{"id":5932,"date":"2022-05-01T00:01:39","date_gmt":"2022-05-01T06:01:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5932"},"modified":"2022-04-30T10:43:29","modified_gmt":"2022-04-30T16:43:29","slug":"lectio-dom-1-may-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5932","title":{"rendered":"Lectio Dom, 1 may, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>El amor nos hace reconocer la presencia del Se\u00f1or <br \/>La invitaci\u00f3n a la Eucarist\u00eda del Resucitado<\/em><\/p>\n<p><em>Juan 21,1-19<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>Env\u00eda, oh Padre, tu santo Esp\u00edritu, para que la noche infructuosa de nuestra vida se transforme en el alba radiante en la que reconocemos a tu Hijo Jes\u00fas presente en medio de nosotros. Aletee tu Esp\u00edritu sobre las aguas de nuestro mar, como en el principio de la creaci\u00f3n y se abran nuestros corazones a la invitaci\u00f3n de amor del Se\u00f1or, para participar en el banquete preparado de su Cuerpo y de su Palabra. Arda en nosotros, oh Padre, tu Esp\u00edritu, para que nos convirtamos en testigos de Jes\u00fas como Pedro, como Juan, como los otros disc\u00edpulos y vayamos tambi\u00e9n nosotros cada d\u00eda a la pesca de tu reino. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>La palabra que el Se\u00f1or me regala hoy<\/h2>\n<p><em>Antes de nada me pongo en posici\u00f3n de escucha leyendo con atenci\u00f3n y amor este pasaje de Juan. S\u00e9 que es un pasaje pascual, que es una Palabra rica de luz, de presencia, de gracia; s\u00e9 que es el buen alimento preparado para m\u00ed. Trato de estar atento, en la lectura, desde este primer paso para no ceder nada, para no estar en la superficie. Leo atentamente, acercando mi coraz\u00f3n a los personajes, a las palabras que el evangelista usa; poniendo atenci\u00f3n a las indicaciones de los lugares, de los tiempos.<\/em><\/p>\n<p><em>Soy como L\u00e1zaro, que quiere recoger toda migaja de la mesa del Se\u00f1or.<\/em><\/p>\n<ol>\n<li>Lectura del texto:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Despu\u00e9s de esto, se manifest\u00f3 Jes\u00fas otra vez a los disc\u00edpulos a orillas del mar de Tiber\u00edades. Se manifest\u00f3 de esta manera. Estaban juntos Sim\u00f3n Pedro, Tom\u00e1s,\u00a0 llamado el Mellizo, Natanael, el de Can\u00e1 de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Pedro les dice: \u00abVoy a pescar.\u00bb Le contestan ellos: \u00abTambi\u00e9n nosotros vamos contigo.\u00bb Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneci\u00f3, estaba Jes\u00fas en la orilla; pero los disc\u00edpulos no sab\u00edan que era Jes\u00fas. Les dice Jes\u00fas: \u00abMuchachos, \u00bfno ten\u00e9is nada que comer?\u00bb Le contestaron: \u00abNo.\u00bb \u00c9l les dijo: \u00abEchad la red a la derecha de la barca y encontrar\u00e9is.\u00bb La echaron, pues, y ya no pod\u00edan arrastrarla por la abundancia de peces. El disc\u00edpulo a quien Jes\u00fas amaba dice entonces a Pedro: \u00abEs el Se\u00f1or\u00bb. Cuando Sim\u00f3n Pedro oy\u00f3 \u00abes el Se\u00f1or\u00bb, se puso el vestido -pues estaba desnudo- y se lanz\u00f3 al mar. Los dem\u00e1s disc\u00edpulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos. Nada m\u00e1s saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Les dice Jes\u00fas: \u00abTraed algunos de los peces que acab\u00e1is de pescar.