{"id":6008,"date":"2022-02-02T00:01:02","date_gmt":"2022-02-02T06:01:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6008"},"modified":"2022-05-10T15:14:54","modified_gmt":"2022-05-10T21:14:54","slug":"baruc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6008","title":{"rendered":"Baruc"},"content":{"rendered":"\n<p><a id=\"topBa\"><\/a>.<br><strong>\u00cdndice: Sagrada Escritura, <em>Baruc<\/em><\/strong><br><strong><a href=\"#Ba1\">1<\/a> &nbsp; &nbsp; <a href=\"#Ba2\">2<\/a> &nbsp; &nbsp; <a href=\"#Ba3\">3<\/a> &nbsp; &nbsp; <a href=\"#Ba4\">4<\/a> &nbsp; &nbsp; <a href=\"#Ba5\">5<\/a> &nbsp; &nbsp; <a href=\"#Ba6\">6<\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><br \/><strong><em><br \/><a id=\"Ba1\"><\/a>Baruc 1<br \/><\/em><\/strong>1 Este es el texto del libro que Baruc, hijo de Neriy\u00edas, hijo de Maase\u00edas, hijo de Sedec\u00edas, hijo de Asad\u00edas, hijo de Jilqu\u00edas, escribi\u00f3 en Babilonia,<br \/>2 el a\u00f1o quinto, el d\u00eda siete del mes, en el tiempo en que los caldeos hab\u00edan tomado e incendiado Jerusal\u00e9n.<br \/>3 Baru ley\u00f3 el texto de este libro a o\u00eddos de Jecon\u00edas, hijo de Yoyaquim, rey de Jud\u00e1, y a o\u00eddos de todo el pueblo venido para escuchar el libro;<br \/>4 a o\u00eddos de las autoridades y de los hijos del rey, a o\u00eddos de los ancianos, a o\u00eddos del pueblo entero desde el menor al mayor, de todos los que habitaban en Babilonia, a orillas del r\u00edo Sud.<br \/>5 Todos lloraron, ayunaron y oraron delante del Se\u00f1or.<br \/>6 Luego reunieron dinero, seg\u00fan las posibilidades de cada uno,<br \/>7 y lo enviaron a Jerusal\u00e9n, al sacerdote Joaqu\u00edn, hijo de Jilqu\u00edas, hijo de Salom, a los dem\u00e1s sacerdotes y a todo el pueblo que se encontraba con \u00e9l en Jerusal\u00e9n.<br \/>8 Y a Baruc, el d\u00eda diez del mes de Siv\u00e1n, hab\u00eda tomado los objetos sagrados de la Casa del Se\u00f1or que hab\u00edan sido llevados del Templo, con \u00e1nimo de volverlos a llevar a la tierra de Jud\u00e1; objetos de plata mandados hacer por Sedec\u00edas, hijo de Jos\u00edas, rey de Jud\u00e1,<br \/>9 despu\u00e9s que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deport\u00f3 de Jerusal\u00e9n a Jecon\u00edas, a los pr\u00edncipes, a los cerrajeros, a las autoridades y al pueblo de la tierra, llev\u00e1ndolos a Babilonia.<br \/>10 Se les dec\u00eda: Ah\u00ed os enviamos dinero; comprad con \u00e9l holocaustos, sacrificios por el pecado e incienso; haced oblaciones y ofrendas sobre el altar del Se\u00f1or Dios nuestro.<br \/>11 Rogad por la vida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por la vida de su hijo Baltasar, para que sean sus d\u00edas como los d\u00edas del cielo sobre la tierra.<br \/>12 El Se\u00f1or nos dar\u00e1 fuerzas e iluminar\u00e1 nuestros ojos para vivir a la sombra de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y a la sombra de su hijo Baltasar; les serviremos largos d\u00edas y hallaremos gracia a sus ojos.<br \/>13 Rogad tambi\u00e9n por nosotros al Se\u00f1or Dios nuestro, porque hemos pecado contra el Se\u00f1or Dios nuestro, y todav\u00eda hoy no se ha retirado de nosotros el furor y la ira del Se\u00f1or.<br \/>14 Y leed este libro que os mandamos para que hag\u00e1is lectura p\u00fablica en la Casa del Se\u00f1or, el d\u00eda de la fiesta y en d\u00edas oportunos.<br \/>15 Dir\u00e9is: Al Se\u00f1or Dios nuestro la justicia, a nosotros, en cambio, la confusi\u00f3n del rostro, como sucede en este d\u00eda; a los hombres de Jud\u00e1 y a los habitantes de Jerusal\u00e9n,<br \/>16 a nuestros reyes, a nuestros pr\u00edncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas y a nuestros padres.<br \/>17 Porque hemos pecado ante el Se\u00f1or,<br \/>18 le hemos desobedecido y no hemos escuchado la voz del Se\u00f1or Dios nuestro siguiendo las \u00f3rdenes que el Se\u00f1or nos hab\u00eda puesto delante.<br \/>19 Desde el d\u00eda en que el Se\u00f1or sac\u00f3 a nuestros padres del pa\u00eds de Egipto hasta el d\u00eda de hoy hemos sido ind\u00f3ciles al Se\u00f1or Dios nuestro y prestos en deso\u00edr su voz.