{"id":5835,"date":"2022-04-10T00:05:06","date_gmt":"2022-04-10T06:05:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5835"},"modified":"2022-04-01T12:05:13","modified_gmt":"2022-04-01T18:05:13","slug":"lectio-dom-10-abr-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5835","title":{"rendered":"Lectio Dom, 10 abr, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>La muerte de Jes\u00fas: cuando el amor llega hasta el extremo. Lucas 22,14 &#8211; 23,56<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n\n\n\n<p>Esp\u00edritu\nSanto,<br>\nderramado sobre el mundo por el ser divino que va a morir,<br>\ncond\u00facenos a contemplar<br>\ny a comprender la v\u00eda dolorosa<br>\nde nuestro Salvador<br>\ny el amor con que la ha recorrido.<br>\nConc\u00e9denos ojos y corazones de verdaderos creyentes,<br>\npara que se nos revele<br>\nel misterio glorioso de su cruz.<br>\n\u00abGracias a la cruz no andaremos ya errantes por el desierto,<br>\nporque conocemos el camino verdadero;<br>\nno nos quedaremos ya fuera de la casa de nuestro Dios, de nuestro rey, porque\nhemos encontrado la puerta;<br>\nno temeremos ya las flechas encendidas del demonio, porque habremos descubierto\nuna fuente de agua.<br>\nPor medio de \u00c9l, no estaremos ya solos, porque habremos encontrado al esposo;\nno tendremos ya miedo del lobo,<br>\nporque habremos encontrado al buen pastor.<br>\nGracias a la cruz no nos asustar\u00e1 ya la iniquidad de los poderosos, porque\nestaremos<br>\nsentados a la mesa del rey\u00bb (Cf. S. Juan Cris\u00f3stomo).<\/p>\n\n\n\n<h2>Lectura<\/h2>\n\n\n\n<ol><li>Clave para la\nlectura:<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p><em>Contexto lit\u00fargico<\/em>: la antigua tradici\u00f3n de proclamar el Evangelio de la\nPasi\u00f3n y Muerte de Jesucristo el domingo anterior a la Pascua se remonta a la\n\u00e9poca en la cual las celebraciones de la Semana Santa estaban reducidas al\nm\u00ednimo. La finalidad de tal lectura es la de llevar a los oyentes a la\ncontemplaci\u00f3n del misterio de muerte que prepara la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or y que\nes, por lo tanto, la condici\u00f3n por la cual el creyente ha entrado en la \u201cvida\nnueva\u201d en Cristo. El uso de hacer esta larga lectura entre varios lectores\nsirve, no solamente para hacer menos mon\u00f3tona la proclamaci\u00f3n o para facilitar\nuna escucha atenta, sino para hacer que la participaci\u00f3n de los oyentes sea m\u00e1s\nemotiva, como si se quisiera transmitir la sensaci\u00f3n que ellos est\u00e1n presentes\ny son agentes de lo que se narra.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos\nlecturas que preceden al Evangelio de este domingo, contribuyen para dar una\nperspectiva interpretativa del texto: el Siervo de Yahv\u00e9 es Jes\u00fas, el Cristo,\nPersona divina que, a trav\u00e9s de la muerte ignominiosa que padece, llega a la\ngloria de Dios Padre y comunica su propia vida a los hombres que le escuchan y\nlo acogen.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Contexto evang\u00e9lico<\/em>: sabemos ya que el n\u00facleo literario, en torno al cual se\nformaron los Evangelios, es el de la narraci\u00f3n de la Pascua del Se\u00f1or: Pasi\u00f3n,\nMuerte y Resurrecci\u00f3n. Estamos, pues, frente a un texto bastante antiguo y\nunitario en su composici\u00f3n literaria, aunque se haya formado gradualmente. Su\nimportancia es, de todos modos, capital: se narra el acontecimiento fundamental\nde la fe cristiana, aqu\u00e9l con el que cada creyente debe confrontarse y\nconformarse constantemente (a\u00fan cuando el texto que se ofrece en este domingo\nacaba en la sepultura de Jes\u00fas).<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas, como\nsiempre, se nos revela narrador eficaz y detallado, atento a las detalles\nparticulares y capaz de hacer ver al lector los sentimientos y movimientos\ninteriores de sus personajes principales, sobre todo, de Jes\u00fas. El dolor\nterrible e injusto que padece se nos muestra a trav\u00e9s del filtro de su actitud\ninalterable de misericordia hacia todos los hombres, aunque estos sean sus\nperseguidores y asesinos; algunos de ellos quedan tocados e impresionados por\neste modo suyo de afrontar el sufrimiento y la muerte, de tal manera que dan\nsignos de creer en \u00c9l: el tormento de la Pasi\u00f3n viene suavizado con la potencia\ndel amor divino de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el\ncontexto del tercer Evangelio, Jes\u00fas va solamente una vez a la Ciudad Santa: la\nvez decisiva para la historia humana del Cristo y para la historia de la\nsalvaci\u00f3n. Toda la narraci\u00f3n evang\u00e9lica lucana es como una larga preparaci\u00f3n\npara los acontecimientos de aquellos \u00faltimos d\u00edas, Jes\u00fas los pasa en Jerusal\u00e9n\npredicando y haciendo gestos, a veces de tono grandioso (por ej.: la expulsi\u00f3n\nde los mercaderes del Templo, 19,45-48), otras veces, misteriosos o un poco\nprovocadores (por ej.: la respuesta acerca del tributo debido al C\u00e9sar,\n20,19-26). No por casualidad, el evangelista concentra en estos \u00faltimos d\u00edas\nacontecimientos y palabras que los otros sin\u00f3pticos ponen en otras fases de la\nvida p\u00fablica del Se\u00f1or. Todo esto se desarrolla mientras el complot de los\njefes del Pueblo se intensifica y se hace cada vez m\u00e1s concreto, hasta que a\nJudas se le ofrece una ocasi\u00f3n propicia e inesperada (22,2-6).<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer\nevangelista, para indicar esta \u00faltima y definitiva etapa de la vida del Se\u00f1or,\nutiliza varios t\u00e9rminos en el curso de su obra: es una \u201cpartida\u201d o un \u201c\u00e9xodo\u201d\n(9,31), es una \u201casunci\u00f3n\u201d (9,51) y es un \u201ccumplimiento\u201d (13,32). As\u00ed pues,\nLucas da a entender a sus lectores, anticipadamente, c\u00f3mo interpretar la\nterrible y escandalosa muerte del Cristo al cual han confiado su propia vida:\n\u00c9l realiza un paso doloroso y dif\u00edcil de entender, pero \u201cnecesario\u201d en la\neconom\u00eda de la salvaci\u00f3n (9,22; 13,33; 17,35; 22,37) para llevar a buen \u00e9xito\n(\u201ccumplimiento\u201d) su itinerario hacia la gloria (Cf. 24,26; 17,25).