{"id":4845,"date":"2015-02-02T17:03:40","date_gmt":"2015-02-02T23:03:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4845"},"modified":"2022-02-02T17:05:42","modified_gmt":"2022-02-02T23:05:42","slug":"iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4845","title":{"rendered":"Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p>Es poco lo que sabemos\nde la iniciaci\u00f3n catequ\u00e9tica de T respecto del dato \u201cIglesia\u201d. No olvidemos que\nen la ascendencia de familia hab\u00eda una rama de judeoconversos. Era quiz\u00e1s un\nfactor determinante para una espec\u00edfica toma de conciencia de lo cristiano y\neclesial. En sus escritos, nunca alude ella a ese fil\u00f3n familiar. Imposible\nque, de ni\u00f1a, entre los seis y los ocho a\u00f1os no intuyese los sinsabores\ncausados por el pleito de hidalgu\u00eda, cuando \u00e9ste traslad\u00f3 en parte las\npesquisas a \u00c1vila, casi en el umbral de la casa paterna. De la organizaci\u00f3n\nreligiosa del arraigado juda\u00edsmo espa\u00f1ol es pr\u00e1cticamente nada lo que se\ntrasluce en los escritos y gestos de T. Ni alusi\u00f3n alguna a la sinagoga, ni al\nosario jud\u00edo sobre que est\u00e1 construido el monasterio de la Encarnaci\u00f3n (las\nreligiosas son sabedoras de ello), ni a posibles tradiciones familiares de\nnostalgia judaica, fuera de las recurrentes en la Biblia. (\u2019 Tipolog\u00eda b\u00edblica,\nsimbolog\u00eda b\u00edblica). En Teresa la Iglesia es una realidad (social y cultural)\nenvolvente. Es un presupuesto de su experiencia y de su pensamiento religioso.\nComo mujer cristiana y castellana de su tiempo, la pertenencia a la Iglesia es\nincuestionable, tanto familiar como psicol\u00f3gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, en los a\u00f1os\nadultos, sobrevendr\u00e1n dos hechos que la obligar\u00e1n a concienciarse y tomar\nposiciones definidas y personalizadas. Ser\u00e1, por un lado, lo singular de su\nexperiencia m\u00edstica, experiencia acontecida en su interior, pero salpicada de\nimplicaciones exteriores: Teresa es una m\u00edstica, consciente de serlo en la\ninstituci\u00f3n eclesial. Por otro lado, su actitud de fundadora at\u00edpica la obliga\na inscribir su actividad en el tejido oficial de las estructuras vigentes y de\nlos c\u00e1nones. Esas dos componentes har\u00e1n que en ella tenga el estudioso de hoy\n\u2013creyente o no\u2013 un caso singular de relaci\u00f3n entre \u201cm\u00edstica y religi\u00f3n\u201d o, como\ndicen otros, entre lo esot\u00e9rico y lo exot\u00e9rico de la vivencia religiosa. Lo\nexpondremos en cuatro apartados: 1) su inmersi\u00f3n en la Iglesia de su tiempo; 2)\nsu acci\u00f3n de fundadora en ese marco eclesial; 3) sus reacciones en los momentos\nde roce o de conflicto; 4) su comprensi\u00f3n del misterio de la Iglesia desde la\nfe y la experiencia m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>1) Inmersi\u00f3n en\naquella Iglesia<\/p>\n\n\n\n<p>Hija de su tiempo y de\nsu tierra, Teresa comparte la situaci\u00f3n dram\u00e1tica de la Iglesia del XVI. Hab\u00eda\nnacido en 1515 (a media distancia entre el Concilio de Letr\u00e1n y la declaraci\u00f3n\nde Lutero), y act\u00faa \u00edntegramente en el posconcilio (1562-1582, a\u00f1o de su\nmuerte). En ella repercuten dos acontecimientos fuertes: la quiebra de la\nunidad cristiana en Europa, con el s\u00e9quito imparable de guerras de religi\u00f3n; y\nel inmenso horizonte nuevo de los mundos americanos, abiertos parad\u00f3jicamente a\nla conquista y a la fe crisiana. Imposible menudear aqu\u00ed en la documentaci\u00f3n de\nambos acontecimientos. Nos interesa s\u00f3lo constatar su impacto en Teresa, que no\ns\u00f3lo es consciente de ellos, sino que los incorpora a sus motivaciones\nexistenciales m\u00e1s profundas.