{"id":5987,"date":"2022-02-02T00:01:17","date_gmt":"2022-02-02T06:01:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5987"},"modified":"2022-05-09T16:21:33","modified_gmt":"2022-05-09T22:21:33","slug":"daniel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5987","title":{"rendered":"Daniel"},"content":{"rendered":"\n<p><a id=\"topDn\"><\/a>.<br \/><strong>\u00cdndice: Sagrada Escritura, <em>Daniel<\/em><\/strong><br \/><strong><a href=\"#Dn1\">1<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn2\">2<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn3\">3<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn4\">4<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn5\">5<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn6\">6<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn7\">7<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn8\">8<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn9\">9<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn10\">10<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn11\">11<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn12\">12<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn13\">13<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Dn14\">14<\/a><\/strong><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><br \/><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/><strong><em><br \/><a id=\"Dn1\"><\/a>Daniel 1<br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o tercero del reinado de Yoyaquim, rey de Jud\u00e1, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusal\u00e9n y la siti\u00f3.<br \/>2 El Se\u00f1or entreg\u00f3 en sus manos a Yoyaquim rey de Jud\u00e1, as\u00ed como parte de los objetos de la Casa de Dios. El los llev\u00f3 al pa\u00eds de Senaar y deposit\u00f3 los objetos en la casa del tesoro de sus dioses.<br \/>3 El rey mand\u00f3 a Aspenaz, jefe de sus eunucos, tomar de entre los israelitas de estirpe real o de familia noble,<br \/>4 algunos j\u00f3venes, sin defecto corporal, de buen parecer, instruidos en toda sabidur\u00eda, cultos e inteligentes, id\u00f3neos para servir en la corte del rey, con el fin de ense\u00f1arles la escritura y la lengua de los caldeos.<br \/>5 El rey les asign\u00f3 una raci\u00f3n diaria de los manjares del rey y del vino de su mesa. Deber\u00edan ser educados durante tres a\u00f1os, despu\u00e9s de lo cual entrar\u00edan al servicio del rey.<br \/>6 Entre ellos se encontraban Daniel, Anan\u00edas, Misael y Azar\u00edas, que eran jud\u00edos.<br \/>7 El jefe de los eunucos les puso nombres nuevos: Daniel se llamar\u00eda Beltsassar, Anan\u00edas Sadrak, Misael Mesak y Azar\u00edas Abed Neg\u00f3.<br \/>8 Daniel, que ten\u00eda el prop\u00f3sito de no mancharse compartiendo los manjares del rey y el vino de su mesa, pidi\u00f3 al jefe de los eunucos permiso para no mancharse.<br \/>9 Dios concedi\u00f3 a Daniel hallar gracia y benevolencia ante el jefe de los eunucos.<br \/>10 Pero el jefe de los eunucos dijo a Daniel: \u00abTemo al rey, mi se\u00f1or; \u00e9l ha asignado vuestra comida y vuestra bebida, y si llega a ver vuestros rostros m\u00e1s macilentos que los de los j\u00f3venes de vuestra edad, expondr\u00edais mi cabeza a los ojos del rey.\u00bb<br \/>11 Daniel dijo entonces al guarda a quien el jefe de los eunucos hab\u00eda confiado el cuidado de Daniel, Anan\u00edas, Misael y Azar\u00edas:<br \/>12 \u00abPor favor, pon a prueba a tus siervos durante diez d\u00edas: que nos den de comer legumbres y de beber agua;<br \/>13 despu\u00e9s puedes comparar nuestro aspecto con el de los j\u00f3venes que comen los manjares del rey, y hacer con tus siervos con arreglo a lo que hayas visto.\u00bb<br \/>14 Acept\u00f3 \u00e9l la propuesta y les puso a prueba durante diez d\u00edas.<br \/>15 Al cabo de los diez d\u00edas se vio que ten\u00edan mejor aspecto y estaban m\u00e1s rollizos que todos los j\u00f3venes que com\u00edan los manjares del rey.<br \/>16 Desde entonces el guarda retir\u00f3 sus manjares y el vino que ten\u00edan que beber, y les dio legumbres.<br \/>17 A estos cuatro j\u00f3venes les concedi\u00f3 Dios ciencia e inteligencia en toda clase de letras y sabidur\u00eda. Particularmente Daniel pose\u00eda el discernimiento de visiones y sue\u00f1os.<br \/>18 Al cabo del tiempo establecido por el rey para que le fueran presentados los j\u00f3venes, el jefe de los eunucos los llev\u00f3 ante Nabucodonosor.<br \/>19 El rey convers\u00f3 con ellos, y entre todos no se encontr\u00f3 ning\u00fan otro como Daniel, Anan\u00edas, Misael y Azar\u00edas. Quedaron, pues, al servicio del rey.<br \/>20 Y en cuantas cosas de sabidur\u00eda o de inteligencia les consult\u00f3 el rey, los encontr\u00f3 diez veces superiores a todos los magos y adivinos que hab\u00eda en todo su reino.<br \/>21 Daniel permaneci\u00f3 all\u00ed hasta el a\u00f1o primero del rey Ciro.<br \/><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><u><br \/><\/u><br \/><strong><em><a id=\"Dn2\"><\/a>Daniel 2<br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o segundo del reinado de Nabucodonosor, Nabucodonosor tuvo sue\u00f1os, y su esp\u00edritu se turb\u00f3 hasta el punto de no poder dormir.<br \/>2 El rey mand\u00f3 llamar a los magos y adivinos, encantadores y caldeos para que manifestaran al rey sus sue\u00f1os. Vinieron ellos y se presentaron al rey.<br \/>3 El rey les dijo: \u00abHe tenido un sue\u00f1o y mi esp\u00edritu se ha turbado por el deseo de comprender este sue\u00f1o.\u00bb<br \/>4 Los caldeos respondieron al rey: (Arameo) \u00ab\u00a1Viva el rey eternamente! Cuenta el sue\u00f1o a tus siervos, y nosotros te daremos su interpretaci\u00f3n.\u00bb<br \/>5 Respondi\u00f3 el rey y dijo a los caldeos: \u00abTened bien presente mi decisi\u00f3n: si no me dais a conocer el sue\u00f1o y su interpretaci\u00f3n, ser\u00e9is cortados en pedazos y vuestras casas ser\u00e1n reducidas a escombros.<br \/>6 Pero si me dais a conocer el sue\u00f1o y su interpretaci\u00f3n, recibir\u00e9is de m\u00ed regalos, obsequios y grandes honores. As\u00ed pues, dadme a conocer el sue\u00f1o y su interpretaci\u00f3n.\u00bb<br \/>7 Respondieron ellos por segunda vez: \u00abCuente el rey el sue\u00f1o a sus siervos, que nosotros le daremos su interpretaci\u00f3n.\u00bb<br \/>8 Pero el rey replic\u00f3: \u00abBien veo que lo que quer\u00e9is vosotros es ganar tiempo, sabiendo que mi decisi\u00f3n est\u00e1 tomada.<br \/>9 Si no me dais a conocer el sue\u00f1o, una misma ser\u00e1 vuestra sentencia. Hab\u00e9is acordado entre vosotros decirme palabras mentirosas y falsas, mientras cambian los tiempos. Por tanto, indicadme el sue\u00f1o y sabr\u00e9 que pod\u00e9is darme su interpretaci\u00f3n.\u00bb<br \/>10 Los caldeos respondieron ante el rey: \u00abNo hay nadie en el mundo capaz de descubrir lo que quiere el rey; y por eso mismo ning\u00fan rey, por grande y poderoso que sea, pregunta jam\u00e1s cosa semejante a ning\u00fan mago, adivino o caldeo.<br \/>11 Lo que el rey pide es dif\u00edcil, y nadie se lo puede descubrir al rey, excepto los dioses; pero ellos no viven entre los seres de carne.\u00bb<br \/>12 Entonces el rey se enfureci\u00f3 terriblemente y mand\u00f3 matar a todos los sabios de Babilonia.<br \/>13 Promulgado el decreto de matar a los sabios, se busc\u00f3 tambi\u00e9n a Daniel y a sus compa\u00f1eros para matarlos.<br \/>14 Pero Daniel se dirigi\u00f3 con palabras sabias y prudentes a Aryok, jefe de la guardia real, que se dispon\u00eda a matar a los sabios de Babilonia.<br \/>15 Tom\u00f3 la palabra y dijo a Aryok, oficial del rey: \u00abPor qu\u00e9 ha dado el rey un decreto tan tajante?\u00bb Aryok explic\u00f3 la cosa a Daniel,<br \/>16 y Daniel se fue a pedir al rey que se le concediese un plazo para declarar al rey la interpretaci\u00f3n.<br \/>17 Daniel regres\u00f3 a su casa e inform\u00f3 del caso a sus compa\u00f1eros Anan\u00edas, Misael y Azar\u00edas,<br \/>18 invit\u00e1ndoles a implorar la misericordia del Dios del Cielo, acerca de este misterio, a fin de que no se diese muerte a Daniel y a sus compa\u00f1eros con el resto de los sabios de Babilonia.<br \/>19 Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visi\u00f3n nocturna. Y Daniel bendijo al Dios del Cielo.<br \/>20 Tom\u00f3 Daniel la palabra y dijo: \u00abBendito sea el Nombre de Dios por los siglos de los siglos, pues suyos son el saber y la fuerza.<br \/>21 El hace alternar estaciones y tiempos, depone a los reyes, establece a los reyes, da a los sabios sabidur\u00eda, y ciencia a los que saben discernir.<br \/>22 El revela honduras y secretos, conoce lo que ocultan las tinieblas, y la luz mora junto a \u00e9l.<br \/>23 A ti, Dios de mis padres, doy yo gracias y alabo, porque me has concedido sabidur\u00eda y fuerza; y ahora me has dado a conocer lo que te hab\u00edamos pedido, la cosa del rey nos has dado a conocer.\u00bb<br \/>24 Despu\u00e9s Daniel se fue donde Aryok, a quien el rey hab\u00eda encomendado la matanza de los sabios de Babilonia. Entr\u00f3 y le dijo: \u00abNo mates a los sabios de Babilonia. Ll\u00e9vame a la presencia del rey y yo declarar\u00e9 al rey la interpretaci\u00f3n.\u00bb<br \/>25 Aryok se apresur\u00f3 a introducir a Daniel ante el rey y le dijo: \u00abHe encontrado entre los deportados de Jud\u00e1 un hombre que puede dar a conocer al rey la interpretaci\u00f3n.\u00bb<br \/>26 Tom\u00f3 el rey la palabra y dijo a Daniel (por sobrenombre Beltsassar): \u00ab\u00bfEres t\u00fa capaz de darme a conocer el sue\u00f1o que he tenido y su interpretaci\u00f3n?\u00bb<br \/>27 Daniel tom\u00f3 la palabra en presencia del rey y dijo: \u00abEl misterio que el rey quiere saber, no hay sabios, adivinos, magos ni astr\u00f3logos que lo puedan revelar al rey;<br \/>28 pero hay un Dios en el cielo, que revela los misterios y que ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que suceder\u00e1 al fin de los d\u00edas. Tu sue\u00f1o y las visiones de tu cabeza cuando estabas en tu lecho eran \u00e9stos:<br \/>29 \u00abOh rey, los pensamientos que agitaban tu mente en el lecho se refer\u00edan a lo que ha de suceder en el futuro, y el que revela los misterios te ha dado a conocer lo que suceder\u00e1.<br \/>30 A m\u00ed, sin que yo posea m\u00e1s sabidur\u00eda que cualquier otro ser viviente, se me ha revelado este misterio con el solo fin de dar a conocer al rey su interpretaci\u00f3n y de que t\u00fa conozcas los pensamientos de tu coraz\u00f3n.<br \/>31 \u00abT\u00fa, oh rey, has tenido esta visi\u00f3n: una estatua, una enorme estatua, de extraordinario brillo, de aspecto terrible, se levantaba ante ti.<br \/>32 La cabeza de esta estatua era de oro puro, su pecho y sus brazos de plata, su vientre y sus lomos de bronce,<br \/>33 sus piernas de hierro, sus pies parte de hierro y parte de arcilla.