\u00bb Subi\u00f3 Sim\u00f3n Pedro y sac\u00f3 la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompi\u00f3 la red. Jes\u00fas les dice: \u00abVenid y comed.\u00bb Ninguno de los disc\u00edpulos se atrev\u00eda a preguntarle: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa?\u00bb, sabiendo que era el Se\u00f1or. Viene entonces Jes\u00fas, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jes\u00fas se manifest\u00f3 a los disc\u00edpulos despu\u00e9s de resucitar de entre los muertos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber comido, dice Jes\u00fas a Sim\u00f3n Pedro: \u00abSim\u00f3n de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos?\u00bb Le dice \u00e9l: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero.\u00bb Le dice Jes\u00fas: \u00abApacienta mis corderos.\u00bb Vuelve a decirle por segunda vez: \u00abSim\u00f3n de Juan, \u00bfme amas?\u00bb Le dice \u00e9l: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or, t\u00fa sabes que te quiero.\u00bb Le dice Jes\u00fas: \u00abApacienta mis ovejas.\u00bb Le dice por tercera vez: \u00abSim\u00f3n de Juan, \u00bfme quieres?\u00bb Se entristeci\u00f3 Pedro de que le preguntase por tercera vez: \u00ab\u00bfMe quieres?\u00bb y le dijo: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te quiero.\u00bb Le dice Jes\u00fas: \u00abApacienta mis ovejas. \u00abEn verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, t\u00fa mismo te ce\u00f1\u00edas, e ibas adonde quer\u00edas; pero cuando llegues a viejo, extender\u00e1s tus manos y otro te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 adonde t\u00fa no quieras.\u00bb<\/p>\n<p>Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, a\u00f1adi\u00f3: \u00abS\u00edgueme.\u00bb<\/p>\n<ol>\n<li>Comentario del pasaje:<\/li>\n<\/ol>\n<p>Siento la necesidad, ahora, despu\u00e9s de este primer contacto con el pasaje, de entender mejor el contexto en el que est\u00e1 colocado. Tomo la Biblia en mis manos y no me dejo arrastrar de las primeras impresiones superficiales: quiero ponerme a buscar y a escuchar. Estoy en el cap\u00edtulo 21 de Juan, pr\u00e1cticamente al final del Evangelio y todo final contiene en s\u00ed todo lo que le ha precedido, todo lo que poco a poco se ha formado.<\/p>\n<p>Esta pesca en el mar de Tiber\u00edades me env\u00eda con fuerza y claridad al principio del Evangelio, donde Jes\u00fas llama a los primeros disc\u00edpulos, los mismos que se hayan ahora presentes aqu\u00ed: Pedro, Santiago y Juan, Natanael. La comida con Jes\u00fas, el almuerzo con el pan y los peces me lleva al cap\u00edtulo 6, donde se describe la gran multiplicaci\u00f3n de los panes, la revelaci\u00f3n del Pan de Vida. El coloquio \u00edntimo y personal de Jes\u00fas con Pedro, su triple pregunta: \u201c\u00bfMe amas?\u201d me conduce de nuevo a la noche de la Pascua, donde Pedro hab\u00eda negado al Se\u00f1or por tres veces.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s, si apenas miro un poco m\u00e1s hacia atr\u00e1s en el Evangelio, encuentro las estupendas p\u00e1ginas de la resurrecci\u00f3n: la carrera de la Magdalena y de las mujeres al sepulcro en la noche, el descubrimiento de la tumba vac\u00eda, la carrera de Pedro y Juan, el inclinarse los dos sobre el sepulcro, su contemplaci\u00f3n, su fe: encuentro todav\u00eda a los once encerrados en el cen\u00e1culo y la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado, el don del Esp\u00edritu, la ausencia y la incredulidad de Tom\u00e1s, recuperada despu\u00e9s por otra nueva aparici\u00f3n; escucho la proclamaci\u00f3n de aquella estupenda bienaventuranza, que es para todos nosotros hoy, llamados a creer, sin haber visto.