<\/p>\n\n\n\n<p>De los acontecimientos\neuropeos le llegan abundantes noticias por cauces diversos: por las circulares\nenviadas desde Madrid a los obispos y a los monasterios, inform\u00e1ndolos e\nimplic\u00e1ndolos; por los reportajes llegados a Castilla desde Trento; y\ndirectamente por el conducto de sus amigos jesuitas en contacto permanente con\nRoma y con los acontecimientos centroeuropeos. Es cierto que T calibra\nfrecuentemente los sucesos desde el denominador popular de la \u201cherej\u00eda\u201d y del\n\u201csectarismo\u201d (\u201ccu\u00e1nto iba en crecimiento esta desventurada secta\u201d: C 1,2). Pero\na la vez es especialmente sensible al fen\u00f3meno de las guerras: \u201clos da\u00f1os de\nFrancia\u201d, \u201ca fuerza de armas\u201d (C 1,2; 3,1). De suerte que al escribir el Camino\nde Perfecci\u00f3n, para sus monjas, y definirles el motivo radical de su vida\ncontemplativa, incorpora a \u00e9sta, como factor esencial, esa situaci\u00f3n de Europa\n(\u201cde Francia\u201d, escribe ella) y de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Del otro gran\nacontecimiento, el alumbramiento del nuevo mundo, basta tener en cuenta que\nella ve c\u00f3mo todos sus hermanos se desplazan a Am\u00e9rica, atra\u00eddos por aquel\ntalism\u00e1n. En su \u00f3ptica unilateralmente religiosa, comienza interpretando esa\nmarcha como opci\u00f3n religiosa y heroica. Incluso llega a creer que su hermano\nRodrigo ha muerto m\u00e1rtir de la religi\u00f3n en las pampas del cono sur. Hasta que\nllega al Carmelo de San Jos\u00e9 de \u00c1vila un fogoso secuaz de las tesis del Padre\nB. de las Casas, el famoso franciscano Alonso de Maldonado, y le hace leer en\nt\u00e9rminos m\u00e1s veristas aquella inmensa situaci\u00f3n, con su imbricaci\u00f3n de\nconquista y ev\u00c1ngelizaci\u00f3n. \u201cYo qued\u00e9 tan lastimada&#8230;, que no cab\u00eda en m\u00ed\u201d (F\n1,7). Es el momento en que reacciona: \u201cclamaba al Se\u00f1or&#8230;\u201d (ib) y llega a\nescribir a su hermano preferido, Lorenzo, invit\u00e1ndolo a regresar (\u201cque nos\njuntemos entrambos\u201d), asegur\u00e1ndole que \u201cesos indios no me cuestan poco\u201d, y\nllegando a escribir una de sus palabras m\u00e1s duras: \u201cno s\u00e9 muchas veces qu\u00e9\ndecir, sino que somos peores que bestias&#8230;\u201d (cta 24,13: fechada el 17.1.1570).<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, Europa y\nAm\u00e9rica han dilatado el espacio visual y la implicaci\u00f3n eclesial de T. Parece,\nde hecho, mucho menos implicada, psicol\u00f3gica y socialmente, en el inveterado\ncontraste de \u201ccristiandad y morisma\u201d (Europa&gt;Africa), que otrora hab\u00eda\ndise\u00f1ado los confines de su mundo infantil. Lamentar\u00e1, s\u00ed, la tragedia del rey\nportugu\u00e9s en Marruecos (\u201cmucho me ha lastimado la muerte de tan cat\u00f3lico\nrey&#8230;\u201d: 258,2). Pero no parece que tenga en ella eco alguno la confrontaci\u00f3n\nde Lepanto (1571), a pesar de su admiraci\u00f3n por el papa san P\u00edo V. En s\u00edntesis,\nla presencia y consciencia de T respecto de Europa y de Am\u00e9rica, con sus\nrespectivos problemas eclesiales, est\u00e1 muy por encima de la sensibilidad media\nde una mujer culta de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>2) Acci\u00f3n y\nestructuras<\/p>\n\n\n\n<p>No era f\u00e1cil a una\nmujer claustral del siglo XVI hacerse cargo de las cosas, los sucesos y las\npersonas que integraban la andadura de aquella Iglesia. Con todo, los conocimientos\neclesi\u00e1sticos de T rebasan la media com\u00fan. Aunque sea en superficie, es posible\nesbozar un balance global.