<br \/>34 T\u00fa estabas mirando, cuando de pronto una piedra se desprendi\u00f3, sin intervenci\u00f3n de mano alguna, vino a dar a la estatua en sus pies de hierro y arcilla, y los pulveriz\u00f3.<br \/>35 Entonces qued\u00f3 pulverizado todo a la vez: hierro, arcilla, bronce, plata y oro; quedaron como el tamo de la era en verano, y el viento se lo llev\u00f3 sin dejar rastro. Y la piedra que hab\u00eda golpeado la estatua se convirti\u00f3 en un gran monte que llen\u00f3 toda la tierra.<br \/>36 Tal fue el sue\u00f1o: ahora diremos ante el rey su interpretaci\u00f3n.<br \/>37 T\u00fa, oh rey, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha dado reino, fuerza, poder y gloria<br \/>38 &#8211; los hijos de los hombres, las bestias del campo, los p\u00e1jaros del cielo, dondequiera que habiten, los ha dejado en tus manos y te ha hecho soberano de ellos -, t\u00fa eres la cabeza de oro.<br \/>39 Despu\u00e9s de ti surgir\u00e1 otro reino, inferior a ti, y luego un tercer reino, de bronce, que dominar\u00e1 la tierra entera.<br \/>40 Y habr\u00e1 un cuarto reino, duro como el hierro, como el hierro que todo lo pulveriza y machaca: como el hierro qu\u00e9 aplasta, as\u00ed \u00e9l pulverizar\u00e1 y aplastar\u00e1 a todos los otros.<br \/>41 Y lo que has visto, los pies y los dedos, parte de arcilla de alfarero y parte de hierro, es un reino que estar\u00e1 dividido; tendr\u00e1 la solidez del hierro, seg\u00fan has visto el hierro mezclado con la masa de arcilla.<br \/>42 Los dedos de los pies, parte de hierro y parte de arcilla, es que el reino ser\u00e1 en parte fuerte y en parte fr\u00e1gil.<br \/>43 Y lo que has visto: el hierro mezclado con la masa de arcilla, es que se mezclar\u00e1n ellos entre s\u00ed por simiente humana, pero no se aglutinar\u00e1n el uno al otro, de la misma manera que el hierro no se mezcla con la arcilla.<br \/>44 En tiempo de estos reyes, el Dios del cielo har\u00e1 surgir un reino que jam\u00e1s ser\u00e1 destruido, y este reino no pasar\u00e1 a otro pueblo. Pulverizar\u00e1 y aniquilar\u00e1 a todos estos reinos, y \u00e9l subsistir\u00e1 eternamente:<br \/>45 tal como has visto desprenderse del monte, sin intervenci\u00f3n de mano humana, la piedra que redujo a polvo el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. El Dios grande ha dado a conocer al rey lo que ha de suceder. Tal es verdaderamente el sue\u00f1o, y su interpretaci\u00f3n digna de confianza.\u00bb<br \/>46 Entonces el rey Nabucodonosor cay\u00f3 rostro en tierra, se postr\u00f3 ante Daniel, y orden\u00f3 que se le ofreciera oblaci\u00f3n y calmante aroma.<br \/>47 El rey tom\u00f3 la palabra y dijo a Daniel: \u00abVerdaderamente vuestro Dios es el Dios de los dioses y el se\u00f1or de los reyes, el revelador de los misterios, ya que t\u00fa has podido revelar este misterio.\u00bb<br \/>48 Y el rey confiri\u00f3 a Daniel un alto rango y le dio muchos y magn\u00edficos regalos. Le hizo gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos los sabios de Babilonia.<br \/>49 Daniel pidi\u00f3 al rey que encargara de la administraci\u00f3n de la provincia de Babilonia a Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, quedando Daniel en la corte del rey.<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn3\"><\/a>Daniel 3<br \/><\/em><\/strong>1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de sesenta codos de alta por seis de ancha, y la erigi\u00f3 en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia.<br \/>2 El rey Nabucodonosor mand\u00f3 a los s\u00e1trapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas y jueces y a todas las autoridades provinciales, que se reunieran y asistieran a la dedicaci\u00f3n de la estatua erigida por el rey Nabucodonosor.<br \/>3 Se reunieron, pues, los s\u00e1trapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas y jueces y todas las autoridades provinciales para la dedicaci\u00f3n de la estatua erigida por el rey Nabucodonosor; todos estaban en pie ante la estatua erigida por el rey Nabucodonosor.<br \/>4 El heraldo pregon\u00f3 con fuerza: \u00abA vosotros, pueblos, naciones y lenguas, se os hace saber:<br \/>5 En el momento en que oig\u00e1is el cuerno, el p\u00edfano, la c\u00edtara, la sambuca, el salterio, la zampo\u00f1a y toda clase de m\u00fasica, os postrar\u00e9is y adorar\u00e9is la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor.<br \/>6 Aqu\u00e9l que no se postre y la adore, ser\u00e1 inmediatamente arrojado en el horno de fuego ardiente.\u00bb<br \/>7 Con tal motivo, en cuanto se oy\u00f3 sonar el cuerno, el p\u00edfano, la c\u00edtara, la sambuca, el salterio, la zampo\u00f1a y toda clase de m\u00fasica, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que hab\u00eda erigido el rey Nabucodonosor.<br \/>8 Sin embargo, algunos caldeos se presentaron a denunciar a los jud\u00edos.<br \/>9 Tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: \u00ab\u00a1Viva el rey eternamente!<br \/>10 T\u00fa, oh rey, has ordenado que todo hombre, en cuanto oiga sonar el cuerno, el p\u00edfano, la c\u00edtara, la sambuca, el salterio, la zampo\u00f1a y toda clase de m\u00fasica, se postre y adore la estatua de oro,<br \/>11 y que aqu\u00e9l que no se postre para adorarla sea arrojado en el horno de fuego ardiente.<br \/>12 Pues hay algunos jud\u00edos a quienes has encargado de la administraci\u00f3n de la provincia de Babilonia: Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, que no te hacen caso, oh rey; no sirven a tu dios ni adoran la estatua de oro que has erigido.\u00bb<br \/>13 Ebrio de c\u00f3lera, Nabucodonosor mand\u00f3 llamar a Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, que fueron introducidos ante el rey.<br \/>14 Nabucodonosor tom\u00f3 la palabra y dijo: \u00ab\u00bfEs verdad, Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, que no serv\u00eds a mis dioses ni ador\u00e1is la estatua de oro que yo he erigido?<br \/>15 \u00bfEst\u00e1is dispuestos ahora, cuando oig\u00e1is sonar el cuerno, el p\u00edfano, la c\u00edtara, la sambuca, el salterio, la zampo\u00f1a y toda clase de m\u00fasica, a postraros y adorar la estatua que yo he hecho? Si no la ador\u00e1is, ser\u00e9is inmediatamente arrojados en el horno de fuego ardiente; y \u00bfqu\u00e9 dios os podr\u00e1 librar de mis manos?\u00bb<br \/>16 Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3 tomaron la palabra y dijeron al rey Nabucodonosor: \u00abNo necesitamos darte una respuesta sobre este particular.<br \/>17 Si nuestro Dios, a quien servimos, es capaz de librarnos, nos librar\u00e1 del horno de fuego ardiente y de tu mano, oh rey;<br \/>18 y si no lo hace, has de saber, oh rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has erigido.\u00bb<br \/>19 Entonces el rey Nabucodonosor, lleno de c\u00f3lera y demudada la expresi\u00f3n de su rostro contra Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, dio orden de que se encendiese el horno siete veces m\u00e1s de lo corriente,<br \/>20 y mand\u00f3 a los hombres m\u00e1s fuertes de su ej\u00e9rcito que ataran a Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3 y los arrojaran al horno de fuego ardiente.<br \/>21 Fueron, pues, atados estos hombres, con sus zaragu\u0308elles, t\u00fanicas, gorros y vestidos, y arrojados al horno de fuego ardiente.<br \/>22 Como la orden del rey era perentoria y el horno estaba excesivamente encendido, la llamarada mat\u00f3 a los hombres que hab\u00edan llevado all\u00e1 a Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3.<br \/>23 Y los tres hombres, Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.<br \/>24 Entonces el rey Nabucodonosor, estupefacto, se levant\u00f3 a toda prisa y pregunt\u00f3 a sus consejeros: \u00ab\u00bfNo hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados?\u00bb Respondieron ellos: \u00abIndudablemente, oh rey.\u00bb<br \/>25 Dijo el rey: \u00abPero yo estoy viendo cuatro hombres que se pasean libremente por el fuego sin sufrir da\u00f1o alguno, y el cuarto tiene el aspecto de un hijo de los dioses.\u00bb<br \/>26 Y Nabucodonosor se acerc\u00f3 a la boca del horno de fuego ardiente y dijo: \u00abSadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, servidores del Dios Alt\u00edsimo, salid y venid aqu\u00ed.\u00bb Entonces Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3 salieron de en medio del fuego.<br \/>27 Los s\u00e1trapas, prefectos, gobernadores y consejeros del rey se reunieron para ver a estos hombres: el fuego no hab\u00eda tenido ning\u00fan poder sobre su cuerpo, los cabellos de su cabeza no estaban chamuscados, sus mantos no se hab\u00edan alterado, y ni el olor del fuego se les hab\u00eda pegado.<br \/>28 Nabucodonosor exclam\u00f3: \u00abBendito sea el Dios de Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, que ha enviado a su \u00e1ngel a librar a sus siervos que, confiando en \u00e9l, quebrantaron la orden del rey y entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a ning\u00fan otro fuera de su Dios.<br \/>29 Y yo promulgo este edicto: Pueblos, naciones y lenguas, todo aquel que hable ligeramente del Dios de Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3, ser\u00e1 cortado en pedazos y su casa ser\u00e1 reducida a escombros, porque no hay otro dios que pueda salvar de este modo.\u00bb<br \/>30 Y el rey hizo prosperar a Sadrak, Mesak y Abed Neg\u00f3 en la provincia de Babilonia.<br \/>31 Nabucodonosor, Rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas de toda la tierra: \u00a1Sea grande vuestra paz!<br \/>32 Me ha parecido bien daros a conocer las se\u00f1ales y milagros que ha hecho el Dios Alt\u00edsimo.<br \/>33 \u00a1Que grandes sus prodigios, qu\u00e9 poderosos sus milagros! \u00a1Reino eterno es su reino, su imperio de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n!<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn4\"><\/a>Daniel 4<br \/><\/em><\/strong>1 Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa, y satisfecho en mi palacio.<br \/>2 Y tuve un sue\u00f1o que me aterroriz\u00f3. Las obsesiones que tuve en mi lecho y las visiones de mi cabeza me aterraron.<br \/>3 Entonces di orden de traer a mi presencia a todos los sabios de Babilonia para que me dieran a conocer la interpretaci\u00f3n del sue\u00f1o.<br \/>4 Vinieron los magos, adivinos, caldeos y astr\u00f3logos y, en su presencia, cont\u00e9 el sue\u00f1o, pero su interpretaci\u00f3n no me la dieron.<br \/>5 Despu\u00e9s se present\u00f3 ante m\u00ed Daniel, por sobrenombre Beltsassar, seg\u00fan el nombre de mi dios, en quien reside el esp\u00edritu de los dioses santos. Yo le cont\u00e9 el sue\u00f1o:<br \/>6 \u00abBeltsassar, jefe de los magos, ya s\u00e9 que t\u00fa posees el esp\u00edritu de los dioses santos y que ning\u00fan misterio ofrece para ti dificultad: mira el sue\u00f1o que he tenido; dime su interpretaci\u00f3n.<br \/>7 \u00abEn mi lecho, contemplaba las visiones de mi cabeza: \u00abUn \u00e1rbol hab\u00eda en el centro de la tierra, de altura muy grande.