{"id":5850,"date":"2022-02-02T00:01:45","date_gmt":"2022-02-02T06:01:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5850"},"modified":"2022-04-08T09:53:03","modified_gmt":"2022-04-08T15:53:03","slug":"judit","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5850","title":{"rendered":"Judit"},"content":{"rendered":"\n<p><a id=\"topJd\"><\/a>.<br \/><strong>\u00cdndice: Sagrada Escritura, <em>Judit<\/em><\/strong><br \/><br \/><strong><a href=\"#Jd1\">1<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd2\">2<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd3\">3<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd4\">4<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd5\">5<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd6\">6<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd7\">7<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd8\">8<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd9\">9<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd10\">10<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd11\">11<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd12\">12<\/a> \u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Jd13\">13<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd14\">14<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd15\">15<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <a href=\"#Jd16\">16<\/a><\/strong><br \/><br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><\/p>\n<p><br \/><a id=\"Jd1\"><\/a><strong><em>Judit 1<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o doce del reinado de Nabucodonosor, que rein\u00f3 sobre los asirios en la gran ciudad de N\u00ednive, Arfaxad, que reinaba en aquel tiempo sobre los medos, en Ecb\u00e1tana,<br \/>2 rode\u00f3 esta ciudad con un muro de piedras de siller\u00eda que ten\u00edan tres codos de anchura y seis codos de longitud, dando al muro una altura de setenta codos y una anchura de cincuenta.<br \/>3 Alz\u00f3 torres de cien codos junto a las puertas, siendo la anchura de sus cimientos sesenta codos.<br \/>4 Las puertas se elevaban a setenta codos de altura, con una anchura de cuarenta codos, para permitir la salida de sus fuerzas y el desfile ordenado de la infanter\u00eda.<br \/>5 Por aquellos d\u00edas, el rey Nabucodonosor libr\u00f3 batallas contra el rey Arfaxad, en la gran llanura que est\u00e1 en el territorio de Rag\u00e1u.<br \/>6 Se le unieron todos los habitantes de las monta\u00f1as, todos los habitantes de Eufrates, del Tigris y del Hidaspes y los de la llanura de Arioj, rey de Elam. Se congregaron, pues, muchos pueblos, para combatir a los hijos de Jele\u00fad.<br \/>7 Envi\u00f3, adem\u00e1s, Nabucodonosor, rey de Asiria, mensajeros a todos los habitantes de Persia, y a todos los habitantes de Occidente: a los de Cilicia, Damasco, el L\u00edbano y el Antil\u00edbano, y a todos los que viven en el litoral,<br \/>8 a todos los pueblos del Carmelo y Galaad, de la Galilea superior y de la gran llanura de Esdrel\u00f3n,<br \/>9 a todos los de Samar\u00eda y sus ciudades, y a los del otro lado del Jord\u00e1n, hasta Jerusal\u00e9n, Batanea, Jel\u00fas, Cad\u00e9s, el r\u00edo de Egipto, Tafnes, Remeses y toda la tierra de G\u00f3sem,<br \/>10 y hasta m\u00e1s arriba de Tanis y Menfis, a todos los habitantes de Egipto, hasta los confines de Etiop\u00eda.<br \/>11 Pero los moradores de toda aquella tierra despreciaron el mensaje de Nabucodonosor, rey de los asirios, y no quisieron ir con \u00e9l a la guerra, pues no le tem\u00edan, sino que le consideraban un hombre sin apoyo. As\u00ed que despidieron a los mensajeros de vac\u00edo y afrentados.<br \/>12 Nabucodonosor experiment\u00f3 una gran c\u00f3lera contra toda aquella tierra y jur\u00f3 por su trono y por su reino que tomar\u00eda venganza y pasar\u00eda a cuchillo todo el territorio de Cilicia, Damasco y Siria, y a todos los habitantes de Moab, a los ammonitas, a toda la Judea y a todos los de Egipto, hasta los confines de los dos mares.<br \/>13 El a\u00f1o diecisiete libr\u00f3 batalla con su ej\u00e9rcito contra el rey Arfaxad; le derrot\u00f3 en el combate, poniendo en fuga a todas las fuerzas de Arfaxad, a toda su caballer\u00eda y a todos sus carros;<br \/>14 se apoder\u00f3 de sus ciudades, lleg\u00f3 hasta Ecb\u00e1tana, ocup\u00f3 sus torres, devast\u00f3 sus calles y convirti\u00f3 en afrenta su hermosura.<br \/>15 Alcanz\u00f3 a Arfaxad en las monta\u00f1as de Rag\u00e1u, lo atraves\u00f3 con sus lanzas y le destruy\u00f3 para siempre.<br \/>16 Luego regres\u00f3 con sus soldados y con una inmensa multitud de gente armada que se les hab\u00eda agregado. Y se qued\u00f3 all\u00ed con su ej\u00e9rcito, viviendo en la molicie, durante 120 d\u00edas.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd2\"><\/a><strong><em>Judit 2<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o dieciocho, el d\u00eda veintid\u00f3s del primer mes, se celebr\u00f3 consejo en el palacio de Nabucodonosor, rey de Asiria, en orden a la venganza que hab\u00eda de tomarse a toda aquella tierra, tal como lo hab\u00eda anunciado.<br \/>2 Convoc\u00f3 a todos sus ministros y a todos sus magnates y expuso ante ellos su secreto designio, decidiendo con su propia boca la total desgracia de aquella tierra.<br \/>3 Y ellos sentenciaron que deb\u00eda ser destruida toda carne que no hab\u00eda escuchado las palabras de su boca.<br \/>4 Acabado el consejo, Nabucodonosor, rey de Asiria, llam\u00f3 a Holofernes, jefe supremo del ej\u00e9rcito y segundo suyo, y le dijo:<br \/>5 \u00abAs\u00ed dice el gran rey, se\u00f1or de toda la tierra: Parte de junto a m\u00ed. Toma contigo hombres de valor probado, unos 120.000 infantes y una gran cantidad de caballos, con 12.000 jinetes;<br \/>6 marcha contra toda la tierra de occidente, pues no escucharon las palabras de mi boca.<br \/>7 Ord\u00e9nales que pongan a tu disposici\u00f3n tierra y agua, porque partir\u00e9 airado contra ellos y cubrir\u00e9 toda la superficie de la tierra con los pies de mis soldados, a los que entregar\u00e9 el pa\u00eds como bot\u00edn.<br \/>8 Sus heridos llenar\u00e1n sus barrancos; sus r\u00edos y torrentes, repletos todos de cad\u00e1veres, se desbordar\u00e1n;<br \/>9 y los deportar\u00e9 hasta los confines de la tierra.<br \/>10 Parte, pues, y comienza por apoderarte de su territorio. Si se rinden a ti, res\u00e9rvamelos para el d\u00eda de su vergu\u0308enza.<br \/>11 Pero que no perdone tu ojo a los rebeldes. Entr\u00e9galos a la muerte y al saqueo en todo el pa\u00eds conquistado.<br \/>12 Porque, por mi vida y por el poder\u00edo de mi reino, como lo he dicho, lo cumplir\u00e9 por mi propia mano.<br \/>13 Por tu parte, no traspases ni una sola de las \u00f3rdenes de tu se\u00f1or; las cumplir\u00e1s estrictamente, sin tardanza, tal como te lo he mandado.\u00bb<br \/>14 En saliendo Holofernes de la presencia de su se\u00f1or, convoc\u00f3 a todos los pr\u00edncipes, jefes y capitanes del ej\u00e9rcito asirio,<br \/>15 y eligi\u00f3 a los hombres m\u00e1s selectos para la guerra, como lo hab\u00eda ordenado su se\u00f1or: unos 120.000 hombres, m\u00e1s 12.000 arqueros a caballo,<br \/>16 y los puso en orden de combate, como se ordena una multitud para la batalla.<br \/>17 Tom\u00f3 una gran cantidad de camellos, asnos y mulas para el bagaje e incontable n\u00famero de ovejas, bueyes y cabras para el avituallamiento;<br \/>18 provisiones abundantes para cada hombre y much\u00edsimo oro y plata de la casa real.<br \/>19 Se puso luego Holofernes en camino con todo su ej\u00e9rcito para preceder al rey Nabucodonosor y para cubrir toda la superficie de la tierra de occidente con sus carros, sus caballos y sus mejores infantes.<br \/>20 Se les agreg\u00f3 una multitud tan numerosa como la langosta y como la arena de la tierra, que les segu\u00eda en tan gran n\u00famero que no se pod\u00eda calcular.<br \/>21 Se alejaron de N\u00ednive tres jornadas de camino hasta la llanura de Bektilez, y acamparon junto a Bektilez, cerca del monte que est\u00e1 a la izquierda de la Cilicia superior.<br \/>22 Tom\u00f3 todo su ej\u00e9rcito, infantes, jinetes y carros, y parti\u00f3 de all\u00ed hacia la monta\u00f1a.<br \/>23 Desbarat\u00f3 a Put y Lud, devast\u00f3 a todos los hijos de Rassis y a los hijos de Ismael que est\u00e1n al borde del desierto, al sur de Jele\u00f3n,<br \/>24 atraves\u00f3 el Eufrates, recorri\u00f3 Mesopotamia, arras\u00f3 todas las ciudades altas que dominan el torrente Abron\u00e1 y lleg\u00f3 hasta el mar.