<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa conoce de cerca\nel estamento clerical: p\u00e1rrocos, capellanes, beneficiados. Extiende su\nconocimiento a numerosos sectores de la vida religiosa, monasterios femeninos\nde \u00c1vila, Salamanca, Alba, Madrid, Alcal\u00e1, Burgos&#8230;; a religiosos dominicos,\njesuitas, franciscanos, agustinos, carmelitas&#8230;, con sus concurrencias,\ncompetencias y emulaciones. En el balance sumario que hace apresuradamente en\n1576, en la Relaci\u00f3n 4\u00aa, pasan por su memoria diez letrados, otros tantos\nespirituales, y una terna de figuras de excepci\u00f3n. En un plano m\u00e1s elevado del\nescalaf\u00f3n clerical, T entabla relaciones personales con varios obispos: de \u00c1vila,\nde Segovia, de Sevilla, de Osma, de Burgos y otros m\u00e1s. Conoce la situaci\u00f3n\ndram\u00e1tica de la sede primacial de Toledo durante la prisi\u00f3n de Carranza. Conoce\nla mara\u00f1a del Consejo de Ordenes y las implicaciones de la pol\u00edtica (la Corte)\nen lo religioso. Ella misma se enreda en la mara\u00f1a de visitadores apost\u00f3licos\nenviados por Roma. Si no personalmente, s\u00ed conoce de hecho la talla de los\nnuncios pontificios, y en alg\u00fan caso tiembla ante su posible abuso de poder.\nTeresa conoce bien a su di\u00f3cesis de \u00c1vila, y mejor todav\u00eda a su obispo don \u00c1lvaro.\nY por mediaci\u00f3n de \u00e9ste entabla relaciones con un prohombre de su tiempo, el\nPatriarca de Valencia san Juan de Ribera. Es posible que haya enviado alguna de\nsus cartas al Papa san P\u00edo V. Pero conoce tambi\u00e9n las lacras del estamento\neclesi\u00e1stico, con rentas y riquezas, con derechos y tributos, prebendas y\nsinecuras. Con riqueza en los altos cargos, y miseria e ignorancia en los\n\u00ednfimos. Ella misma choc\u00f3 con el muro de la burocracia cuando tuvo que bregar\npor obtener licencias de Roma para erigir su primer Carmelo; hasta que, por\nfin, interviene nada menos que la Virgen Mar\u00eda, apunt\u00e1ndole un camino expedito\npara conseguirlas: \u201c&#8230;que enviase a Roma por cierta v\u00eda, que tambi\u00e9n me dijo\n<\/p>\n\n\n\n<p>, que nunca acab\u00e1bamos de negociarlo, y vino muy bien [la licencia]\u201d\n(V 33,16). Chocar\u00e1 de nuevo con la inercia del suplente de Carranza en la\ndi\u00f3cesis de Toledo: \u201cd\u00edjele que era recia cosa que hubiese mujeres que quer\u00edan\nvivir en tanto rigor y perfecci\u00f3n y encerramiento, y que los que no pasaban\nnada de esto, sino que se estaban en regalos, quisiesen estorbar[lo]&#8230; Estas y\notras hartas cosas le dije, con una determinaci\u00f3n grande&#8230;\u201d (F 15,5)\n\u00bfComparti\u00f3 ella el miedo a la Inquisici\u00f3n? No parece que lo haya padecido en su\npropia persona o por su caso personal, a pesar de \u201cque andaban los tiempos\nrecios\u201d (V 33,5, probable alusi\u00f3n al reciente auto de fe de Valladolid, 1559),\npero ciertamente hubo de soportarla en el propio ambiente y por casos muy\ncercanos y personas afectas. En sus escritos no se mencionan ni autos de fe ni\nhogueras ni torturas. Hay alusiones a los episodios de Valladolid y de Sevilla,\ny a los casos sonados de mujeres pseudom\u00edsticas: \u201cYo, como en estos tiempos ha\u00adb\u00edan\nacaecido grandes ilusiones en mujeres y enga\u00f1os que las hab\u00eda hecho el demonio,\ncomenc\u00e9 a temer&#8230;\u201d (V 23,2).