{"id":4878,"date":"2015-02-05T17:54:24","date_gmt":"2015-02-05T23:54:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4878"},"modified":"2022-02-05T17:56:30","modified_gmt":"2022-02-05T23:56:30","slug":"maria-santisima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4878","title":{"rendered":"Mar\u00eda Sant\u00edsima"},"content":{"rendered":"\n<p>No es un tema que haya\nsido suficientemente estudiado en la Santa. A partir de los a\u00f1os 20 de este\nsiglo se ha investigado un poco m\u00e1s. Acaso porque otros temas han tenido m\u00e1s resonancia\nen su vida, experiencia y doctrina. Pero lo cierto es que la Virgen Mar\u00eda est\u00e1\npresente en los momentos m\u00e1s influyentes de la vida personal, fundacional y de\nescritora de Teresa de Ahumada, ya desde el hogar paterno.<\/p>\n\n\n\n<p>Har\u00e9 especial hincapi\u00e9\nen la presencia mariana carmelitana. Para Teresa de Jes\u00fas, Mar\u00eda es algo as\u00ed\ncomo la presencia materna en el esp\u00edritu y en la forma de entender a Cristo, a\nla Iglesia y a las fundaciones que ella ir\u00e1 haciendo a partir del a\u00f1o 1562,\ncomo el medio de ayudar a la Iglesia en el cumplimiento de su finalidad. De ah\u00ed\nque sea interesante, y necesario, exponer tal presencia mariana y carmelitana\npor las connotaciones que tiene en su modo de entender la presencia de Mar\u00eda en\nsu vida personal, como fundadora-renovadora de un esp\u00edritu-estilo de vida ya\nantiguo y cl\u00e1sico, y como escritora que va a tener una influencia enorme en la\nespiritualidad posterior en la Familia del Carmelo y en toda la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa hace un\ndespliegue enorme de formas y de nombres para expresar la realidad de Mar\u00eda\nSant\u00edsima, tal y como ella la entiende y la vive.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos los t\u00edtulos y\nmodos marianos, el que m\u00e1s usa santa Teresa de Jes\u00fas es SE\u2013ORA (unas 66 veces).\nDespu\u00e9s es el de VIRGEN (unas 40 veces). Luego, que es el t\u00edtulo m\u00e1s importante\npara la Santa, viene el de MADRE (unas 25 veces). En lugares m\u00e1s secundarios\nest\u00e1n los t\u00edtulos de PATRONA (8 veces), Reina de los \u00e1ngeles (3 veces), Reina\ndel cielo (1 vez), Intercesora (2 veces), Emperadora (1 vez) y Priora (1 vez).\nEl t\u00edtulo del Carmen o del Monte Carmelo lo usa con una relativa frecuencia;\nhemos contabilizado unas cinco veces, unido tambi\u00e9n a la \u00abRegla\u00bb y al \u00abH\u00e1bito\u00bb\nde la Orden. En ocasiones hace igualmente alusi\u00f3n a la Orden del Carmen o a la\nVirgen del Carmen sin poner el nombre concreto, sino que habla simplemente de\nla Orden de la Virgen o de la Orden de Nuestra Se\u00f1ora o de la Virgen Nuestra\nSe\u00f1ora o de \u00ablas hijas de la Virgen, cuyo h\u00e1bito traemos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Considero texto\nesencial, y casi resumen de todo el marianismo teresiano, M 3,1,3: \u00abY vosotras,\nhijas m\u00edas, alabadle que lo sois de esta Se\u00f1ora verdaderamente; y as\u00ed no ten\u00e9is\npara qu\u00e9 os afrentar de que sea yo ruin, pues ten\u00e9is tan buena madre. Imitadla\ny considerad qu\u00e9 tal debe ser la grandeza de esta Se\u00f1ora y el bien de tenerla\npor patrona\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, Teresa\nde Jes\u00fas ha hecho aut\u00e9ntica profesi\u00f3n de confianza en \u00ablos m\u00e9ritos de su Hijo y\nde la Virgen, madre suya\u00bb. Ella trae el h\u00e1bito de la Virgen y tambi\u00e9n sus\nhijas, aunque sea indignamente. \u00abCuyo h\u00e1bito traigo\u00bb o \u00abcuyo h\u00e1bito traemos o\nllevamos\u00bb es una frase muy suya y muy repetida, para significar su filiaci\u00f3n y\npertenencia a la Familia de la Virgen del Monte Carmelo. Se pueden ver los\ntextos: C, protestaci\u00f3n 13,3; CE 19,3; V 36,28; M 3,1,2; F Pr\u00f3l, 5; 16,5;\n28,35.