<br \/>8 El \u00e1rbol creci\u00f3, se hizo corpulento, su altura llegaba hasta el cielo, su expansi\u00f3n, hasta los confines de la tierra.<br \/>9 Era hermoso su ramaje, abundante su fruto; hab\u00eda en \u00e9l comida para todos, a su sombra se cobijaban las bestias del campo, en sus ramas anidaban los p\u00e1jaros del cielo, y toda carne se alimentaba de \u00e9l.<br \/>10 Yo contemplaba, en mi lecho, las visiones de mi cabeza. En esto, un Vigilante, un santo, bajaba del cielo.<br \/>11 Con recia voz gritaba as\u00ed: \u201cAbatid el \u00e1rbol, cortad sus ramas, arrancad sus hojas, tirad sus frutos; v\u00e1yanse las bestias de debajo de \u00e9l, y los p\u00e1jaros de sus ramas.<br \/>12 Pero dejad en tierra toc\u00f3n y ra\u00edces con ataduras de hierro y bronce, entre la hierba del campo. Sea ba\u00f1ado del roc\u00edo del cielo y comparta con las bestias la hierba de la tierra.<br \/>13 Deje de ser su coraz\u00f3n de hombre, d\u00e9sele un coraz\u00f3n de bestia y pasen por \u00e9l siete tiempos.<br \/>14 Es la sentencia dictada por los Vigilantes, la cuesti\u00f3n decidida por los Santos, para que sepa todo ser viviente que el Alt\u00edsimo domina sobre el reino de los hombres: se lo da a quien le place y exalta al m\u00e1s humilde de los hombres.\u201d\u00bb<br \/>15 \u00abTal es el sue\u00f1o que he tenido yo, el rey Nabucodonosor. T\u00fa, Beltsassar, dime su interpretaci\u00f3n, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha podido darme a conocer su interpretaci\u00f3n; pero t\u00fa puedes, porque en ti reside el esp\u00edritu de los dioses santos.\u00bb<br \/>16 Entonces Daniel, por sobrenombre Beltsassar, qued\u00f3 un instante aturdido y turbado en sus pensamientos. El rey tom\u00f3 la palabra y dijo: \u00abBeltsassar, no te turbe este sue\u00f1o y su interpretaci\u00f3n.\u00bb Respondi\u00f3 Beltsassar: \u00ab\u00a1 Oh mi se\u00f1or, sea este sue\u00f1o para tus enemigos y su interpretaci\u00f3n para tus adversarios!<br \/>17 Ese \u00e1rbol que has visto, que se hizo grande y corpulento, cuya altura llegaba hasta el cielo y que era visible en toda la tierra,<br \/>18 que ten\u00eda hermoso ramaje y abundante fruto, en el que hab\u00eda alimento para todos, bajo el cual se cobijaban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban los p\u00e1jaros del cielo,<br \/>19 eres t\u00fa, oh rey, que te has hecho grande y poderoso, cuya grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo, y cuyo dominio se extiende hasta los confines de la tierra.<br \/>20 \u00abEn cuanto a lo que ha visto el rey: un Vigilante, un santo que bajaba del cielo y dec\u00eda: \u201cAbatid el \u00e1rbol, destruidlo, pero el toc\u00f3n y sus ra\u00edces dejadlos en tierra, con ataduras de hierro y bronce, entre la hierba del campo, y sea ba\u00f1ado del roc\u00edo del cielo y comparta la suerte con las bestias del campo hasta que hayan pasado por \u00e9l siete tiempos\u201d,<br \/>21 \u00e9sta es su interpretaci\u00f3n, oh rey, y el decreto del Alt\u00edsimo que ha tocado a mi se\u00f1or el rey:<br \/>22 \u00abSer\u00e1s arrojado de entre los hombres y con las bestias del campo morar\u00e1s; hierba, como los bueyes, tendr\u00e1s por comida, y ser\u00e1s ba\u00f1ado del roc\u00edo del cielo; siete tiempos pasar\u00e1n por ti, hasta que reconozcas que el Alt\u00edsimo domina sobre el imperio de los hombres y que se lo da a quien le place.<br \/>23 \u00abY la orden de dejar el toc\u00f3n y las ra\u00edces del \u00e1rbol, significa que tu reino se te conservar\u00e1 hasta que hayas reconocido que todo poder viene del Cielo.<br \/>24 Por eso, oh rey, acepta mi consejo: rompe tus pecados con obras de justicia y tus iniquidades con misericordia para con los pobres, para que tu ventura sea larga.\u00bb<br \/>25 Todo esto le sobrevino al rey Nabucodonosor.<br \/>26 Doce meses despu\u00e9s, pase\u00e1ndose por la terraza del palacio real de Babilonia,<br \/>27 iba diciendo el rey: \u00ab\u00bfNo es \u00e9sta la gran Babilonia que yo he edificado como mi residencia real, con el poder de mi fuerza y para la gloria de mi majestad?\u00bb<br \/>28 A\u00fan estaban estas palabras en la boca del rey, cuando una voz cay\u00f3 del cielo: \u00ab\u00a1A ti se te habla, rey Nabucodonosor! La realeza se te ha ido.<br \/>29 De entre los hombres ser\u00e1s arrojado, con las bestias del campo morar\u00e1s; hierba como los bueyes tendr\u00e1s por comida, y siete tiempos pasar\u00e1n por ti, hasta que reconozcas que el Alt\u00edsimo domina sobre el reino de los hombres, y se lo da a quien le place.\u00bb<br \/>30 Y al punto se cumpli\u00f3 la palabra en Nabucodonosor: fue arrojado de entre los hombres, se aliment\u00f3 de hierba como los bueyes, su cuerpo fue ba\u00f1ado del roc\u00edo del cielo, hasta crecerle sus cabellos como plumas de \u00e1guila y sus u\u00f1as como las de las aves.<br \/>31 \u00abAl cabo del tiempo fijado, yo, Nabucodonosor, levant\u00e9 los ojos al cielo, y la raz\u00f3n volvi\u00f3 a m\u00ed; entonces bendije al Alt\u00edsimo, alabando y exaltando al que vive eternamente, cuyo imperio es un imperio eterno, y cuyo reino dura por todas las generaciones.<br \/>32 Los habitantes todos de la tierra ante \u00e9l, como si no contaran, hace lo que quiere con el ej\u00e9rcito del cielo y con los habitantes de la tierra. Nadie puede detener su mano o decirle: \u201c\u00bfQu\u00e9 haces?\u201d<br \/>33 \u00abEn aquel momento, la raz\u00f3n volvi\u00f3 a m\u00ed, y para gloria de mi realeza volvieron tambi\u00e9n a m\u00ed majestad y esplendor; mis consejeros y mis grandes me reclamaron, se me restableci\u00f3 en mi reino, y se me dio una grandeza todav\u00eda mayor.<br \/>34 Ahora, pues, yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey del Cielo, porque sus obras todas son verdad, justicia todos sus caminos; \u00e9l sabe humillar a los que caminan con orgullo.\u00bb<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn5\"><\/a>Daniel 5<br \/><\/em><\/strong>1 El rey Baltasar dio un gran fest\u00edn en honor de sus mil dignatarios, y, en presencia de estos mil, bebi\u00f3 vino.<br \/>2 Bajo el efecto del vino, Baltasar mand\u00f3 traer los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor se hab\u00eda llevado del Templo de Jerusal\u00e9n, para que bebieran en ellos el rey, sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas.<br \/>3 Se trajeron, pues, los vasos de oro y plata tomados de la Casa de Dios en Jerusal\u00e9n, y en ellos bebieron el rey, sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas.<br \/>4 Bebieron vino y alabaron a sus dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de madera y piedra.<br \/>5 De pronto aparecieron los dedos de una mano humana que se pusieron a escribir, detr\u00e1s del candelabro, en la cal de la pared del palacio real, y el rey vio la palma de la mano que escrib\u00eda.<br \/>6 Entonces el rey cambi\u00f3 de color, sus pensamientos le turbaron, las articulaciones de sus caderas se le relajaron y sus rodillas se pusieron a casta\u00f1etear.<br \/>7 Y el rey mand\u00f3 a buscar a gritos a los adivinos, caldeos y astr\u00f3logos. Tom\u00f3 el rey la palabra y dijo a los sabios de Babilonia: \u00abEl que lea este escrito y me d\u00e9 a conocer su interpretaci\u00f3n, ser\u00e1 vestido de p\u00farpura, se le pondr\u00e1 al cuello un collar de oro, y mandar\u00e1 como tercero en el reino.\u00bb<br \/>8 Vinieron, pues, todos los sabios del rey; pero no pudieron leer el escrito ni declarar al rey su interpretaci\u00f3n.<br \/>9 El rey Baltasar se turb\u00f3 mucho y su semblante cambi\u00f3 de color; tambi\u00e9n sus dignatarios quedaron desconcertados.<br \/>10 En la sala del fest\u00edn entr\u00f3 la reina, enterada por las palabras del rey y de sus dignatarios. Y dijo la reina: \u00ab\u00a1Viva el rey eternamente! No te turben tus pensamientos ni tu semblante cambie de color.<br \/>11 Hay en tu reino un hombre en quien reside el esp\u00edritu de los dioses santos. Ya en tiempo de tu padre se hall\u00f3 en \u00e9l luz, inteligencia y sabidur\u00eda semejante a la sabidur\u00eda de los dioses, y tu padre, el rey Nabucodonosor, le nombr\u00f3 jefe de los magos, adivinos, caldeos y astr\u00f3logos.<br \/>12 Por tanto, ya que en este Daniel, a quien el rey puso por sobrenombre Beltsassar, se encontr\u00f3 un esp\u00edritu extraordinario, ciencia, inteligencia y arte de interpretar sue\u00f1os, de descifrar enigmas y de resolver dificultades, sea llamado Daniel y \u00e9l dar\u00e1 a conocer la interpretaci\u00f3n.\u00bb<br \/>13 En seguida fue introducido Daniel a la presencia del rey, y el rey dijo a Daniel: \u00ab\u00bfEres t\u00fa Daniel, uno de los jud\u00edos deportados, que mi padre el rey trajo de Jud\u00e1?<br \/>14 He o\u00eddo decir que en ti reside el esp\u00edritu de los dioses y que hay en ti luz, inteligencia y sabidur\u00eda extraordinarias.<br \/>15 Han sido introducidos ahora en mi presencia los sabios y adivinos para que leyeran este escrito y me declararan su interpretaci\u00f3n, pero han sido incapaces de descubrir su sentido.<br \/>16 He o\u00eddo decir que t\u00fa puedes dar interpretaciones y resolver dificultades. Si, pues, logras leer este escrito y declararme su interpretaci\u00f3n, ser\u00e1s vestido de p\u00farpura, llevar\u00e1s al cuello un collar de oro, y mandar\u00e1s como tercero en el reino.\u00bb<br \/>17 Daniel tom\u00f3 la palabra y dijo delante del rey: \u00abQu\u00e9date con tus regalos y da tus obsequios a otro, que yo leer\u00e9 igualmente al rey este escrito y le dar\u00e9 a conocer su interpretaci\u00f3n.<br \/>18 Oh rey, el Dios Alt\u00edsimo dio a tu padre Nabucodonosor reino, grandeza, gloria y majestad.<br \/>19 Y por esta grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban de miedo en su presencia: mataba \u00e9l a quien quer\u00eda, dejaba vivir a quien quer\u00eda, exaltaba a quien quer\u00eda y a quien quer\u00eda humillaba.<br \/>20 Pero habi\u00e9ndose engre\u00eddo su coraz\u00f3n y obstinado su esp\u00edritu hasta la arrogancia, fue depuesto de su trono real, y se le quit\u00f3 su gloria.<br \/>21 Fue expulsado de entre los hombres y su coraz\u00f3n se hizo semejante al de las bestias; estuvo conviviendo con los onagros; se aliment\u00f3 de hierba como los bueyes, y su cuerpo fue ba\u00f1ado del roc\u00edo del cielo, hasta que reconoci\u00f3 que el Dios Alt\u00edsimo domina sobre el reino de los hombres y pone en \u00e9l a quien le place.<br \/>22 Pero t\u00fa, Baltasar, hijo suyo, no has humillado tu coraz\u00f3n, a pesar de que sab\u00edas todo esto;<br \/>23 te has engre\u00eddo contra el Se\u00f1or del Cielo, se han tra\u00eddo a tu presencia los vasos de su Casa, y t\u00fa, tus dignatarios, tus mujeres y tus concubinas, hab\u00e9is bebido vino en ellos. Hab\u00e9is celebrado a los dioses de plata y oro, de bronce y hierro, de madera y piedra, que no ven ni oyen ni entienden, pero no has glorificado al Dios que tiene en sus manos tu propio aliento y de quien dependen todos tus caminos.