<br \/>25 Se apoder\u00f3 del territorio de Cilicia y, derrotando a cuantos se le opon\u00edan, alcanz\u00f3 la frontera de Jafet por el sur, frente a Arabia.<br \/>26 Cerc\u00f3 a todos los madianitas, incendi\u00f3 sus tiendas y saque\u00f3 sus aduares;<br \/>27 descendi\u00f3 hacia la llanura de Damasco, al tiempo de la siega del trigo, incendi\u00f3 todos sus cultivos, extermin\u00f3 sus reba\u00f1os de ovejas y bueyes, saque\u00f3 sus ciudades, devast\u00f3 sus campos y pas\u00f3 a cuchillo a todos sus j\u00f3venes.<br \/>28 Temor y espanto de \u00e9l cay\u00f3 sobre todos los habitantes del litoral. Los de Sid\u00f3n y Tiro, los habitantes de Sur y Okina, los de Yamnia, Azoto y Ascal\u00f3n temblaron ante \u00e9l.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd3\"><\/a><strong><em>Judit 3<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Entonces le enviaron mensajeros para decirle en son de paz:<br \/>2 \u00abNosotros, siervos del gran rey Nabucodonosor, nos postramos ante ti. Tr\u00e1tanos como mejor te parezca.<br \/>3 Nuestras granjas y todo nuestro territorio, nuestros campos de trigo, los reba\u00f1os de ovejas y bueyes, todas las majadas de nuestros campamentos, est\u00e1n a tu disposici\u00f3n. Haz con ellos lo que quieras.<br \/>4 Tambi\u00e9n nuestras ciudades y los que las habitan son siervos tuyos. Ven, dir\u00edgete a ellas y haz lo que te parezca bien.\u00bb<br \/>5 Los enviados se presentaron ante Holofernes y le comunicaron estas palabras.<br \/>6 Entonces \u00e9l baj\u00f3 con todo su ej\u00e9rcito al litoral, puso guarniciones en las ciudades altas, y les tom\u00f3 los mejores hombres en calidad de tropas auxiliares.<br \/>7 Los habitantes de las ciudades y todos los de los contornos salieron a recibirle con coronas y danzando al son de tambores.<br \/>8 El saque\u00f3 sus santuarios y tal\u00f3 sus bosques sagrados, pues hab\u00eda recibido la orden de destruir todas las divinidades del pa\u00eds para que todas las gentes adorasen \u00fanicamente a Nabucodonosor y todas las lenguas y todas las tribus le proclamasen dios.<br \/>9 Lleg\u00f3 despu\u00e9s frente a Esdrel\u00f3n, junto a Dot\u00e1n, que est\u00e1 ante la gran sierra monta\u00f1osa de Judea,<br \/>10 acamparon entre Gueba y Escit\u00f3polis y se detuvo all\u00ed un mes, haciendo acopio de provisiones para su ej\u00e9rcito.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd4\"><\/a><strong><em>Judit 4<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Los israelitas que habitaban en Judea oyeron todo cuanto Holofernes, jefe supremo del ej\u00e9rcito de Nabucodonosor, rey de Asiria, hab\u00eda hecho con todas las naciones: c\u00f3mo hab\u00eda saqueado sus templos y los hab\u00eda destruido,<br \/>2 y tuvieron gran miedo ante \u00e9l, temblando por la suerte de Jerusal\u00e9n y por el Templo del Se\u00f1or su Dios,<br \/>3 pues hac\u00eda poco que hab\u00edan vuelto del destierro y apenas si acababa de reunirse el pueblo de Judea y de ser consagrados el mobiliario, el altar y el Templo profanados.<br \/>4 Pusieron, pues, sobre aviso a toda la regi\u00f3n de Samar\u00eda, a Kon\u00e1, Bet Jor\u00f3n, Belm\u00e1in, Jeric\u00f3, y tambi\u00e9n Joba, Esor\u00e1 y el valle de Salem,<br \/>5 y ocuparon con tiempo todas las alturas de las monta\u00f1as m\u00e1s elevadas, fortificaron los poblados que hab\u00eda en ellas e hicieron provisiones con vistas a la guerra, pues ten\u00edan reciente la cosecha de los campos.<br \/>6 El sumo sacerdote Yoyaquim, que estaba entonces en Jerusal\u00e9n, escribi\u00f3 a los habitantes de Betulia y Betomest\u00e1in, que est\u00e1 frente a Esdrel\u00f3n, a la entrada de la llanura cercana a Dot\u00e1n,<br \/>7 orden\u00e1ndoles que tomaran posiciones en las subidas de la monta\u00f1a que dan acceso a Judea, pues era f\u00e1cil detener all\u00ed a los atacantes por la angostura del paso que s\u00f3lo permite avanzar dos hombres de frente.<br \/>8 Los israelitas cumplieron la orden del sumo sacerdote Yoyaquim y del Consejo de Ancianos de todo el pueblo de Israel que se encontraba en Jerusal\u00e9n.<br \/>9 Todos los hombres de Israel clamaron a Dios con gran fervor, y con gran fervor se humillaron;<br \/>10 y ellos, sus mujeres, sus hijos y sus ganados, los forasteros residentes, los jornaleros y los esclavos, se ci\u00f1eron de sayal.<br \/>11 Todos los hombres, mujeres y ni\u00f1os de Israel que habitaban en Jerusal\u00e9n se postraron ante el Templo, cubrieron de ceniza sus cabezas y extendieron las manos ante el Se\u00f1or.<br \/>12 Cubrieron el altar de saco y clamaron insistentemente, todos a una, al Dios de Israel, para que no entregase sus hijos al saqueo, sus mujeres al pillaje, las ciudades de su herencia a la destrucci\u00f3n y las cosas santas a la profanaci\u00f3n y al ludibrio, para mofa de los gentiles.<br \/>13 El Se\u00f1or oy\u00f3 su voz y vio su angustia. El pueblo ayun\u00f3 largos d\u00edas en toda Judea y en Jerusal\u00e9n, ante el santuario del Se\u00f1or Omnipotente.<br \/>14 El sumo sacerdote Yoyaquim y todos los que estaban delante del Se\u00f1or, sacerdotes y ministros del Se\u00f1or, ce\u00f1idos de sayal, ofrec\u00edan el holocausto perpetuo, las oraciones y las ofrendas voluntarias del pueblo,<br \/>15 y con la tiara cubierta de ceniza clamaban al Se\u00f1or con todas sus fuerzas para que velara benignamente por toda la casa de Israel.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd5\"><\/a><strong><em>Judit 5<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Se dio aviso a Holofernes, jefe supremo del ej\u00e9rcito asirio, de que los israelitas se hab\u00edan preparado para la guerra, que hab\u00edan cerrado los pasos de las monta\u00f1as, fortificado todas las alturas de los montes elevados y puesto obst\u00e1culos en las llanuras.<br \/>2 Esto le irrit\u00f3 sobremanera, y mand\u00f3 llamar a todos los jefes de Moab, a los generales de Amm\u00f3n y a todos los s\u00e1trapas del litoral,<br \/>3 les dijo: \u00abHijos de Cana\u00e1n, hacedme saber qui\u00e9n es este pueblo establecido en la monta\u00f1a, qu\u00e9 ciudades habita, cu\u00e1l es la importancia de su ej\u00e9rcito y en qu\u00e9 estriba su poder y su fuerza, qu\u00e9 rey est\u00e1 a su frente y manda a sus soldados,<br \/>4 y por qu\u00e9, a diferencia de todos los dem\u00e1s pueblos de occidente, han desde\u00f1ado salir a recibirme.\u00bb<br \/>5 Entonces Ajior, general de todos los ammonitas, le dijo: \u00abEscuche mi se\u00f1or las palabras de la boca de tu siervo y te dir\u00e9 la verdad sobre este pueblo que habita esta monta\u00f1a junto a la que te encuentras. No saldr\u00e1 mentira de la boca de tu siervo.<br \/>6 Este pueblo desciende de los caldeos.<br \/>7 Al principio se fueron a residir a Mesopotamia, porque no quisieron seguir a los dioses de sus padres, que viv\u00edan en Caldea.<br \/>8 Se apartaron del camino de sus padres y adoraron al Dios del Cielo, al Dios que hab\u00edan reconocido. Por eso les arrojaron de la presencia de sus dioses y ellos se refugiaron en Mesopotamia, donde residieron por mucho tiempo.<br \/>9 Su Dios les orden\u00f3 salir de su casa y marchar a la tierra de Cana\u00e1n; se establecieron en ella y fueron colmados de oro, de plata y de gran cantidad de ganado.<br \/>10 Bajaron despu\u00e9s a Egipto, porque el hambre se extendi\u00f3 sobre la superficie de la tierra de Cana\u00e1n, y permanecieron all\u00ed mientras tuvieron alimentos. All\u00ed se hicieron muy numerosos, de modo que no se pod\u00eda contar a los de su raza.<br \/>11 Pero el rey de Egipto se alz\u00f3 contra ellos y los enga\u00f1\u00f3 con el trabajo de los ladrillos, los humill\u00f3 y los redujo a esclavitud.<br \/>12 Clamaron a su Dios, que castig\u00f3 la tierra de Egipto con plagas incurables. Los egipcios, entonces, los arrojaron lejos de s\u00ed.<br \/>13 Dios sec\u00f3 a su paso el mar Rojo,<br \/>14 y los condujo por el camino del Sina\u00ed y Cad\u00e9s Barnea. Arrojaron a todos los moradores del desierto,<br \/>15 se establecieron en el pa\u00eds de los amorreos y aniquilaron por la fuerza a todos los jesbonitas. Pasaron el Jord\u00e1n y se apoderaron de toda la monta\u00f1a,<br \/>16 expulsaron ante ellos al cananeo, al perizita, al jebuseo, a los siquemitas y a todos los guirgasitas, y habitaron all\u00ed por mucho tiempo.<br \/>17 Mientras no pecaron contra su Dios vivieron en prosperidad, porque est\u00e1 en medio de ellos un Dios que odia la iniquidad.<br \/>18 Pero cuando se apartaron del camino que les hab\u00eda impuesto, fueron duramente aniquilados por m\u00faltiples guerras, y deportados a tierra extra\u00f1a; el Templo de su Dios fue arrasado y sus ciudades cayeron en poder de sus adversarios.