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellas son hijas\nverdaderamente de esta Se\u00f1ora, tan buena madre. Por eso recomienda imitarla y\nconsiderar la grandeza de esta Se\u00f1ora \u00aby el bien de tenerla por patrona\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Presencia de Mar\u00eda\nen su vida<\/p>\n\n\n\n<p>El alma profundamente\nmariana de santa Teresa de Jes\u00fas se forja progresivamente, ya desde los\nprimeros balbuceos de la infancia en el hogar familiar. Ella misma nos dice\ncomo a la edad de seis a\u00f1os su madre ten\u00eda un cuidado especial de que fuera\ndevota de la Virgen: \u00abEsto [el que su padre fuera aficionado a leer libros\nespirituales], con el cuidado que mi madre ten\u00eda de hacernos rezar y ponernos\nen ser devotos de nuestra Se\u00f1ora y de algunos santos, comenz\u00f3 a despertarme de\nedad, a mi parecer, de seis o siete a\u00f1os\u00bb (V 1,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde muy ni\u00f1a\nprocuraba soledad para practicar sus devociones preferidas: \u00abProcuraba soledad\npara rezar mis devociones, que eran hartas, en especial el rosario, de que mi\nmadre era muy devota, y as\u00ed nos hac\u00eda serlo\u00bb (V 1,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Seguir\u00e1 la Santa\ndici\u00e9ndonos c\u00f3mo cuando muri\u00f3 su madre, D.\u00aa Beatriz, se dio cuenta de lo que\nhab\u00eda perdido, y acudi\u00f3 a la Virgen de la Caridad, en la ermita de San L\u00e1zaro,\npara pedirle que fuera ella su madre: \u00abAcu\u00e9rdome que, cuando muri\u00f3 mi madre,\nqued\u00e9 yo de edad de doce a\u00f1os, poco menos. Como yo comenc\u00e9 a entender lo que hab\u00eda\nperdido, afligida fuime a una imagen de nuestra Se\u00f1ora y supliqu\u00e9la fuese mi\nmadre con muchas l\u00e1grimas\u00bb (V 1,7). Generalmente se admite que Teresa de\nAhumada ten\u00eda ya entonces la edad de 13 a\u00f1os para 14.<\/p>\n\n\n\n<p>Este acontecimiento,\nsencillo en s\u00ed, pero muy emotivo y evocador en realidad para la Santa, vemos\nc\u00f3mo lo entiende que la Virgen, buena Madre y eficaz Intercesora, la rescat\u00f3\npara Ella: \u00abPar\u00e9ceme que, aunque se hizo con simpleza, que me ha valido; porque\nconocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a\nella y, en fin, me ha tornado a s\u00ed\u00bb (V 1,7). Puede referirse a su conversi\u00f3n y\na su vocaci\u00f3n de carmelita, o a una de las dos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde muy peque\u00f1a\nentra Teresa de Ahumada en comuni\u00f3n con el hecho mariano, que har\u00e1 que se\nmanifieste a lo largo de toda su vida espiritual e igualmente de fundadora:\npresencia y confianza constantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto ir\u00e1\naumentando en su juventud y se acrecentar\u00e1 con su entrada en el Carmelo. A los\nveinte a\u00f1os Teresa entra en el convento de la Encarnaci\u00f3n de \u00c1vila. All\u00ed, como\ntodo el Carmelo, la presencia de Mar\u00eda es total: liturgia, cuadros, t\u00edtulos,\ndevociones, fiestas. Especialmente el h\u00e1bito del Carmen ha marcado a Teresa. La\npersona de Mar\u00eda del Carmen es como la personalizaci\u00f3n y la encarnaci\u00f3n del\nestilo y del esp\u00edritu de toda la Orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Y efectivamente, ella\nconserva lo que ha vivido en su casa; concretamente su devoci\u00f3n al rosario y la\ndevoci\u00f3n a la Virgen en su Asunci\u00f3n al cielo, fecha en la que qued\u00f3\naparentemente muerta durante tres d\u00edas, como ella misma nos recuerda en V 5,9.