\n\n<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, T tiene\nrelaciones firmes y constantes con los grandes adalides de la reforma pre y\npostridentina en Espa\u00f1a: es amiga de fray Pedro de Alc\u00e1ntara. Admiradora de san\nJuan de \u00c1vila, disc\u00edpula de los grandes maestros dominicos, gran admiradora y\nseguidora de la primera generaci\u00f3n de jesuitas y del propio \u201cPadre Ignacio\u201d, a\nquien no lleg\u00f3 a conocer; en cambio s\u00ed trat\u00f3 con uno de sus sucesores, san\nFrancisco de Borja. Es entusiasta del esp\u00edritu misionero que apunta en todas\nlas direcciones: Africa, Am\u00e9rica, Asia&#8230; Es adem\u00e1s buen testigo de la\nreligiosidad popular, que ha despertado a la lectura de libros espirituales en\nromance; tambi\u00e9n ella comparte las formas humildes de piedad, procesiones a los\nsantuarios de \u00c1vila, Extremadura, Andaluc\u00eda, Burgos&#8230; En el orden cultural,\nest\u00e1 en contacto con los mejores letrados del momento, profesores de Salamanca,\n\u00c1vila, Valladolid, Segovia, Alcal\u00e1, Toledo. Est\u00e1 atenta y receptiva respecto de\nlos libros reci\u00e9n salidos de las prensas espa\u00f1olas, desde los de literatura\ndevota \u2013Osuna, Granada, Alc\u00e1ntara\u2013-, hasta los grandes infolios de la\npatr\u00edstica que van traslad\u00e1ndose a romance castellano: san Agust\u00edn, san\nJer\u00f3nimo, san Gregorio, las \u2018Vitas Patrum\u2019&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello le permit\u00eda\nestar presente a la Iglesia institucional de su tiempo, compartiendo bienes y\nachaques.<\/p>\n\n\n\n<p>3) La hora del\ncontraste y la reacci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Los flancos de\nconfrontaci\u00f3n de T con aquella Iglesia fueron fundamentalmente tres: A) su obra\nde fundadora, B) su obra escrita, C) su experiencia m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>A) Su actividad de\nfundadora. \u2013 Para aquella mentalidad postridentina era normal que \u201cuna mujer\n\u2013claustral\u2013 inquieta y andariega\u201d cual era Teresa proyectase cierta imagen de\nexotismo, fuera de ley. De hecho, T misma hubo de vencer resistencias y\nrepugnancias propias para entrar en acci\u00f3n. Y bien pronto entr\u00f3 en conflicto\ncon alguno de sus provinciales, y sucesivamente con el superior general de la\nOrden, con m\u00e1s de un obispo, y con alguno de los nuncios papales (cf mi estudio\nSanta Teresa y la Iglesia, que citar\u00e9 luego). En la conciencia personal de\nTeresa hay momentos de titubeo: \u00bfestar\u00e1 en regla ella, mujer y claustral,\ncontraviniendo las disposiciones de san Pablo, los decretos de Trento y los\npareceres de tantos letrados suspicaces? (R 19). Titubeo que le queda disuelto\ndesde lo hondo de su experiencia m\u00edstica. Ello explica que poco despu\u00e9s, en\ncarta a Rubeo, su P. general, ante las prohibiciones y posibles censuras\ncan\u00f3nicas que le han llegado del Cap\u00edtulo General de la Orden, escriba: \u201cPor\nac\u00e1 nunca se ha entendido ni se entiende que el Concilio ni \u2018motu proprio\u2019\nquita a los prelados que puedan mandar que vayan las monjas [viajen] a cosas\npara bien de la Orden&#8230; [yo] jam\u00e1s iba a ninguna parte a fundar&#8230; sin mandamiento\npor escrito o licencia del prelado\u201d (cta 102,15). Y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, tras\nmomentos de titubeo respecto a posibles imposiciones abusivas del nuncio papal\nadverso, Felipe Sega, su consigna definitiva ser\u00e1 obedecerle y someterse a \u00e9l\nen todo: eso, despu\u00e9s de los temores m\u00e1s que fundados de que uno de sus\nafectos, J. Graci\u00e1n, fuese a ponerse sin cautelas en manos del nuncio papal. Se\nlo escribe a uno de los empleados regios: \u201cMire mucho que cuando [Gra\u00adci\u00e1n] se\nponga en poder del nuncio, que haya seguridad, porque veo que van muchas cosas\nm\u00e1s de hecho que de derecho\u201d (cta 255,1: el propio Graci\u00e1n sab\u00eda que Sega,\ndesde su llegada a Madrid, hab\u00eda ejercido poderes de se\u00f1or \u201cde horca y\ncuchillo\u201d). Eran achaques del momento. Lo que en definitiva resulta evidente es\nque la fundadora \u201cat\u00edpica\u201d que es Teresa, nunca act\u00faa por libre. Es una\nsubalterna. Ha recibido de lo alto su carisma de fundadora, pero lo ejerce\ndentro de la estructura eclesial, ateni\u00e9ndose al juego de poderes y de c\u00e1nones.