{"id":5863,"date":"2022-04-17T00:01:59","date_gmt":"2022-04-17T06:01:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5863"},"modified":"2022-04-08T16:03:38","modified_gmt":"2022-04-08T22:03:38","slug":"lectio-dom-17-abr-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5863","title":{"rendered":"Lectio Dom, 17 abr, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Domingo de Pascua de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or<\/em><\/p>\n<p><em>Ver en la noche y creer por el amor Juan 20, 1-9<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>\u00a1Se\u00f1or Jesucristo, hoy tu luz resplandece en nosotros, fuente de vida y de gozo! Danos tu Esp\u00edritu de amor y de verdad para que, como Mar\u00eda Magdalena, Pedro y Juan, sepamos tambi\u00e9n nosotros descubrir e interpretar a la luz de la Palabra los signos de tu vida divina presente en nuestro mundo y acogerlos con fe para vivir siempre en el gozo de tu presencia junto a nosotros, aun cuando todo parezca rodeado de las tinieblas de la tristeza y del mal.<\/p>\n<h2>El Evangelio<\/h2>\n<ol>\n<li>Una clave de lectura:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Para el evangelista Juan, la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es el momento decisivo del proceso de su glorificaci\u00f3n, con un nexo indisoluble con la primera fase de tal glorificaci\u00f3n, a saber, con la pasi\u00f3n y muerte.<\/p>\n<p>El acontecimiento de la resurrecci\u00f3n no se describe con las formas espectaculares y apocal\u00edpticas de los evangelios sin\u00f3pticos: para Juan la vida del Resucitado es una realidad que se impone sin ruido y se realiza en silencio, en la potencia discreta e irresistible del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>El hecho de la fe de los disc\u00edpulos se anuncia \u00abcuando todav\u00eda estaba oscuro\u00bb y se inicia mediante la visi\u00f3n de los signos materiales que los remiten a la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el gran protagonista de la narraci\u00f3n, pero no aparece ya como persona.<\/p>\n<ol>\n<li>El texto:<\/li>\n<\/ol>\n<p>El primer d\u00eda despu\u00e9s del s\u00e1bado, estando todav\u00eda oscuro, fue Mar\u00eda Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Ech\u00f3 a correr, lleg\u00f3 a la casa donde estaban Sim\u00f3n Pedro y el otro disc\u00edpulo, a quien Jes\u00fas amaba, y les dijo: \u00abSe han llevado del sepulcro al Se\u00f1or y no sabemos d\u00f3nde lo habr\u00e1n puesto\u00bb.<\/p>\n<p>Salieron Pedro y el otro disc\u00edpulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro disc\u00edpulo corri\u00f3 m\u00e1s aprisa que Pedro y lleg\u00f3 primero al sepulcro, e inclin\u00e1ndose, mir\u00f3 los lienzos puestos en el suelo, pero no entr\u00f3.<\/p>\n<p>En eso lleg\u00f3 tambi\u00e9n Sim\u00f3n Pedro, que lo ven\u00eda siguiendo, y entr\u00f3 en el sepulcro. Contempl\u00f3 los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que hab\u00eda estado sobre la cabeza de Jes\u00fas, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entr\u00f3 tambi\u00e9n el otro disc\u00edpulo, el que hab\u00eda llegado primero al sepulcro, y vio y crey\u00f3, porque hasta entonces no hab\u00edan entendido las Escrituras, seg\u00fan las cuales Jes\u00fas deb\u00eda resucitar de entre los muertos.