<br \/>24 Por eso ha enviado \u00e9l esa mano que traz\u00f3 este escrito.<br \/>25 La escritura trazada es: Men\u00e9, Men\u00e9, Teqel y Pars\u00edn.<br \/>26 Y \u00e9sta es la interpretaci\u00f3n de las palabras: Men\u00e9: Dios ha medido tu reino y le ha puesto fin;<br \/>27 Tequel: has sido pesado en la balanza y encontrado falto de peso;<br \/>28 Pars\u00edn: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y los persas.\u00bb<br \/>29 Entonces Baltasar mand\u00f3 revestir de p\u00farpura a Daniel, ponerle un collar de oro al cuello y proclamar que mandaba como tercero en el reino.<br \/>30 Aquella noche fue asesinado Baltasar, el rey de los caldeos.<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn6\"><\/a>Daniel 6<br \/><\/em><\/strong>1 Y recibi\u00f3 el reino Dar\u00edo el Medo, que contaba sesenta y dos a\u00f1os.<br \/>2 Plugo a Dar\u00edo establecer en su reino ciento veinte s\u00e1trapas que estuvieran por todo el reino,<br \/>3 bajo el mando de tres ministros &#8211; Daniel era uno de ellos -, a los que los s\u00e1trapas deber\u00edan rendir cuentas, con el fin de impedir que el rey recibiera da\u00f1o alguno.<br \/>4 Este mismo Daniel se distingu\u00eda entre los ministros y los s\u00e1trapas, porque hab\u00eda en \u00e9l un esp\u00edritu extraordinario, y el rey se propon\u00eda ponerle al frente del reino entero.<br \/>5 Por ello los ministros y los s\u00e1trapas se pusieron a buscar un motivo de acusaci\u00f3n contra Daniel en alg\u00fan asunto de Estado; pero no pudieron encontrar ning\u00fan motivo de acusaci\u00f3n ni falta alguna, porque \u00e9l era fiel y no se le pod\u00eda reprochar de negligencia ni falta.<br \/>6 Entonces se dijeron aquellos hombres: \u00abNo encontraremos ning\u00fan motivo de acusaci\u00f3n contra este Daniel si no es en materia de la ley de su Dios.\u00bb<br \/>7 Los ministros y s\u00e1trapas acudieron, pues, atropelladamente ante el rey y le hablaron as\u00ed: \u00ab\u00a1Viva eternamente el rey Dar\u00edo!<br \/>8 Todos los ministros del reino, prefectos, s\u00e1trapas, consejeros y gobernadores, aconsejan un\u00e1nimemente que se promulgue un edicto real para poner en vigor la prohibici\u00f3n siguiente: Todo aquel que en el t\u00e9rmino de treinta d\u00edas dirija una oraci\u00f3n a quienquiera que sea, dios u hombre, fuera de ti, oh rey, ser\u00e1 arrojado al foso de los leones.<br \/>9 Ahora pues, oh rey, da fuerza de ley a esta prohibici\u00f3n firmando el edicto, de suerte que no se cambie nada, con arreglo a la ley de los medos y persas, que es irrevocable.\u00bb<br \/>10 Ante esto, el rey Dar\u00edo firm\u00f3 el edicto de prohibici\u00f3n.<br \/>11 Al saber que hab\u00eda sido firmado el edicto, Daniel entr\u00f3 en su casa. Las ventanas de su cuarto superior estaban orientadas hacia Jerusal\u00e9n y tres veces al d\u00eda se pon\u00eda \u00e9l de rodillas, para orar y dar gracias a su Dios; as\u00ed lo hab\u00eda hecho siempre.<br \/>12 Aquellos hombres vinieron atropelladamente y sorprendieron a Daniel invocando y suplicando a su Dios.<br \/>13 Entonces se presentaron al rey y le dijeron acerca de la prohibici\u00f3n real: \u00ab\u00bfNo has firmado t\u00fa una prohibici\u00f3n seg\u00fan la cual todo el que dirigiera, en el t\u00e9rmino de treinta d\u00edas, una oraci\u00f3n a quienquiera que fuese, dios u hombre, fuera de ti, oh rey, ser\u00eda arrojado al foso de los leones?\u00bb Respondi\u00f3 el rey: \u00abLa cosa est\u00e1 decidida, seg\u00fan la ley de los medos y los persas, que es irrevocable.\u00bb<br \/>14 Entonces ellos dijeron en presencia del rey: \u00abDaniel, ese deportado de Jud\u00e1, no hace caso de ti, oh rey, ni de la prohibici\u00f3n que t\u00fa has firmado: tres veces al d\u00eda hace su oraci\u00f3n.\u00bb<br \/>15 Al o\u00edr estas palabras, el rey se afligi\u00f3 mucho y se propuso salvar a Daniel; hasta la puesta del sol estuvo buscando el modo de librarle.<br \/>16 Pero aquellos hombres volvieron atropelladamente ante el rey y le dijeron: \u00abYa sabes, oh rey, que seg\u00fan la ley de los medos y los persas ninguna prohibici\u00f3n o edicto dado por el rey puede ser modificado.\u00bb<br \/>17 Entonces el rey dio orden de traer a Daniel y de arrojarle al foso de los leones. El rey dijo a Daniel: \u00abTu Dios, a quien sirves con perseverancia, te librar\u00e1.\u00bb<br \/>18 Se trajo una piedra que fue colocada a la entrada del foso, y el rey la sell\u00f3 con su anillo y con el anillo de sus dignatarios, para que no se pudiese cambiar la suerte de Daniel.<br \/>19 Despu\u00e9s el rey volvi\u00f3 a su palacio y pas\u00f3 la noche en ayuno; no dej\u00f3 que le trajeran concubinas y el sue\u00f1o huy\u00f3 de \u00e9l.<br \/>20 Al amanecer, al rayar el alba, el rey se levant\u00f3 y se dirigi\u00f3 a toda prisa al foso de los leones.<br \/>21 Acerc\u00e1ndose al foso, grit\u00f3 a Daniel con voz angustiada: \u00abDaniel, servidor del Dios vivo, tu Dios, a quien sirves con perseverancia, \u00bfha podido librarte de los leones?\u00bb<br \/>22 Entonces Daniel habl\u00f3 con el rey: \u00ab\u00a1Viva el rey eternamente!<br \/>23 Mi Dios ha enviado a su \u00e1ngel, que ha cerrado la boca de los leones y no me han hecho ning\u00fan mal, porque he sido hallado inocente ante \u00e9l. Y tampoco ante ti, oh rey, he cometido falta alguna.\u00bb<br \/>24 El rey entonces se alegr\u00f3 mucho y mand\u00f3 sacar a Daniel del foso. Sacaron a Daniel del foso y no se le encontr\u00f3 herida alguna, porque hab\u00eda confiado en su Dios.<br \/>25 Y el rey mand\u00f3 traer a aquellos hombres que hab\u00edan acusado a Daniel y echarlos al foso de los leones, a ellos, y a sus hijos y mujeres. Y no hab\u00edan llegado a\u00fan al fondo del foso cuando ya los leones se hab\u00edan lanzado sobre ellos y les hab\u00edan triturado todos los huesos.<br \/>26 Entonces, el rey Dar\u00edo escribi\u00f3 a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitaban en toda la tierra: \u00ab\u00a1Sea grande vuestra paz!<br \/>27 Por m\u00ed se decreta que en todos los dominios de mi reino se tema y se tiemble ante el Dios de Daniel, porque \u00e9l es el Dios vivo, que subsiste por siempre, &#8211; su reino no ser\u00e1 destruido y su imperio durar\u00e1 hasta el fin &#8211;<br \/>28 el que salva y libera, obra se\u00f1ales y milagros en los cielos y en la tierra; el que ha salvado a Daniel del poder de los leones.\u00bb<br \/>29 Y este mismo Daniel floreci\u00f3 en el reinado de Dar\u00edo y en el reinado de Ciro el Persa.<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn7\"><\/a>Daniel 7<br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o primero de Baltasar, rey de Babilonia, Daniel tuvo un sue\u00f1o y visiones de su cabeza, mientras se hallaba en su lecho. En seguida puso el sue\u00f1o por escrito. Comienzo del relato:<br \/>2 Daniel tom\u00f3 la palabra y dijo: Contemplaba yo en mi visi\u00f3n durante la noche lo siguiente: los cuatro vientos del cielo agitaron el mar grande,<br \/>3 y cuatro bestias enormes, diferentes todas entre s\u00ed, salieron del mar.<br \/>4 La primera era como un le\u00f3n con alas de \u00e1guila. Mientras yo la miraba, le fueron arrancadas las alas, fue levantada de la tierra, se incorpor\u00f3 sobre sus patas como un hombre, y se le dio un coraz\u00f3n de hombre.<br \/>5 A continuaci\u00f3n, otra segunda bestia, semejante a un oso, levantada de un costado, con tres costillas en las fauces, entre los dientes. Y se le dec\u00eda: \u00abLev\u00e1ntate, devora mucha carne.\u00bb<br \/>6 Despu\u00e9s, yo segu\u00eda mirando y vi otra bestia como un leopardo con cuatro alas de ave en su dorso; la bestia ten\u00eda cuatro cabezas, y se le dio el dominio.<br \/>7 Despu\u00e9s segu\u00ed mirando, en mis visiones nocturnas, y vi una cuarta bestia, terrible, espantosa, extraordinariamente fuerte; ten\u00eda enormes dientes de hierro; com\u00eda, trituraba, y lo sobrante lo pisoteaba con sus patas. Era diferente de las bestias anteriores y ten\u00eda diez cuernos.<br \/>8 Estaba yo observando los cuernos, cuando en esto despunt\u00f3 entre ellos otro cuerno, peque\u00f1o, y tres de los primeros cuernos fueron arrancados delante de \u00e9l. Ten\u00eda este cuerno ojos como los de un hombre, y una boca que dec\u00eda grandes cosas.<br \/>9 Mientras yo contemplaba: Se aderezaron unos tronos y un Anciano se sent\u00f3. Su vestidura, blanca como la nieve; los cabellos de su cabeza, puros como la lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente.<br \/>10 Un r\u00edo de fuego corr\u00eda y manaba delante de \u00e9l. Miles de millares le serv\u00edan, mir\u00edadas de mir\u00edadas estaban en pie delante de \u00e9l. El tribunal se sent\u00f3, y se abrieron los libros.<br \/>11 Mir\u00e9 entonces, atra\u00eddo por el ruido de las grandes cosas que dec\u00eda el cuerno, y estuve mirando hasta que la bestia fue muerta y su cuerpo destrozado y arrojado a la llama de fuego.<br \/>12 A las otras bestias se les quit\u00f3 el dominio, si bien se les concedi\u00f3 una prolongaci\u00f3n de vida durante un tiempo y hora determinados.<br \/>13 Yo segu\u00eda contemplando en las visiones de la noche: Y he aqu\u00ed que en las nubes del cielo ven\u00eda como un Hijo de hombre. Se dirigi\u00f3 hacia el Anciano y fue llevado a su presencia.<br \/>14 A \u00e9l se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasar\u00e1, y su reino no ser\u00e1 destruido jam\u00e1s.<br \/>15 Yo, Daniel, qued\u00e9 muy impresionado en mi esp\u00edritu por estas cosas, y las visiones de mi cabeza me dejaron turbado.<br \/>16 Me acerqu\u00e9 a uno de los que estaban all\u00ed de pie y le ped\u00ed que me dijera la verdad acerca de todo esto. El me respondi\u00f3 y me indic\u00f3 la interpretaci\u00f3n de estas cosas:<br \/>17 \u00abEstas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que surgir\u00e1n de la tierra.<br \/>18 Los que han de recibir el reino son los santos del Alt\u00edsimo, que poseer\u00e1n el reino eternamente, por los siglos de los siglos.\u00bb<br \/>19 Despu\u00e9s quise saber la verdad sobre la cuarta bestia, que era diferente de las otras, extraordinariamente terrible, con dientes de hierro y u\u00f1as de bronce, que com\u00eda, trituraba y pisoteaba con sus patas lo sobrante;<br \/>20 y acerca de los diez cuernos que hab\u00eda en su cabeza, y del otro cuerno que hab\u00eda despuntado, ante el cual cayeron los tres primeros; y de este cuerno que ten\u00eda ojos y una boca que dec\u00eda grandes cosas, y cuyo aspecto era mayor que el de los otros.<br \/>21 Yo contemplaba c\u00f3mo este cuerno hac\u00eda la guerra a los santos y los iba subyugando,<br \/>22 hasta que vino el Anciano a hacer justicia a los santos del Alt\u00edsimo, y lleg\u00f3 el tiempo en que los santos poseyeron el reino.