<br \/>20 Por esto se nos han pegado los males y la maldici\u00f3n con que el Se\u00f1or conmin\u00f3 a su siervo Mois\u00e9s el d\u00eda que sac\u00f3 a nuestros padres del pa\u00eds de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel, como sucede en este d\u00eda.<br \/>21 Nosotros no hemos escuchado la voz del Se\u00f1or Dios nuestro de acuerdo con todas las palabras de los profetas que nos ha enviado,<br \/>22 sino que hemos sido, cada uno de nosotros seg\u00fan el capricho de su perverso coraz\u00f3n, a servir a dioses extra\u00f1os, a hacer lo malo a los ojos del Se\u00f1or Dios nuestro.<br \/><strong><a href=\"#topBa\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><u><br \/><\/u><br \/><strong><em><a id=\"Ba2\"><\/a>Baruc 2<br \/><\/em><\/strong>1 Por eso el Se\u00f1or Dios nuestro ha cumplido la palabra que hab\u00eda pronunciado contra nosotros, contra nuestros jueces que juzgaron a Israel, contra nuestros reyes y nuestros pr\u00edncipes, contra los habitantes de Israel y de Jud\u00e1.<br \/>2 Jam\u00e1s se hizo debajo del cielo entero nada semejante a lo que hizo \u00e9l en Jerusal\u00e9n, conforme est\u00e1 escrito en la Ley de Mois\u00e9s,<br \/>3 hasta el punto de que llegamos a comer uno la carne de su propio hijo, otro la carne de su propia hija.<br \/>4 Y los entreg\u00f3 el Se\u00f1or en poder de todos los reinos de nuestro alrededor para que fuesen objeto de oprobio y maldici\u00f3n entre todos los pueblos circundantes donde el Se\u00f1or los dispers\u00f3.<br \/>5 Hemos pasado a estar debajo y no encima, por haber pecado contra el Se\u00f1or Dios nuestro desoyendo su voz.<br \/>6 Al Se\u00f1or Dios nuestro la justicia; a nosotros y a nuestros padres la confusi\u00f3n del rostro, como sucede en este d\u00eda.<br \/>7 Lo que el Se\u00f1or hab\u00eda dicho contra nosotros, todos esos males nos han sobrevenido.<br \/>8 Pero nosotros no hemos suplicado al rostro del Se\u00f1or volvi\u00e9ndonos cada uno de los pensamientos de su perverso coraz\u00f3n.<br \/>9 Por eso el Se\u00f1or ha estado atento a los males y los ha descargado el Se\u00f1or sobre nosotros; porque es justo el Se\u00f1or en todas las obras que nos orden\u00f3;<br \/>10 y nosotros no hemos escuchado su voz siguiendo las \u00f3rdenes que el Se\u00f1or nos hab\u00eda puesto delante.<br \/>11 Y ahora, oh Se\u00f1or, Dios de Israel, que sacaste a tu pueblo del pa\u00eds de Egipto con mano fuerte, entre se\u00f1ales y prodigios, con gran poder y tenso brazo, haci\u00e9ndote as\u00ed un nombre como se ve en este d\u00eda,<br \/>12 nosotros hemos pecado, hemos sido imp\u00edos, hemos cometido injusticia, Se\u00f1or Dios nuestro, contra todos tus decretos.<br \/>13 Que tu furor se retire de nosotros, porque hemos quedado bien pocos entre las naciones en medio de las cuales t\u00fa nos dispersaste.<br \/>14 Escucha, Se\u00f1or, nuestra oraci\u00f3n y nuestra s\u00faplica, l\u00edbranos por ti mismo, y haz que hallemos gracia a los ojos de los que nos deportaron,<br \/>15 para que sepa toda la tierra que t\u00fa eres el Se\u00f1or Dios nuestro y que tu Nombre se invoca sobre Israel y sobre su raza.<br \/>16 Mira, Se\u00f1or, desde tu santa Casa y piensa en nosotros; inclina, Se\u00f1or, tu o\u00eddo y escucha;<br \/>17 abre, Se\u00f1or, tus ojos y mira que no son los muertos en el seol, aquellos cuyo esp\u00edritu fue arrancado de sus entra\u00f1as, los que dan gloria y justicia al Se\u00f1or,<br \/>18 sino el alma colmada de aflicci\u00f3n, el que camina encorvado y extenuado, los ojos l\u00e1nguidos y el alma hambrienta, esos son los que te dan gloria y justicia, Se\u00f1or.<br \/>19 No apoyados en las obras justas de nuestros padres y de nuestros reyes derramamos nuestra s\u00faplica de piedad ante tu rostro, oh Se\u00f1or Dios nuestro.<br \/>20 Porque has descargado sobre nosotros tu furor y tu ira, como hab\u00edas hablado por medio de tus siervos los profetas diciendo diciendo:<br \/>21 \u00abAs\u00ed dice el Se\u00f1or: Doblegad vuestra espalda, servid al rey de Babilonia, y os asentar\u00e9is en la tierra que yo di a vuestros padres.