<\/p>\n<ol>\n<li>Subdivisi\u00f3n del texto, para su mejor comprensi\u00f3n:<\/li>\n<\/ol>\n<p>vers. 1: la introducci\u00f3n, un hecho previo que delinea la situaci\u00f3n;<br \/>vers. 2: la reacci\u00f3n de Mar\u00eda y el primer anuncio del hecho apenas descubierto;<br \/>vers. 3-5: la reacci\u00f3n inmediata de los disc\u00edpulos y la relaci\u00f3n que transcurre entre ellos;<br \/>vers. 6-7: constataci\u00f3n del hecho anunciado por Mar\u00eda;<br \/>vers. 8-9: la fe del otro disc\u00edpulo y su relaci\u00f3n con la Sagrada Escritura.<\/p>\n<h2>Un espacio de silencio interno y externo<\/h2>\n<p><em>para abrir el coraz\u00f3n y dar lugar dentro de m\u00ed a la Palabra de Dios:<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Vuelvo a leer lentamente todo el pasaje;<\/li>\n<li>Tambi\u00e9n estoy yo en el jard\u00edn: el sepulcro vac\u00edo est\u00e1 delante de mis ojos;<\/li>\n<li>Dejo que resuene en m\u00ed las palabras de Mar\u00eda Magdalena;<\/li>\n<li>Corro yo tambi\u00e9n con ella, Pedro y el otro disc\u00edpulo;<\/li>\n<li>Me dejo sumergir en el estupor gozoso de la fe en Jes\u00fas resucitado, aunque, como ellos, no lo veo con mis ojos de carne.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La Palabra que se nos da<\/h2>\n<ul>\n<li><em>El cap\u00edtulo 20 de Juan<\/em>: es un texto bastante fragmentado, en el que resulta evidente que el redactor ha intervenido muchas veces para poner de relieve algunos temas y para unir los varios textos recibidos de las fuentes precedentes, al menos tres relatos.<\/li>\n<li><em>En el d\u00eda despu\u00e9s del s\u00e1bado<\/em>: es \u00abel primer d\u00eda de la semana\u00bb y hereda en el \u00e1mbito sagrado la gran sacralidad del s\u00e1bado hebraico. Para los cristianos es el primer d\u00eda de la nueva semana, el inicio de un tiempo nuevo, el d\u00eda memorial de la resurrecci\u00f3n, llamado \u00abd\u00eda del Se\u00f1or\u00bb <em>(dies Domini, dominica, domingo).<br \/><\/em>El evangelista adopta aqu\u00ed y en el vers. 19, una expresi\u00f3n que ya es tradicional para los Cristianos (ejem: <em>Mc 16, 2 y 9; Act. 20, 7<\/em>) y es m\u00e1s antigua de la que aparece enseguida como caracter\u00edstica de la primera evangelizaci\u00f3n: \u00bb el tercer d\u00eda\u00bb (ejem. <em>Lc 24, 7 y 46; Act 10, 40; 1Cor 15,4).<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>Mar\u00eda Magdalena<\/em>: es la misma mujer que estuvo presente a los pies de la cruz con otras (19, 25). Aqu\u00ed parece que estuviera sola, pero la frase del vers. 2 (\u00ab<em>no sabemos<\/em>\u00ab) revela que la narraci\u00f3n original, sobre la que el evangelista ha trabajado, contaba con m\u00e1s mujeres, igual que los otros evangelios (cfr <em>Mc 16, 1-3; Mt 28, 1; Lc 23, 55-24, 1).<br \/><\/em>De manera diversa con respecto a los sin\u00f3pticos (cfr <em>Mc 16,1; Lc 24,1<\/em>), adem\u00e1s, no se especifica el motivo de su visita al sepulcro, puesto que ha sido referido que las operaciones de la sepultura estaban ya completadas (19,40); quiz\u00e1s, la \u00fanica cosa que falta es el lamento f\u00fanebre (cfr <em>Mc 5, 38<\/em>). Sea como sea, el cuarto evangelista reduce al m\u00ednimo la narraci\u00f3n del descubrimiento del sepulcro vac\u00edo, para enfocar la atenci\u00f3n de sus lectores al resto.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>De madrugada cuando estaba todav\u00eda oscuro<\/em>: Marcos (16, 2) habla de modo diverso, pero de ambos se deduce que se trata de las primer\u00edsimas horas de la ma\u00f1ana, cuando la luz todav\u00eda es tenue y p\u00e1lida. Quiz\u00e1s Juan subraya la falta de luz para poner de relieve el contraste simb\u00f3lico entre <em>tinieblas <\/em>= falta de fe y <em>luz <\/em>= acogida del evangelio de la resurrecci\u00f3n.