<\/p>\n\n\n\n<p>Tal\nitinerario de Jes\u00fas es paradigma de aquel que cada disc\u00edpulo suyo debe llevar a\ncabo (Hch 14,22).<\/p>\n\n\n\n<p>Una divisi\u00f3n del texto para ayudar a la lectura:<br> La narraci\u00f3n de la \u00faltima cena: desde 22,7 a 22,38;<br> La oraci\u00f3n de Jes\u00fas en el huerto de Getseman\u00ed: desde 22,39 a 22,46;<br> El arresto y el proceso hebraico: desde 22,47 a 22,71<br> El proceso civil delante de Pilato y Herodes: desde 23,1 a 23,25<br> La condena, la crucifixi\u00f3n y la muerte: desde 23,26 a 23,49<br> Los acontecimientos sucesivos a la muerte: desde 23,50 hasta 23,56.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El texto:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>PASI\u00d3N DE NUESTRO SE\u00d1OR JESUCRISTO SEG\u00daN SAN LUCAS: 22,\n14-23, 56 <\/p>\n\n\n\n<p><em>He deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Llegada la hora de cenar, se sent\u00f3 Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos\ny les dijo: \u00abCu\u00e1nto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de\npadecer, porque yo les aseguro que ya no la volver\u00e9 a celebrar, hasta que tenga\ncabal cumplimiento en el Reino de Dios\u00bb. Luego tom\u00f3 en sus manos una copa\nde vino, pronunci\u00f3 la acci\u00f3n de gracias y dijo: \u00abTomen esto y rep\u00e1rtanlo\nentre ustedes, porque les aseguro que ya no volver\u00e9 a beber del fruto de la vid\nhasta que venga el Reino de Dios\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Hagan esto en memoria m\u00eda <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tomando despu\u00e9s un pan, pronunci\u00f3 la acci\u00f3n de gracias, lo\nparti\u00f3 y se lo dio, diciendo: \u00abEsto es mi cuerpo, que se entrega por\nustedes. Hagan esto en memoria m\u00eda\u00bb. Despu\u00e9s de cenar, hizo lo mismo con\nuna copa de vino, diciendo: \u00abEsta copa es la nueva alianza, sellada con mi\nsangre, que se derrama por ustedes\u00bb. \u00a1<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ay de aquel por quien el Hijo del hombre ser\u00e1 entregado! <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPero miren: la mano del que me va a entregar est\u00e1\nconmigo en la mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, seg\u00fan lo decretado;\npero \u00a1ay de aquel hombre por quien ser\u00e1 entregado!\u00bb. Ellos empezaron a\npreguntarse unos a otros qui\u00e9n de ellos pod\u00eda ser el que lo iba a traicionar. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s los disc\u00edpulos se pusieron a discutir sobre cu\u00e1l de\nellos deber\u00eda ser considerado como el m\u00e1s importante. Jes\u00fas les dijo: \u00abLos\nreyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen\nllamar bienhechores. Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo contrario: que el\nmayor entre ustedes act\u00fae como si fuera el menor, y el que gobierna, como si\nfuera un servidor. Porque, \u00bfqui\u00e9n vale m\u00e1s, el que est\u00e1 a la mesa o el que\nsirve? \u00bfVerdad que es el que est\u00e1 a la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes\ncomo el que sirve. Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy\na dar el Reino, como mi Padre me lo dio a m\u00ed, para que coman y beban a mi mesa\nen el Reino, y se siente cada uno en un trono, para juzgar a las doce tribus de\nIsrael\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>T\u00fa, una vez convertido, confirma a tus hermanos <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Luego a\u00f1adi\u00f3: \u00abSim\u00f3n, Sim\u00f3n, mira que Satan\u00e1s ha pedido\npermiso para zarandearlos como trigo; pero yo he orado por ti, para que tu fe\nno desfallezca; y t\u00fa, una vez convertido, confirma a tus hermanos\u00bb. \u00c9l le\ncontest\u00f3: \u00abSe\u00f1or, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la c\u00e1rcel y a la\nmuerte\u00bb. Jes\u00fas le replic\u00f3: \u00abTe digo, Pedro, que hoy, antes de que\ncante el gallo, habr\u00e1s negado tres veces que me conoces\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Conviene que se cumpla en m\u00ed lo que est\u00e1 escrito <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s les dijo a todos ellos: \u00abCuando los envi\u00e9 sin\nprovisiones, sin dinero ni sandalias, \u00bfacaso les falt\u00f3 algo?\u00bb. Ellos\ncontestaron: \u00abNada\u00bb. \u00c9l a\u00f1adi\u00f3: \u00abAhora, en cambio, el que tenga\ndinero o provisiones, que los tome; y el que no tenga espada, que venda su\nmanto y compre una. Les aseguro que conviene que se cumpla esto que est\u00e1\nescrito de m\u00ed: Fue contado entre los malhechores, porque se acerca el\ncumplimiento de todo lo que se refiere a m\u00ed\u00bb. Ellos le dijeron:\n\u00abSe\u00f1or, aqu\u00ed hay dos espadas\u00bb. \u00c9l les contest\u00f3: \u00ab\u00a1Basta\nya!\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Lleno de tristeza, se puso a orar de rodillas <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sali\u00f3 Jes\u00fas, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo\nacompa\u00f1aron los disc\u00edpulos. Al llegar a ese sitio, les dijo: \u00abOren, para\nno caer en la tentaci\u00f3n\u00bb. Luego se alej\u00f3 de ellos a la distancia de un\ntiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo: \u00abPadre, si quieres,\naparta de m\u00ed esta amarga prueba; pero que no se haga mi voluntad, sino la\ntuya\u00bb. Se le apareci\u00f3 entonces un \u00e1ngel para confortarlo; \u00e9l, en su angustia\nmortal, oraba con mayor insistencia, y comenz\u00f3 a sudar gruesas gotas de sangre,\nque ca\u00edan hasta el suelo. Por fin termin\u00f3 su oraci\u00f3n, se levant\u00f3, fue hacia sus\ndisc\u00edpulos y los encontr\u00f3 dormidos por la pena. Entonces les dijo: \u00ab\u00bfPor\nqu\u00e9 est\u00e1n dormidos? Lev\u00e1ntense y oren para no caer en la tentaci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Judas, \u00bfcon un beso entregas al Hijo del hombre? <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda estaba hablando, cuando lleg\u00f3 una turba encabezada\npor Judas, uno de los Doce, quien se acerc\u00f3 a Jes\u00fas para besarlo. Jes\u00fas le\ndijo: \u00abJudas, \u00bfcon un beso entregas al Hijo del hombre?\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con\n\u00e9l dijeron: \u00abSe\u00f1or, \u00bflos atacamos con la espada?