{"id":6080,"date":"2022-05-27T00:01:46","date_gmt":"2022-05-27T06:01:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6080"},"modified":"2022-05-13T09:27:54","modified_gmt":"2022-05-13T15:27:54","slug":"lectio-vie-27-may-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6080","title":{"rendered":"Lectio vie, 27 may, 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo de Pascua<\/em><\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n<p>\u00a1Oh Dios!, que por la resurrecci\u00f3n de tu Hijo nos has hecho renacer a la vida eterna; levanta nuestros corazones hacia el Salvador, que est\u00e1 sentado a tu derecha, a fin de que cuando venga de nuevo, los que hemos renacido en el bautismo seamos revestidos de una inmortalidad gloriosa. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<h2>Lectura del santo Evangelio seg\u00fan Juan 16,20-23a<\/h2>\n<p>\u00abLes aseguro que ustedes llorar\u00e1n y se entristecer\u00e1n, mientras el mundo se alegrar\u00e1. Ustedes estar\u00e1n tristes, pero su tristeza se transformar\u00e1 en alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero una vez que ha dado a luz, ya no se acuerda de su angustia, por la alegr\u00eda de haber tra\u00eddo un hombre al mundo. As\u00ed tambi\u00e9n ahora ustedes est\u00e1n tristes, pero yo los volver\u00e9 a ver, se alegrar\u00e1 su coraz\u00f3n y nadie podr\u00e1 quitarles su alegr\u00eda. Aquel d\u00eda no me preguntar\u00e1n nada\u00bb.<\/p>\n<h2>Reflexi\u00f3n<\/h2>\n<p>En estos d\u00edas entre Ascensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s, los evangelios de cada d\u00eda est\u00e1n sacados de los cap\u00edtulos de 16 a 21 del evangelio de San Juan, y forman parte del as\u00ed llamado \u201cLibro de la Consolaci\u00f3n o de la Revelaci\u00f3n\u201d (Jn 13,1 a 21,31). Este libro est\u00e1 subdividido de la siguiente manera: despedida de los amigos (Jn 13,1 a 14,31); testamento de Jes\u00fas y oraci\u00f3n al Padre (Jn 15,1 a 17,28); la obra consumida (Jn 18,1 a 20,31). El ambiente es de tristeza y de expectativa. Tristeza, porque Jes\u00fas se despide y la a\u00f1oranza invade el coraz\u00f3n. Expectativa, porque est\u00e1 llegando la hora de recibir el don prometido del consolador que har\u00e1 desaparecer la tristeza y traer\u00e1 la alegr\u00eda de la presencia amiga de Jes\u00fas en medio de la comunidad.<\/p>\n<ul>\n<li>Juan 16,20: La tristeza se transformar\u00e1 en Alegr\u00eda. Jes\u00fas dice: \u201cTambi\u00e9n vosotros est\u00e1is tristes ahora, pero volver\u00e9 a veros y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n y vuestra alegr\u00eda nadie os la podr\u00e1 quitar\u201d. La frecuente alusi\u00f3n a la tristeza y al sufrimiento refleja el ambiente de las comunidades de finales del primer siglo en Asia Menor (actual Turqu\u00eda), para las cuales Juan escribe su evangelio. Ellas viv\u00edan en una situaci\u00f3n dif\u00edcil de persecuci\u00f3n y de opresi\u00f3n que era causa de tristeza. Los ap\u00f3stoles hab\u00edan ense\u00f1ado que Jes\u00fas volver\u00eda pronto, pero la parus\u00eda, el retorno glorioso de Jes\u00fas, se estaba demorando y la persecuci\u00f3n aumentaba. Muchos eran impacientes: \u201c\u00bfHasta cu\u00e1ndo?\u201d (cf 2Tess 2,1-5; 2Pd 3,8-9). Porque una persona s\u00f3lo aguanta una situaci\u00f3n de sufrimiento y de persecuci\u00f3n cuando sabe que el sufrimiento es camino y condici\u00f3n para la perfecta alegr\u00eda. Y entonces, a\u00fan teniendo la muerte delante de los ojos, la persona aguanta el dolor. Por esto el evangelio presenta la comparaci\u00f3n tan bonita del parto.<\/li>\n<li>Juan 16,21: La comparaci\u00f3n con los dolores del parto. Todos entienden esta comparaci\u00f3n, sobre todo las madres: \u201cLa mujer, cuando va a dar a luz, est\u00e1 triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al ni\u00f1o, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo\u201d. El dolor y la tristeza causadas por la persecuci\u00f3n, aunque no ofrezcan un horizonte de mejor\u00eda, non son estertores de muerte, sino dolores de parto. Las madres saben de esto por experiencia. El dolor es terrible, pero aguantan, porque saben que el dolor es fuente de vida nueva. As\u00ed es el dolor de la persecuci\u00f3n de los cristianos, y as\u00ed puede y debe ser vivido cualquier dolor, siempre que sea a la luz de la experiencia de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/li>\n<li>Juan 16,22-23a: La alegr\u00eda eterna. Jes\u00fas aplica una comparaci\u00f3n: Tambi\u00e9n vosotros est\u00e1is tristes ahora, pero volver\u00e9 a veros y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n y vuestra alegr\u00eda nadie os la podr\u00e1 quitar. En ese d\u00eda no har\u00e9is m\u00e1s preguntas. Esta es la certeza que anima a las comunidades cansadas y perseguidas de Asia Menor y las hace cantar de alegr\u00eda en medio de los dolores. Como dice San Juan de la Cruz: \u201c\u00a1En una noche oscura, con ansias y amores inflamada, oh dichosa ventura, sal\u00ed sin ser notada, estando ya mi casa sosegada!\u201d La expresi\u00f3n En ese d\u00eda indica la llegada definitiva del Reino que trae consigo su propia claridad. A la luz de Dios no habr\u00e1 m\u00e1s necesidad de preguntar cosa alguna. La luz de Dios es la respuesta total y plena a todas las preguntas que pueden nacer de dentro del coraz\u00f3n humano.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Para la reflexi\u00f3n personal<\/h2>\n<ul>\n<li>Tristeza e alegr\u00eda. Existen juntas en la vida. \u00bfC\u00f3mo acontecen en mi vida?<\/li>\n<li>Dolores de parto. Esta experiencia est\u00e1 en el origen de la vida de cada uno de nosotros. Mi madre aguant\u00f3 el dolor con esperanza, y por esto yo estoy vivo. Me detengo un momento y pienso en este misterio de la vida.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n<p>\u00a1Pueblos todos, tocad palmas, aclamad<br \/>a Dios con gritos de alegr\u00eda! Porque<br \/>Yahv\u00e9, el Alt\u00edsimo, es terrible,<br \/>el Gran Rey de toda la tierra. (Sal 47,2-3)<\/p>\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo de Pascua Oraci\u00f3n inicial \u00a1Oh Dios!, que por la resurrecci\u00f3n de tu Hijo nos has hecho renacer a la vida eterna; levanta nuestros corazones hacia el Salvador, que est\u00e1 sentado a tu derecha, a fin de que cuando venga &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=6080\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-1A4","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6080"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6080"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6081,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6080\/revisions\/6081"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}