{"id":4849,"date":"2015-02-02T17:12:18","date_gmt":"2015-02-02T23:12:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4849"},"modified":"2022-02-02T17:13:07","modified_gmt":"2022-02-02T23:13:07","slug":"iniciacion-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4849","title":{"rendered":"Iniciaci\u00f3n espiritual"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando Teresa nos\nhabla de la iniciaci\u00f3n espiritual, de los comienzos del camino del esp\u00edritu, lo\nprimero que hace es reflejar su experiencia personal, enriquecida, eso s\u00ed por\nlo que ha visto a su alrededor y por el conocimiento profundo que ha llegado a\ntener de las almas y de su itinerario espiritual, pero tan asimilada que al fin\nforma parte inseparable de su bagaje y sabidur\u00eda y experiencia personal.<\/p>\n\n\n\n<p>A) Iniciaci\u00f3n\ncristiana<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed lo primero que\nresalta Teresa al reavivar los recuerdos de su infancia, es la importancia de\nla formaci\u00f3n cristiana de los primeros a\u00f1os. El libro de su Vida se inicia con\nesta reflexi\u00f3n afortunada: \u00abel tener padres virtuosos y temerosos de Dios me\nbastara, si yo no fuera tan ruin, con lo que el Se\u00f1or me favorec\u00eda, para ser\nbuena\u00bb (V 1,1). \u00abAyud\u00e1bame,a\u00f1ade, no ver en mis padres favor sino para la\nvirtud; ten\u00edan muchas\u00bb (ib). Y enumera las que ha visto en ambos, y que ser\u00e1n\nsiempre como una especie de reclamo de la sangre para revivir esos ejemplos.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s a\u00fan, recuerda los\nmedios usados por su madre, responsable m\u00e1s inmediato de su iniciaci\u00f3n\ncristiana. Estos medios fueron el despertarle a la piedad sincera en el rezar,\na tener confianza y devoci\u00f3n a la Virgen y algunos santos, y las buenas\nlecturas. Dos exigencias complementarias en las que la madre va delante con el\nejemplo: la formaci\u00f3n intelectual, de b\u00fasqueda de la verdad, y la actitud\nvital, de relaci\u00f3n confiada con Dios, en la oraci\u00f3n. Con este est\u00edmulo, T\nproseguir\u00e1 por su cuenta, la lectura de las vidas de los santos, de los\nm\u00e1rtires, en compa\u00f1\u00eda de Rodrigo aprendiendo ya lo relativo y pobre de todo lo\nhumano frente a lo trascendente y eterno de Dios, que le lleva a aquella\ncomprensi\u00f3n sagaz de que lo de Dios, es para siempre,siempre,siempre, frente a\nlo caduco y pasajero que es lo humano. Y este es el gran dogma que centra toda\nsu vida espiritual, todo su itinerario hacia Dios, que culmina en la Uni\u00f3n con\nEl, partiendo de lo que podr\u00eda parecer s\u00f3lo un juego de ni\u00f1os, pero que le ha\nservido para que quedase desde la ni\u00f1ez, \u00abimprimido el camino de la verdad\u00bb. A\neste dogma fundante ella lo ha definido con una expresi\u00f3n feliz y certera: \u00abla\nverdad de cuando ni\u00f1a\u00bb (V 3,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Estos buenos\nprincipios se tambalear\u00e1n, enseguida, al correr un riesgo que siempre amenaza\nal que comienza: el contagio del entorno. Pronto le lleg\u00f3 a ella la ocasi\u00f3n. Un\nambiente m\u00e1s relajado en casa tras la muerte de la madre, y las compa\u00f1\u00edas m\u00e1s\nfr\u00edvolas de los primos, hicieron el resto. \u00abEsp\u00e1ntame algunas veces, dir\u00e1, el\nda\u00f1o que hace una mala compa\u00f1\u00eda, y si no hubiera pasado por ello, no lo podr\u00eda\ncreer, en especial en tiempos de mocedad debe ser mayor el mal que hace\u00bb (V\n2,4). Tanto fue, seg\u00fan ella, que \u00abde tal manera le mud\u00f3 esa conversaci\u00f3n que de\nnatural y alma virtuoso no me dej\u00f3 casi ninguna\u00bb (id), por lo que acaba\naconsejando a los