<\/li>\n<li><em>Ve la piedra quitada del sepulcro<\/em>: la palabra griega es gen\u00e9rica: la piedra estaba \u00abquitada\u00bb o \u00bb removida\u00bb (diversamente: Mc 16, 3-4).<br \/>El verbo \u00abquitar\u00bb nos remite a Jn 1,29: el Bautista se\u00f1ala a Jes\u00fas como el \u00abCordero que <em>quita <\/em>el pecado del mundo\u00bb. \u00bfQuiere quiz\u00e1s el evangelista llamar la atenci\u00f3n de que esta piedra \u00abquitada\u00bb, arrojada lejos del sepulcro, es el signo material de que la muerte y el pecado han sido \u00abquitados\u00bb de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas?<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>Echa a correr y llega a Sim\u00f3n Pedro y al otro disc\u00edpulo<\/em>: La Magdalena corre a ellos que comparten con ella el amor por Jes\u00fas y el sufrimiento por su muerte atroz, aumentada ahora con este descubrimiento. Se llega a ellos, quiz\u00e1s porque eran los \u00fanicos que no hab\u00edan huido con los otros y estaban en contacto entre ellos (cfr 19, 15 y 26-27). Quiere al menos compartir con ellos el \u00faltimo dolor por el ultraje hecho al cad\u00e1ver.<br \/>Notamos como Pedro, el \u00abdisc\u00edpulo amado\u00bb y la Magdalena se caracterizan por su amor especial que los une a Jes\u00fas: es precisamente el amor, especialmente si es renovado, el que los vuelve capaces de intuir la presencia de la persona amada.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>El otro disc\u00edpulo a quien Jes\u00fas quer\u00eda<\/em>: es un personaje que aparece s\u00f3lo en este evangelio y s\u00f3lo a partir del cap\u00edtulo 13, cuando muestra una gran intimidad con Jes\u00fas y tambi\u00e9n un gran acuerdo con Pedro (13, 23-25). Aparece en todos los momentos decisivos de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, pero permanece an\u00f3nimo y sobre su identidad se han dado hip\u00f3tesis bastantes diferentes. Probablemente se trata del disc\u00edpulo an\u00f3nimo del Bautista que sigue a Jes\u00fas junto con Andr\u00e9s (1, 23-25). Puesto que el cuarto evangelio no habla nunca del ap\u00f3stol Juan y considerando que este evangelio a menudo narra cosas particulares propias de un testigo ocular, el \u00abdisc\u00edpulo\u00bb ha sido identificado con el ap\u00f3stol Juan. El cuarto evangelio siempre se le ha atribuido a Juan, aunque \u00e9l no lo haya compuesto materialmente, si bien es en el origen de la tradici\u00f3n particular al que se remonta este evangelio y otros escritos atribuidos a Juan. Esto explica tambi\u00e9n como \u00e9l sea un personaje un tanto idealizado.<br \/><em>A quien Jes\u00fas quer\u00eda<\/em>: es evidentemente un a\u00f1adido debido, no al ap\u00f3stol, que no hubiera osado presumir de tanta confianza con el Se\u00f1or, sino de sus disc\u00edpulos, que han escrito materialmente el evangelio y han acu\u00f1ado esta expresi\u00f3n reflexionando sobre el evidente amor privilegiado que concurre entre Jes\u00fas y este disc\u00edpulo (cfr 13,25; 21, 4.7). All\u00ed donde se usa la expresi\u00f3n m\u00e1s sencilla, \u00abel otro disc\u00edpulo\u00bb o \u00abel disc\u00edpulo\u00bb, es que ha faltado, por tanto, el a\u00f1adido de los redactores.