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de estas cosas llego yo tambi\u00e9n aqu\u00ed, sobre las aguas de este mar, en una noche sin pesca, sin nada entre las manos. Pero precisamente aqu\u00ed, precisamente en este punto soy alcanzado, soy envuelto por la manifestaci\u00f3n, por la revelaci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Estoy aqu\u00ed, por tanto, para reconocerlo yo tambi\u00e9n, para arrojarme en el mar y alcanzarlo, para participar en su banquete, para dejar excavar dentro de sus preguntas, de sus palabras, para que, una vez m\u00e1s, \u00c9l pueda repetirme: \u201c\u00a1S\u00edgueme!\u201d y yo finalmente, le diga mi \u201c\u00a1Aqu\u00ed estoy!\u201d, m\u00e1s lleno, m\u00e1s verdadero, v\u00e1lido para siempre.<\/p>\n<ol>\n<li>Subdivisi\u00f3n del pasaje:<\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Caigo de pronto en la cuenta que el pasaje est\u00e1 formado de dos grandes escenas, a cu\u00e1l m\u00e1s bella, que encuentran su punto de divisi\u00f3n y tambi\u00e9n de uni\u00f3n en los vv. 14-15 donde el evangelista pasa del trato entre Jes\u00fas y los disc\u00edpulos al encuentro \u00edntimo de Jes\u00fas con Pedro. Es un recorrido fort\u00edsimo de acercamiento al Se\u00f1or, que est\u00e1 preparado tambi\u00e9n para m\u00ed, que en este momento me acerco a esta Palabra. Para conseguir entrar mejor a\u00fan, intento pararme en las escenas y pasajes, aunque sin m\u00ednimos, que se me presentan.<\/em><\/p>\n<p>v.1: Con doble repetici\u00f3n del verbo \u201cmanifestarse\u201d, Juan atrae nuestra atenci\u00f3n sobre un hecho que est\u00e1 por cumplirse. La potencia de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no ha terminado todav\u00eda de invadir la vida de los disc\u00edpulos y por tanto de la Iglesia; se necesita disponerse a acoger la luz, la presencia, la salvaci\u00f3n que Cristo nos da. Y como se manifiesta ahora en este pasaje, as\u00ed continuar\u00e1 siempre manifest\u00e1ndose en la vida de\u00a0 los creyentes. Tambi\u00e9n en la nuestra.<\/p>\n<p>vv. 2-3: Pedro y los otros seis disc\u00edpulos salen del encierro del cen\u00e1culo y se lanzan fuera, hacia el mar para pescar, pero despu\u00e9s de toda una noche de fatiga, no pescan nada. Es la obscuridad, la soledad, la incapacidad de las fuerzas humanas.<\/p>\n<p>vv. 4-8: Finalmente despunta el alba, vuelve la luz y aparece Jes\u00fas erguido sobre la ribera del mar. Pero los disc\u00edpulos no lo reconocen todav\u00eda: tienen necesidad de realizar un camino interior muy fuerte: La iniciativa es del Se\u00f1or que, con sus palabras, les ayuda a tomar conciencia de su necesidad de su condici\u00f3n: no tienen nada para comer.<\/p>\n<p>Entonces les invita a tirar otra vez la red. La obediencia a su Palabra cumple el milagro y la pesca es superabundante. Juan, el disc\u00edpulo del amor, reconoce al Se\u00f1or y grita su fe a los otros disc\u00edpulos. Pedro se adhiere inmediatamente y se arroja al mar para alcanzar lo m\u00e1s pronto a su Se\u00f1or y Maestro. Los otros, a su vez, se acercan, arrastrando la barca y la red. vv. 9-14: La escena se desenvuelve en tierra firme, donde Jes\u00fas est\u00e1 esperando a los disc\u00edpulos. Aqu\u00ed se realiza el banquete: el pan de Jes\u00fas est\u00e1 unido a los peces de los disc\u00edpulos, su vida y su don se convierte en una sola cosa con la vida y el don de ellos.