{"id":6065,"date":"2022-02-02T00:01:31","date_gmt":"2022-02-02T06:01:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6065"},"modified":"2022-05-12T16:21:51","modified_gmt":"2022-05-12T22:21:51","slug":"2da-de-macabeos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6065","title":{"rendered":"2da. de Macabeos"},"content":{"rendered":"\n<p><a id=\"top2Mc\"><\/a>.<br \/><strong>\u00cdndice: Sagrada Escritura, <em>2da. de Macabeos<\/em><\/strong><br \/><br \/><strong><a href=\"#Mc2-1\">1<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-2\">2<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-3\">3<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-4\">4<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-5\">5<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-6\">6<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-7\">7<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-8\">8<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-9\">9<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-10\">10<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-11\">11<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-12\">12<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-13\">13<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-14\">14<\/a>\u00a0 \u00a0 \u00a0<a href=\"#Mc2-15\">15<\/a>\u00a0 \u00a0<\/strong> \u00a0<br \/><br \/><\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><br \/><strong><em><br \/><a id=\"Mc2-1\"><\/a>II Macabeos 1<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 A los hermanos jud\u00edos que viven en Egipto, les saludan sus hermanos jud\u00edos que est\u00e1n en Jerusal\u00e9n y en la regi\u00f3n de Judea, dese\u00e1ndoles una paz dichosa.<br \/>2 Que Dios os llene de bienes y recuerde su alianza con Abraham, Isaac y Jacob, sus fieles servidores.<br \/>3 Que a todos os d\u00e9 coraz\u00f3n para adorarle y cumplir su voluntad con coraz\u00f3n grande y \u00e1nimo generoso.<br \/>4 Que abra vuestro coraz\u00f3n a su Ley y a sus preceptos, y os otorgue la paz.<br \/>5 Que escuche vuestras s\u00faplicas, se reconcilie con vosotros y no os abandone en tiempo de desgracia.<br \/>6 Esto es lo que estamos ahora pidiendo por vosotros.<br \/>7 Ya el a\u00f1o 169, en el reinado de Demetrio, nosotros, los jud\u00edos, os escribimos as\u00ed: \u00abEn lo m\u00e1s grave de la tribulaci\u00f3n que ha ca\u00eddo sobre nosotros en estos a\u00f1os, desde que Jas\u00f3n y sus partidarios traicionaron la tierra santa y el reino,<br \/>8 incendiaron el port\u00f3n (del Templo) y derramaron sangre inocente, suplicamos al Se\u00f1or y hemos sido escuchados. Hemos ofrecido un sacrificio con flor de harina, hemos encendido las l\u00e1mparas y presentado los panes.\u00bb<br \/>9 Tambi\u00e9n ahora os escribimos para que celebr\u00e9is la fiesta de las Tiendas en el mes de Kisl\u00e9u. Es el a\u00f1o 188.<br \/>10 Los que est\u00e1n en Jerusal\u00e9n y en Judea, los ancianos y Judas saludan y desean prosperidad a Arist\u00f3bulo, preceptor del rey Tolomeo, del linaje de los sacerdotes ungidos, y a los jud\u00edos que est\u00e1n en Egipto.<br \/>11 Salvados por Dios de grandes peligros, le damos rendidas gracias, como a quien nos ha guiado en la batalla contra el rey,<br \/>12 ya que El ha arrojado fuera a los que combat\u00edan contra la ciudad santa.<br \/>13 Pues, cuando lleg\u00f3 a Persia su jefe acompa\u00f1ado de un ej\u00e9rcito, al parecer invencible, fueron desbaratados en el templo de Nanea, gracias al enga\u00f1o tramado por los sacerdotes de Nanea.<br \/>14 Ant\u00edoco, y con \u00e9l sus amigos, llegaron a aquel lugar como tratando de desposarse con la diosa, con objeto de apoderarse, a t\u00edtulo de dote, de abundantes riquezas.<br \/>15 Una vez que los sacerdotes del templo de Nanea las hubieron expuesto y que \u00e9l se hubo presentado con unas pocas personas en el recinto sagrado, cerraron el templo en cuanto entr\u00f3 Ant\u00edoco.<br \/>16 Abrieron la puerta secreta del techo y a pedradas aplastaron al jefe; le descuartizaron, y cort\u00e1ndole la cabeza, la arrojaron a los que estaban fuera.<br \/>17 En todo sea bendito nuestro Dios que ha entregado los imp\u00edos (a la muerte).<br \/>18 A punto de celebrar en el veinticinco de Kisl\u00e9u la purificaci\u00f3n del Templo, nos ha parecido conveniente informaros, para que tambi\u00e9n vosotros la celebr\u00e9is como la fiesta de las Tiendas y del fuego aparecido cuando ofreci\u00f3 sacrificios Nehem\u00edas, el que construy\u00f3 el Templo y el altar.<br \/>19 Pues, cuando nuestros padres fueron llevados a Persia, los sacerdotes piadosos de entonces, habiendo tomado fuego del altar, lo escondieron secretamente en una concavidad semejante a un pozo seco, en el que tan a seguro lo dejaron, que el lugar qued\u00f3 ignorado de todos.<br \/>20 Pasados muchos a\u00f1os, cuando a Dios le plugo, Nehem\u00edas, enviado por el rey de Persia, mand\u00f3 que buscaran el fuego los descendientes de los sacerdotes que lo hab\u00edan escondido;<br \/>21 pero como ellos informaron que en realidad no hab\u00edan encontrado fuego, sino un l\u00edquido espeso, \u00e9l les mand\u00f3 que lo sacasen y trajesen. Cuando estuvo dispuesto el sacrificio, Nehem\u00edas mand\u00f3 a los sacerdotes que rociaran con aquel l\u00edquido la le\u00f1a y lo que hab\u00eda colocado sobre ella.<br \/>22 Cumplida la orden, y pasado alg\u00fan tiempo, el sol que antes estaba nublado volvi\u00f3 a brillar, y se encendi\u00f3 una llama tan grande que todos quedaron maravillados.<br \/>23 Mientras se consum\u00eda el sacrificio, los sacerdotes hac\u00edan oraci\u00f3n: todos los sacerdotes con Jonat\u00e1n que comenzaba, y los dem\u00e1s, como Nehem\u00edas, respond\u00edan.<br \/>24 La oraci\u00f3n era la siguiente: \u00abSe\u00f1or, Se\u00f1or Dios, creador de todo, temible y fuerte, justo y misericordioso, t\u00fa, rey \u00fanico y bueno,<br \/>25 t\u00fa, solo generoso, solo justo, todopoderoso y eterno, que salvas a Israel de todo mal, que elegiste a nuestros padres y los santificaste,<br \/>26 acepta el sacrificio por todo tu pueblo Israel, guarda tu heredad y santif\u00edcala.<br \/>27 Re\u00fane a los nuestros dispersos, da libertad a los que est\u00e1n esclavizados entre las naciones, vuelve tus ojos a los despreciados y abominados, y conozcan los gentiles que t\u00fa eres nuestro Dios.<br \/>28 Aflige a los que tiranizan y ultrajan con arrogancia.<br \/>29 Planta a tu pueblo en tu lugar santo, como dijo Mois\u00e9s.\u00bb<br \/>30 Los sacerdotes salmodiaban los himnos.<br \/>31 Cuando fue consumido el sacrificio, Nehem\u00edas mand\u00f3 derramar el l\u00edquido sobrante sobre unas grandes piedras.<br \/>32 Hecho esto, se encendi\u00f3 una llamarada que qued\u00f3 absorbida por el mayor resplandor que brillaba en el altar.<br \/>33 Cuando el hecho se divulg\u00f3 y se refiri\u00f3 al rey de los persas que en el lugar donde los sacerdotes deportados hab\u00edan escondido el fuego, hab\u00eda aparecido aquel l\u00edquido con el que hab\u00edan santificado las ofrendas del sacrificio Nehem\u00edas y sus compa\u00f1eros,<br \/>34 el rey despu\u00e9s de verificar tal hecho mand\u00f3 alzar una cerca haciendo sagrado el lugar.<br \/>35 El rey recog\u00eda grandes sumas y las repart\u00eda a quienes quer\u00eda hacer favores.<br \/>36 Nehem\u00edas y sus compa\u00f1eros llamaron a ese l\u00edquido \u00abneftar\u00bb, que significa \u00abpurificaci\u00f3n\u00bb; pero la mayor\u00eda lo llama \u00abnafta\u00bb.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-2\"><\/a>II Macabeos 2<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Se encuentra en los documentos que el profeta Jerem\u00edas mand\u00f3 a los deportados que tomaran fuego como ya se ha indicado;<br \/>2 y c\u00f3mo el profeta, despu\u00e9s de darles la Ley, orden\u00f3 a los deportados que no se olvidaran de los preceptos del Se\u00f1or ni se desviaran en sus pensamientos al ver \u00eddolos de oro y plata y las galas que los envolv\u00edan.<br \/>3 Entre otras cosas, les exhortaba a no apartar la Ley de sus corazones.<br \/>4 Se dec\u00eda tambi\u00e9n en el escrito c\u00f3mo el profeta, despu\u00e9s de una revelaci\u00f3n, mand\u00f3 llevar consigo la Tienda y el arca; y c\u00f3mo sali\u00f3 hacia el monte donde Mois\u00e9s hab\u00eda subido para contemplar la heredad de Dios.<br \/>5 Y cuando lleg\u00f3 Jerem\u00edas, encontr\u00f3 una estancia en forma de cueva; all\u00ed meti\u00f3 la Tienda, el arca y el altar del incienso, y tap\u00f3 la entrada.<br \/>6 Volvieron algunos de sus acompa\u00f1antes para marcar el camino, pero no pudieron encontrarlo.<br \/>7 En cuanto Jerem\u00edas lo supo, les reprendi\u00f3 dici\u00e9ndoles: \u00abEste lugar quedar\u00e1 desconocido hasta que Dios vuelva a reunir a su pueblo y le sea propicio.<br \/>8 El Se\u00f1or entonces mostrar\u00e1 todo esto; y aparecer\u00e1 la gloria del Se\u00f1or y la Nube, como se mostraba en tiempo de Mois\u00e9s, cuando Salom\u00f3n rog\u00f3 que el Lugar fuera solemnemente consagrado.\u00bb<br \/>9 Se explicaba tambi\u00e9n c\u00f3mo \u00e9ste, dotado de sabidur\u00eda, ofreci\u00f3 el sacrificio de la dedicaci\u00f3n y la terminaci\u00f3n del Templo.<br \/>10 Como Mois\u00e9s or\u00f3 al Se\u00f1or y baj\u00f3 del cielo fuego, que devor\u00f3 las ofrendas del sacrificio, as\u00ed tambi\u00e9n or\u00f3 Salom\u00f3n y baj\u00f3 fuego que consumi\u00f3 los holocaustos.<br \/>11 Mois\u00e9s hab\u00eda dicho: \u00abLa v\u00edctima por el pecado ha sido consumida por no haber sido comida.\u00bb<br \/>12 Salom\u00f3n celebr\u00f3 igualmente los ocho d\u00edas de fiesta.<br \/>13 Lo mismo se narraba tambi\u00e9n en los archivos y en las Memorias del tiempo de Nehem\u00edas; y c\u00f3mo \u00e9ste, para fundar una biblioteca, reuni\u00f3 los libros referentes a los reyes y a los profetas, los de David y las cartas de los reyes acerca de las ofrendas.<br \/>14 De igual modo Judas reuni\u00f3 todos los libros dispersos a causa de la guerra que sufrimos, los cuales est\u00e1n en nuestras manos.<br \/>15 Por tanto, si ten\u00e9is necesidad de ellos, enviad a quienes os los lleven.<br \/>16 A punto ya de celebrar la purificaci\u00f3n, os escribimos: Bien har\u00e9is tambi\u00e9n en celebrar estos d\u00edas.<br \/>17 El Dios que salv\u00f3 a todo su pueblo y que a todos otorg\u00f3 la heredad, el reino, el sacerdocio y la santidad,<br \/>18 como hab\u00eda prometido por la Ley, el mismo Dios, como esperamos, se apiadar\u00e1 pronto de nosotros y nos reunir\u00e1 de todas partes bajo el cielo en el Lugar Santo; pues nos ha sacado de grandes males y ha purificado el Lugar.<br \/>19 La historia de Judas Macabeo y de sus hermanos, la purificaci\u00f3n del m\u00e1s grande Templo, la dedicaci\u00f3n del altar,<br \/>20 las guerras contra Ant\u00edoco Ep\u00edfanes y su hijo Eup\u00e1tor,<br \/>21 y las manifestaciones celestiales en favor de los que combatieron viril y gloriosamente por el Juda\u00edsmo, de suerte que, aun siendo pocos, saquearon toda la regi\u00f3n, ahuyentaron las hordas b\u00e1rbaras,<br \/>22 recuperaron el Templo famoso en todo el mundo, liberaron la ciudad y restablecieron las leyes que estaban a punto de ser abolidas, pues el Se\u00f1or se mostr\u00f3 propicio hacia ellos con toda benignidad;<br \/>23 todo esto, expuesto en cinco libros por Jas\u00f3n de Cirene, intentaremos nosotros compendiarlo en uno solo.<br \/>24 Porque al considerar la marea de n\u00fameros y la dificultad existente, por la amplitud de la materia, para los que quieren sumergirse en los relatos de la historia,<br \/>25 nos hemos preocupado por ofrecer alg\u00fan atractivo a los que desean leer, facilidad a los que gustan retenerlo de memoria, y utilidad a cualquiera que lo lea.<br \/>26 Para nosotros, que nos hemos encargado de la fatigosa labor de este resumen, no es f\u00e1cil la tarea, sino de sudores y desvelos,<br \/>27 como tampoco al que prepara un banquete y busca el provecho de los dem\u00e1s le resulta esto c\u00f3modo. Sin embargo, esperando la gratitud de muchos, soportamos con gusto esta fatiga,<br \/>28 dejando al historiador la tarea de precisar cada suceso y esforz\u00e1ndonos por seguir las normas de un resumen.<br \/>29 Pues as\u00ed como al arquitecto de una casa nueva corresponde la preocupaci\u00f3n por la estructura entera; y, en cambio, al encargado de la enc\u00e1ustica y pinturas, el cuidado de lo necesario para la decoraci\u00f3n, lo mismo me parece de nosotros:<br \/>30 profundizar, revolver las cuestiones y examinar punto por punto corresponde al que compone la historia;<br \/>31 pero buscar concisi\u00f3n al exponer y renunciar a tratar el asunto de forma exhaustiva debe concederse al divulgador.<br \/>32 Comencemos, por tanto, desde ahora la narraci\u00f3n, despu\u00e9s de haber abundado tanto en los preliminares; pues ser\u00eda absurdo abundar en lo que antecede a la historia y ser breve en la historia misma.