<br \/>19 Pero ahora, habi\u00e9ndose convertido a su Dios, han vuelto de los diversos lugares en que hab\u00edan sido dispersados, han tomado posesi\u00f3n de Jerusal\u00e9n, donde se encuentra su santuario, y se han establecido en la monta\u00f1a que hab\u00eda quedado desierta.<br \/>20 As\u00ed pues, due\u00f1o y se\u00f1or, si hay alg\u00fan extrav\u00edo en este pueblo, si han pecado contra su Dios, y vemos que hay en ellos alguna causa de ruina, subamos y ataqu\u00e9moslos.<br \/>21 Pero si no hay iniquidad en esa gente, que mi se\u00f1or se detenga, no sea que su Dios y Se\u00f1or les proteja con su escudo y nos hagamos nosotros la irrisi\u00f3n de toda la tierra.\u00bb<br \/>22 En acabando de decir Ajior todas estas palabras, se alz\u00f3 un murmullo entre toda la gente que estaba en torno de la tienda, y los magnates de Holofernes y los habitantes de la costa y de Moab hablaron de despedazarle.<br \/>23 \u00ab\u00a1No tememos a los israelitas! No son gente que tenga fuerza ni vigor para un encuentro violento.<br \/>24 \u00a1Subamos y ser\u00e1n un bocado para todo tu ej\u00e9rcito, se\u00f1or, Holofernes!\u00bb<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd6\"><\/a><strong><em>Judit 6<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Calmado el tumulto provocado por los hombres que estaban en torno al Consejo. Holofernes, jefe supremo del ej\u00e9rcito de Asiria, dijo a Ajior delante de todos los pueblos extranjeros y de los moabitas:<br \/>2 \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, Ajior, y qui\u00e9nes los mercenarios de Amm\u00f3n, que te permites hoy lanzar profec\u00edas entre nosotros y nos aconsejas que no luchemos contra esta ralea de Israel, porque su Dios los cubrir\u00e1 con su escudo? \u00bfQu\u00e9 otro dios hay fuera de Nabucodonosor? Este enviar\u00e1 su fuerza y los aniquilar\u00e1 de sobre la faz de la tierra, sin que su Dios pueda librarlos.<br \/>3 Nosotros, sus siervos, los batiremos como si fueran s\u00f3lo un hombre,<br \/>4 y no podr\u00e1n resistir el empuje de nuestros caballos. Los pasaremos a fuego sin distinci\u00f3n. Sus montes se embriagar\u00e1n de su sangre y sus llanuras se colmar\u00e1n con sus cad\u00e1veres. No podr\u00e1n mantenerse a pie firme ante nosotros y ser\u00e1n totalmente destruidos, dice el rey Nabucodonosor, Se\u00f1or de toda la tierra. Porque lo ha dicho y no quedar\u00e1n sin cumplimiento sus palabras.<br \/>5 Cuanto a ti, Ajior, mercenario ammonita, que has dicho estas palabras el d\u00eda de tu iniquidad, a partir de ahora no ver\u00e1s ya mi rostro hasta el d\u00eda en que tome venganza de esa ralea venida de Egipto.<br \/>6 Entonces, el hierro de mis soldados y la lanza de mis servidores te atravesar\u00e1 los costados y caer\u00e1s junto a sus heridos, cuando yo me revuelva contra ellos.<br \/>7 Mis servidores te van a llevar a la monta\u00f1a y te van a dejar en una de las ciudades que est\u00e1n en las subidas.<br \/>8 No perecer\u00e1s sino cuando seas aniquilado justo con ellos.<br \/>9 Y no muestres un rostro tan abatido ya que en tu coraz\u00f3n esperas que no ser\u00e1n conquistados. As\u00ed lo digo y no dejar\u00e1 de cumplirse ni una sola de mis palabras.\u00bb<br \/>10 Holofernes orden\u00f3 a los servidores que estaban al servicio de su tienda que tomasen a Ajior, lo llevasen a Betulia y lo entregasen en manos de los israelitas.<br \/>11 Los servidores le agarraron y le condujeron fuera del campamento, a la llanura; y de la llanura abierta pasaron a la regi\u00f3n monta\u00f1osa, alcanzando las fuentes que hab\u00eda al pie de Betulia.<br \/>12 Cuando los hombres de la ciudad los divisaron desde la cumbre del monte, corrieron a las armas y salieron fuera de la ciudad, a la cumbre del monte, mientras los honderos dominaban la subida y disparaban sus piedras contra ellos.<br \/>13 Entonces los asirios se deslizaron al pie del monte, ataron a Ajior, lo dejaron tendido en la falda y se volvieron donde su se\u00f1or.<br \/>14 Los israelitas bajaron de su ciudad, se acercaron y desat\u00e1ndole le llevaron a Betulia y le presentaron a los jefes de la ciudad,<br \/>15 que en aquel tiempo eran Oz\u00edas, hijo de Miqueas, de la tribu de Sime\u00f3n, Jabr\u00eds, hijo de Gotoniel, y Jarm\u00eds, hijo de Melkiel.<br \/>16 Estos mandaron convocar a todos los ancianos de la ciudad. Se unieron tambi\u00e9n a la asamblea todos lo j\u00f3venes y las mujeres; pusieron a Ajior en medio de todo el pueblo y Oz\u00edas le interrog\u00f3 acerca de los sucedido.<br \/>17 Ajior respondi\u00f3 narr\u00e1ndoles las deliberaciones habidas en el Consejo de Holofernes, todas las cosas que \u00e9l mismo hab\u00eda dicho delante de todos los jefes de los asirios y las bravatas que Holofernes hab\u00eda proferido contra la casa de Israel.<br \/>18 Entonces el pueblo se postr\u00f3, ador\u00f3 a Dios y clam\u00f3:<br \/>19 \u00abSe\u00f1or, Dios del cielo, mira su soberbia, compad\u00e9cete de la humillaci\u00f3n de nuestra raza y mira con piedad el rostro de los que te est\u00e1n consagrados\u00bb.<br \/>20 Despu\u00e9s dieron \u00e1nimos a Ajior y le felicitaron calurosamente,<br \/>21 y a la salida de la asamblea, Oz\u00edas le condujo a su propia casa y ofreci\u00f3 un banquete a los ancianos. Y estuvieron invocando la ayuda del Dios de Israel durante toda la noche.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd7\"><\/a><strong><em>Judit 7<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Al d\u00eda siguiente orden\u00f3 Holofernes a todo su ej\u00e9rcito y a todos los pueblos que iban como tropas auxiliares mover el campo contra Betulia, ocupar los accesos de la monta\u00f1a y comenzar las hostilidades contra los israelitas.<br \/>2 El mismo d\u00eda levantaron el campo todos los hombres de su ej\u00e9rcito; el n\u00famero de sus guerreros era de 120.000 infantes y 12.000 jinetes, sin contar los encargados del bagaje y la gran cantidad de hombres que iban a pie con ellos.<br \/>3 Acamparon en el valle que hay cerca de Betulia, junto a la fuente, y se desplegaron en profundidad desde Dot\u00e1n hasta Belb\u00e1in, y en longitud desde Betulia hasta Kiam\u00f3n, que est\u00e1 frente a Esdrel\u00f3n.<br \/>4 Cuando los israelitas vieron su muchedumbre, quedaron sobrecogidos y se dijeron unos a otros: \u00abEstos ahora van a arrasar toda la tierra y ni los montes m\u00e1s altos ni los barrancos ni las colinas podr\u00e1n soportar su peso.\u00bb<br \/>5 Tom\u00f3 cada cual su equipo de guerra, encendieron hogueras en las torres y permanecieron sobre las armas toda aquella noche.<br \/>6 Al segundo d\u00eda, Holofernes hizo desfilar toda su caballer\u00eda ante los israelitas que hab\u00eda en Betulia.<br \/>7 Inspeccion\u00f3 todas las subidas de la ciudad, reconoci\u00f3 las fuentes y las ocup\u00f3, dejando en ellas guarniciones de soldados; y \u00e9l se volvi\u00f3 donde su ej\u00e9rcito.<br \/>8 Se acercaron entonces a \u00e9l los pr\u00edncipes de los hijos de Esa\u00fa, todos los jefes de los moabitas y los generales del litoral, y le dijeron:<br \/>9 \u00abQue nuestro se\u00f1or escuche una palabra y no habr\u00e1 ni un solo herido en tu ej\u00e9rcito.<br \/>10 Este pueblo de los israelitas no conf\u00eda tanto en sus lanzas como en las alturas de los montes en que habitan. De hecho no es f\u00e1cil escalar la cumbre de estos montes.<br \/>11 \u00abPor eso, se\u00f1or, no pelees contra ellos en el orden de batalla acostumbrado, para que no caiga ni un solo hombre de los tuyos.<br \/>12 Qu\u00e9date en el campamento y conserva todos los hombres de tu ej\u00e9rcito. Que tus siervos se apoderen de la fuente que brota en la falda de la monta\u00f1a,<br \/>13 porque de ella se abastecen todos los habitantes de Betulia. La sed los destruir\u00e1 y tendr\u00e1n que entregarte la ciudad. Nosotros y nuestro pueblo ocuparemos las alturas de los montes cercanos y acamparemos en ellas, vigilando para que no salga de la ciudad ni un solo hombre.<br \/>14 Ellos, sus mujeres y sus hijos, ser\u00e1n consumidos por el hambre y, aun antes de que la espada les alcance, caer\u00e1n tendidos por las plazas de su ciudad.<br \/>15 Entonces les impondr\u00e1s un duro castigo por haberse rebelado y no haber salido a tu encuentro en son de paz.\u00bb<br \/>16 Parecieron bien estos consejos a Holofernes y a todos sus oficiales, y orden\u00f3 que se ejecutara lo que propon\u00edan.