\u00bb. Y uno de ellos\nhiri\u00f3 a un criado del sumo sacerdote y le cort\u00f3 la oreja derecha. Jes\u00fas\nintervino, diciendo: \u00ab\u00a1Dejen! \u00a1Basta!\u00bb. Le toc\u00f3 la oreja y lo cur\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s Jes\u00fas dijo a los sumos sacerdotes, a los encargados\ndel templo y a los ancianos que hab\u00edan venido a arrestarlo: \u00abHan venido a\naprehenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido. Todos los d\u00edas he\nestado con ustedes en el templo y no me echaron mano. Pero \u00e9sta es su hora y la\ndel poder de las tinieblas\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Pedro sali\u00f3 de ah\u00ed y se solt\u00f3 a llorar <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en\nla casa del sumo sacerdote. Pedro los segu\u00eda desde lejos. Encendieron fuego en\nmedio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sent\u00f3 tambi\u00e9n con ellos. Al\nverlo sentado junto a la lumbre, una criada se le qued\u00f3 mirando y dijo:\n\u00ab\u00c9ste tambi\u00e9n estaba con \u00e9l\u00bb. Pero \u00e9l lo neg\u00f3 diciendo: \u00abNo lo\nconozco, mujer\u00bb. Poco despu\u00e9s lo vio otro y le dijo: \u00abT\u00fa tambi\u00e9n eres\nuno de ellos\u00bb. Pedro replic\u00f3: \u00ab\u00a1Hombre, no lo soy!\u00bb. Y como\ndespu\u00e9s de una hora, otro insisti\u00f3: \u00abSin duda que \u00e9ste tambi\u00e9n estaba con\n\u00e9l, porque es galileo\u00bb, Pedro contest\u00f3: \u00ab\u00a1Hombre, no s\u00e9 de qu\u00e9\nhablas!\u00bb. Todav\u00eda estaba hablando, cuando cant\u00f3 un gallo. <\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or, volvi\u00e9ndose, mir\u00f3 a Pedro. Pedro se acord\u00f3\nentonces de las palabras que el Se\u00f1or le hab\u00eda dicho: &#8216;Antes de que cante el\ngallo, me negar\u00e1s tres veces&#8217;, y saliendo de all\u00ed se solt\u00f3 a llorar amargamente.\n<\/p>\n\n\n\n<p><em>Adivina qui\u00e9n te ha pegado <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres que sujetaban a Jes\u00fas se burlaban de \u00e9l, le\ndaban golpes, le tapaban la cara y le preguntaban: \u00abAdivina, \u00bfqui\u00e9n te ha\npegado?\u00bb. Y profer\u00edan contra \u00e9l muchos insultos. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo hicieron comparecer ante el sanedr\u00edn <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al amanecer se reuni\u00f3 el consejo de los ancianos con los\nsumos sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jes\u00fas ante el sanedr\u00edn y\nle dijeron: \u00abSi t\u00fa eres el Mes\u00edas, d\u00ednoslo\u00bb. \u00c9l les contest\u00f3:\n\u00abSi se lo digo, no lo van a creer, y si les pregunto, no me van a\nresponder. Pero ya desde ahora, el Hijo del hombre est\u00e1 sentado a la derecha de\nDios todopoderoso\u00bb. Dijeron todos: \u00abEntonces, \u00bft\u00fa eres el Hijo de\nDios?\u00bb. \u00c9l les contest\u00f3: \u00abUstedes mismos lo han dicho: s\u00ed lo\nsoy\u00bb. Entonces ellos dijeron: \u00ab\u00bfQu\u00e9 necesidad tenemos ya de testigos?\nNosotros mismos lo hemos o\u00eddo de su boca\u00bb. El consejo de los ancianos, con\nlos sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jes\u00fas ante\nPilato. <\/p>\n\n\n\n<p><em>No encuentro ninguna culpa en este hombre <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: \u00abHemos\ncomprobado que \u00e9ste anda amotinando a nuestra naci\u00f3n y oponi\u00e9ndose a que se\npague tributo al C\u00e9sar y diciendo que \u00e9l es el Mes\u00edas rey\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Pilato pregunt\u00f3 a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el rey de los\njud\u00edos?\u00bb. \u00c9l le contest\u00f3: \u00abT\u00fa lo has dicho\u00bb. Pilato dijo a los\nsumos sacerdotes y a la turba: \u00abNo encuentro ninguna culpa en este\nhombre\u00bb. Ellos insist\u00edan con m\u00e1s fuerza, diciendo: \u00abSolivianta al\npueblo ense\u00f1ando por toda Judea, desde Galilea hasta aqu\u00ed\u00bb. Al o\u00edr esto,\nPilato pregunt\u00f3 si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicci\u00f3n de\nHerodes, se lo remiti\u00f3, ya que Herodes estaba en Jerusal\u00e9n precisamente por\naquellos d\u00edas. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Herodes, con su escolta, lo despreci\u00f3 <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Herodes, al ver a Jes\u00fas, se puso muy contento, porque hac\u00eda\nmucho tiempo que quer\u00eda verlo, pues hab\u00eda o\u00eddo hablar mucho de \u00e9l y esperaba\npresenciar alg\u00fan milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero \u00e9l no le contest\u00f3\nni una palabra. Estaban ah\u00ed los sumos sacerdotes y los escribas, acus\u00e1ndolo sin\ncesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trat\u00f3 con desprecio y se burl\u00f3 de\n\u00e9l, y le mand\u00f3 poner una vestidura blanca. Despu\u00e9s se lo remiti\u00f3 a Pilato.\nAquel mismo d\u00eda se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran\nenemigos. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Pilato les entreg\u00f3 a Jes\u00fas <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pilato convoc\u00f3 a los sumos sacerdotes, a las autoridades y\nal pueblo, y les dijo: \u00abMe han tra\u00eddo a este hombre, alegando que alborota\nal pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en\n\u00e9l ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha\nenviado de nuevo. Ya ven que ning\u00fan delito digno de muerte se ha probado. As\u00ed\npues, le aplicar\u00e9 un escarmiento y lo soltar\u00e9\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Con ocasi\u00f3n de la fiesta, Pilato ten\u00eda que dejarles libre a\nun preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: \u00ab\u00a1Quita a \u00e9se! \u00a1Su\u00e9ltanos a\nBarrab\u00e1s!\u00bb. A \u00e9ste lo hab\u00edan metido en la c\u00e1rcel por una revuelta acaecida\nen la ciudad y un homicidio. <\/p>\n\n\n\n<p>Pilato volvi\u00f3 a dirigirles la palabra, con la intenci\u00f3n de\nponer en libertad a Jes\u00fas; pero ellos segu\u00edan gritando: \u00ab\u00a1Crucif\u00edcalo,\ncrucif\u00edcalo!