<\/p>\n\n\n\n<p>B) Sus escritos. \u2013\nTeresa escribe todas sus obras despu\u00e9s del famoso Indice valdesiano de 1559; es\npor tanto normal que las someta, una a una al control de te\u00f3logos y censores,\nque ella entiende ser representantes de la Iglesia oficial. Baste enumerar los\nepisodios m\u00e1s relevantes:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Desde que escribe\nel Libro de la Vida, la autora ha decidido someterlo al censor de turno, Garc\u00eda\nde Toledo y al \u201cMaestro\u201d Juan de \u00c1vila para que lo revisen, y lo aprueben o \u201clo\nquemen\u201d. Ob\u00adtenida la aprobaci\u00f3n de ambos (la del Maestro \u00c1vila en 1568),\ntodav\u00eda el libro es denunciado a la Inquisici\u00f3n (1575) y detenido por \u00e9sta\nhasta despu\u00e9s de muerta la Santa, a pesar de la aprobaci\u00f3n de un nuevo censor,\nel P. Domingo B\u00e1\u00f1ez (1575). A la autora el hecho le duele, pero acata. \u2019 Libro\nde la Vida.<\/p>\n\n\n\n<p>b) Redacta dos veces\nel Camino de Perfecci\u00f3n, evidentemente porque la redacci\u00f3n primera no obtuvo la\naprobaci\u00f3n del censor-revisor, quien de nuevo pondr\u00e1 reparos a la redacci\u00f3n\nsegunda. Cuando, por fin, T decide la impresi\u00f3n de la obra, le antepone una\n\u2018protestaci\u00f3n\u2019 de sumisi\u00f3n a la autoridad de la Iglesia. Protestaci\u00f3n que de\nhecho preceder\u00e1 al pr\u00f3logo del libro: \u201cEn todo lo que dixere me sujeto a lo que\ntiene la madre santa Iglesia romana&#8230;\u201d (edici\u00f3n de Evora, 1583). Lo cual no\nimpedir\u00e1 que el Camino tenga todav\u00eda sus tropiezos con la Inquisici\u00f3n de\nLisboa. \u2019 Camino de Perfecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>c) En los escritos\nposteriores (Fun\u00addaciones y Moradas) esa expresa atestaci\u00f3n de sumisi\u00f3n a la\nautoridad de la Iglesia la incluir\u00e1 ya en el pr\u00f3logo de los mismos, reiterada\nincluso en el ep\u00edlogo de las Moradas (\u201cen todo me sujeto a lo que tiene la\nsanta Iglesia Cat\u00f3lica romana&#8230;\u201d: ep\u00edl. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>d) El caso m\u00e1s\ndr\u00e1stico ocurrir\u00e1 con el op\u00fasculo de los Conceptos, especie de elevaciones\nsobre versos selectos del b\u00edblico Cantar de los Cantares. Muy probablemente lo\nescribe T entre 1571 y 1572, cuando ya el tema de los Cantares se ha vuelto\ncandente en el ambiente literario espa\u00f1ol. En 1572, fray Luis de Le\u00f3n ingresaba\nen la c\u00e1rcel de Valladolid a causa, en buena parte, de su traducci\u00f3n castellana\ndel poema b\u00edblico. Y probablemente ese a\u00f1o uno de los te\u00f3logos asesores de T le\nasegura ser poco correcto que una mujer comente el poema, y ella, sin m\u00e1s,\narroja al fuego el manuscrito de su comentario.<\/p>\n\n\n\n<p>e) Forman parte de\neste mismo contexto conflictivo las dos Relaciones escritas en Sevilla (1576).\nTeresa las extiende, muy probablemente, requerida por uno o dos de los\nconsultores de la Inquisici\u00f3n hispalense. Escribe, por tanto, \u201cobedeciendo\u201d (R\n4,20; 5,1) y aportando materiales de discernimiento a los empleados de la\nInquisici\u00f3n, pero lo hace con absoluta libertad literaria, de fondo y de forma.