padres que cuiden las compa\u00f1\u00edas de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una nueva experiencia\nva a confirmar su presentimiento: el ingreso en las Agus\u00adtinas de Gracia,\nadonde la lleva su padre para remedio de aquella situaci\u00f3n, que intuye\npeligrosa para Teresa. Y si bien los primeros d\u00edas se encuentra afectada,\npronto se siente a gusto y experimenta el bien de las buenas compa\u00f1\u00edas. Como\nser\u00e1 de la monja responsable de las j\u00f3venes: do\u00f1a Mar\u00eda de Brice\u00f1o que, con su\nconversaci\u00f3n, reaviva en T el pensamiento y el deseo de las cosas eternas, que\nser\u00e1 el punto de partida para su inquietud vocacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, la breve\nestancia en casa de su t\u00edo D. Pedro, las lecturas que hace por complacerle, su\nestimulante compa\u00f1\u00eda, la oraci\u00f3n personal intensificada, le llevan a advertir\nde nuevo la fugacidad y vanidad de todo lo humano frente a la consistencia de Dios,\nque le lleva a revivir \u00abla verdad de cuando ni\u00f1a\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y al calor de estas\nvivencias y sentimientos se fragua su decisi\u00f3n de entrar monja, que ya no basta\na impedir la negativa de su propio padre. Y fiel a su destino de no hacer nunca\nlas cosas ni a solas, ni a medias arrastra a su hermano Antonio que le acompa\u00f1a\nen la huida, haciendo m\u00e1s soportable, por compartido, el dolor por el abandono\nde la casa y el padre (V 4,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto har\u00e1 otro\ndescubrimiento clave, que ella convierte en palabra de aliento para cualquiera\nque haya de iniciar el camino espiritual. Y es c\u00f3mo \u00abel Se\u00f1or favorece a los\nque se hacen fuerza para servirle\u00bb (V 5,2). En definitiva, c\u00f3mo Dios paga con\ncreces todo lo que el hombre se decide a hacer por El, ya movido por su misma\ngracia. Y c\u00f3mo no hay que acobardarse nunca, por dif\u00edcil que parezca lo que\naguarda. Por ello, T aconseja que \u00abcuando una buena inspiraci\u00f3n acomete muchas\nveces, no se deje, por miedo de poner por obra, que si va desnudamente, por\ns\u00f3lo Dios, no suceder\u00e1 mal\u00bb (ib).<\/p>\n\n\n\n<p>El ingreso en la vida\nreligiosa supone, para T un per\u00edodo de iniciaci\u00f3n espiritual que ocupar\u00e1 su\nnoviciado y sus primeros a\u00f1os. Ha de conocer la vida religiosa, ahondar en sus\nexigencias b\u00e1sicas, y en cuanto pide, a la vez, la vida carmelitana: la escucha\ny acogida de la palabra de Dios, su meditaci\u00f3n d\u00eda y noche, a que le invita la\nRegla. y que se convierte en su primer af\u00e1n, inducida por los libros que lee\ncon avidez, como siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>La generosidad de su\nentrega choca pronto, sin embargo, con las dificultades que genera la vida de\nla Encarnaci\u00f3n. Y en esa tensi\u00f3n y lucha entre la llamada de Dios a una\nintimidad mayor y el reclamo de amistades y visitas pasar\u00e1 nada menos que 18\na\u00f1os, hasta que llegue su llamada conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es entonces cuando\nhace, tambi\u00e9n, otro descubrimiento que pasa desde su experiencia al acerbo de\nsu sabidur\u00eda. Y es que todo el que comienza un camino espiritual, debe buscar\ndos ayudas necesarias: la de un director que ayude a esclarecer la voluntad de\nDios, y la de unos amigos, compa\u00f1eros de camino, que con su entrega respalden y\nfaciliten la propia (V 7,20). \u00abTodo el remedio de un alma est\u00e1 en tratar con\namigos de Dios\u00bb (V 23,4), dir\u00e1 ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, no conforme con\nel cupo de amigos, buscar\u00e1 el de los hermanos