\u00bb. \u00c9l les dijo por tercera vez: \u00ab\u00bfPues qu\u00e9 ha hecho de\nmalo? No he encontrado en \u00e9l ning\u00fan delito que merezca la muerte; de modo que\nle aplicar\u00e9 un escarmiento y lo soltar\u00e9\u00bb. Pero ellos insist\u00edan, pidiendo a\ngritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griter\u00edo, Pilato decidi\u00f3 que\nse cumpliera su petici\u00f3n; solt\u00f3 al que le ped\u00edan, al que hab\u00eda sido encarcelado\npor revuelta y homicidio, y a Jes\u00fas se lo entreg\u00f3 a su arbitrio. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Hijas de Jerusal\u00e9n, no lloren por m\u00ed <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto\nSim\u00f3n de Cirene, que volv\u00eda del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detr\u00e1s\nde Jes\u00fas. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se\ngolpeaban el pecho y lloraban por \u00e9l. Jes\u00fas se volvi\u00f3 hacia las mujeres y les\ndijo: \u00abHijas de Jerusal\u00e9n, no lloren por m\u00ed; lloren por ustedes y por sus\nhijos, porque van a venir d\u00edas en que se dir\u00e1: &#8216;\u00a1Dichosas las est\u00e9riles y los\nvientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!&#8217;. Entonces dir\u00e1n\na los montes: &#8216;Despl\u00f3mense sobre nosotros&#8217;, y a las colinas: &#8216;Sep\u00faltennos&#8217;,\nporque si as\u00ed tratan al \u00e1rbol verde, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1 con el seco?\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Conduc\u00edan, adem\u00e1s, a dos malhechores, para ajusticiados con\n\u00e9l. Cuando llegaron al lugar llamado \u00abla Calavera\u00bb, lo crucificaron\nall\u00ed, a \u00e9l y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda.\nJes\u00fas dec\u00eda desde la cruz: \u00abPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que\nhacen\u00bb. Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c9ste es el rey de los jud\u00edos <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hac\u00edan muecas,\ndiciendo: \u00abA otros ha salvado; que se salve a s\u00ed mismo, si \u00e9l es el Mes\u00edas\nde Dios, el elegido\u00bb. Tambi\u00e9n los soldados se burlaban de Jes\u00fas, y\nacerc\u00e1ndose a \u00e9l, le ofrec\u00edan vinagre y le dec\u00edan: \u00abSi t\u00fa eres el rey de\nlos jud\u00edos, s\u00e1lvate a ti mismo\u00bb. Hab\u00eda, en efecto, sobre la cruz, un\nletrero en griego, lat\u00edn y hebreo, que dec\u00eda: \u00ab\u00c9ste es el rey de los\njud\u00edos\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jes\u00fas,\ndici\u00e9ndole: \u00abSi t\u00fa eres el Mes\u00edas, s\u00e1lvate a ti mismo y a nosotros\u00bb.\nPero el otro le reclamaba, indignado: \u00ab\u00bfNi siquiera temes t\u00fa a Dios,\nestando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que\nhicimos. Pero \u00e9ste ning\u00fan mal ha hecho\u00bb. Y le dec\u00eda a Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or,\ncuando llegues a tu Reino, acu\u00e9rdate de m\u00ed\u00bb. Jes\u00fas le respondi\u00f3: \u00abYo\nte aseguro que hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Era casi el mediod\u00eda, cuando las tinieblas invadieron toda\nla regi\u00f3n y se oscureci\u00f3 el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo\nse rasg\u00f3 a la mitad. Jes\u00fas, clamando con voz potente, dijo: \u00ab\u00a1Padre, en\ntus manos encomiendo mi esp\u00edritu!\u00bb. Y dicho esto, expir\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios,\ndiciendo: \u00abVerdaderamente este hombre era justo\u00bb. Toda la muchedumbre\nque hab\u00eda acudido a este espect\u00e1culo, mirando lo que ocurr\u00eda, se volvi\u00f3 a su\ncasa d\u00e1ndose golpes de pecho. Los conocidos de Jes\u00fas se manten\u00edan a distancia,\nlo mismo que las mujeres que lo hab\u00edan seguido desde Galilea, y permanec\u00edan\nmirando todo aquello. Jos\u00e9 coloc\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas en un sepulcro <\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre llamado Jos\u00e9, consejero del sanedr\u00edn, hombre bueno\ny justo, que no hab\u00eda estado de acuerdo con la decisi\u00f3n de los jud\u00edos ni con\nsus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y que aguardaba el\nReino de Dios, se present\u00f3 ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jes\u00fas. Lo baj\u00f3\nde la cruz, lo envolvi\u00f3 en una s\u00e1bana y lo coloc\u00f3 en un sepulcro excavado en la\nroca, donde no hab\u00edan puesto a nadie todav\u00eda. Era el d\u00eda de la Pascua y ya iba\na empezar el s\u00e1bado. Las mujeres que hab\u00edan seguido a Jes\u00fas desde Galilea\nacompa\u00f1aron a Jos\u00e9 para ver el sepulcro y c\u00f3mo colocaban el cuerpo. Al regresar\na su casa, prepararon perfumes y ung\u00fcentos, y el s\u00e1bado guardaron reposo,\nconforme al mandamiento. <\/p>\n\n\n\n<h2>&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<h2>Momento de silencio orante<\/h2>\n\n\n\n<p><em>para que la Palabra de Dios entre en nosotros e ilumine\nnuestra vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n\n\n\n<p><em>para ayudarnos en la meditaci\u00f3n y en la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ol><li>Al final de\nesta larga lectura, \u00bfqu\u00e9 sensaci\u00f3n prevalece en m\u00ed: descanso como fin de la\nfatiga, admiraci\u00f3n por Jes\u00fas, dolor por su dolor, alegr\u00eda por la salvaci\u00f3n\nobtenida, o qu\u00e9 otra cosa?<\/li><li>Vuelvo a leer\nel texto, poniendo atenci\u00f3n en c\u00f3mo han actuado los distintos \u201cpoderosos\u201d:\nsacerdotes, escribas y fariseos, Pilato, Herodes. \u00bfQu\u00e9 pienso de ellos?<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo creo\nque hubiera podido pensar, actuar, hablar y decidir yo en su lugar?<\/p>\n\n\n\n<ul><li>Leo otra vez\nla Pasi\u00f3n: pongo atenci\u00f3n, esta vez, en c\u00f3mo han actuado los \u201cpeque\u00f1os\u201d:\ndisc\u00edpulos, gente, los particulares, mujeres, soldados y otros. \u00bfQu\u00e9 pienso de\nellos? \u00bfC\u00f3mo creo que hubiera actuado, pensado y hablado yo en su lugar?<\/li><li>Finalmente,\nrepaso mi modo de actuar en la vida diaria. \u00bfA cu\u00e1l de los personajes,\nprincipales o secundarios, logro asemejarme? \u00bfA cu\u00e1l, sin embargo, desear\u00eda\nasemejarme m\u00e1s?