{"id":5438,"date":"2022-03-25T00:18:46","date_gmt":"2022-03-25T06:18:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5438"},"modified":"2022-03-09T17:27:03","modified_gmt":"2022-03-09T23:27:03","slug":"lectio-vie-25-mar-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5438","title":{"rendered":"Lectio vie, 25 mar, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><br \/>Padre misericordioso, env\u00edame tambi\u00e9n a m\u00ed, en este tiempo de oraci\u00f3n y de escucha de tu Palabra, tu \u00e1ngel santo, para yo pueda recibir el anuncio de la salvaci\u00f3n y, abriendo el coraz\u00f3n, pueda ofrecer mi s\u00ed al Amor. Env\u00eda sobre m\u00ed, te ruego, tu Esp\u00edritu Santo, como sombra que me cubra, como potencia que me llene. Hasta ahora, oh Padre, yo no quiero decirte otra cosa que mi s\u00ed; decirte: \u201cHe aqu\u00ed, que estoy aqu\u00ed por ti. Haz de m\u00ed lo que quieras. \u201cAm\u00e9n.<br \/><br \/><strong>Lectura<\/strong> \u2013 Lucas 1:26-38<br \/>El \u00e1ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un var\u00f3n de la estirpe de David, llamado Jos\u00e9. La virgen se llamaba Mar\u00eda. Entr\u00f3 el \u00e1ngel a donde ella estaba y le dijo: \u201cAl\u00e9grate, llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u201d. Al o\u00edr estas palabras, ella se preocup\u00f3 mucho y se preguntaba qu\u00e9 querr\u00eda decir semejante saludo. El \u00e1ngel le dijo: \u201cNo temas, Mar\u00eda, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. \u00c9l ser\u00e1 grande y ser\u00e1 llamado Hijo del Alt\u00edsimo; el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre, y \u00e9l reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendr\u00e1 fin\u201d.<br \/>Mar\u00eda le dijo entonces al \u00e1ngel: \u201c\u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 ser esto, puesto que yo permanezco virgen?\u201d El \u00e1ngel le contest\u00f3: \u201cEl Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, ser\u00e1 llamado Hijo de Dios. Ah\u00ed tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban est\u00e9ril, porque no hay nada imposible para Dios\u201d. Mar\u00eda contest\u00f3: \u201cYo soy la esclava del Se\u00f1or; c\u00famplase en m\u00ed lo que me has dicho\u201d. Y el \u00e1ngel se retir\u00f3 de su presencia.<br \/><br \/><strong>Para colocar el pasaje en su contexto:<\/strong><br \/>El pasaje de la anunciaci\u00f3n nos conduce del templo, espacio sagrado por excelencia, a la casa, a la intimidad del encuentro personal de Dios con su criatura; nos conduce dentro de nosotros mismos, al profundo de nuestro ser y de nuestra historia, all\u00e1 donde Dios puede llegar y tocarnos. El anuncio del nacimiento de Juan el Bautista hab\u00eda abierto el seno est\u00e9ril de Isabel, deshaciendo la absoluta impotencia del hombre y transform\u00e1ndola en capacidad de obrar junto con Dios. El anuncio del nacimiento de Jes\u00fas, por el contrario, llama a la puerta del seno fruct\u00edfero de la \u201cLlena de Gracia\u201d y espera respuesta: es Dios que espera nuestro s\u00ed, para poder obrar todo.<br \/><br \/>Para ayudar en la lectura del pasaje:<br \/>vv.26-27: Estos dos primeros vers\u00edculos nos colocan en el tiempo y el espacio sagrados del acontecimiento que meditamos y que reviven en nosotros: estamos en el sexto mes de la concepci\u00f3n de Juan Bautista y estamos en Nazaret, ciudad de Galilea, territorio delos alejados e impuros.. Aqu\u00ed ha bajado Dios para hablarle a una virgen, para hablar a nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Nos vienen presentados los personajes de este acontecimiento maravilloso: Gabriel, el enviado de Dios, una joven mujer de nombre Mar\u00eda y su esposo Jos\u00e9, de la casa real de David. Tambi\u00e9n nosotros somos acogidos a esta presencia, estamos llamados a entrar en el misterio.