<br \/>17 Se puso en marcha el ej\u00e9rcito moabita, reforzado por 5.000 asirios, acamparon en el valle y se apoderaron de los dep\u00f3sitos de agua y de las fuentes de los israelitas.<br \/>18 Los edomitas y ammonitas, por su parte, acamparon en el monte, frente a Dot\u00e1n, y enviaron destacamentos hacia el sur y el este, frente a Egrebel, que est\u00e1 al lado de Jus, sobre el torrente Mojmur. El resto del ej\u00e9rcito asirio qued\u00f3 acampado en la llanura y cubr\u00eda toda la superficie del suelo. Sus tiendas y bagajes formaban un campamento inmenso, porque eran una enorme muchedumbre.<br \/>19 Clamaron los israelitas al Se\u00f1or su Dios, pues su \u00e1nimo empezaba a flaquear, viendo que el enemigo les hab\u00eda cercado y cortado toda retirada.<br \/>20 34 d\u00edas estuvieron cercados por todo el ej\u00e9rcito asirio, infantes, carros y jinetes. A todos las habitantes de Betulia se les acabaron las reservas de agua;<br \/>21 las cisternas se agotaron; ni un solo d\u00eda pod\u00edan beber a satisfacci\u00f3n, porque se les daba el agua racionada.<br \/>22 Los ni\u00f1os aparec\u00edan abatidos, las mujeres y los adolescentes desfallec\u00edan de sed y ca\u00edan en las plazas y a las salidas de las puertas de la ciudad, faltos de fuerzas.<br \/>23 Todo el pueblo, los adolescentes, las mujeres y los ni\u00f1os, se reunieron en torno a Oz\u00edas y a los jefes de la ciudad y clamaron a grandes voces, diciendo delante de los ancianos:<br \/>24 \u00abJuzgue Dios entre nosotros y vosotros, pues hab\u00e9is cometido una gran injusticia contra nosotros, por no haber hecho tentativas de paz con los asirios.<br \/>25 Y ahora no hay nadie que pueda valernos. Dios nos ha vendido en sus manos, para sucumbir ante ellos de sed y destrucci\u00f3n total.<br \/>26 Llamadles ahora mismo y entregad toda la ciudad al saqueo de la gente de Holofernes y de todo su ej\u00e9rcito.<br \/>27 Mejor nos es convertirnos en bot\u00edn suyo. Seremos sus esclavos, pero salvaremos la vida y no tendremos que ver c\u00f3mo, a nuestros ojos, se mueren nuestros ni\u00f1os y expiran nuestras mujeres y nuestros hijos.<br \/>28 Os conjuramos por el cielo y por la tierra, y por nuestro Dios, Se\u00f1or de nuestros padres, que nos ha castigado por nuestros pecados, y por los pecados de nuestros padres, que cumpl\u00e1is ahora mismo nuestros deseos.\u00bb<br \/>29 Y toda la asamblea, a una, prorrumpi\u00f3 en gran llanto y clamaron, a grandes voces, al Se\u00f1or Dios.<br \/>30 Oz\u00edas les dijo: \u00abTened confianza, hermanos; resistamos a\u00fan cinco d\u00edas, y en este tiempo el Se\u00f1or Dios nuestro volver\u00e1 su compasi\u00f3n hacia nosotros, porque no nos ha de abandonar por siempre.<br \/>31 Pero si pasan estos d\u00edas sin recibir ayuda cumplir\u00e9 vuestros deseos.\u00bb<br \/>32 Y despidi\u00f3 a la gente, cada cual a su puesto. Los hombres fueron a las murallas y torres de la ciudad, y a las mujeres y ni\u00f1os los enviaron a casa. Hab\u00eda en la ciudad un gran abatimiento.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd8\"><\/a><strong><em>Judit 8<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Se enter\u00f3 entonces de ello Judit, hija de Merar\u00ed, hijo de Ox, hijo de Jos\u00e9, hijo de Oziel, hijo de Elc\u00edas, hijo de Anan\u00edas, hijo de Gede\u00f3n, hijo de Rafa\u00edn, hijo de Ajitob, hijo de El\u00edas, hijo de Jilqu\u00edas, hijo de Eliab, hijo de Natanael, hijo de Salamiel, hijo de Sarasaday, hijo de Israel.<br \/>2 Su marido Manas\u00e9s, de la misma tribu y familia que ella, hab\u00eda muerto en la \u00e9poca de la recolecci\u00f3n de la cebada.<br \/>3 Estaba, en efecto, en el campo, vigilando a los que ataban las gavillas, y le dio una insolaci\u00f3n a la cabeza, cay\u00f3 en cama y vino a morir en su ciudad de Betulia. Fue sepultado junto a sus padres, en el campo que hay entre Dot\u00e1n y Balam\u00f3n.<br \/>4 Judit llevaba ya tres a\u00f1os y cuatro meses viuda, viviendo en su casa.<br \/>5 Se hab\u00eda hecho construir un aposento sobre el terrado de la casa, se hab\u00eda ce\u00f1ido de sayal y se vest\u00eda vestidos de viuda; ayunaba<br \/>6 durante toda su viudez, a excepci\u00f3n de los s\u00e1bados y las vigilias de los s\u00e1bados, los novilunios y sus vigilias, las solemnidades y los d\u00edas de regocijo de la casa de Israel.<br \/>7 Era muy bella y muy bien parecida. Su marido Manas\u00e9s le hab\u00eda dejado oro y plata, siervos y siervas, ganados y campos, quedando ella como due\u00f1a,<br \/>8 y no hab\u00eda nadie que pudiera decir de ella una palabra maliciosa, porque ten\u00eda un gran temor de Dios.<br \/>9 Oy\u00f3, pues, Judit las amargas palabras que el pueblo hab\u00eda dicho contra el jefe de la ciudad, pues hab\u00edan perdido el \u00e1nimo ante la escasez de agua. Supo tambi\u00e9n todo cuanto Oz\u00edas les hab\u00eda respondido y c\u00f3mo les hab\u00eda jurado que entregar\u00eda la ciudad a los asirios al cabo de cinco d\u00edas.<br \/>10 Entonces, mand\u00f3 llamar a Jabr\u00eds y Jarm\u00eds, ancianos de la ciudad, por medio de la sierva que ten\u00eda al frente de su hacienda.<br \/>11 Vinieron y ella les dijo: \u00abEscuchadme, jefes de los moradores de Betulia. No est\u00e1n bien las palabras que hab\u00e9is pronunciado hoy delante del pueblo, cuando hab\u00e9is interpuesto entre Dios y vosotros un juramento, asegurando que entregar\u00edais la ciudad a nuestros enemigos si en el plazo convenido no os enviaba socorro el Se\u00f1or.<br \/>12 \u00bfQui\u00e9nes sois vosotros para permitiros hoy poner a Dios a prueba y suplantar a Dios entre los hombres?<br \/>13 \u00a1As\u00ed tent\u00e1is al Se\u00f1or Omnipotente, vosotros que nunca llegar\u00e9is a comprender nada!<br \/>14 Nunca llegar\u00e9is a sondear el fondo del coraz\u00f3n humano, ni podr\u00e9is apoderaros de los pensamientos de su inteligencia, pues \u00bfc\u00f3mo vais a escrutar a Dios que hizo todas las cosas, conocer su inteligencia y comprender sus pensamientos? No, hermanos, no provoqu\u00e9is la c\u00f3lera del Se\u00f1or, Dios nuestro.<br \/>15 Si no quiere socorrernos en el plazo de cinco d\u00edas, tiene poder para protegernos en cualquier otro momento, como lo tiene para aniquilarnos en presencia de nuestros enemigos.<br \/>16 Pero vosotros no exij\u00e1is garant\u00edas a los designios del Se\u00f1or nuestro Dios, porque Dios no se somete a las amenazas, como un hombre, ni se le marca, como a un hijo de hombre, una l\u00ednea de conducta.<br \/>17 Pid\u00e1mosle m\u00e1s bien que nos socorra, mientras esperamos confiadamente que nos salve. Y \u00e9l escuchar\u00e1 nuestra s\u00faplica, si le place hacerlo.<br \/>18 \u00abVerdad es que no hay en nuestro tiempo ni en nuestros d\u00edas tribu, familia, pueblo o ciudad de las nuestras que se postre ante dioses hechos por mano de hombre, como sucedi\u00f3 en otros tiempos,<br \/>19 en castigo de lo cual fueron nuestros padres entregados a la espada y al saqueo, y sucumbieron desastradamente ante sus enemigos.<br \/>20 Pero nosotros no conocemos otro Dios que \u00e9l, y en esto estriba nuestra esperanza de que no nos mirar\u00e1 con desd\u00e9n ni a nosotros ni a ninguno de nuestra raza.<br \/>21 \u00abPorque si de hecho se apoderan de nosotros, caer\u00e1 todo Judea; nuestro santuario ser\u00e1 saqueado y nosotros tendremos que responder de esta profanaci\u00f3n con nuestra propia sangre.<br \/>22 La muerte de nuestros hermanos, la deportaci\u00f3n de esta tierra y la devastaci\u00f3n de nuestra heredad, caer\u00e1 sobre nuestras cabezas, en medio de las naciones en que estemos como esclavos y seremos para nuestros amos escarnio y mofa,<br \/>23 ya que nuestra esclavitud no concluir\u00eda en benevolencia, sino que el Se\u00f1or nuestro Dios la convertir\u00eda en deshonra.<br \/>24 Ahora, pues, hermanos, mostremos a nuestros hermanos que su vida depende de nosotros y que sobre nosotros se apoyan las cosas sagradas, el Templo y el altar.<br \/>25 \u00abPor todo esto, debemos dar gracias al Se\u00f1or nuestro Dios que ha querido probarnos como a nuestros padres.<br \/>26 Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteci\u00f3 a Jacob en Mesopotamia de Siria, cuando pastoreaba los reba\u00f1os de Lab\u00e1n, el hermano de su madre.<br \/>27 Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, as\u00ed el Se\u00f1or nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a \u00e9l, no para castigarnos, sino para amonestarnos.