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h2>Una clave para la lectura<\/h2>\n\n\n\n<p><em>para los que deseen profundizar en el tema.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Deteni\u00e9ndome\nen algunos puntos-claves:<\/p>\n\n\n\n<p>22,14: <em>Cuando lleg\u00f3 la hora se sent\u00f3 a la mesa y\nsus disc\u00edpulos con \u00c9l<\/em>: no obstante que escriba para una comunidad de\ncristianos provenientes, en su mayor\u00eda, del paganismo, Lucas subraya que la\n\u00faltima cena de Jes\u00fas est\u00e1 encuadrada dentro de los ritos del Pesah hebraico.\nPoco antes ha descrito los preparativos (vv. 7-13). 22,15: Con ansia he deseado\ncomer esta Pascua con vosotros antes de padecer : es una llamada a 12,50: \u201cCon\nun bautismo tengo que ser bautizado y \u00a1qu\u00e9 angustiado estoy hasta que se\ncumpla!\u201d (cfr. tambi\u00e9n Jn 12,32). Lucas nos ofrece un rayo de luz sobre la\ndimensi\u00f3n interior de Jes\u00fas, mientras se dispone a padecer y morir: lo que le\nempuja es, como siempre para \u00c9l, la opci\u00f3n radical de aceptar la voluntad del\nPadre (Cf. 2,49), pero se vislumbra, incluso, en estas palabras un deseo\nhuman\u00edsimo de fraternidad, de compartir y de amistad.<\/p>\n\n\n\n<p>22,17: <em>Tom\u00f3 luego una copa, dio\ngracias<\/em>: no estamos todav\u00eda en el c\u00e1liz eucar\u00edstico propiamente dicho, sino\nen la primera de las cuatro copas de vino que se tomaban en el transcurso de la\ncena pascual. 22,18: <em>A partir de este\nmomento, no beber\u00e9 del producto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios<\/em>:\nsegunda indicaci\u00f3n expresa a la muerte que ya est\u00e1 pr\u00f3xima. Se vuelven a tomar\nlos anuncios de la Pasi\u00f3n (9,22.44; 12,50; 18,31-32) y, como aquellos, hacen\nuna llamada impl\u00edcitamente a la resurrecci\u00f3n. El tono, de todos modos, dada la\nseriedad del momento, contiene los acentos de esperanza y de espera\nescatol\u00f3gica, con la certeza de que el Padre no lo abandonar\u00e1 a la muerte.\nJes\u00fas es consciente de lo que tiene que afrontar, pero se nos muestra profundamente\nsereno, interiormente libre, seguro del propio destino y de los \u00faltimos\nresultados de cuanto est\u00e1 para sucederle. 22,19-20: la narraci\u00f3n de la\ninstituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda contiene muchas afinidades con la narraci\u00f3n de\nPablo (1Cor 11,23-25) y tiene un car\u00e1cter muy marcado sacrificial: Jes\u00fas est\u00e1\nen un estado de oblaci\u00f3n y no ofrece cosas, sino a s\u00ed mismo, en beneficio del\nque crea en \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>22,21: <em>La mano del que me entrega est\u00e1 aqu\u00ed conmigo\nsobre la mesa <\/em>: Jes\u00fas admite a comer y, a la comuni\u00f3n con \u00c9l, a Judas, a\u00fan\ncuando es consciente de que este disc\u00edpulo est\u00e1 para traicionarlo\ndefinitivamente. El contraste es estridente y querido por el evangelista, como\notras veces en el curso de esta narraci\u00f3n. 22,28: <em>Vosotros sois los que hab\u00e9is perseverado conmigo en mis pruebas <\/em>:\nal contrario que Judas, los otros disc\u00edpulos \u201chan perseverado con Jes\u00fas en las\npruebas\u201d, porque han permanecido junto a \u00c9l, al menos hasta este momento. El\nSe\u00f1or, pues, reconoce que han alcanzado un alto grado de comuni\u00f3n con \u00c9l, de\ntal modo, que merecen un honor especial en la gloria del Padre (v. 29).<\/p>\n\n\n\n<p>Es, pues,\nJes\u00fas el que establece un paralelo estrecho entre la comuni\u00f3n constante de sus\ndisc\u00edpulos (los de entonces como los de hoy) con su sufrimiento y la comuni\u00f3n\nfinal eterna de su gloria (\u201ccomer y beber\u201d, v. 30). 22,31-37: \u00a1Sim\u00f3n, Sim\u00f3n!\nMira que Satan\u00e1s ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado\npor ti, para que tu fe no desfallezca: este peque\u00f1o trozo parece tomado de otro\ncontexto. La indicaci\u00f3n de Jes\u00fas a Satan\u00e1s y a su acci\u00f3n en sus disc\u00edpulos,\nevoca todo lo que el evangelista hab\u00eda ya se\u00f1alado sobre las causas de la\ntraici\u00f3n de Judas (22,3) y hace un paralelo con la perspectiva lucana de la\nPasi\u00f3n como de un \u00faltimo asalto de Satan\u00e1s en relaci\u00f3n a Jes\u00fas (Cf. 4,13;\n22,53).<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro es\ndefendido de las insidias del tentador por la oraci\u00f3n del mismo Jes\u00fas y por el\nhecho de haber elegido ser disc\u00edpulo del Se\u00f1or, porque tiene una misi\u00f3n\nespecial en relaci\u00f3n con sus hermanos en la fe (v. 32b). Jes\u00fas se adelanta a\nponerlo en guardia: a \u00e9l, como a los otros disc\u00edpulos, la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas ser\u00e1\nuna dura lucha contra Satan\u00e1s y a tantas emboscadas que, bajo distintas formas,\ntiende a los disc\u00edpulos que estar\u00e1n con Jes\u00fas en las distintas etapas de su\nPasi\u00f3n (vv. 35-36) a causa de la terrible prueba a la que \u00c9l se ver\u00e1 sometido\n(v. 37); en estas \u00faltima palabras se cita expresamente el texto de Isa\u00edas sobre\nel \u201cSiervo doliente\u201d (Is 53,12), con el cual es identificado abiertamente\nJes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>22,33-34: \u00c9l\ndijo: \u00abSe\u00f1or, estoy dispuesto a ir contigo hasta la c\u00e1rcel y la muerte. Pero \u00e9l\ncontest\u00f3: \u00abTe digo, Pedro, que antes de que hoy cante el gallo habr\u00e1s negado\ntres veces que me conoces\u00bb: Pedro es un hombre de car\u00e1cter generoso, un poco impetuoso,\ncomo demuestra su declaraci\u00f3n, que hace que Jes\u00fas le declare la previsi\u00f3n de su\nnegaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en los\nvers\u00edculos 24-27 los jefes de la comunidad eran colocados frente a la propia\nresponsabilidad de \u201csiervos\u201d de la fe de los hermanos que les eran confiados,\nahora se les pide el deber de la prudencia y de la vigilancia sobre ellos\nmismos, sobre su propia debilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>22,39-46: la\nnarraci\u00f3n de la agon\u00eda-espiritual en Getseman\u00ed sigue muy de cerca la de Marcos\n(14,32-42), menos en algunas particularidades, especialmente en lo referente a\nla teofan\u00eda consoladora mediante la presencia del \u00e1ngel del cielo (v. 43).