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>Se han llevado del sepulcro al Se\u00f1or: <\/em>estas palabras, que se repiten tambi\u00e9n a continuaci\u00f3n: vers. 13 y 15, revelan que Mar\u00eda teme uno de los robos de cad\u00e1veres que suced\u00edan a menudo en la \u00e9poca, de tal manera que oblig\u00f3 al emperador romano a dictar severos decretos para acabar con el fen\u00f3meno. A esta posibilidad recurre, en Mateo (28, 11-15), los jefes de los sacerdotes para difundir el descr\u00e9dito sobre el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y ocasionalmente, justificar la falta de intervenci\u00f3n de los soldados puestos de guardias en el sepulcro.<\/li>\n<li><em>El Se\u00f1or<\/em>: el t\u00edtulo de \u00abSe\u00f1or\u00bb implica el reconocimiento de la divinidad y evoca la omnipotencia divina. Por esto, era utilizado por los Cristianos con referencia a Jes\u00fas Resucitado. El cuarto evangelista, de hecho, lo reserva s\u00f3lo para sus relatos pascuales (tambi\u00e9n en 20-13).<br \/><em>No sabemos d\u00f3nde lo han puesto<\/em>: la frase recuerda cuanto sucedi\u00f3 a Mois\u00e9s, cuyo lugar de sepultura era desconocido (Dt 34, 10). Otra probable referencia es a las mismas palabras de Jes\u00fas sobre la imposibilidad de conocer el lugar donde hubiera sido llevado.(7, 11.22; 8,14.28.42; 13, 33; 14, 1-5; 16,5).<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>Corr\u00edan los dos juntos\u2026pero el otro\u2026lleg\u00f3 primero\u2026pero no entr\u00f3: <\/em>La carrera revela el ansia que viven estos disc\u00edpulos.<br \/>El pararse del \u00abotro disc\u00edpulo\u00bb, es mucho m\u00e1s que un gesto de cortes\u00eda o de respeto hacia un anciano: es el reconocimiento t\u00e1cito y pac\u00edfico, en su sencillez, de la preeminencia de Pedro dentro del grupo apost\u00f3lico, aunque esta preeminencia no se subraye. Es, por tanto, un signo de comuni\u00f3n. Este gesto podr\u00eda tambi\u00e9n ser un artificio literario para trasladar el acontecimiento de la fe en la resurrecci\u00f3n al momento sucesivo y culminante de la narraci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>Los lienzos en el suelo y el sudario\u2026plegado en un lugar aparte: <\/em>ya el otro disc\u00edpulo, sin siquiera entrar, hab\u00eda visto algo. Pedro, pasando la entrada del sepulcro, descubre la prueba de que no hab\u00eda habido ning\u00fan robo del cad\u00e1ver: \u00a1ning\u00fan ladr\u00f3n hubiera perdido el tiempo en desvendar el cad\u00e1ver, extender ordenadamente los lienzos y las fajas (<em>por tierra <\/em>pudiera haber sido traducido mejor por \u00abextendidas\u00bb o \u00abcolocadas en el suelo\u00bb) y plegar aparte el sudario! La operaci\u00f3n se hubiera complicado por el hecho de que los \u00f3leos con los que hab\u00eda sido ungido aquel cuerpo (especialmente la mirra) operaban como un pegamento, haciendo que se adhiriera perfecta y seguramente el lienzo al cuerpo, casi como suced\u00eda con las momias. El sudario, adem\u00e1s est\u00e1 plegado; la palabra griega puede decir tambi\u00e9n \u00abenrollado\u00bb, o m\u00e1s bien indicar que aquel pa\u00f1o de tejido ligero hab\u00eda conservado en gran parte las formas del rostro sobre el cual hab\u00eda estado puesto, casi como una m\u00e1scara mortuoria. Las vendas son las mismas citadas en Jn 19, 40. En el sepulcro, todo resulta en orden, aunque falta el cuerpo de Jes\u00fas y Pedro consigue ver bien en el interior, porque el d\u00eda est\u00e1 clareando.<br \/>A diferencia de L\u00e1zaro (11,44), por tanto, Cristo ha resucitado abandonando todos los arreos funerarios: los comentadores antiguos hacen notar que, de hecho, L\u00e1zaro guardar\u00eda sus vendas para la definitiva sepultura, mientras que Cristo no ten\u00eda ya m\u00e1s necesidad de ellas, no debiendo ya jam\u00e1s morir (cfr. Rm 6,9).