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de sus\nexperiencias m\u00edsticas,la presencia de Mar\u00eda se acent\u00faa, pues ser\u00e1 parte\nintegrante de muchas de esas gracias m\u00edsticas, incluso extraordinarias, como se\nver\u00e1 m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Experiencia m\u00edstica\nde Mar\u00eda en Teresa de Jes\u00fas<\/p>\n\n\n\n<p>De la vida, en su\ndiscurrir cotidiano y humano, pas\u00f3 a ver la presencia de Mar\u00eda en su vida\nespiritual, en la oraci\u00f3n y en la doctrina de la Santa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la\nabundancia de gracias m\u00edsticas, que Teresa de Jes\u00fas recibe a lo largo de su\nvida espiritual, las que tienen por objeto y contenido a Mar\u00eda son bastantes, y\nalgunas significativas para su vida y para su obra de fundadora.<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen entra en\nescena con una gracia m\u00edstica personal que tiene dos objetivos: por una parte,\nes el don de una pureza total de sus pecados y, por otra, una especie de\nvestici\u00f3n que la Se\u00f1ora hace a Teresa, anunci\u00e1ndole el hecho de ser desde ahora\nmadre de una Nueva Familia Religiosa: El Nuevo Carmelo. Lo cuenta as\u00ed la Santa:\n\u00abPareci\u00f3me, estando as\u00ed, [en arrobamiento grande], que me ve\u00eda vestir una ropa\nde mucha blancura y claridad, y al principio no ve\u00eda qui\u00e9n me las vest\u00eda.\nDespu\u00e9s vi a nuestra Se\u00f1ora hacia el lado derecho y a mi padre San Jos\u00e9 al\nizquierdo, que me vest\u00edan aquella ropa. Di\u00f3seme a entender que estaba ya limpia\nde mis pecados. Acabada de vestir, y yo con grand\u00edsimo deleite y gloria, luego\npareci\u00f3 asirme de las manos nuestra Se\u00f1ora: D\u00edjome que le daba mucho contento\nen servir al glorioso San Jos\u00e9, que creyese que lo pretend\u00eda del monasterio se\nhar\u00eda y en \u00e9l se servir\u00eda mucho al Se\u00f1or y ellos dos; que no temiese habr\u00eda\nquiebra en esto jam\u00e1s, aunque la obediencia que daba no fuese a mi gusto,\nporque ellos nos guardar\u00edan, y que ya su Hijo nos hab\u00eda prometido andar con\nnosotras; que para se\u00f1al que ser\u00eda esto verdad me daba aquella joya\u00bb (V 33,14).<\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente que a\nlos planes de Jes\u00fas se une la ayuda y la presencia de Mar\u00eda. El Nuevo Carmelo\nde Teresa de Jes\u00fas ser\u00e1 tambi\u00e9n obra de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En el n\u00ba 15 de este\nmismo cap\u00edtulo de Vida, la Santa completa la descripci\u00f3n de esta visi\u00f3n con los\nsiguientes detalles de gran hermosura: \u00abEra grand\u00edsima la hermosura que vi en\nnuestra Se\u00f1ora, aunque por figuras no determin\u00e9 ninguna articular, vestida de blanco\ncon grand\u00edsimo resplandor, no que deslumbra, sino suave. Al glorioso San Jos\u00e9\nno vi tan claro, aunque vi que estaba all\u00ed, como las visiones que he dicho que\nno se ven. Parec\u00edame nuestra Se\u00f1ora muy ni\u00f1a\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La vestici\u00f3n mariana\nhab\u00eda tenido como un signo precioso y valioso en un collar de oro, echado por\nla Bienaventurada Virgen Mar\u00eda al cuello: \u00abParec\u00edame haberme echado al cuello\nun collar de oro muy hermoso, asida una cruz a \u00e9l de mucho valor\u00bb (V 33,14).<\/p>\n\n\n\n<p>No me detengo a\nrelatar los muchos fen\u00f3menos m\u00edsticos y las muchas experiencias m\u00edsticas que la\nSanta tiene en torno a Mar\u00eda, la Madre de Dios. Son vivencias y experiencias\nmuy profundas de Mar\u00eda que tienen sus repercusiones a nivel de vida espiritual\npersonal de Teresa de Jes\u00fas, de su tarea de escritora y de su obra de\nfundadora.