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-3\"><\/a>II Macabeos 3<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Mientras la ciudad santa era habitada en completa paz y las leyes guardadas a la perfecci\u00f3n, gracias a la piedad y al aborrecimiento de mal del sumo sacerdote On\u00edas,<br \/>2 suced\u00eda que hasta los reyes veneraban el Lugar Santo y honraban el Templo con magn\u00edficos presentes,<br \/>3 hasta el punto de que Seleuco, rey de Asia, prove\u00eda con sus propias rentas a todos los gastos necesarios para el servicio de los sacrificios.<br \/>4 Pero un tal Sim\u00f3n, de la tribu de Bilg\u00e1, constituido administrador del Templo, tuvo diferencias con el sumo sacerdote sobre la reglamentaci\u00f3n del mercado de la ciudad.<br \/>5 No pudiendo vencer a On\u00edas, se fue donde Apolonio, hijo de Traseo, estratega por entonces de Celesiria y Fenicia,<br \/>6 y le comunic\u00f3 que el tesoro de Jerusal\u00e9n, estaba repleto de riquezas incontables, hasta el punto de ser incalculable la cantidad de dinero, sin equivalencia con los gastos de los sacrificios, y que era posible que cayeran en poder del rey.<br \/>7 Apolonio en conversaci\u00f3n con el rey le habl\u00f3 de las riquezas de que hab\u00eda tenido noticia y entonces el rey design\u00f3 a Heliodoro, el encargado de sus negocios, y le envi\u00f3 con la orden de realizar la trasferencia de las mencionadas riquezas.<br \/>8 Enseguida Heliodoro emprend\u00eda el viaje con el pretexto de inspeccionar las ciudades de Celesiria y Fenicia, pero en realidad para ejecutar el proyecto del rey.<br \/>9 Llegado a Jerusal\u00e9n y amistosamente acogido por el sumo sacerdote y por la ciudad, expuso el hecho de la denuncia e hizo saber el motivo de su presencia; pregunt\u00f3 si las cosas eran realmente as\u00ed.<br \/>10 Manifest\u00f3 el sumo sacerdote que eran dep\u00f3sitos de viudas y hu\u00e9rfanos,<br \/>11 que una parte pertenec\u00eda a Hicarno, hijo de Tob\u00edas, personaje de muy alta posici\u00f3n y, contra lo que hab\u00eda calumniado el imp\u00edo Sim\u00f3n, que el total era de cuatrocientos talentos de plata y doscientos de oro;<br \/>12 que de ning\u00fan modo se pod\u00eda perjudicar a los que ten\u00edan puesta su confianza en la santidad del Lugar, y en la majestad inviolable de aquel Templo venerado en todo el mundo.<br \/>13 Pero Heliodoro, en virtud de las \u00f3rdenes del rey, manten\u00eda de forma terminante que los bienes deb\u00edan pasar al tesoro real.<br \/>14 En la fecha fijada hac\u00eda su entrada para realizar el inventario de los bienes. No era peque\u00f1a la angustia en toda la ciudad:<br \/>15 los sacerdotes, postrados ante el altar con sus vestiduras sacerdotales, suplicaban al Cielo, el que hab\u00eda dado la ley sobre los bienes en dep\u00f3sito, que los guardara intactos para quienes los hab\u00edan depositado.<br \/>16 El ver la figura del sumo sacerdote llegaba a partir el alma, pues su aspecto y su color demudado manifestaban la angustia de su alma.<br \/>17 Aquel hombre estaba embargado de miedo y temblor en su cuerpo, con lo que mostraba a los que le contemplaban el dolor que hab\u00eda en su coraz\u00f3n.<br \/>18 De las casas sal\u00eda en tropel la gente a una rogativa p\u00fablica porque el lugar estaba a punto de caer en oprobio.<br \/>19 Las mujeres, ce\u00f1idas de saco bajo el pecho, llenaban las calles; de las j\u00f3venes, que estaban recluidas, unas corr\u00edan a las puertas, otras sub\u00edan a los muros, otras se asomaban por las ventanas.<br \/>20 Todas, con las manos tendidas al cielo, tomaban parte en la s\u00faplica.<br \/>21 Daba compasi\u00f3n aquella multitud confusamente postrada y el sumo sacerdote angustiado en honda ansiedad.<br \/>22 Mientras ellos invocaban al Se\u00f1or Todopoderoso para que guardara intactos, en completa seguridad, los bienes en dep\u00f3sito para quienes los hab\u00edan confiado,<br \/>23 Heliodoro llevaba a cabo lo que ten\u00eda decidido.<br \/>24 Estaba ya all\u00ed mismo con su guardia junto al Tesoro, cuando el Soberano de los Esp\u00edritus y de toda Potestad, se manifest\u00f3 en su grandeza, de modo que todos los que con \u00e9l juntos se hab\u00edan atrevido a acercarse, pasmados ante el poder de Dios, se volvieron d\u00e9biles y cobardes.<br \/>25 Pues se les apareci\u00f3 un caballo montado por un jinete terrible y guarnecido con riqu\u00edsimo arn\u00e9s; lanz\u00e1ndose con \u00edmpetu levant\u00f3 contra Heliodoro sus patas delanteras. El que lo montaba aparec\u00eda con una armadura de oro.<br \/>26 Se le aparecieron adem\u00e1s otros dos j\u00f3venes de notable vigor, espl\u00e9ndida belleza y magn\u00edficos vestidos que coloc\u00e1ndose a ambos lados, le azotaban sin cesar, moli\u00e9ndolo a golpes.<br \/>27 Al caer de pronto a tierra, rodeado de densa oscuridad, lo recogieron y lo pusieron en una litera;<br \/>28 al mismo que poco antes, con numeroso s\u00e9quito y con toda su guardia, hab\u00eda entrado en el mencionado Tesoro, lo llevaban ahora incapaz de valerse por s\u00ed mismo, reconociendo todos claramente la soberan\u00eda de Dios.<br \/>29 Mientras \u00e9l yac\u00eda mudo y privado de toda esperanza de salvaci\u00f3n, a causa del poder divino,<br \/>30 otros bendec\u00edan al Se\u00f1or que hab\u00eda glorificado maravillosamente su propio Lugar; y el Templo, lleno poco antes de miedo y turbaci\u00f3n, rebosaba de gozo y alegr\u00eda despu\u00e9s de la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or Todopoderoso.<br \/>31 Pronto algunos de los acompa\u00f1antes de Heliodoro, instaban a On\u00edas que invocara al Alt\u00edsimo para que diese la gracia de vivir a aquel que yac\u00eda ya en su \u00faltimo suspiro.<br \/>32 Temiendo el sumo sacerdote que acaso el rey sospechara que los jud\u00edos hubieran perpetrado alguna fechor\u00eda contra Heliodoro, ofreci\u00f3 un sacrificio por la salud de aquel hombre.<br \/>33 Mientras el sumo sacerdote ofrec\u00eda el sacrificio de expiaci\u00f3n, se aparecieron otra vez a Heliodoro los mismos j\u00f3venes, vestidos con la misma indumentaria y en pie le dijeron: \u00abDa muchas gracias al sumo sacerdote On\u00edas, pues por \u00e9l te concede el Se\u00f1or la gracia de vivir;<br \/>34 y t\u00fa, que has sido azotado por el Cielo, haz saber a todos la grandeza del poder de Dios.\u00bb En diciendo esto, desparacieron.<br \/>35 Heliodoro, habiendo ofrecido al Se\u00f1or un sacrificio y tras haber orado largamente al que le hab\u00eda concedido la vida, se despidi\u00f3 de On\u00edas y volvi\u00f3 con sus tropas donde el rey.<br \/>36 Ante todos daba testimonio de las obras del Dios grande que \u00e9l hab\u00eda contemplado con sus ojos.<br \/>37 Al preguntar el rey a Heliodoro a qui\u00e9n convendr\u00eda enviar otra vez a Jerusal\u00e9n, \u00e9l respondi\u00f3:<br \/>38 \u00abSi tienes alg\u00fan enemigo conspirador contra el Estado, m\u00e1ndalo all\u00e1 y te volver\u00e1 molido a azotes, si es que salva su vida, porque te aseguro que rodea a aquel Lugar una fuerza divina.<br \/>39 Pues el mismo que tiene en los cielos su morada, vela y protege aquel Lugar; y a los que se acercan con malas intenciones los hiere de muerte.\u00bb<br \/>40 As\u00ed sucedieron las cosas relativas a Heliodoro y a la preservaci\u00f3n del Tesoro.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-4\"><\/a>II Macabeos 4<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 En mencionado Sim\u00f3n, delator de los tesoros y de la patria, calumniaba a On\u00edas como si \u00e9ste hubiera maltratado a Heliodoro y fuera el causante de sus desgracias;<br \/>2 y se atrev\u00eda a decir que el bienhechor de la ciudad, el defensor de sus compatriotas y celoso observante de las leyes, era un conspirador contra el Estado.<br \/>3 A tal punto lleg\u00f3 la hostilidad, que hasta se cometieron asesinatos por parte de uno de los esbirros de Sim\u00f3n.<br \/>4 Considerando On\u00edas que aquella rivalidad era intolerable y que Apolonio, hijo de Menesteo, estratega de Celesira y Fenicia, instigaba a Sim\u00f3n al mal,<br \/>5 se hizo llevar donde el rey, no porque pretendiera acusar a sus conciudadanos, sino que miraba por los intereses generales y particulares de toda su gente.<br \/>6 Pues bien ve\u00eda que sin la intervenci\u00f3n real era ya imposible pacificar la situaci\u00f3n y detener a Sim\u00f3n en sus locuras.<br \/>7 Cuando Seleuco dej\u00f3 esta vida y Ant\u00edoco, por sobrenombre Ep\u00edfanes, comenz\u00f3 a reinar, Jas\u00f3n, el hermano de On\u00edas, usurp\u00f3 el sumo pontificado,<br \/>8 despu\u00e9s de haber prometido al rey, en una conversaci\u00f3n, 360 talentos de plata y ochenta talentos de otras rentas.<br \/>9 Se compromet\u00eda adem\u00e1s a firmar el pago de otro 150, si se le conced\u00eda la facultad de instalar por su propia cuenta un gimnasio y una efeb\u00eda, as\u00ed como la de inscribir a los Antioquenos en Jerusal\u00e9n.<br \/>10 Con el consentimiento del rey y con los poderes en su mano, pronto cambi\u00f3 las costumbres de sus compatriotas conforme al estilo griego.<br \/>11 Suprimiendo los privilegios que los reyes hab\u00edan concedido a los jud\u00edos por medio de Juan, padre de Eup\u00f3lemo, el que fue enviado en embajada a los romanos para un tratado de amistad y alianza, y abrogando las instituciones legales, introdujo costumbres nuevas, contrarias a la Ley.<br \/>12 As\u00ed pues, fund\u00f3 a su gusto un gimnasio bajo la misma acr\u00f3polis e indujo a lo mejor de la juventud a educarse bajo el petaso.<br \/>13 Era tal el auge del helenismo y el progreso de la moda extranjera a causa de la extrema perversidad de aquel Jas\u00f3n, que ten\u00eda m\u00e1s de imp\u00edo que de sumo sacerdote,<br \/>14 que ya los sacerdotes no sent\u00edan celo por el servicio del altar, sino que despreciaban el Templo; descuidando los sacrificios, en cuanto se daba la se\u00f1al con el gong se apresuraban a tomar parte en los ejercicios de la palestra contrarios a la ley;<br \/>15 sin apreciar en nada la honra patria, ten\u00edan por mejores las glorias hel\u00e9nicas.<br \/>16 Por esto mismo, una dif\u00edcil situaci\u00f3n les puso en aprieto, y tuvieron como enemigos y verdugos a los mismos cuya conducta emulaban y a quienes quer\u00edan parecerse en todo.<br \/>17 Pues no resulta f\u00e1cil violar las leyes divinas; as\u00ed lo mostrar\u00e1 el tiempo venidero.<br \/>18 Cuando se celebraron en Tiro los juegos cuadrienales, en presencia del rey,<br \/>19 el impuro Jas\u00f3n envi\u00f3 embajadores, como Antioquenos de Jerusal\u00e9n, que llevaban consigo trescientas dracmas de plata para el sacrificio de H\u00e9rcules. Pero los portadores prefirieron, dado que no conven\u00eda, no emplearlas en el sacrificio, sino en otros gastos.<br \/>20 Y as\u00ed, el dinero que estaba destinado por voluntad del que lo enviaba, al sacrificio de H\u00e9rcules, se emple\u00f3 por deseo de los portadores, en la construcci\u00f3n de las trirremes.<br \/>21 Apolonio, hijo de Menesteo, fue enviado a Egipto para la boda del rey Filom\u00e9tor. Cuando supo Ant\u00edoco que aqu\u00e9l se hab\u00eda convertido en su adversario pol\u00edtico se preocup\u00f3 de su propia seguridad; por eso, pasando por Joppe, se present\u00f3 en Jerusal\u00e9n.<br \/>22 Fue magn\u00edficamente recibido por Jas\u00f3n y por la ciudad, e hizo su entrada entre antorchas y aclamaciones. Despu\u00e9s de esto llev\u00f3 sus tropas hasta Fenicia.<br \/>23 Tres a\u00f1os despu\u00e9s, Jas\u00f3n envi\u00f3 a Menelao, hermano del ya mencionado Sim\u00f3n, para llevar el dinero al rey y gestionar la negociaci\u00f3n de asuntos urgentes.<br \/>24 Menelao se hizo presentar al rey, a quien impresion\u00f3 con su aire majestuoso, y logr\u00f3 ser investido del sumo sacerdocio, ofreciendo trescientos talentos de plata m\u00e1s que Jas\u00f3n.<br \/>25 Provisto del mandato real, se volvi\u00f3 sin poseer nada digno del sumo sacerdocio, sino m\u00e1s bien el furor de un cruel tirano y la furia de una bestia salvaje.<br \/>26 Jas\u00f3n, por su parte, suplantador de su propio hermano y \u00e9l mismo suplantado por otro, se vio forzado a huir al pa\u00eds de Amm\u00e1n.<br \/>27 Menelao detentaba ciertamente el poder, pero nada pagaba del dinero prometido al rey,<br \/>28 aunque S\u00f3strates, el alcaide de la Acr\u00f3polis, se lo reclamaba, pues a \u00e9l correspond\u00eda la percepci\u00f3n de los tributos. Por este motivo, ambos fueron convocados por el rey.<br \/>29 Menelao dej\u00f3 como sustituto del sumo sacerdocio a su hermano Lis\u00edmaco; S\u00f3strates a Crates, jefe de los chipriotas. a Crates, jefe de los chipriotas.<br \/>30 Mientras tanto, sucedi\u00f3 que los habitantes de Tarso y de Malos se sublevaron por haber sido cedidas sus ciudades como regalo a Antioquida, la concubina del rey.<br \/>31 Fue, pues, el rey a toda prisa, para poner orden en la situaci\u00f3n, dejando como sustituto a Andr\u00f3nico, uno de los dignatarios.<br \/>32 Menelao pens\u00f3 aprovecharse de aquella buena oportunidad; arrebat\u00f3 algunos objetos de oro del Templo, y se los regal\u00f3 a Andr\u00f3nico; tambi\u00e9n logr\u00f3 vender otros en Tiro y en las ciudades de alrededor.<br \/>33 Cuando On\u00edas lleg\u00f3 a saberlo con certeza, se lo reproch\u00f3, no sin haberse retirado antes a un lugar de refugio, a Dafne, cerca de Antioqu\u00eda.