<br \/>23 El habl\u00f3 as\u00ed: \u00abLa cuarta bestia ser\u00e1 un cuarto reino que habr\u00e1 en la tierra, diferente de todos los reinos. Devorar\u00e1 toda la tierra, la aplastar\u00e1 y la pulverizar\u00e1.<br \/>24 Y los diez cuernos: de este reino saldr\u00e1n diez reyes, y otro saldr\u00e1 despu\u00e9s de ellos; ser\u00e1 diferente de los primeros y derribar\u00e1 a tres reyes;<br \/>25 proferir\u00e1 palabras contra el Alt\u00edsimo y pondr\u00e1 a prueba a los santos del Alt\u00edsimo. Tratar\u00e1 de cambiar los tiempos y la ley, y los santos ser\u00e1n entregados en sus manos por un tiempo y tiempos y medio tiempo.<br \/>26 Pero el tribunal se sentar\u00e1, y el dominio le ser\u00e1 quitado, para ser destruido y aniquilado definitivamente.<br \/>27 Y el reino y el imperio y la grandeza de los reinos bajo los cielos todos ser\u00e1n dados al pueblo de los santos del Alt\u00edsimo. Reino eterno es su reino, y todos los imperios le servir\u00e1n y le obedecer\u00e1n.\u00bb<br \/>28 Hasta aqu\u00ed la relaci\u00f3n. Yo, Daniel, qued\u00e9 muy turbado en mis pensamientos, se me demud\u00f3 el color del rostro y guard\u00e9 estas cosas en mi coraz\u00f3n.<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn8\"><\/a>Daniel 8<br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o tercero del reinado del rey Baltasar, yo, Daniel, tuve una visi\u00f3n despu\u00e9s de la tenida anteriormente.<br \/>2 Mir\u00e9 durante la visi\u00f3n y me ve\u00eda en Susa, la plaza fuerte que est\u00e1 en la provincia de Elam; en la visi\u00f3n mir\u00e9, y me encontraba en la puerta del Ulay.<br \/>3 Levant\u00e9 los ojos para ver, y vi un carnero que estaba delante de la puerta. Ten\u00eda dos cuernos; los dos cuernos eran altos, pero uno m\u00e1s que otro y el m\u00e1s alto hab\u00eda despuntado el \u00faltimo.<br \/>4 Vi que el carnero acomet\u00eda contra el oeste, el norte y el sur. Ninguna bestia pod\u00eda resistirle, nada pod\u00eda escapar a su poder. Hac\u00eda lo que le parec\u00eda y as\u00ed se hizo grande.<br \/>5 Estaba yo cavilando, y he aqu\u00ed que un macho cabr\u00edo vino de occidente, recorriendo la tierra entera sin tocar el suelo; este macho cabr\u00edo ten\u00eda un cuerno \u00abmagn\u00edfico\u00bb entre los ojos.<br \/>6 Vino donde el carnero de dos cuernos que yo hab\u00eda visto en pie delante de la puerta y corri\u00f3 hacia \u00e9l con todo el ardor de su fuerza.<br \/>7 Vi c\u00f3mo alcanzaba al carnero, enfurecido contra \u00e9l; embisti\u00f3 al carnero, y le rompi\u00f3 los dos cuernos, sin que el carnero tuviera fuerzas para resistirle; lo ech\u00f3 por tierra y lo pisote\u00f3; no hab\u00eda nadie que librara al carnero de su mano.<br \/>8 El macho cabr\u00edo se hizo muy grande, pero cuando estaba en la plenitud de su poder, el gran cuerno se rompi\u00f3 y en su lugar despuntaron cuatro \u00abmagn\u00edficos\u00bb en la direcci\u00f3n de los cuatro vientos del cielo.<br \/>9 De uno de ellos sali\u00f3 un cuerno, peque\u00f1o, que creci\u00f3 mucho en direcci\u00f3n del sur, del oriente y de la Tierra del Esplendor.<br \/>10 Creci\u00f3 hasta el ej\u00e9rcito del cielo, precipit\u00f3 en tierra parte del ej\u00e9rcito y de las estrellas, y las pisote\u00f3 con sus pies.<br \/>11 Lleg\u00f3 incluso hasta el Jefe del ej\u00e9rcito, aboli\u00f3 el sacrificio perpetuo y sacudi\u00f3 el cimiento de su santuario<br \/>12 y al ej\u00e9rcito; en el lugar del sacrificio puso la iniquidad y tir\u00f3 por tierra la verdad; as\u00ed obr\u00f3 y le acompa\u00f1\u00f3 el \u00e9xito.<br \/>13 O\u00ed entonces a un santo que hablaba, y a otro santo que dec\u00eda al que hablaba: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo la visi\u00f3n: el sacrificio perpetuo, la iniquidad desoladora, el santuario y el ej\u00e9rcito pisoteados?\u00bb<br \/>14 Le respondi\u00f3: \u00abHasta dos mil trescientas tardes y ma\u00f1anas: despu\u00e9s ser\u00e1 reivindicado el santuario.\u00bb<br \/>15 Mientras yo, Daniel, contemplaba esta visi\u00f3n y trataba de comprenderla, vi de pronto delante de m\u00ed como una apariencia de hombre,<br \/>16 y o\u00ed una voz de hombre, sobre el Ulay, que gritaba: \u00abGabriel, expl\u00edcale a \u00e9ste la visi\u00f3n.\u00bb<br \/>17 El se acerc\u00f3 al lugar donde yo estaba y, cuando lleg\u00f3, me aterroric\u00e9 y ca\u00ed de bruces. Me dijo: \u00abHijo de hombre, entiende: la visi\u00f3n se refiere al tiempo del Fin.\u00bb<br \/>18 Mientras \u00e9l me hablaba, yo me desvanec\u00ed, rostro en tierra. El me toc\u00f3 y me hizo incorporarme donde estaba.<br \/>19 Luego dijo: \u00abMira, voy a manifestarte lo que ocurrir\u00e1 al fin de la Ira, porque el Fin est\u00e1 fijado.<br \/>20 El carnero que has visto, sus dos cuernos, son los reyes de los medos y los persas.<br \/>21 El macho cabr\u00edo velludo es el rey de Yav\u00e1n; el cuerno grande entre sus ojos, es el primer rey.<br \/>22 El cuerno roto y los cuatro cuernos que despuntaron en su lugar, son cuatro reinos salidos de su naci\u00f3n, pero que no tendr\u00e1n su fuerza.<br \/>23 \u00abY al t\u00e9rmino de su reino, cuando lleguen al colmo los pecados, surgir\u00e1 un rey, insolente y h\u00e1bil en enga\u00f1os.<br \/>24 Se har\u00e1 poderosa su fuerza -mas no por su fuerza misma\u2013 tramar\u00e1 cosas inauditas, prosperar\u00e1 en sus empresas, destruir\u00e1 a poderosos y al pueblo de los santos.<br \/>25 Y, por su habilidad, triunfar\u00e1 el enga\u00f1o entre sus manos. Se exaltar\u00e1 en su coraz\u00f3n, y por sorpresa destruir\u00e1 a muchos. Se alzar\u00e1 contra el Pr\u00edncipe de los Pr\u00edncipes, pero -sin que mano alguna intervenga- ser\u00e1 quebrantado.<br \/>26 Es verdad la visi\u00f3n de las tardes y ma\u00f1anas que se ha dicho, mas t\u00fa guarda en secreto la visi\u00f3n, pues habr\u00e1 a\u00fan para muchos d\u00edas.\u00bb<br \/>27 Yo, Daniel, desfallec\u00ed y estuve enfermo unos cuantos d\u00edas. Luego me levant\u00e9 para ocuparme de los asuntos del rey. Segu\u00eda perplejo por la visi\u00f3n, que no se pod\u00eda comprender.<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn9\"><\/a>Daniel 9<br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o primero de Dar\u00edo, hijo de Asuero, de la raza de los medos, que subi\u00f3 al trono del reino de Caldea,<br \/>2 el a\u00f1o primero de su reinado, yo, Daniel, me puse a investigar en las Escrituras sobre el n\u00famero de a\u00f1os que, seg\u00fan la palabra de Yahveh dirigida al profeta Jerem\u00edas, deb\u00edan pasar sobre las ruinas de Jerusal\u00e9n, a saber<br \/>setenta a\u00f1os.<br \/>3 Volv\u00ed mi rostro hacia el Se\u00f1or Dios para implorarle con oraciones y s\u00faplicas, en ayuno, sayal y ceniza.<br \/>4 Derram\u00e9 mi oraci\u00f3n a Yahveh mi Dios, y le hice esta confesi\u00f3n: \u00ab\u00a1Ah, se\u00f1or, Dios grande y temible, que guardas la Alianza y el amor a los que te aman y observan tus mandamientos.<br \/>5 Nosotros hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos sido malos, no hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus normas.<br \/>6 No hemos escuchado a tus siervos los profetas que en tu nombre hablaban a nuestros reyes, a nuestros pr\u00edncipes, a nuestros padres, a todo el pueblo de la tierra.<br \/>7 A ti, Se\u00f1or, la justicia, a nosotros la vergu\u0308enza en el rostro, como sucede en este d\u00eda, a nosotros, a los hombres de Jud\u00e1, a los habitantes de Jerusal\u00e9n y a Israel entero, pr\u00f3ximos y lejanos, en todos los pa\u00edses donde t\u00fa los dispersaste a causa de las infidelidades que cometieron contra ti.<br \/>8 Yahveh, a nosotros la vergu\u0308enza, a nuestros reyes, a nuestros pr\u00edncipes, a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti.<br \/>9 Al Se\u00f1or Dios nuestro, la piedad y el perd\u00f3n, porque nos hemos rebelado contra \u00e9l,<br \/>10 y no hemos escuchado la voz de Yahveh nuestro Dios para seguir sus leyes, que \u00e9l nos hab\u00eda dado por sus siervos los profetas.<br \/>11 Todo Israel ha transgredido tu ley, ha desertado sin querer escuchar tu voz, y sobre nosotros han ca\u00eddo la maldici\u00f3n y la imprecaci\u00f3n escritas en la ley de Mois\u00e9s, siervo de Dios, porque hemos pecado contra \u00e9l.<br \/>12 El ha cumplido las palabras que hab\u00eda pronunciado contra nosotros y contra los pr\u00edncipes que nos gobernaban: que har\u00eda venir sobre nosotros una calamidad tan grande como no habr\u00eda jam\u00e1s bajo el cielo otra mayor que la que alcanzara a Jerusal\u00e9n.<br \/>13 Seg\u00fan est\u00e1 escrito en la ley de Mois\u00e9s, toda esta calamidad nos ha sobrevenido, pero nosotros no hemos aplacado el rostro de Yahveh nuestro Dios, convirti\u00e9ndonos de nuestras iniquidades y aprendiendo a conocer tu verdad.<br \/>14 Yahveh ha estado atento a esta calamidad, la ha descargado sobre nosotros. Porque es justo Yahveh nuestro Dios en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos escuchado su voz.<br \/>15 Y ahora, Se\u00f1or Dios nuestro, que con mano fuerte sacaste a tu pueblo del pa\u00eds de Egipto y te granjeaste con ello un nombre que dura hasta el presente, nosotros hemos pecado, hemos sido malos.<br \/>16 Se\u00f1or, por todas tus justicias, retira tu c\u00f3lera y tu furor de Jerusal\u00e9n, tu ciudad, monte santo tuyo; pues, a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Jerusal\u00e9n y tu pueblo son el escarnio de todos los que nos circundan.<br \/>17 Y ahora, oh Dios nuestro, escucha la oraci\u00f3n de tu siervo y sus s\u00faplicas. Ilumine tu rostro tu santuario desolado, \u00a1por ti mismo, Se\u00f1or!<br \/>18 Inclina, Dios m\u00edo, tu o\u00eddo y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras ruinas y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre. No, no nos apoyamos en nuestras obras justas para derramar ante ti nuestras s\u00faplicas, sino en tus grandes misericordias.<br \/>19 \u00a1Se\u00f1or, escucha! \u00a1Se\u00f1or, perdona! \u00a1Se\u00f1or, atiende y obra! \u00a1No tardes m\u00e1s, por ti mismo, Dios m\u00edo, pues tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.\u00bb<br \/>20 Todav\u00eda estaba yo hablando, haciendo mi oraci\u00f3n, confesando mis pecados y los pecados de mi pueblo Israel, y derramando mi s\u00faplica ante Yahveh mi Dios, por el santo monte de mi Dios;<br \/>21 a\u00fan estaba hablando en oraci\u00f3n, cuando Gabriel, el personaje que yo hab\u00eda visto en visi\u00f3n al principio, vino volando donde m\u00ed a la hora de la oblaci\u00f3n de la tarde.<br \/>22 Vino y me habl\u00f3. Dijo: \u00abDaniel, he salido ahora para ilustrar tu inteligencia.