<\/p>\n\n\n\n<p>No es dif\u00edcil\ncomprobar c\u00f3mo se da un cierto paralelismo entre la experiencia teresiana\ncr\u00edstica y mariana. Como sucede con el resto de todas las dem\u00e1s experiencias\nm\u00edsticas teresianas. Todas tienen un objetivo com\u00fan, que es la gloria de Dios,\nla santificaci\u00f3n de la agraciada y el ayudar a la Santa a servir sin\ncondiciones a la Iglesia, pues ella es consciente de que sirviendo a la\nIglesia, mediante la oraci\u00f3n, el sacrificio y dem\u00e1s realidades de la vida del\nNuevo Carmelo, est\u00e1 sirviendo a Mar\u00eda, a quien pertenece la misma Iglesia y el\nCarmelo en concreto.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso podr\u00e1 decir la\nsanta Fundadora, ya al final de sus muchos trabajos, dificultades y problemas\ngenerados por las fundaciones: \u00ab&#8230;y nosotras nos alegramos de poder en algo\nservir a nuestra Madre y Se\u00f1ora y Patrona\u00bb. (F 29,23). \u00ab&#8230;y poco a poco se van\nhaciendo cosas en honra y gloria de esta gloriosa Virgen y su Hijo. \u00a1Sea por\nsiempre alabado, am\u00e9n, am\u00e9n!\u00bb (F 29,28).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n sus escritos\nquieren ser honra, gloria y servicio a Dios y a la Madre de Dios, Patrona y\nSe\u00f1ora del Carmelo. As\u00ed confiesa la Santa su actitud al preparar Camino de\nPerfecci\u00f3n para la edici\u00f3n, seg\u00fan el ms. de Toledo: \u00abSi algo hubiere bueno, sea\npara gloria y honor de Dios y servicio de su sacrat\u00edsima Madre, Patrona y\nSe\u00f1ora nuestra, cuyo h\u00e1bito yo tengo, aunque harto indigna de \u00e9l\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Doctrina mariana,\nnacida de su experiencia<\/p>\n\n\n\n<p>En santa Teresa de\nJes\u00fas no se puede hablar nunca de doctrina sino a partir de su propia\nexperiencia. Ella siempre fue por delante en el ser adoctrinada, experienciar y\nvivenciar, para poder comunicar as\u00ed, de alguna manera, ense\u00f1ar o adoctrinar.<\/p>\n\n\n\n<p>Las fuentes de su\ndoctrina mariana fueron, indudablemente, la predicaci\u00f3n, la lectura, el\nconfesionario y, sobre todo, la oraci\u00f3n, fuente de experiencia, juntamente con\nla liturgia, que siempre celebr\u00f3 con devoci\u00f3n y gozo, en particular las fiestas\nde la Virgen, en alguna de las cuales recibi\u00f3 muchas gracias m\u00edsticas relativas\na la vida y misterios de Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los puntos en los que\nincido un poco son:<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda, Madre de\nDios&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Es el t\u00edtulo de Mar\u00eda\nque m\u00e1s devoci\u00f3n, admiraci\u00f3n y veneraci\u00f3n causa en el alma de Teresa de Jes\u00fas.\nLa consideraci\u00f3n de Mar\u00eda y la contemplaci\u00f3n de Dios, Padre y Se\u00f1or, pasa por\nla encarnaci\u00f3n y por la Humanidad de Cristo. A Mar\u00eda se le considera siempre\nmuy unida a la Humanidad de Cristo en la vida cotidiana, y hasta en las alturas\nde la mayor contemplaci\u00f3n; son camino seguro para la uni\u00f3n de amor con Dios.\nLos textos tradicionales de V 22 y M 6,7 dan buena raz\u00f3n de todo esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda en el misterio\nde Cristo: vida y predicaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa de Jes\u00fas\ncontempla toda la vida de Mar\u00eda de Nazaret unida a Cristo, su Hijo, en la vida\noculta de Nazaret y en la vida p\u00fablica por las aldeas y ciudades de Palestina.\nElla es la Madre del Hijo de Dios, Jes\u00fas de Nazaret, que comparte todo lo que\nEl hace y que goza, sufre y fracasa o triunfa con El. Son dos vidas paralelas,\nde alguna manera. Siendo distintas, est\u00e1n unidas por el amor y la entrega a\nDios y por el amor y el servicio a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda en el misterio\nde la Iglesia<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa est\u00e1 segura\nde que Mar\u00eda es parte integrante e importante de la Iglesia, a la que ella\nquiere ayudar en su evangelizaci\u00f3n y en la tarea de llevar hasta los confines\nde la tierra