<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>Pedro\u2026vio\u2026el otro disc\u00edpulo\u2026vio y crey\u00f3: <\/em>tambi\u00e9n Mar\u00eda, al comienzo de la narraci\u00f3n, hab\u00eda \u00abvisto\u00bb. Aunque la versi\u00f3n espa\u00f1ola traduzca todo con el mismo verbo, el texto original usa tres diversos (<em>theorein <\/em>para Pedro; <em>blepein <\/em>para el otro disc\u00edpulo y la Magdalena; <em>idein<\/em>, aqu\u00ed, para el otro disc\u00edpulo), dej\u00e1ndonos entender un crecimiento de profundidad espiritual de este \u00abver\u00bb que , de hecho, culmina con la fe del otro disc\u00edpulo.<br \/>El disc\u00edpulo an\u00f3nimo, ciertamente, no ha visto nada diverso de lo que ya hab\u00eda visto Pedro: quiz\u00e1s, \u00e9l interpreta lo que ve de manera diversa de los otros, tambi\u00e9n por la especial sinton\u00eda de amor que hab\u00eda tenido con Jes\u00fas (la experiencia de Tom\u00e1s es emblem\u00e1tica: 29, 24-29). Sin embargo, como se indica por el tiempo del verbo griego, su fe es todav\u00eda una fe inicial, tanto que \u00e9l no encuentra el modo de compartirla con Mar\u00eda o Pedro o cualquiera de los otros.<br \/>Para el cuarto evangelista, sin embargo, el binomio \u00abver y creer\u00bb es muy significativo y est\u00e1 referido exclusivamente a la fe en la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or (cfr 20, 29), porque era imposible creer verdaderamente antes que el Se\u00f1or hubiese muerto y resucitado (cfr 14, 25-26; 16, 12-15). El binomio visi\u00f3n \u2013 fe, por tanto, caracteriza a todo este cap\u00edtulo y \u00bb el disc\u00edpulo amado\u00bb se presenta como un modelo de fe que consigue comprender la verdad de Dios a trav\u00e9s de los acontecimientos materiales (cfr tambi\u00e9n 21, 7).<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li><em>No hab\u00edan comprendido todav\u00eda la Escritura<\/em>: se refiere evidentemente a todos los otros disc\u00edpulos. Tambi\u00e9n para aqu\u00e9llos que hab\u00edan vivido junto a Jes\u00fas, por tanto, ha sido dif\u00edcil creer en \u00c9l y para ellos, como para nosotros, la \u00fanica puerta que nos permite pasar el dintel de la fe aut\u00e9ntica es el conocimiento de la Escritura (cfr. Lc 24, 26-27; 1Cor 15, 34; Act 2, 27-31) a la luz de los hechos de la resurrecci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Algunas preguntas para orientar la reflexi\u00f3n y la actuaci\u00f3n<\/h2>\n<ol>\n<li>\u00bfQu\u00e9 quiere decir concretamente, para nosotros, \u00abcreer en Jes\u00fas Resucitado\u00bb? \u00bfQu\u00e9 dificultades encontramos? \u00bfLa resurrecci\u00f3n es s\u00f3lo propia de Jes\u00fas o es verdaderamente el fundamento de nuestra fe?<\/li>\n<li>La relaci\u00f3n que vemos entre Pedro, el otro disc\u00edpulo y Mar\u00eda Magdalena es evidentemente de gran comuni\u00f3n en torno a Jes\u00fas. \u00bfEn qu\u00e9 personas, realidades, instituciones encontramos hoy la misma alianza de amor y la misma \u00abcom\u00fan uni\u00f3n\u00bb fundada en Jes\u00fas? \u00bfD\u00f3nde conseguimos leer los signos concretos del gran amor por el Se\u00f1or y por los \u00absuyos\u00bb que mueve a todos los disc\u00edpulos?<\/li>\n<li>Cuando observamos nuestra vida y la realidad que nos circunda de cerca o de lejos \u00bftenemos la mirada de Pedro (ve los hechos, pero permanece firme en ellos: a la muerte y a la sepultura de Jes\u00fas), o m\u00e1s bien, la del otro disc\u00edpulo (ve los hechos y descubre en ellos los signos de una vida nueva)?