<\/p>\n<p>vv.28-29: Son las primer\u00edsimas frases del di\u00e1logo de Dios con su criatura. Pocas palabras, apenas un suspiro, pero palabras omnipotentes, que turban el coraz\u00f3n, que ponen profundamente en discusi\u00f3n la vida, los planes, las esperanzas humanas. El \u00e1ngel anuncia el gozo, la gracia y la presencia de Dios; Mar\u00eda queda turbada y se pregunta de d\u00f3nde le pueda venir a ella todo esto. \u00bfDe d\u00f3nde un gozo tal? \u00bfC\u00f3mo una gracia tan grande que puede cambiar incluso el ser?<br \/><br \/>vv.30-33: Estos son los vers\u00edculos centrales del pasaje: y la explosi\u00f3n del anuncio, la manifestaci\u00f3n del don de Dios, de su omnipotencia en la vida del hombre. Gabriel. el fuerte, habla de Jes\u00fas: el rey eterno, el Salvador, el Dios hecho ni\u00f1o, el Omnipotente humilde. Habla de Mar\u00eda, de su seno, de su vida que ha sido elegida para dar entrada y acogida a Dios en este mundo y en cualquier otra vida. Dios comienza, ya aqu\u00ed, a hacerse vecino, a llamar. Est\u00e1 en pie, espera, junto a la puerta del coraz\u00f3n de Mar\u00eda; pero tambi\u00e9n aqu\u00ed, en nuestra casa, junto a nuestro coraz\u00f3n\u2026.<br \/><br \/>v.34: Mar\u00eda ante la propuesta de Dios, se deja manejar por una completa disposici\u00f3n; revela su coraz\u00f3n, sus deseos. Sabe que para Dios lo imposible es realizable, no tiene la m\u00ednima duda, no endurece su coraz\u00f3n ni su mente, no hace c\u00e1lculos; quiere solamente disponerse plenamente, abrirse, dejarse alcanzar de aquel toque humanamente imposible, pero ya escrito, ya realizado en Dios. Pone delante de \u00c9l, con un gesto de pur\u00edsima pobreza, su virginidad, su no conocer var\u00f3n; es una entrega plena, absoluta, desbordante de fe y abandono. Es la premisa del s\u00ed.<br \/><br \/>35-37: Dios, humild\u00edsimo responde; la omnipotencia se inclina sobre la fragilidad de esta mujer, que somos cada uno de nosotros. El di\u00e1logo contin\u00faa, la alianza crece y se refuerza. Dios revela el c\u00f3mo, habla del Esp\u00edritu Santo, de su sombra fecundante, que no viola, no rompe, sino conserva intacta. Habla de la experiencia humana de Isabel, revela otro imposible convertido en posible; casi una garant\u00eda, una seguridad. Y despu\u00e9s, la \u00faltima palabra, ante la cual es necesario escoger: decir s\u00ed o decir no; creer o dudar, entregarse o endurecerse, abrir la puerta o cerrarla. \u201cNada es imposible para Dios\u201d<br \/><br \/>v.38: Este \u00faltimo vers\u00edculo parece encerrar el infinito. Mar\u00eda dice su \u201cHe aqu\u00ed\u201d se abre, se ofrece a Dios y se realiza el encuentro, la uni\u00f3n por siempre. Dios entra en el hombre y el hombre se convierte en lugar de Dios: son las Bodas m\u00e1s sublimes que se puedan jam\u00e1s realizar en esta tierra. Y sin embargo el evangelio se cierra con una palabra casi triste, dura: Mar\u00eda queda sola, el \u00e1ngel se va. Queda, sin embargo, el s\u00ed pronunciado por Mar\u00eda a Dios y su Presencia; queda la verdadera Vida.<br \/><br \/><strong>Un momento de silencio orante<\/strong><br \/><em>He le\u00eddo y escuchado las palabras del evangelio. Estoy en silencio\u2026Dios est\u00e1 aqu\u00ed, a la puerta, y pide asilo, precisamente a m\u00ed, a mi pobre vida\u2026.