con quienes convivir a diario, compartiendo\nese ideal de la amistad con Dios. Y funda el convento de San Jos\u00e9, y tras \u00e9l\nlos dem\u00e1s conventos. Comenzando entonces un nuevo quehacer que conviene\nresaltar, y es que ella misma se convierte en maestra de vida espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>B) Teresa maestra y gu\u00eda\nespiritual<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa ten\u00eda, por\nnatural, una ascendencia contagiosa con todos los que estaban a su lado, que\nf\u00e1cilmente se rend\u00edan a su liderazgo. Lo hicieron sus hermanos en la infancia y\nlos primos en la adolescencia. Lo hizo en la juventud el cura de Becedas, y un\ngrupo de monjas, de amigos, y su propio padre, desde que ella es monja en la\nEncarnaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es al fundar el\nconvento de San Jos\u00e9 cuando se convierte en maestra y gu\u00eda espiritual. Lo ser\u00e1\ndel grupito de las cuatro primitivas, a las que modela amorosamente seg\u00fan al\nideal so\u00f1ado de una vida sencilla, pero austera, entregada en soledad a Dios y\nal servicio de la Iglesia mediante su oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como la fuerza de su\nesp\u00edritu era demasiado impulsiva para ce\u00f1irse a un solo lugar y a un simple\ngrupo reducido de personas, vino por fuerza la expansi\u00f3n de su carisma y\nnacieron otros 16 conventos, que ampliaron su magisterio. Y tuvo que escribir\npara orientaci\u00f3n de todas el Camino de Perfecci\u00f3n, donde traza las l\u00edneas\nmaestras de la vida carmelitano teresiana. En \u00e9l orienta la creaci\u00f3n misma de\nla comunidad: \u00abaqu\u00ed todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han\nde querer, todas se han de ayudar\u00bb (C 4,7). Luego habla de las exigencias de\notras virtudes b\u00e1sicas, como el desasimiento y la humildad (c 8-18) para poder\nllegar a ser almas de oraci\u00f3n, aunque no todas lleguen a ser contemplativas (C\n19-42).<\/p>\n\n\n\n<p>El libro del Camino es\nen s\u00ed mismo todo un manual de pedagog\u00eda teresiana, que acredita las dotes\nsingulares de Teresa como formadora, con consignas preciosas llenas de\nhumanismo y sentido com\u00fan, acerca de las cualidades de las postulantes y la\ndebida paciencia y comprensi\u00f3n que merece la singularidad de cada una. Inculca\nla virtud sobre el rigor, lo \u00edntimo sobre lo externo. Y el llevar el alma con\nsuavidad y no a fuerza de brazos, que dec\u00eda ella (V 5,6), viviendo siempre con\nalegr\u00eda, con anchura y libertad de esp\u00edritu, como corresponde a los hijos de\nDios.<\/p>\n\n\n\n<p>No satisfecha con\nfundar conventos de monjas, querr\u00e1 fundar tambien de frailes, que al mismo\nesp\u00edritu de oraci\u00f3n y sencillez, unan el celo apost\u00f3lico y puedan servir de\ngu\u00edas a sus monjas, Pero el magisterio teresiano no se reduce ni se agota en\nsus hijos y seguidores. Alcanz\u00f3 entonces, y ahora, a cuantos se acercan a su\nfigura y su doctrina. As\u00ed, antes de que escribiera el Camino, hab\u00eda escrito su\nAutobiograf\u00eda, en la que am\u00e9n de un relato de su vida, en busca de luz, incluye\nun tratado de vida espiritual \u2013cap\u00edtulos 11 al 23\u2013 sobre la oraci\u00f3n, y cuatro\nmodos de regar el huerto de nuestra alma para que prosperen las flores que all\u00ed\nha plantado el Se\u00f1or. En particular los cap\u00edtulos 11 al 13, son un manual para\nprincipiantes, en el que invita a todos a iniciar este camino de la oraci\u00f3n,\nque es \u00abdeterminarnos a seguir &#8230;al que tanto nos am\u00f3\u00bb (V 13,1), advirtiendo\nque es a los principios donde est\u00e1 el mayor trabajo (11,3), por lo que no hay\nque desanimarse, sino