\u00bb<br \/>28 Oz\u00edas respondi\u00f3: \u00abEn todo cuanto has dicho, has hablado con recto juicio y nadie podr\u00e1 oponerse a tus razones,<br \/>29 ya que no has empezado hoy a dar muestras de tu sabidur\u00eda, sino que de antiguo conoce todo el pueblo tu inteligencia y la bondad de los pensamientos que forma tu coraz\u00f3n.<br \/>30 Pero el pueblo padec\u00eda gran sed y nos obligaron a pronunciar aquellas palabras, y a comprometernos con un juramento que no podemos violar.<br \/>31 Ahora, pues, t\u00fa que eres una mujer piadosa, pide por nosotros al Se\u00f1or que env\u00ede lluvia para llenar nuestras cisternas, y as\u00ed no nos veamos acabados.\u00bb<br \/>32 Respondi\u00f3 Judit: \u00abEscuchadme. Voy a hacer algo que se transmitir\u00e1 de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n entre los hijos de nuestra raza.<br \/>33 Estad esta noche a la puerta de la ciudad. Yo saldr\u00e9 con mi sierva y antes del plazo que os hab\u00e9is fijado para entregar la ciudad a nuestros enemigos, visitar\u00e1 el Se\u00f1or a Israel por mi mano.<br \/>34 No intent\u00e9is averiguar lo que quiero hacer, pues no lo dir\u00e9 hasta no haberlo cumplido.\u00bb<br \/>35 Oz\u00edas y los jefes le dijeron: \u00abVete en paz y que el Se\u00f1or Dios te preceda para tomar venganza de nuestros enemigos.\u00bb<br \/>36 Y dejando el aposento, regresaron a sus puestos.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd9\"><\/a><strong><em>Judit 9<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Cay\u00f3 Judit, rostro en tierra, ech\u00f3 ceniza sobre su cabeza, dej\u00f3 ver el sayal que ten\u00eda puesto y, a la misma hora en que se ofrec\u00eda en Jerusal\u00e9n, en la Casa de Dios, el incienso de aquella tarde, clam\u00f3 al Se\u00f1or en alta voz diciendo:<br \/>2 Se\u00f1or, Dios de mi padre Sime\u00f3n, a quien diste una espada para vengarse de extranjeros que hab\u00edan soltado el ce\u00f1idor de una virgen para mancha, que desnudaron sus caderas para vergu\u0308enza y profanaron su seno para deshonor; pues t\u00fa dijiste: \u00abEso no se hace\u00bb, y ellos lo hicieron.<br \/>3 Por eso entregaste sus jefes a la muerte y su lecho, rojo de vergu\u0308enza por su enga\u00f1o, lo dejaste enga\u00f1ado hasta la sangre. Castigaste a los esclavos con los pr\u00edncipes, a los pr\u00edncipes con los siervos.<br \/>4 Entregaste al saqueo a sus mujeres, sus hijas al destierro, todos sus despojos en reparto para tus hijos amados, que se hab\u00edan encendido de tu celo, y tuvieron horror a la mancha hecha a su sangre y te llamaron en su ayuda. \u00a1Oh Dios, mi Dios, escucha a esta viuda!<br \/>5 T\u00fa que hiciste las cosas pasadas, las de ahora y las venideras, que has pensado el presente y el futuro; y s\u00f3lo sucede lo que t\u00fa dispones,<br \/>6 y tus designios se presentan y te dicen: \u00abAqu\u00ed estamos!\u00bb Pues todos tus caminos est\u00e1n preparados y tus juicios de antemano previstos.<br \/>7 Mira, pues, a los asirios que juntan muchas fuerzas, orgullosos de sus caballos y jinetes, engre\u00eddos por la fuerza de sus infantes, fiados en sus escudos y en sus lanzas, en sus arcos y en sus hondas, y no han reconocido que t\u00fa eres el Se\u00f1or, quebrantador de guerras.<br \/>8 Tu Nombre es \u00ab\u00a1Se\u00f1or!\u00bb \u00a1Quebranta su poder con tu fuerza! \u00a1Abate su poder\u00edo con tu c\u00f3lera!, pues planean profanar tu santuario, manchar la Tienda en que reposa la Gloria de tu Nombre, y derribar con fuerza el cuerno de tu altar.<br \/>9 Mira su altivez, y suelta tu ira sobre sus cabezas; da a mi mano de viuda fuerza para lo que he proyectado.<br \/>10 Hiere al esclavo con el jefe, y al jefe con su siervo, por la astucia de mis labios. Abate su soberbia por mano de mujer.<br \/>11 No est\u00e1 en el n\u00famero tu fuerza, ni tu poder en los valientes, sino que eres el Dios de los humildes, el defensor de los peque\u00f1os, apoyo de los d\u00e9biles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados.<br \/>12 \u00a1S\u00ed, s\u00ed! Dios de mi padre y Dios de la herencia de Israel, Se\u00f1or de los cielos y la tierra, Creador de las aguas, Rey de toda tu creaci\u00f3n, \u00a1escucha mi plegaria!<br \/>13 Dame una palabra seductora para herir y matar a los que traman duras decisiones contra tu alianza, contra tu santa Casa y contra el monte Si\u00f3n y la casa propiedad de tus hijos.<br \/>14 Haz conocer a toda naci\u00f3n y toda tribu que t\u00fa eres Yahveh, Dios de todo poder y toda fuerza, y que no hay otro protector fuera de ti para la estirpe de Israel.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd10\"><\/a><strong><em>Judit 10<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Acabada su plegaria al Dios de Israel, y dichas todas estas palabras,<br \/>2 se levant\u00f3 Judit del suelo, llam\u00f3 a su sierva y bajando a la casa donde pasaba los s\u00e1bados y solemnidades,<br \/>3 se quit\u00f3 el sayal que vest\u00eda, se desnud\u00f3 de sus vestidos de viudez, se ba\u00f1o toda, se ungi\u00f3 con perfumes exquisitos, se compuso la cabellera poni\u00e9ndose una cinta, y se visti\u00f3 los vestidos que vest\u00eda cuando era feliz, en vida de su marido Manas\u00e9s.<br \/>4 Se calz\u00f3 las sandalias, se puso los collares, brazeletes y anillos, sus pendientes y todas sus joyas, y realz\u00f3 su hermosura cuanto pudo, con \u00e1nimo de seducir los ojos de todos los hombres que la viesen.<br \/>5 Luego dio a su sierva un odre de vino y un c\u00e1ntaro de aceite, llen\u00f3 una alforja con harina de cebada, tortas de higos y panes puros, empaquet\u00f3 las provisiones y se lo entreg\u00f3 igualmente a su sierva.<br \/>6 Luego se dirigieron a la puerta de la ciudad, de Betulia, donde se encontraron con Oz\u00edas y con Jabr\u00eds y Jarm\u00eds, ancianos de la ciudad.<br \/>7 Cuando vieron a Judit con el rostro transformado y mudada de vestidos, se quedaron maravillados de su extremada hermosura y le dijeron:<br \/>8 \u00ab\u00a1Que el Dios de nuestros padres te haga alcanzar favor y d\u00e9 cumplimiento a tus designios, para gloria de los hijos de Israel y exaltaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n!\u00bb<br \/>9 Ella ador\u00f3 a Dios y les dijo: \u00abMandad que me abran la puerta de la ciudad para que vaya a poner por obra los deseos de que me hab\u00e9is hablado.\u00bb Ellos mandaron a los j\u00f3venes que le abrieran, tal como lo ped\u00eda.<br \/>10 As\u00ed lo hicieron ellos, y sali\u00f3 Judit con su sierva. Los hombres de la ciudad la siguieron con la mirada mientras descend\u00eda por la ladera, hasta que lleg\u00f3 al valle; y all\u00ed la perdieron de vista.<br \/>11 Avanzaron ellas a derecho por el valle, hasta que le sali\u00f3 al encuentro una avanzada de los asirios,<br \/>12 que la detuvieron y preguntaron: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres? \u00bfDe d\u00f3nde vienes? \u00bfA d\u00f3nde vas?\u00bb Ella respondi\u00f3: \u00abHija de hebreos soy y huyo de ellos, porque est\u00e1n a punto de ser devorados por vosotros.<br \/>13 Vengo a presentarme ante Holofernes, jefe de vuestro ej\u00e9rcito, para hablarle con sinceridad y mostrarle un camino por el que pueda pasar para adue\u00f1arse de toda la monta\u00f1a, sin que perezca ninguno de sus hombres y sin que se pierda una sola vida\u00bb.<br \/>14 Oy\u00e9ndola hablar aquellos hombres, y viendo la admirable hermosura de su rostro, le dijeron:<br \/>15 \u00abHas salvado tu vida con tu decisi\u00f3n de bajar a presentarte ante nuestro se\u00f1or. Dir\u00edgete a su tienda, que algunos de los nuestros te acompa\u00f1ar\u00e1n hasta ponerte en sus manos.<br \/>16 Cuando est\u00e9s en su presencia, no tengas miedo; an\u00fanciale tus prop\u00f3sitos y \u00e9l se portar\u00e1 bien contigo.\u00bb<br \/>17 Y eligieron entre ellos cien hombres que le dieran escolta a ella y a su sierva y las llevaran hasta la tienda de Holofernes.<br \/>18 Habi\u00e9ndose corrido por todas las tiendas la noticia de su llegada, concurri\u00f3 la gente del campamento, que hicieron corro en torno a ella, mientras esperaba, fuera de la tienda, que la anunciasen a Holofernes.<br \/>19 Se quedaban admirados de su belleza y, por ella, admiraban a los israelitas, dici\u00e9ndose unos a otros: \u00ab\u00bfQui\u00e9n puede menospreciar a un pueblo que tiene mujeres como \u00e9sta? \u00a1Ser\u00eda un error dejar con vida a uno solo de ellos, porque los que quedaran, ser\u00edan capaces de enga\u00f1ar a toda la tierra!\u00bb<br \/>20 Salieron, pues, los de la escolta personal de Holofernes y todos sus servidores y la introdujeron en la tienda.<br \/>21 Estaba Holofernes descansando en su lecho, bajo colgaduras de oro y p\u00farpura recamadas de esmeraldas y piedras preciosas.