<br \/><br \/><\/em><strong>Algunas preguntas<\/strong><br \/>El anuncio de Dios, su \u00e1ngel, entra en mi vida, ante m\u00ed y me habla. \u00bfEstoy preparado para recibirlo, para dejarle espacio, para escucharlo con atenci\u00f3n?<br \/>Enseguida recibo un anuncio desconcertante; Dios me habla de gozo, de gracia, de presencia. Precisamente las cosas que yo estoy buscando desde hace tanto tiempo, de siempre. \u00bfQui\u00e9n me podr\u00e1 hacer verdaderamente feliz?\u00bfQuiero fiarme de su felicidad, de su presencia?<br \/>Ha bastado un poco, apenas un movimiento del coraz\u00f3n, del ser; \u00c9l ya se ha dado cuenta. Ya me est\u00e1 llenando de luz y amor. Me dice: \u201cHas encontrado gracia a mis ojos\u201d.<br \/>\u00bfAgrado yo a Dios? \u00bf\u00c9l me encuentra amable? S\u00ed, as\u00ed es. \u00bfPor qu\u00e9 no lo hemos querido creer antes?\u00bfPor qu\u00e9 no lo he escuchado?<br \/>El Se\u00f1or Jes\u00fas quiere venir a este mundo tambi\u00e9n a trav\u00e9s de m\u00ed; quiere acercarse a mis hermanos a trav\u00e9s de los senderos de mi vida, de mi ser. \u00bfPodr\u00e9 estropearle la entrada?\u00bfPodr\u00e9 rechazarlo, tenerlo lejano?\u00bfPodr\u00e9 borrarlo de mi historia de mi vida?<br \/><br \/><strong>Una clave de lectura<\/strong><br \/><em>Algunas palabras importantes y fuertes que resuenan en este pasaje del evangelio<br \/><br \/><\/em>\u00a1Al\u00e9grate!<br \/>Verdaderamente es extra\u00f1o este saludo de Dios a su criatura; parece inexplicable y quiz\u00e1s sin sentido. Y sin embargo, ya desde siglos resonaba en las p\u00e1ginas de las divinas Escrituras y, por consiguiente, en los labios del pueblo hebreo. \u00a1G\u00f3zate, al\u00e9grate, exulta! Muchas veces los profetas hab\u00edan repetido este soplo del respiro de Dios, hab\u00edan gritado este silencioso latido de su coraz\u00f3n por su pueblo, su resto. Lo leo en Joel: \u201cNo temas, tierra, sino goza y al\u00e9grate, porque el Se\u00f1or ha hecho cosas grandes\u2026.\u201d(2,21-23); en Sofon\u00edas: \u201cG\u00f3zate, hija de Sion, exulta, Israel, y al\u00e9grate con todo el coraz\u00f3n, hija de Jerusal\u00e9n! El Se\u00f1or ha revocado tu condena\u201d (3,4); en Zacar\u00edas: \u201cG\u00f3zate, exulta hija de Sion porque, he aqu\u00ed, que yo vengo a morar en medio de ti, or\u00e1culo del Se\u00f1or\u201d (2,14). Lo leo y lo vuelvo a escuchar, hoy, pronunciado tambi\u00e9n sobre mi coraz\u00f3n, sobre mi vida; tambi\u00e9n a m\u00ed se me anuncia un gozo, una felicidad nueva, nunca antes vivida. Descubro las grandes cosas que el Se\u00f1or ha hecho por m\u00ed; experimento la liberaci\u00f3n que viene de su perd\u00f3n, yo no estoy ya condenado, sino agraciado, para siempre; vivo la experiencia de la presencia del Se\u00f1or junto a m\u00ed, en m\u00ed. S\u00ed, \u00c9l ha venido a habitar entre nosotros; \u00c9l est\u00e1 de nuevo plantando su tienda en la tierra de mi coraz\u00f3n, de mi existencia. Se\u00f1or, como dice el salmo, T\u00fa te gozas con tus criaturas (Sal 104, 31) y tambi\u00e9n yo me gozo en ti; mi gozo est\u00e1 en ti (Sal 104, 34).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or est\u00e1 contigo<br \/>Estas palabras tan simples, tan luminosas, dicha por el \u00e1ngel a Mar\u00eda, encierra una fuerza omnipotente; me doy cuenta que bastar\u00eda, por s\u00ed sola, a salvarme la vida, a levantarme de cualquier ca\u00edda o fallo, de cualquier error. El hecho de que \u00c9l, mi Se\u00f1or, est\u00e1 conmigo, me sostiene en vida, me vuelve animoso, me da confianza para continuar existiendo. Si yo existo, es porque \u00c9l est\u00e1 conmigo. Quiz\u00e1s pueda valer para