el Evangelio, la salvaci\u00f3n.Servir a la Iglesia, amar a la Iglesia,\ndefender a la Iglesia con la oraci\u00f3n y con las misiones, es servir a Mar\u00eda,\namar a Mar\u00eda y defender a Mar\u00eda. Como prestar todo esto a Mar\u00eda es prest\u00e1rselo\na la Iglesia, pues son Nuevos Carmelos \u2013\u00abpalomarcitos\u00bb de Mar\u00eda\u2013 para servir y\nayudar a la Iglesia en su evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda, modelo y madre\nde la vida espiritual<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda es modelo en\ntodo: en vida de gracia y de virtudes; de oraci\u00f3n y de vida cristiana. Pero es\ntambi\u00e9n madre de toda la vida espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo parte de Mar\u00eda\ncomo modelo del seguimiento a Cristo. En Mar\u00eda encuentra la Santa el modelo\npara ella y para sus hijas del seguimiento de Cristo, as\u00ed como en Mar\u00eda\nencuentra la dignidad de ser mujer y de ser cristiana (cf CE 4,1) donde dice\nas\u00ed: \u00abNi aborrecisteis, Se\u00f1or de mi alma, cuando andabais por el mundo, las\nmujeres, antes las favorecisteis siempre con mucha piedad, y hallasteis en\nellas tanto amor y m\u00e1s fe que en los hombres, pues estaba vuestra sacrat\u00edsima\nMadre en cuyos m\u00e9ritos merecemos \u2013y por tener su h\u00e1bito\u2013 lo que desmerecimos\npor nuestras culpas\u00bb).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa hace resaltar\nc\u00f3mo Mar\u00eda sigui\u00f3 a Cristo hasta la cruz, y llena de fortaleza: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 deb\u00eda\npasar la gloriosa Virgen al pie de la Cruz!\u00bb (C 26,8). La Santa describe la\nactitud de Mar\u00eda al pie de la Cruz as\u00ed: \u00abEstaba al pie de la cruz y no dormida,\nsino padeciendo su sant\u00edsima alma y muriendo dura muerte\u00bb (Conc 3,11).<\/p>\n\n\n\n<p>De este seguimiento de\nJes\u00fas hasta el final nace el ser modelo de oraci\u00f3n y virtudes cristianas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Carmelo es una\nestirpe de contemplativos: este fue nuestro principio y de esta casta venimos,\nde aquellos santos Padres nuestros del Monte Carmelo (cf M 5,1,2). En la Virgen\ndel \u00abFiat\u00bb el cristiano ha de encontrar el modelo de entrega a Dios y de su\ncontemplaci\u00f3n (cf M 5,1.2.3).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda es igualmente\nmodelo de todas las virtudes cristianas. No pod\u00eda ser menos, pues Teresa de\nJes\u00fas ve en Mar\u00eda la mujer engrandecida por el Se\u00f1or y, al mismo tiempo, la\nmujer cercana y entregada al servicio del hombre en la cristiandad. Por eso la\nSanta contempla en Ella dos clases de virtudes especialmente: Por una parte dos\nde las tres virtudes teologales, como son la fe y la caridad, y, por otra, dos\nvirtudes morales: la humildad y la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSu Madre Sacrat\u00edsima,\nporque estaba firme en la fe, que sab\u00eda que era Dios y hombre&#8230;\u00bb (M 7,7,14).\nMar\u00eda Sant\u00edsima se apoy\u00f3 siempre y en todo en la fe, desde la Encarnaci\u00f3n hasta\nla Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue menos grande y\npr\u00e1ctica en la caridad. La Santa est\u00e1 convencida de la fuerza y esencialidad de\nla caridad cuando dice: \u00abEntend\u00eda que cual era mejor la pobreza o la caridad.\nQue pues era lo mejor el amor, que todo lo que me despertase a \u00e9l no lo dejase\u00bb\n(R 30). Si este mandamiento se guardase en el mundo como se ha de guardar, creo\naprovechar\u00eda mucho para guardar los dem\u00e1s\u00bb (C 4,5).<\/p>\n\n\n\n<p>En la Vida Cristiana\nsiempre habr\u00e1 un motivo mariano para vivir el amor de unos para con otros: \u00abAs\u00ed\nque, mis hijas, todas lo son de la Virgen y hermanas, procuren amarse mucho\nunas a otras y hagan cuenta que nunca pas\u00f3\u00bb (cta 326,5, a las Carmelitas\nDescalzas de Sevilla).