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas intensifica\nsu propia oraci\u00f3n, mientras se acerca el momento m\u00e1s dif\u00edcil e insidioso de la\npropia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Getseman\u00ed,\ncomo se\u00f1ala Lucas, era el lugar \u201cacostumbrado\u201d (v. 37) en el que pernoctaba\nJes\u00fas en Jerusal\u00e9n (21,37). 22,47-53: con el arresto, comienza la verdadera y\npropia Pasi\u00f3n de Jes\u00fas. Esta narraci\u00f3n del pasaje presenta los acontecimientos\nsiguientes como \u201cla hora de las tinieblas\u201d (v. 53) y muestra a Jes\u00fas como \u00e1quel\nque vence y vencer\u00e1 sobre la violencia mediante la paciencia y la capacidad de\namar, incluso, a sus perseguidores (v. 51); resaltan, sin embargo, las palabras\ntristes, pero amorosas, que Jes\u00fas dirige a Judas: <em>\u00ab\u00a1Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre!\u00bb <\/em>(v. 48).\n22,54-71: El proceso jud\u00edo no tiene ninguna evoluci\u00f3n durante el curso de la noche.\nDel Jes\u00fas prisionero no se refiere nada hasta la ma\u00f1ana. Esta ausencia de\nnoticias acerca de lo que sucede a Jes\u00fas despu\u00e9s del arresto hasta el comienzo\ndel proceso es t\u00edpico de Lucas.<\/p>\n\n\n\n<p>22,60-62: Le dijo Pedro: \u00ab\u00a1Hombre, no s\u00e9 de qu\u00e9 hablas!\u00bb Y en aquel mismo momento, cuando a\u00fan estaba hablando, cant\u00f3 un gallo. El Se\u00f1or se volvi\u00f3 y mir\u00f3 a Pedro. Record\u00f3 Pedro las palabras que le hab\u00eda dicho el Se\u00f1or: \u00abAntes que cante hoy el gallo, me habr\u00e1s negado tres veces\u00bb y, saliendo fuera, rompi\u00f3 a llorar amargamente: el cruce de miradas, ocurrido en la agitaci\u00f3n de aquella noche interminable, se\u00f1ala la toma de conciencia de Pedro: a pesar de las jactanciosas declaraciones de fidelidad, se realiz\u00f3 lo que Jes\u00fas le dijo poco antes. En aquella mirada Pedro experimenta en primera persona la misericordia del Se\u00f1or de la cu\u00e1l hab\u00eda o\u00eddo hablar a Jes\u00fas: no esconde la realidad del propio pecado, sino la cura trayendo al hombre a la conciencia plena de la propia realidad y del amor personal de Dios por \u00e9l. 22,70-71:\u00abEntonces, \u00bft\u00fa eres el Hijo de Dios?\u00bb \u00c9l les dijo: \u00abVosotros lo dec\u00eds: Yo soy.\u00bb Dijeron ellos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 necesidad tenemos ya de testigos, pues nosotros mismos lo hemos o\u00eddo de su propia boca?\u00bb: el proceso jud\u00edo comienza propiamente con las primeras luces del d\u00eda (v. 66) y se centra en la b\u00fasqueda de pruebas (las verdaderas, en Lucas, pero cfr. Mc 14,55-59) en base a las cuales condenar a muerte a Jes\u00fas. Seg\u00fan Lucas, pues, los jefes jud\u00edos no recurren a falsos testimonios, sino \u2013 a\u00fan en su aversi\u00f3n feroz contra Jes\u00fas \u2013 se portaron con una cierta correcci\u00f3n jur\u00eddica hacia \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas,\nrespondiendo afirmativamente a la pregunta \u201c\u00bferes t\u00fa el Hijo de Dios?\u201d, se\nmuestra plenamente consciente de su propia dignidad divina. En virtud de la\nmisma, su sufrimiento, su muerte y su resurrecci\u00f3n, son testimonios elocuentes\ndel Padre y de su voluntad ben\u00e9fica hacia la humanidad. De este modo, sin\nembargo, \u00e9l \u201cfirma\u201d la propia condena de muerte: es un blasfemo que profana el\nNombre y la realidad de Yahv\u00e9, porque se declara expl\u00edcitamente \u201chijo\u201d de \u00c9l.\n23,3-5: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el rey de los jud\u00edos?\u00bb \u00c9l le respondi\u00f3: \u00abS\u00ed, t\u00fa lo dices.\u00bb\u2026\nPero ellos insist\u00edan diciendo: \u00abSolivianta al pueblo con sus ense\u00f1anzas\u201d:\nestamos en el paso del proceso jud\u00edo al romano: los jefes jud\u00edos entregan el\ncondenado al gobernador para que lleve a cabo su propia condena y para\nofrecerle una motivaci\u00f3n aceptable para \u00e9l, \u201cdomestican\u201d los motivos de su\ncondena, mostr\u00e1ndola bajo el punto de vista pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, por\neso, es presentado como soliviantador del pueblo y usurpador del t\u00edtulo real de\nIsrael (que entonces solamente era ya un recuerdo y un honor).<\/p>\n\n\n\n<p>El\ninstrumento mediante el cu\u00e1l Jes\u00fas habr\u00eda cometido su delito, en este caso, es\nsu predicaci\u00f3n: \u00a1aquella palabra de paz y misericordia que hab\u00eda esparcido a\nmanos llenas, ahora la utilizan contra \u00c9l!<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas\nconfirma la acusaci\u00f3n, pero la realeza que buscaba no era aquella de la que le\nacusaban, sino que era uno de los destellos de su naturaleza divina. Pero esto,\nni Pilato, ni los dem\u00e1s, son capaces de entenderlo. 23,6-12: Lo envi\u00f3 a\nHerodes: Pilato, habiendo intuido, tal vez, que se trataba de involucrarlo en\nun \u201cjuego sucio\u201d, trata de deshacerse del prisionero, aduciendo el respeto a la\njurisdicci\u00f3n: Jes\u00fas pertenece a un distrito que no est\u00e1, en aquel momento\nhist\u00f3rico, bajo la responsabilidad de los romanos, sino que depende de Herodes\nAntipas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste es\npresentado en los Evangelios como un personaje ambiguo: admira y al mismo\ntiempo detesta a Juan Bautista a causa de los reproches del profeta contra su\nsituaci\u00f3n matrimonial irregular y casi incestuosa, despu\u00e9s lo hace prisionero y\nlo mata para no quedar mal delante de sus hu\u00e9spedes (3,19-20; Mc 6,17-29).\nDespu\u00e9s, trata de conocer a Jes\u00fas por pura curiosidad, puesto que hab\u00eda o\u00eddo su\nfama como obrador de milagros, incoa un proceso contra \u00c9l (v. 10), lo interroga\nen persona, pero despu\u00e9s \u2013 ante su obstinado silencio (v. 9) &#8211; lo abandona a\nlas befas de los soldados, como hab\u00eda ocurrido al final del proceso religioso\n(22,63-65) y como suceder\u00e1 cuando Jes\u00fas sea crucificado (vv. 35-38). Acaba por\nvolver a mandarlo a Pilato.<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas concluye este episodio con una anotaci\u00f3n interesante: el gesto de\nPilato inaugura una nueva amistad entre \u00e9l y Herodes. Sobre la limpieza de los\nmotivos de tal amistad, las circunstancias hablan claramente. 