m\u00ed la experiencia que la Escritura cuenta de Isaac, al cual le sucedi\u00f3 la cosa m\u00e1s bella que se puede desear a un hombre que cree en Dios y lo ama; un d\u00eda se le acerca a \u00e9l Abimelech con sus hombres, dici\u00e9ndole; \u201cHemos visto que el Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u201d (G\u00e9n 26, 28) y pidiendo que se hicieran amigos, que se hiciera un pacto. Quisiera que tambi\u00e9n de m\u00ed se dijera la misma cosa; quisiera poder manifestar que el Se\u00f1or verdaderamente est\u00e1 en m\u00ed, dentro de mi vida, en mis deseos, mis afectos, mis gustos y acciones; quisiera que otros pudieran encontrarlo por mi mediaci\u00f3n. Quiz\u00e1s, por esto, es necesario que yo absorba su presencia, que lo coma y lo beba.<br \/><br \/>Me voy a la escuela de la Escritura, leo y vuelvo a leer algunos pasajes en la que la voz del Se\u00f1or me repite esta verdad y, mientras \u00c9l me habla, me voy cambiando, me siento m\u00e1s habitado. \u201dPermanece en este pa\u00eds y yo estar\u00e9 contigo y te bendecir\u00e9\u201d (G\u00e9n 26,3). \u201cDespu\u00e9s el Se\u00f1or comunic\u00f3 sus \u00f3rdenes a Josu\u00e9 , hijo de Nun, y le dijo: \u201cS\u00e9 fuerte y ten \u00e1nimo, porque tu introducir\u00e1s a los Israelitas en el pa\u00eds que he jurado darles, y yo estar\u00e9 contigo\u201d (Dt 31,23). \u201dLuchar\u00e1n contra ti pero no prevalecer\u00e1n, porque yo estar\u00e9 contigo para salvarte y liberarte\u201d (Jer 15,20). \u201cEl \u00e1ngel del Se\u00f1or aparece a Gede\u00f3n y le dice: \u201c\u00a1El Se\u00f1or es contigo, hombre fuerte y valeroso!\u201d (Jue 6,12).<br \/><br \/>\u201cEn aquella noche se le apareci\u00f3 el Se\u00f1or y le dijo: Yo soy el Dios de Abrah\u00e1n tu padre, no temas porque yo estoy contigo. Te bendecir\u00e9 y multiplicar\u00e9 tu descendencia por amor a Abrah\u00e1n, mi siervo\u201d (G\u00e9n 26,24). \u201cHe aqu\u00ed que yo estoy contigo y te proteger\u00e9 a donde quieras que vayas; luego te har\u00e9 regresar a este pa\u00eds, porque no te abandonar\u00e9 sin hacer todo lo que te he dicho\u201d (G\u00e9n 28,15) \u201cNo temas porque yo estoy contigo; no te descarr\u00edes, porque yo soy tu Dios. Te hago fuerte y acudo en tu ayuda y te sostengo con la diestra victoriosa\u201d (Is 41,10)<br \/><br \/>No temas<br \/>La Biblia se encuentra rebosante de este anuncio lleno de ternura; casi como un r\u00edo de misericordia esta palabra recorre todos los libros sagrados, desde el G\u00e9nesis hasta el Apocalipsis. Es el Padre que repite a sus hijos que no tengan miedo, porque \u00c9l est\u00e1 con ellos, no los abandona, no los olvida, no los deja en poder del enemigo. Es como si fuese una declaraci\u00f3n de amor, de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, y llega hasta nosotros. Abrah\u00e1n ha o\u00eddo esta palabra y despu\u00e9s de \u00e9l su hijo Isaac, despu\u00e9s los patriarcas, Mois\u00e9s, Josu\u00e9, David, Salom\u00f3n y con ellos, Jerem\u00edas y todos los profetas. Ninguno est\u00e1 excluido de este abrazo de salvaci\u00f3n que el Padre ofrece a sus hijos, tambi\u00e9n a los m\u00e1s alejados, los m\u00e1s rebeldes. Mar\u00eda sabe escuchar profundamente esta palabra y se la cree con fe plena, con absoluto abandono; Ella escucha y cree, acoge y vive tambi\u00e9n para nosotros. Ella es la mujer fuerte y animosa que se abre a la llegada del Se\u00f1or, dejando caer todos los miedos, las incredulidades, las negativas. Ella repite este anuncio de Dios dentro de nuestra vida y nos invita a creer con Ella.