<br \/>22 Pero si no escuch\u00e1is la invitaci\u00f3n del Se\u00f1or a servir al rey de Babilonia,<br \/>23 yo har\u00e9 cesar en las ciudades de Jud\u00e1 y en Jerusal\u00e9n el canto de alegr\u00eda y el canto de alborozo, el canto del novio y el canto de la novia, y todo el pa\u00eds quedar\u00e1 hecho un desierto, sin habitantes.\u00bb<br \/>24 Pero nosotros no escuchamos tu invitaci\u00f3n de servir al rey de Babilonia, y t\u00fa entonces ha cumplido tus palabras, pronunciadas por medio de tus siervos los profetas: que los huesos de nuestros reyes y los huesos de nuestros padres ser\u00edan sacados de sus sepulcros.<br \/>25 Y he aqu\u00ed que efectivamente yacen tirados por el suelo al calor del d\u00eda y al fr\u00edo de la noche; y ellos murieron en medio en medio de atroces sufrimientos, de hambre, de espada y de peste;<br \/>26 y la Casa sobre la que se invoca tu Nombre la has reducido al estado en que se encuentra en este d\u00eda, a causa de la maldad de la casa de Israel y de la casa de Jud\u00e1.<br \/>27 Sin embargo has obrado con nosotros, Se\u00f1or Dios nuestro, seg\u00fan toda tu indulgencia y tu gran misericordia,<br \/>28 como hab\u00edas hablado por medio de tu siervo Mois\u00e9s, el d\u00eda en que le ordenaste escribir tu Ley en presencia de los hijos de Israel, diciendo:<br \/>29 \u00abSi no escuch\u00e1is mi voz, esta misma grande, inmensa muchedumbre quedar\u00e1 reducida a un peque\u00f1o n\u00famero en medio de las naciones donde yo los dispersar\u00e9.<br \/>30 Pues bien s\u00e9 que no me escuchar\u00e1n, porque es un pueblo de dura cerviz; pero se convertir\u00e1n en sus corazones en el pa\u00eds de su destierro;<br \/>31 y reconocer\u00e1n entonces que yo soy el Se\u00f1or su Dios. Yo les dar\u00e9 un coraz\u00f3n y unos o\u00eddos que oigan.<br \/>32 Y ellos me alabar\u00e1n en el pa\u00eds de su destierro, se acordar\u00e1n de mi nombre,<br \/>33 desistir\u00e1n de su dura cerviz y de su perversa conducta acord\u00e1ndose de lo que les sucedi\u00f3 a sus padres que pecaron delante del Se\u00f1or.<br \/>34 Yo les volver\u00e9 a la tierra que bajo juramento promet\u00ed a sus padres, a Abraham, Isaac y Jacob, y tomar\u00e1n posesi\u00f3n de ella. Los multiplicar\u00e9 y ya no menguar\u00e1n.<br \/>35 Y establecer\u00e9 con ellos una alianza eterna de ser yo su Dios y ser ellos mi pueblo, y no volver\u00e9 a arrojar ya a mi pueblo Israel de la tierra que les di.\u00bb<br \/><u><strong><a href=\"#topBa\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Ba3\"><\/a>Baruc 3<br \/><\/em><\/strong>1 Se\u00f1or omnipotente, Dios de Israel, mi alma en angustia, mi esp\u00edritu abatido es el que clama a ti.<br \/>2 Escucha, Se\u00f1or, ten piedad, porque hemos pecado ante ti.<br \/>3 Pues t\u00fa te sientas en tu trono eternamente; mas nosotros por siempre perecemos.<br \/>4 Se\u00f1or omnipotente, Dios de Israel, escucha la oraci\u00f3n los muertos de Israel, de los hijos de aquellos que pecaron contra ti: desoyeron ellos la voz del Se\u00f1or su Dios, y por eso se han pegado a nosotros estos males.<br \/>5 No te acuerdes de las iniquidades de nuestros padres, sino acu\u00e9rdate de tu mano y de tu Nombre en esta hora.<br \/>6 Pues eres el Se\u00f1or Dios nuestro, y nosotros queremos alabarte, Se\u00f1or.<br \/>7 Para eso pusiste tu temor en nuestros corazones, para que invoc\u00e1ramos tu Nombre. Queremos alabarte en nuestro destierro, porque hemos apartado de nuestro coraz\u00f3n toda la iniquidad de nuestros padres, que pecaron ante ti.<br \/>8 Aqu\u00ed estamos todav\u00eda en nuestro destierro, donde t\u00fa nos dispersaste, para que fu\u00e9semos oprobio, maldici\u00f3n y condenaci\u00f3n por todas las iniquidades de nuestros padres que apartaron del Se\u00f1or Dios nuestro.<br \/>9 Escucha, Israel, los mandamientos de vida, tiende tu o\u00eddo para conocer la prudencia.