<\/p>\n<p>Es la fuerza de la Palabra que se hace carne, se convierte en existencia.<\/p>\n<p>vv. 15-18: Ahora Jes\u00fas habla directamente al coraz\u00f3n de Pedro; es un momento de amor muy fuerte, del que no me puedo quedar fuera, porque precisamente esas palabras del Se\u00f1or son escritas y repetidas tambi\u00e9n para m\u00ed, hoy. Una declaraci\u00f3n rec\u00edproca de amor, confirmada por tres veces, capaz de superar todas las infidelidades, las debilidades, las cesiones. Desde ahora comienza una vida nueva, para Pedro y tambi\u00e9n para m\u00ed, si lo quiero.<\/p>\n<p>v. 19: Este vers\u00edculo, que cierra el pasaje, es algo particular, porque presenta un comentario del evangelista y de pronto deja resonar de nuevo la palabra de Jes\u00fas para Pedro, palabra fort\u00edsima y definitiva: \u201c\u00a1 S\u00edgueme!\u201d, a la cual no hay otra respuesta que la vida misma.<\/p>\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n<p><em>Cuando llego a este punto, me paro y recojo en mi coraz\u00f3n todas las palabras que he le\u00eddo y escuchado. Intento hacer como Mar\u00eda, que tomaba entre sus manos las palabras de su Se\u00f1or y las confrontaba, las sopesaba, las dejaba hablar por s\u00ed misma, sin interpretaciones, ni cambios, sin quitar o a\u00f1adir nada. Hago silencio, descanso en este pasaje, recorri\u00e9ndolo de nuevo con el coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n<p><em>Ahora es importante que yo me deje interpelar por esta palabra, que me deje excavar dentro, que me deje alcanzar. Necesito que mi vida sea tocada por los dedos del Se\u00f1or, como si fuera un instrumento que \u00c9l quisiese tocar. No debo echarme para atr\u00e1s, esconderme, hacer como que todo va bien, siguiendo s\u00f3lo los bellos razonamientos de la cabeza. ; es el coraz\u00f3n el que debe ponerse desnudo; es el alma la que debe ser alcanzada en su punto m\u00e1s profundo, como dice la carta a los Hebreos (4, 12).<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><em>\u201cSalieron y entraron en la barca\u201d <\/em>(v.3). \u00bfEstoy dispuesto, yo tambi\u00e9n, a hacer este recorrido de conversi\u00f3n? \u00bfMe dejo despertar por esta invitaci\u00f3n de Jes\u00fas? \u00bfO prefiero seguir escondido, detr\u00e1s de mis puertas cerradas por el miedo, como estaban los disc\u00edpulos en el cen\u00e1culo?\u00bfQuiero decidirme a salir, a ir en pos de Jes\u00fas, a dejarme enviar por \u00c9l? Hay una barca siempre para m\u00ed, hay una vocaci\u00f3n de amor que el Se\u00f1or me ha dado. \u00bfCu\u00e1ndo me decidir\u00e9 a responder de verdad?<\/li>\n<li><em>\u201cY en aquella noche no pescaron nada\u201d (ibi.) <\/em>\u00bfTengo el valor de dejarme decir por el Se\u00f1or que en m\u00ed existe el vac\u00edo, que es de noche, que no tengo nada entre las manos?\u00bfTengo el valor de reconocerme necesitado de \u00c9l, de su presencia?\u00bfQuiero revelarle mi coraz\u00f3n, lo m\u00e1s profundo de m\u00ed mismo, lo que trato siempre de ocultar, de negar? \u00c9l lo sabe todo, me conoce hasta el fondo; ve que no tengo nada que comer; pero soy yo el que debe darse cuenta, el que debo llegarme a \u00c9l con las manos vac\u00eda, ojal\u00e1 llorando, con el coraz\u00f3n lleno de tristeza y angustia. Si no doy este paso no surgir\u00e1 la verdadera luz, el alba de mi d\u00eda nuevo.