va\ntodo su movimiento. \u00a1Oh, qu\u00e9 de fiestas har\u00eda y qu\u00e9 de muestras, si pudiese,\npara que todos entendiesen su gozo! \/&#8230;\/ \u00a1Y ay\u00fadennos todas las criaturas por\nlos siglos de los siglos, am\u00e9n, am\u00e9n, am\u00e9n!\u00bb (M 6,6,10.13).<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Profec\u00eda del gozo\npleno: T, como todos los santos que han hecho escuela en la alegr\u00eda cristiana\n(Ex. Ap. Gaudete, p. 36), mueve su vivencia y mensaje entre el gozne del gozo\npoco encarecido y nunca perfectamente pose\u00eddo aqu\u00ed. Para su mejor entendimiento\ndistingue entre la \u00abordinaria alegr\u00eda\u00bb (F 27,12), en que se manifiesta \u00abel gozo\ninterior\u00bb (F 12,1), y el gustar del \u00abgozo del alma cuando est\u00e1 as\u00ed\u00bb en la \u00abpaga\nde esta vida\u00bb (Conc 4,7-8). Pero por mucho que \u00e9sta se adelante y se pondere su\nsemejanza con la plena posesi\u00f3n del Bien Amado (V 10,3), por m\u00e1s que se compare\ncon el gozo de la gloria (C 40,9), estamos ante una vivencia precaria. S\u00f3lo \u00aben\nalguna manera podemos gozar del cielo en la tierra\u00bb (M 5,1,2). Por eso la\nfruici\u00f3n del alma aqu\u00ed no es m\u00e1s que un simple aperitivo de \u00ablos tesoros que se\nhan de gozar sin fin\u00bb (M 6,4,10). \u00abEntra\u00f1ada\u00bb y \u00abembebida\u00bb, \u00abengolfada y\nabsorta\u00bb por el \u00abroc\u00edo deleitoso\u00bb (Conc 5,4), T no deja de pensar en el \u00e9xodo\ndefinitivo hacia la \u00abtierra propia\u00bb (C 40,8), en la entrada de la nueva \u00abciudad\nde Jerusal\u00e9n\u00bb (F 4,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras esto llega,\nla esperanza sostiene la \u00abagon\u00eda\u00bb (V 16,1) y la impresi\u00f3n de que el cuerpo ya\nno aguanta tanto gozo (V 17,1). El gozo del Esp\u00edritu se disfruta al presente\ns\u00f3lo \u00aba tiempos\u00bb (M 6,1,2) y \u00aba sorbos\u00bb (V 22,5;C 30,6). Hay un ansia, deseos y\nenvidia irreprimibles de \u00abgozar del todo a su Bien\u00bb (E 13,1;V 29,14). Es el\nimpulso teologal de la \u00abgran esperanza de ir a gozar perpetuamente\u00bb (C 30,6),\nel gemido del Esp\u00edritu que clama por la plena redenci\u00f3n del hombre y que hace\nexclamar: \u00abansiosa de verte, deseo morir\u00bb (Po 7,1). Por eso invoca T su\ntraspaso final: \u00abno se goza estando viva: \u00a1muerte, no me seas esquiva!\u00bb (Po\n1,7). Recuerda la alegr\u00eda de los santos \u00abcuando les dijeron \u00a1Vamos!\u00bb (V 27,l9;\nF 16,3) y anhela la \u00abposada de para siempre, para sin fin\u00bb (C 22,1). Un fin que\nviene a rescatar \u00abla verdad de cuando ni\u00f1a\u00bb, aquel \u00abpara siempre, siempre,\nsiempre\u00bb (V 1,4). S\u00f3lo en esta perspectiva gloriosa, el disfrute de Dios tiene\nsu \u00faltimo sentido: \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 tarde se han encendido mis deseos&#8230;! Descansa mi\nalma considerando el gozo que tendr\u00e1, si por vuestra misericordia le fuere\nconcedido gozar de Vos\u00bb (E 4,1). Desde ese entonces del Esp\u00edritu que dice\n\u00abven\u00bb, T acuerda el c\u00e1ntico de las misericordias divinas (M 7,1,1;V 14,10) y\nexclama como esposa enamorada: \u00abTe gozar\u00e1s con tu Amado, con gozo y deleite que\nno puede tener fin\u00bb (E 15,3).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 D\u00edez, Miguel \u00c1ngel,&nbsp;La\nalegr\u00eda cristiana y el gozo del Esp\u00edritu desde la experiencia teresiana, en\n\u00abVida Religiosa\u00bb 53 (1982) 301-310; Paul M. de la Croix, Aux sources bibliques\nde la joie, en EtCarm, Bruges 1949,11-20.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel \u00c1ngel D\u00edez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00abgozo\u00bb es un fruto del Esp\u00edritu Santo concedido al \u00abhombre nuevo\u00bb en Cristo, \u2013como contrapunto a las \u00abapetencias de la carne\u00bb\u2013. A quien se deja conducir por el mismo Esp\u00edritu (G\u00e1l 5,22). 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