<br \/>23 Desde el comienzo de tu s\u00faplica, una palabra se emiti\u00f3 y yo he venido a revel\u00e1rtela, porque t\u00fa eres el hombre de las predilecciones. Comprende la palabra, entiende la visi\u00f3n:<br \/>24 Setenta semanas est\u00e1n fijadas sobre tu pueblo y tu ciudad santa para poner fin a la rebeld\u00eda, para sellar los pecados, para expiar la culpa, para instaurar justicia eterna, para sellar visi\u00f3n y profec\u00eda, para ungir el santo de los santos.<br \/>25 \u00abEntiende y comprende: Desde el instante en que sali\u00f3 la orden de volver a construir Jerusal\u00e9n, hasta un Pr\u00edncipe Mes\u00edas, siete semanas y sesenta y dos semanas, plaza y foso ser\u00e1n reconstruidos, pero en la angustia de los tiempos.<br \/>26 Y despu\u00e9s de las sesenta y dos semanas un mes\u00edas ser\u00e1 suprimido, y no habr\u00e1 para \u00e9l&#8230; y destruir\u00e1 la ciudad y el santuario el pueblo de un pr\u00edncipe que vendr\u00e1. Su fin ser\u00e1 en un cataclismo y, hasta el final, la guerra y los desastres decretados.<br \/>27 El concertar\u00e1 con muchos una firme alianza una semana; y en media semana har\u00e1 cesar el sacrificio y la oblaci\u00f3n, y en el ala del Templo estar\u00e1 la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n, hasta que la ruina decretada se derrame sobre el desolador.\u00bb<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn10\"><\/a>Daniel 10<br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o tercero de Ciro, rey de Persia, una palabra fue revelada a Daniel, por sobrenombre Beltsassar. Palabra verdadera: gran lucha. El comprendi\u00f3 la palabra; le fue dada en visi\u00f3n su inteligencia.<br \/>2 En aquel tiempo, yo, Daniel, hice penitencia durante tres semanas:<br \/>3 no com\u00ed alimento sabroso; ni carne ni vino entraron en mi boca, ni me ung\u00ed, hasta el t\u00e9rmino de estas tres semanas.<br \/>4 El d\u00eda veinticuatro del primer mes, estando a orillas del r\u00edo grande, el Tigris,<br \/>5 levant\u00e9 los ojos para ver. Vi esto: Un hombre vestido de lino, ce\u00f1idos los lomos de oro puro:<br \/>6 su cuerpo era como de cris\u00f3lito, su rostro, como el aspecto del rel\u00e1mpago, sus ojos como antorchas de fuego, sus brazos y sus piernas como el fulgor del bronce bru\u00f1ido, y el son de sus palabras como el ruido de una multitud.<br \/>7 S\u00f3lo yo, Daniel, contempl\u00e9 esta visi\u00f3n: los hombres que estaban conmigo no ve\u00edan la visi\u00f3n, pero un gran temblor les invadi\u00f3 y huyeron a esconderse.<br \/>8 Qued\u00e9 yo solo contemplando esta gran visi\u00f3n; estaba sin fuerzas; se demud\u00f3 mi rostro, desfigurado, y qued\u00e9 totalmente sin fuerzas.<br \/>9 O\u00ed el son de sus palabras y, al o\u00edrlo, ca\u00ed desvanecido, rostro en tierra.<br \/>10 En esto una mano me toc\u00f3, haciendo casta\u00f1ear mis rodillas y las palmas de mis manos.<br \/>11 Y me dijo: \u00abDaniel, hombre de las predilecciones, comprende las palabras que voy a decirte, e incorp\u00f3rate, porque yo he sido enviado ahora donde ti.\u00bb Al decirme estas palabras me incorpor\u00e9 temblando.<br \/>12 Luego me dijo: \u00abNo temas, Daniel, porque desde el primer d\u00eda en que t\u00fa intentaste de coraz\u00f3n comprender y te humillaste delante de tu Dios, fueron o\u00eddas tus palabras, y precisamente debido a tus palabras he venido yo.<br \/>13 El Pr\u00edncipe del reino de Persia me ha hecho resistencia durante veinti\u00fan d\u00edas, pero Miguel, uno de los Primeros Pr\u00edncipes, ha venido en mi ayuda. Le he dejado all\u00ed junto a los reyes de Persia<br \/>14 y he venido a manifestarte lo que le ocurrir\u00e1 a tu pueblo al fin de los d\u00edas. Porque hay todav\u00eda una visi\u00f3n para esos d\u00edas.\u00bb<br \/>15 Al decirme estas palabras, di con mi rostro en tierra y qued\u00e9 en silencio;<br \/>16 y he aqu\u00ed que una figura de hijo de hombre me toc\u00f3 los labios. Abr\u00ed la boca para hablar y dije a aquel que estaba delante de m\u00ed: \u00abSe\u00f1or m\u00edo, ante esta visi\u00f3n la angustia me invade y ya no tengo fuerzas.<br \/>17 Y \u00bfc\u00f3mo este siervo de mi Se\u00f1or podr\u00eda hablar con mi Se\u00f1or, cuando ahora las fuerzas me faltan y ni aliento me queda?\u00bb<br \/>18 El que ten\u00eda aspecto de hombre me toc\u00f3 de nuevo y me reanim\u00f3.<br \/>19 Me dijo: \u00abNo temas, hombre de las predilecciones; la paz sea contigo, cobra fuerza y \u00e1nimo.\u00bb Y, mientras me hablaba, me sent\u00ed reanimado y dije: \u00abHable mi Se\u00f1or, porque me has confortado.\u00bb<br \/>20 Me dijo entonces: \u00ab\u00bfSabes por qu\u00e9 he venido donde ti? Y ahora volver\u00e9 a luchar con el Pr\u00edncipe de Persia: cuando haya terminado, ver\u00e1s que viene el Pr\u00edncipe de Yav\u00e1n.<br \/>21 Pero voy a revelarte lo que est\u00e1 consignado en el Libro de la Verdad. Nadie me presta ayuda para esto, excepto Miguel, vuestro Pr\u00edncipe,<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn11\"><\/a>Daniel 11<br \/><\/em><\/strong>1 mi apoyo para darme ayuda y sostenerme.<br \/>2 Pero ahora voy a revelarte la verdad. \u00abMira: En Persia habr\u00e1 todav\u00eda tres reyes; el cuarto tendr\u00e1 m\u00e1s riquezas que todos ellos, y cuando por su riqueza se haya hecho poderoso provocar\u00e1 a todos los reinos de Yav\u00e1n.<br \/>3 Surgir\u00e1 entonces un rey valeroso que dominar\u00e1 en un gran imperio y actuar\u00e1 a placer.<br \/>4 En trance de engrandecerse, su reino ser\u00e1 quebrantado y repartido a los cuatros vientos del cielo, pero no entre su descendencia ni con un dominio como el que \u00e9l hab\u00eda ejercido, porque su reino ser\u00e1 extirpado y entregado a otros distintos de aqu\u00e9lla.<br \/>5 \u00abEl rey del Mediod\u00eda se har\u00e1 fuerte; uno de sus pr\u00edncipes se har\u00e1 m\u00e1s fuerte que \u00e9l y tendr\u00e1 un imperio mayor que el suyo.<br \/>6 Algunos a\u00f1os despu\u00e9s concertar\u00e1n una alianza, y la hija del rey del Mediod\u00eda vendr\u00e1 donde el rey del Norte para realizar el convenio. Pero no resistir\u00e1 la fuerza de su brazo, ni subsistir\u00e1 su descendencia: ser\u00e1 entregada, ella y las personas de su s\u00e9quito, as\u00ed como su hijo y el que era su apoyo. En aquel tiempo,<br \/>7 se alzar\u00e1 en su lugar un reto\u00f1o de sus ra\u00edces, que vendr\u00e1 contra el ej\u00e9rcito, entrar\u00e1 en la fortaleza del rey del Norte, y los tratar\u00e1 como vencedor.<br \/>8 Sus mismos dioses, sus estatuas y sus objetos preciosos de plata y oro ser\u00e1n el bot\u00edn que se llevar\u00e1 a Egipto, y durante algunos a\u00f1os se mantendr\u00e1 a distancia del rey del Norte.<br \/>9 Este entrar\u00e1 en el reino del rey del Mediod\u00eda y luego regresar\u00e1 a su pa\u00eds.<br \/>10 Sus hijos se preparar\u00e1n para la guerra y reunir\u00e1n una gran multitud de tropas, y \u00e9l vendr\u00e1, irrumpir\u00e1 como un r\u00edo, pasar\u00e1 y se levantar\u00e1 de nuevo en guerra hasta su fortaleza.<br \/>11 Entonces el rey del Mediod\u00eda, montando en c\u00f3lera, saldr\u00e1 a combatir contra el rey del Norte, que movilizar\u00e1 una gran multitud; pero esta multitud caer\u00e1 en sus manos.<br \/>12 La multitud quedar\u00e1 aniquilada; su coraz\u00f3n se exaltar\u00e1 entonces, aplastar\u00e1 a mir\u00edadas de hombres, pero no durar\u00e1 su fuerza.<br \/>13 El rey del Norte volver\u00e1 a la carga despu\u00e9s de movilizar una multitud m\u00e1s numerosa que la primera, y al cabo de algunos a\u00f1os irrumpir\u00e1 con un gran ej\u00e9rcito y abundante aparato.<br \/>14 Por entonces se levantar\u00e1n muchos contra el rey del Mediod\u00eda y los violentos de entre los de tu pueblo se alzar\u00e1n con \u00e1nimo de cumplir la visi\u00f3n, pero fracasar\u00e1n.<br \/>15 Vendr\u00e1 el rey del Norte, levantar\u00e1 trincheras y tomar\u00e1 una ciudad fortificada. Los brazos del rey del Mediod\u00eda no resistir\u00e1n; ni siquiera lo mejor del pueblo tendr\u00e1 fuerzas para resistir.<br \/>16 Aquel que avanza contra \u00e9l le tratar\u00e1 a su capricho, sin que haya quien pueda resistirle: se establecer\u00e1 en la Tierra del Esplendor, llevando en sus manos la destrucci\u00f3n.<br \/>17 Concebir\u00e1 el proyecto de subyugar su reino entero; luego har\u00e1 un pacto con \u00e9l d\u00e1ndole una hija de las mujeres con el fin de destruirle, pero esto no se lograr\u00e1 ni resultar\u00e1 as\u00ed.<br \/>18 Entonces se volver\u00e1 hacia las islas y tomar\u00e1 un buen n\u00famero de ellas; pero un magistrado pondr\u00e1 fin a su ultraje sin que \u00e9l pueda devolverle el ultraje.<br \/>19 \u00abLuego se volver\u00e1 hacia los baluartes de su pa\u00eds, pero tropezar\u00e1, caer\u00e1 y no se le encontrar\u00e1 m\u00e1s.<br \/>20 En su lugar surgir\u00e1 otro, que enviar\u00e1 un exactor contra el esplendor real: en pocos d\u00edas ser\u00e1 destruido, mas no en p\u00fablico ni en guerra.<br \/>21 \u00abEn su lugar se levantar\u00e1 un miserable, a quien no se le dar\u00e1n los honores reales. Se insinuar\u00e1 astutamente y se apoderar\u00e1 del reino por intrigas.<br \/>22 Las fuerzas invasoras se hundir\u00e1n ante \u00e9l y ser\u00e1n destruidas, as\u00ed como tambi\u00e9n el Pr\u00edncipe de una alianza.<br \/>23 Por medio de sus c\u00f3mplices obrar\u00e1 con enga\u00f1o y, aunque con poca gente, se ir\u00e1 haciendo fuerte.<br \/>24 Invadir\u00e1 a placer los lugares ricos de la provincia y har\u00e1 lo que no hab\u00edan hecho ni sus padres ni los padres de sus padres: distribuir\u00e1 entre ellos bot\u00edn, despojos y riquezas, y tramar\u00e1 maquinaciones contra las fortalezas, aunque s\u00f3lo por un tiempo.<br \/>25 \u00abIncitar\u00e1 su fuerza y su coraz\u00f3n contra el rey del Mediod\u00eda con un gran ej\u00e9rcito. El rey del Mediod\u00eda saldr\u00e1 a la guerra con un ej\u00e9rcito muy grande y muy poderoso, pero no podr\u00e1 resistir, pues se tramar\u00e1n contra \u00e9l maquinaciones.<br \/>26 Y los mismos que compart\u00edan sus manjares le destruir\u00e1n; su ej\u00e9rcito quedar\u00e1 hundido y caer\u00e1n muchos muertos.<br \/>27 \u00abEn cuanto a los dos reyes, su coraz\u00f3n lleno de maldad, incluso sentados a la misma mesa, s\u00f3lo se dir\u00e1n mentiras; pero no lograr\u00e1n nada, porque el tiempo fijado est\u00e1 a\u00fan por venir.<br \/>28 El volver\u00e1 a su pa\u00eds con grandes riquezas, su coraz\u00f3n contra la Alianza santa; actuar\u00e1 y luego regresar\u00e1 a su pa\u00eds.<br \/>29 Llegado el momento, volver\u00e1 de nuevo hacia el Mediod\u00eda, pero esta vez no resultar\u00e1 como la primera.<br \/>30 Vendr\u00e1n contra \u00e9l las naves de los Kittim, y se desanimar\u00e1. Volver\u00e1 atr\u00e1s y se encorajinar\u00e1 furiosamente contra la Alianza santa, y una vez m\u00e1s tendr\u00e1 en consideraci\u00f3n a los que abandonen la Alianza santa.<br \/>31 \u00abDe su parte surgir\u00e1n fuerzas armadas, profanar\u00e1n el santuario &#8211; ciudadela, abolir\u00e1n el sacrificio perpetuo y pondr\u00e1n all\u00ed la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n.