<br \/>34 Por eso, Menelao, a solas con Andr\u00f3nico, le incitaba a matar a On\u00edas. Andr\u00f3nico se lleg\u00f3 donde On\u00edas, y, confiando en la astucia, estrech\u00e1ndole la mano y d\u00e1ndole la diestra con juramento, perusadi\u00f3 a On\u00edas, aunque a \u00e9ste no le faltaban sospechas, a salir de su refugio, e inmediatamente le dio muerte, sin respeto alguno a la justicia.<br \/>35 Por este motivo no s\u00f3lo los jud\u00edos sino tambi\u00e9n muchos de las dem\u00e1s naciones se indignaron y se irritaron por el injusto asesinato de aquel hombre.<br \/>36 Cuando el rey volvi\u00f3 de las regiones de Cilicia, los jud\u00edos de la ciudad junto con los griegos, que tambi\u00e9n odiaban el mal, fueron a su encuentro a quejarse de la injustificada muerte de On\u00edas.<br \/>37 Ant\u00edoco, hondamente estristecido y movido a compasi\u00f3n, llor\u00f3 recordando la prudencia y la gran moderaci\u00f3n del difunto.<br \/>38 Encendido en ira, despoj\u00f3 inmediatamente a Andr\u00f3nico, de la p\u00farpura y desgarr\u00f3 sus vestidos. Le hizo conducir por toda la ciudad hasta el mismo lugar donde tan imp\u00edamente hab\u00eda tratado a On\u00edas; all\u00ed hizo desaparecer de este mundo al criminal, a quien el Se\u00f1or daba el merecido castigo.<br \/>39 Lis\u00edmaco hab\u00eda cometido muchos robos sacr\u00edlegos en la ciudad con el consentimiento de Menelao, y la noticia se hab\u00eda divulgado fuera; por eso la multitud se amotin\u00f3 contra Lis\u00edmaco. Pero eran ya muchos los objetos de oro que estaban dispersos.<br \/>40 Como las turbas estaban excitadas y en el colmo de su c\u00f3lera, Lis\u00edmaco arm\u00f3 a cerca de 3.000 hombres e inici\u00f3 la represi\u00f3n violenta, poniendo por jefe a un tal Aurano, avanzado en edad y no menos en locura.<br \/>41 Cuando se dieron cuenta del ataque de Lis\u00edmaco, unos se armaron de piedras, otros de estacas y otros, tomando a pu\u00f1adas ceniza que all\u00ed hab\u00eda, lo arrojaban todo junto contra las tropas de Lis\u00edmaco.<br \/>42 De este modo hirieron a muchos de ellos, y mataron a algunos; a todos los dem\u00e1s los pusieron en fuga, y al mismo ladr\u00f3n sacr\u00edlego le mataron junto al Tesoro.<br \/>43 Sobre todos estos hechos se instruy\u00f3 proceso contra Menelao.<br \/>44 Cuando el rey lleg\u00f3 a Tiro, tres hombres enviados por el Senado expusieron ante \u00e9l el alegato.<br \/>45 Menelao, perdido ya, prometi\u00f3 una importante suma a Tolomeo, hijo de Dorimeno, para que persuadiera al rey.<br \/>46 Entonces Tolomeo, llevando al rey aparte a una galer\u00eda como para tomar el aire, le hizo cambiar de parecer,<br \/>47 de modo que absolvi\u00f3 de las acusaciones a Menelao, el causante de todos los males, y, en cambio, conden\u00f3 a muerte a aquellos infelices que hubieran sido absueltos, aun cuando hubieran declarado ante un tribunal de escitas.<br \/>48 As\u00ed que, sin dilaci\u00f3n, sufrieron aquella injusta pena los que hab\u00edan defendido la causa de la ciudad, del pueblo y de los vasos sagrados.<br \/>49 Por este motivo, algunos tirios, indignados contra aquella iniquidad, prepararon con magnificencia su sepultura.<br \/>50 Menelao, por su parte, por la avaricia de aquellos gobernantes, permaneci\u00f3 en el poder, creciendo en maldad, constituido en el principal adversario de sus conciudadanos.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-5\"><\/a>II Macabeos 5<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Por esta \u00e9poca preparaba Ant\u00edoco la segunda expedici\u00f3n a Egipto.<br \/>2 Sucedi\u00f3 que durante cerca de cuarenta d\u00edas aparecieron en toda la ciudad, corriendo por los aires, jinetes vestidos de oro, tropas armadas distribuidas en cohortes,<br \/>3 escuadrones de caballer\u00eda en orden de batalla, ataques y cargas de una y otra parte, movimiento de escudos, espesura de lanzas, espadas desenvainadas, lanzamiento de dardos, resplandores de armaduras de oro y corazas de toda clase.<br \/>4 Ante ello todos rogaban que aquella aparici\u00f3n presagiase alg\u00fan bien.<br \/>5 Al difundirse el falso rumor de que Ant\u00edoco hab\u00eda dejado esta vida, Jas\u00f3n, con no menos de mil hombres, lanz\u00f3 un ataque imprevisto contra la ciudad; al ser rechazados los que estaban en la muralla y capturada ya por fin la ciudad, Menelao se refugi\u00f3 en la Acr\u00f3polis.<br \/>6 Jas\u00f3n hac\u00eda cruel matanza de sus propios ciudadanos sin caer en cuenta que un \u00e9xito sobre sus compatriotas era el peor de los desastres; se imaginaba ganar trofeos de enemigos y no de sus compatriotas.<br \/>7 Pero no logr\u00f3 el poder; sino que al fin, con la ignominia ganada por sus intrigas, se fue huyendo de nuevo al pa\u00eds de Amm\u00e1n.<br \/>8 Por \u00faltimo encontr\u00f3 un final desastroso: acusado ante Aretas, tirano de los \u00e1rabes, huyendo de su ciudad, perseguido por todos, detestado como ap\u00f3stata de las leyes, y abominado como verdugo de la patria y de los conciudadanos, fue arrojado a Egipto.<br \/>9 El que a muchos hab\u00eda desterrado de la patria, en el destierro muri\u00f3, cuando se dirig\u00eda a Lacedemonia, con la esperanza de encontrar protecci\u00f3n por raz\u00f3n de parentesco;<br \/>10 y el que a tantos hab\u00eda privado de sepultura, pas\u00f3 sin ser llorado, sin recibir honras f\u00fanebres ni tener un sitio en la sepultura de sus padres.<br \/>11 Cuando llegaron al rey noticias de lo sucedido, sac\u00f3 la conclusi\u00f3n de que Judea se separaba; por eso regres\u00f3 de Egipto, rabioso como una fiera, tom\u00f3 la ciudad por las armas,<br \/>12 y orden\u00f3 a los soldados que hirieran sin compasi\u00f3n a los que encontraran y que mataran a los que subiesen a los terrados de las casas.<br \/>13 Perecieron j\u00f3venes y ancianos; fueron asesinados muchachos, mujeres y ni\u00f1os, y degollaron a doncellas y ni\u00f1os de pecho.<br \/>14 En s\u00f3lo tres d\u00edas perecieron 80.000 personas, 40.000 en la refriega y otros, en n\u00famero no menor que el de las v\u00edctimas, fueron vendidos como esclavos.<br \/>15 Ant\u00edoco, no contento con esto, se atrevi\u00f3 a penetrar en el Templo m\u00e1s santo de toda la tierra, llevando como gu\u00eda a Menelao, el traidor a las leyes y a la patria.<br \/>16 Con sus manos impuras tom\u00f3 los vasos sagrados y arrebat\u00f3 con sus manos profanas las ofrendas presentadas por otros reyes para acrecentamiento de la gloria y honra del Lugar.<br \/>17 Ant\u00edoco estaba engre\u00eddo en su pensamiento, sin considerar que el Soberano estaba irritado por poco tiempo a causa de los pecados de los habitantes de la ciudad y por eso desviaba su mirada del Lugar.<br \/>18 Pero de no haberse dejado arrastrar ellos por los muchos pecados, el mismo Ant\u00edoco, como Heliodoro, el enviado por el rey Seleuco para inspeccionar el Tesoro, al ser azotado nada m\u00e1s llegar, habr\u00eda renunciado a su osad\u00eda.<br \/>19 Pero el Se\u00f1or no ha elegido a la naci\u00f3n por el Lugar, sino el Lugar por la naci\u00f3n.<br \/>20 Por esto, tambi\u00e9n el mismo Lugar, despu\u00e9s de haber participado de las desgracias acaecidas a la naci\u00f3n, ha tenido luego parte en sus beneficios; y el que hab\u00eda sido abandonado en tiempo de la c\u00f3lera del Todopoderoso, de nuevo en tiempo de la reconciliaci\u00f3n del gran Soberano, ha sido restaurado con toda su gloria.<br \/>21 As\u00ed pues, Ant\u00edoco, llev\u00e1ndose del Templo 1.800 talentos, se fue pronto a Antioqu\u00eda, creyendo en su orgullo que har\u00eda la tierra navegable y el mar viable, por la arrogancia de su coraz\u00f3n.<br \/>22 Dej\u00f3 tambi\u00e9n prefectos para hacer da\u00f1o a la raza: en Jerusal\u00e9n a Filipo, de raza frigia, que ten\u00eda costumbres m\u00e1s b\u00e1rbaras que el le hab\u00eda nombrado;<br \/>23 en el monte Garizim, a Andr\u00f3nico, y adem\u00e1s de \u00e9stos, a Menelao, que superaba a los dem\u00e1s en maldad contra sus conciudadanos. El rey, que albergaba hacia los jud\u00edos sentimientos de odio,<br \/>24 envi\u00f3 al Misarca Apolonio con un ej\u00e9rcito de 22.000 hombres, y la orden de degollar a todos los que estaban en el vigor de la edad, y de vender a las mujeres y a los m\u00e1s j\u00f3venes.<br \/>25 Llegado \u00e9ste a Jerusal\u00e9n y fingiendo venir en son de paz esper\u00f3 hasta el d\u00eda santo del s\u00e1bado. Aprovechando el descanso de los jud\u00edos, mand\u00f3 a sus tropas que se equiparan con las armas,<br \/>26 y a todos los que sal\u00edan a ver aquel espect\u00e1culo, los hizo matar e, invadiendo la ciudad con los soldados armados, hizo caer una considerable multitud.<br \/>27 Pero Judas, llamado tambi\u00e9n Macabeo, form\u00f3 un grupo de unos diez y se retir\u00f3 al desierto. Llevaba con sus compa\u00f1eros, en las monta\u00f1as, vida de fieras salvajes, sin comer m\u00e1s alimento que hierbas, para no contaminarse de impureza.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-6\"><\/a>II Macabeos 6<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Poco tiempo despu\u00e9s, el rey envi\u00f3 al ateniense Geronta para obligar a los jud\u00edos a que desertaran de las leyes de sus padres y a que dejaran de vivir seg\u00fan las leyes de su Dios;<br \/>2 y adem\u00e1s para contaminar el Templo de Jerusal\u00e9n, dedic\u00e1ndolo a Zeus Ol\u00edmpico, y el de Garizim, a Zeus Hospitalario, como lo hab\u00edan pedido los habitantes del lugar.<br \/>3 Este recrudecimiento del mal era para todos penoso e insoportable.<br \/>4 El Templo estaba lleno de des\u00f3rdenes y org\u00edas por parte de los paganos que holgaban con meretrices y que en los atrios sagrados andaban con mujeres, y hasta introduc\u00edan all\u00ed cosas prohibidas.<br \/>5 El altar estaba repleto de v\u00edctimas il\u00edcitas, prohibidas por las leyes.<br \/>6 No se pod\u00eda ni celebrar el s\u00e1bado, ni guardar las fiestas patrias, ni siquiera confesarse jud\u00edo;<br \/>7 antes bien eran obligados con amarga violencia a la celebraci\u00f3n mensual del nacimiento del rey con un banquete sacrificial y, cuando llegaba la fiesta de Di\u00f3niso, eran forzados a formar parte de su cortejo, coronados de hiedra.<br \/>8 Por instigaci\u00f3n de los habitantes de Tolemaida sali\u00f3 un decreto para las vecinas ciudades griegas, oblig\u00e1ndolas a que procedieran de la misma forma contra los jud\u00edos y a que les hicieran participar en los banquetes sacrificiales,<br \/>9 con orden de degollar a los que no adoptaran el cambio a las costumbres griegas. Pod\u00edase ya entrever la calamidad inminente.<br \/>10 Dos mujeres fueron delatadas por haber circuncidado a sus hijos; las hicieron recorrer p\u00fablicamente la ciudad con los ni\u00f1os colgados del pecho, y las precipitaron desde la muralla.<br \/>11 Otros que se hab\u00edan reunido en cuevas pr\u00f3ximas para celebrar a escondidas el d\u00eda s\u00e9ptimo, fueron denunciados a Filipo y quemados juntos, sin que quisieran hacer nada en su defensa, por respeto a la santidad del d\u00eda.<br \/>12 Ruego a los lectores de este libro que no se desconcierten por estas desgracias; piensen antes bien que estos castigos buscan no la destrucci\u00f3n, sino la educaci\u00f3n de nuestra raza;<br \/>13 pues el no tolerar por mucho tiempo a los imp\u00edos, de modo que pronto caigan en castigos, es se\u00f1al de gran benevolencia.<br \/>14 Pues con las dem\u00e1s naciones el Soberano, para castigarlas, aguarda pacientemente a que lleguen a colmar la medida de sus pecados; pero con nosotros ha decidido no proceder as\u00ed,<br \/>15 para que no tenga luego que castigarnos, al llegar nuestros pecados a la medida colmada.<br \/>16 Por eso mismo nunca retira de nosotros su misericordia: cuando corrige con la desgracia, no est\u00e1 abandonando a su propio pueblo.<br \/>17 Quede esto dicho a modo de recuerdo. Despu\u00e9s de estas pocas palabras, prosigamos la narraci\u00f3n.<br \/>18 A Eleazar, uno de los principales escribas, var\u00f3n de ya avanzada edad y de muy noble aspecto, le forzaban a abrir la boca y a comer carne de puerco.<br \/>19 Pero \u00e9l, prefiriendo una muerte honrosa a una vida infame, marchaba voluntariamente al suplicio del apaleamiento,<br \/>20 despu\u00e9s de escupir todo, que es como deben proceder los que tienen valent\u00eda rechazar los alimentos que no es l\u00edcito probar ni por amor a la vida.<br \/>21 Los que estaban encargados del banquete sacrificial contrario a la Ley, tom\u00e1ndole aparte en raz\u00f3n del conocimiento que de antiguo ten\u00edan con este hombre, le invitaban a traer carne preparada por \u00e9l mismo, y que le fuera l\u00edcita; a simular como si comiera la mandada por el rey, tomada del sacrificio,<br \/>22 para que, obrando as\u00ed, se librara de la muerte, y por su antigua amistad hacia ellos alcanzara benevolencia.<br \/>23 Pero \u00e9l, tomando una noble resoluci\u00f3n digna de su edad, de la prestancia de su ancianidad, de sus experimentadas y ejemplares canas, de su inmejorable proceder desde ni\u00f1o y, sobre todo, de la legislaci\u00f3n santa dada por Dios, se mostr\u00f3 consecuente consigo diciendo que se le mandara pronto al Hades.