<\/li>\n<li><em>\u201cEchad la red a la derecha\u201d (v.6) <\/em>El Se\u00f1or me habla claramente; hay un momento en el que, gracias a una persona, a un encuentro de oraci\u00f3n, a una Palabra escuchada, yo comprendo claramente lo que debo hacer. El mandato es clar\u00edsimo: se necesita s\u00f3lo escuchar y obedecer. \u201cEcha la red a la derecha\u201d, me dice el Se\u00f1or. \u00bfTengo el valor de fiarme de \u00c9l, finalmente, o quiero continuar a hacer lo que me venga a la cabeza, a tomar mis medidas? Mi red \u00bfquiero echarla por \u00c9l?<\/li>\n<li><em>\u201cSim\u00f3n Pedro\u2026 se ech\u00f3 al mar<\/em>\u201d No s\u00e9 si podr\u00e9 encontrar un vers\u00edculo m\u00e1s bello que \u00e9ste. Pedro se arroj\u00f3 el mismo, como la viuda en el templo arroj\u00f3 todo cuanto ten\u00eda para vivir, como el endemoniado curado (Mc 5,6), como Jairo, como la hemorroisa, como el leproso, que se arrojaron a los pies de Jes\u00fas, dej\u00e1ndole a \u00c9l sus vidas. O como Jes\u00fas mismo, que se arroj\u00f3 a tierra y oraba a su Padre (Mc 14, 35). Ahora es mi momento. \u00bfQuiero yo tambi\u00e9n arrojarme en el mar de la misericordia, del amor del Padre, quiero entregarle a \u00c9l toda mi vida, mi persona, mis dolores, las esperanzas, los deseos, mis pecados, mis ganas de volver a empezar? Sus brazos est\u00e1n preparados para recogerme, m\u00e1s todav\u00eda, estoy seguro: ser\u00e1 \u00c9l quien se arroje a mi cuello, como est\u00e1 escrito: \u201cEl padre lo vio de lejos, corri\u00f3 a su encuentro y se arroj\u00f3 al cuello y lo bes\u00f3\u201d<\/li>\n<li><em>Traed de los peces que hab\u00e9is pescado ahora\u201d (v.10) <\/em>El Se\u00f1or me pide unir su alimento al m\u00edo, su vida a la m\u00eda. Y como se trata de peces, significa que el evangelista est\u00e1 hablando de personas, aquellas a las que el mismo Se\u00f1or quiere salvar, por mi pesca. Porque por esto \u00c9l me env\u00eda. Y a su mesa, a su fiesta, \u00c9l me espera, pero espera tambi\u00e9n a todos aquellos hermanos y hermanas que en su amor \u00c9l entrega a mi vida. No puedo ir a Jes\u00fas solo. Esta palabra, por tanto, me pide si estoy dispuesto a acercarme al Se\u00f1or, a sentarme a su mesa, a hacer Eucarist\u00eda con \u00c9l y si estoy dispuesto a gastar mi vida, mis fuerzas, para llevar conmigo a muchos hermanos a \u00c9l. Debo mirar mi coraz\u00f3n con sinceridad y descubrir mis resistencias, mis obst\u00e1culos a \u00c9l y a los dem\u00e1s.<\/li>\n<li><em>\u201c\u00bfMe amas t\u00fa?\u201d (v.15) <\/em>\u00bfC\u00f3mo hago para responder a esta pregunta? \u00bfQui\u00e9n tiene el valor de proclamar su amor por Dios? Mientras tanto salen a relucir todas mis infidelidades, mis negaciones; porque lo que le ha sucedido a Pedro forma parte de mi vida, de mi historia. Pero no quiero que este miedo me bloquee y me haga retroceder; \u00a1no! Yo quiero andar con Jes\u00fas, estar con \u00c9l, quiero acercarme y decirle que, s\u00ed, yo lo amo, lo quiero mucho. Tomo prestadas las palabras de Pedro y las hago m\u00edas, me las escribo en el coraz\u00f3n, las repito. Las rumio, las hago respirar y vivir en mi vida y despu\u00e9s cobro \u00e1nimo y digo delante del rostro de Jes\u00fas: \u201cSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo; t\u00fa sabes que te amo\u201d. As\u00ed como soy, yo lo amo. Gracias Se\u00f1or, que me pides el amor, que me esperas, que me deseas; gracias porque t\u00fa gozas con mi pobre amor.