<br \/>32 A los violadores de la Alianza los corromper\u00e1 con halagos, pero el pueblo de los que conocen a su Dios se mantendr\u00e1 firme y actuar\u00e1.<br \/>33 Los doctos del pueblo instruir\u00e1n a la multitud; mas sucumbir\u00e1n bajo la espada y la llama, la cautividad y la expoliaci\u00f3n, durante alg\u00fan tiempo.<br \/>34 Cuando sucumban, recibir\u00e1n poca ayuda; y muchos se unir\u00e1n a ellos traidoramente.<br \/>35 Entre los doctos sucumbir\u00e1n algunos, para que entre ellos haya quienes sean purgados, lavados y blanqueados, hasta el tiempo del Fin, porque el tiempo fijado est\u00e1 a\u00fan por venir.<br \/>36 \u00abEl rey actuar\u00e1 a placer; se engreir\u00e1 y se exaltar\u00e1 por encima de todos los dioses, y contra el Dios de los dioses proferir\u00e1 cosas inauditas; prosperar\u00e1 hasta que se haya colmado la Ira, &#8211; porque lo que est\u00e1 decidido se cumplir\u00e1.<br \/>37 No har\u00e1 caso de los dioses de sus padres, no se cuidar\u00e1 del favorito de las mujeres ni de ning\u00fan otro dios; s\u00f3lo a s\u00ed mismo se exaltar\u00e1 por encima de todos.<br \/>38 En su lugar venerar\u00e1 al dios de las fortalezas; venerar\u00e1 con oro y plata, piedras preciosas y joyas, a un dios a quien sus padres no conocieron.<br \/>39 Pondr\u00e1 como defensores de las fortalezas al pueblo de un dios extranjero; a los que le reconozcan, les colmar\u00e1 de honores d\u00e1ndoles dominio sobre muchos y reparti\u00e9ndoles la tierra como recompensa.<br \/>40 \u00abAl tiempo del Fin, el rey del Mediod\u00eda se enfrentar\u00e1 a \u00e9l; el rey del Norte irrumpir\u00e1 contra aqu\u00e9l con carros, jinetes y numerosas naves. Entrar\u00e1 en sus tierras, las invadir\u00e1 y atravesar\u00e1.<br \/>41 Vendr\u00e1 a la Tierra del Esplendor, donde caer\u00e1n muchos, pero de sus manos escapar\u00e1n los siguientes: Edom, Moab y los restos de los ammonitas.<br \/>42 \u00abExtender\u00e1 su mano sobre los pa\u00edses: ni el pa\u00eds de Egipto escapar\u00e1.<br \/>43 Se apoderar\u00e1 de los tesoros de oro y plata y de todos los objetos preciosos de Egipto. Libios y kusitas le seguir\u00e1n.<br \/>44 Pero noticias venidas del Oriente y del Norte le turbar\u00e1n; saldr\u00e1 entonces con gran furor, con \u00e1nimo de destruir y exterminar a muchos.<br \/>45 Plantar\u00e1 sus tiendas reales entre el mar y el santo monte de la Tierra del Esplendor. Entonces llegar\u00e1 a su fin y nadie vendr\u00e1 en su ayuda.<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn12\"><\/a>Daniel 12<br \/><\/em><\/strong>1 \u00abEn aquel tiempo surgir\u00e1 Miguel, el gran Pr\u00edncipe que defiende a los hijos de tu pueblo. Ser\u00e1 aqu\u00e9l un tiempo de angustia como no habr\u00e1 habido hasta entonces otro desde que existen las naciones. En aquel tiempo se salvar\u00e1 tu pueblo: todos los que se encuentren inscritos en el Libro.<br \/>2 Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertar\u00e1n, unos para la vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno.<br \/>3 Los doctos brillar\u00e1n como el fulgor del firmamento, y los que ense\u00f1aron a la multitud la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.<br \/>4 \u00abY t\u00fa, Daniel, guarda en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del Fin. Muchos andar\u00e1n errantes ac\u00e1 y all\u00e1, y la iniquidad aumentar\u00e1.\u00bb<br \/>5 Yo, Daniel, mir\u00e9 y vi a otros dos que estaban de pie a una y otra parte del r\u00edo.<br \/>6 Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del r\u00edo: \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo ser\u00e1 el cumplimiento de estas maravillas?\u00bb<br \/>7 Y o\u00ed al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del r\u00edo, jurar, levantando al cielo la mano derecha y la izquierda, por Aquel que vive eternamente: \u00abUn tiempo, tiempos y medio tiempo, y todas estas cosas se cumplir\u00e1n cuando termine el quebrantamiento de la fuerza del Pueblo santo.\u00bb<br \/>8 Yo o\u00ed, pero no comprend\u00ed. Luego dije: \u00abSe\u00f1or m\u00edo, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 la \u00faltima de estas cosas?\u00bb<br \/>9 Dijo: \u00abAnda, Daniel, porque estas palabras est\u00e1n cerradas y selladas hasta el tiempo del Fin.<br \/>10 Muchos ser\u00e1n lavados, blanqueados y purgados; los imp\u00edos seguir\u00e1n haciendo el mal; ning\u00fan imp\u00edo comprender\u00e1 nada; s\u00f3lo los doctos comprender\u00e1n.<br \/>11 Contando desde el momento en que sea abolido el sacrificio perpetuo e instalada la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n: mil doscientos noventa d\u00edas.<br \/>12 Dichoso aquel que sepa esperar y alcance mil trescientos treinta y cinco d\u00edas.<br \/>13 Y t\u00fa, vete a descansar; te levantar\u00e1s para recibir tu suerte al Fin de los d\u00edas.\u00bb<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn13\"><\/a>Daniel 13<br \/><\/em><\/strong>1 Viv\u00eda en Babilonia un hombre llamado Joaqu\u00edn.<br \/>2 Se hab\u00eda casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilqu\u00edas, que era muy bella y temerosa de Dios;<br \/>3 sus padres eran justos y hab\u00edan educado a su hija seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s.<br \/>4 Joaqu\u00edn era muy rico, ten\u00eda un jard\u00edn contiguo a su casa, y los jud\u00edos sol\u00edan acudir donde \u00e9l, porque era el m\u00e1s prestigioso de todos.<br \/>5 Aquel a\u00f1o hab\u00edan sido nombrados jueces dos ancianos, escogidos entre el pueblo, de aquellos de quienes dijo el Se\u00f1or: \u00abLa iniquidad sali\u00f3 en Babilonia de los ancianos y jueces que se hac\u00edan gu\u00edas del pueblo.\u00bb<br \/>6 Ven\u00edan \u00e9stos a menudo a casa de Joaqu\u00edn, y todos los que ten\u00edan alg\u00fan litigio se dirig\u00edan a ellos.<br \/>7 Cuando todo el mundo se hab\u00eda retirado ya, a mediod\u00eda, Susana entraba a pasear por el jard\u00edn de su marido.<br \/>8 Los dos ancianos, que la ve\u00edan entrar a pasear todos los d\u00edas, empezaron a desearla.<br \/>9 Perdieron la cabeza dejando de mirar hacia el cielo y olvidando sus justos juicios.<br \/>10 Estaban, pues, los dos apasionados por ella, pero no se descubr\u00edan mutuamente su tormento,<br \/>11 por vergu\u0308enza de confesarse el deseo que ten\u00edan de unirse a ella,<br \/>12 y trataban afanosamente de verla todos los d\u00edas.<br \/>13 Un d\u00eda, despu\u00e9s de decirse el uno al otro: \u00abVamos a casa, que es hora de comer\u00bb, salieron y se fueron cada uno por su lado.<br \/>14 Pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron de nuevo en el mismo sitio. Pregunt\u00e1ndose entonces mutuamente el motivo, se confesaron su pasi\u00f3n y acordaron buscar el momento en que pudieran sorprender a Susana a solas.<br \/>15 Mientras estaban esperando la ocasi\u00f3n favorable, un d\u00eda entr\u00f3 Susana en el jard\u00edn como los d\u00edas precedentes, acompa\u00f1ada solamente de dos j\u00f3venes doncellas, y como hac\u00eda calor quiso ba\u00f1arse en el jard\u00edn.<br \/>16 No hab\u00eda all\u00ed nadie, excepto los dos ancianos que, escondidos, estaban al acecho.<br \/>17 Dijo ella a las doncellas: \u00abTraedme aceite y perfume, y cerrad las puertas del jard\u00edn, para que pueda ba\u00f1arme.\u00bb<br \/>18 Ellas obedecieron, cerraron las puertas del jard\u00edn y salieron por la puerta lateral para traer lo que Susana hab\u00eda pedido; no sab\u00edan que los ancianos estaban escondidos.<br \/>19 En cuanto salieron las doncellas, los dos ancianos se levantaron, fueron corriendo donde ella,<br \/>20 y le dijeron: \u00abLas puertas del jard\u00edn est\u00e1n cerradas y nadie nos ve. Nosotros te deseamos; consiente, pues, y entr\u00e9gate a nosotros.<br \/>21 Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que estaba contigo un joven y que por eso hab\u00edas despachado a tus doncellas.\u00bb<br \/>22 Susana gimi\u00f3: \u00ab\u00a1Ay, qu\u00e9 aprieto me estrecha por todas partes! Si hago esto, es la muerte para m\u00ed; si no lo hago, no escapar\u00e9 de vosotros.<br \/>23 Pero es mejor para m\u00ed caer en vuestras manos sin haberlo hecho que pecar delante del Se\u00f1or.\u00bb<br \/>24 Y Susana se puso a gritar a grandes voces. Los dos ancianos gritaron tambi\u00e9n contra ella,<br \/>25 y uno de ellos corri\u00f3 a abrir las puertas del jard\u00edn.<br \/>26 Al o\u00edr estos gritos en el jard\u00edn, los dom\u00e9sticos se precipitaron por la puerta lateral para ver qu\u00e9 ocurr\u00eda,<br \/>27 y cuando los ancianos contaron su historia, los criados se sintieron muy confundidos, porque jam\u00e1s se hab\u00eda dicho una cosa semejante de Susana.<br \/>28 A la ma\u00f1ana siguiente, cuando el pueblo se reuni\u00f3 en casa de Joaqu\u00edn, su marido, llegaron all\u00e1 los dos ancianos, llenos de pensamientos inicuos contra Susana para hacerla morir.<br \/>29 Y dijeron en presencia del pueblo: \u00abMandad a buscar a Susana, hija de Jilqu\u00edas, la mujer de Joaqu\u00edn.\u00bb Mandaron a buscarla,<br \/>30 y ella compareci\u00f3 acompa\u00f1ada de sus padres, de sus hijos y de todos sus parientes.<br \/>31 Susana era muy delicada y de hermoso aspecto.<br \/>32 Ten\u00eda puesto el velo, pero aquellos miserables ordenaron que se le quitase el velo para saciarse de su belleza.<br \/>33 Todos los suyos lloraban, y tambi\u00e9n todos los que la ve\u00edan.<br \/>34 Los dos ancianos, levant\u00e1ndose en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre su cabeza.<br \/>35 Ella, llorando, levant\u00f3 los ojos al cielo, porque su coraz\u00f3n ten\u00eda puesta su confianza en Dios.<br \/>36 Los ancianos dijeron: \u00abMientras nosotros nos pase\u00e1bamos solos por el jard\u00edn, entr\u00f3 \u00e9sta con dos doncellas. Cerr\u00f3 las puertas y luego despach\u00f3 a las doncellas.<br \/>37 Entonces se acerc\u00f3 a ella un joven que estaba escondido y se acost\u00f3 con ella.<br \/>38 Nosotros, que est\u00e1bamos en un rinc\u00f3n del jard\u00edn, al ver esta iniquidad, fuimos corriendo donde ellos.<br \/>39 Los sorprendimos juntos, pero a \u00e9l no pudimos atraparle porque era m\u00e1s fuerte que nosotros, y abriendo la puerta se escap\u00f3.<br \/>40 Pero a \u00e9sta la agarramos y le preguntamos qui\u00e9n era aquel joven.<br \/>41 No quiso revel\u00e1rnoslo. De todo esto nosotros somos testigos.\u00bb La asamblea les crey\u00f3 como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte.<br \/>42 Entonces Susana grit\u00f3 fuertemente: \u00abOh Dios eterno, que conoces los secretos, que todo lo conoces antes que suceda,<br \/>43 t\u00fa sabes que \u00e9stos han levantado contra m\u00ed falso testimonio. Y ahora voy a morir, sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra m\u00ed.