<br \/>24 \u00abPorque a nuestra edad no es digno fingir, no sea que muchos j\u00f3venes creyendo que Eleazar, a sus noventa a\u00f1os, se ha pasado a las costumbres paganas,<br \/>25 tambi\u00e9n ellos por mi simulaci\u00f3n y por mi apego a este breve resto de vida, se desv\u00eden por mi culpa y yo atraiga mancha y deshonra a mi vejez.<br \/>26 Pues aunque me libre al presente del castigo de los hombres, sin embargo ni vivo ni muerto podr\u00e9 escapar de las manos del Todopoderoso.<br \/>27 Por eso, al abandonar ahora valientemente la vida, me mostrar\u00e9 digno de mi ancianidad,<br \/>28 dejando a los j\u00f3venes un ejemplo noble al morir generosamente con \u00e1nimo y nobleza por las leyes venerables y santas.\u00bb Habiendo dicho esto, se fue enseguida al suplicio del apaleamiento.<br \/>29 Los que le llevaban cambiaron su suavidad de poco antes en dureza, despu\u00e9s de o\u00edr las referidas palabras que ellos consideraban una locura;<br \/>30 \u00e9l, por su parte, a punto ya de morir por los golpes, dijo entre suspiros: \u00abEl Se\u00f1or, que posee la ciencia santa, sabe bien que, pudiendo librarme de la muerte, soporto flagelado en mi cuerpo recios dolores, pero en mi alma los sufro con gusto por temor de \u00e9l.\u00bb<br \/>31 De este modo lleg\u00f3 a su tr\u00e1nsito. (No s\u00f3lo a los j\u00f3venes, sino tambi\u00e9n a la gran mayor\u00eda de la naci\u00f3n, Eleazar dej\u00f3 su muerte como ejemplo de nobleza y recuerdo de virtud.)<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-7\"><\/a>II Macabeos 7<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Sucedi\u00f3 tambi\u00e9n que siete hermanos apresados junto con su madre, eran forzados por el rey, flagelados con azotes y nervios de buey, a probar carne de puerco (prohibida por la Ley).<br \/>2 Uno de ellos, hablando en nombre de los dem\u00e1s, dec\u00eda as\u00ed: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que violar las leyes de nuestros padres.\u00bb<br \/>3 El rey, fuera de s\u00ed, orden\u00f3 poner al fuego sartenes y calderas.<br \/>4 En cuanto estuvieron al rojo, mand\u00f3 cortar la lengua al que hab\u00eda hablado en nombre de los dem\u00e1s, arrancarle el cuero cabelludo y cortarle las extremidades de los miembros, en presencia de sus dem\u00e1s hermanos y de su madre.<br \/>5 Cuando qued\u00f3 totalmente inutilizado, pero respirando todav\u00eda, mand\u00f3 que le acercaran al fuego y le tostaran en la sart\u00e9n. Mientras el humo de la sart\u00e9n se difund\u00eda lejos, los dem\u00e1s hermanos junto con su madre se animaban mutuamente a morir con generosidad, y dec\u00edan:<br \/>6 \u00abEl Se\u00f1or Dios vela y con toda seguridad se apiadar\u00e1 de nosotros, como declar\u00f3 Mois\u00e9s en el c\u00e1ntico que atestigua claramente: \u00abSe apiadar\u00e1 de sus siervos\u00bb.\u00bb<br \/>7 Cuando el primero hizo as\u00ed su tr\u00e1nsito, llevaron al segundo al suplicio y despu\u00e9s de arrancarle la piel de la cabeza con los cabellos, le preguntaban: \u00ab\u00bfVas a comer antes de que tu cuerpo sea torturado miembro a miembro?\u00bb<br \/>8 El respondiendo en su lenguaje patrio, dijo: \u00ab\u00a1No!\u00bb Por ello, tambi\u00e9n \u00e9ste sufri\u00f3 a su vez la tortura, como el primero.<br \/>9 Al llegar a su \u00faltimo suspiro dijo: \u00abT\u00fa, criminal, nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitar\u00e1 a una vida eterna.\u00bb<br \/>10 Despu\u00e9s de \u00e9ste, fue castigado el tercero; en cuanto se lo pidieron, present\u00f3 la lengua, tendi\u00f3 decidido las manos<br \/>11 (y dijo con valent\u00eda: \u00abPor don del Cielo poseo estos miembros, por sus leyes los desde\u00f1o y de El espero recibirlos de nuevo).\u00bb<br \/>12 Hasta el punto de que el rey y sus acompa\u00f1antes estaban sorprendidos del \u00e1nimo de aquel muchacho que en nada ten\u00eda los dolores.<br \/>13 Llegado \u00e9ste a su tr\u00e1nsito, maltrataron de igual modo con suplicios al cuarto.<br \/>14 Cerca ya del fin dec\u00eda as\u00ed: \u00abEs preferible morir a manos de hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por \u00e9l; para ti, en cambio, no habr\u00e1 resurrecci\u00f3n a la vida.\u00bb<br \/>15 Enseguida llevaron al quinto y se pusieron a atormentarle.<br \/>16 El, mirando al rey, dijo: \u00abT\u00fa, porque tienes poder entre los hombres aunque eres mortal, haces lo que quieres. Pero no creas que Dios ha abandonado a nuestra raza.<br \/>17 Aguarda t\u00fa y contemplar\u00e1s su magnifico poder, c\u00f3mo te atormentar\u00e1 a ti y a tu linaje.\u00bb<br \/>18 Despu\u00e9s de \u00e9ste, trajeron al sexto, que estando a punto de morir dec\u00eda: \u00abNo te hagas ilusiones, pues nosotros por nuestra propia culpa padecemos; por haber pecado contra nuestro Dios (nos suceden cosas sorprendentes).<br \/>19 Pero no pienses quedar impune t\u00fa que te has atrevido a luchar contra Dios.\u00bb<br \/>20 Admirable de todo punto y digna de glorioso recuerdo fue aquella madre que, al ver morir a sus siete hijos en el espacio de un solo d\u00eda, sufr\u00eda con valor porque ten\u00eda la esperanza puesta en el Se\u00f1or.<br \/>21 Animaba a cada uno de ellos en su lenguaje patrio y, llena de generosos sentimientos y estimulando con ardor varonil sus reflexiones de mujer, les dec\u00eda:<br \/>22 \u00abYo no s\u00e9 c\u00f3mo aparecisteis en mis entra\u00f1as, ni fui yo quien os regal\u00f3 el esp\u00edritu y la vida, ni tampoco organic\u00e9 yo los elementos de cada uno.<br \/>23 Pues as\u00ed el Creador del mundo, el que model\u00f3 al hombre en su nacimiento y proyect\u00f3 el origen de todas las cosas, os devolver\u00e1 el esp\u00edritu y la vida con misericordia, porque ahora no mir\u00e1is por vosotros mismos a causa de sus leyes.\u00bb<br \/>24 Ant\u00edoco cre\u00eda que se le despreciaba a \u00e9l y sospechaba que eran palabras injuriosas. Mientras el menor segu\u00eda con vida, no s\u00f3lo trataba de ganarle con palabras, sino hasta con juramentos le promet\u00eda hacerle rico y muy feliz, con tal de que abandonara las tradiciones de sus padres; le har\u00eda su amigo y le confiar\u00eda altos cargos.<br \/>25 Pero como el muchacho no le hac\u00eda ning\u00fan caso, el rey llam\u00f3 a la madre y la invit\u00f3 a que aconsejara al adolescente para salvar su vida.<br \/>26 Tras de instarle \u00e9l varias veces, ella acept\u00f3 el persuadir a su hijo.<br \/>27 Se inclin\u00f3 sobre \u00e9l y burl\u00e1ndose del cruel tirano, le dijo en su lengua patria: \u00abHijo, ten compasi\u00f3n de m\u00ed que te llev\u00e9 en el seno por nueve meses, te amamant\u00e9 por tres a\u00f1os, te cri\u00e9 y te eduqu\u00e9 hasta la edad que tienes (y te aliment\u00e9).<br \/>28 Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios y que tambi\u00e9n el g\u00e9nero humano ha llegado as\u00ed a la existencia.<br \/>29 No temas a este verdugo, antes bien, mostr\u00e1ndote digno de tus hermanos, acepta la muerte, para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en la misericordia.\u00bb<br \/>30 En cuanto ella termin\u00f3 de hablar, el muchacho dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 esper\u00e1is? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la Ley dada a nuestros padres por medio de Mois\u00e9s.<br \/>31 Y t\u00fa, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escapar\u00e1s de las manos de Dios.<br \/>32 (Cierto que nosotros padecemos por nuestros pecados.)<br \/>33 Si es verdad que nuestro Se\u00f1or que vive, est\u00e1 moment\u00e1neamente irritado para castigarnos y corregirnos, tambi\u00e9n se reconciliar\u00e1 de nuevo con sus siervos.<br \/>34 Pero t\u00fa, \u00a1oh imp\u00edo y el m\u00e1s criminal de todos los hombres!, no te engr\u00edas neciamente, entreg\u00e1ndote a vanas esperanzas y alzando la mano contra sus siervos;<br \/>35 porque todav\u00eda no has escapado del juicio del Dios que todo lo puede y todo lo ve.<br \/>36 Pues ahora nuestros hermanos, despu\u00e9s de haber soportado una corta pena por una vida perenne, cayeron por la alianza de Dios; t\u00fa, en cambio, por el justo juicio de Dios cargar\u00e1s con la pena merecida por tu soberbia.<br \/>37 Yo, como mis hermanos, entrego mi cuerpo y mi vida por las leyes de mis padres, invocando a Dios para que pronto se muestre propicio con nuestra naci\u00f3n, y que t\u00fa con pruebas y azotes llegues a confesar que \u00e9l es el \u00fanico Dios.<br \/>38 Que en m\u00ed y en mis hermanos se detenga la c\u00f3lera del Todopoderoso justamente descargada sobre toda nuestra raza.\u00bb<br \/>39 El rey, fuera de s\u00ed, se ensa\u00f1\u00f3 con \u00e9ste con mayor crueldad que con los dem\u00e1s, por resultarle amargo el sarcasmo.<br \/>40 Tambi\u00e9n \u00e9ste tuvo un limpio tr\u00e1nsito, con entera confianza en el Se\u00f1or.<br \/>41 Por \u00faltimo, despu\u00e9s de los hijos muri\u00f3 la madre.<br \/>42 Sea esto bastante para tener noticia de los banquetes sacrificiales y<br \/>de las crueldades sin medida.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-8\"><\/a>II Macabeos 8<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Judas, llamado tambi\u00e9n Macabeo, y sus compa\u00f1eros entraban sigilosamente en los pueblos, llamaban a sus hermanos de raza y acogiendo a los que permanec\u00edan fieles al juda\u00edsmo, llegaron a reunir 6.000 hombres.<br \/>2 Rogaban al Se\u00f1or que mirase por aquel pueblo que todos conculcaban; que tuviese piedad del santuario profanado por los hombres imp\u00edos;<br \/>3 que se compadeciese de la ciudad destruida y a punto de ser arrasada, y que escuchase las voces de la sangre que clamaba a \u00e9l;<br \/>4 que se acordase de la inicua matanza de ni\u00f1os inocentes y de las blasfemias proferidas contra su nombre, y que mostrase su odio al mal.<br \/>5 Macabeo, con su tropa organizada, fue ya invencible para los gentiles, al haberse cambiado en misericordia la c\u00f3lera del Se\u00f1or.<br \/>6 Llegando de improviso, incendiaba ciudades y pueblos; despu\u00e9s de ocupar las posiciones estrat\u00e9gicas, causaba al enemigo grandes p\u00e9rdidas.<br \/>7 Prefer\u00eda la noche como aliada para tales incursiones. La fama de su valor se extend\u00eda por todas partes.<br \/>8 Al ver Filipo que este hombre progesaba paulatinamente y que sus \u00e9xitos eran cada d\u00eda m\u00e1s frecuentes, escribi\u00f3 a Tolomeo, estratega de Celesiria y Fenicia para que viniese en ayuda de los intereses del rey.<br \/>9 Este design\u00f3 enseguida a Nicanor, hijo de Patroclo, uno de sus primeros amigos, y le envi\u00f3 al frente de no menos de 20.000 hombres de todas las naciones para exterminar la raza entera de Judea. Puso a su lado a Gorgias, general con experiencia en lides guerreras.<br \/>10 Nicanor intentaba, por su parte, saldar con la venta de prisioneros jud\u00edos, el tributo de 2.000 talentos que el rey deb\u00eda a los romanos.<br \/>11 Pronto envi\u00f3 a las ciudades mar\u00edtimas una invitaci\u00f3n para que vinieran a comprar esclavos jud\u00edos, prometiendo entregar noventa esclavos por un talento sin esperarse el castigo del Todopoderoso que estaba a punto de caer sobre \u00e9l.<br \/>12 Lleg\u00f3 a Judas la noticia de la expedici\u00f3n de Nicanor. Cuando comunic\u00f3 a los que le acompa\u00f1aban que el ej\u00e9rcito se acercaba,<br \/>13 los cobardes y desconfiados de la justicia divina, comenzaron a escaparse y alejarse del lugar;<br \/>14 los dem\u00e1s vend\u00edan todo lo que les quedaba, y ped\u00edan al mismo tiempo al Se\u00f1or que librara a los que el imp\u00edo Nicanor ten\u00eda vendidos aun ante de haberse enfrentado.<br \/>15 Si no por ellos, s\u00ed por las alianzas con sus padres y porque invocaban en su favor el venerable y majestuoso Nombre.<br \/>16 Despu\u00e9s de reunir a los suyos, en n\u00famero de 6.000, el Macabeo les exhortaba a no dejarse amedrentar por los enemigos y a no temer a la muchedumbre de gentiles que injustamente ven\u00edan contra ellos, sino a combatir con valor,<br \/>17 teniendo a la vista el ultraje que inicuamente hab\u00edan inferido al Lugar Santo, los suplicios infligidos a la ciudad y la abolici\u00f3n de las instituciones ancestrales.<br \/>18 \u00abEllos, les dijo, conf\u00edan en sus armas y en su audacia; pero nosotros tenemos nuestra confianza puesta en Dios Todopoderoso, que puede abatir con un gesto a los que vienen contra nosotros y al mundo entero.\u00bb<br \/>19 Les enumer\u00f3 los auxilios dispensados a sus antecesores, especialmente frente a Senaquerib, cuando perecieron 185.000,<br \/>20 y el recibido en Babilonia, en la batalla contra los g\u00e1latas, cuando entraron en acci\u00f3n todos los 8.000 jud\u00edos junto a los 4.000 macedonios, y cuando los macedonios se hallaban en apuros, los 8.000 derrotaron a 120.000, gracias al auxilio que les lleg\u00f3 del cielo, y se hicieron con un gran bot\u00edn.<br \/>21 Despu\u00e9s de haberlos enardecido con estas palabras y de haberlos dispuesto a morir por las leyes y por la patria, dividi\u00f3 el ej\u00e9rcito en cuatro cuerpos.<br \/>22 Puso a sus hermanos, Sim\u00f3n, Jos\u00e9 y Jonat\u00e1n, al frente de cada cuerpo, dejando a las \u00f3rdenes de cada uno 1.500 hombres.