23,13-25: <em>\u00abMe hab\u00e9is tra\u00eddo a este hombre como\nalborotador del pueblo, pero\u2026no he hallado en \u00e9l ninguno de los delitos de que\nle acus\u00e1is<\/em>: como hab\u00eda anticipado en el primer encuentro con Jes\u00fas (v.4) y\ncomo repetir\u00e1 de inmediato (v. 22), Pilato declara que es inocente. Trata de\nconvencer a los jefes del pueblo y dejar irse a Jes\u00fas, pero aquellos han\ndecidido ya su muerte (vv. 18.21.23) e insisten en que sea condenado a muerte.\n\u00bfEn qu\u00e9 ha consistido el interrogatorio efectuado por el gobernador? Bien poco,\na juzgar por las pocas frases de Lucas (v. 3). Y, sin embargo, Jes\u00fas ha\nrespondido positivamente a Pilato declar\u00e1ndose <em>\u201c\u00a1rey de los jud\u00edos!<\/em>\u00bb A este punto, es evidente que Pilato no\nlo considera un hombre peligroso a nivel pol\u00edtico, ni para el orden p\u00fablico,\nquiz\u00e1s porque el tono de la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas no dejaba dudas al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Es bastante\nevidente el intento del evangelista, que trata de atenuar la responsabilidad\ndel gobernador romano. \u00c9ste, sin embargo, es conocido por las fuentes\nhist\u00f3ricas como un \u201chombre inflexible por naturaleza y, adem\u00e1s de su\narrogancia, duro, capaz s\u00f3lo de conclusiones, de violencias, rapi\u00f1as,\nbrutalidades, torturas, ejecuciones sin proceso y crueldades espantosas e\nilimitadas\u00bb (Fil\u00f3n di Alejandr\u00eda) y \u00abque le gustaba provocar a la naci\u00f3n que le\nestaba encomendada, recurriendo ya sea a desaires como a duras represiones\u201d\n(Flavio Josefo). 23,16.22: <em>As\u00ed que le\ndar\u00e9 un escarmiento y le soltar\u00e9<\/em>\u2026: el hecho de haber sido declarado\ninocente, no lo libraba de un duro \u201ccastigo\u201d, infligido solamente para no dejar\nfrustrada las expectativas de los jefes jud\u00edos. 23,16.18.25: \u00a1Fuera \u00e9se,\nsu\u00e9ltanos a Barrab\u00e1s!\u2026Solt\u00f3, pues, al que hab\u00edan pedido, al que estaba en la\nc\u00e1rcel por mot\u00edn y asesinato, y a Jes\u00fas se lo entreg\u00f3 a su deseo: al final,\nPilato cede totalmente a las insistencias de los jefes y del pueblo, a\u00fan cuando\nno pronuncia una condena formal respecto a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Barrab\u00e1s,\nverdadero delincuente y agitador pol\u00edtico, se convierte as\u00ed en el primer hombre\nsalvado (al menos en aquel momento) por el sacrificio de Jes\u00fas. 23,26-27:\nCuando le llevaban, echaron mano de un cierto Sim\u00f3n de Cirene, que ven\u00eda del\ncampo, y le cargaron la cruz para que la llevara detr\u00e1s de Jes\u00fas. Le segu\u00eda una\ngran multitud del pueblo y mujeres que se dol\u00edan y se lamentaban por \u00e9l: Sim\u00f3n\ny la mujeres, m\u00e1s que testigos privilegiados de la Pasi\u00f3n, son, en Lucas,\nmodelos del discipulado, personas que muestran al lector c\u00f3mo seguir, de hecho,\nal Se\u00f1or. Gracias a ellos y a la muchedumbre, \u00c9l no estar\u00e1 solo mientras que se\nacerca a la muerte, sino que est\u00e1 rodeando de hombres y mujeres que le est\u00e1n\nemotivamente cercanos, a\u00fan cuando tengan necesidad de convertirse, cosa a la\nque \u00c9l no cesa de llamarlos, no obstante, su situaci\u00f3n terrible (vv. 28-31).<\/p>\n\n\n\n<p>Sim\u00f3n de\nCirene fue \u201cobligado\u201d, pero Lucas no lo muestra como rechazando ayudar al Se\u00f1or\n(cfr. Mc 15,20-21).<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cgran\nmuchedumbre\u201d es, incluso, part\u00edcipe viva de todo lo que le sucede a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto crea un\ncontraste estridente, pues poco antes ha pretendido la condena de Jes\u00fas. 23,34:\n<em>Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que\nhacen<\/em>: Lucas pone de evidencia la preocupaci\u00f3n principal del Se\u00f1or\ncrucificado que, a\u00fan cuando est\u00e1 en un sufrimiento f\u00edsico atroz causado por la\nobra de la crucifixi\u00f3n, ora por ellos al Padre: no le interesa su propia\ncondici\u00f3n o las causas hist\u00f3ricas que la han producido, sino solamente la\nsalvaci\u00f3n de todos los hombres. Como \u00c9l, lo har\u00e1 el m\u00e1rtir Esteban (Hch 7,60),\npara demostrar el car\u00e1cter paradigm\u00e1tico de la vida y muerte de Jes\u00fas para la\nexistencia de todo cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Para subrayar esta orientaci\u00f3n clara de Jes\u00fas, Lucas omite el grito angustioso que narran los otros sin\u00f3pticos: <em>\u00ab\u00a1Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, por qu\u00e9 me has abandonado!\u201d <\/em>23,33.39- 43: Crucificaron all\u00ed a \u00e9l y a los malhechores\u2026 Jes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando vengas con tu Reino\u2026Te aseguro que hoy estar\u00e1s conmigo en el Para\u00edso : el episodio del di\u00e1logo con uno de sus compa\u00f1eros de condena es emblem\u00e1tico en el modo en el que Lucas comprende la muerte de Jes\u00fas: un acto de auto donaci\u00f3n realizado por amor y en el amor de llevar la salvaci\u00f3n al mayor n\u00famero de hombres, de cualquier condici\u00f3n y en cualquier situaci\u00f3n que se encuentren. \u201dHoy\u201d (v. 43): el ladr\u00f3n hab\u00eda hablado de futuro, pero Jes\u00fas le responde usando el verbo en presente: la salvaci\u00f3n que \u00c9l da act\u00faa inmediatamente, los \u201c\u00faltimos tiempos\u201d comienzan con este acontecimiento salv\u00edfico. \u201dEstar\u00e1s conmigo\u201d (v. 43): expresi\u00f3n que indica la plena comuni\u00f3n que hay entre Dios y aquellos que acoge junto a \u00c9l en la eternidad (Cf. 1Tess 4,17). Seg\u00fan algunos escritos tardo-judaicos, el Mes\u00edas deb\u00eda, de hecho, \u201cabrir las puertas del Para\u00edso\u201d. 23,44-46: <em>Era ya cerca de la hora sexta\u2026y Jes\u00fas, dando un fuerte grito, dijo<\/em>: \u00abPadre, <em>en tus manos pongo mi esp\u00edritu.<\/em>\u00bb <em>Y, dicho esto, expir\u00f3<\/em>: las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas, por su \u00edndole, parecen que est\u00e1n en contraste con el fuerte grito que le precede.