<\/li>\n<li><em>\u201cApacientas mis ovejas\u2026S\u00edgueme\u201d (vv. 15.19) <\/em>Bueno, el pasaje acaba as\u00ed y permanece abierto, contin\u00faa habl\u00e1ndome. Esta es la Palabra que el Se\u00f1or me entrega,\u00a0 para\u00a0 que\u00a0 yo la realice en mi vida,\u00a0 de\u00a0 hoy en adelante.\u00a0 Quiero\u00a0 aceptar\u00a0 la misi\u00f3n que el Se\u00f1or \u00a0me conf\u00eda; quiero responder a su llamada y quiero seguirlo, a donde \u00c9l me lleve. Cada d\u00eda, en las cosas peque\u00f1as.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Una clave de lectura<\/h2>\n<p><em>El encuentro con esta Palabra de Jes\u00fas ha tocado profundamente mi coraz\u00f3n, mi vida y siento que no existe s\u00f3lo la historia de Pedro, de Juan y de los otros disc\u00edpulos, sino que existe tambi\u00e9n la m\u00eda. Quisiera que lo que se ha escrito de ellos se realizase tambi\u00e9n en m\u00ed. En particular me atrae la experiencia de Pedro, de su camino de conversi\u00f3n tan fuerte: comienza con la ca\u00edda, con la negaci\u00f3n y llega al s\u00ed m\u00e1s pleno, m\u00e1s luminoso al Se\u00f1or Jes\u00fas. Quiero que esto suceda tambi\u00e9n en m\u00ed. Pruebo, ahora, a recorrer este pasaje estupendo, estando atento en especial al camino de Pedro, a sus movimientos, a sus reacciones. Es como un bautismo de amor.<\/em><\/p>\n<p>Pedro es el primero que toma la iniciativa y anuncia a sus hermanos su decisi\u00f3n de salir a pescar. Pedro va hacia el mar, que es el mundo, va hacia los hermanos, porque sabe que ha sido constituido pescador de hombres (Lc 5,10) igual que Jes\u00fas, que hab\u00eda salido del Padre para venir a plantar su tienda en medio de nosotros. Y tambi\u00e9n Pedro es el primero en reaccionar al anuncio de Juan que reconoce a Jes\u00fas presente en la orilla: se pone el vestido y se arroja al mar. Me parecen alusiones fuertes al bautismo, como si Pedro quisiese definitivamente borrar su pasado en aquellas aguas, como hace un catec\u00fameno que entra en la fuente bautismal. Pedro se entrega a esta agua purificadoras, se deja curar: se arroja en ellas, llevando consigo sus presunciones, sus culpas, el peso de la negaci\u00f3n, el llanto. Para salir hombre nuevo al encuentro de su Se\u00f1or. Antes de arrojarse, Pedro se ci\u00f1e el vestido, as\u00ed como Jes\u00fas antes que \u00e9l se hab\u00eda ce\u00f1ido para lavar los pies de los disc\u00edpulos en la \u00faltima cena. Es el vestido del siervo, del que se entrega a los hermanos y precisamente este vestido cubre su desnudez. Es el vestido mismo del Se\u00f1or, que lo envuelve en su amor y su perd\u00f3n. Gracias a este amor Pedro podr\u00e1 salir del mar, podr\u00e1 resurgir, comenzar de nuevo. Tambi\u00e9n se ha dicho de Jes\u00fas que sali\u00f3 del agua despu\u00e9s de su bautismo: el mismo verbo, la misma\u00a0\u00a0 experiencia unen al Maestro y al disc\u00edpulo. \u00a1Pedro es ya un hombre nuevo! Por esto podr\u00e1 afirmar por tres veces que ama al Se\u00f1or. Aunque permanezca abierta en \u00e9l la herida de su triple negaci\u00f3n, \u00e9sta no es la \u00faltima palabra: sino que es precisamente\u00a0\u00a0\u00a0 aqu\u00ed donde Pedro conoce el perd\u00f3n del Se\u00f1or y conoce su debilidad, que se le\u00a0\u00a0 descubre como el lugar de un amor m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>Pedro recibe amor, un amor que va bien m\u00e1s all\u00e1 de su traici\u00f3n, de su ca\u00edda: un amor que lo hace capaz de servir a los hermanos, de