{"id":5867,"date":"2022-04-19T00:01:30","date_gmt":"2022-04-19T06:01:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5867"},"modified":"2022-04-08T16:14:07","modified_gmt":"2022-04-08T22:14:07","slug":"lectio-mar-19-abr-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5867","title":{"rendered":"Lectio mar, 19 abr, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo de Pascua<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Tu, Se\u00f1or, que nos has salvado por el misterio pascual, contin\u00faa favoreciendo con dones celestes a tu pueblo, para que alcance la libertad verdadera y pueda gozar de la alegr\u00eda del cielo, que ya ha empezado a gustar en la tierra. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h2>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan Juan 20,11-18<\/h2>\n<p>El d\u00eda de la resurrecci\u00f3n, Mar\u00eda se hab\u00eda quedado llorando junto al sepulcro de Jes\u00fas. Sin dejar de llorar, se asom\u00f3 al sepulcro y vio dos \u00e1ngeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde hab\u00eda estado el cuerpo de Jes\u00fas, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los \u00e1ngeles le preguntaron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s llorando, mujer?\u00bb. Ella les contest\u00f3: \u00abPorque se han llevado a mi Se\u00f1or y no s\u00e9 d\u00f3nde lo habr\u00e1n puesto\u00bb.<\/p>\n<p>Dicho esto, mir\u00f3 hacia atr\u00e1s y vio a Jes\u00fas de pie, pero no sab\u00eda que era Jes\u00fas. Entonces \u00e9l le dijo: \u00abMujer, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1s llorando? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb. Ella, creyendo que era el jardinero, le respondi\u00f3: \u00abSe\u00f1or, si t\u00fa te lo llevaste, dime d\u00f3nde lo has puesto\u00bb. Jes\u00fas le dijo: \u00ab\u00a1Mar\u00eda!\u00bb. Ella se volvi\u00f3 y exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Rabun\u00ed!\u00bb, que en hebreo significa &#8216;maestro&#8217;. Jes\u00fas le dijo: \u00abNo me retengas, porque todav\u00eda no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: &#8216;Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios&#8217; \u00ab.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Magdalena se fue a ver a los disc\u00edpulos y les anunci\u00f3: \u00ab\u00a1He visto al Se\u00f1or!\u00bb, y les cont\u00f3 lo que Jes\u00fas le hab\u00eda dicho.<\/p>\n<h2>Reflexi\u00f3n<\/h2>\n<ul>\n<li>El evangelio de hoy describe la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a Mar\u00eda Magdalena. La muerte de su gran amigo lleva a Mar\u00eda a perder el sentido de la vida. Pero ella sigue buscando. Se va al sepulcro para encontrar a aquel que la muerte le hab\u00eda robado. Hay momentos en la vida en los que todo se desmorona. Parece que todo se ha terminado. \u00a1Muerte, desastre, enfermedad, decepci\u00f3n, traici\u00f3n! Tantas cosas que pueden llevar a que falte tierra bajo los pies y a jugarnos una crisis profunda. Pero tambi\u00e9n acontece lo siguiente. Como que de repente, el reencuentro con una persona amiga puede rehacer la vida y hacernos descubrir que el amor es m\u00e1s fuerte que la muerte y la derrota.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>El Cap\u00edtulo 20 de Juan, adem\u00e1s de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a la Magdalena, tras varios otros episodios que revelan la riqueza de la experiencia de la resurrecci\u00f3n: (a) del disc\u00edpulo amado y de Pedro (Jn 20,1-10); (b) de Mar\u00eda Magdalena (Jn 20,11-18); (c) da comunidad dos disc\u00edpulos (Jn 20,19-23) y (d) del ap\u00f3stol Tom\u00e1s (Jn 20,24-29). El objetivo de la redacci\u00f3n del Evangelio es llevar a las personas a creer en Jes\u00fas y, al creer en \u00e9l, tener vida (Jn 20,30-3).<\/li>\n<li>En la manera de describir la aparici\u00f3n de Jes\u00fas a Mar\u00eda Magdalena se ven las etapas de la traves\u00eda por la que tuvo que pasar, desde la b\u00fasqueda dolorosa hasta el reencuentro de la Pascua. Estas son tambi\u00e9n las etapas por las que pasamos todos nosotros, a lo largo de la vida, en nuestro camino hacia Dios y en la vivencia del Evangelio.