<br \/>23 Adem\u00e1s mand\u00f3 a Esdr\u00edas que leyera el libro sagrado; luego, dando como consigna \u00abAuxilio de Dios\u00bb, \u00e9l mismo al frente del primer cuerpo trab\u00f3 combate con Nicanor.<br \/>24 Al ponerse el Todopoderoso de su parte en la lucha, dieron muerte a m\u00e1s de 9.000 enemigos, hirieron y mutilaron a la mayor parte del ej\u00e9rcito de Nicanor, y a todos los dem\u00e1s los pusieron en fuga.<br \/>25 Se apoderaron del dinero de los que hab\u00edan venido a comprarlos. Despu\u00e9s de haberlos perseguido bastante tiempo, se volvieron, obligados por la hora,<br \/>26 pues era v\u00edspera del s\u00e1bado, y por esta causa no continuaron en su persecuci\u00f3n.<br \/>27 Una vez que hubieron amontonado las armas y recogido los despojos de los enemigos, comenzaron la celebraci\u00f3n del s\u00e1bado, desbord\u00e1ndose en bendiciones y alabanzas al Se\u00f1or que en aquel d\u00eda les hab\u00eda salvado, estableciendo el comienzo de su misericordia.<br \/>28 Al acabar el s\u00e1bado, dieron una parte del bot\u00edn a los que hab\u00edan sufrido la persecuci\u00f3n, as\u00ed como a las viudas y hu\u00e9rfanos; ellos y sus hijos se repartieron el resto.<br \/>29 Hecho esto, en rogativa p\u00fablica rogaron al Se\u00f1or misericordioso que se reconciliara del todo con sus siervos.<br \/>30 En su combate con las tropas de Timoteo y B\u00e1quides, mataron a \u00e9stos m\u00e1s de 20.000 hombres, se adue\u00f1aron por completo de altas fortalezas y dividieron el inmenso bot\u00edn en partes iguales, una para ellos y otra para los que hab\u00edan sufrido la persecuci\u00f3n, los hu\u00e9rfanos y las viudas, as\u00ed como para los ancianos.<br \/>31 Con todo cuidado reunieron las armas capturadas en lugares convenientes y llevaron a Jerusal\u00e9n el resto de los despojos.<br \/>32 Mataron al filarca de la escolta de Timoteo, hombre muy imp\u00edo que hab\u00eda causado mucho pesar a los jud\u00edos.<br \/>33 Mientras celebraban la victoria en su patria, quemaron a los que hab\u00edan incendiado los portones sagrados, as\u00ed como a Cal\u00edstenes, que estaban refugiados en una misma casita, y que recibieron as\u00ed la merecida paga de su impiedad.<br \/>34 Nicanor, tres veces criminal, que hab\u00eda tra\u00eddo a los mil comerciantes para la venta de los jud\u00edos,<br \/>35 con el auxilio del Se\u00f1or, qued\u00f3 humillado por los mismos que \u00e9l despreciaba como los m\u00e1s viles; despoj\u00e1ndose de sus galas, como un fugitivo a campo trav\u00e9s, buscando la soledad lleg\u00f3 hasta Antioqu\u00eda con mucha suerte, despu\u00e9s del desastre de su ej\u00e9rcito.<br \/>36 El que hab\u00eda pretendido saldar el tributo debido a los romanos con la venta de los prisioneros de Jerusal\u00e9n, proclamaba que los jud\u00edos ten\u00edan a Alguien que les defend\u00eda, y que los jud\u00edos eran invulnerables por el hecho de que segu\u00edan las leyes prescritas por Aqu\u00e9l.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-9\"><\/a>II Macabeos 9<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Sucedi\u00f3 por este tiempo que Ant\u00edoco hubo de retirarse desordenadamente de las regiones de Persia.<br \/>2 En efecto, habiendo entrado en la ciudad llamada Pers\u00e9polis, pretendi\u00f3 saquear el santuario y oprimir la ciudad; ante ello, la muchedumbre sublev\u00e1ndose acudi\u00f3 a las armas y le puso en fuga; y sucedi\u00f3 que Ant\u00edoco, ahuyentado por los naturales del pa\u00eds, hubo de emprender una vergonzosa retirada.<br \/>3 Cuando estaba en Ecb\u00e1tana, le lleg\u00f3 la noticia de lo ocurrido a Nicanor y a las tropas de Timoteo.<br \/>4 Arrebatado de furor, pensaba vengar en los jud\u00edos la afrenta de los que le hab\u00edan puesto en fuga, y por eso orden\u00f3 al conductor que hiciera avanzar el carro sin parar hasta el t\u00e9rmino del viaje. Pero ya el juicio del Cielo se cern\u00eda sobre \u00e9l, pues hab\u00eda hablado as\u00ed con orgullo: \u00abEn cuanto llegue a Jerusal\u00e9n, har\u00e9 de la ciudad una fosa com\u00fan de jud\u00edos.\u00bb<br \/>5 Pero el Se\u00f1or Dios de Israel que todo lo ve, le hiri\u00f3 con una llaga incurable e invisible: apenas pronunciada esta frase, se apoder\u00f3 de sus entra\u00f1as un dolor irremediable, con agudos retortijones internos,<br \/>6 cosa totalmente justa para quien hab\u00eda hecho sufrir las entra\u00f1as de otros con numerosas y desconocidas torturas.<br \/>7 Pero \u00e9l de ning\u00fan modo cesaba en su arrogancia; estaba lleno todav\u00eda de orgullo, respiraba el fuego de su furor contra los jud\u00edos y mandaba acelerar la marcha. Pero sucedi\u00f3 que vino a caer de su carro que corr\u00eda velozmente y, con la violenta ca\u00edda, todos los miembros de su cuerpo se le descoyuntaron.<br \/>8 El que poco antes pensaba dominar con su altivez de superhombre las olas del mar, y se imaginaba pesar en una balanza las cimas de las monta\u00f1as, ca\u00eddo por tierra, era luego transportado en una litera, mostrando a todos de forma manifiesta el poder de Dios,<br \/>9 hasta el punto que de los ojos del imp\u00edo pululaban gusanos, ca\u00edan a pedazos sus carnes, aun estando con vida, entre dolores y sufrimientos, y su infecto hedor apestaba todo el ej\u00e9rcito.<br \/>10 Al que poco antes cre\u00eda tocar los astros del cielo, nadie pod\u00eda ahora llevarlo por la insoportable repugnancia del hedor.<br \/>11 As\u00ed comenz\u00f3 entonces, herido, a abatir su excesivo orgullo y a llegar al verdadero conocimiento bajo el azote divino, en tensi\u00f3n a cada instante por los dolores.<br \/>12 Como ni \u00e9l mismo pod\u00eda soportar su propio hedor, dec\u00eda: \u00abJusto es estar sumiso a Dios y que un mortal no pretenda igualarse a la divinidad.\u00bb<br \/>13 Pero aquel malvado rogaba al Soberano de quien ya no alcanzar\u00eda misericordia, prometiendo<br \/>14 que declarar\u00eda libre la ciudad santa, a la que se hab\u00eda dirigido antes a toda prisa para arrasarla y transformarla en fosa com\u00fan,<br \/>15 que equiparar\u00eda con los atenienses a todos aquellos jud\u00edos que hab\u00eda considerado dignos, no de una sepultura, sino de ser arrojados con sus ni\u00f1os como pasto a las fieras;<br \/>16 que adornar\u00eda con los m\u00e1s bellos presentes el Templo Santo que antes hab\u00eda saqueado; que devolver\u00eda multiplicados todos los objetos sagrados; que suministrar\u00eda a sus propias expensas los fondos que se gastaban en los sacrificios;<br \/>17 y, adem\u00e1s, que se har\u00eda jud\u00edo y recorrer\u00eda todos los lugares habitados para proclamar el poder de Dios.<br \/>18 Como sus dolores de ninguna forma se calmaban, pues hab\u00eda ca\u00eddo sobre \u00e9l el justo juicio de Dios, desesperado de su estado, escribi\u00f3 a los jud\u00edos la carta copiada a continuaci\u00f3n, en forma de s\u00faplica, con el siguiente contenido:<br \/>19 \u00abA los honrados jud\u00edos, ciudadanos suyos, con los mejores deseos de dicha, salud y prosperidad, saluda el rey y estratega Ant\u00edoco.<br \/>20 Si os encontr\u00e1is bien vosotros y vuestros hijos, y vuestros asuntos van conforme a vuestros deseos, damos por ello rendidas gracias.<br \/>21 En cuanto a m\u00ed, me encuentro postrado sin fuerza en mi lecho, con un amistoso recuerdo de vosotros. A mi vuelta de las regiones de Persia, contraje una molesta enfermedad y he considerado necesario preocuparme de vuestra seguridad com\u00fan.<br \/>22 No desespero de mi situaci\u00f3n, antes bien tengo grandes esperanzas de salir de esta enfermedad;<br \/>23 pero considerando que tambi\u00e9n mi padre, con ocasi\u00f3n de salir a campa\u00f1a hacia las regiones altas, design\u00f3 su futuro sucesor,<br \/>24 para que, si ocurr\u00eda algo sorprendente o si llegaba alguna noticia desagradable, los habitantes de las provincias no se perturbaran, por saber ya a qui\u00e9n quedaba confiado el gobierno;<br \/>25 d\u00e1ndome cuenta adem\u00e1s de que los soberanos de alrededor, vecinos al reino, acechan las oportunidades y aguardan lo que pueda suceder, he nombrado rey a mi hijo Ant\u00edoco, a quien muchas veces, al recorrer las satrap\u00edas altas, os he confiado y recomendado a gran parte de vosotros. A \u00e9l le he escrito lo que sigue.<br \/>26 Por tanto os exhorto y ruego que acord\u00e1ndoos de los beneficios recibidos en com\u00fan y en particular, guard\u00e9is cada uno tambi\u00e9n con mi hijo la benevolencia que ten\u00e9is hacia m\u00ed.<br \/>27 Pues estoy seguro de que \u00e9l, realizando con moderaci\u00f3n y humanidad mis proyectos, se entender\u00e1 bien con vosotros.\u00bb<br \/>28 As\u00ed pues, aquel asesino y blasfemo, sufriendo los peores padecimientos, como los hab\u00eda hecho padecer a otros, termin\u00f3 la vida en tierra extranjera, entre monta\u00f1as, en el m\u00e1s lamentable infortunio.<br \/>29 Filipo, su compa\u00f1ero, trasladaba su cuerpo; mas, por temor al hijo de Ant\u00edoco, se retir\u00f3 a Egipto, junto a Tolomeo Filom\u00e9tor.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-10\"><\/a>II Macabeos 10<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Macabeo y los suyos, guiados por el Se\u00f1or, recuperaron el Templo y la ciudad,<br \/>2 destruyeron los altares levantados por los extranjeros en la plaza p\u00fablica, as\u00ed como los recintos sagrados.<br \/>3 Despu\u00e9s de haber purificado el Templo, hicieron otro altar; tomando fuego de pedernal del que hab\u00edan sacado chispas, tras dos a\u00f1os de intervalo ofrecieron sacrificios, el incienso y las l\u00e1mparas, y colocaron los panes de la Presencia.<br \/>4 Hecho esto, rogaron al Se\u00f1or, postrados sobre el vientre, que no les permitiera volver a caer en tales desgracias, sino que, si alguna vez pecaban, les corrigiera con benignidad, y no los entregara a los gentiles blasfemos y b\u00e1rbaros.<br \/>5 Aconteci\u00f3 que el mismo d\u00eda en que el Templo hab\u00eda sido profanado por los extranjeros, es decir, el veinticinco del mismo mes que es Kisl\u00e9u, tuvo lugar la purificaci\u00f3n del Templo.<br \/>6 Lo celebraron con alegr\u00eda durante ocho d\u00edas, como en la fiesta de las Tiendas, recordando c\u00f3mo, poco tiempo antes, por la fiesta de las Tiendas, estaban cobijados como fieras en monta\u00f1as y cavernas.<br \/>7 Por ello, llevando tirsos, ramas hermosas y palmas, entonaban himnos hacia Aqu\u00e9l que hab\u00eda llevado a buen t\u00e9rmino la purificaci\u00f3n de su lugar.<br \/>8 Por p\u00fablico decreto y voto prescribieron que toda la naci\u00f3n de los jud\u00edos celebrara anualmente aquellos mismos d\u00edas.<br \/>9 Tales fueron las circunstancias de la muerte de Ant\u00edoco, apellidado Ep\u00edfanes.<br \/>10 Vamos a exponer ahora lo referente a Ant\u00edoco Eup\u00e1tor, hijo de aquel imp\u00edo, resumiendo las desgracias debidas a las guerras.<br \/>11 En efecto, una vez heredado el reino, puso al frente de sus asuntos a un tal Lisias, estratega supremo de Celesiria y Fenicia.<br \/>12 Pues Tolomeo, el llamado Macr\u00f3n, el primero en observar la justicia con los jud\u00edos, debido a la injusticia con que se les hab\u00eda tratado, procuraba resolver pac\u00edficamente lo que a ellos concern\u00eda;<br \/>13 acusado ante Eup\u00e1tor a consecuencia de ello por los amigos del rey, o\u00eda continuamente que le llamaban traidor, por haber abandonado Chipre, que Filom\u00e9tor le hab\u00eda confiado, y por haberse pasado a Ant\u00edoco Ep\u00edfanes. Al no poder honrar debidamente la dignidad de su cargo, envenen\u00e1ndose, dej\u00f3 esta vida.<br \/>14 Gorgias, hecho estratega de la regi\u00f3n, manten\u00eda tropas mercenarias y en toda ocasi\u00f3n hostigaba a los jud\u00edos.<br \/>15 Al mismo tiempo los idumeos, due\u00f1os de fortalezas estrat\u00e9gicas, causaban molestias a los jud\u00edos, y acogiendo a los fugitivos de Jerusal\u00e9n procuraban fomentar la guerra.<br \/>16 Macabeo y sus compa\u00f1eros, despu\u00e9s de haber celebrado una rogativa y haber pedido a Dios que luchara junto a ellos, se lanzaron contra las fortalezas de los idumeos;<br \/>17 despu\u00e9s de atacarlos con \u00edmpetu, se apoderaron de las posiciones e hicieron retroceder a todos los que combat\u00edan sobre la muralla; daban muerte a cuantos ca\u00edan en sus manos. Mataron por lo menos 20.000.<br \/>18 No menos de 9.000 hombres se hab\u00edan refugiado en dos torres muy bien fortificadas y abastecidas de cuanto era necesario para resistir un sitio.<br \/>19 Macabeo dej\u00f3 entonces a Sim\u00f3n y Jos\u00e9, y adem\u00e1s a Zaqueo y a los suyos, en n\u00famero suficiente para asediarles, y \u00e9l mismo parti\u00f3 hacia otros lugares de mayor urgencia.<br \/>20 Pero los hombres de Sim\u00f3n, \u00e1vidos de dinero, se dejaron sobornar por algunos de los que estaban en las torres; por 70.000 dracmas dejaron que algunos se escapasen.<br \/>21 Cuando se dio a Macabeo la noticia de lo sucedido, reuni\u00f3 a los jefes del pueblo y acus\u00f3 a aquellos hombres de haber vendido a sus hermanos por dinero al soltar enemigos contra ellos.<br \/>22 Hizo por tanto ejecutarles por traidores e inmediatamente se apoder\u00f3 de las dos torres.