<\/p>\n\n\n\n<p>Dos virtudes morales\nmuy caracter\u00edsticas en la Virgen, son la humildad y la pobreza, que hasta en el\nMagnificat ensalza Mar\u00eda (cf CE 19,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Humilde es Mar\u00eda en el\nnacimiento de Jes\u00fas (cf C 16,2). Y por eso habr\u00e1 siempre que imitarla (cf C\n13,3). Humilde es Mar\u00eda en la Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo (cf C 31,2).\nMar\u00eda es tambi\u00e9n humilde porque sabe preguntar. Por eso es m\u00e1s sabia que nadie\n(cf Conc 6,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de\nvista de la presencia materna de Mar\u00eda en la vida de la Santa, dos son sus\ndimensiones m\u00e1s frecuentes: su intercesi\u00f3n y la Virgen Dolorosa o del\nsufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda es la que\nintercede constantemente ante Dios por los hombres, particularmente por los\npecadores. Se puede ver, entre otros, los siguientes textos: V 1,7; 5,1 y 6; F\nPr\u00f3l., 5; 10,2; 10,5; 16,5; 23,4; M 1,2,12; CE 4,2&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a los\ndolores (y los gozos) de Mar\u00eda, se pueden ver los siguientes textos: V 6,8; R\n15,1; 36,1; 58; M 6,7,6. cta 8,9, a D\u00f1a. Luisa de la Cerda.<\/p>\n\n\n\n<p>La devoci\u00f3n, el amor y\nel hecho de querer inculcar la devoci\u00f3n a Mar\u00eda en todos los cristianos, pero\nespecialmente en sus hijas y en todo el Carmelo, est\u00e1n plasmados en definitiva,\nen inter\u00e9s por hacer un comentario al Ave Mar\u00eda, como lo hizo al Padre Nuestro.\nNos lo confiesa ella con estas palabras: \u00abTambi\u00e9n pens\u00e9 deciros algo de c\u00f3mo\nhab\u00e9is de rezar el Ave Mar\u00eda\u00bb (CE 73,2). Un prop\u00f3sito que no pudo cumplir por\nsus muchas ocupaciones, y que hubiera sido una buena s\u00edntesis de toda su\nexperiencia mariana, de su doctrina y de su marianismo (incluso mariolog\u00eda), de\nalguna manera elaborados y doctrinalmente organizados.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Advocaci\u00f3n especial\ndel Carmen o del Monte Carmelo<\/p>\n\n\n\n<p>La devoci\u00f3n a la\nVirgen del Carmen o del Monte Carmelo, juntamente con un amor incansable y una\nlabor sin treguas por su expansi\u00f3n y renovaci\u00f3n, se respira por todos los poros\ndel cuerpo de la Santa y por los resquicios m\u00e1s inveros\u00edmiles de su esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor a la Virgen es\ndesde el seno materno, y en el hogar familiar se alimenta constantemente. Todo\nello se incrementar\u00e1 fuertemente con su ingreso a los veinte a\u00f1os en el\nCarmelo, que tiene una tradici\u00f3n mariana muy viva.<\/p>\n\n\n\n<p>A todo esto hay que\na\u00f1adir su propia experiencia personal, ya sea espiritual ya sea fundacional. El\nCarmelo es propiedad de la Virgen; afirmada de diversas maneras esta propiedad;\nel Carmelo es la Orden de la Virgen Nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los prop\u00f3sitos\nde su primera fundaci\u00f3n (la de San Jos\u00e9, de \u00c1vila) era honrar el h\u00e1bito de la\nVirgen: \u00abY hecha una obra que ten\u00eda entendido era para el servicio del Se\u00f1or y\nhonra del h\u00e1bito de su gloriosa Madre, que estas eran mis ansias\u00bb (V 36,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, el\nSe\u00f1or le agradece en una ocasi\u00f3n lo que est\u00e1 haciendo por su Madre: \u00abEstando\nhaciendo oraci\u00f3n en la iglesia antes que entrase en el monasterio, estando casi\nen arrobamiento, vi a Cristo que con grande amor me pareci\u00f3 me recib\u00eda y pon\u00eda\nuna corona y agradeci\u00e9ndome lo que hab\u00eda hecho por su Madre\u00bb (V 36,24).