perseverar, recogiendo los sentidos, buscando la soledad,\nsirvi\u00e9ndonos de libros para la meditaci\u00f3n, a pesar de las dificultades, e incluso\nde la propia sequedad, que es el no poder sacar agua del pozo para regar,\nporque est\u00e1 seco. Hacerlo as\u00ed, es como ayudar a Cristo a llevar la cruz, no\ndej\u00e1ndole caer, en la certeza de que \u00abtiempo vendr\u00e1 en que se lo pague por\njunto\u00bb (V 11,10). Evitando, eso s\u00ed, el hacer de la oraci\u00f3n un simple acto\ndiscursivo, para llegar m\u00e1s bien al impulso amoroso que mueva la voluntad a una\nentrega m\u00e1s efectiva a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente, en la\nplenitud de la vida, T escribir\u00e1 el Castillo Interior, gu\u00eda inmejorable para\nllevar a las almas a la uni\u00f3n con Dios. Es la obra que consagra su magisterio,\nabierto y \u00fatil para todos los cristianos. Basta advertir que para encontrarse\ncon Dios no hay que ir a buscarle lejos, El est\u00e1 en nuestra propia intimidad,\npues el alma de cada uno es como un castillo donde Dios vive complacido. Y\ndesde all\u00ed nos llama a entrar cada vez m\u00e1s dentro de nosotros y saborear su\npresencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en esta obra\nofrece T una iluminaci\u00f3n a los que inician el camino espiritual. Las tres\nprimeras moradas son aquellas a las que el hombre puede acceder por s\u00ed mismo,\nayudado por la gracia claro est\u00e1. Basta para ello superar la cerca del\ncastillo, dejando fuera las sabandijas y cosas \u00abponzo\u00f1osas\u00bb, que equivalen al\npecado, y desear y buscar la vida de gracia, la relaci\u00f3n con Dios en la propia\nintimidad. La puerta del castillo es la oraci\u00f3n, y quien entra, y persevera,\nir\u00e1 poco a poco logrando las virtudes, disponi\u00e9ndose as\u00ed, como el Beatus vir\ndel salmo para que Dios le lleve, si es su voluntad, hasta la \u00faltima morada,\ndonde se consuma la Uni\u00f3n, el Matrimonio espiritual, que ha saboreado Teresa y\nlos m\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna de estas tres\nobras mayores, como es obvio, est\u00e1 dirigida expresamente a los principiantes,\nni se limita a ellos. Entre otras razones, porque seg\u00fan T y en raz\u00f3n del\ndeseable progreso y crecimiento, nadie debe quedarse s\u00f3lo en los principios.\nElla nos habla m\u00e1s bien de una meta hacia la que hay que caminar sin detenerse.\nPero es claro que mal podr\u00e1 llegar quien nunca se decide a comenzar el camino,\no quien lleve al comenzarlo actitudes equivocadas o viciosas. Vamos por ello a\nresumir su pensamiento resaltando las principales consignas que ella ofrece a\nquienes han de iniciar el camino de la oraci\u00f3n, que es al fin el de la gracia y\nla vida cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>C) Ideario sobre la\niniciaci\u00f3n espiritual<br>\n\u2013 Procure amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo (V 7,20).<br>\n\u2013 Buscar quien nos d\u00e9 luz (V 14,8). Es muy necesario el maestro si es\nexperimentado (13,14). Y as\u00ed tener a qui\u00e9n acudir para no hacer en nada nuestra\nvoluntad (M 3,2,12).<br>\n\u2013 Toda la pretensi\u00f3n de quien comienza ha de ser trabajar y determinarse a\nconformar su voluntad con la de Dios (V 11,2; M 2,8).<br>\n\u2013 No os desanim\u00e9is, si alguna vez cayereis (M 2,9).<br>\n\u2013 Una gran determinaci\u00f3n de antes perder la vida que volver atr\u00e1s (M 2,6). Si\npersevera, no se niega Dios a nadie (V 11,4).<br>\n\u2013 Importa mucho comenzar con libertad y determinaci\u00f3n (V 11,15).<br>\n\u2013 Echar fuera el temor servil. No traer el alma arrastrada, sino llevarla con\nsuavidad. Andar con alegr\u00eda y libertad (13,1).