<br \/>23 Con atinada direcci\u00f3n y con las armas en las manos, mat\u00f3 en las dos fortalezas a m\u00e1s de 20.000 hombres.<br \/>24 Timoteo, que antes hab\u00eda sido vencido por los jud\u00edos, despu\u00e9s de reclutar numerosas fuerzas extranjeras y de reunir no pocos caballos tra\u00eddos de Asia, se present\u00f3 con la intenci\u00f3n de conquistar Judea por las armas.<br \/>25 Ante su avance, los hombres de Macabeo, en rogativas a Dios, cubrieron de polvo su cabeza y ci\u00f1eron de sayal la cintura;<br \/>26 y, postr\u00e1ndose delante del Altar, a su pie, ped\u00edan a Dios que, mostr\u00e1ndose propicio con ellos, se hiciera enemigo de sus enemigos y adversario de sus adversarios, como declara la Ley.<br \/>27 Al acabar la plegaria, tomaron las armas y avanzaron un buen trecho fuera de la ciudad; cuando estaban cerca de sus enemigos, se detuvieron.<br \/>28 A poco de difundirse la claridad del sol naciente, ambos bandos se lanzaron al combate; los unos ten\u00edan como garant\u00eda del \u00e9xito y de la victoria, adem\u00e1s de su valor, el recurso al Se\u00f1or; los otros combat\u00edan con la furia como gu\u00eda de sus luchas.<br \/>29 En lo recio de la batalla, aparecieron desde el cielo ante los adversarios cinco hombres majestuosos montados en caballos con frenos de oro, que se pusieron al frente de los jud\u00edos;<br \/>30 colocaron a Macabeo en medio de ellos y, cubri\u00e9ndole con sus armaduras, le hac\u00edan invulnerable; arrojaban sobre los adversarios saetas y rayos, por lo que heridos de ceguera se dispersaban en completo desorden.<br \/>31 20.500 infantes fueron muertos y seiscientos jinetes.<br \/>32 El mismo Timoteo se refugi\u00f3 en una fortaleza, muy bien guardada, llamada G\u00e1zara, cuyo estratega era Quereas.<br \/>33 Las tropas de Macabeo, alborozadas, asediaron la ciudadela durante cuatro d\u00edas.<br \/>34 Los de dentro, confiados en lo seguro de la posici\u00f3n, blasfemaban sin cesar y profer\u00edan palabras imp\u00edas.<br \/>35 Amanecido el quinto d\u00eda, veinte j\u00f3venes de las tropas de Macabeo, encendidos en furor a causa de las blasfemias, se lanzaron valientemente contra la muralla y con fiera bravura her\u00edan a cuantos se pon\u00edan delante.<br \/>36 Otros, subieron igualmente por el lado opuesto contra los de dentro, prendieron fuego a las torres y, encendiendo hogueras, quemaron vivos a los blasfemos. Aqu\u00e9llos, entretanto, rompi\u00e1n las puertas, y tras abrir paso al resto del ej\u00e9rcito, se apoderaron de la ciudad.<br \/>37 Mataron a Timoteo, que estaba escondido en una cisterna, as\u00ed como a su hermano Quereas y a Apol\u00f3fanes.<br \/>38 Al t\u00e9rmino de estas proezas, con himnos y alabanzas bendec\u00edan al Se\u00f1or que hac\u00eda grandes beneficios a Israel y a ellos les daba la victoria.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-11\"><\/a>II Macabeos 11<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Muy poco tiempo despu\u00e9s, Lisias, tutor y pariente del rey, que estaba al frente de los negocios, muy contrariado por lo sucedido,<br \/>2 reuni\u00f3 unos 80.000 hombres con toda la caballer\u00eda, y se puso en marcha contra los jud\u00edos, con la intenci\u00f3n de hacer de la ciudad una poblaci\u00f3n de griegos,<br \/>3 convertir el Templo en fuente de recursos, como los dem\u00e1s recintos sagrados de los gentiles, y poner cada a\u00f1o en venta la dignidad del sumo sacerdocio.<br \/>4 No ten\u00eda en cuenta en absoluto el poder de Dios, engre\u00eddo como estaba con sus mir\u00edadas de infantes, sus millares de jinetes y sus ochenta elefantes.<br \/>5 Entr\u00f3 en Judea, se acerc\u00f3 a Bet Sur, plaza fuerte que dista de Jerusal\u00e9n unas cinco esjenas, y la cerc\u00f3 estrechamente.<br \/>6 En cuanto los hombres de Macabeo supieron que Lisias estaba sitiando las fortalezas, comenzaron a implorar al Se\u00f1or con gemidos y l\u00e1grimas, junto con la multitud, que enviase un \u00e1ngel bueno para salvar a Israel.<br \/>7 Macabeo en persona tom\u00f3 el primero las armas y exhort\u00f3 a los dem\u00e1s a que juntamente con \u00e9l afrontaran el peligro y auxiliaran a sus hermanos. Ellos se lanzaron juntos con entusiasmo.<br \/>8 Cuando estaban cerca de Jerusal\u00e9n, apareci\u00f3 poni\u00e9ndose al frente de ellos, un jinete vestido de blanco, blandiendo armas de oro.<br \/>9 Todos a una bendijeron entonces a Dios misericordioso y y sintieron enardecerse sus \u00e1nimos, dispuestos a atravesar no s\u00f3lo a hombres, sino aun a las fieras m\u00e1s salvajes murallas de hierro.<br \/>10 Avanzaban equipados, con el aliado enviado del Cielo, porque el Se\u00f1or se hab\u00eda compadecido de ellos.<br \/>11 Se lanzaron como leones sobre los enemigos, abatieron 11.000 infantes y 1.600 jinetes, y obligaron a huir a todos los dem\u00e1s.<br \/>12 La mayor\u00eda de \u00e9stos escaparon heridos y desarmados; el mismo Lisias se salv\u00f3 huyendo vergonzosamente.<br \/>13 Pero Lisias no era hombre sin juicio. Reflexionando sobre la derrota que acababa de sufrir, y comprendiendo que los hebreos eran invencibles porque el Dios poderoso luchaba con ellos,<br \/>14 les propuso por una embajada la reconciliaci\u00f3n bajo toda clase de condiciones justas; y que adem\u00e1s obligar\u00eda al rey a hacerse amigo de ellos.<br \/>15 Macabeo asinti\u00f3 a todo lo que Lisias propon\u00eda, preocupado por el inter\u00e9s p\u00fablico; pues el rey concedi\u00f3 cuanto Macabeo hab\u00eda pedido por escrito a Lisias acerca de los jud\u00edos.<br \/>16 La carta escrita por Lisias a los jud\u00edos dec\u00eda lo siguiente: \u00abLisias saluda a la poblaci\u00f3n de los jud\u00edos.<br \/>17 Juan y Absal\u00f3n, vuestros enviados, al entregarme el documento copiado a continuaci\u00f3n, me han rogado una respuesta sobre lo que en el mismo se significaba.<br \/>18 He dado cuenta al rey de todo lo que deb\u00eda expon\u00e9rsele; lo que era de mi competencia lo he concedido.<br \/>19 Por consiguiente, si manten\u00e9is vuestra buena disposici\u00f3n hacia el Estado, tambi\u00e9n yo procurar\u00e9 en adelante colaborar en vuestro favor.<br \/>20 En cuanto a los detalles, tengo dada orden a vuestros enviados y a los m\u00edos de que los discutan con vosotros.<br \/>21 Seguid bien. A\u00f1o 148, el veinticuatro de Di\u00f3scoro.\u00bb<br \/>22 La carta del rey dec\u00eda lo siguiente: \u00abEl rey Ant\u00edoco saluda a su hermano Lisias.<br \/>23 Habiendo pasado nuestro padre donde los dioses, deseamos que los s\u00fabditos del reino vivan sin inquietudes para entregarse a sus propias ocupaciones.<br \/>24 Teniendo o\u00eddo que los jud\u00edos no est\u00e1n de acuerdo en adoptar las costumbres griegas, como era voluntad de mi padre, sino que prefieren seguir sus propias costumbres, y ruegan que se les permita acomodarse a sus leyes,<br \/>25 deseosos, por tanto, de que esta naci\u00f3n est\u00e9 tranquila, decidimios que se les restituya el Templo y que puedan vivir seg\u00fan las costumbres de sus antepasados.<br \/>26 Bien har\u00e1s, por tanto, en enviarles emisarios que les den la mano, para que al saber nuestra determinaci\u00f3n, se sientan confiados y se dediquen con agrado a sus propias ocupaciones.\u00bb<br \/>27 La carta del rey a la naci\u00f3n era como sigue: \u00abEl rey Ant\u00edoco saluda al Senado de los jud\u00edos y a los dem\u00e1s jud\u00edos.<br \/>28 Ser\u00eda nuestro deseo que os encontrarais bien; tambi\u00e9n nosotros gozamos de salud.<br \/>29 Menelao nos ha manifestado vuestro deseo de volver a vuestros hogares.<br \/>30 A los que vuelvan antes del treinta del mes de X\u00e1ntico se les ofrece la mano y libertad<br \/>31 para que los jud\u00edos se sirvan de sus propios alimentos y leyes como antes, y ninguno de ellos sea molestado en modo alguno a causa de faltas cometidas por ignorancia.<br \/>32 He enviado a Menelao para que os anime.<br \/>33 Seguid bien. A\u00f1o 148, d\u00eda quince de X\u00e1ntico.\u00bb<br \/>34 Tambi\u00e9n los romanos les enviaron una carta con el siguiente contenido: \u00abQuinto Memmio, Tito Manilio, Manio Sergio, legados de los romanos, saludan al pueblo de los jud\u00edos.<br \/>35 Nosotros damos nuestro consentimiento a lo que Lisias, pariente del rey, os ha concedido.<br \/>36 Pero en relaci\u00f3n con lo que \u00e9l decidi\u00f3 presentar al rey, mandadnos alg\u00fan emisario en cuanto lo hay\u00e1is examinado, para que lo expongamos en la forma que os conviene, ya que nos dirigimos a Antioqu\u00eda,<br \/>37 Daos prisa, por tanto; enviadnos a algunos, para que tambi\u00e9n nosotros conozcamos cu\u00e1l es vuestra opini\u00f3n.<br \/>38 Seguid en buena salud. A\u00f1o 148, d\u00eda quince de Di\u00f3scoro.\u00bb<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-12\"><\/a>II Macabeos 12<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Una vez terminados estos tratados, Lisias se volvi\u00f3 junto al rey, mientras los jud\u00edos se entregaban a las labores del campo.<br \/>2 Pero algunos de los estrategas en plaza, Timoteo y Apolonio, hijo de Genneo, y tambi\u00e9n Jer\u00f3nimo y Demof\u00f3n, adem\u00e1s de Nicanor, el Chipriarca, no les dejaban vivir en paz ni disfrutar de sosiego.<br \/>3 Los habitantes de Joppe, por su parte, perpetraron la enorme impiedad que sigue: invitaron a los jud\u00edos que viv\u00edan con ellos, a subir con mujeres y ni\u00f1os a las embarcaciones que hab\u00edan preparado, como si no guardaran contra ellos ninguna enemistad.<br \/>4 Conforme a la com\u00fan decisi\u00f3n de la ciudad, aceptaron los jud\u00edos, por mostrar sus deseos de vivir en paz y que no ten\u00edan el menor recelo; pero, cuando se hallaban en alta mar, los echaron al fondo, en n\u00famero no inferior a doscientos.<br \/>5 Cuando Judas se enter\u00f3 de la crueldad cometida con sus compatriotas, se lo anunci\u00f3 a sus hombres;<br \/>6 y despu\u00e9s de invocar a Dios, el justo juez, se puso en camino contra los asesinos de sus hermanos, incendi\u00f3 por la noche el puerto, quem\u00f3 las embarcaciones y pas\u00f3 a cuchillo a los que se hab\u00edan refugiado all\u00ed.<br \/>7 Al encontrar cerrada la plaza, se retir\u00f3 con la intenci\u00f3n de volver de nuevo y exterminar por completo a la poblaci\u00f3n de Joppe.<br \/>8 Enterado de que tambi\u00e9n los de Yamnia quer\u00edan actuar de la misma forma con los jud\u00edos que all\u00ed habitaban,<br \/>9 atac\u00f3 tambi\u00e9n de noche a los yamnitas e incendi\u00f3 el puerto y la flota, de modo que el resplandor de las llamas se ve\u00eda hasta en Jerusal\u00e9n y eso que hab\u00eda 240 estadios de distancia.<br \/>10 Marchando contra Timoteo, se alejaron de all\u00ed nueve estadios, cuando le atacaron no menos de 5.000 \u00e1rabes y quinientos jinetes.<br \/>11 En la recia batalla trabada, las tropas de Judas lograron la victoria, gracias al auxilio recibido de Dios; los n\u00f3madas, vencidos, pidieron a Judas que les diera la mano, prometiendo entregarle ganado y serle \u00fatiles en adelante.<br \/>12 Judas, d\u00e1ndose cuenta de que verdaderamente en muchos casos pod\u00edan ser de utilidad, consinti\u00f3 en hacer las paces con ellos; estrechada la mano se retiraron a las tiendas.<br \/>13 Judas atac\u00f3 tambi\u00e9n a cierta ciudad fortificada con terraplenes, rodeada de murallas, y habitada por una poblaci\u00f3n mixta de varias naciones, por nombre Casp\u00edn.<br \/>14 Los sitiados, confiados en la solidez de las murallas y en la provisi\u00f3n de v\u00edveres, trataban groseramente con insultos a los hombres de Judas, profiriendo adem\u00e1s blasfemias y palabras sacr\u00edlegas.<br \/>15 Los hombres de Judas, despu\u00e9s de invocar al gran Se\u00f1or del mundo, que sin arietes ni m\u00e1quinas de guerra hab\u00eda derruido a Jeric\u00f3 en tiempo de Josu\u00e9, atacaron ferozmente la muralla.<br \/>16 Una vez due\u00f1os de la ciudad por la voluntad de Dios, hicieron una indescriptible carnicer\u00eda hasta el punto de que el lago vecino, con su anchura de dos estadios, parec\u00eda lleno con la sangre que le hab\u00eda llegado.<br \/>17 Se alejaron de all\u00ed 750 estadios y llegaron a J\u00e1raca, donde los jud\u00edos llamados tubios.<br \/>18 Pero no encontraron en aquellos lugares a Timoteo, que al no lograr nada se hab\u00eda ido de all\u00ed, dejando con todo en determinado lugar una fort\u00edsima guarnici\u00f3n.<br \/>19 Dositeo y Sos\u00edpatro, capitanes de Macabeo, en una incursi\u00f3n mataron a los hombres que Timoteo hab\u00eda dejado en la fortaleza, m\u00e1s de 10.000.<br \/>20 Macabeo distribuy\u00f3 su ej\u00e9rcito en cohortes, puso a aquellos dos a su cabeza y se lanz\u00f3 contra Timoteo que ten\u00eda consigo 20.000 infantes y 2.500 jinetes.<br \/>21 Al enterarse Timoteo de la llegada de Judas, mand\u00f3 por delante las mujeres, los ni\u00f1os y el resto de la impedimenta al sitio llamado Carni\u00f3n; pues era un lugar inexpugnable y de acceso dif\u00edcil, por la angostura de todos sus pasos.<br \/>22 En cuanto apareci\u00f3, la primera, la cohorte de Judas, se apoder\u00f3 de los enemigos el miedo y el temor al manifestarse ente ellos Aqu\u00e9l que todo lo ve, y se dieron a la fuga cada cual por su lado, de modo que muchas veces eran heridos por sus propios compa\u00f1eros y atravesados por las puntas de sus espadas.