<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre se sinti\u00f3 ella\npersonalmente y a toda la Orden, protegida y amparada por la capa o el manto de\nla Virgen del Carmen. Todo ello era para santa Teresa signo del alto grado de\ngloria que el Se\u00f1or dar\u00eda a sus conventos: \u00abOtra vez, estando todas en oraci\u00f3n\ndespu\u00e9s de Completas, vi a nuestra Se\u00f1ora con grand\u00edsima gloria, con manto\nblanco, y debajo de \u00e9l parec\u00eda ampararnos a todas; entend\u00ed cu\u00e1n alto grado de\ngloria dar\u00eda el Se\u00f1or a las de esta casa\u00bb (V 36,24).<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente la Santa\nhabla siempre de capa, de manto o de h\u00e1bito de la Virgen del Carmen o de\nNuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo, pero ni una sola vez habla del Escapulario\ndel Carmen como signo de protecci\u00f3n o de amparo de la Virgen. Solamente en dos\nocasiones habla en las Constituciones de las medidas materiales que ha de tener\nel escapulario, prenda que forma parte de todo lo que es el h\u00e1bito carmelitano.\nSe puede ver Constituciones 4,2 y 17,10. Probablemente a la Santa le interesaba\nm\u00e1s la persona misma de la Virgen en la Orden que los privilegios o formas\nexternas de su presencia, significadas por una pieza concreta del h\u00e1bito,\ncuando, en realidad, el signo m\u00e1s completo y totalizante de consagraci\u00f3n, de\nentrega y de permanencia a la Orden de Nuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo es todo\nel h\u00e1bito en s\u00ed, considerado en su totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como consecuencia de\nla presencia y de todo el amor de Mar\u00eda a la Familia del Carmelo, Teresa de\nJes\u00fas propone unas actitudes concretas de respuesta filial:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00aa) Servir a la Se\u00f1ora, Madre, Reina y Patrona de la Orden.<br>2\u00aa) Amor a la Virgen y a su Orden.<br>3\u00aa) Guardar la Regla de Nuestra Se\u00f1ora y Emperadora con la perfecci\u00f3n que se comenz\u00f3.<br>4\u00aa) Alabanza y gratitud a la Se\u00f1ora y Patrona y Madre, cuyo h\u00e1bito traemos y de la que somos hijas, por las nuevas casas \u2013\u00abpalomarcitos de la Virgen\u00bb\u2013 que se van fundando, para su gloria y honra.<br>5\u00aa) Gozo y j\u00fabilo de hijas por ser tan queridas y amadas por la que es Madre del Se\u00f1or e Intercesora nuestra.<br>6\u00aa) Teresa de Jes\u00fas se acoge a la bondad de Mar\u00eda como se acoge a la misericordia de Dios: \u00abV\u00e1lgame la misericordia de Dios, en quien yo he confiado siempre por su Hijo sacrat\u00edsimo y la Virgen nuestra Se\u00f1ora, cuyo h\u00e1bito por la bondad del Se\u00f1or traigo\u00bb (F 28,35).<\/p>\n\n\n\n<p>5. Conclusiones<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00aa. La devoci\u00f3n y el\namor a Mar\u00eda, la Virgen, en santa Teresa de Jes\u00fas, son hondamente filiales,\narraigados en la tradici\u00f3n familiar y en la devoci\u00f3n del pueblo, que se\nincrementan y se personalizan en la vida del Carmelo y que tienen rasgos\npersonales y de propia experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00aa. Los t\u00edtulos que la\nSanta usa en la manera de entender las relaciones espirituales con la Virgen\nMar\u00eda son muchos y de calado diverso. Pero siempre corresponden a los\nconvencimientos, actitudes y deseos profundos que anidan en la inteligencia, en\nel coraz\u00f3n y en el celo ev\u00c1ngelizador de santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00aa. El verdadero\ncamino del descubrimiento de Mar\u00eda Virgen en la vida de la Santa es la oraci\u00f3n\ny la experiencia m\u00edstica, acompa\u00f1adas de la imitaci\u00f3n de la oraci\u00f3n recogida de\nMar\u00eda y de sus virtudes m\u00e1s destacadas en el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00aa. Santa Teresa de\nJes\u00fas no hace \u2013y ser\u00eda una osad\u00eda en su tiempo intentarlo\u2013 ning\u00fan tratado de\nMariolog\u00eda. S\u00ed est\u00e1 claro que la Santa habla muchas veces de Mar\u00eda en sus\nescritos y que en su vida tiene presencia preponderante e influyente.