llevarlos a pastar a las praderas jugosas del Se\u00f1or. Pedro se convertir\u00e1 adem\u00e1s de otras cosas en el Pastor bueno, como el mismo Jes\u00fas: tambi\u00e9n, en efecto, dar\u00e1 la vida por el reba\u00f1o, extender\u00e1 las manos a la crucifixi\u00f3n, como afirman las fuentes hist\u00f3ricas. Crucificado con la cabeza hacia abajo, Pedro estar\u00e1 totalmente en esta posici\u00f3n, pero en el misterio de amor \u00e9l se enderezar\u00e1 verdaderamente y llevar\u00e1 a cumplimiento aquel bautismo iniciado en el momento en el que se hab\u00eda arrojado al mar con el vestido. Se convierte entonces en un cordero que sigue al Pastor hasta la muerte.<\/p>\n<h2>Un momento de oraci\u00f3n<\/h2>\n<p><em>Concluyo esta experiencia con la Palabra del Se\u00f1or por medio de la oraci\u00f3n de un salmo, que me ayude a hacer memoria de cuanto he escuchado y rumiado y que me acompa\u00f1e, mientras vuelvo a mis ocupaciones diarias, para continuar amando.<\/em><\/p>\n<p>Salmo 23<\/p>\n<p><em>Mi alma tiene sed de Ti, Se\u00f1or. <br \/><\/em>Yahv\u00e9 es mi pastor, nada me falta. <br \/>En verdes pastos me hace reposar.<br \/>Me conduce a fuentes tranquilas, <br \/>all\u00ed reparo mis fuerzas. <br \/>Me gu\u00eda por ca\u00f1adas seguras <br \/>haciendo honor a su nombre.<br \/>Aunque fuese por valle tenebroso, <br \/>ning\u00fan mal temer\u00eda, <br \/>pues t\u00fa vienes conmigo; <br \/>tu vara y tu cayado me sosiegan.<br \/>Preparas ante m\u00ed una mesa, <br \/>a la vista de mis enemigos; <br \/>perfumas mi cabeza, mi copa rebosa.<br \/>Bondad y amor <br \/>me acompa\u00f1ar\u00e1n todos los d\u00edas de mi vida, <br \/>y habitar\u00e9 en la casa de Yahv\u00e9 un sinf\u00edn de d\u00edas.<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>Gracias, \u00a1oh Padre! por haberme acompa\u00f1ado m\u00e1s all\u00e1 de la noche, hacia el nuevo alba donde me ha salido al encuentro tu Hijo Jes\u00fas. Gracias por haber abierto mi coraz\u00f3n a la acogida de la Palabra y haber realizado el prodigio de una pesca sobreabundante en mi vida. Gracias por el bautismo en las aguas de la misericordia y del amor, por el banquete a la orilla del mar. Gracias por mis hermanos y hermanas que se sientan siempre conmigo a la mesa del Se\u00f1or Jes\u00fas, ofrecido por nosotros. Y gracias porque no te cansas de acercarte a nuestra vida y de poner a seguro nuestro coraz\u00f3n, T\u00fa que s\u00f3lo lo puedes curar verdaderamente. Gracias, finalmente, por la llamada que tambi\u00e9n hoy me has dirigido, dici\u00e9ndome: \u201c\u00a1T\u00fa, s\u00edgueme!\u201d \u00a1Oh, Infinito Amor, yo quiero ir contigo, llevarte a mis hermanos!<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El amor nos hace reconocer la presencia del Se\u00f1or La invitaci\u00f3n a la Eucarist\u00eda del Resucitado Juan 21,1-19 Oraci\u00f3n inicial Env\u00eda, oh Padre, tu santo Esp\u00edritu, para que la noche infructuosa de nuestra vida se transforme en el alba radiante &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5932\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1xG","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5932"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5932"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5932\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5933,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5932\/revisions\/5933"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}