<br \/>10 \u00bfPor qu\u00e9, Israel, por qu\u00e9 est\u00e1s en pa\u00eds de enemigos, has envejecido en un pa\u00eds extra\u00f1o,<br \/>11 te has contaminado con cad\u00e1veres, contado entre los que bajan al seol?<br \/>12 \u00a1Es que abandonaste la fuente de la sabidur\u00eda!<br \/>13 Si hubieras andado por el camino de Dios, habr\u00edas vivido en paz eternamente.<br \/>14 Aprende d\u00f3nde est\u00e1 la prudencia, d\u00f3nde la fuerza, d\u00f3nde la inteligencia, para saber al mismo tiempo d\u00f3nde est\u00e1 la longevidad y la vida, d\u00f3nde la luz de los ojos y la paz.<br \/>15 Pero \u00bfqui\u00e9n ha encontrado su mansi\u00f3n, qui\u00e9n ha entrado en sus tesoros?<br \/>16 \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los pr\u00edncipes de las naciones, y los que dominan las bestias de la tierra,<br \/>17 los que juegan con las aves del cielo, los que atesoran la plata y el oro en que conf\u00edan los hombres, y cuyo af\u00e1n de adquirir no tiene fin;<br \/>18 los que labran la plata con cuidado, mas no dejan rastro de sus obras?<br \/>19 Desaparecieron, bajaron al seol, y otros surgieron en su lugar.<br \/>20 Otros m\u00e1s j\u00f3venes que ellos vieron la luz, y vivieron en la tierra; pero el camino de la ciencia no lo conocieron,<br \/>21 ni comprendieron sus senderos. Sus hijos tampoco se preocuparon de ella, quedaron lejos de su camino.<br \/>22 No se oy\u00f3 hablar de ella en Cana\u00e1n, ni fue vista en Tem\u00e1n.<br \/>23 Los hijos de Agar, que andan buscando la inteligencia en la tierra, los mercaderes de Madi\u00e1n y de Tem\u00e1n, los autores de f\u00e1bulas y los buscadores de inteligencia, no conocieron el camino de la sabidur\u00eda ni tuvieron memoria de sus senderos.<br \/>24 \u00a1Oh Israel, qu\u00e9 grande es la casa de Dios, qu\u00e9 vasto el lugar de su dominio!<br \/>25 Grande es y sin l\u00edmites, excelso y sin medida.<br \/>26 All\u00ed nacieron los famosos gigantes antiguos, de alta estatura y expertos en la guerra.<br \/>27 Pero no fue a \u00e9stos a quienes eligi\u00f3 Dios ni les ense\u00f1\u00f3 el camino de la ciencia;<br \/>28 y perecieron por no tener prudencia, por su locura perecieron.<br \/>29 \u00bfQui\u00e9n subi\u00f3 al cielo y la tom\u00f3? \u00bfqui\u00e9n la hizo bajar desde las nubes?<br \/>30 \u00bfQui\u00e9n atraves\u00f3 el mar y la encontr\u00f3? \u00bfqui\u00e9n la traer\u00e1 a precio de oro puro?<br \/>31 No hay quien conozca su camino, nadie imagina sus senderos.<br \/>32 Pero el que todo lo sabe la conoce, con su inteligencia la escrut\u00f3, el que dispuso la tierra para siempre y la llen\u00f3 de animales cuadr\u00fapedos,<br \/>33 el que env\u00eda la luz, y ella va, el que llama, y temblorosa le obedece;<br \/>34 brillan los astros en su puesto de guardia llenos de alegr\u00eda,<br \/>35 los llama \u00e9l y dicen: \u00a1Aqu\u00ed estamos!, y brillan alegres para su Hacedor.<br \/>36 Este es nuestro Dios, ning\u00fan otro es comparable a \u00e9l.<br \/>37 El descubri\u00f3 el camino entero de la ciencia, y se lo ense\u00f1\u00f3 a su siervo Jacob, y a Israel su amado.<br \/>38 Despu\u00e9s apareci\u00f3 ella en la tierra, y entre los hombres convivi\u00f3.<br \/><u><strong><a href=\"#topBa\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Ba4\"><\/a>Baruc 4<br \/><\/em><\/strong>1 Ella es el libro de los preceptos de Dios, la Ley que subsiste eternamente: todos los que la retienen alcanzar\u00e1n la vida, mas los que la abandonan morir\u00e1n.<br \/>2 Vuelve, Jacob y abr\u00e1zala, camina hacia el esplendor bajo su luz.<br \/>3 No des tu gloria a otro, ni tus privilegios a naci\u00f3n extranjera.<br \/>4 Felices somos, Israel, pues lo que agrada al Se\u00f1or se nos ha revelado.<br \/>5 \u00a1Animo, pueblo m\u00edo, memorial de Israel!<br \/>6 Vendidos hab\u00e9is sido a las naciones, mas no para la destrucci\u00f3n. Por haber provocado la ira de Dios, hab\u00e9is sido entregados a los enemigos.<br \/>7 Pues irritasteis a vuestro Creador, sacrificando a los demonios y no a Dios.<br \/>8 Olvidasteis al Dios eterno, el que os sustenta, y afligisteis a Jerusal\u00e9n, la que os cri\u00f3.