<br \/>23 Judas segu\u00eda tenazmente en su persecuci\u00f3n, acuchillando a aquellos criminales; lleg\u00f3 a matar hasta 30.000 hombres.<br \/>24 El mismo Timoteo cay\u00f3 en manos de los hombres de Dositeo y Sos\u00edpatro; les instaba con mucha palabrer\u00eda que le dejaran ir salvo, pues alegaba tener en su poder a parientes entre los cuales hab\u00eda hermanos de<br \/>muchos de ellos, de cuya vida nadie se cuidar\u00eda.<br \/>25 Cuando \u00e9l garantiz\u00f3, despu\u00e9s de muchas palabras, la determinaci\u00f3n de restituirlos sanos y salvos, le dejaron libre con \u00e1nimo de liberar a sus hermanos.<br \/>26 Habi\u00e9ndose dirigido al Carni\u00f3n y al Atargateion, Judas dio muerte a 25.000 hombres.<br \/>27 Despu\u00e9s de haber derrotado (y destruido) a estos enemigos, dirigi\u00f3 una expedici\u00f3n contra la ciudad fuerte de Efr\u00f3n, donde habitaba Lisanias, con una multitud de toda estirpe. J\u00f3venes vigorosos, apostados ante las murallas, combat\u00edan con valor; en el interior hab\u00eda muchas reservas de m\u00e1quinas de guerra y proyectiles.<br \/>28 Despu\u00e9s de haber invocado al Se\u00f1or que aplasta con energ\u00eda las fuerzas de los enemigos, los jud\u00edos se apoderaron de la ciudad y abatieron por tierra a unos 25.000 de los que estaban dentro.<br \/>29 Partiendo de all\u00ed se lanzaron contra Escit\u00f3polis, ciudad que dista de Jerusal\u00e9n sesenta estadios.<br \/>30 Pero como los jud\u00edos all\u00ed establecidos atestiguaron que los habitantes de la ciudad hab\u00edan sido ben\u00e9volos con ellos y les hab\u00edan dado buena acogida en los tiempos de desgracia,<br \/>31 Judas y los suyos se lo agradecieron y les exhortaron a que tambi\u00e9n en lo sucesivo se mostraran bien dispuestos con su raza. Llegaron a Jerusal\u00e9n en la proximidad de la fiesta de las Semanas.<br \/>32 Despu\u00e9s de la fiesta llamada de Pentecost\u00e9s, se lanzaron contra Gorgias, el estratega de Idumea.<br \/>33 Sali\u00f3 \u00e9ste con 3.000 infantes y cuatrocientos jinetes,<br \/>34 y sucedi\u00f3 que cayeron algunos de los jud\u00edos que les hab\u00edan presentado batalla.<br \/>35 Un tal Dositeo, jinete valiente, del cuerpo de los tubios, se apoder\u00f3 de Gorgias, y agarr\u00e1ndole por la cl\u00e1mide, le arrastraba por la fuerza con el deseo de capturar vivo a aquel maldito; pero un jinete tracio se ech\u00f3 sobre Dositeo, le cort\u00f3 el hombro, y Gorgias huy\u00f3 hacia Maris\u00e1.<br \/>36 Ante la fatiga de los hombres de Esdr\u00edas que llevaban mucho tiempo luchando, Judas suplic\u00f3 al Se\u00f1or que se mostrase su aliado y su gu\u00eda en el combate.<br \/>37 Enton\u00f3 entonces en su lengua patria el grito de guerra y algunos himnos, irrumpi\u00f3 de improviso sobre las tropas de Gorgias y las derrot\u00f3.<br \/>38 Judas, despu\u00e9s de reorganizar el ej\u00e9rcito, se dirigi\u00f3 hacia la ciudad de Odolam. Al llegar el d\u00eda s\u00e9ptimo, se purificaron seg\u00fan la costumbre y celebraron all\u00ed el s\u00e1bado.<br \/>39 Al d\u00eda siguiente, fueron en busca de Judas (cuando se hac\u00eda ya necesario), para recoger los cad\u00e1veres de los que hab\u00edan ca\u00eddo y depositarlos con sus parientes en los sepulcros de sus padres.<br \/>40 Entonces encontraron bajo las t\u00fanicas de cada uno de los muertos objetos consagrados a los \u00eddolos de Yamnia, que la Ley proh\u00edbe a los jud\u00edos. Fue entonces evidente para todos por qu\u00e9 motivo hab\u00edan sucumbido aquellos hombres.<br \/>41 Bendijeron, pues, todos las obras del Se\u00f1or, juez justo, que manifiesta las cosas ocultas,<br \/>42 y pasaron a la s\u00faplica, rogando que quedara completamente borrado el pecado cometido. El valeroso Judas recomend\u00f3 a la multitud que se mantuvieran limpios de pecado, a la vista de lo sucedido por el pecado de los que hab\u00edan sucumbido.<br \/>43 Despu\u00e9s de haber reunido entre sus hombres cerca de 2.000 dracmas, las mand\u00f3 a Jerusal\u00e9n para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrecci\u00f3n.<br \/>44 Pues de no esperar que los soldados ca\u00eddos resucitar\u00edan, habr\u00eda sido superfluo y necio rogar por los muertos;<br \/>45 mas si consideraba que una magn\u00edfica recompensa est\u00e1 reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso.<br \/>46 Por eso mand\u00f3 hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-13\"><\/a>II Macabeos 13<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 El a\u00f1o 149, los hombres de Judas se enteraron de que Ant\u00edoco Eup\u00e1tor marchaba sobre Judea con numerosas tropas,<br \/>2 y que con \u00e9l ven\u00eda Lisias, su tutor y encargado de los negocios, cada uno con un ej\u00e9rcito griego de 110.000 infantes, 5.300 jinetes, veintid\u00f3s elefantes y trescientos carros armados de hoces.<br \/>3 Tambi\u00e9n Menelao se uni\u00f3 a ellos e incitaba muy taimadamente a Ant\u00edoco, no por salvar a su patria, sino con la idea de establecerse en el poder.<br \/>4 Pero el Rey de reyes excit\u00f3 la c\u00f3lera de Ant\u00edoco contra aquel malvado; Lisias demostr\u00f3 al rey que aquel hombre era el causante de todos los males, y Ant\u00edoco orden\u00f3 conducirle a Berea y darle all\u00ed muerte, seg\u00fan las costumbres del lugar.<br \/>5 Hay en aquel lugar una torre de cincuenta codos, llena de ceniza, provista de un dispositivo giratorio, en pendiente por todos los lados hacia la ceniza.<br \/>6 Al reo de robo sacr\u00edleg o al que ha perpetrado alg\u00fan otro crimen horrendo, lo suben all\u00ed y lo precipitan para su perdici\u00f3n.<br \/>7 Y sucedi\u00f3 que con tal suplicio muri\u00f3 aquel inicuo Menelao que ni siquiera tuvo la suerte de encontrar la tierra que le recibiera.<br \/>8 Y muy justamente fue as\u00ed, pues, despu\u00e9s de haber cometido muchos pecados contra el altar, cuyo fuego y ceniza eran sagrados, en la ceniza encontr\u00f3 la muerte.<br \/>9 Marchaba, pues, el rey embargado de b\u00e1rbaros sentimientos, dispuesto a mostrar a los jud\u00edos peores cosas que las sucedidas en tiempo de su padre.<br \/>10 Al saberlo Judas mand\u00f3 a la tropa que invocara al Se\u00f1or d\u00eda y noche, para que tambi\u00e9n en esta ocasi\u00f3n, como en otras, viniera en ayuda de los que estaban a punto de ser privados de la Ley, de la patria y del Templo santo,<br \/>11 y no permitiera que aquel pueblo, que todav\u00eda hac\u00eda poco hab\u00eda recobrado el \u00e1nimo, cayera en manos de gentiles de mala fama.<br \/>12 Una vez que todos juntos cumplieron la orden y suplicaron al Se\u00f1or misericordioso con lamentaciones y ayunos y postraciones durante tres d\u00edas seguidos, Judas les anim\u00f3 y les mand\u00f3 que estuvieran preparados.<br \/>13 Despu\u00e9s de reunirse en privado con los Ancianos, decidi\u00f3 que, antes que el ej\u00e9rcito del rey entrara en Judea y se hiciera due\u00f1o de la ciudad, salieran los suyos para resolver la situaci\u00f3n con el auxilio de Dios.<br \/>14 Judas, dejando la decisi\u00f3n al Creador del mundo, anim\u00f3 a sus hombres a combatir heroicamente hasta la muerte por la causa de las leyes, el Templo, la ciudad, la patria y las instituciones; y acamp\u00f3 en las cercan\u00edas de Mod\u00edn.<br \/>15 Dio a los suyos como consigna \u00abVictoria de Dios\u00bb y atac\u00f3 de noche con lo m\u00e1s escogido de los j\u00f3venes la tienda del rey. Mat\u00f3 en el campamento a unos 2.000 hombres y los suyos hirieron al mayor de los elefantes junto con su conductor;<br \/>16 llenaron finalmente el campamento de terror y confusi\u00f3n, y se retiraron victoriosos<br \/>17 cuando el d\u00eda despuntaba. Todo ello sucedi\u00f3, gracias a la protecci\u00f3n que el Se\u00f1or hab\u00eda brindado a Judas.<br \/>18 El rey, que hab\u00eda probado ya la osad\u00eda de los jud\u00edos, intent\u00f3 alcanzar las posiciones con estratagemas.<br \/>19 Se aproxim\u00f3 a Bet Sur, plaza fuerte de los jud\u00edos; pero fue rechazado, derrotado y vencido.<br \/>20 Judas hizo llegar a los de dentro lo que necesitaban.<br \/>21 Pero Rodoco, uno del ej\u00e9rcito jud\u00edo, revelaba los secretos a los enemigos; fue buscado, capturado y ejecutado.<br \/>22 El rey parlament\u00f3 por segunda vez con los de Bet Sur, dio y tom\u00f3 la mano y luego se retir\u00f3. Atac\u00f3 a las tropas de Judas, y fue vencido.<br \/>23 Supo entonces que Filipo, a quien hab\u00eda dejado en Antioqu\u00eda al frente de los negocios, se hab\u00eda sublevado. Consternado, llam\u00f3 a los jud\u00edos, se avino a sus deseos, y prest\u00f3 juramento sobre todas las condiciones justas. Se reconcili\u00f3 y ofreci\u00f3 un sacrificio, honr\u00f3 al santuario y se mostr\u00f3 generoso con el Lugar Santo.<br \/>24 Prest\u00f3 buena acogida a Macabeo y dej\u00f3 a Hegem\u00f3nides como estratega desde Tolemaida hasta la regi\u00f3n de los guerra\u00ednos.<br \/>25 Sali\u00f3 hacia Tolemaida; pero los habitantes de la ciudad estaban muy disgustados por este tratado: estaban en verdad indignados por los acuerdos, que ellos quer\u00edan abolir.<br \/>26 Lisias entonces subi\u00f3 a la tribuna e hizo la mejor defensa que pudo; les convenci\u00f3 y calm\u00f3, y les dispuso a la benevolencia. Luego parti\u00f3 hacia Antioqu\u00eda. As\u00ed sucedi\u00f3 con la expedici\u00f3n y la retirada del rey.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-14\"><\/a>II Macabeos 14<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Despu\u00e9s de tres a\u00f1os de intervalo, los hombres de Judas supieron que Demetrio, hijo de Seleuco, hab\u00eda atracado en el puerto de Tr\u00edpoli con un fuerte ej\u00e9rcito y una flota,<br \/>2 y que se hab\u00eda apoderado de la regi\u00f3n, despu\u00e9s de haber dado muerte a Ant\u00edoco y a su tutor Lisias.<br \/>3 Un tal Alcimo, que antes hab\u00eda sido sumo sacerdote, pero que se hab\u00eda contaminado voluntariamente en tiempo de la rebeli\u00f3n, pensando que de ninguna forma hab\u00eda para \u00e9l salvaci\u00f3n ni acceso posible al altar sagrado,<br \/>4 fue al encuentro del rey Demetrio, hacia el a\u00f1o 151, y le ofreci\u00f3 una corona de oro, una palma, y adem\u00e1s, los rituales ramos de olivo del Templo. Y por aquel d\u00eda no hizo m\u00e1s.<br \/>5 Pero encontr\u00f3 una ocasi\u00f3n propicia para su demencia, al ser llamado por Demetrio a consejo y al ser preguntado sobre las disposiciones y designios de los jud\u00edos.<br \/>6 Respondi\u00f3: \u00abLos jud\u00edos llamados asideos, encabezados por Judas Macabeo, fomentan guerras y rebeliones, para no dejar que el reino viva en paz.<br \/>7 Por eso aunque despojado de mi dignidad ancestral, me refiero al sumo sacerdocio, he venido aqu\u00ed<br \/>8 en primer lugar con verdadera preocupaci\u00f3n por los intereses del rey, y en segundo lugar, con la mirada puesta en mis propios compatriotas, pues por la locura de los hombres que he mencionado, toda nuestra raza padece no pocos males.<br \/>9 Informado con detalle de todo esto, \u00a1oh rey!, mira por nuestro pa\u00eds y por nuestra naci\u00f3n por todas partes asediada, con esa accesible benevolencia que tienes para todos;<br \/>10 pues mientras Judas subsista, le es imposible al Estado alcanzar la paz.\u00bb<br \/>11 En cuanto \u00e9l dijo esto, los dem\u00e1s amigos que sent\u00edan aversi\u00f3n hacia lo de Judas, se apresuraron a encender m\u00e1s el \u00e1nimo de Demetrio.<br \/>12 Design\u00f3 inmediatamente a Nicanor, que hab\u00eda llegado a ser elefantarca, le nombr\u00f3 estratega de Judea y le envi\u00f3<br \/>13 con \u00f3rdenes de hacer morir a Judas, dispersar a todos sus hombres y restablecer a Alcimo como sumo sacerdote del m\u00e1s grande de los templos.<br \/>14 Los gentiles de Judea, fugitivos de Judas, se unieron en masa a Nicanor, imagin\u00e1ndose que las desgracias y reveses de los jud\u00edos ser\u00edan sus propios \u00e9xitos.<br \/>15 Al tener noticia de la expedici\u00f3n de Nicanor y del asalto de los gentiles, esparcieron sobre s\u00ed polvo e imploraron a Aqu\u00e9l que por siempre hab\u00eda establecido a su pueblo y que siempre proteg\u00eda a su propia heredad con sus manifestaciones.<br \/>16 Por orden de su jefe, salieron inmediatamente de all\u00ed y trabaron lucha con ellos junto al pueblo de Dess\u00e1u.<br \/>17 Sim\u00f3n, hermano de Judas, hab\u00eda entablado combate con Nicanor, pero, a causa de la repentina llegada de los enemigos, sufri\u00f3 un ligero rev\u00e9s.<br \/>18 Pero con todo, Nicanor, al tener noticia de la bravura de los hombres de Judas y del valor con que combat\u00edan por su patria, tem\u00eda resolver la situaci\u00f3n por la sangre.<br \/>19 Por este motivo envi\u00f3 a Posidonio, Teodoto y Matat\u00edas para concertar la paz.<br \/>20 Despu\u00e9s de maduro examen de las condiciones, el jefe se las comunic\u00f3 a las tropas y, ante el parecer un\u00e1nime, aceptaron el tratado.<br \/>21 Fijaron la fecha en que se reunir\u00edan los jefes en privado. Se adelant\u00f3 un veh\u00edculo de cada lado y prepararon asientos.