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegado al\nextremo de su vida humana, Jes\u00fas realiza un acto supremo de confianza en el\nPadre, por cuya voluntad \u00c9l hab\u00eda llegado a tanto. En estas palabras se pueden\nvislumbrar una referencia a la resurrecci\u00f3n: el Padre le volver\u00e1 a dar esta\nvida que \u00c9l ahora le entrega (cfr. Sal 16,10; Hch 2,27; 13,35).<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas narra\nmuy detalladamente los \u00faltimos momentos de Jes\u00fas: no le interesa detenerse en\nparticulares que ofrecer\u00edan satisfacci\u00f3n a una curiosidad macabra, la misma que\natra\u00eda y atrae a tantos espectadores de ejecuciones capitales en todas las\nplazas del mundo. 23,47-48: Al ver el centuri\u00f3n lo sucedido, glorificaba a Dios\ndiciendo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCiertamente\neste hombre era justo.\u00bb Y toda la muchedumbre\u2026al ver lo que pasaba, se volvi\u00f3\nd\u00e1ndose golpes de pecho: la eficacia salv\u00edfica del sacrificio de Jes\u00fas act\u00faa\ncasi inmediatamente, con la sola evidencia de los hechos ocurridos: los paganos\n(como el centuri\u00f3n que estaba al mando del pelot\u00f3n encargado de la ejecuci\u00f3n) y\nlos Jud\u00edos (la gente) comienzan a cambiar. El centuri\u00f3n \u201cglorifica a Dios\u201d y\nparece estar a un paso de hacerse cristiano. Las muchedumbres jud\u00edas, sin darse\ncruenta de ello, se alejan cumpliendo gestos de arrepentimiento, como Jes\u00fas\npidi\u00f3 a las mujeres de Jerusal\u00e9n (v. 38).<\/p>\n\n\n\n<p>23,49: <em>Todos sus conocidos\u2026se manten\u00edan a distancia<\/em>:\na una distancia prudente ya que conoc\u00edan las disposiciones romanas que\nprohib\u00edan excesivos gestos de luto por los condenados a la cruz (la pena: padecer\nla misma condena), el grupo de los disc\u00edpulos asist\u00edan at\u00f3nitos a toda la\nescena. Lucas no hace referencia de sus emociones o actitudes: tal vez, el\ndolor y la violencia los ten\u00edan aturdidos hasta el punto de hacerlos incapaces\nde cualquier reacci\u00f3n visible.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo semejante, las mujeres del grupo no participan de alg\u00fan modo en la\noperaci\u00f3n con la cual Jos\u00e9 de Arimatea entierra a Jes\u00fas: se limitan a\nobservarlo (v. 55). 23,53: <em>Despu\u00e9s de\ndescolgarle, le envolvi\u00f3 en una s\u00e1bana y le puso en un sepulcro excavado en la\nroca<\/em>: Jes\u00fas padeci\u00f3 verdaderamente el suplicio. Es verdaderamente un\nmuerto, como tantos otros hombres, antes y despu\u00e9s de \u00e9l, en la cruz, en un\ncuerpo de carne com\u00fan. Este acontecimiento, sin el cu\u00e1l no habr\u00eda salvaci\u00f3n, ni\nvida eterna para ning\u00fan hombre, se verific\u00f3 por el mismo hecho que hubo que\nsepultarlo; tan es verdad, que Lucas se extiende en algunos particulares en\nrelaci\u00f3n al r\u00e1pido rito de sepultura realizado por Jos\u00e9 (vv. 52-54). 23,56:<em>Y el s\u00e1bado descansaron seg\u00fan el precepto<\/em>:\nas\u00ed como el Creador descans\u00f3 en el d\u00eda s\u00e9ptimo de la creaci\u00f3n, consagrando de\nesta manera el s\u00e1bado (Gn 2,2-3), ahora el Se\u00f1or realiza su s\u00e1bado en la tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguno de\nlos suyos parece que fuera capaz ya de esperar algo: las palabras de Jes\u00fas\nsobre la resurrecci\u00f3n se han olvidado aparentemente. Las mujeres se limitan a\npreparar los \u00f3leos para hacer m\u00e1s digna la sepultura de su Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelio de este \u201cdomingo de Pasi\u00f3n\u201d acaba aqu\u00ed, omitiendo la narraci\u00f3n\ndel descubrimiento del sepulcro vac\u00edo (24,1-12) y haci\u00e9ndonos gustar el sabor\nagridulce del sacrificio del Cordero de Dios. Se nos deja en una atm\u00f3sfera\ndoliente y en suspenso y quedamos sumergidos en ella, a\u00fan cuando conocemos el\nresultado final de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica. Esta muerte terrible del Rab\u00ed de\nNazaret no pierde su significado con la resurrecci\u00f3n, sino que adquiere un\nvalor del todo nuevo e inesperado, que no prescinde de su dimensi\u00f3n de muerte\nsacrificial, libremente aceptada, con una finalidad \u201cexcesivamente\u201d alta en\nrelaci\u00f3n a nuestras capacidades humanas de comprender: es un misterio en estado\npuro.<\/p>\n\n\n\n<h2>Isa\u00edas 50,4-10<\/h2>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or Yahv\u00e9 me ha dado lengua d\u00f3cil,<br> que sabe decir al cansado palabras de aliento.<br>Temprano, temprano despierta mi o\u00eddo para escuchar, igual que los disc\u00edpulos. El Se\u00f1or Yahv\u00e9 me ha abierto el o\u00eddo.<br>Y yo no me resist\u00ed, ni me hice atr\u00e1s.<br>Ofrec\u00ed mis espaldas a los que me golpeaban,<br> mis mejillas a los que mesaban mi barba.<br>Mi rostro no hurt\u00e9<br> a los insultos y salivazos.<br>Pues que Yahv\u00e9 habr\u00eda de ayudarme<br> para que no fuese insultado,<br> por eso puse mi cara como el pedernal,<br> a sabiendas de que no quedar\u00eda avergonzado. Cerca est\u00e1 el que me justifica:<br>\u00bfqui\u00e9n disputar\u00e1 conmigo? Present\u00e9monos juntos:<br> \u00bfqui\u00e9n es mi demandante?<br> \u00a1que se llegue a m\u00ed!<br>He aqu\u00ed que el Se\u00f1or Yahv\u00e9 me ayuda:<br> \u00bfqui\u00e9n me condenar\u00e1?<br>Pues todos ellos como un vestido se gastar\u00e1n, la polilla se los comer\u00e1.<br>El que de entre vosotros tema a Yahv\u00e9<br> oiga la voz de su Siervo.<br>El que anda a oscuras<br> y carece de claridad conf\u00ede en el nombre de Yahv\u00e9 y ap\u00f3yese en su Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n\n\n\n<p><em>de la liturgia eucar\u00edstica de este domingo:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dios\nomnipotente y eterno, que has dado como modelo a los hombres a Cristo tu Hijo,\nnuestro Salvador, hecho hombre y humillado hasta la muerte de cruz, haz que\ntengamos siempre presente la gran ense\u00f1anza de su Pasi\u00f3n para poder participar\nen la gloria de su Resurrecci\u00f3n. Por Cristo, nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La muerte de Jes\u00fas: cuando el amor llega hasta el extremo. 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