<br \/>9 Pues vio ella caer sobre vosotros la ira que viene de Dios, y dijo: Escuchad, vecinas de Si\u00f3n: Dios me ha enviado un gran dolor:<br \/>10 he visto el cautiverio de mis hijos y mis hijas que el Eterno hizo venir sobre ellos.<br \/>11 Con gozo los hab\u00eda yo criado, y los he despedido con l\u00e1grimas y duelo.<br \/>12 Que nadie se regocije de m\u00ed, la viuda abandonada de tantos; estoy en soledad por los pecados de mis hijos, porque se desviaron de la Ley de Dios,<br \/>13 no conocieron sus decretos, no fueron por el camino de los mandamientos de Dios, ni siguieron las sendas de disciplina seg\u00fan su justicia.<br \/>14 \u00a1Que vengan las vecinas de Si\u00f3n! Acordaos del cautiverio de mis hijos y mis hijas, que el Eterno hizo venir sobre ellos.<br \/>15 Pues \u00e9l trajo sobre ellos una naci\u00f3n de lejos, naci\u00f3n insolente, de lenguaje extra\u00f1o, que no respet\u00f3 al anciano, ni del ni\u00f1o tuvo compasi\u00f3n,<br \/>16 se llev\u00f3 a los hijos amados de la viuda, y la dej\u00f3 sola, privada de sus hijas.<br \/>17 Y yo \u00bfc\u00f3mo puedo ayudaros?<br \/>18 Aquel que trajo sobre vosotros los males os librar\u00e1 de la mano de vuestros enemigos.<br \/>19 Andad, hijos, andad vuestro camino, que yo me he quedado sola.<br \/>20 Me ha quitado el vestido de paz, me he puesto el sayal de mis s\u00faplicas, clamar\u00e9 al Eterno mientras viva.<br \/>21 Animo, hijos, clamad al Se\u00f1or: el os librar\u00e1 de la tiran\u00eda y de la mano de vuestros enemigos.<br \/>22 Yo espero del Eterno vuestra salvaci\u00f3n, del Santo me ha venido la alegr\u00eda, por la misericordia que llegar\u00e1 pronto a vosotros de parte del Eterno, vuestro Salvador.<br \/>23 Os desped\u00ed con duelo y l\u00e1grimas, pero Dios os devolver\u00e1 a m\u00ed entre contento y regocijo para siempre.<br \/>24 Y como las vecinas de Si\u00f3n ven ahora vuestro cautiverio, as\u00ed ver\u00e1n pronto vuestra salvaci\u00f3n de parte de Dios, que os llegar\u00e1 con gran gloria y resplandor del Eterno.<br \/>25 Hijos, soportad con paciencia la ira que de parte de Dios os ha sobrevenido. Te ha perseguido tu enemigo, pero pronto ver\u00e1s su ruina y en su cerviz pondr\u00e1s tu pie.<br \/>26 Mis hijos m\u00e1s delicados han marchado por \u00e1speros caminos, han sido llevados como reba\u00f1o arrebatado por enemigos.<br \/>27 \u00a1Animo, hijos, clamad a Dios! pues el que os trajo esto se acordar\u00e1 de vosotros;<br \/>28 y como vuestro pensamiento s\u00f3lo fue de alejaros de Dios, vueltos a \u00e9l, buscadle con ardor diez veces mayor.<br \/>29 Pues el que trajo sobre vosotros estos males os traer\u00e1 la alegr\u00eda eterna con vuestra salvaci\u00f3n.<br \/>30 \u00a1Animo, Jerusal\u00e9n!: te consolar\u00e1 Aquel que te dio nombre.<br \/>31 Desdichados los que te hicieron da\u00f1o y se alegraron de tu ca\u00edda.<br \/>32 Desdichadas las ciudades a las que sirvieron tus hijos. desdichada la que a tus hijos recibi\u00f3.<br \/>33 Pues como se alegr\u00f3 de tu ca\u00edda y de tu ruina se regocij\u00f3, as\u00ed se afligir\u00e1 por su desolaci\u00f3n.<br \/>34 Yo le quitar\u00e9 su alborozo de ciudad bien poblada y en duelo se trocar\u00e1 su orgullo.<br \/>35 Fuego vendr\u00e1 sobre ella de parte del Eterno por largos d\u00edas, y ser\u00e1 morada de demonios durante mucho tiempo.<br \/>36 Mira hacia Oriente, Jerusal\u00e9n, y ve la alegr\u00eda que te viene de Dios.<br \/>37 Mira, llegan tus hijos, a los que despediste, vuelven reunidos desde oriente a accidente, a la voz del Santo, alegres de la gloria de Dios.<br \/><u><strong><a href=\"#topBa\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Ba5\"><\/a>Baruc 5<br \/><\/em><\/strong>1 Jerusal\u00e9n, qu\u00edtate tu ropa de duelo y aflicci\u00f3n, y v\u00edstete para siempre el esplendor de la gloria que viene de Dios.<br \/>2 Envu\u00e9lvete en el manto de la justicia que procede de Dios, pon en tu cabeza la diadema de gloria del Eterno.<br \/>3 Porque Dios mostrar\u00e1 tu esplendor a todo lo que hay bajo el cielo.