\u00bb<br \/>44 El Se\u00f1or escuch\u00f3 su voz<br \/>45 y, cuando era llevada a la muerte, suscit\u00f3 el santo esp\u00edritu de un jovencito llamado Daniel,<br \/>46 que se puso a gritar: \u00ab\u00a1Yo estoy limpio de la sangre de esta mujer!\u00bb<br \/>47 Todo el pueblo se volvi\u00f3 hacia \u00e9l y dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 significa eso que has dicho?\u00bb<br \/>48 El, de pie en medio de ellos, respondi\u00f3: \u00ab\u00bfTan necios sois, hijos de Israel, para condenar sin investigaci\u00f3n y sin evidencia a una hija de Israel?<br \/>49 \u00a1Volved al tribunal, porque es falso el testimonio que \u00e9stos han levantado contra ella!\u00bb<br \/>50 Todo el pueblo se apresur\u00f3 a volver all\u00e1, y los ancianos dijeron a Daniel: \u00abVen a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la dignidad de la ancianidad.\u00bb<br \/>51 Daniel les dijo entonces: \u00abSeparadlos lejos el uno del otro, y yo les interrogar\u00e9.\u00bb<br \/>52 Una vez separados, Daniel llam\u00f3 a uno de ellos y le dijo: \u00abEnvejecido en la iniquidad, ahora han llegado al colmo los delitos de tu vida pasada,<br \/>53 dictador de sentencias injustas, que condenabas a los inocentes y absolv\u00edas a los culpables, siendo as\u00ed que el Se\u00f1or dice: \u00abNo matar\u00e1s al inocente y al justo.\u00bb<br \/>54 Conque, si la viste, dinos bajo qu\u00e9 \u00e1rbol los viste juntos.\u00bb Respondi\u00f3 \u00e9l: \u00abBajo una acacia.\u00bb<br \/>55 \u00abEn verdad &#8211; dijo Daniel &#8211; contra tu propia cabeza has mentido, pues ya el \u00e1ngel de Dios ha recibido de \u00e9l la sentencia y viene a partirte por el medio.\u00bb<br \/>56 Retirado \u00e9ste, mand\u00f3 traer al otro y le dijo: \u00ab\u00a1Raza de Cana\u00e1n, que no de Jud\u00e1; la hermosura te ha descarriado y el deseo ha pervertido tu coraz\u00f3n!<br \/>57 As\u00ed tratabais a las hijas de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a vosotros. Pero una hija de Jud\u00e1 no ha podido soportar vuestra iniquidad.<br \/>58 Ahora pues, dime: \u00bfBajo qu\u00e9 \u00e1rbol los sorprendiste juntos?\u00bb El respondi\u00f3: \u00abBajo una encina.\u00bb<br \/>59 En verdad, dijo Daniel, t\u00fa tambi\u00e9n has mentido contra tu propia cabeza: ya est\u00e1 el \u00e1ngel del Se\u00f1or esperando, espada en mano, para partirte por el medio, a fin de acabar con vosotros.\u00bb<br \/>60 Entonces la asamblea entera clam\u00f3 a grandes voces, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en \u00e9l.<br \/>61 Luego se levantaron contra los dos ancianos, a quienes, por su propia boca, hab\u00eda convencido Daniel de falso testimonio<br \/>62 y, para cumplir la ley de Mois\u00e9s, les aplicaron la misma pena que ellos hab\u00edan querido infligir a su pr\u00f3jimo: les dieron muerte, y aquel d\u00eda se salv\u00f3 una sangre inocente.<br \/>63 Jilqu\u00edas y su mujer dieron gracias a Dios por su hija Susana, as\u00ed como Joaqu\u00edn su marido y todos sus parientes, por el hecho de que nada indigno se hab\u00eda encontrado en ella.<br \/>64 Y desde aquel d\u00eda en adelante Daniel fue grande a los ojos del pueblo.<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Dn14\"><\/a>Daniel 14<br \/><\/em><\/strong>1 El rey Astiages fue a reunirse con sus padres, y le sucedi\u00f3 Ciro el Persa.<br \/>2 Daniel era comensal del rey y m\u00e1s honrado que ning\u00fan otro de sus amigos.<br \/>3 Ten\u00edan los babilonios un \u00eddolo, llamado Bel, con el que se gastaban cada d\u00eda doce artabas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis medidas de vino.<br \/>4 El rey tambi\u00e9n le veneraba y todos los d\u00edas iba a adorarle. Daniel, en cambio, adoraba a su Dios.<br \/>5 El rey le dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no adoras a Bel?\u00bb El respondi\u00f3: \u00abPorque yo no venero a \u00eddolos hechos por mano humana, sino solamente al Dios vivo que hizo el cielo y la tierra y que tiene poder sobre toda carne.\u00bb<br \/>6 D\u00edjole el rey: \u00bfCrees que Bel no es un dios vivo? \u00bfNo ves todo lo que come y bebe a diario?\u00bb<br \/>7 Daniel se ech\u00f3 a re\u00edr: \u00abOh rey, no te enga\u00f1es &#8211; dijo -, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y eso no ha comido ni bebido jam\u00e1s.\u00bb<br \/>8 Entonces el rey, montando en c\u00f3lera, mand\u00f3 llamar a sus sacerdotes y les dijo: \u00abSi no me dec\u00eds qui\u00e9n es el que come este dispendio, morir\u00e9is; pero si demostr\u00e1is que el que lo come es Bel, morir\u00e1 Daniel por haber blasfemado contra Bel.\u00bb<br \/>9 Daniel dijo al rey: \u00ab\u00a1H\u00e1gase seg\u00fan tu palabra!\u00bb Eran setenta los sacerdotes de Bel, sin contar las mujeres y los hijos.<br \/>10 El rey se dirigi\u00f3, pues, con Daniel al templo de Bel,<br \/>11 y los sacerdotes de Bel le dijeron: \u00abMira, nosotros vamos a salir de aqu\u00ed; t\u00fa, oh rey, manda poner la comida y el vino mezclado; luego cierra la puerta y s\u00e9llada con tu anillo; si ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana, cuando vuelvas, no encuentras que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; en caso contrario, morir\u00e1 Daniel que nos ha calumniado.\u00bb<br \/>12 Estaban ellos tranquilos, porque se hab\u00edan hecho una entrada secreta debajo de la mesa y por all\u00ed entraban normalmente a llevarse las ofrendas.<br \/>13 En cuanto salieron y el rey deposit\u00f3 la comida ante Bel,<br \/>14 Daniel mand\u00f3 a sus criados que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin m\u00e1s testigo que el rey. Luego salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real, y se fueron.<br \/>15 Los sacerdotes vinieron por la noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y se lo comieron y bebieron todo.<br \/>16 El rey se levant\u00f3 muy temprano y Daniel con \u00e9l.<br \/>17 El rey le pregunt\u00f3: \u00abDaniel, \u00bfest\u00e1n intactos los sellos?\u00bb &#8211; \u00abIntactos, oh rey\u00bb, respondi\u00f3 \u00e9l.<br \/>18 Nada m\u00e1s abierta la puerta, el rey ech\u00f3 una mirada a la mesa y grit\u00f3 en alta voz: \u00ab\u00a1Grande eres, Bel, y no hay en ti enga\u00f1o alguno!\u00bb<br \/>19 Daniel se ech\u00f3 a re\u00edr y, deteniendo al rey para que no entrara m\u00e1s adentro, le dijo: \u00abMira, mira al suelo, y repara de qui\u00e9n son esas huellas.\u00bb<br \/>20 &#8211; \u00abVeo huellas de hombres, de mujeres y de ni\u00f1os\u00bb, dijo el rey;<br \/>21 y, montando en c\u00f3lera, mand\u00f3 detener a los sacerdotes con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que hab\u00eda sobre la mesa.<br \/>22 Y el rey mand\u00f3 matarlos y entreg\u00f3 a Bel en manos de Daniel, el cual lo destruy\u00f3, as\u00ed como su templo.<br \/>23 Hab\u00edan tambi\u00e9n una gran serpiente a la que los babilonios veneraban.<br \/>24 El rey dijo a Daniel: \u00ab\u00bfVas a decir tambi\u00e9n que \u00e9sta es de bronce? Mira, est\u00e1 viva y come y bebe: no puedes decir que no es un dios vivo; as\u00ed que ad\u00f3rale.\u00bb<br \/>25 Daniel respondi\u00f3: \u00abYo adoro s\u00f3lo al Se\u00f1or mi Dios; \u00e9l es el Dios vivo. Mas t\u00fa, oh rey, dame permiso y yo matar\u00e9 a esta serpiente sin espada ni estaca.\u00bb<br \/>26 Dijo el rey: \u00abTe lo doy.\u00bb<br \/>27 Daniel tom\u00f3 entonces pez, grasa y pelos, lo coci\u00f3 todo junto e hizo con ello unas bolitas que ech\u00f3 en las fauces de la serpiente; la serpiente las trag\u00f3 y revent\u00f3. Y dijo Daniel: \u00ab\u00a1Mirad qu\u00e9 es lo que vener\u00e1is!\u00bb<br \/>28 Al enterarse los babilonios, se enfurecieron mucho; se amotinaron contra el rey y dijeron: \u00abEl rey se ha hecho jud\u00edo: ha destruido a Bel, ha matado a la serpiente, y a los sacerdotes los ha asesinado.\u00bb<br \/>29 Fueron, pues, a decir al rey: \u00abEntr\u00e9ganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a toda tu casa.\u00bb<br \/>30 Ante esta gran violencia, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel.<br \/>31 Ellos le echaron en el foso de los leones, donde estuvo seis d\u00edas.<br \/>32 Hab\u00eda en el foso siete leones a los que se les daba diariamente dos cad\u00e1veres y dos carneros; entonces no se les dio nada, para que devoraran a Daniel.<br \/>33 Estaba a la saz\u00f3n en Judea el profeta Habacuc: acababa de preparar un cocido y de desmenuzar pan en un plato, y se dirig\u00eda al campo a llev\u00e1rselo a los segadores.<br \/>34 El \u00e1ngel del Se\u00f1or dijo a Habacuc: \u00abLleva esa comida que tienes a Babilonia, a Daniel que est\u00e1 en el foso de los leones.\u00bb<br \/>35 \u00abSe\u00f1or &#8211; dijo Habacuc &#8211; no he visto jam\u00e1s Babilonia ni conozco ese foso.\u00bb<br \/>36 Entonces el \u00e1ngel del Se\u00f1or le agarr\u00f3 por la cabeza y, llev\u00e1ndole por los cabellos, le puso en Babilonia, encima del foso, con la rapidez de su soplo.<br \/>37 Habacuc grit\u00f3: \u00abDaniel, Daniel, toma la comida que el Se\u00f1or te ha enviado.\u00bb<br \/>38 Y dijo Daniel; \u00abTe has acordado de m\u00ed, Dios m\u00edo, y no has abandonado a los que te aman.\u00bb<br \/>39 Y Daniel se levant\u00f3 y se puso a comer, mientras el \u00e1ngel de Dios volv\u00eda a llevar al instante a Habacuc a su lugar.<br \/>40 El d\u00eda s\u00e9ptimo, vino el rey a llorar a Daniel; se acerc\u00f3 al foso, mir\u00f3, y he aqu\u00ed que Daniel estaba all\u00ed sentado.<br \/>41 Entonces exclam\u00f3: \u00abGrande eres, Se\u00f1or, Dios de Daniel, y no hay otro Dios fuera de ti.\u00bb<br \/>42 Luego mand\u00f3 sacarle y echar all\u00e1 a aquellos que hab\u00edan querido perderle, los cuales fueron al instante devorados en su presencia.<br \/><u><strong><a href=\"#topDn\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><\/u><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: Sagrada Escritura, Daniel1\u00a0 \u00a0 \u00a02\u00a0 \u00a0 \u00a03\u00a0 \u00a0 \u00a04\u00a0 \u00a0 \u00a05\u00a0 \u00a0 \u00a06\u00a0 \u00a0 \u00a07\u00a0 \u00a0 \u00a08\u00a0 \u00a0 \u00a09\u00a0 \u00a0 \u00a010\u00a0 \u00a0 \u00a011\u00a0 \u00a0 \u00a012\u00a0 \u00a0 \u00a013\u00a0 \u00a0 \u00a014 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Daniel 11 El a\u00f1o tercero del reinado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=5987\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[32],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-daniel","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5987"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5987"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5987\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5988,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5987\/revisions\/5988"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5987"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5987"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5987"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}