<br \/><br \/>Has encontrado gracia<br \/>\u201cSe\u00f1or, si he encontrado gracia a tus ojos\u2026\u201d. Esta es la plegaria que sale m\u00e1s veces del coraz\u00f3n de hombres y mujeres que buscan refugio en el Se\u00f1or; de ellos habla la Escritura, los encontramos en las encrucijadas de nuestras calles, cuando no sabemos bien a donde ir, cuando nos sentimos golpeados por la soledad o la tentaci\u00f3n, cuando vivimos los abandonos, las traiciones, las desconfianzas que pesan sobre nuestra existencia. Cuando no tenemos a nadie y no logramos ni siquiera encontrarnos a nosotros mismo, entonces tambi\u00e9n nosotros, como ellos, nos ponemos a rezar repitiendo aquellas palabras: \u201cSe\u00f1or, si he encontrado gracias a tus ojos\u2026\u201d. \u00a1Cuantas veces quiz\u00e1s las hemos repetido, tambi\u00e9n solo, en silencio! Pero hoy aqu\u00ed, en este pasaje evang\u00e9lico tan sencillo, se nos adelantaron, hemos estado escuchando con anterioridad; ya no necesitamos suplicar, porque ya hemos encontrado todo aquello que est\u00e1bamos siempre buscando y mucho m\u00e1s. Hemos recibido gratuitamente, hemos sido colmados y ahora rebosamos.<br \/><br \/>Para Dios nada hay imposible<br \/>Hemos llegado casi al final de este recorrido fort\u00edsimo de gracia y de liberaci\u00f3n; acaba de alcanzarme ahora una palabra que me sacude en lo m\u00e1s profundo. Mi fe est\u00e1 puesta al retortero; el Se\u00f1or me prueba, me sondea, pone a prueba mi coraz\u00f3n. Lo que el \u00e1ngel afirma aqu\u00ed, delante de Mar\u00eda, hab\u00eda sido ya proclamado muchas veces en el Antiguo Testamento; ahora alcanza la plenitud, ahora todos los imposibles se realizan; Dios se hace hombre; el Se\u00f1or se convierte en amigo; el lejano est\u00e1 muy cerca. Y yo, tambi\u00e9n yo, peque\u00f1o y pobre, me hago part\u00edcipe de esta inmensidad de gracia; se me dice que tambi\u00e9n en mi vida lo imposible se convierte en posible. S\u00f3lo debo creer, s\u00f3lo dar mi consentimiento. Pero esto significa dejarse sacudir por la potencia de Dios; entregarme a \u00c9l: que me cambia, me libera, me renueva. Nada de esto es imposible. S\u00ed, yo puedo renacer hoy, en este momento, por gracia de su palabra que me ha hablado, que me ha alcanzado hasta el punto m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n. Busco y transcribo los pasos de la Escrituras que me repiten esta verdad. Y mientras escribo, mientras las leo y las pronuncio despacio, masticando cada palabra, lo que ellas dicen se realizan en m\u00ed\u2026 G\u00e9nesis 18,14; Job 42,2; Jerem\u00edas 32, 17; Jerem\u00edas 32, 27; Zacar\u00edas 8,6; Mateo 19,26; Lucas 18,27.<br \/><br \/>Heme aqu\u00ed<br \/>Y ahora no puedo huir, ni evitar la conclusi\u00f3n. Sab\u00eda desde el principio que precisamente aqu\u00ed, dentro de esta palabra, tan peque\u00f1a sin embargo, tan llena, tan definitiva, Dios me estaba aguardando. La cita del amor, de la alianza entre \u00c9l y yo se hab\u00eda se\u00f1alado precisamente en esta palabra, apenas un suspiro de su voz. Permanezco aturdido por la riqueza de presencia que siento en este \u00a1\u201cHeme aqu\u00ed\u201d!; no debo esforzarme mucho para recordar las innumerables veces que Dios mismo la ha pronunciado primero, la ha repetido. \u00c9l es el \u201cHeme aqu\u00ed\u201d hecho persona, hecho fidelidad absoluta, insustituible. Deber\u00eda ponerme solamente bajo su onda, s\u00f3lo encontrar su impronta en los polvos de mi pobreza, de mi desierto; deber\u00eda s\u00f3lo acoger su amor infinito que no ha cesado jam\u00e1s de buscarme, de estar junto a mi, de caminar conmigo, donde quiera que yo he ido. El \u201cHeme aqu\u00ed\u201d est\u00e1 ya dicho y vivido, es ya verdad. \u00a1Cu\u00e1ntos, antes que yo y cu\u00e1ntos tambi\u00e9n hoy, junto a mi! No, no estoy solo. Hago una vez m\u00e1s silencio, me coloco una vez m\u00e1s a la escucha, antes de responder\u2026\u201c\u00a1Heme aqu\u00ed, heme aqu\u00ed!