<br \/>4 Pues tu nombre se llamar\u00e1 de parte de Dios para siempre: \u00abPaz de la Justicia\u00bb y \u00abGloria de la Piedad\u00bb.<br \/>5 Lev\u00e1ntate, Jerusal\u00e9n, sube a la altura, tiende tu vista hacia Oriente y ve a tus hijos reunidos desde oriente a occidente, a la voz del Santo, alegres del recuerdo de Dios.<br \/>6 Salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve tra\u00eddos con gloria, como un trono real.<br \/>7 Porque ha ordenado Dios que sean rebajados todo monte elevado y los collados eternos, y colmados los valles hasta allanar la tierra, para que Israel marche en seguro bajo la gloria de Dios.<br \/>8 Y hasta las selvas y todo \u00e1rbol arom\u00e1tico dar\u00e1n sombra a Israel por orden de Dios.<br \/>9 Porque Dios guiar\u00e1 a Israel con alegr\u00eda a la luz de su gloria, con la misericordia y la justicia que vienen de \u00e9l. Copia de la carta que envi\u00f3 Jerem\u00edas a los que iban a ser llevados cautivos a Babilonia por el rey de los babilonios, para comunicarles lo que Dios le hab\u00eda ordenado.<br \/><u><strong><a href=\"#topBa\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/u><\/p>\n<p><br \/><strong><em><a id=\"Ba6\"><\/a>Baruc 6<br \/><\/em><\/strong>1 Por los pecados que hab\u00e9is cometido delante de Dios, vais a ser llevados cautivos a Babilonia por Nabucodonosor, rey de los babilonios.<br \/>2 Una vez llegados a Babilonia, estar\u00e9is all\u00ed muchos a\u00f1os y por largo tiempo, hasta siete generaciones; pero despu\u00e9s yo os sacar\u00e9 de all\u00ed en paz.<br \/>3 Ahora vais a ver en Babilonia dioses de plata, de oro y de ma madera, que son llevados a hombros y que infunden temor a los gentiles.<br \/>4 Estad alerta, no hag\u00e1is vosotros tambi\u00e9n como los extranjeros de modo que os entre temor de esos dioses,<br \/>5 cuando ve\u00e1is la turba delante y detr\u00e1s de ellos ador\u00e1ndoles. Decid entonces en vuestro interior: \u00abA ti solo se debe adoraci\u00f3n, Se\u00f1or.\u00bb<br \/>6 Pues mi \u00e1ngel est\u00e1 con vosotros: \u00e9l tiene cuidado de vuestras vidas.<br \/>7 Porque la lengua de esos dioses ha sido limada por un artesano, y ellos, por muy dorados y plateados que est\u00e9n, son falsos y no pueden hablar.<br \/>8 Como para una joven presumida, as\u00ed ellos toman oro y preparan coronas para las cabezas de sus dioses.<br \/>9 Ocurre a veces que los sacerdotes roban a sus dioses oro y plata y lo emplean en sus propios gastos, y llegan a d\u00e1rselo incluso a las prostitutas de la terraza.<br \/>10 Los adornan tambi\u00e9n con vestidos como si fuesen hombres, a esos dioses de plata, oro y madera; pero \u00e9stos no se libran ni de la ro\u00f1a ni de los gusanos.<br \/>11 Por muy envueltos que est\u00e9n en vestidos de p\u00farpura, tienen que lavarles la cara, debido al polvo de la casa que los recubre espesamente.<br \/>12 Hay quien empu\u00f1a el cetro como un gobernador de provincia, pero no podr\u00eda aniquilar al que le ha ofendido.<br \/>13 Otro tiene en su diestra espada y hacha, pero no puede defenderse de la guerra ni de los ladrones.<br \/>14 Por donde bien dejan ver que no son dioses. As\u00ed que no les tem\u00e1is.<br \/>15 Como el vaso que un hombre usa, cuando se rompe, se hace inservible, as\u00ed les pasa a sus dioses una vez colocados en el templo.<br \/>16 Sus ojos est\u00e1n llenos del polvo levantado por los pies de los que entran.<br \/>17 Lo mismo que a uno que ha ofendido al rey se le cierran bien las puertas, como que est\u00e1 condenado a muerte, as\u00ed los sacerdotes aseguran las casas de estos dioses con puertas, cerrojos y trancas, para que no sean saqueados por los ladrones.<br \/>18 Les encienden l\u00e1mparas y aun m\u00e1s que para ellos mismos, cuando los dioses no pueden ver ni una sola de ellas.<br \/>19 Les pasa lo mismo que a las vigas de la casa cuyo interior se dice que est\u00e1 apolillado. A los gusanos que suben del suelo y los devoran, a ellos y sus vestidos, no los sienten.<br \/>20 Sus caras est\u00e1n ennegrecidas por la humareda de la casa.