<\/li>\n<\/ol>\n<h2>Oremos invocando gracia y alabando a Dios<\/h2>\n<p>con un himno extra\u00eddo de la carta de Pablo a los Efesios (par\u00e1frasis 1, 17-23) El Dios de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda esp\u00edritu de sabidur\u00eda y de revelaci\u00f3n para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de vuestro coraz\u00f3n para que conozc\u00e1is cu\u00e1l es la esperanza a que hab\u00e9is sido llamados por \u00e9l; cu\u00e1l la riqueza de la gloria otorgada por \u00e9l en herencia a los santos, y cu\u00e1l la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, que despleg\u00f3 en Cristo, resucit\u00e1ndole de entre los muertos y sent\u00e1ndole a su diestra en los cielos, por encima de todo principado, potestad, virtud, dominaci\u00f3n y de todo cuanto tiene nombre no s\u00f3lo en este mundo sino tambi\u00e9n en el venidero.<\/p>\n<p>Someti\u00f3 todo bajo sus pies y le constituy\u00f3 cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo la plenitud del que lo llena todo en todo.<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>El contexto lit\u00fargico no es indiferente para orar este evangelio y el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, en torno al cual gira nuestra fe y vida cristiana. La secuencia que caracteriza la liturgia eucar\u00edstica de este d\u00eda y de la semana que sigue (la octava) nos gu\u00eda en la alabanza al Padre y al Se\u00f1or Jes\u00fas:<\/p>\n<h4>Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la V\u00edctima propicia de la Pascua. Cordero sin pecado que a las ovejas salva,<\/h4>\n<p><em>a Dios y a los culpables uni\u00f3 con nueva alianza Lucharon vida y muerte en singular batalla y, muerto el que es Vida, triunfante se levanta.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 has visto de camino, Mar\u00eda, en la ma\u00f1ana?<br \/>&#8211; A mi Se\u00f1or glorioso la tumba abandonada, los \u00e1ngeles testigos, sudarios y mortaja.<br \/>\u00a1Resucit\u00f3 de veras<br \/>mi amor y mi esperanza!<br \/>Venid a Galilea,<br \/>all\u00ed el Se\u00f1or aguarda; all\u00ed ver\u00e9is los suyos<br \/>la gloria de la Pascua Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que est\u00e1s resucitado;<br \/>la muerte en ti no manda. Rey vencedor, api\u00e1date de la miseria humana<br \/>y da a tus fieles parte en tu victoria santa.<br \/><\/em>Nuestra oraci\u00f3n puede tambi\u00e9n concluirse con esta vibrante invocaci\u00f3n de un poeta contempor\u00e1neo, Marco Guzzi:<br \/>\u00a1Amor, Amor, Amor!<br \/>Quiero sentir, vivir y expresar todo este Amor que es empe\u00f1o gozoso en el mundo<br \/>y contacto feliz con los otros.<br \/>S\u00f3lo t\u00fa me libras, s\u00f3lo tu me sueltas. Y los hielos descienden para regar el valle m\u00e1s verde de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo de Pascua de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or Ver en la noche y creer por el amor Juan 20, 1-9 Oraci\u00f3n inicial \u00a1Se\u00f1or Jesucristo, hoy tu luz resplandece en nosotros, fuente de vida y de gozo! Danos tu Esp\u00edritu de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5863\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1wz","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5863"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5863"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5863\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5864,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5863\/revisions\/5864"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}