<br \/>22 Se la anunciaron y \u00e9l sali\u00f3 hasta la entrada de la tienda, precedido de l\u00e1mparas de plata.<br \/>23 Cuando Judit lleg\u00f3 ante Holofernes y sus ministros, todos se maravillaron de la hermosura de su rostro. Cay\u00f3 ella rostro en tierra y se postr\u00f3 ante \u00e9l, pero los siervos la levantaron.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd11\"><\/a><strong><em>Judit 11<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Holofernes le dijo: \u00abTen confianza, mujer, no tengas miedo, porque yo ning\u00fan mal hago a quien se decide a servir a Nabucodonosor, rey de toda la tierra.<br \/>2 Tampoco contra tu pueblo de la monta\u00f1a habr\u00eda alzado yo mi lanza, si ellos no me hubieran despreciado; pero ellos mismos lo han querido.<br \/>3 Dime ahora por qu\u00e9 raz\u00f3n huyes de ellos y te pasas a nosotros. Desde luego, al venir aqu\u00ed te has salvado. Ten confianza; vivir\u00e1s esta noche y las restantes.<br \/>4 Nadie te har\u00e1 ning\u00fan mal; ser\u00e1s bien tratada, como se hace con los siervos de mi se\u00f1or, el rey Nabucodonosor.\u00bb<br \/>5 Respondi\u00f3 Judit: \u00abAcoge las palabras de tu sierva, y que tu sierva pueda hablar en tu presencia. Ninguna falsedad dir\u00e9 esta noche a mi se\u00f1or.<br \/>6 Si te dignas seguir los consejos de tu sierva, Dios actuar\u00e1 contigo hasta el fin y mi se\u00f1or no fracasar\u00e1 en sus proyectos.<br \/>7 \u00a1Viva Nabucodonosor, rey de toda la tierra y viva su poder que te ha enviado para poner en el recto camino a todo viviente!; porque gracias a ti no le sirven tan s\u00f3lo los hombres, sino que, por medio de tu fuerza, hasta las fieras salvajes, los ganados y las aves del cielo viven para Nabucodonosor y para toda su casa.<br \/>8 \u00abNosotros, en efecto, hemos o\u00eddo hablar de tu sabidur\u00eda y de la prudencia de tu esp\u00edritu, y se dice por toda la tierra que t\u00fa eres el mejor en todo el reino, de profundos conocimientos y admirable como estratega.<br \/>9 Por lo que se refiere al discurso que Ajior pronunci\u00f3 en tu Consejo, nosotros hemos o\u00eddo sus mismas palabras, pues los hombres de Betulia le han salvado y \u00e9l les refiri\u00f3 todo lo que te dijo.<br \/>10 Acerca de esto, due\u00f1o y se\u00f1or, no desestimes sus palabras; tenlas bien presentes, porque responden a la verdad. Pues muestra raza no recibe castigo ni la espada tiene poder sobre ellos, si no han pecado contra su Dios.<br \/>11 Pero precisamente para que mi se\u00f1or no se vea rechazado y con las manos vac\u00edas, la muerte va a caer sobre sus cabezas. Han ca\u00eddo en un pecado con el que provocan la c\u00f3lera de su Dios cada vez que cometen tal desorden.<br \/>12 En vista de que se les acaban los v\u00edveres y escasea el agua, han deliberado echar mano de sus ganados y est\u00e1n ya decididos a consumir todo aquello que su Dios, por sus leyes, les ha prohibido comer.<br \/>13 Han decidido, igualmente, consumir las primicias del trigo y el diezmo del vino y del aceite que hab\u00edan reservado, porque est\u00e1n consagrados a los sacerdotes que est\u00e1n en la presencia de nuestro Dios, en Jerusal\u00e9n, y que ning\u00fan laico puede ni tan siquiera tocar con la mano.<br \/>14 Han enviado mensajeros a Jerusal\u00e9n (cuyos habitantes hacen estas mismas cosas) para recabar del Consejo de Ancianos los permisos.<br \/>15 Y en cuanto les sea concedido y lo realicen, en ese mismo momento te ser\u00e1n entregados para su destrucci\u00f3n.<br \/>16 Cuando yo, tu esclava, supe todo esto, hu\u00ed de ellos. Mi Dios me ha enviado para que yo haga contigo cosas de que se pasmar\u00e1 toda la tierra y todos cuantos las oigan.<br \/>17 Porque tu esclava es piadosa y sirve noche y d\u00eda al Dios del Cielo. Ahora, mi se\u00f1or, quisiera quedarme a tu lado. Tu sierva saldr\u00eda por las noches hacia el barranco, para suplicar a mi Dios y El me dir\u00e1 cu\u00e1ndo han cometido su pecado.<br \/>18 Yo vendr\u00e9 a comunic\u00e1rtelo y entonces t\u00fa saldr\u00e1s con todo tu ej\u00e9rcito y ninguno de ellos podr\u00e1 resistirte.<br \/>19 Yo te guiar\u00e9 por medio de Judea hasta llegar a Jerusal\u00e9n y har\u00e9 que te asientes en medio de ella. T\u00fa los llevar\u00e1s como reba\u00f1o sin pastor, y ni un perro ladrar\u00e1 contra ti. He tenido el presentimiento de todo esto; me ha sido anunciado y he sido enviada para comunic\u00e1rtelo.\u00bb<br \/>20 Agradaron estas palabras a Holofernes y a todos sus servidores, que estaban admirados de su sabidur\u00eda, y dijeron:<br \/>21 \u00abDe un cabo al otro del mundo, no hay mujer como \u00e9sta, de tanta hermosura en el rostro y tanta sensatez en las palabras.\u00bb<br \/>22 Holofernes le dijo: \u00abBien ha hecho Dios en enviarte por delante de tu pueblo, para que est\u00e9 en nuestras manos el poder, y en manos de los que han despreciado a mi se\u00f1or, la ruina.<br \/>23 Por lo dem\u00e1s, eres tan bella de aspecto como prudente en tus palabras. Si haces lo que has prometido, tu Dios ser\u00e1 mi Dios, vivir\u00e1s en el palacio del rey Nabucodonosor y ser\u00e1s famosa en toda la tierra.\u00bb<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd12\"><\/a><strong><em>Judit 12<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Mand\u00f3 luego que la introdujeran donde ten\u00eda su vajilla y orden\u00f3 que le sirvieran de sus propios manjares y le dieran a beber de su propio vino.<br \/>2 Pero Judit dijo: \u00abNo debo comer esto, para que no me sea ocasi\u00f3n de falta. Se me dar\u00e1 de las provisiones que traje conmigo.\u00bb<br \/>3 Holofernes le dijo: \u00abCuando se te acaben las cosas que tienes, \u00bfde d\u00f3nde podremos traerte otras iguales? Porque no hay nadie de los tuyos con nosotros.\u00bb<br \/>4 Respondi\u00f3 Judit: \u00abPor tu vida, mi se\u00f1or; que, antes que tu sierva haya consumido lo que traje, cumplir\u00e1 el Se\u00f1or, por mi mano, sus designios.\u00bb<br \/>5 Los siervos de Holofernes la condujeron a la tienda, y ella durmi\u00f3 hasta media noche. Al acercarse la vigilia de la aurora, se levant\u00f3,<br \/>6 y envi\u00f3 a decir a Holofernes: \u00abOrdene mi se\u00f1or que se d\u00e9 a tu sierva permiso para salir a orar.\u00bb<br \/>7 Holofernes orden\u00f3 a su escolta que no se lo impidieran. Judit permaneci\u00f3 tres d\u00edas en el campamento. Cada noche se dirig\u00eda hacia el barranco de Betulia y se lavaba en la fuente donde estaba el puesto de guardia.<br \/>8 A su regreso, suplicaba al Se\u00f1or, Dios de Israel, que diese buen fin a sus proyectos para exaltaci\u00f3n de los hijos de su pueblo.<br \/>9 Y, ya purificada, entraba en la tienda y all\u00ed permanec\u00eda hasta que le tra\u00edan su comida de la tarde.<br \/>10 Al cuarto d\u00eda, dio Holofernes un banquete exclusivamente para sus oficiales; no invit\u00f3 a ninguno de los encargados de los servicios.<br \/>11 Dijo, pues, a Bagoas, el eunuco que ten\u00eda al frente de sus negocios: \u00abTrata de persuadir a esa mujer hebrea que tienes contigo, que venga a comer y beber con nosotros.<br \/>12 Ser\u00eda una vergu\u0308enza para nosotros que dej\u00e1ramos marchar a tal mujer sin habernos entretenido con ella. Si no somos capaces de atraerla, luego har\u00e1 burla de nosotros.\u00bb<br \/>13 Sali\u00f3 Bagoas de la presencia de Holofernes, entr\u00f3 en la tienda de Judit y dijo: \u00abQue esta bella esclava no se niegue a venir donde mi se\u00f1or, para ser honrada en su presencia, para beber vino alegremente con nosotros y ser, en esta ocasi\u00f3n, como una de las hijas de los asirios que viven en el palacio de Nabucodonosor.\u00bb<br \/>14 Judit le respondi\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo para oponerme a mi se\u00f1or? Har\u00e9 prontamente todo cuanto le agrade y ello ser\u00e1 para m\u00ed motivo de gozo mientras viva.\u00bb<br \/>15 Despu\u00e9s se levant\u00f3 y se engalan\u00f3 con sus vestidos y todos sus ornatos femeninos. Se adelant\u00f3 su sierva para extender en tierra, frente a Holofernes, los tapices que hab\u00eda recibido de Bagoas para el uso cotidiano, con el fin de que pudiera tomar la comida reclinada sobre ellos.<br \/>16 Entrando luego Judit, se reclin\u00f3. El coraz\u00f3n de Holofernes qued\u00f3 arrebatado por ella, su alma qued\u00f3 turbada y experiment\u00f3 un violento deseo de unirse a ella, pues desde el d\u00eda que la vio, andaba buscando ocasi\u00f3n de seducirla.<br \/>17 D\u00edjole Holofernes: \u00ab\u00a1Bebe, pues, y comparte la alegr\u00eda con nosotros!