<br \/>21 Sobre su cuerpo y sus cabezas revolotean lechuzas vencejos y otros p\u00e1jaros; y tambi\u00e9n hay gatos.<br \/>22 Por donde pod\u00e9is ver que no son dioses; as\u00ed que no les tem\u00e1is.<br \/>23 El oro mismo con que los recubren para embellecerlos no lograr\u00eda hacerlos brillar si no hubiera quien le limpiara la herrumbre, pues ni cuando eran fundidos se daban cuenta.<br \/>24 A enorme precio han sido comprados esos dioses en los que no hay soplo de vida.<br \/>25 Al no tener pies, son llevados a hombros, exhibiendo as\u00ed a los hombres su propia ignominia; y quedan tambi\u00e9n en vergu\u0308enza sus servidores, porque si aqu\u00e9llos llegan a caer en tierra, tienen que ser levantados por ellos.<br \/>26 Si se les pone en pie, no pueden moverse por s\u00ed mismos; si se les tumba, no logran enderezarse solos; como a muertos, se les presentan las ofrendas.<br \/>27 Sus v\u00edctimas las venden los sacerdotes y sacan provecho de ellas; tambi\u00e9n sus mujeres ponen una parte en conserva, sin repartir nada al pobre ni al enfermo; y las mujeres que acaban de dar a luz y las que est\u00e1n en estado de impureza tocan sus v\u00edctimas.<br \/>28 Conociendo, pues, por todo esto que no son dioses, no les tem\u00e1is.<br \/>29 \u00bfC\u00f3mo, en efecto, podr\u00edan llamarse dioses? Son mujeres las que presentan ofrendas ante estos dioses de plata, oro y madera.<br \/>30 Y en sus templos los sacerdotes se est\u00e1n sentados, con las t\u00fanicas desgarradas, las cabezas y las barbas rapadas y la cabeza descubierta;<br \/>31 y vocean chillando delante de sus dioses como hacen algunos en un banquete f\u00fanebre.<br \/>32 Los sacerdotes les quitan la vestimenta para vestir a sus mujeres y sus hijos.<br \/>33 Si alguien les hace da\u00f1o o favor, no pueden darle su merecido. Ni pueden poner ni quitar rey.<br \/>34 Tampoco son capaces de dar ni riquezas ni dinero. Si alguien les hace un voto y no lo cumple, no le piden cuentas.<br \/>35 Jam\u00e1s libran a un hombre de la muerte, ni arrancan al d\u00e9bil de las manos del poderoso.<br \/>36 No pueden devolver la vista al ciego, ni liberar al hombre que se halla en necesidad.<br \/>37 No tienen piedad de la viuda ni hacen bien al hu\u00e9rfano.<br \/>38 A los pe\u00f1ascos sacados del monte se parecen esos maderos recubiertos de oro y plata, y sus servidores quedan en verg\u00fcenza.<br \/>39 \u00bfC\u00f3mo, pues, se puede creer o afirmar que son dioses?<br \/>40 M\u00e1s a\u00fan, los mismos caldeos los desacreditan cuando, al ver a un mudo que no puede hablar, lo llevan donde Bel, pidi\u00e9ndole que le devuelva el habla, como si este dios pudiera percibir.<br \/>41 Y no pueden ellos, que piensan, abandonar a sus dioses que no sienten nada.<br \/>42 Las mujeres, ce\u00f1idas de cuerdas, se sientan junto a los caminos quemando como incienso el salvado,<br \/>43 y, cuando una de ellas, solicitada por alg\u00fan transe\u00fante, se acuesta con \u00e9l, reprocha a su vecina de no haber sido hallada digna como ella y de no haber sido rota su cuerda.<br \/>44 Todo lo que se hace en honor de ellos es enga\u00f1o. \u00bfC\u00f3mo, pues, se puede creer o afirmar que son dioses?<br \/>45 Han sido fabricados por artesanos y orfebres, y no son cosa que lo que sus art\u00edfices quieren que sean.<br \/>46 Los mismos que los han fabricado no duran mucho tiempo; \u00bfc\u00f3mo, pues, van a ser dioses las cosas fabricadas por ellos?<br \/>47 S\u00f3lo mentira y oprobio han dejado a su posteridad.<br \/>48 Y cuando les sobrevienen guerras o calamidades, los sacerdotes deliberan entre s\u00ed d\u00f3nde esconderse con ellos.<br \/>49 \u00bfC\u00f3mo, pues, no darse cuenta de que no son dioses los que no pueden salvarse a s\u00ed mismos de la guerra ni de las calamidades?<br \/>50 No siendo otra cosa que madera dorada y plateada, se reconocer reconocer\u00e1 m\u00e1s tarde que no son m\u00e1s que mentira. Para todos, naciones y reyes, quedar\u00e1 claro que no son dioses, sino obras de manos de hombres, y que no hay en ellos obra alguna de un dios.