<br \/>22 Judas dispuso en lugares estrat\u00e9gicos hombres armados, preparados para el caso de que se produjera alguna repentina traici\u00f3n de parte enemiga. Tuvieron la entrevista en buen acuerdo.<br \/>23 Nicanor pas\u00f3 alg\u00fan tiempo en Jerusal\u00e9n sin hacer nada inoportuno y despidi\u00f3 a las turbas que, en masa, se le hab\u00edan reunido.<br \/>24 Siempre ten\u00eda a Judas consigo; sent\u00eda una cordial inclinaci\u00f3n hacia este hombre.<br \/>25 Le aconsej\u00f3 que se casara y tuviera descendencia. Judas se cas\u00f3, vivi\u00f3 con tranquilidad, y disfrut\u00f3 de la vida.<br \/>26 Alcimo, al ver la rec\u00edproca comprensi\u00f3n, se hizo con una copia del acuerdo concluido y se fue donde Demetrio. Le dec\u00eda que Nicanor ten\u00eda sentimientos contrarios a los intereses del Estado, pues hab\u00eda designado como sucesor suyo a Judas, el conspirador contra el reino.<br \/>27 Fuera de s\u00ed el rey, excitado por las calumnias de aquel maligno, escribi\u00f3 a Nicanor comunic\u00e1ndole que estaba disgustado con el acuerdo y orden\u00e1ndole que inmediatamente mandara encadenado a Macabeo a Antioqu\u00eda.<br \/>28 Cuando Nicanor recibi\u00f3 la comunicaci\u00f3n, qued\u00f3 consternado, pues le desagradaba mucho tener que anular lo convenido, sin que hubiera cometido aquel hombre injusticia alguna.<br \/>29 Pero, como no era posible oponerse al rey, aguardaba la oportunidad de ejecutar la orden con alguna estratagema.<br \/>30 Cuando Macabeo, por su parte, not\u00f3 que Nicanor se portaba m\u00e1s secamente con \u00e9l y que le trataba con m\u00e1s frialdad en sus habituales relaciones, pens\u00f3 que tal sequedad no proced\u00eda de las mejores disposiciones. Reuni\u00f3 a muchos de los suyos y procur\u00f3 ocultarse de Nicanor.<br \/>31 Este otro, al darse cuenta de que aquel hombre le hab\u00eda vencido con nobleza, se present\u00f3 en el m\u00e1s grande y santo Templo en el momento en que los sacerdotes ofrec\u00edan los sacrificios rituales y les exigi\u00f3 que le entregaran a aquel hombre.<br \/>32 Aseguraron ellos con juramento que no sab\u00edan d\u00f3nde estaba el hombre que buscaba.<br \/>33 Entonces \u00e9l extendiendo la diestra hacia el santuario, hizo este juramento: \u00abSi no me entreg\u00e1is encadenado a Judas, arrasar\u00e9 este recinto sagrado de Dios, destruir\u00e9 el altar, y aqu\u00ed mismo levantar\u00e9 un espl\u00e9ndido Templo a Di\u00f3niso.\u00bb<br \/>34 Y, dicho esto, se fue. Los sacerdotes con las manos tendidas al cielo, invocaban a Aqu\u00e9l que sin cesar hab\u00eda combatido en favor de nuestra naci\u00f3n, diciendo:<br \/>35 \u00abT\u00fa, Se\u00f1or, que nada necesitas, te has complacido en que el santuario de tu morada se halle entre nosotros.<br \/>36 Tambi\u00e9n ahora, Se\u00f1or santo de toda santidad, preserva siempre limpia de profanaci\u00f3n esta Casa reci\u00e9n purificada.\u00bb<br \/>37 Raz\u00edas, uno de los ancianos de Jerusal\u00e9n, fue denunciado a Nicanor. Era hombre amante de sus conciudadanos, muy bien considerado, llamado por su buen coraz\u00f3n \u00abPadre de los jud\u00edos\u00bb,<br \/>38 pues, en los tiempos que precedieron a la sublevaci\u00f3n, hab\u00eda sido acusado de Juda\u00edsmo, y por el Juda\u00edsmo hab\u00eda expuesto cuerpo y vida con gran constancia.<br \/>39 Queriendo Nicanor hacer patente la hostilidad que le embargaba hacia los jud\u00edos, envi\u00f3 m\u00e1s de quinientos soldados para arrestarlo,<br \/>40 pues le parec\u00eda que arrest\u00e1ndole causaba un gran perjuicio a los jud\u00edos.<br \/>41 Cuando las tropas estaban a punto de apoderarse de la torre, forzando la puerta del patio y con orden de prender fuego e incendiar las puertas, Raz\u00edas, acosado por todas partes, se ech\u00f3 sobre la espada.<br \/>42 Prefiri\u00f3 noblemente la muerte antes que caer en manos criminales y soportar afrentas indignas de su nobleza.<br \/>43 Pero, como por la precipitaci\u00f3n del combate no hab\u00eda acertado al herirse y las tropas irrump\u00edan puertas adentro, subi\u00f3 valerosamente a lo alto del muro y se precipit\u00f3 con bravura sobre las tropas;<br \/>44 pero al retroceder \u00e9stas r\u00e1pidamente, dejando un hueco, vino \u00e9l a caer en medio del espacio libre.<br \/>45 Con aliento todav\u00eda y enardecido su \u00e1nimo, se levant\u00f3 derramando sangre a torrentes; a pesar de las graves heridas, atraves\u00f3 corriendo por entre las tropas, y se puso sobre una roca escarpada.<br \/>46 Ya completamente exangu\u0308e, se arranc\u00f3 las entra\u00f1as y tom\u00e1ndolas con ambas manos, las arroj\u00f3 contra las tropas. Y despu\u00e9s de invocar al Due\u00f1o de la vida y del esp\u00edritu que otra vez se dignara devolv\u00e9rselas, lleg\u00f3 de este modo al tr\u00e1nsito.<br \/><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><strong><em><a id=\"Mc2-15\"><\/a>II Macabeos 15<\/em><\/strong><strong><em><br \/><\/em><\/strong>1 Supo Nicanor que los hombres de Judas se hallaban en la regi\u00f3n de Samar\u00eda y decidi\u00f3 atacarlos sin riesgo en el d\u00eda del descanso.<br \/>2 Los jud\u00edos, que le acompa\u00f1aban a la fuerza, le dijeron: \u00abNo mates as\u00ed de modo tan salvaje y b\u00e1rbaro; respeta y honra m\u00e1s bien el d\u00eda que con preferencia ha sido santificado por Aqu\u00e9l que todo lo ve.\u00bb<br \/>3 Aquel hombre tres veces malvado pregunt\u00f3 si en el cielo hab\u00eda un Soberano que hubiera prescrito celebrar el d\u00eda del s\u00e1bado.<br \/>4 Ellos le replicaron: \u00abEs el mismo Se\u00f1or que vive como Soberano en el cielo el que mand\u00f3 observar el d\u00eda s\u00e9ptimo.\u00bb<br \/>5 Entonces el otro dijo: \u00abTambi\u00e9n yo soy soberano en la tierra: el que ordena tomar las armas y prestar servicio al rey.\u00bb Sin embargo no pudo realizar su malvado designio.<br \/>6 Nicanor, jact\u00e1ndose con altivez, deliberaba erigir un trofeo com\u00fan con los despojos de los hombres de Judas.<br \/>7 Macabeo, por su parte, manten\u00eda incesantemente su confianza, con la entera esperanza de recibir ayuda de parte del Se\u00f1or,<br \/>8 y exhortaba a los que le acompa\u00f1aban a no temer el ataque de los gentiles, teniendo presentes en la mente los auxilios que antes les hab\u00edan venido del Cielo, y a esperar tambi\u00e9n entonces la victoria que les habr\u00eda de venir de parte del Todopoderoso.<br \/>9 Les animaba citando la Ley y los Profetas, y les recordaba los combates que hab\u00edan llevado a cabo; as\u00ed les infund\u00eda mayor ardor.<br \/>10 Despu\u00e9s de haber levantado sus \u00e1nimos, les puso adem\u00e1s de manifiesto la perfidia de los gentiles y la violaci\u00f3n de sus juramentos.<br \/>11 Arm\u00f3 a cada uno de ellos, no tanto con la seguridad de los escudos y las lanzas, como con la confianza de sus buenas palabras. Les refiri\u00f3 adem\u00e1s un sue\u00f1o digno de cr\u00e9dito, una especie de visi\u00f3n, que alegr\u00f3 a todos.<br \/>12 Su visi\u00f3n fue tal como sigue: On\u00edas, que hab\u00eda sido sumo sacerdote, hombre bueno y bondadoso, afable, de suaves maneras, distinguido en su conversaci\u00f3n, preocupado desde la ni\u00f1ez por la pr\u00e1ctica de la virtud, suplicaba con las manos tendidas por toda la comunidad de los jud\u00edos.<br \/>13 Luego se apareci\u00f3 tambi\u00e9n un hombre que se distingu\u00eda por sus blancos cabellos y su dignidad, rodeado de admirable y majestuosa soberan\u00eda.<br \/>14 On\u00edas hab\u00eda dicho: \u00abEste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo y por la ciudad santa, Jerem\u00edas, el profeta de Dios.\u00bb<br \/>15 Jerem\u00edas, tendiendo su diestra, hab\u00eda entregado a Judas una espada de oro, y al d\u00e1rsela hab\u00eda pronunciado estas palabras:<br \/>16 \u00abRecibe, como regalo de parte de Dios, esta espada sagrada, con la que destrozar\u00e1s a los enemigos.\u00bb<br \/>17 Animados por estas bell\u00edsimas palabras de Judas, capaces de estimular al valor y de robustecer las almas j\u00f3venes, decidieron no resguardarse en la defensa, sino lanzarse valerosamente a la ofensiva y que, en un cuerpo a cuerpo, la fortuna decidiera, porque peligraban la ciudad, la religi\u00f3n y el Templo.<br \/>18 En verdad que el cuidado por sus mujeres e hijos, por sus hermanos y parientes quedaba en segundo t\u00e9rmino; el primero y principal era por el Templo consagrado.<br \/>19 Igualmente para los que hab\u00edan quedado en la ciudad no era menor la ansiedad, preocupados como estaban por el ataque en campo raso.<br \/>20 Todos aguardaban la decisi\u00f3n inmimente. Los enemigos se hab\u00edan concentrado y el ej\u00e9rcito se hab\u00eda alineado en orden de batalla. Los elefantes se hab\u00edan situado en lugar apropiado y la caballer\u00eda estaba dispuesta en las alas.<br \/>21 Entonces Macabeo, al observar la presencia de las tropas, la variedad de las armas preparadas y el fiero aspecto de los elefantes, extendi\u00f3 las manos al cielo e invoc\u00f3 al Se\u00f1or que hace prodigios, pues bien sab\u00eda que, no por medio de las armas, sino seg\u00fan su decisi\u00f3n, concede \u00e9l la victoria a los que la merecen.<br \/>22 Dec\u00eda su invocaci\u00f3n de la siguiente forma: \u00abT\u00fa, Soberano, enviaste tu \u00e1ngel a Ezequ\u00edas, rey de Jud\u00e1, que dio muerte a cerca de 185.000 hombres del ej\u00e9rcito de Senaquerib;<br \/>23 ahora tambi\u00e9n, Se\u00f1or de los cielos, env\u00eda un \u00e1ngel bueno delante de nosotros para infundir el temor y el espanto.<br \/>24 \u00a1Que el poder de tu brazo hiera a los que han venido blasfemando a atacar a tu pueblo santo!\u00bb As\u00ed termin\u00f3 sus palabras.<br \/>25 Mientras la gente de Nicanor avanzaba al son de trompetas y cantos de guerra,<br \/>26 los hombres de Judas entablaron combate con el enemigo entre invocaciones y plegarias.<br \/>27 Luchando con las manos, pero orando a Dios en su coraz\u00f3n, abatieron no menos de 35.000 hombres, regocij\u00e1ndose mucho por la manifestaci\u00f3n de Dios.<br \/>28 Al volver de su empresa, en gozoso retorno, reconocieron a Nicanor ca\u00eddo, con su armadura.<br \/>29 Entre clamores y tumulto, bendec\u00edan al Se\u00f1or en su lengua patria.<br \/>30 Entonces, el que en primera fila se hab\u00eda entregado, en cuerpo y alma, al bien de sus conciudadanos, el que hab\u00eda guardado hacia sus compatriotas los buenos sentimientos de su juventud, mand\u00f3 cortar la cabeza de Nicanor y su brazo, hasta el hombro, y llevarlos a Jerusal\u00e9n.<br \/>31 Llegado all\u00ed convoc\u00f3 a sus compatriotas, puso a los sacerdotes ante el altar y mand\u00f3 buscar a los de la Ciudadela.<br \/>32 Les mostr\u00f3 la cabeza del abominable Nicanor y la mano que aquel infame hab\u00eda tendido insolentemente hacia la santa Casa del Todopoderoso;<br \/>33 y despu\u00e9s de haber cortado la lengua del imp\u00edo Nicanor, orden\u00f3 que se diera en trozos a los p\u00e1jaros y que se colgara frente al santuario la paga de su insensatez.<br \/>34 Todos entonces levantaron hacia el cielo sus bendiciones en honor del Se\u00f1or que se les hab\u00eda manifestado, diciendo: \u00abBendito el que ha conservado puro su Lugar Santo.\u00bb<br \/>35 La cabeza de Nicanor fue colgada de la Ciudadela, como se\u00f1al manifiesta y visible para todos del auxilio del Se\u00f1or.<br \/>36 Decretaron todos por p\u00fablico edicto no dejar pasar aquel d\u00eda sin solemnizarlo, y celebrarlo el d\u00eda trece del duod\u00e9cino mes, llamado Adar en arameo, la v\u00edspera del D\u00eda de Mardoqueo.<br \/>37 As\u00ed pasaron los acontecimientos relacionados con Nicanor. Como desde aquella \u00e9poca la ciudad qued\u00f3 en poder de los hebreos, yo tambi\u00e9n terminar\u00e9 aqu\u00ed mismo mi relato.<br \/>38 Si ha quedado bello y logrado en su composici\u00f3n, eso es lo que yo pretend\u00eda; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible.<br \/>39 Como el beber vino solo o sola agua es da\u00f1oso, y en cambio, el vino mezclado con agua es agradable y de un gusto delicioso, igualmente la disposici\u00f3n grata del relato encanta los o\u00eddos de los que dan en leer la obra. Y aqu\u00ed pongamos fin.<br \/><u><strong><a href=\"#top2Mc\">\u00ab ir a cap\u00edtulos \u00bb<\/a><\/strong><br \/><br \/><\/u><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>.\u00cdndice: Sagrada Escritura, 2da. de Macabeos 1\u00a0 \u00a0 \u00a02\u00a0 \u00a0 \u00a03\u00a0 \u00a0 \u00a04\u00a0 \u00a0 \u00a05\u00a0 \u00a0 \u00a06\u00a0 \u00a0 \u00a07\u00a0 \u00a0 \u00a08\u00a0 \u00a0 \u00a09\u00a0 \u00a0 \u00a010\u00a0 \u00a0 \u00a011\u00a0 \u00a0 \u00a012\u00a0 \u00a0 \u00a013\u00a0 \u00a0 \u00a014\u00a0 \u00a0 \u00a015\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6065\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[32],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1zP","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6065"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6065"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6065\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6066,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6065\/revisions\/6066"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}