\u00bb<br \/>18 Judit respondi\u00f3: \u00abBeber\u00e9 se\u00f1or; pues nunca, desde el d\u00eda en que nac\u00ed, nunca estim\u00e9 en tanto mi vida como ahora.\u00bb<br \/>19 Y comi\u00f3 y bebi\u00f3, frente a \u00e9l, sirvi\u00e9ndose de las provisiones que su sierva hab\u00eda preparado.<br \/>20 Holofernes, que se hallaba bajo el influjo de su encanto, bebi\u00f3 vino tan copiosamente como jam\u00e1s hab\u00eda bebido en todos los d\u00edas de su vida.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd13\"><\/a><strong><em>Judit 13<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Cuando se hizo tarde, sus oficiales se apresuraron a retirarse y Bagoas cerr\u00f3 la tienda por el exterior, despu\u00e9s de haber apartado de la presencia de su se\u00f1or a los que todav\u00eda quedaban; y todos se fueron a dormir, fatigados por el exceso de bebida;<br \/>2 quedaron en la tienda tan s\u00f3lo Judit y Holofernes, desplomado sobre su lecho y rezumando vino.<br \/>3 Judit hab\u00eda mandado a su sierva que se quedara fuera de su dormitorio y esperase a que saliera, como los dem\u00e1s d\u00edas. Porque, en efecto, ella hab\u00eda dicho que saldr\u00eda para hacer su oraci\u00f3n y en este mismo sentido hab\u00eda hablado a Bagoas.<br \/>4 Todos se hab\u00edan retirado; nadie, ni grande ni peque\u00f1o, qued\u00f3 en el dormitorio. Judit, puesta de pie junto al lecho, dijo en su coraz\u00f3n: \u00ab\u00a1Oh Se\u00f1or, Dios de toda fuerza! Pon los ojos, en esta hora, a la empresa de mis manos para exaltaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n.<br \/>5 Es la ocasi\u00f3n de esforzarse por tu heredad y hacer que mis decisiones sean la ruina de los enemigos que se alzan contra nosotros.\u00bb<br \/>6 Avanz\u00f3, despu\u00e9s, hasta la columna del lecho que estaba junto a la cabeza de Holofernes, tom\u00f3 de all\u00ed su cimitarra,<br \/>7 y acerc\u00e1ndose al lecho, agarr\u00f3 la cabeza de Holofernes por los cabellos y dijo: \u00ab\u00a1Dame fortaleza, Dios de Israel, en este momento!\u00bb<br \/>8 Y, con todas sus fuerzas, le descarg\u00f3 dos golpes sobre el cuello y le cort\u00f3 la cabeza.<br \/>9 Despu\u00e9s hizo rodar el tronco fuera del lecho, arranc\u00f3 las colgaduras de las columnas y saliendo entreg\u00f3 la cabeza de Holofernes a su sierva,<br \/>10 que la meti\u00f3 en la alforja de las provisiones. Luego salieron las dos juntos a hacer la oraci\u00f3n, como de ordinario, atravesaron el campamento, contornearon el barranco, subieron por el monte de Betulia y se presentaron ante las puertas de la ciudad.<br \/>11 Judit grit\u00f3 desde lejos a los centinelas de las puertas: \u00ab\u00a1Abrid, abrid la puerta! El Se\u00f1or, nuestro Dios, est\u00e1 con nosotros para hacer todav\u00eda haza\u00f1as en Israel y mostrar su poder contra nuestros enemigos, como lo ha hecho hoy mismo.\u00bb<br \/>12 Cuando los hombres de la ciudad oyeron su voz, se apresuraron a bajar a la puerta y llamaron a los ancianos.<br \/>13 Acudieron todos corriendo, desde el m\u00e1s grande al m\u00e1s chico, porque no ten\u00edan esperanza de que ella volviera; abrieron, pues, la puerta, las recibieron, y encendiendo una hoguera para que se pudiera ver, hicieron corro en torno a ellas.<br \/>14 Judit, con fuerte voz, les dijo: \u00ab\u00a1Alabad a Dios, alabadle! Alabad a Dios, que no ha apartado su misericordia de la casa de Israel, sino que esta noche ha destrozado a nuestros enemigos por mi mano.\u00bb<br \/>15 Y sacando de la alforja la cabeza, se la mostr\u00f3, dici\u00e9ndoles: \u00abMirad la cabeza de Holofernes, jefe supremo del ej\u00e9rcito asirio, y mirad las colgaduras bajo las cuales se acostaba en su borracheras. \u00a1El Se\u00f1or le ha herido por mano de mujer!<br \/>16 \u00a1Vive el Se\u00f1or!, el que me ha guardado en el camino que emprend\u00ed, que fue seducido, para perdici\u00f3n suya, por mi rostro, pero no ha cometido conmigo ning\u00fan pecado que me manche o me deshonre.\u00bb<br \/>17 Todo el pueblo qued\u00f3 lleno de estupor y postr\u00e1ndose adoraron a Dios y dijeron a una: \u00ab\u00a1Bendito seas, Dios nuestro, que has aniquilado el d\u00eda de hoy a los enemigos de tu pueblo!\u00bb<br \/>18 Oz\u00edas dijo a Judit: \u00ab\u00a1Bendita seas, hija del Dios Alt\u00edsimo m\u00e1s que todas las mujeres de la tierra! Y bendito sea Dios, el Se\u00f1or, Creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos.<br \/>19 Jam\u00e1s tu confianza faltar\u00e1 en el coraz\u00f3n de los hombres que recordar\u00e1n la fuerza de Dios eternamente.<br \/>20 Que Dios te conceda, para exaltaci\u00f3n perpetua, el ser favorecida con todos los bienes, porque no vacilaste en exponer tu vida a causa de la humillaci\u00f3n de nuestra raza. Detuviste nuestra ruina procediendo rectamente ante nuestro Dios.\u00bb Todo el pueblo respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Am\u00e9n, am\u00e9n!\u00bb<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd14\"><\/a><strong><em>Judit 14<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Judit les dijo: \u00abEscuchadme, hermanos; tomad esta cabeza y colgadle en el saliente de nuestras murallas;<br \/>2 y apenas despunte el alba y salga el sol sobre la tierra, empu\u00f1ar\u00e9is cada uno vuestras armas y saldr\u00e9is fuera de la ciudad todos los hombres capaces. Que se ponga uno al frente, como si intentarais bajar a la llanura, contra la avanzada de los asirios. Pero no baj\u00e9is.<br \/>3 Los asirios tomar\u00e1n sus armas y marchar\u00e1n a su campamento para despertar a los jefes del ej\u00e9rcito de Asiria. Correr\u00e1n a la tienda de Holofernes, pero al no dar con \u00e9l, quedar\u00e1n aterrorizados y huir\u00e1n ante vosotros.<br \/>4 Entonces, vosotros y todos los habitantes del territorio de Israel, saldr\u00e9is en su persecuci\u00f3n y los abatir\u00e9is en la retirada.<br \/>5 \u00abPero antes, traed aqu\u00ed a Ajior el ammonita, para que vea y reconozca al que despreciaba a la casa de Israel, al que le envi\u00f3 a nosotros como destinado a la muerte.\u00bb<br \/>6 Hicieron, pues, venir a Ajior desde la casa de Oz\u00edas. Al llegar y ver que uno de los hombres de la asamblea del pueblo ten\u00eda en la mano la cabeza de Holofernes, cay\u00f3 al suelo, desvanecido.<br \/>7 Cuando le reanimaron, se ech\u00f3 a los pies de Judit, se postr\u00f3 ante ella y dijo: \u00ab\u00a1Bendita seas en todas las tiendas de Jud\u00e1 y en todas las naciones que, cuando oigan pronunciar tu nombre, se sentir\u00e1n turbadas!\u00bb<br \/>8 \u00abY ahora, cu\u00e9ntame lo que has hecho durante este tiempo.\u00bb Judit le cont\u00f3, en medio del pueblo, todo cuanto hab\u00eda hecho, desde que sali\u00f3 hasta el momento en que les estaba hablando.<br \/>9 Cuando hubo acabado su relato, todo el pueblo lanz\u00f3 grandes aclamaciones y en toda la ciudad resonaron los gritos de alegr\u00eda.<br \/>10 Ajior, por su parte, viendo todo cuanto hab\u00eda hecho el Dios de Israel, crey\u00f3 en \u00e9l firmemente, se hizo circuncidar y qued\u00f3 anexionado para siempre a la casa de Israel.<br \/>11 Apenas despunt\u00f3 el alba, colgaron de la muralla la cabeza de Holofernes, tomaron las armas todos los hombres de Israel y salieron, por grupos, hacia las subidas.<br \/>12 Al verlos los asirios, comunicaron la novedad a sus oficiales, y \u00e9stos la fueron comunicando a sus estrategas y comandantes y a todos sus jefes,<br \/>13 hasta llegar a la tienda de Holofernes. Dijeron, pues, a su intendente general: \u00abDespierta a nuestro se\u00f1or, porque esos esclavos tienen la osad\u00eda de bajar a combatir contra nosotros, para hacerse exterminar completamente.\u00bb<br \/>14 Entr\u00f3, pues, Bagoas y dio palmadas ante la cortina de la tienda, porque supon\u00eda que Holofernes estar\u00eda durmiendo con Judit.<br \/>15 Como nadie respond\u00eda, apart\u00f3 la cortina, entr\u00f3 en el dormitorio, y lo encontr\u00f3 tendido sobre el umbral muerto y decapitado.<br \/>16 Dio entonces una gran voz, con gemido y llanto y fuertes alaridos, al tiempo que rasgaba sus vestiduras.<br \/>17 Entr\u00f3 luego en la tienda en que se hab\u00eda aposentado Judit, y al no verla, se precipit\u00f3 hacia la tropa gritando:<br \/>18 \u00ab\u00a1Esas esclavas eran unas p\u00e9rfidas! Una sola mujer hebrea ha llenado de vergu\u0308enza la casa del rey Nabucodonosor. \u00a1Mirad a Holofernes, derribado en tierra y decapitado!