<br \/>51 \u00bfA qui\u00e9n, pues, no parecer\u00e1 evidente que no son dioses?<br \/>52 No pueden poner rey en un pa\u00eds, ni dar a los hombres la lluvia.<br \/>53 No saben juzgar sus pleitos, ni liberar y proteger al agraviado, porque son incapaces; como cornejas son entre el cielo y la tierra.<br \/>54 Pues si llega a prender el fuego en la casa de esos dioses de madera, dorados y plateados, sus sacerdotes escapar\u00e1n y se pondr\u00e1n a salvo, pero ellos ser\u00e1n, como postes, presa de las llamas.<br \/>55 Tampoco pueden resistir a rey ni a ej\u00e9rcito enemigo.<br \/>56 \u00bfC\u00f3mo pues, admitir o creer que son dioses?<br \/>57 Ni de ladrones y salteadores pueden defenderse estos dioses de madera, plateados y dorados; aqu\u00e9llos, m\u00e1s fuertes que ellos, les quitan el oro, la plata y la vestimenta que los recubre, y se van con ello, sin que los dioses puedan socorrerse a s\u00ed mismos.<br \/>58 De modo que es mucho mejor ser un rey que ostenta su poder, o un utensilio provechoso en una casa, del cual se sirve su due\u00f1o, que no estos falsos dioses; o una puerta en una casa, que guarda cuanto hay dentro de ella, que no estos falsos dioses; o bien un poste de madera en un palacio, que no estos falsos dioses.<br \/>59 El sol, la luna y las estrellas, que brillan y tienen una misi\u00f3n, son obedientes:<br \/>60 igualmente el rel\u00e1mpago, cuando aparece, es bien visible; asimismo el viento sopla en todo pa\u00eds;<br \/>61 las nubes, cuando reciben de Dios la orden de recorrer toda la tierra, la ejecutan al punto; y el fuego, enviado de lo alto a consumir montes y bosques, hace lo que se le ha ordenado.<br \/>62 Pero aqu\u00e9llos no pueden compararse a ninguna de estas cosas, ni en presencia, ni en potencia.<br \/>63 As\u00ed que no se puede creer ni afirmar que sean dioses, puesto que no son capaces de hacer justicia ni de proporcionar bien alguno a los hombres.<br \/>64 Sabiendo, pues, que no son dioses, no les tem\u00e1is.<br \/>65 Tampoco pueden maldecir ni bendecir a los reyes;<br \/>66 ni hacer ver a las naciones se\u00f1ales en el cielo; ni resplandecen como el sol, ni alumbran como la luna.<br \/>67 Las bestias valen m\u00e1s que ellos, porque pueden, refugi\u00e1ndose bajo cubierto, ser \u00fatiles a s\u00ed mismas.<br \/>68 Por ning\u00fan lado, pues, aparece que sean dioses; as\u00ed que no les tem\u00e1is.<br \/>69 Como espantajo en cohombral, que no guarda nada, as\u00ed son sus dioses de madera, dorados y plateados.<br \/>70 Tambi\u00e9n a un espino en un huerto, en el que todos los p\u00e1jaros se posan, o a un muerto echado en lugar oscuro, se pueden comparar sus dioses de madera, dorados y plateados.<br \/>71 Por la p\u00farpura y el lino que se pudre encima de ellos, conocer\u00e9is tambi\u00e9n que no son dioses. Ellos mismos ser\u00e1n al fin devorados y ser\u00e1n un oprobio para el pa\u00eds.<br \/>72 Mucho m\u00e1s vale, pues, el hombre justo, que no tiene \u00eddolos; \u00e9l estar\u00e1 lejos del oprobio.<br \/><strong><a href=\"#topBa\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: Sagrada Escritura, Baruc1 &nbsp; &nbsp; 2 &nbsp; &nbsp; 3 &nbsp; &nbsp; 4 &nbsp; &nbsp; 5 &nbsp; &nbsp; 6 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Baruc 11 Este es el texto del libro que Baruc, hijo de Neriy\u00edas, hijo de Maase\u00edas, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6008\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[32],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-baruc","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6008"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6008"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6008\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6011,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6008\/revisions\/6011"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6008"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6008"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6008"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}