<\/p>\n\n\n\n<p>Este manojo de\nepisodios tienen claro sentido hist\u00f3rico: la autoridad eclesi\u00e1stica interviene\ne incluso interpela y controla a la escritora; la escritora que es T no\ncuestiona, se somete inequ\u00edvocamente a la autoridad constituida. En su doble\nmentalidad de escritora y de m\u00edstica, ella tiene la franca convicci\u00f3n de actuar\ndentro del marco eclesial. Si en el plano literario es normal preguntarle a T\nsi tiene o no \u201cvoluntad de estilo\u201d, en el plano doctrinal es claro que ella,\ns\u00ed, tiene \u201cvoluntad de Iglesia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>C) M\u00e1s delicado y\nsutil es el problema m\u00edstico. Desde nuestra problem\u00e1tica de hoy, lo\nplantear\u00edamos as\u00ed: \u00bfes posible que la m\u00edstica experiencia de Dios y de lo\ndivino haya de someterse a la supervisi\u00f3n externa de una instituci\u00f3n religiosa?\nPues bien, el hecho flagrante es que en T irrumpi\u00f3 una fuerte e incontenible\nexperiencia de Dios. Y que desde el primer momento esa experiencia desbord\u00f3 los\nl\u00edmites del \u201cmistes\u201d que era Teresa en persona. Y que la experiencia misma\nrequiri\u00f3 impelentemente, como factor end\u00f3geno, el refrendo de la comunidad\neclesial. De ah\u00ed que el testimonio m\u00e1s denso de su experiencia m\u00edstica,\ncontenido en el Libro de la Vida, est\u00e9 expresamente escrito para el te\u00f3logo\ncensor, en frecuente di\u00e1logo con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 ah\u00ed donde por\nprimera vez T llegue a la clara conciencia de que el carisma m\u00edstico no se\ndiscierne a s\u00ed mismo, sino que necesita el discernimiento comunitario, porque\nen definitiva el carisma va destinado, a trav\u00e9s del carism\u00e1tico, al grupo del\nque es solidario. De ah\u00ed su fuerte toma de posiciones la primera vez que en el\nlibro se plantea el problema del discernimiento: la experiencia m\u00edstica le hace\n\u201cque entienda ella de s\u00ed que por un punto de ella [de la fe de la Iglesia]\nmorir\u00eda mil muertes. Y con este amor a la fe&#8230; siempre procura ir conforme a\nlo que tiene la Iglesia, preguntando a unos y a otros, como quien tiene ya\nhecho asiento fuerte en estas verdades, que no la mover\u00edan cuantas revelaciones\npueda imaginar \u2013aunque viese abiertos los cielos\u2013 un punto de lo que tiene la\nIglesia\u201d (V 25,12: sigue una amplia exposici\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo expondr\u00e1 sus\ncriterios de discernimiento en una de las Relaciones, escrita (dos veces) para\nla Inquisici\u00f3n hispalense, la que lleva el n. 4. En ella se plantea formalmente\nel problema de la relaci\u00f3n entre carisma e instituci\u00f3n. Su pensamiento de fondo\nes la negaci\u00f3n de la contraposici\u00f3n. La afirmaci\u00f3n de la integraci\u00f3n de ambos\nextremos. Pero con la firme convicci\u00f3n de que el carisma m\u00edstico acontece en la\ninstituci\u00f3n eclesial. Y por tanto, en ella se integra para ser recibido, pero\nsin imponerse, sino subordin\u00e1ndose al gran carisma de la comunidad eclesial.<\/p>\n\n\n\n<p>4) Teresa ante el\n\u201cmisterio\u201d de la Iglesia<\/p>\n\n\n\n<p>El profano o el no\ncreyente prefiere entender el hecho \u2018Iglesia\u2019 como mera instituci\u00f3n humana,\ncultural y religiosa. Al te\u00f3logo, en cambio, le interesa interrogar al m\u00edstico\nsi \u00e9l percibe en esa misma instituci\u00f3n hist\u00f3rica o en el engranaje de sus\nestructuras alguno de los contenidos mist\u00e9ricos que de ella afirma san Pablo y\nque subsiguientemente afirma la Iglesia de s\u00ed misma. En el caso de T esa\npregunta reviste inter\u00e9s especial por tratarse de una m\u00edstica exenta de\npresupuestos teol\u00f3gicos o