\u00bb<br \/>19 Cuando los jefes del ej\u00e9rcito asirio oyeron estas palabras, su \u00e1nimo qued\u00f3 turbado hasta el extremo, rasgaron sus t\u00fanicas y lanzaron grandes gritos y voces por todo el campamento.<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd15\"><\/a><strong><em>Judit 15<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Al o\u00edrlo los del campamento, quedaron estupefactos;<br \/>2 fueron presa de terror p\u00e1nico y nadie ya fue capaz de mantenerse al lado de sus compa\u00f1eros: huyeron todos a la desbandada, por todos los caminos, por la llanura y la monta\u00f1a.<br \/>3 Tambi\u00e9n los que estaban acampados en la altura, sitiando a Betulia, se dieron a la fuga; entonces, todos los hombres de guerra de Israel cayeron sobre ellos.<br \/>4 Oz\u00edas mand\u00f3 aviso a Betomest\u00e1in, a Beb\u00e9, Job\u00e1 y Kol\u00e1, y a toda la monta\u00f1a de Israel, dando noticia de cuanto hab\u00eda pasado, para que todos se arrojaran sobre los enemigos y los exterminaran.<br \/>5 Cuando los israelitas lo supieron, todos, como un solo hombre, se lanzaron sobre los asirios y los batieron hasta Job\u00e1. Tambi\u00e9n acudieron los de Jerusal\u00e9n y los de la monta\u00f1a, porque tambi\u00e9n a ellos se les dio noticia de lo sucedido en el campo enemigo; de igual modo, los de Galaad y Galilea, atac\u00e1ndoles de flanco, les hicieron enorme estrago hasta que pudieron refugiarse en Damasco y su regi\u00f3n.<br \/>6 En cuanto a los dem\u00e1s habitantes de Betulia, cayeron sobre el campamento asirio, le saquearon y obtuvieron grandes riquezas.<br \/>7 Los israelitas, de vuelta de la matanza, se hicieron due\u00f1os del resto; tambi\u00e9n los de las aldeas y granjas de la monta\u00f1a y del llano obtuvieron gran bot\u00edn, porque hab\u00eda una abundancia incalculable.<br \/>8 El sumo sacerdote Yoyaquim, con el Consejo de Ancianos de Israel y los habitantes de Jerusal\u00e9n, vinieron a contemplar los bienes que el Se\u00f1or hab\u00eda hecho a Israel, y a ver y saludar a Judit.<br \/>9 En llegando a su presencia, todos a una voz la bendijeron diciendo: \u00abT\u00fa eres la exaltaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, t\u00fa el gran orgullo de Israel, t\u00fa la suprema gloria de nuestra raza.<br \/>10 Al hacer todo esto por tu mano has procurado la dicha de Israel y Dios se ha complacido en lo que has hecho. Bendita seas del Se\u00f1or Omnipotente por siglos infinitos.\u00bb Y todo el pueblo respondi\u00f3: \u00ab\u00a1Am\u00e9n!\u00bb<br \/>11 Todo el pueblo estuvo recogiendo bot\u00edn del campamento durante treinta d\u00edas; dieron a Judit la tienda de Holofernes, con toda su vajilla de plata, sus divanes, sus vasijas y todo su mobiliario. Ella lo tom\u00f3 y lo carg\u00f3 sobre su mula, prepar\u00f3 sus carros y los amonton\u00f3 todo encima.<br \/>12 Todas las mujeres de Israel acudieron para verla y la bendec\u00edan danzando en coro. Judit tomaba tirsos con la mano y los distribu\u00eda entre las mujeres que estaban a su lado.<br \/>13 Ellas y sus acompa\u00f1antes se coronaron con coronas de olivo; despu\u00e9s, dirigiendo el coro de las mujeres, se puso danzando a la cabeza de todo el pueblo. La segu\u00edan los hombres de Israel, armados de sus armas, llevando coronas y cantando himnos.<br \/>14 Judit enton\u00f3, en medio de todo Israel, este himno de acci\u00f3n de gracias y todo el pueblo repet\u00eda sus alabanzas:<br \/><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><a id=\"Jd16\"><\/a><strong><em>Judit 16<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 \u00a1Alabad a mi Dios con tamboriles, elevad cantos al Se\u00f1or con c\u00edmbalos, ofrecedle los acordes de un salmo de alabanza, ensalzad e invocad su Nombre!<br \/>2 Porque el Se\u00f1or es un Dios quebrantador de guerras, porque en sus campos, en medio de su pueblo me arranc\u00f3 de la mano de mis perseguidores.<br \/>3 Vinieron los asirios de los montes del norte, vinieron con tropa innumerable; su muchedumbre obstru\u00eda los torrentes, y sus caballos cubr\u00edan las colinas.<br \/>4 Hablaba de incendiar mis tierras, de pasar mis j\u00f3venes a espada, de estrellar contra el suelo a los lactantes, de entregar como bot\u00edn a mis ni\u00f1os y de dar como presa a mi doncellas.<br \/>5 El Se\u00f1or Omnipotente por mano de mujer los anul\u00f3.<br \/>6 Que no fue derribado su caudillo por j\u00f3venes guerreros, ni le hirieron hijos de Titanes, ni altivos gigantes le vencieron; le subyug\u00f3 Judit, hija de Merar\u00ed, con s\u00f3lo la hermosura de su rostro.<br \/>7 Se despoj\u00f3 de sus vestidos de viudez, para exaltar a los afligidos de Israel; ungi\u00f3 su rostro de perfumes,<br \/>8 prendi\u00f3 con una cinta sus cabellos, ropa de lino visti\u00f3 para seducirle.<br \/>9 La sandalia de ella le rob\u00f3 los ojos, su belleza cautiv\u00f3le el alma \u00a1y la cimitarra atraves\u00f3 su cuello!<br \/>10 Se estremecieron los persas por su audacia, se turbaron los medos por su temeridad.<br \/>11 Entonces clamaron mis humildes, y ellos temieron; clamaron mis d\u00e9biles y ellos quedaron aterrados; alzaron su voz \u00e9stos, y ellos se dieron a la fuga.<br \/>12 Hijos de jovenzuelas los asaetearon, como a hijos de desertores los hirieron, perdieron en la batalla contra mi Se\u00f1or.<br \/>13 Cantar\u00e9 a mi Dios un cantar nuevo: \u00ab\u00a1T\u00fa eres grande, Se\u00f1or, eres glorioso, admirable en poder e insuperable!\u00bb<br \/>14 S\u00edrvante a ti las criaturas todas, pues hablaste t\u00fa y fueron hechas, enviaste tu esp\u00edritu y las hizo, y nadie puede resistir tu voz.<br \/>15 Pues los montes, desde sus cimientos, ser\u00e1n sacudidos con las aguas; las rocas en tu presencia se fundir\u00e1n como cera; pero con aquellos que te temen, te muestras t\u00fa siempre propicio.<br \/>16 Porque es muy poca cosa todo sacrificio de calmante aroma, y apenas es nada la grasa para serte ofrecida en holocausto. Mas quien teme al Se\u00f1or ser\u00e1 grande para siempre.<br \/>17 \u00a1Ay de las naciones que se alzan contra mi raza! El Se\u00f1or Omnipotente les dar\u00e1 el castigo en el d\u00eda del juicio. Entregar\u00e1 sus cuerpos al fuego y a los gusanos, y gemir\u00e1n en dolor eternamente.<br \/>18 Cuando llegaron a Jerusal\u00e9n, adoraron a Dios, y una vez purificado el pueblo, ofrecieron sus holocaustos, sus ofrendas voluntarias y sus regalos.<br \/>19 Judit ofreci\u00f3 todo el mobiliario de Holofernes, que el pueblo le hab\u00eda concedido, y entreg\u00f3 a Dios en anatema las colgaduras que ella misma hab\u00eda tomado del dormitorio de Holofernes.<br \/>20 Durante tres meses permaneci\u00f3 el pueblo en Jerusal\u00e9n, celebrando festejos delante de santuario. Tambi\u00e9n Judit estaba presente.<br \/>21 Pasados aquellos d\u00edas, se volvi\u00f3 cada uno a su heredad. Judit regres\u00f3 a Betulia, donde vivi\u00f3 disfrutando de su hacienda; fue en su tiempo muy famosa en toda aquella tierra.<br \/>22 Muchos la pretendieron, pero ella no tuvo relaciones con ning\u00fan hombre en toda su vida, desde que su marido Manas\u00e9s muri\u00f3 y fue a reunirse con su pueblo.<br \/>23 Vivi\u00f3 hasta la avanzada edad de 105 a\u00f1os, transcurriendo su ancianidad en casa de su marido. A su sierva le concedi\u00f3 la libertad. Muri\u00f3 en Betulia y fue sepultada en la caverna de su marido Manas\u00e9s.<br \/>24 La casa de Israel la llor\u00f3 durante siete d\u00edas. Antes de morir, distribuy\u00f3 su hacienda entre los parientes de su marido Manas\u00e9s y entre sus propios parientes.<br \/>25 Nadie ya atemoriz\u00f3 a los israelitas mientras vivi\u00f3 Judit, ni en mucho tiempo despu\u00e9s de su muerte.<br \/><u><strong><a href=\"#topJd\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><\/u><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: Sagrada Escritura, Judit 1\u00a0 \u00a0 \u00a0 2\u00a0 \u00a0 \u00a0 3\u00a0 \u00a0 \u00a0 4\u00a0 \u00a0 \u00a0 5\u00a0 \u00a0 \u00a0 6\u00a0 \u00a0 \u00a0 7\u00a0 \u00a0 \u00a0 8\u00a0 \u00a0 \u00a0 9\u00a0 \u00a0 \u00a0 10\u00a0 \u00a0 \u00a0 11\u00a0 \u00a0 \u00a0 12 \u00a0 \u00a0 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5850\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[32],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-judit","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5850"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5850"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5850\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5851,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5850\/revisions\/5851"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}