<\/p>\n\n\n\n<p>5\u00aa. No hay en ella\nconceptos mariol\u00f3gicos, sino vivencia y experiencia marianas. Se podr\u00eda mejor\nhablar, pues, de marianismo teresiano que de Mariolog\u00eda teresiana.<\/p>\n\n\n\n<p>6\u00aa. Su testimonio\nmariano es esencialmente experiencial y vivencial.<\/p>\n\n\n\n<p>7\u00aa. La experiencia y\nvivencia espirituales son parte de la vida espiritual. Por consiguiente son\nfuentes de ense\u00f1anza que se transmite, como es el caso de santa Teresa de\nJes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>8\u00aa. La experiencia\nteresiana de Mar\u00eda va unida a su experiencia trinitaria y cr\u00edstica\nfundamentalmente. Se da un cierto paralelismo en ese campo concreto\nexperiencial teresiano.<\/p>\n\n\n\n<p>9\u00aa. La Santa ve, ama y\nvenera a Mar\u00eda particularmente como Madre, Virgen, Se\u00f1ora. En un segundo lugar\ncomo Reina, Patrona, Intercesora, Emperadora.<\/p>\n\n\n\n<p>10\u00aa. La Orden del\nCarmen es la Orden de Nuestra Se\u00f1ora, de la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>11\u00aa. Propone santa\nTeresa con frecuencia a la Virgen como modelo de uni\u00f3n con Dios, de oraci\u00f3n y\ncomo maestra de todas las virtudes, entre ellas de la fe, la caridad, la\nhumildad y la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>12\u00aa. Mar\u00eda est\u00e1\npresente en toda la vida de la Santa: desde su ni\u00f1ez, pasando por su juventud,\nhasta llegar a su muerte, tanto en la vida espiritual como en su quehacer de\nfundadora, adem\u00e1s de su tarea de escritora y formadora.<\/p>\n\n\n\n<p>13\u00aa. El tema de Mar\u00eda\nen santa Teresa de Jes\u00fas no ha suscitado demasiado entusiasmo. Dentro de la\ninvestigaci\u00f3n mariana en la Santa los temas m\u00e1s estudiados han sido su devoci\u00f3n\ny su amor a Mar\u00eda y su experiencia m\u00edstica de Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 Eloy\nOrd\u00e1s,&nbsp;Mariolog\u00eda de Santa Teresa de Jes\u00fas, L\u00e9rida 1923; A. de Castro\nAlbarr\u00e1n, Mariolog\u00eda de Santa Teresa de Jes\u00fas, L\u00e9rida 1934; Archange de la R.\ndu Carmel, La Mariologie de Sainte Th\u00e9r\u00e8se, Etudes Carmelitaines 9 (1934)\nVIII-62; Otilio del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Esp\u00edritu mariano de Santa Teresa de Jes\u00fas,\nMteCarm. 42 (1941) 154-165; 211-226; 247-266; Ildefonso de la Inmaculada,\nPrincipios marianos de la Reforma Teresiana: Un precedente de la escuela\nfrancesa del siglo XVI, Ephemerides Mariologicae 31 (1981) 35-50; Miguel\nBoyero, Mar\u00eda en la experiencia m\u00edstica teresiana, Ephemerides Mariologicae 31\n(1981) 9-33; Miguel Boyero, La Virgen Mar\u00eda en la espiritualidad de Santa\nTeresa de Jes\u00fas, Roma 1977; Pedro Mar\u00eda Valpuesta, La Virgen Mar\u00eda en Santa\nTeresa de Jes\u00fas, MteCarm. 89 (1981) 183-208; Emmanuel Renault, Vie et pens\u00e9e\nmariales de Ste. Th\u00e9r\u00e8se d\u2019\u00c1vila, Saint-Sever\/Adour, 15 Ao\u00fbt 1988, 23 pp.;\nJoseph de Sainte Marie, La Vierge du Mont-Carmel. Myst\u00e8re et proph\u00e9tie,\nEditions P. Lethielleux, Par\u00eds 1985, pp. 291-341: Annex 1: L\u00b4experi\u00e9nce et la\ndoctrine mariales de Sainte Th\u00e9r\u00e8se de J\u00e9sus.<\/p>\n\n\n\n<p>Mauricio Mart\u00edn del\nBlanco<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los\nderechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es un tema que haya sido suficientemente estudiado en la Santa. A partir de los a\u00f1os 20 de este siglo se ha investigado un poco m\u00e1s. 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