<br>\n\u2013 Tener confianza y no apocar los deseos (V 13,2) animarse a grandes cosas.<br>\n\u2013 Entrar dentro, conocer la hermosura del alma. La puerta es la oraci\u00f3n (M\n1,1,6).<br>\n\u2013 Si la dificultad para hacerla nace del natural, de indisposici\u00f3n pasajera, no\nforzar el esp\u00edritu, cambiar la hora, dejarla de momento, dedicarse a obras de\ncaridad, irse al campo, etc.<br>\n\u2013 Atender las necesidades del cuerpo para que sirva al alma de mejor gana (V\n11,15). No ha de ser a fuerza de brazos el recogerse, sino con suavidad (M\n2,10).<br>\n\u2013 Recoger los sentidos, buscar la soledad, pensar en su vida, arrepentirse de\nsus pecados. Esto del conocimiento propio jam\u00e1s se ha de dejar (V 13,14). Para\nque el propio conocimiento no se haga ratero y cobarde, volver los ojos a la\ngrandeza de Dios (M 2,11).<br>\n\u2013 Tornando a los que discurren, digo que no se les vaya todo el tiempo en esto,\ncallado el entendimiento, mire que le mira (el Se\u00f1or) y le acompa\u00f1e y hable y\npida y se humille (V 13,22).<br>\n\u2013 Meditar en la vida de Cristo (V 11,9), abrazando la cruz desde el principio\n(ib 15). No dejar la meditaci\u00f3n de la pasi\u00f3n y vida de Cristo, que es de donde\nnos ha venido y viene todo el bien (V 12,13).<br>\n\u2013 Representarse delante de Cristo y enamorarse mucho de su sagrada Huma\u00adnidad&#8230;\nhablarle, pedirle, quej\u00e1rsele, alegrarse con El. Sin oraciones compuestas. (V\n13,11,22).<br>\n\u2013 De sequedades y distracciones, nadie se aflija (11,7).<br>\n\u2013 No quiera ac\u00e1 su reino (los consuelos) ni deje jam\u00e1s la oraci\u00f3n (11,10). El\nque no repara en consuelos o desconsuelos tiene andado gran parte del camino\n(11,13).<br>\n\u2013 El amor de Dios no consiste en ternuras, sino en servir con justicia,\nfortaleza de \u00e1nimo y humildad.<br>\n\u2013 Una hora de gusto que luego Dios da, paga con creces todas las pasadas de\ncongoja (11,11).<br>\n\u2013 Tres cosas son necesarias para llevar vida de oraci\u00f3n, la una es amor de unas\ncon otras, otra desasimiento de todo lo criado, y la otra, verdadera humildad,\nque aunque la digo a la postre es la principal y las abraza a todas (C 4,4).<br>\n\u2013 Evitar hacer comparaciones para no desanimarse (V 11,12).<br>\n\u2013 Reprimir los deseos de aprovechar a otros (V 12,12).<br>\n\u2013 Dej\u00e9monos de celos indiscretos, que nos pueden hacer mucho da\u00f1o (M 1,2,17).<br>\n\u2013 Miremos nuestras faltas y dejemos las ajenas (M 3,2,13).<br>\n\u2013 Mirar las virtudes y cosas buenas que vi\u00e9remos en los otros, y tapar sus\ndefectos con nuestros grandes pecados (13,10). <\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 Edith\nStein,&nbsp;Una maestra en la formaci\u00f3n y educaci\u00f3n: Teresa de Jes\u00fas, Obras\nSelectas. Bur\u00adgos,1997 pp. 57-86.<\/p>\n\n\n\n<p>P. Alfonso Ruiz<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>,\nGpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Teresa nos habla de la iniciaci\u00f3n espiritual, de los comienzos del camino del esp\u00edritu, lo primero que hace es reflejar su experiencia personal, enriquecida, eso s\u00ed por lo que ha visto a su alrededor y por el conocimiento profundo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4849\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[21],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1gd","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4849"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4849"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4849\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4850,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4849\/revisions\/4850"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}