sistem\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que\nconstata el lector del Camino de Perfecci\u00f3n es la inclusi\u00f3n de Cristo Jes\u00fas en\nla Iglesia hist\u00f3rica, es decir, en el aqu\u00ed y ahora de la misma. Concretamente,\nen la Iglesia que sufre y se bate con el acontecer hist\u00f3rico. El lacerante\ndolor de T por lo que ocurre en la Iglesia de su tiempo (divisiones, guerras,\npol\u00e9mica ideol\u00f3gica, apostas\u00edas) tiene por referente a Jes\u00fas, que en la cruz de\nahora vuelve a sufrir: \u201c\u00a1Qu\u00e9 es esto ahora de los cristianos! \u00bfSiempre han de\nser [ellos]&#8230; los que os fatiguen?\u201d (C 1,3). Es decir, en la Iglesia hist\u00f3rica\nest\u00e1 misteriosa y realmente implicado el Cristo glorioso e impasible, que en\nella vuelve a ser vulnerable y pasible, paciente de hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Para T la Iglesia es\n\u201csanta\u201d, pero a la vez afectada de \u201cgrandes males\u201d y en s\u00ed misma depositaria de\nlos sacramentos, que \u201cno sobresanan\u201d los propios males sino que los eliminan:\nella acude a los sacramentos con \u201cfe viva, porque aqu\u00ed le queda [fe y\nexperiencia] de ver la virtud que Dios en ellos puso; el alabaros porque\ndejasteis tal medicina y ung\u00fcento para nuestras llagas, que no las sobresanan\nsino que del todo las quitan\u201d (V 19,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Coraz\u00f3n de la Iglesia\nes la Eucarist\u00eda. Teresa est\u00e1 convencida de que en los avatares de la historia\n\u2013como en los vaivenes de la barca de Genesaret\u2013 la Iglesia corre el riesgo de\nhundirse y perecer (C 35,5), pero si algo la salva es tener en s\u00ed misma por\nprenda a Cristo en la Eucarist\u00eda. Ah\u00ed surge una de las m\u00e1s pat\u00e9ticas oraciones\nde T: \u201cPadre Eterno&#8230;, mirad que a\u00fan est\u00e1 en el mundo vuestro Hijo&#8230;\nSuplicaros que no est\u00e9 con nosotros no os lo osamos pedir: \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de\nnosotros?, que si algo os aplaca es tener ac\u00e1 tal prenda\u201d (C 35,4). Es decir,\npara T, en los bienes y en los males, el misterio de la Iglesia reside en la\npresencia de Cristo en ella. Presencia que tiene su centro axial en la\nEucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Bibl. \u2013 R. Bl\u00e1zquez\nP\u00e9rez,&nbsp;La Iglesia en la experiencia m\u00edstica y en la historia de santa Teresa,\nen \u201cActas del Congreso Internacional Teresiano\u201d. II (Salamanca 1983) 899-926;\nT. \u00c1lvarez, Santa Teresa y la Iglesia: sentirse hija de la Iglesia, en\n\u201cEstudios Teresianos\u201d, III (Burgos 1996) pp. 211-286.<\/p>\n\n\n\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es poco lo que sabemos de la iniciaci\u00f3n catequ\u00e9tica de T respecto del dato \u201cIglesia\u201d. No olvidemos que en la ascendencia de familia hab\u00eda una rama de judeoconversos. Era quiz\u00e1s un factor determinante para una espec\u00edfica toma de conciencia de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4845\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[21],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-iglesia","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4845"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4845"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4845\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4846,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4845\/revisions\/4846"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4845"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4845"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4845"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}