<\/li>\n<li>Juan 20,11-13: Mar\u00eda Magdalena llora, pero busca. Hab\u00eda un amor muy grande entre Jes\u00fas y Mar\u00eda Magdalena. Ella fue una de las pocas personas que tuvieron el valor de quedarse con Jes\u00fas, hasta la hora de su muerte en la cruz. Despu\u00e9s del reposo obligatorio del s\u00e1bado, ella volvi\u00f3 al sepulcro para estar en el lugar donde hab\u00eda encontrado al Amado por \u00faltima vez. Pero, vio con sorpresa \u00a1que el sepulcro estaba vac\u00edo! Los \u00e1ngeles le preguntan: \u00ab\u00bfPor que lloras ahora?\u00bb Respuesta: \u00abSe llevaron a mi se\u00f1or y nadie sabe donde lo pusieron.\u201d Mar\u00eda Magdalena buscaba a Jes\u00fas, aquel mismo Jes\u00fas que ella hab\u00eda conocido y con quien hab\u00eda convivido durante tres a\u00f1os.<\/li>\n<li>Juan 20,14-15: Mar\u00eda Magdalena conversa con Jes\u00fas sin reconocerle. Los disc\u00edpulos de Ema\u00fas ven a Jes\u00fas y no le reconocen (Lc 24,15-16). Lo mismo acontece con Mar\u00eda Magdalena. Ve a Jes\u00fas, pero no le reconoce. Piensa que es el encargado del huerto. Como los \u00e1ngeles, tambi\u00e9n Jes\u00fas pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 lloras?\u00bb Y a\u00f1ade: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n est\u00e1s buscando?\u00bb Respuesta: \u00abSi t\u00fa lo has llevado, dime d\u00f3nde lo has puesto, y yo me lo llevar\u00e9.\u201d Ella sigue buscando al Jes\u00fas del pasado, el mismo de los tres d\u00edas antes. Es la imagen de Jes\u00fas del pasado la que le impide reconocer al Jes\u00fas vivo, presente ante ella.<\/li>\n<li>Juan 20,16: Mar\u00eda Magdalena reconoce a Jes\u00fas . Jes\u00fas pronuncia el nombre: \u00ab\u00a1Mar\u00eda!\u00bb Fue la se\u00f1al de reconocimiento: la misma voz, la misma manera de pronunciar el nombre. Ella responde: \u00ab\u00a1Maestro!\u00bb Jes\u00fas hab\u00eda vuelto, el mismo que hab\u00eda muerto en la cruz. La primera impresi\u00f3n es que la muerte hab\u00eda sido apenas un momento doloroso a lo largo del recorrido, pero que ahora todo hab\u00eda vuelto a ser como antes. Mar\u00eda abraza a Jes\u00fas con fuerza. Era el mismo que ella hab\u00eda conocido y amado. Se realiza lo que dec\u00eda la par\u00e1bola del Buen Pastor: \u00abEl las llama por su nombre y ellas le reconocen\u00bb. &#8211; \u00abYo conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen\u00bb (Jn 10,3.4.14).<\/li>\n<li>Juan 20,17-18: Mar\u00eda Magdalena recibe la misi\u00f3n de anunciar la resurrecci\u00f3n a los ap\u00f3stoles. De hecho, es el mismo Jes\u00fas, pero la manera de estar junto a \u00e9l no es la misma. Jes\u00fas le dice: \u00abDeja de tocarme, que todav\u00eda no he subido al Padre.\u201d El va junto al Padre. Mar\u00eda Magdalena debe soltar a Jes\u00fas y asumir su misi\u00f3n: anunciar a los hermanos que \u00e9l, Jes\u00fas, subi\u00f3 para el Padre. Jes\u00fas abri\u00f3 el camino para nosotros y hace que Dios se quede de nuevo cerca de nosotros.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Para la reflexi\u00f3n personal<\/h2>\n<ul>\n<li>\u00bfHas tenido una experiencia que te ha dado una sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida y de muerte? \u00bfC\u00f3mo fue? \u00bfQu\u00e9 es lo que te ha dado nueva vida y te ha devuelto la esperanza y la alegr\u00eda de vivir?<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 cambio tuvo lugar en Mar\u00eda Magdalena a lo largo del di\u00e1logo? Mar\u00eda Magdalena buscaba a Jes\u00fas seg\u00fan un cierto modo y lo vuelve a encontrar de otra forma. \u00bfC\u00f3mo acontece esto hoy en nuestra vida?<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Nosotros aguardamos al Se\u00f1or:<br \/>\u00e9l es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Se\u00f1or,<br \/>venga sobre nosotros, como lo esperarnos de ti. (Sal 32)<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo de Pascua Oraci\u00f3n inicial Tu, Se\u00f1or, que nos has salvado por el misterio pascual, contin\u00faa favoreciendo con dones celestes a tu pueblo, para que alcance la libertad verdadera y pueda gozar de la alegr\u00eda del cielo, que ya ha &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5867\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1wD","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5867"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5867"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5867\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5868,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5867\/revisions\/5868"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}