\u201d (Is 65,1) repite Dios; \u201cHeme aqu\u00ed, soy la sierva del Se\u00f1or\u201d, responde Mar\u00eda; \u201cHeme aqu\u00ed, que yo vengo para hacer tu voluntad\u201d (Sal 39,8) dice Cristo.<br \/><br \/>Un momento de oraci\u00f3n: Salmo 138<br \/>Estribillo: Padre, en tus manos encomiendo mi vida T\u00fa me escrutas, Yahv\u00e9, y me conoces;<br \/>sabes cu\u00e1ndo me siento y me levanto, mi pensamiento percibes desde lejos; de camino o acostado, t\u00fa lo adviertes, familiares te son todas mis sendas.<br \/>A\u00fan no llega la palabra a mi lengua, y t\u00fa, Yahv\u00e9, la conoces por entero; me rodeas por detr\u00e1s y por delante, tienes puesta tu mano sobre m\u00ed.<br \/>Maravilla de ciencia que me supera, tan alta que no puedo alcanzarla.<br \/>\u00bfAd\u00f3nde ir\u00e9 lejos de tu esp\u00edritu, ad\u00f3nde podr\u00e9 huir de tu presencia? Si subo hasta el cielo, all\u00ed est\u00e1s t\u00fa, si me acuesto en el Seol, all\u00ed est\u00e1s. Porque t\u00fa has formado mis ri\u00f1ones,<br \/>me has tejido en el vientre de mi madre; te doy gracias por tantas maravillas:<br \/>prodigio soy, prodigios tus obras.<br \/>\u00a1Qu\u00e9 arduos me resultan tus pensamientos, oh Dios, qu\u00e9 incontable es su suma! Si los cuento, son m\u00e1s que la arena; al terminar, todav\u00eda estoy contigo.<br \/>Sond\u00e9ame, oh Dios, conoce mi coraz\u00f3n, exam\u00edname, conoce mis desvelos. Que mi camino no acabe mal, gu\u00edame por el camino eterno.<br \/><br \/><strong>Oraci\u00f3n final<\/strong><br \/>Padre m\u00edo, tu has bajado hasta m\u00ed, me has tocado el coraz\u00f3n, me has hablado, prometi\u00e9ndome gozo, presencia, salvaci\u00f3n. En la gracia del Esp\u00edritu Santo, que me ha cubierto con su sombra, tambi\u00e9n yo junto a Mar\u00eda, he podido decirte mi s\u00ed, el \u201cHeme aqu\u00ed\u201d de mi vida por ti. Ahora no me queda nada m\u00e1s que la fuerza de tu promesa, tu verdad: \u201cConcebir\u00e1s y dar\u00e1s a la luz Jes\u00fas\u201d. Se\u00f1or, aqu\u00ed tienes el seno abierto de mi vida, de mi ser, de todo lo que soy. Pongo todo en tu coraz\u00f3n. T\u00fa, entra, ven, desciende te ruego a fecundarme, hazme generadora de Cristo en este mundo. El amor que yo recibo de ti, en medida desbordante, encuentre su plenitud y su verdad cuando alcance a los hermanos y hermanas que t\u00fa pones en mi camino. Nuestro encuentro, oh Padre, sea abierto, sea don para todos; sea Jes\u00fas, el Salvador. Am\u00e9n.<br \/><br \/>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oraci\u00f3n inicialPadre misericordioso, env\u00edame tambi\u00e9n a m\u00ed, en este tiempo de oraci\u00f3n y de escucha de tu Palabra, tu \u00e1ngel santo, para yo pueda recibir el anuncio de la salvaci\u00f3n y, abriendo el coraz\u00f3n, pueda ofrecer mi s\u00ed al Amor. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5438\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1pI","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5438"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5438"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5438\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5439,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5438\/revisions\/5439"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}